POLITICA
La conquista española

La conquista del Río de la Plata fue más tardía y mucho más lenta que los procesos similares en México y Perú. Los objetivos iniciales consistían en la búsqueda de un canal interoceánico entre el Atlántico y el Pacífico y, naturalmente, de ricos yacimientos de minerales.
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Ya que el canal no existía y la Sierra de la Plata no era más que un ingenioso argumento utilizado por los pueblos originarios para convencer a los conquistadores de la conveniencia de continuar con sus travesías más hacia el Sur, el entusiasmo de los invasores fue decayendo. Más aún a partir de la comprobación de que los pueblos nativos del área rioplatense carecían de la ingenuidad necesaria para hacerles creer que eran dioses, o sus enviados, y los recibieron con hostilidad, dispuestos a resistir hasta las últimas consecuencias.
Los primeros europeos que llegaron al territorio de la Argentina actual buscaban un paso interoceánico que les permitiera llegar a las riquezas del Asia. La primera expedición en llegar al Río de la Plata, y luego a la Patagonia, en 1502, fue la del portugués Américo Vespucio, pero no existe información precisa sobre su desarrollo.
Varios años después, en 1516, Juan Díaz de Solís partió de España con tres naves y unos 60 hombres. Después de recorrer las costas del Brasil, entró en el estuario del actual Río de la Plata, al que denominó por entonces “Mar Dulce”, para después llegar a una isla a la que denominó Martín García, en homenaje a un miembro de su tripulación que había fallecido. Mientras navegaba por el río Uruguay, Solís murió en un combate con los charrúas, pueblo originario emparentado con los pampas (puelches, tehuelches y tobas) que habitaba la zona del Uruguay y el litoral argentino actuales. Se trataba de un pueblo guerrero, cuya economía se basaba en la caza y la recolección, que reconocía la influencia de los guaraníes, originarios de la Amazonia, que hacia el siglo xv se habían instalado también en esta zona.
Tras la muerte de Solís, y en camino de regreso a España, una de las carabelas naufragó frente a la isla de Santa Catalina –en el actual territorio del Brasil–, lugar en que los náufragos se pusieron en contacto con una tribu de guaraníes que les relataron la leyenda de un Rey Blanco que gobernaba un territorio rico en yacimientos de plata. Esa leyenda sería el origen, más adelante, del nombre de Argentina (argentum = plata). Los guaraníes eran originarios de la Amazonia y hacia el siglo XV se habían establecido en la región de los actuales territorios del Paraguay y el Río de la Plata, dividiéndose en distintos grupos según su instalación geográfica. Si bien eran excelentes guerreros, depusieron su hábito de lucha y asumieron una actitud de colaboración con los conquistadores porque sus karais o guerreros profetas habían comenzado a predicar, un siglo antes, la llegada de cambios trascendentales.
La llegada de los jesuitas facilitó aún más su obediencia, al ser reconocidos como sucesores de los antiguos ka-rais; de hecho los empezaron a llamar de ese modo. Aprovechando la espontánea obediencia de los guaraníes, Alejo García, uno de los náufragos, organizó una expedición en busca de la Sierra de la Plata, territorio del Rey Blanco. No encontró al rey, pero sí su tesoro: en su extensa marcha llegó a las cercanías del cerro Potosí, donde se apropió de una enorme cantidad de metal. Sin embargo, su fortuna no duraría mucho. A su regreso, perdió la vida en un enfrentamiento con los payaguás, cazadores nómadas y pescadores que dominaban el río Paraguay y enemigos declarados de los guaraníes.
Un segundo contacto entre europeos y originarios del territorio argentino se menciona en los cuadernos de navegación de Hernando de Magallanes, quien emprendió el primer viaje de circunvalación del planeta entre 1519 y 1520. Magallanes recorrió todo el contorno marítimo de la Argentina hasta llegar al estrecho que hoy lleva su nombre el 21 de octubre de 1520. En su travesía tomó contacto con los tehuelches, habitantes originarios de la pampa y de la Patagonia, a los que denominó patagones, por las gigantescas marcas de pisadas que dejaban sus pies, cubiertos de pieles. Es muy probable que Magallanes también haya visitado las Islas Malvinas, aunque los datos disponibles resultan contradictorios.
