INTERNACIONAL
De Venezuela al mundo: Tuto Style, el bailarín que eligen figuras de la música urbana como Yandel, Duki y Nicki Nicole

Desde joven, el baile y la música venezolana marcaron su rumbo, llevándolo a conectar con la cultura de diferentes países. No importaba el ritmo, él siempre encontraba la forma de traducir los sonidos en movimiento. Poco a poco, Luis Gómez, conocido como Tuto Style, se convirtió en uno de los mejores dancers de su tierra, pero la vida le puso un freno cuando la situación política en Venezuela lo llevó seguir su carrera a miles de kilómetros. Con una mochila llena de sueños llegó a Argentina donde a base de esfuerzo, sudor y lágrimas, logró convertirse en bailarín de grandes figuras como Yandel, Duki y Nicki Nicole.
Nacido en Higuerote, Venezuela, una región costera donde la música y el movimiento se vive con los pies en la arena y el ritmo en el cuerpo, Tuto comenzó a bailar por inercia, impulsado por el entorno festivo, los tambores y las mezclas musicales que sonaban en su casa. “Yo lo veía como un hobby, simplemente lo hacía, salía, me ponía a bailar. A los 13 años, cuando con mis amigos empezamos a adentrarnos al hip hop, íbamos de barrio en barrio a ver si encontramos a alguien para bailar”, comienza diciendo el joven en diálogo con Infobae.
Sin embargo, llegó un punto donde Tuto había alcanzado el límite y necesitaba explorar fuera de su ciudad: “En mi pueblo llegó un momento donde nosotros ya éramos el tope. Cuando fui a Caracas aprendí tanto que empecé con la necesidad de buscar otros lugares para aprender. Así a los 20 años empecé a viajar a otros países para ver este tipo de expresiones culturales”.
Su talento lo llevó a formarse en Caracas y luego, obligado por la situación política, emigró a Argentina a los 25 años, donde no solo se reconstruyó desde cero, sino que se consagró como uno de los referentes de la escena urbana.
“Al principio costó porque no vine preparado para quedarme. Pero en el ámbito artístico fui muy bien recibido. Enseguida generé un nicho laboral”, recuerda sobre su llegada al país, en una etapa que coincidió con la asunción de Nicolás Maduro. Desde entonces, construyó una trayectoria sólida que lo llevó a ser campeón latinoamericano de Hip Hop en el KOD 2018, representar a Argentina en China, dirigir su propio evento de batallas y ser convocado por referentes del mainstream musical. Hoy es performer oficial de Duki, trabajó en shows para Nicki Nicole, Yandel, María Becerra, Trueno, YSY A y otros artistas del género urbano que reconocen su mirada escénica y su potencia como intérprete.
En ese proceso, después de más de una década sin regresar a su país, Tuto concretó uno de los sueños más profundos de su vida: volver a Venezuela, reencontrarse con su familia y sanar una parte del desarraigo. La experiencia fue tan intensa como reveladora, y le permitió cerrar un ciclo emocional que arrastraba desde que emigró hace 10 años. Un viaje que lo recargó espiritualmente y le dio otra perspectiva para lo que viene.

Ese viaje le permitió recargar energías e impulsarlo a seguir tachando sueños de su lista de objetivos. Sin embargo, existe uno que aún anhela: consagrarse campeón de la Red Bull Dance Your Style, la competencia de baile que recorre el mundo y se realizará por segundo año consecutivo este sábado en el Planetario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en Argentina.
El evento, de entrada gratuita, reunirá a los mejores representantes del street dance en batallas 1 vs 1, improvisando al ritmo de distintos géneros musicales. El público será el encargado de definir quién avanzará en cada ronda y quién se coronará como campeón. El ganador viajará a Los Ángeles para representar a Argentina en el clasificatorio internacional junto a bailarines de más de 30 países.

– ¿Cómo conociste la competencia?
—Cuando estaba en Venezuela, vi la primera versión que se hizo en París. Era en una plaza, con el público votando con papelitos. Los bailarines improvisaban sobre canciones del ámbito mainstream, sin importar el estilo. Me fascinó, porque nunca me gustó encasillarme en una sola cosa.
– ¿Qué significa para ti participar en la edición argentina?
—Es cumplir un sueño de años. Cuando hicieron la primera versión dije: llegó la competencia que tanto soñé. Quedé subcampeón, pero no era consciente de que estaba ahí. Era como si estuviera en trance. Mi niño interior estaba viviendo una película.
– ¿Cómo vives la edición de este año?
—Este año estoy más tranquilo. Siento que ahora se trata de exponer todos los años de experiencia. Quiero darlo todo, como siempre, porque esta competencia también es una oportunidad para mostrar que no solo se puede brillar bailando para un artista. Es un trampolín artístico.

