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POLITICA

El Gobierno le respondió al Reino Unido: “Las Islas Malvinas son argentinas”

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El canciller Pablo Quirno emitió un comunicado en respuesta a declaraciones públicas de funcionarios británicos sobre la soberanía de las Islas Malvinas. “Ante las recientes declaraciones públicas de altos funcionarios del Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte respecto de la soberanía sobre las Islas Malvinas, la Argentina reafirma sus derechos soberanos”, señaló.

Quirno agregó que “la ocupación de 1833 fue un acto de fuerza contrario al derecho internacional de la época que vulneró nuestra integridad territorial y dio inicio a una situación colonial que persiste”. La respuesta se produjo luego de que trascendiera un respaldo del gobierno de Estados Unidos al reclamo de soberanía argentino.

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El canciller rechazó la invocación británica del principio de libre determinación de los pueblos: “Los actuales habitantes de las Islas Malvinas no han sido nunca reconocidos como un ‘pueblo’ por las Naciones Unidas”. Señaló además que “tampoco tiene validez el pretendido ‘referéndum’ de 2013”.

Quirno también denunció las actividades de exploración y explotación de recursos naturales en las islas, en particular el desarrollo del yacimiento Sea Lion por parte de Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum, calificándolas de violatorias de resoluciones de las Naciones Unidas.

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El canciller reafirmó la disposición argentina “a reanudar las negociaciones bilaterales con el Reino Unido que permitan encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía“. Cerró el comunicado agradeciendo el apoyo de la comunidad internacional con la frase: “Por historia, por derecho y por convicción: las Malvinas son argentinas”.

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POLITICA

El "mata mata" de Milei: las tres batallas incómodas camino a la reelección

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Javier Milei se mostró dispuesto a escuchar otras miradas y reavivó las disputas internas cada día más pronunciadas. El lunes llevó a exponer al gabinete nacional al economista Alberto Ades, un promotor de relajar la política monetaria para reactivar la economía. La invitación presidencial desató huracanes, puso en duda la continuidad de Luis Caputo, derivó en pedidos de disculpas vía mensajitos de WhatsApp y terminó con el mercado nervioso ante las dudas de un cambio de políticas. El viernes, el Presidente cerró la semana con una reunión de dos horas y media con Patricia Bullrich, su principal crítica interna, en un giro de contención frente a peleas abiertas que no logra cerrar.

La economía estancada sigue generando dudas, la política no encuentra cauce para despejar el camino al consenso que el mercado exige y el creciente malestar de la Iglesia como previa de la visita del Papa León XIV perfilan las tres batallas inmediatas de Milei en su camino a la reelección.

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“Yo quiero ser escritor”. Así intentó cortar Alberto Ades su raid mediático, convertido en una nube tóxica para el equipo económico. Fue su manera, algo jabonosa, de desmentir que pudiera ser el futuro reemplazo de Caputo en medio de rumores con pocos fundamentos pero de enojos ciertos. El mismo lunes de la reunión de Gabinete el economista formado en Harvard le tuvo que mandar un mensaje al ministro para disculparse. Había dicho en los medios que el equipo económico tenía un problema de comunicación, entre otras cosas, y le había llegado el comentario de que eso le había caído mal al titular del Palacio de Hacienda. Lo habló personalmente con Santiago Bausili ahí mismo, en la Casa Rosada. Caputo había acusado un malestar físico para no ir a la reunión convocada por Milei. Los rumores de la bronca de Caputo se agrandaron cuando apareció a la noche en el streaming Carajo, sin acusar resfrío alguno. “Me fui de boca”, le dijo Ades al jefe del Banco Central en persona. Enseguida le escribió a Caputo. “Si metí la pata, me disculpo”, redactó. “Yo sé que todo lo que hacés es con buena onda”, cuenta Ades que le contestó el funcionario. Desde Casa Rosada le hicieron saber el malestar. Ades siguió marcando sus diferencias. Ayer insistió con que el tipo de cambio estaba atrasado. Hoy, domingo, Caputo sigue siendo el ministro de Economía. Su cargo no está en duda. Y Ades volvió a ser feliz, como dijo, en Estados Unidos.

Las internas renacen en un Gabinete con escaso control político. “Fue una operación de la mesa política contra Toto”, describe un dirigente libertario sobre lo que pasó. El ala política del Gobierno viene manifestando diferencias sobre la velocidad del “derrame”, si es que llega. La presentación que hizo el lunes Ades ante los ministros contenía un 80 por ciento de descripción sobre la economía mundial y cómo estaba parada la Argentina frente al escenario internacional. Sobre el final hacía unas tres o cuatro apreciaciones domésticas, sin demasiado ruido. “Se pasó de pico en las entrevistas”, fue el mensaje que salió desde la Casa Rosada, que el propio economista reconoció y por eso se disculpó. “Nada de lo que dijo en televisión lo dijo en la reunión”, acotó uno de los presentes.