El tercer encuentro se produjo en 1537: Sebastián Gaboto, al mando de esta nueva expedición, desembarcó inicialmente en las costas del actual territorio de la República Oriental del Uruguay, donde estableció una pequeña fortaleza a la que denominó San Salvador, en el actual departamento uruguayo de Soriano. Allí tomó contacto con un sobreviviente de la expedición de Solís que convivía con los charrúas, quien le confirmó los relatos sobre la Sierra de la Plata. Gaboto siguió sus instrucciones y al llegar al “Mar Dulce” de Solís cambió su denominación por la que ha llegado hasta nuestros días: “Río de la Plata”.
La expedición siguió su marcha aguas arriba y el 9 de junio de 1527 estableció el fuerte de Sancti Spiritus, primer asentamiento europeo en nuestro territorio, sobre el río Carcarañá (actual provincia de Santa Fe). Gaboto organizó tres expediciones en búsqueda de la Sierra de la Plata. De dos de ellas no volvió a saberse, en tanto la tercera llegó a las sierras cordobesas, donde tomó contacto con los diaguitas, quienes, según la descripción de Gaboto, practicaban el pastoreo de carneros y la artesanía textil. Esta expedición –la única exitosa de las tres– retornó con abundante cantidad de plata. El rumbo transitado era el correcto.
Gaboto continuó con su recorrido, y navegó los ríos Paraná, Paraguay y Bermejo, pero debió retroceder ante la resistencia de los payaguás. Al retornar a Sancti Spiritus, tomó contacto con otro conquistador, Diego García, que había partido casi al mismo tiempo que él de España y con quien mantenía una animosa competencia. García había repetido la ruta de Gaboto, bajando por el río Uruguay, y escuchado los mismos relatos sobre el Rey Blanco. Entonces, se dirigió al Río de la Plata, capturó a una gran cantidad de charrúas y los embarcó en una carabela rumbo a España en calidad de esclavos. En tanto, continuó su navegación con un bergantín, hasta llegar a Sancti Spiritus. Al encontrarse con Gaboto, se estableció una dura disputa sobre los derechos de conquista que le correspondían a cada uno que no llegaría a solucionarse porque en ese momento fueron atacados por los timbúes, un pueblo seminómade que habitaba el sur de las actuales provincias de Santa Fe y Entre Ríos.
ETIQUETAS DE ESTA NOTA
Patagonia, Paraguay, Brasil, Portugal, Islas Malvinas, Uruguay, Santa Fe, Alberto Lettieri, España, Sebastián Gaboto, Río de la Plata, Américo Vespucio, Diego García, Río Paraná, Isla Martín García, Carcarañá, Tehuelches, Juan Díaz de Solís, Alejo García, Hernando de Magallanes
La, conquista, española
POLITICA
La Justicia define la situación de dos mapuches vinculados a las usurpaciones de Villa Mascardi

Dos integrantes de la comunidad Lafken Winkul Mapu, vinculados a la ocupación de lotes públicos y privados en Villa Mascardi, serán sometidos a distintos procesos judiciales tras ser capturados luego del desalojo que ordenó la Justicia Federal en octubre de 2022.
Uno de ellos permanece detenido desde octubre de 2025 en el Penal 6 de Rawson, en Chubut, donde comparte ceremonias ancestrales con el líder de la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), Facundo Jones Huala, quien permanece detenido bajo el régimen de prisión preventiva desde junio del año pasado. El otro fue capturado en el barrio Virgen Misionera de Bariloche, en el marco de un control de prevención encabezado por la Policía de Río Negro.
