DEPORTE
El eterno socio de Kane busca romper la misma maldición

Tras años de maldición y sequía el momento por fin ha llegado. Los esfuerzos de Harry Kane no han quedado en vano. El futbol le debía un título al delantero del Bayern y tras una larga carrera futbolística, a sus casi 32 años la recompensa ha llegado. En este deporte hay jugadores cuyas carreras se han caracterizado por la mala suerte. Pero lo del inglés es de estudio.
Kane llegaba a Múnich la temporada pasada con muchos ambiciones y retos, entre los cuales estaba la esperanza de quitarse la espinita de su primer título. El meme se volvió realidad, el Bayer Leverkusen mermaba el sueño de Harry. Además de arrebatarle la Supercopa alemana por un contundente 0 a 3, rompía la racha interrumpida de 11 trofeos seguidos de la Bundesliga. La mala suerte se trasladaba desde Londres hasta Múnich. A pesar de la sequía, Harry Kane siguió a lo suyo y fue bota de oro.
La temporada 24/25 era un nuevo comienzo en el Bayern. Con Kompany con el rumbo del timón la Bundesliga este año era obligatoria. La espera ha valido la pena para Kane. Con el empate el pasado fin de semana ante el Leipzig, el coloso de Múnich vuelve a ganar lo que es suyo. Suma ya 33 trofeos de la liga alemana en sus vitrinas.
Falto de títulos, exceso de goles
Los campeonatos quizás no es lo suyo, pero si algo sabe hacer el bueno del inglés es marcar, de eso va sobrado. Kane lleva 10 años metiendo una media de 29 goles por temporada. Fue el jugador más determinante del Tottenham y ahora le es en Alemania. Pero nadie asegura que ser un killer´ sea objeto de premios colectivos.
Ni a nivel de clubes ni a nivel de selección. Y no será por oportunidades, ya que en ocho años con los Spurs disputó dos finales de la Carabao Cup y perdió la final de la Champions en 2019. Con Inglaterra, la cosa ha sido aún peor. Jugó la final de las últimas dos Eurocopas y perdió ambas.
Heuming-Son en busca de su revancha con el fútbol
Al igual que Kane, existe un excompañero suyo que recuerda al caso del inglés. El surcoreano no ha ganado ningún trofeo en clubes. Aunque seas una estrella mundial parece ser que jugar en el Tottenham es sinónimo de desgracias. A pesar de ser uno de los delanteros más desequilibrantes de su generación, su palmarés en clubes sigue completamente en blanco. Son carga con el peso de la maldición de los Spurs, un club que ha vivido demasiados años en blanco.
Desde su debut profesional, el surcoreano ha disputado 616 partidos y anotado 222 goles entre Hamburgo, Bayer Leverkusen y Tottenham. Una cifra que impresiona… pero que no ha sido suficiente para levantar ni un solo trofeo a nivel de clubes. Paradójicamente, Son y Dele Alli comparten un dudoso honor: han sido los jugadores con mayor valor de mercado sin haber ganado títulos. El surcoreano alcanzó un pico de 90 millones de euros en 2020, mientras que el inglés rozó los 100 millones.
Su única alegría llegó con la selección nacional, al conquistar los Juegos Asiáticos de 2018, un torneo que además le permitió quedar exento del servicio militar obligatorio en Corea del Sur.
Las lágrimas de Wembley
El momento más desgarrador de su carrera llegó el 25 de abril de 2021, cuando el Tottenham perdió 1-0 ante el Manchester City en la final de la Carabao Cup. Al sonar el pitazo final en Wembley, Son se desplomó sobre el césped y rompió en llanto. Las imágenes dieron la vuelta al mundo: el surcoreano, inconsolable, recibió el consuelo de sus compañeros y hasta de sus rivales, como Gündogan y Foden, campeones aquella noche.
¿La maldición puede romperse?
Sin embargo, el fútbol siempre da más oportunidades. Este jueves el Tottenham visita al Bodo/Glimt en Noruega por la vuelta de las semifinales de la Europa League. Los ingleses parten con ventaja tras el 3-1 en Londres, con goles de Brennan Johnson, James Maddison y Dominic Solanke. El pase a la gran final de Bilbao está al alcance de la mano.
“Los aficionados del Tottenham quieren centrarse en el presente, y ganar un título”, declaró el técnico australiano Postecoglou, consciente de que la Europa League puede ser la tabla de salvación de una temporada gris en Premier.
Si los Spurs logran superar el trámite en Noruega, disputarían su cuarta final de la Copa de la UEFA, la primera desde 1974. Sería también la oportunidad de romper una sequía que dura 17 años, desde que Juande Ramos levantó la Copa de la Liga en 2008. Son lo sabe. El fútbol le debe una. Y quizás, esta vez, la historia quiera hacer justicia.
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DEPORTE
Robert Sánchez también allana el camino de Joan Garcia a la selección