El problema es que lo que Ades plantea en público sobre el atraso cambiario recorre desde hace meses las venas internas del gabinete. Básicamente, dijo en sus entrevistas que el mercado no entiende la política monetaria y eso es un “obstáculo para bajar la inflación” y agregó que ya esos modelos no se usan en el mundo. “Hay algunos temas de diseño del programa que han impactado. Lo más grueso es que este es un programa que está diseñado para agrandar a algunos sectores de la economía y achicar a otros. No es un programa que está diseñado para que crezca la industria, menos la industria sustitutiva de importaciones, procura una apertura mayor, más competencia y hay sectores de la pequeña industria que se van a achicar”. El dedo en la llaga. “La experiencia internacional es que las desinflaciones que se impulsan en base a esos regímenes de agregados monetarios tienden a ser más contractivas que las que se diseñan en torno al tipo de cambio. Hay algo del diseño del programa que te lleva a un crecimiento más bajo de sectores concentrados en los centros urbanos”, remarcó. Lo que viene diciendo Patricia Bullrich.

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Luis Caputo Argentina Week

¿Por qué Milei lo invitó a la reunión? ¿Quiso marcarle la cancha a Caputo? Milei tiene un problema de exceso de entusiasmo. “Si le caíste bien hace estas cosas, no hay nada raro”, lo describe un allegado. Se habían visto el domingo a la mañana en Olivos. Desayunaron juntos. El economista estaba en la Argentina presentando su último libro, le contó que había hecho una exposición el viernes anterior en la UBA para alumnos de la facultad y Milei le pidió que llevara ese Power Point al Gabinete. La ausencia de Caputo en la reunión acrecentó las versiones de cambios. La novela termina siendo un símbolo de la debilidad de un programa sin los resultados esperados.

El veranito del triunfo de Flávio Bolsonaro en Brasil, que quedó en primer lugar y con mayores chances de imponerse en la segunda vuelta, duró un suspiro. El riesgo país no logró mantener una caída considerable y los bonos argentinos rebotaron solo el lunes; martes y miércoles volvieron a bajar. La industria y la construcción mostraron mejoras marginales en agosto tras la fuerte caída de julio y el mercado espera un crecimiento mínimo para todo el año. Es el dato sobresaliente de la semana que arrojó el Relevamiento de Expectativas (REM) de septiembre, que ajustó sensiblemente la proyección de crecimiento del PIB en 2026 a un modesto 1,4%. Pasado mañana se publica la inflación de septiembre, que vendría con un leve repunte. Según la consultora 1816, el crédito en pesos, principal motor de recuperación que prometía el oficialismo, no repunta. Para la consultora Suramericana, los créditos vinculados al consumo, esto es personales y de tarjetas, representan el 43,3% del total de préstamos en pesos y siguen sin poder recuperarse afectados por el alto nivel de morosidad de los hogares. En el caso de los préstamos personales (20,8% del total) acumulan a septiembre una caída en términos reales del 6,7%, en tanto que los vinculados a tarjetas de crédito (22,5% del total) caen en términos reales un 12,3%. Solo el crédito hipotecario parece recuperar espacio. En septiembre subieron un 32,4% en términos reales y en el acumulado de 2026 el alza es del 13,7%. Esto se da después de que el Gobierno lanzara las licitaciones vía Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses (FGS), la famosa justicia social de la que habló Caputo. De todas maneras, por la baja participación en el total de préstamos, no alcanza para revertir el retroceso del crédito en pesos.

Quirúrgicos

Caputo habla internamente de meses complejos. Dice al Gabinete que las mejoras se verán de manera muy gradual, pero que no va a ser antes de enero. “Si lo quieren convencer a Caputo de hacer cambios al que tienen que convencer es a Milei”, explica un dirigente conocedor de las negociaciones económicas.

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Javier Milei se reunió con Patricia Bullrich en la Quinta de Olivos (@PatoBullrich)

Eso hizo el viernes Bullrich. Estuvo dos horas y media con el Presidente, en Olivos, se sacaron una foto y la subieron a las redes sociales para desmentir distancia. Milei le dijo que se podían hacer algunos retoques, pero quirúrgicos, que coincidía en un 90 por ciento con los planteos que la senadora hacía en público. Sobre el 10 restante, Bullrich prefiere no hablarlo con su gente para cuidar la relación. Es una dependencia mutua, sobre todo del Presidente, que la necesita dentro. “Está claro que una cosa son sus partidarios y otra cosa es la coalición que hizo conmigo. Eso es algo que está reconocido”, le contó Bullrich a sus allegados. No hablaron ni de política ni de cargos, hablaron de economía. Bullrich le llevó propuestas. Milei las tomó. Se verá en los próximos días si hay receptividad o no.

El problema es el modelo. Con Caputo inamovible, según manifiesta el Presidente, no habrá cambios radicales, porque tampoco Milei cree en esos cambios. Lo que nadie puede pronosticar es si los retoques hablados alcanzarán o el modelo será la trampa de la que no podrán salir. La reunión la acordaron el lunes, en Gabinete. La invitó él.