Se trata de Juan Pablo Colhuan y Luca Dade Vera, ambos relacionados con la comunidad Lafken Winkul Mapu. Colhuan estuvo prófugo de la Justicia hasta octubre del año pasado, cuando la Policía de Chubut lo identificó cerca de Cushamen y constató que registraba un pedido de captura emitido en octubre de 2022. En ese momento, pesaban sobre él un requerimiento emitido por la Oficina Judicial de la III Circunscripción Judicial de Río Negro y un segundo emitido por el tribunal oral federal de General Roca, confeccionado en 2024.
Justamente, una de las causas que involucraba a Colhuan, que estaba relacionada con la usurpación de un predio de Parques Nacionales, prescribió. Sin embargo, el tribunal oral federal de General Roca deberá resolver otro expediente, en el que lo acusan de amenazar con armas de fuego —junto a otros dos cómplices— al cuidador de un predio perteneciente a la mutual de empleados superiores de Gas del Estado, también en Villa Mascardi. Ese hecho ocurrió el 21 de mayo de 2020, en medio de la pandemia por Covid-19, ocasión en la que Colhuan habría irrumpido en la propiedad armado con un arma larga, con la que intimidó al cuidador.

La víctima sostuvo que reconoció a Colhuan al bajarse el tapaboca con el que ocultaba su rostro.
En la instancia de alegatos realizada este miércoles, el fiscal Fernando Arrigo enumeró el material probatorio: la declaración de la víctima, testimonios y documentos, y solicitó tres años y siete meses de prisión para el detenido. Desde que fue recapturado, Colhuan fue alojado en la cárcel de máxima seguridad de Rawson, desde donde, a través de su defensa, pidió el traslado a una unidad carcelaria de seguridad media.
Colhuan es hermano de la autoridad espiritual de la comunidad Lafken Winkul Mapu, la “machi” Betiana Colhuan, condenada por la usurpación de lotes públicos y privados en Villa Mascardi. Colhuan atravesó parte del proceso judicial en condición de prófugo e incluso, al ser recapturado, uno de los expedientes ya habría prescripto. Sin embargo, debe responder ante otros legajos por los que permanece detenido.
En 2022 debía enfrentar dos audiencias judiciales, aunque se ausentó en ambas. La primera era un juicio oral y público por los delitos de resistencia a la autoridad y lesiones leves, atribuidos por la fiscalía, cometidos contra un policía al que habría agredido el 6 de febrero de 2020, cerca del predio de Parques Nacionales ocupado por miembros de la comunidad Lafken Winkul Mapu.

La segunda audiencia, de formulación de cargos, estaba relacionada con una agresión a Diego Frutos, vecino y ex presidente de la Junta Vecinal de Villa Mascardi, a quien Colhuan, junto a cómplices, agredió al reconocerlo durante un corte de la ruta 40.
Días atrás, la Policía de Río Negro detuvo a Luca Dade Vera en Bariloche, también vinculado a la comunidad Lafken Winkul Mapu. Durante los allanamientos realizados en octubre de 2022, los investigadores hallaron el documento de identidad de Dade Vera. Sin embargo, la defensa sostiene que él no tiene relación con la comunidad responsable de las usurpaciones, sino que se encontraba allí porque era paciente de la “machi”.
POLITICA
El último truco del mago frente a la sombra del final

Recién empezaba a despuntar la semana cuando una frase sacudió la modorra del feriado. “Creo que estamos llegando al final del camino. En seis meses como máximo, me voy”. Para sus rivales internos, se trató de una amenaza más. Pero quienes vienen siguiendo los pensamientos de Santiago Caputo en los últimos meses, no se sorprendieron. Asediado por el ala que responde a Karina Milei, el asesor atraviesa su momento más delicado en el Gobierno y viene dando señales de que cada vez resulta más difícil proyectar su continuidad. La resolución puede ocurrir en cuestión de meses, o quizás nunca, pero hoy parece difícil imaginar el desvío de un destino que parece marcado.