– ¿Cómo surgió tu vínculo con el baile?
—En mi casa escuchaba mucha música: clásica, balada, salsa, merengue, electrónica. Había una mezcla que hizo que mi oído se adaptara a muchos tonos. Y como vengo de una región costera, donde hay playa, fiesta, tambores, todo eso me marcó desde muy chico. Era natural: salía, me ponía a bailar, y ya estaba.
– ¿Por qué elegiste Argentina?
—Justo cuando llegué empezó todo el problema político allá (Venezuela). Me vine con la idea de crecer, de desarrollarme, y sentí que el ámbito artístico me recibió muy bien.
– ¿Cómo fue tu llegada al país?
—La primera vez vine solo con el pasaje de ida y vuelta. Tenía una marca de ropa en Venezuela y traje una valija llena de ropa para vender en las competencias. Pero cuando llegué, hubo un inconveniente en el aeropuerto, estuvimos cuatro horas retenidos… y mi valija nunca apareció. Me quedé en blanco.

– ¿Cómo hiciste para salir adelante en ese contexto?
— En ese primer mes competí en eventos donde los premios eran dinero y ropa. No tenía otra opción, así que gané todas las competencias en las que participé. Incluso una me dio un viaje a Brasil. Era darlo todo porque no tenía plan B.
– ¿Cómo te insertaste en el circuito más profesional?
—Conocí a gente como Mati Napp y Denis del Arroz, coreógrafos súper consagrados. Ellos me dieron la oportunidad de entrar en ese ámbito. Entre los 25 y los 29 fue mi etapa más intensa en lo artístico.
– ¿Recuerdas tu primer trabajo con un artista famoso?
—Uno fue con Diego Torres. Estaba en un proyecto que coreografiaba Mati Napp, y me convocaron. También trabajamos con Yandel, y después con Nicki Nicole, donde ya conocía a la coreógrafa de otros trabajos, incluso de fiestas de 15.
– ¿Cómo llegaste a ser performer oficial de Duki?
—También fue a través de Mati Napp, que trabaja con Duki desde hace unos tres años. Yo no me considero “bailarín de Duki”, sino parte de una puesta performática. El nuevo disco tiene una propuesta más coreográfica y me convocaron para ayudar a armar esa idea artística y seleccionar personas para el proyecto.
– ¿Qué significa para ti formar parte de un show de esa magnitud?
—Es una oportunidad que soñé durante mucho tiempo. Ser asistente coreográfico en un proyecto tan grande, con un artista como él (Duki), es un logro enorme. Me permite aportar ideas, sumar desde lo creativo, y crecer con cada presentación.
– ¿Cómo viviste el regreso a Venezuela después de tantos años?
—Fue un shock. Muchas de las cosas que viví en ese viaje ya las había vivido en mi mente. Fue mi más grande sueño a cumplir desde que salí. Todos los días pensaba en volver. Cuando llegué, me reencontré con mi familia de sorpresa. Fue fuerte.
– ¿Sucedió como te lo habías imaginado?
—Sí, mucho. Las reacciones, las situaciones… ya las había soñado tantas veces que fue como si las estuviera recordando. Pero lo que más me impactó fue ver el paso del tiempo en mis sobrinos y primitos. Ahí me cayó la ficha de los años que pasaron. Me sentí recargado, lleno de energía. Como que cumplí el objetivo más grande y ahora estoy listo para lo que venga.
– ¿Ese regreso cambió tu manera de encarar el futuro?
—Sí, totalmente. Ahora ya no tengo esa mochila de presión encima. Ya solté eso. Por eso digo que no tengo expectativas al empezar el año, es porque siento que ya cumplí algo enorme. Lo que venga, viene, y estoy preparado.
luis gómez
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Keir Starmer’s chief of staff resigns after recommending Epstein-connected ambassador