El Arsenal ganó la batalla en Stamford Bridge en la ida de las semifinales de la EFL Cup (2-3), en el que fue el debut en casa y la primera derrota de la era Rosenior. Ben White, Gyokeres y Zubimendi fueron los goleadores ‘gunners’, mientras que Garnacho, con un doblete, maquilló el resultado para que los ‘blues’ lleguen con vida a la vuelta en el Emirates el próximo 3 de febrero.
Robert Sánchez volvió a ser el mejor aliado del Arsenal en los dos primeros tantos. En el primero, midió mal en la salida de un córner y Ben White remató a placer con la portería vacía. En el segundo, un centro raso del propio lateral inglés, sin demasiada potencia, se le escurrió por debajo de las manos; Gyokeres, atento, solo tuvo que empujarla de nuevo a puerta vacía.
Las caras de sus compañeros y de la afición eran un poema. Un ‘déjà vu’ que han vivido demasiadas veces; una imagen que se repite una y otra vez. Si bien es cierto que sin las «cantadas» de Robert y las ausencias de piezas clave como Caicedo, Palmer y Reece James el debut de Rossenior habría sido más plácido, el equipo mostró deficiencias preocupantes.
Se confirmó la sensación de que este Chelsea depende de genialidades individuales, algo que se agrava con una defensa que ayer fue un coladero. Según Sofascore, el portero es el único jugador de las cinco grandes ligas con dos o más errores que acaban con gol del rival desde la temporada 2023/24, temporada en el que fichó por el Chelsea.
El futuro de la portería del Chelsea
Aunque el murciano parecía haber dejado atrás los errores groseros con buenas actuaciones durante los últimos meses, ayer volvió a salir en la foto por partida doble, reabriendo el debate en la portería. Resulta incomprensible que, tras haber invertido alrededor de dos billones en fichajes, el club no cuente con un portero de élite.
Además, Robert no tiene competencia real: ayer jugó por delante de un Jorgensen que, pese a ser la alternativa, no parece un candidato serio a la titularidad y cuyo rol de suplente ya quedó definido tras su fichaje del Villarreal.
La política de fichajes del Chelsea sigue siendo cuestionable. Competir por títulos debería darse por hecho, pero al engranaje le faltan muchos ajustes. La última víctima de este proceso ha sido Enzo Maresca, despedido pese a devolver al equipo a la Champions y ganar una Conference que se les quedaba pequeña.
La portería será prioritaria en verano. Robert Sánchez sigue sin transmitir seguridad y su irregularidad castiga. Ya intentaron el fichaje de Maignan, pero el francés prefirió seguir en el Milan y el club italiano se cerró en banda.
Mike Penders, el gran proyecto
La gran esperanza se llama Mike Penders, a quien muchos ven como la reencarnación de Courtois. El Chelsea apostó fuerte por él en verano de 2024 pagando 20 millones al Genk. Tras una temporada cedido allí, este año dio el salto al Estrasburgo, el otro equipo de BlueCo.
Mike Penders posando con el trofeo del Mundial de Clubes / X
En Francia está cuajando grandes actuaciones y el drama de Robert Sánchez impulsaría su llegada a Stamford Bridge. Rosenior ya lo conoce y, si sigue el año que viene, Penders podría ser su gran apuesta. Además, los ‘blues’ se ahorrarían una millonada: el belga tiene potencial de crack y, a sus 20 años, podría cubrir la posición durante una década.
Robert Sánchez ha acumulado demasiadas noches negras. Si Clearlake Capital quiere justificar su proyecto, el cambio bajo palos es un paso obligatorio para dar el salto competitivo. No habrá movimientos en invierno, pero se espera un verano movido para decidir quién debe defender, de una vez por todas, la portería de Stamford Bridge.
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DEPORTE
La impensada interna gastronómica que sacude a la barra de Boca y amenaza con romper la paz antes del inicio del torneo