Si bien ya había sufrido otras crisis anteriores, especialmente con los disgustos que le provocó el recambio de gabinete postelectoral, ahora al asesor le pesa la profunda convicción de que su privilegiada relación personal con Javier Milei ya no tiene correlato en la acción política. Que los efusivos abrazos que le regala cada vez contienen menos.
El Presidente le profesa una valoración superior y le guarda un afecto que lo expresa en público y en reserva. Incluso dicen compartir “momentos esotéricos”, que se cuidan de mantener en el ámbito de la intimidad. Pero hoy la dinámica del gabinete la dicta Karina, y su ofensiva luce irrefrenable. Javier lo quiere retener; Karina intenta acorralarlo. Los antecedentes demuestran que cada vez que ocurrió eso, al final se impuso ella.
Caputo mantuvo dos reuniones subidas de tono con Milei en el último mes. La primera ocurrió a principio de marzo, cuando ya era un hecho el desembarco de Juan Bautista Mahiques en el Ministerio de Justicia. Allí le planteó la inconveniencia de nombrar al fiscal en ese cargo por la recepción adversa que tendría en un sector de Comodoro Py y, especialmente, por sus lazos con la AFA, en un momento en el que el Gobierno buscaba arrinconar a Claudio Tapia y Pablo Toviggino (¿será verdad que el juez Diego Amarante ya tenía lista una orden de procesamiento y detención contra ambos dirigentes? ¿Y que el FBI transmitió su inquietud por el posible estancamiento de la causa de los aportes, cuando estaba colaborando con información con la ARCA?).
Lo cierto es que la charla entre el Presidente y el asesor fue un fracaso y Karina terminó por imponer al hombre que le habían acercado los primos Menem y su hombre de confianza en la Justicia, el hoy viceministro Santiago Viola. Milei conoció a Mahiques el día de la jura. Su hermana, poco antes.
Hubo una segunda reunión tensa hace diez días para tratar de encauzar un clima interno que se había enrarecido en exceso. El recambio en el ministerio no parecía haber apaciguado las preocupaciones judiciales y, por el contrario, habían coincidido con un reverdecimiento de la causa $LIBRA. En un sector del Gobierno están convencidos de que las revelaciones del celular del lobista Mauricio Novelli forman parte de una devolución de gentilezas del ala de tribunales que quedó marginado del recambio. Martínez de Giorgi, a cargo de esta causa, y Ariel Lijo, con el caso del vuelo de Manuel Adorni, forman parte de esa comunidad que fracasó en su intento por ubicar a Guillermo Montenegro al frente del ministerio, con el auspicio del propio Caputo.
El segundo mano a mano entre Milei y Caputo terminó con un compromiso de realizar un encuentro semanal solo entre ellos dos, para evitar que los conflictos escalen en forma irreversible. Esta semana cumplieron con el ritual prometido; habrá que ver si se mantiene.
Casualmente o no, coincidió con señales sutiles de reivindicación del asesor. La exitosa resolución de la demanda por YPF habilitó a un protagonismo del equipo de la Procuración del Tesoro y de la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal, todos de la escudería Caputo. Su inclusión en la cadena nacional fue interpretada como un guiño para un sector que venía muy castigado.
También celebraron el reconocimiento que le hizo el director de la CIA, John Ratcliffe, al titular de la SIDE, Cristian Auguadra, en la reunión que mantuvieron esta semana en Langley. El caputismo salió a destacarlo públicamente en un momento en el que la agencia de inteligencia aparece como un botín de la interna.
Algunos dicen, justamente, que durante el encuentro Ratcliffe también buscó indagar en las implicancias de esos ruidos, porque podrían complicar la colaboración creciente entre ambos organismos. Habrá que ver cómo se interpreta el desembarco de Sebastián Pareja, un karinista puro, al frente de la Comisión Bicameral de Seguimiento de los Organismos de Inteligencia, encargada de controlar a la SIDE.