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Morgan McSweeney resigned Sunday as British Prime Minister Keir Starmer’s chief of staff, stepping down amid mounting criticism over his role in advising the appointment of Peter Mandelson as the United Kingdom’s ambassador to the United States.
In a resignation statement obtained by The Guardian, McSweeney said the decision to appoint Mandelson was «wrong» and accepted full responsibility for recommending it, calling his departure the «only honourable course» under the circumstances.
«He [Mandelson] has damaged our party, our country and trust in politics itself,» the former chief of staff wrote, noting the decision to resign wasn’t easy.
McSweeney said the controversy had damaged public trust and called for a fundamental overhaul of the government’s vetting and due-diligence process, while pledging his continued support for Starmer and the Labour government’s agenda.
UK PRIME MINISTER SUGGESTS FORMER PRINCE ANDREW SHOULD TESTIFY IN EPSTEIN INVESTIGATION
Downing Street Chief of Staff Morgan McSweeney arrives for the annual Lord Mayor’s Banquet at Guildhall in London, on Dec. 1, 2025. (Chris J. Ratcliffe/Reuters)
Emails and documents made public by the Justice Department in January show Mandelson maintained contact with Jeffrey Epstein after his 2008 conviction on two felony counts of soliciting prostitution, one of which involved a minor.
The Associated Press reported that newly surfaced documents indicate Mandelson may have passed along sensitive government information to Epstein in the period following the 2008 global financial crisis.
The outlet also cited documents and financial records indicating Epstein transferred a total of $75,000 in 2003 and 2004 to accounts connected to Mandelson or his husband, Reinaldo Avila da Silva.

British Prime Minister Keir Starmer, right, talks with Britain’s ambassador to the United States Peter Mandelson during a welcome reception at the ambassador’s residence in Washington, on Feb. 26, 2025. (Carl Court/Pool Photo via AP)
BILL CLINTON COMES OUT SWINGING AGAINST COMER FOR REJECTING PUBLIC EPSTEIN HEARING: ‘STOP THE GAMES’
Foreign Office minister Stephen Doughty told the House of Commons on Sept. 11 that Starmer asked him to withdraw Mandelson as the UK’s ambassador to the United States after emails showed Mandelson’s relationship with Epstein was «materially different» from what was known at the time of his appointment.
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«In particular, Lord Mandelson’s suggestion that Jeffrey Epstein’s first conviction was wrongful and should be challenged is new information,» Doughty said. «In the light of that and mindful, as we all are, of the victims of Epstein’s appalling crimes, Lord Mandelson has been withdrawn as ambassador with immediate effect.»
Mandelson resigned from the Labour Party on Feb. 1.
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“Pillion”, un romance sumiso entre el sadomasoquismo y el coro a capela

“¿Te entregas?”
Puede ser una pregunta pertinente en cualquier relación, pero resulta especialmente significativa para la pareja BDSM del romance amable con el kink y sorprendentemente conmovedor Pillion, de Harry Lighton.
Como la mayoría de los amantes, Colin (Harry Melling) y Ray (Alexander Skarsgård) tienen un acuerdo. De acuerdo, sí. Sus límites están un poco más marcados que los de la mayoría. Colin cocina todo, duerme en el suelo y lleva un collar con cerradura alrededor del cuello. (Ray guarda la llave). Podría decirse que el equilibrio de poder no es del todo equitativo.
Básicamente, Colin hace todo lo que Ray desea, y lo hace feliz. Como se puede esperar, hay bastante cuero involucrado. Júzguelo si quiere, pero el acuerdo parece funcionarles.
Incluso entre las muchas parejas extrañas que han desfilado por nuestras pantallas, Ray y Colin son un dúo singular. Fay Wray y King Kong tenían más en común. Colin es un apacible y complaciente agente de estacionamiento en Bromley que vive con sus padres (Lesley Sharp, Douglas Hodge) y canta en un cuarteto de barbería (N. del E.: estilo de música vocal a capela a cuatro voces). Ray es un misterioso, lacónico y mortalmente apuesto motociclista.
Si te preguntas cómo pudieron llegar a estar juntos —la mayoría de las personas que los encuentran también—, Pillion comienza con un encuentro memorable, memorable porque su unión es casi el reverso exacto de la fantasía de las comedias románticas.
Colin se dirige a una presentación de barbería cuando, desde el asiento trasero de un coche en movimiento, su mirada capta una figura borrosa que pasa. “Chariot” de Betty Curtis suena en la radio. Más tarde, en el pub, en realidad no se encuentran ni siquiera cruzan miradas, pero Ray deja una nota para encontrarse, en Navidad. La cita, si puede llamarse así, es breve. Ray dice apenas una palabra, pero Colin lo sigue a un callejón oscuro. Suceden lamidas de botas, y algo más.
“¿Qué voy a hacer contigo?”, dice Ray después.
“Lo que quieras, en serio”, responde Colin, sin rastro de picardía o vergüenza.
Cuando Colin vuelve a casa, sus padres están ansiosos por saber detalles. “¿Buen tipo?”, pregunta su padre.