En la jerga de los barrabravas, comer es generar ingresos desde fuentes poco legales vinculadas al club. “Comer de las entradas” refiere a la reventa de tickets, comer de los trapitos al estacionamiento público tarifado, comer del merchandising a la venta de prendas no oficiales y así. Pero ahora en la barra de Boca ese comer es directamente literal: acaba de aparecer la primera interna gastronómica de La Doce y no tiene nada que ver con que a Rafael Di Zeo le gusten las milanesas y a Mauro Martín las pastas sino con un conflicto eminentemente económico que tiene por eje la explotación de la marca La Doce. Esta es la interna menos pensada, la de los restaurantes de la barra y que está generando una escala de tensión que nadie sabe dónde puede terminar.
La historia comenzó 45 días atrás cuando se conoció que se iba a abrir un nuevo bodegón que se identificaba con la barra. Efectivamente en la calle Suipacha casi esquina Corrientes, pleno microcentro porteño, se inauguró El bodegón de la 12, con un logo que se identifica directamente con el de Los Dueños de la Historia, como se hacen llamar los jefes de la segunda bandeja de la Bombonera que da a Casa Amarilla. El primer impulso fue pensar que era la expansión del bodegón Jugador Número 12, que funciona hace más de un año en Puerto Madero y con bastante éxito. Pero la respuesta fue negativa: era un emprendimiento independiente. Claro que nadie que no esté vinculado a la barra se iba a tomar el atrevimiento de mojarle la oreja a La Doce por lo que las miradas torvas apuntaron hacia adentro y acertaron: el local lo estaba impulsando un barra apodado Huevo, mano derecha de Mauro Martín, que se hizo conocido para el gran público cuando se enfrentó con una filial de San Lorenzo en plena autopista 25 de mayo unos años atrás y que se llama Damián Javier Godoy.

Para eso se asoció con un venezolano que tenía otro restó llamado LD Winery y que es propietario de dos locales en una galería de la calle Florida al 400 dónde varios integrantes de la barra cambiaban de pesos a dólares las vituallas obtenidas hasta que el Banco Central intervino. Este venezolano llamado Luis Pastor Parra Perozo es quien tiene la experiencia en el rubro junto a un socio llamado Darío y quienes armaron el local donde todo se viste de azul y oro y sobre todo de la barra.
Ahí empezó el problema porque todas las marcas vinculadas a La Doce están registradas por Rafael Di Zeo y su esposa Mirta Carolina Condello. Y éstos le dieron la exclusividad del uso de Jugador Número 12 a un grupo gastronómico que maneja varios locales y bodegones de clubes, entre ellos el famoso del club Atlanta. Y son quienes montaron el restaurante de Puerto Madero, el primero que abrió una barra en todo el mundo. Apenas vieron lo que ocurría, pidieron explicaciones urgentes. Y se trató por las buenas de convencer a Huevo y sus socios que cambiaran el nombre. Cómo no sucedió, apareció la primera carta documento y se judicializó la cuestión.

Claro que esto parece demasiado civilizado para cómo se manejan habitualmente en la tribuna. Entonces comenzaron otro tipo de situaciones. Primero, Di Zeo salió a aclarar por sus redes que no tenía nada que ver con el emprendimiento. Después hubo un llamado en altavoz a Mauro Martín, que se despegó del nuevo emprendimiento diciendo que trataran todo con Huevo, que él no tenía nada que ver y menos quería entrar en problemas con los otros dos bandos de la barra, el de Rafa y el de Marcelo Aravena. Más cuando Martín también obtiene beneficios del alquiler de la marca porque si bien la propiedad es de su coequiper en el paravalancha en su momento se hizo un acuerdo para que no se rompa la paz que se generó en 2016 y les permitió volver al ruedo desbancando, con ayuda de la dirigencia, la política y la seguridad a Cristian Fido De Vaux.
Pero no hubo caso. El trío Huevo-Venezolano Pastor y Darío no dieron el brazo a torcer. Entonces extrañamente un par de semanas después cayó una inspección municipal y clausuró por cuestiones menores el local, que venía funcionando hacía años sin problemas como restaurante bajo la marca LD Winery. Ahí vieron la mano de los contactos de la cúpula de La Doce pero aún así siguieron adelante. Y aunque les rechazaron la pretensión de poner mesas en la calle pudieron reabrir y hacer una fiesta de reinauguración donde llevaron a los percusionistas de La Doce y hasta a Juanse, el líder de los Ratones Paranoicos y fanático de Boca.