Pero tanto lo de YPF y lo de la SIDE, como la coordinación con Adorni en su defensa mediática frente a sus problemas aéreos y patrimoniales, parecen placebos en un proceso de deterioro natural. Quienes hablaron con Caputo en estos días, dicen que trasluce cierta desilusión porque no siente correspondido su compromiso con Milei. Al mismo tiempo, transmite la convicción de que Karina está totalmente determinada a avanzar contra él, y que en breve atacará nuevas posiciones. A sus leales les anticipó que buscará resistir todo lo que pueda antes de rendirse definitivamente. Así ensaya su último truco.
En el campamento de la secretaria general y de los Menem no niegan que buscan reducir la influencia del asesor y dejan en claro que el “triángulo de hierro” se convirtió en un modelo bicéfalo, con Milei a cargo de la economía y la batalla cultural, y su hermana al frente del partido y de la gestión. “Javier nunca cambió; es ella la que amplió su rol a partir de la elección de octubre”, define un colega del Gabinete. En ese diseño, el papel que se imaginan para Caputo es marginal. Le atribuyen haber errado en sus pronósticos electorales y de haberse embarcado en una puja desigual contra Karina. No lamentarían si lo desplazaran, pero por ahora se interpone Milei.
La salida de Caputo marcaría la definitiva reorientación del proyecto libertario, no sólo por los recambios que sobrevendrían en la gran cantidad de áreas de gobierno que maneja, sino por lo que representa en términos de construcción de identidad. El asesor encarna el costado antisistema de Milei, al menos en lo narrativo, porque al mismo tiempo siempre fue un negociador pragmático con los distintos actores políticos.
Es un símbolo de la batalla cultural y de la estrategia digital; es el costado más polémico y contestatario que propagan las Fuerzas del Cielo. Es el que le dio formato a la locura de Milei para transformarla en un outsider avasallante. Siempre le gustó ser reconocido como el cerebro detrás del ímpetu persuasivo del líder libertario. El mago en las sombras que es capaz de los pases más audaces. Pero Karina ganó la elección. Fin.
Ahora es la etapa de una construcción más clásica y de ciertas concesiones al establishment para poder gobernar. Es el momento de los leales, no de los creativos. Más verticalismo y menos fantasía. “¿Qué es La Libertad Avanza? ¿Es el proyecto de Javier Milei que vino a cambiar la historia, o es un partido político más de la Argentina?”. Caputo se amarga porque intuye la respuesta que le depara el destino.
La llegada de Mahiques y de Viola al Ministerio de Justicia no sólo sacudió el tablero del Gobierno; también generó movimientos en la Corte Suprema. Su arribo fue bien recibido en la vocalía de Horacio Rosatti, donde últimamente recuperaron cierta fluidez en el vínculo con la Casa Rosada, con Karina, Adorni y los primos Menem como interlocutores políticos. Mahiques, con el aval de Milei, le correspondió con la promesa de que no se cubrirán las vacantes en el tribunal durante el actual mandato presidencial. Una manera de garantizarle el margen de maniobra con el que cuenta actualmente.
Pero así como a Rosatti la movida le sentó bien, no ocurrió lo mismo con sus dos colegas, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti. Hace ruido el rol de Mahiques como defensor público de Karina Milei, así como la escasez de pergaminos judiciales de Viola.
Con ese malestar empezó a germinar un realineamiento interno que terminó de manifestarse esta semana con la presentación de una acordada para recalibrar el proceso de selección de los jueces en el Consejo de la Magistratura. La iniciativa apunta a reducir el grado de discrecionalidad de las entrevistas con los candidatos a magistrados, por entender que la política aprovecha esa instancia para hacer prevalecer sus intereses por sobre la calificación técnica de los postulantes.
La propuesta apunta a una saludable mejora en uno de los puntos más sensibles de la independencia judicial. De hecho, en el Consejo de la Magistratura ya hay otros 14 proyectos en el mismo sentido, que nunca fueron tratados. Los dos firmantes de la iniciativa, Rosenkrantz y Lorenzetti, conocen de cerca las deficiencias de los procesos de selección, no sólo de los jueces federales, sino también provinciales.