Es una pregunta que sobrevuela Pillion, que adopta en gran medida la perspectiva de Colin a medida que la relación se profundiza —o al menos se vuelve más reglamentada. Ray prácticamente no le dice nada a Colin que no sea una orden. Se podría decir que lo trata como a un perro, pero al menos Ray deja que su perro se siente en el sofá.
Esperamos a que Colin se rompa o a que el reinado imperial de Ray se ablande. Pero también queda claro que Colin es completamente feliz. La sumisión le resulta natural. Cita alegremente a Ray diciéndole que tiene “una aptitud para la devoción”. Cuando se aferra a la espalda de Ray en la motocicleta, Colin parece completamente dichoso. Cuando Ray lo hace luchar, domina rápidamente a Colin. ¿Se entrega? Con gusto.
La lucha de poder, o rendición, de Pillion la convierte quizá en nuestra primera “dom-com”. (También es, casi de manera estruendosa, el segundo estreno temático de dominación de A24, luego de Babygirl de 2024). Pero lo que hace de Pillion, el primer largometraje de Lighton, una experiencia tan hechizante es su liviandad. Está basada en Box Hill de Adam Mars-Jones, pero la película de Lighton en gran parte esquiva los giros más oscuros y abusivos de la novela. Lighton prefiere disfrutar de la dinámica en desarrollo de una relación llevada al extremo, una que en última instancia, como cualquier otra, está guiada por necesidades y deseos.

Y las actuaciones son asombrosas. El Ray de Skarsgård es impenetrable y arrogante, con solo los más sutiles indicios de sensibilidad. Pero la película pertenece a Melling. El ex actor de Harry Potter siempre ha tenido una presencia singularmente cautivadora. Lo recuerdo sobre todo en La balada de Buster Scruggs de los hermanos Coen, desprovisto de todas sus extremidades y aun así tan poderosamente hipnótico con esos ojos melancólicos. En Pillion, es la forma en que Melling asume tan torpe y dulcemente su nuevo papel de Colin lo que vuelve la película cómica y curiosamente conmovedora.
Es una película divertida; hay innumerables momentos, como esa línea de “¿Buen tipo?”, preparados para la risa. Pero también es, especialmente para una película que ha sido noticia por su explicitud, curiosamente emotiva. Pillion ha sido promocionada, un poco en broma, como una historia de amor, programada para el Día de San Valentín. Pero es más bien una iniciación sexual, una donde incluso un sumiso como Colin aprende que no siempre puedes dar.
Pillion, una producción de A24 que se estrenó en cines el viernes y a nivel nacional el 20 de febrero, aún no ha sido calificada por la Asociación Cinematográfica, pero contiene una escena sexual explícita. Duración: 106 minutos. Tres estrellas de cuatro.
Fuente: AP
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Del conurbano a casi morir en Ucrania: la increíble historia de uno de los argentinos que combate en la guerra con Rusia