Salvataje supremo

El Gobierno respiró aliviado el viernes cuando la Corte Suprema le desactivó el otro frente político que tenía abierto por el desafío opositor de dar de baja definitivamente el DNU 70 que estructuró jurídicamente la política económica del oficialismo. La sesión especial del jueves próximo quedó debilitada. Para la oposición terminó en un triunfo moral, de cero valor en la política. Si ya le costaba conseguir los votos para tener quórum, con la reposición de la ley de tierras que hizo el máximo tribunal quedó herido de muerte. Además, el oficialismo jugó fuerte con la convocatoria a debatir en comisión el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. “Vamos a ir igual y se verá quién es quién”, insisten en los bloques convocantes respecto de la sesión del jueves. No tienen margen para bajarse tampoco y además la sesión, aunque simbólica, les habilita una caja de resonancia para expresar sus reclamos. Va a coincidir con la marcha universitaria. Por ahora se sumarían los diputados por Córdoba y los de Catamarca, pero así y todo no alcanzarían el número. En el debate está también la emergencia en discapacidad y un alivio para deudores morosos.

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El Gobierno no logró dictaminar por el proyecto de soberanía nacional y los aliados presionan para dividirlo en dos. Uno por el lado de los reclamos por Malvinas, que sería el capítulo primero, y otro con el resto de la iniciativa que contiene la creación del Consejo de Seguridad y hasta reformas en materia electoral, que van del segundo al octavo capítulo. El miércoles hubo una reunión de Martín Menem con los diputados aliados para ordenar el panorama. Por ahora el escenario está más proclive al oficialismo que a la oposición. Si cae la sesión del jueves, los libertarios se quedan con toda la semana parlamentaria.

Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados

El fallo correctivo de la Corte fue el salvataje supremo. El Gobierno había intentado varias jugadas para desactivar una sesión que se les venía encima. Pero el máximo tribunal apuró una resolución, consciente de que la caída de la ley de tierras dejaba tambaleando la estructura jurídica central de la Casa Rosada.

La Corte quedó en la mira nuevamente. “Buscamos recuperar terreno y agenda, mostrar que la manejamos nosotros y no la política”, explicaron desde una vocalía. Finalmente, el máximo tribunal descomprimió el clima político. La oposición todavía no tenía el número pero la presión social podría haberla ayudado y el Gobierno corría demasiado riesgo. En la mira quedaron las peleas internas. La fundamentación del voto en disidencia de Carlos Rosenkrantz dejó en evidencia aún más la crisis. “Nunca pasó que se critique a otro juez en una sentencia”, responden desde un despacho de Talcahuano. El magistrado acusó a sus colegas de engendrar una coartada. “La mera referencia genérica al medio ambiente no puede convertirse en una coartada para que los jueces dispongan medidas cautelares, siquiera interinas”, dejó por escrito y pidió “decoro” en la actuación de sus colegas. “Nunca visto. Podés disentir jurídicamente, pero no opinar sobre el resto”, le reprochan.

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El derrotero de la causa comenzó a las pocas horas del fallo original, cuando Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti entendieron que la reacción social adversa podía ser más complicada que el costo de apurar una solución. Desde el minuto uno ambos sectores de la Corte buscaron una salida política. Encima Rosatti es malvinero. Tiene en su despacho un enorme cuadro de las islas. Trabajaron enseguida en un voto mayoritario que estuvo listo tres días antes de que Rosenkrantz expresara su disidencia. Finalmente, él presentó su voto a las 22.10 del jueves. Había podido leer los argumentos y contraatacar. El juez había sido apuntado en la previa por sus colegas de promover el fallo inicial. Desde su despacho no podían creer la acusación. “Nadie los obligó a firmar”, decían. Finalmente, el argumento central para reponer la cautelar que devolvía la vigencia de la ley de tierras fue el posible daño ambiental y no la afectación de la soberanía que había argumentado el Centro de Ex Combatientes de La Plata. Con conjueces por falta de acuerdo, el máximo tribunal dijo que debía “asegurar la tutela judicial efectiva, y evitar la producción de daños irreparables”.

Los jueces Ricardo Lorenzetti, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz

Más allá de los argumentos, en los hechos, fue una salida política. Ahora queda para el Gobierno resolver de una vez ese DNU. En la Corte todavía está la causa iniciada por la CGT por la reforma laboral incluida en ese decreto. Se viene otra decisión compleja. Hubo cuestiones que no se trataron en la ley posterior sancionada en febrero pasado, que quedaron afuera para apurar la negociación, pero ya estaban en el DNU 70. Se trata del artículo relacionado con el pago de cuotas, aportes periódicos o contribuciones de los trabajadores a los sindicatos. La Corte ya está en condiciones de resolver porque ya emitió dictamen favorable al planteo sindical el procurador Eduardo Casal. ¿Le dará el máximo tribunal un triunfo simbólico al sindicalismo? En términos políticos, el DNU 70 sigue siendo un problema sin resolver para el Gobierno.

El Papa y las invitaciones que no llegan

El otro frente de batalla inmediato que se le abrió a Milei es la visita del papa León XIV. La Iglesia argentina encendió las críticas a la política económica en la última semana. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, dijo que el Papa va a encontrar una “Argentina herida y donde la descalificación está en el orden del día”. Solía ser moderado en sus homilìas patrias ante Milei. Le contestó Caputo con un retuit de un colaborador suyo, Felipe Núñez, que dijo que como católico “estaba cansado de este tipo” y le pidió “menos política”.