Sin embargo, la acordada agitó las diferencias internas dentro de la Corte, porque no fue firmada por Rosatti. Si bien el proyecto se venía trabajando desde hace tiempo, nunca logró la adhesión del presidente de la Corte, quien adujo que era incompatible que él suscribiera la iniciativa, cuando al mismo tiempo preside el Consejo de la Magistratura, donde deberá debatirse la propuesta. La explicación no satisfizo a sus colegas, que resolvieron avanzar de todos modos por su cuenta. Piensan que en realidad no quiso enfrentarse al resto de los consejeros por la relación que ha trabado con ellos.
Es la primera vez que en un tema de semejante calado institucional no hay unanimidad en ese cuerpo. Rosenkrantz y Lorenzetti recibieron el jueves en la Corte a Mahiques y a Viola para explicarles el alcance de su proyecto y buscar su acompañamiento (en el Gobierno dicen estar de acuerdo, pero adelantan que “no es una prioridad en este momento”). No estuvo Rosatti, una anomalía para este tipo de encuentros, más cuando se habían sacado una foto todos juntos a los pocos días de la asunción del ministro.
Después de esa reunión se difundió que mañana se realizará un acto de presentación de la iniciativa en el Palacio de Justicia. En la primera versión de la invitación figuraban como anfitriones solamente Rosenkrantz y Lorenzetti. Después hubo una nueva conversación interna con Rosatti y se enviaron las tarjetas definitivas, en donde aparece la Corte Suprema como la que invita institucionalmente. Algo había cambiado: se espera que el presidente del tribunal también esté presente mañana.
Más allá de las insignificancias, hay un dato político insoslayable: Rosenkrantz está demostrando un corrimiento del eje habitual que conformaba con Rosatti, y que en muchas ocasiones dejó en soledad a Lorenzetti. Todavía no alcanza para hablar de un realineamiento definitivo, pero sí es una advertencia de que algo está mutando.
Rosenkrantz expresó su malestar por la falta de acompañamiento de Rosatti en un proyecto en el que se involucró profundamente. Pero ya venía rumiando algunas diferencias con el estilo de conducción del santafesino, por entender que estaba abandonando el espíritu colegiado que se había comprometido a llevar cuando fue elegido al frente de la Corte. “Puede ser que algo se haya roto entre ellos”, admite un funcionario que conoce de cerca esa relación.
Todavía no es una fractura expuesta, pero en el máximo tribunal recuerdan que Rosatti está al frente de la Corte y del Consejo por una decisión conjunta, y así como hoy preside ambos órganos, podría haber un cambio si se vota en otro sentido. En ese juego de tres, Rosenkrantz es la bisagra, porque los otros dos jamás se elegirían entre ellos.
En la presidencia del tribunal minimizan las diferencias y aducen que si bien la acordada por los concursos está en el camino correcto, también entraña una visión algo ingenua de la política. Mientras tanto, Lorenzetti observa el nuevo panorama como lo haría un zorro agazapado.
Milei archivó hace un tiempo sus rencores contra la Corte, que supo abonar cuando el máximo tribunal no validó rápidamente su megaDNU 70. Aunque desinteresado por completo en la materia, habilitó un cambio profundo en la relación con la Justicia, al correr al equipo de Caputo y adoptar el que le propusieron Karina y los Menem. Probablemente debería estar muy atento a las consecuencias más profundas de ese viraje, dentro de su propia gestión y en las dinámicas judiciales. Allí se ponen en juego partidas muy importantes, desde los equilibrios internos de su Gobierno hasta el futuro de las causas que más le interesan.
#AHORA,pic.twitter.com/f5VkfxaxY3,March 25, 2026,Jorge Liotti,Conforme a
POLITICA
Causa YPF: el Gobierno delinea la estrategia judicial para la nueva etapa que se abre tras el fallo favorable en EE.UU.