Julián Nieto tiene 30 años, es de Merlo y hasta hace poco su vida transcurría lejos del frente de batalla: trabajaba en una fábrica de muebles y en el acondicionamiento de sucursales para grandes empresas multinacionales. Hoy, su nombre se sumó a la lista de argentinos que viajaron como voluntarios a Ucrania para combatir en la guerra contra Rusia, la historia que cuenta Morir en guerra ajena, el documental de TN.
A los pocos días de haber llegado, un ataque con drones cambió su historia para siempre: perdió un ojo, estuvo a punto de perder una pierna y sobrevivió de milagro.
Nieto tenía experiencia militar previa. Había sido soldado del Ejército Argentino y, según él mismo relata, su decisión de ir a una guerra no fue algo largamente planeado. “¿Si había pensado antes alguna vez en ir a una guerra? No, es la primera vez que me lo planteé en serio y pelear por otro país que no es el tuyo”, explicó a TN.
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En ese punto, su motivación aparece atravesada por una idea que repite a lo largo de su testimonio: “Yo soy un defensor de la libertad y cada uno defiende la libertad desde donde puede, pero a veces no de donde quiere. Yo tengo la oportunidad de hacerlo ahora desde donde quiero y desde donde puedo”.
Antes de viajar, su vida estaba anclada en el conurbano bonaerense. “No tengo hijos, no tengo mujer, tengo a mi mamá y mis cuatro hermanos”, contó. Sobre el impacto de su decisión en su familia, fue directo: “Yo sé que mi mamá siente dolor, tristeza, porque creo que ella sabe que yo no voy mentalizado en volver”. Merlo perdió un ojo durante el ataque. (Foto: TN)
El ataque que casi lo mata ocurrió apenas días después de su arribo al frente. Nieto lo reconstruye con precisión. “De pronto estábamos hablando, esperando, formando. Uno de los comandantes recibe una alerta por radio. No entiendo su idioma, pero lo único que dijo fue ‘drone, dron’”, recordó. Como líder de grupo, dudó en ponerse a salvo primero. “Quedaba mal que yo saliera corriendo primero. Saqué a todos los muchachos del árbol, a uno lo manoteé, lo revolé, le dije que corra. No sé quién era”.
Cuando todos comenzaron a huir, él también lo hizo, pero no llegó lejos. “No llegué a ser más de 10 metros corriendo. Cuando vi que el impacto era inminente, me tiré al suelo. Caí con todos los protocolos, con la boca abierta para no reventarme los tímpanos”. La explosión fue inmediata. “Siento la explosión y no siento nada en el cuerpo”, relató. Segundos después, al incorporarse, se dio cuenta de la gravedad de las heridas: “Cuando abro los ojos no veía de uno y empiezo a gotear sangre en las manos. Ahí sí empecé a sentir el dolor”.
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El fuego y la metralla hicieron el resto. “Creí que me estaba prendiendo fuego porque sentí un ardor en todo el cuerpo, sobre todo en la pierna. Me doy vuelta y tenía la pierna que me estaba saliendo muchísima sangre”. Intentó ponerse de pie, pero cayó nuevamente. “En ese momento que caigo, una explosión más”. Logró arrastrarse hasta que apareció uno de sus hermanos, que también combate allí. “Me arrastro boca arriba y me encuentra mi hermano”, contó. La asistencia de sus hermanos y compañeros fue clave para salvarle la vida.
El ataque dejó un saldo devastador. “Básicamente el ataque hubo muchísimos muertos, lamentablemente, además de los heridos”, dijo. También tuvo un impacto psicológico en el resto de la tropa. “La otra consecuencia fue que muchos soldados se dieron cuenta que no estaban preparados para este tipo de guerra. Muchos pidieron irse”. En su caso, el golpe no quebró su decisión. “A mí en lo personal no me afectó y el hecho de haber perdido un ojo tampoco. Yo todavía estoy con la moral muy alta y espero la hora de recuperarme”, aseguró.
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La historia de Nieto se conoce en un contexto marcado por nuevas muertes de argentinos en el frente ucraniano. En las últimas horas se confirmó el fallecimiento de Cristian Airala, un misionero de 27 años que combatía como voluntario en una unidad de asalto del ejército de Ucrania y murió durante un ataque ruso con drones y misiles en la región de Járkiv. En el mismo episodio también murieron dos combatientes colombianos.
Airala, conocido por la chapa de guerra “Machete”, tenía formación previa en el Ejército Argentino y se desempeñaba como instructor de tiro. Su muerte se suma a una lista creciente de argentinos que perdieron la vida desde el inicio de la invasión rusa a gran escala, hace más de tres años y medio, ya que los voluntarios extranjeros suelen ser destinados a unidades de asalto, las más expuestas del frente. No existen cifras oficiales, pero distintos episodios confirmados en los últimos meses dan cuenta de la magnitud del fenómeno.
Guerra Rusia Ucrania, Rusia, Ucrania
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