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La falta de invitaciones a todo el arco político sigue generando mucho malestar. Es posible que por su amistad con Victoria Villarruel, García Cuerva la termine invitando a la celebración en la Catedral Metropolitana ante la negativa de la Casa Rosada. El Gobierno todavía no definió cómo va a ser la celebración con la sociedad civil prevista para el domingo 8 de noviembre, a la noche, en el ex CCK. El presidente de la Conferencia Episcopal, Marcelo Colombo, había pedido un amplia convocatoria que incluyera a los ex presidentes. El Gobierno no lo aceptó. Colombo tuvo que encarrilar la relación vía Mara Gorini, la colaboradora de Karina Milei que está a cargo del contacto con la Iglesia ante la falta de consenso con las principales áreas de Cancillería. La iglesia quiere evitar que conviertan esa ceremonia en un acto libertario. Aún no salieron las invitaciones para la oposición pero al menos reclaman que estén representados todos los espacios políticos, vía presidentes de partidos o presidentes de bloques parlamentarios.

Jorge García Cuerva

Los temas del Papa son todos contrarios a Milei, por naturaleza. Hay un factor clave. El principal contradictor de Donald Trump en el mundo es León XIV. En la Argentina, el Papa hablará sobre la regulación de la inteligencia artificial, del medio ambiente, de discapacidad y de la justicia social. Milei surfeará el conflicto. La visita se dará cuatro días después de las elecciones en Estados Unidos que pegará fuerte en caso de una derrota republicana en la economía argentina. Después del Papa vendrá JD Vance, el vicepresidente norteamericano, que viene liderando la carrera por la nominación republicana ante Marco Rubio.

Lecciones de Brasil: ¿la hora de los influencers?

El resultado de la primera vuelta en Brasil da pocos indicios para predecir el escenario electoral local pero sirve para analizar el presente. En lo inmediato, Milei ganó. Apostó tempranamente por Flavio Bolsonaro, incluso agravando la relación diplomática entre ambos países, y le salió bien. El Gobierno reivindica como valor los contornos claros que muestra el Presidente a diferencia del resto de la oposición, que se muestra difusa en su discurso. Si hay algo claro son los bordes de Milei. Eso no quiere decir que se pueda trasladar el resultado a un año de la elección. Algo que dejó como lección para el Gobierno la elección en Brasil es que la micro importa, mucho más que la ideología y la macro. Lula reaccionó tarde. Anunció recién poco antes de los comicios una suba del 15% al programa Bolsa Familia, congelado desde el 2023. El aumento recién se cobrará el 19 de octubre, una semana antes de la segunda vuelta.

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El Gordo Dan, el ministro sin cartera, tuiteó elogios hacia Nikolas Ferreira, que fue electo diputado por el partido de Bolsonaro con más de 3 millones de votos. Tiene 30 años y 22 millones de seguidores en Instagram. ¿Será que Daniel Parisini se querrá candidatear y esta vez les toca a los representantes de Las Fuerzas del Cielo? Mensaje para Karina Milei.

El fenómeno de los influencers en Brasil tuvo un rol central en esta campaña pero no parece ser propiedad de la derecha. Están parejos. Un reciente informe elaborado por Pedro Burgos, especialista en IA, cruzó los seguidores en Instagram de los 513 diputados electos con la cantidad de votos que sacaron. Su tesis es que los influencers que traccionan votos lo hacen en votantes jóvenes y que no tiene que ver con un fenómeno de izquierda o derecha. En el mismo estado, por cada 10 seguidores, eso se traducía en un voto y medio. Además de Ferreira, otro ejemplo fue Lucas Pavanato, del Partido Liberal, que con 5,5 millones de seguidores sacó 3 millones de votos. Del otro lado, por un espacio aliado al PT, Erika Hilton, con 5,1 millones de seguidores obtuvo 1,4 millones de votos y otro caso fue el de Ana Elisa, del PT, con 21 años, 2,3 millones de seguidores y 524.219 votos. No siempre una gran cantidad de seguidores se traduce en votos. Marcos Feliciano del PL tiene 3,6 millones de seguidores y sacó 122 mil votos o André Janones con 2,8 millones de seguidores que obtuvo 79 mil votos. Lo que impacta no es si es de izquierda o de derecha, sino que la clave está en el poder de los influencers en el votante joven. Hasta 34 años, diez veces más de seguidores se traduce en 2,3 veces más de votos. Es un tema a atender en la Argentina porque el padrón de jóvenes habilitados para votar pasó de representar el 50% el año pasado a 53% entre los menores de 40 años.

Alberto Ades,Javier Milei,Dólar

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POLITICA

La producción muestra señales de recuperación, pero el pesimismo en las redes

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Algo comenzó a moverse en los últimos meses en la conversación de los argentinos en redes sociales sobre el presente y el futuro de la producción nacional.

En medio de un clima económico dominado por el escepticismo, la discusión sobre el rumbo de los sectores productivos comenzó a mostrar señales de recuperación, aunque todavía insuficientes para revertir el pesimismo acumulado.

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La mejora alcanza a varios de los sectores que el gobierno de Javier Milei considera estratégicos para su modelo económico: minería, tecnología, energía e incluso la industria, uno de los rubros más golpeados por la crisis del consumo y la actividad.

Sin embargo, el repunte todavía se encuentra lejos de los niveles de valoración de un año atrás, una distancia que pone en duda la capacidad de recuperación del sentimiento productivo durante los próximos meses.