El Gobierno empezó a delinear la estrategia judicial para la nueva etapa del caso YPF tras el fallo favorable de la Cámara de Apelaciones de Nueva York. En el Ejecutivo creen que el escenario más probable no es una apelación directa ante la Corte Suprema de Estados Unidos, sino un pedido de revisión del fallo por todos los jueces de la Cámara. En ese marco, aseguran que sostendrán la misma defensa jurídica con la que lograron revertir la condena de primera instancia.
La lectura oficial se apoya también en el propio comunicado de Burford, que dejó abierta la posibilidad de acudir más adelante a la Corte Suprema, pero puso primero el foco en una revisión por el pleno del Segundo Circuito y reconoció que ese tipo de pedidos rara vez prospera. El mismo texto agregó que una decisión final sobre el próximo paso se tomará en los próximos días y que, si avanzan con esa vía, luego evaluarán si intentan llegar al máximo tribunal de Estados Unidos.
En los equipos jurídicos de la Casa Rosada no descartan que una eventual nueva instancia implique otra vez presentaciones de escritos, aunque remarcan que no cambiarán el eje de la defensa. “No está todo cerrado, pero está ganado en un 90%. Ahora se invirtió el marco de posibilidades y hay muy pocas chances de que les tomen una apelación. Nos estamos preparando igualmente para todos los escenarios”, resumen en despachos oficiales.
Los argumentos que el oficialismo promete sostener son los mismos que recogió la mayoría de la Cámara. El primero es que los reclamos de daños por incumplimiento contractual de los accionistas contra la Argentina no son admisibles bajo el derecho argentino. El segundo es que, aun si se asumiera la existencia de una obligación derivada del estatuto de YPF, esos reclamos igual quedan desplazados por el derecho público argentino que regula la expropiación.
En el Gobierno no planean presentar ahora un escrito específico para que la jueza Loretta Preska aplique rápido lo resuelto por la Cámara. La explicación que dan es que, después del fallo de apelación, el expediente ya sigue su curso procesal y vuelve al juzgado de primera instancia para actuaciones compatibles con esa decisión. En esa línea, la defensa oficial no prevé por ahora una maniobra especial para “apurar” esa implementación.
La principal apuesta del Ejecutivo es que Burford tenga dificultades para escalar el caso hasta la Corte Suprema. La razón, según explican en el oficialismo, es que la Corte no revisa automáticamente estas decisiones: el pedido de revisión es discrecional y la propia Regla 10 dice que solo se concede por razones imperiosas, como conflictos entre tribunales o una cuestión federal relevante. Esa misma regla aclara además que rara vez se acepta un caso cuando lo que se discute es una supuesta mala aplicación del derecho o de los hechos.
Leé también: Duras críticas de Milei a CFK y Axel Kicillof tras el fallo por YPF: “Nos sumieron en una aventura suicida”
Es por eso que en el entorno jurídico de la Casa Rosada consideran que Burford tiene un problema adicional para intentar llegar a la Corte: la mayoría del Segundo Circuito resolvió el caso principalmente a partir de la interpretación del derecho argentino. En la Casa Rosada entienden que ahí no aparece con claridad una cuestión federal fuerte que vuelva probable la intervención del máximo tribunal estadounidense. Esa es una de las razones por las que ven más verosímil una revisión interna dentro de la propia Cámara que un salto exitoso a la Corte Suprema.
Burford endureció en paralelo su respuesta al fallo y sostuvo que la decisión fue “decepcionante”, además de dejar planteada la posibilidad de nuevas vías judiciales y arbitrales. En Balcarce 50 siguen de cerca esos movimientos, pero insisten en que el cuadro cambió de manera sustancial a favor de la Argentina y que, ante cualquier nueva ofensiva, responderán con el mismo encuadre jurídico que les permitió derribar la sentencia por más de US$16.000 millones.
Gobierno, YPF
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