Para el Gobierno, la evolución de estos indicadores constituye una señal relevante de cara a las elecciones presidenciales de 2027, cuando la discusión económica volverá a ocupar el centro de la disputa política.

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Una luz tenue al final del túnel

El análisis de Monitor Digital sobre la conversación de los argentinos en redes sociales revela un dato alentador para el oficialismo: seis de los siete sectores productivos mejoraron su sentimiento durante septiembre respecto de agosto.

La única excepción fue el campo, aunque el agro consiguió mantenerse ligeramente por encima de la neutralidad.

También la tecnología regresó a terreno positivo, mientras minería, industria, servicios, energía y finanzas redujeron sus niveles de negatividad.

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Sin embargo, la recuperación adquiere otra dimensión cuando se amplía la perspectiva histórica.

La producción nacional continúa atrapada en un clima digital predominantemente negativo, con niveles de rechazo que todavía superan ampliamente los registrados en años anteriores.

Es decir, septiembre dejó una mejora extendida entre los sectores productivos, pero la recuperación mensual todavía no alcanza para revertir el deterioro acumulado.

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Un largo y fatigoso recorrido

En septiembre de 2022, el sentimiento sobre la producción nacional se encontraba en terreno favorable, alrededor de +10 puntos en el índice NSR.

Desde entonces, la conversación digital recorrió un camino sinuoso, con sucesivas caídas y recuperaciones que nunca consiguieron consolidar una tendencia positiva.

Durante 2024, ya bajo la presidencia de Javier Milei, el indicador protagonizó un repunte significativo y regresó a valores próximos a la neutralidad, incluso ligeramente positivos.

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Pero el alivio duró poco.

Entre finales de 2024 y comienzos de 2025, el sentimiento volvió a deteriorarse hasta niveles cercanos a -35 puntos.

Durante marzo de 2026, la negatividad volvió a profundizarse y empujó el indicador hasta aproximadamente -40 puntos NSR.

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A partir de entonces comenzó una recuperación parcial que ubicó el sentimiento de septiembre alrededor de -33 puntos.

Esta trayectoria expone dos fenómenos simultáneos: la tendencia histórica continúa siendo negativa, pero los últimos meses muestran una estabilización y una mejora parcial.

Una proyección estrictamente teórica permite imaginar una recuperación gradual de la valoración digital sobre la producción nacional.

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Si esa tendencia se consolida, podría aportar condiciones más favorables para el Gobierno en la antesala electoral de 2027.

El sentimiento digital sobre la marcha de los sectores productivos mejoró durante septiembre. La minería y la tecnología lideran el repunte, mientras la industria y los servicios también muestran avances. Sin embargo, la percepción sobre la economía real sigue lejos de recuperar los niveles de años anteriores.

Tecnología y campo, al frente

La recuperación no avanza a la misma velocidad entre los diferentes sectores productivos.

Tecnología muestra una de las evoluciones más favorables: después de atravesar períodos con sentimientos cercanos a -20 puntos durante 2026, consigue regresar a valores positivos en septiembre.

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El campo conserva una posición relativamente privilegiada, con oscilaciones alrededor de la neutralidad y un cierre de septiembre ligeramente positivo.

Por su parte, la minería protagoniza una recuperación considerable, desde niveles próximos a -60 puntos hasta valores cercanos a -20.

La industria y los servicios también mejoran, aunque sus indicadores permanecen aproximadamente entre -25 y -30 puntos NSR.

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En el extremo más desfavorable aparecen energía y finanzas, con balances negativos que todavía rondan los -55/-60 puntos.

De esta manera, la recuperación presenta velocidades muy diferentes, con sectores que consiguen escapar del rechazo y otros que apenas logran reducirlo.

Una mejora que alcanza al corazón productivo

El análisis mensual permite identificar con mayor precisión dónde se concentra la recuperación.

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Minería lidera la mejora de septiembre, con un avance del 10,5%, seguida por tecnología, con una suba del 7,6%.

También progresan energía (+3,9%), industria (+2,8%), servicios (+2,6%) y finanzas (+2,6%).

El campo constituye la única excepción, con una caída del 1%.

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Pero el dato más relevante no aparece necesariamente entre los sectores con mayores recuperaciones.

Industria y servicios concentran el 65,8% de toda la conversación digital sobre la producción nacional, y ambos mejoran simultáneamente.

Esto significa que el repunte comienza a alcanzar al corazón del debate productivo, más allá de la minería y la tecnología, dos actividades con menor participación relativa en las menciones.

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Sin embargo, la amplitud de la recuperación no equivale a una reversión del sentimiento.

Seis sectores mejoran, pero solamente dos terminan septiembre en terreno positivo.

La diferencia resulta fundamental: la conversación productiva reduce su pesimismo, pero todavía no consigue transformarlo en optimismo.

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El sentimiento digital sobre la marcha de los sectores productivos mejoró durante septiembre. La minería y la tecnología lideran el repunte, mientras la industria y los servicios también muestran avances. Sin embargo, la percepción sobre la economía real sigue lejos de recuperar los niveles de años anteriores.
El sentimiento digital sobre la marcha de los sectores productivos mejoró durante septiembre. La minería y la tecnología lideran el repunte, mientras la industria y los servicios también muestran avances. Sin embargo, la percepción sobre la economía real sigue lejos de recuperar los niveles de años anteriores.

Un repunte que todavía arrastra las deudas del pasado

La comparación entre los últimos cinco septiembres introduce una advertencia sobre la magnitud real de esta recuperación.

Todos los sectores productivos presentan en septiembre de 2026 sentimientos inferiores a los registrados en el mismo mes de 2022.

La industria constituye uno de los ejemplos más representativos.

En septiembre de 2022, su valoración era ligeramente positiva. Durante 2023 ingresó en terreno negativo, recuperó parcialmente posiciones en 2024 y volvió a deteriorarse durante 2025 y 2026.

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Servicios presenta una trayectoria similar, mientras finanzas acumula uno de los retrocesos más pronunciados, desde aproximadamente +15 puntos en 2022 hasta valores próximos a -55 en 2026.

Energía también registra una caída importante respecto de 2022, aunque conserva niveles relativamente estables desde 2023.

Minería presenta un recorrido más volátil: cayó fuertemente en 2023, consiguió regresar a terreno positivo en 2024 y posteriormente volvió a retroceder. Septiembre de 2026, sin embargo, muestra una mejora interanual.

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Por su parte, tecnología conserva una de las mejores posiciones relativas, aunque permanece lejos de sus registros positivos de 2022 y 2024.

Finalmente, el campo sostiene una valoración comparativamente favorable, pero también inferior a la de cuatro años atrás.

En definitiva, la recuperación de septiembre abre una ventana de expectativas para el Gobierno, aunque todavía no modifica el balance histórico del sentimiento productivo.

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La conversación digital comienza a mostrar señales de alivio, pero el camino hacia una percepción favorable de la producción nacional continúa siendo largo.

Y en un país donde la economía condiciona buena parte del humor social y político, el oficialismo necesita algo más que una mejora estadística.

Más bien necesita, digamos, que esa recuperación consiga instalarse en la percepción cotidiana de los argentinos.

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economía hoy, Producción

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POLITICA

Círculo rojo: tres semanas clave para el futuro del Gobierno, el calendario electoral y la oferta opositora

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Se aproximan tres semanas clave para el futuro de la política argentina. A fin de mes vence el ultimátum que los gobernadores le dieron a la Casa Rosada en las conversaciones informales de París para sellar un acuerdo global que tiene a la suspensión de las elecciones primarias (PASO) como eje principal de ese eventual entendimiento. Una semana después de la gira por Francia, el Gobierno no tuvo avances significativos, y existen discrepancias internas en torno a la urgencia para cerrar ese posible trato. Además, se acumularon nuevos interrogantes, en particular en la agenda económica, que, a pesar de su permanente pavoneo en redes sociales, tienen contrariado a Luis Caputo, “Toto”. El ministro cree que es imperioso blindar políticamente el programa económico que él mismo ideó junto al Presidente: la “bazooka de USD 75.000 millones” que mencionó a los pies de la torre Eiffel como respaldo de ese programa pareciera ser insuficiente a medida que se avecina la campaña electoral.

Cuán inquieto está Javier Milei por alcanzar ese blindaje sigue siendo aún una incógnita, pero por sus acciones pareciera mantenerse ajeno a esas preocupaciones. Las cifras de la economía real, ahora cuestionadas por el equipo económico, no tienen impacto en Olivos. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en julio cerraron casi mil empresas -948-, y en la era Milei ya son 32.290 las que bajaron la persiana, una caída del 6,3% en 32 meses. “Gran Tres Arroyos despidió a 1.250 personas: les ofrecieron un cajón de pollo para que se fueran”. Un funcionario de primera línea seguía atento esta semana la placa roja de Crónica TV en su despacho. “Nadie mira eso”, se lamentaba.

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Milei vuela lejos de esos asuntos: lo suyo es la macroeconomía y la batalla cultural, tanto puertas adentro como en el exterior. Esta semana planea viajar a Estados Unidos para apoyar a Donald Trump antes de las elecciones de medio término, y luego a España, para volver a revalidar su alianza con la ultraderecha de ese país en medio de la crisis habitacional que obligó a Pedro Sánchez a adelantar los comicios. Esos dos asuntos ocupan la agenda presidencial, el resto de las áreas de la administración lo tienen sin cuidado. Hay ministros que nunca fueron a Olivos. Funcionarios estrella, como Horacio Marín, de YPF, recién lo conocieron ocho meses después de asumir, en una visita a Vaca Muerta. El Presidente, por ejemplo, no tiene relación con funcionarios sensibles como el jefe de la SIDE o el de ARCA.

Esa atención la dedica casi a tiempo completo a la economía. El lunes, después de un desayuno a solas en Olivos, Milei le pidió al economista Alberto Ades, radicado en Manhattan, que expusiera ante los ministros del Gabinete su diagnóstico sobre la economía y las transformaciones globales. El Presidente estaba exultante. “Te van a salir dólares por los dientes”, le dijo al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, eufórico por las exportaciones y los sectores estrella de la economía que explican por qué crece la actividad a pesar de que cae el empleo y el consumo no repunta. Caputo pegó el faltazo, y esa ausencia, junto a la presencia de Ades, volvieron a alimentar versiones de un potencial recambio en el Palacio de Hacienda. Para colmo, el economista egresado de la UBA y con un paso por Harvard elogió la base del programa fiscal del Gobierno, pero alertó por el atraso cambiario. Ayer, en declaraciones radiales, Ades volvió a machacar con la necesidad de no subestimar la transición entre el modelo anterior y el programa libertario, pero avisó: “Ellos ven que están haciendo las cosas que hay que hacer y que eventualmente la economía se va a recuperar, no habrá un ‘plan platita’”.

El economista Alberto Ades disertó en la última reunión de Gabinete. ((Alberto Ades en X))

Esa certeza, que puertas adentro se traduce en desasosiego en el equipo económico y el ala política, es la que llevó al ministro de Economía a querer cerrar cuanto antes un acuerdo macro con los gobernadores. Así lo había pronunciado frente a los 13 jefes provinciales que acompañaron a la comitiva oficial en la cena de inauguración de la gira parisina en la Embajada argentina en esa capital. Caputo volvió a insistir en su regreso a Buenos Aires.

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Esas negociaciones se desarrollan ahora contrarreloj.

Karina Milei mantiene una posición intermedia: vacila entre acordar cuanto antes o extender las conversaciones. Diego Santilli suele hacer lo de siempre: equilibrio entre todas las partes. Los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem, “Los turcos”, están convencidos de que un entendimiento urgente podría llevar al Gobierno a “pagar caro” por esos acuerdos. Santiago Caputo no participa de esas conversaciones, y espera que lo convoquen para la campaña: volvió a tener una participación más frecuente en las redes, está abocado a controlar las áreas que administra y, especialmente, a supervisar, junto a su hermano Francisco, los procesos de privatización de las empresas públicas. La última fue AySA, anteriormente fue Transener y la concesión de la Hidrovía, y en la lista de las próximas figura, por ejemplo, el ferrocarril Belgrano Cargas. A propósito, algo pasó en la licitación del predio de Tecnópolis, que se ralentizó, aunque ese proceso está a cargo de Santilli, bajo la supervisión de la hermana presidencial.

“Estas tres semanas son clave: sin PASO es un escenario, con PASO se abre otro partido”, aseguró el viernes un integrante de la mesa política.

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En medio de esa urgencia del calendario, que incluye al Presupuesto y la tajada que obtenga cada gobernador, y que definirá las reglas electorales del próximo año y, por tanto, la oferta opositora, la Corte Suprema buscó cerrar este viernes una puerta que, una semana atrás, había vuelto a abrir en torno a la ley de tierras y que le propinó al Gobierno un escollo extra en esas negociaciones. Una paradoja, otra más, de esta nueva Argentina: el máximo tribunal le otorgó al Gobierno un salvoconducto con la resolución en contra del viernes a la encerrona en la que lo había llevado con el fallo anterior favorable que había avalado la derogación del artículo 145 del DNU 70. Esa decisión extraordinaria del viernes desinfló la sesión del próximo jueves en la que la oposición pretendía rechazar ese DNU fundacional de la gestión de Milei, y La Libertad Avanza convocó a otro debate para el miércoles 21, para discutir morosidad y discapacidad, y encontrar tal vez un nuevo acuerdo por la venta de tierras a extranjeros.

Luis Caputo habla durante la presentación del evento Argentina Week en la Embajada de la República Argentina en Francia, acompañado por Diego Santilli.

Pero los tiempos apremian. Cerca de Santilli siguen convencidos de que los votos para “suspender” las primarias estarían garantizados en las próximas semanas. Los gobernadores están inquietos. También un sector del Gobierno que una vez que empiece noviembre deberá involucrarse de lleno a la visita del papa León XIV, que se llevará buena parte de la agenda pública de ese mes y que provocó, en los últimos días, una serie de intercambios algo tensos entre funcionarios del Ejecutivo y la Conferencia Episcopal por las últimas declaraciones del arzobispo Jorge García Cuerva. Será en los días siguientes a la elección legislativa de Estados Unidos, que también es seguida con creciente interés por la administración local.

¿Todos unidos triunfaremos? Esas conversaciones con los gobernadores aliados son escrutadas con atención por el peronismo. En las últimas semanas, la discusión interna en torno a la conveniencia o no, y la vehemencia, en la defensa de las PASO -la herramienta que, se supone, debería servirle al peronismo para ordenarse y llegar con una oferta homogénea y competitiva al 2027-, se intensificó. Esa intensidad se explica, en buena medida, por la disputa al interior del kirchnerismo, con Cristina Kirchner y Axel Kicillof en el centro de la pelea.

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Sergio Massa

Se trata de una guerra a la que el Gobierno le presta particular atención porque existe una decisión estratégica de confrontar con el gobernador bonaerense. “Lo necesitamos competitivo”, señalaron fuentes oficiales. Incluso en Casa Rosada no se descarta una gentileza propia de la casta vía aportes del Tesoro o la posibilidad de autorizarle a la administración provincial un endeudamiento para darle algo de aire de cara a la campaña en medio del ajuste brutal ejecutado desde el inicio de la gestión.

El Gobierno trata de diseñar a los tumbos la oferta opositora, seguro de que Kicillof representa el pasado y conserva un techo electoral, asociado al kirchnerismo, que le propiciaría a Milei la reelección más allá del evidente malestar social por la falta de respuestas del programa económico, y el intento recurrente del Gobierno bonaerense de despegarse del cristinismo. El último que lo hizo fue Carlos Bianco, “Carli”, mano derecha del gobernador, que desalentó la presentación de la expresidenta en la ONU: dijo que no tendría correlato, de tener un fallo favorable en Naciones Unidas, en la justicia local.

Javier Milei y Axel Kicillof

El mayor interrogante, incluso dentro del peronismo y por fuera de esa feroz pelea, es si la oposición es capaz de cara al 2027 de presentar una oferta de centro que aglutine a diversos sectores. Es el famoso proyecto de “mileísmo sin Milei” con el que fantasea el círculo rojo, y que incluye a Patricia Bullrich, que acaba de reunirse con Milei en Olivos, en la mañana del viernes, para avisarle que seguirá marcando públicamente sus diferencias con el Gobierno.

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Fue una buena reunión, según las fuentes consultadas, e incluso la senadora cerró el posteo con el que publicitó el encuentro con la sigla “TMAP” -Todo Marcha Acorde al Plan-, a pesar de que ella misma cree que pocas cosas marchan bien de acuerdo al plan del Gobierno. Esa creencia que la llevó a plantear serias diferencias públicas azuzó su eventual postulación presidencial, por ahora frenada. Sería una pésima noticia para el intento de reelección de Milei. Esa especulación también está atada al futuro de las PASO. Algo similar ocurre con Victoria Villarruel, que últimamente envió emisarios a tantear a dirigentes de la provincia de Buenos Aires, donde tiene domicilio. ¿Podría postularse en ese distrito?

Esas fantasías del círculo rojo, y el vacío de una porción del electorado de centro que no quiere volver al kircherismo y está desencantado con la falta de empatía y el estilo de Milei, es la que alimenta el proyecto de algunos dirigentes. Desde Jorge Brito y Hernán Lacunza a los hermanos Manuel y Santiago Passaglia, que prevén presentar oficialmente su propio proyecto nacional en las próximas semanas, asesorados por la agencia que llevó a Zohran Mamdani a la alcaldía de Nueva York. Martín Lousteau fue más ambicioso: habló de conformar un “frente anti Milei”, de ambos lados del péndulo. Planea un evento multitudinario para fines de noviembre con dirigentes locales y del exterior.

Todos esos proyectos, personales o colectivos, con más o menos agua en la piscina, esperan por las reglas del juego electorales que terminarán por definirse en las próximas semanas. Fin de mes pareciera ser el deadline.

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El apuro de esas conversaciones coincidió en estos últimos tiempos con la actividad intensa a la que volvió Sergio Massa, uno de los dirigentes con mayor influencia en el peronismo y sectores del círculo rojo. El ex ministro no lo va a develar públicamente, al menos en lo que resta del año, pero trabaja para presentarse otra vez como candidato presidencial. En tándem, por ejemplo, con Gerardo Zamora, con el que cenó la semana anterior junto a otros dirigentes: el senador también trabaja para ver si tiene una oportunidad, y acumuló una agenda de contactos envidiables con el poder, incluso con ramificaciones en el exterior.

El senador Gerardo Zamora

Todos esos dirigentes especulan con la continuidad o no de las PASO. ¿A quién le conviene que se suspendan las primarias? ¿Y a quién no? Esas preguntas atraviesan al peronismo, y mantienen en estado de alerta a Kicillof: el gobernador sabe que no es lo mismo negociar con o sin esa herramienta con el kirchnerismo. Hacia adentro hay diferentes criterios. ¿Cuánto pesa la advertencia del cristinismo que, frente a un pronunciamiento favorable de la ONU, le otorgue avales políticos para presentarse en una hipotética PASO?

Pero incluso antes de esas negociaciones hay otras tratativas en el seno del territorio bonaerense que siguen sin saldarse. Por ejemplo, la limitación a la re-reelección de los intendentes y las cuatro vacantes en la Corte Suprema provincial que, en este último caso, pareciera quedar pendiente para marzo próximo o directamente para el próximo gobernador.

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Kicillof no pudo liderar esa negociación, y le cuesta mucho imponer su posición respecto de los intendentes con la prohibición que rige actualmente. “Miren muchachos que si eso no sale esta Legislatura se va a llenar de intendentes”, advirtió el caudillo del conurbano Mario Ishii en una reunión reciente en el Senado provincial. Desde algunos sectores se amagó, en ese contexto, con incluir en las tratativas el cargo del subprocurador de la Provincia, por debajo del procurador Julio Conte-Grand.

Los jueces Ricardo Lorenzetti, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz

Es la reedición bonaerense del pacto al que algunos sectores del peronismo y el oficialismo intentan arribar en el Senado para la elección del Procurador y completar las vacantes de una Corte que acaba de dar una nueva demostración de fuerza. Con ese pacto sueña Juan Bautista Mahiques. Difícil mientras siga corriendo el reloj y no haya mayores avances.

Alberto Ades,Javier Milei,Dólar

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