“Nosotros no podemos permitir que usen la marca. Primero porque tienen menor calidad y eso va a perjudicar a nuestro negocio. Segundo porque confunde sobre todo al turista y al hincha que quiere comer en el verdadero bodegón de La Doce. Esto lo vamos a llevar hasta las últimas consecuencias”, dicen quienes regentean el restó de Puerto Madero y que tienen el apoyo de la facción oficial. Infobae se comunicó con los responsables del local de Suipacha que prometieron en dos oportunidades devolver la llamada para tener su versión de los hechos pero finalmente no lo hicieron.
En el medio de esto, la facción de Lomas de Zamora que maneja Marcelo Aravena también montó su restaurante, aunque usó la marca que registró en Propiedad Intelectual el barra que fue ladero de El Abuelo y hoy lo es de Di Zeo. Así el año pasado nació en Canning la parrilla “Siempre Mono, Nunca Sapo”, con la misma modalidad que la de Madero: se alquila el nombre y lo regentea gente ligada al mundo de la gastronomía mientras Aravena puso por su parte una panadería familiar.

Los investigadores que siguen los pasos de la barra dudan de que se esté ante la búsqueda de una estrella Michelin y aseguran que hay algunos negocios, como los restaurantes o lavaderos de autos que atraen a ciertos inversores porque no son tan rigurosos al momento de ver y demostrar toda la facturación. En el caso de Jugador Número 12, los números de cubiertos parecen minimizar en parte esa afirmación pero la competencia que le salió ahora de la propia entraña de la barra podría poner en jaque la operación. Y eso es algo que nadie piensa permitir. Por eso, anoche, cuando la barra volvió a ocupar por primera en 2026 vez su lugar en la Bombonera en el partido ante Millonarios de Colombia, hubo muchas preguntas flotando en el ambiente. Y que la paz sea duradera dependerá, básicamente, del tipo de respuestas que reciban los jefes.
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En medio de los rumores que lo vinculan con Boca, Ezequiel Ávila anotó doblete en la victoria de Betis en la Copa del Rey

El Chimi anotó doblete en triunfo de Betis. Foto: EFE
Un doblete del argentino Ezequiel Ávila en doce minutos, del 68 al 80, le dio la victoria al Betis ante el Elche (2-1) en el Estadio La Cartuja de Sevilla, con remontada incluida tras adelantarse los alicantinos al filo del primer cuarto de hora de la segunda mitad, y la clasificación, sin brillantez, para los cuartos de final de la Copa del Rey.
El francés Léo Pétrot adelantó al equipo que dirige Eder Sarabia a los 58 minutos, pero diez después Ezequil Ávila, que había entrado al campo poco antes, logró el empate para los verdiblancos, a pase de Pablo Fornals, y en el 80 puso el 2-1 tras un servicio de Aitor Ruibal en una acción en la que los ilicitanos reclamaron una falta previa a Adrià Pedrosa.
Se medían en La Cartuja, que volverá a acoger la final de Copa el próximo abril, dos conjuntos ilusionados con seguir adelante en el torneo, en la primera eliminatoria de ambos con un rival de la misma categoría, y con bastantes cambios en sus onces respecto a la pasada jornada de LaLiga: siete en el del chileno Manuel Pellegrini y cinco en el de Eder Sarabia.
En el equipo verdiblanco, la principal novedad fue el congoleño Cédric Bakambu como delantero, tras jugar con su selección la Copa de África y coincidiendo con la lesión del colombiano Cucho Hernández el sábado en Oviedo. Mientras, Sarabia -que fue segundo con Quique Setién en el Betis y es abonado del club-, también carente de atacantes por las dolencias de Rafa Mir y del luso André Silva, reforzó el medio campo y apostó por el marroquí Adam Boayar en punta.
El duelo empezó con el cuadro ilicitano fiel a su estilo, con un mayor dominio del balón ante un Betis que quiso buscar tanto a los extremos Rodrigo Riquelme y el brasileño Antony dos Santos como al mediapunta argentino Giovani Lo Celso, pero el Elche contrarrestó bien su juego y, con su fútbol de toque, estuvo valiente y sin complejos, pero sin profundidad.
Los béticos despertaron en el ecuador de la primera mitad y merodearon algo más por las cercanías del meta argentino Matías Dituro, como en un tiro muy lejano de Ruibal que se fue fuera en el minuto 26. Se hicieron con el control en esta fase de una primera mitad equilibrada, aunque también les costó mucho generar verdadero peligro.
El Betis fue incapaz de romper el poblado centro del campo del Elche, que tocó bien la pelota desde atrás y en el medio, si bien esta virtud tuvo el efecto negativo de la falta de llegadas al área local, con lo que se llegó sin goles ni ocasiones claras al descanso, salvo una falta directa de Lo Celso desde la frontal que solventó Dituro en el añadido de esta mitad.
En la reanudación, los alicantinos siguieron plasmando el mismo guión sobre el césped, con posesiones muy largas y la ‘propiedad’ del balón ante un Betis aletargado, dominado, sin ideas ofensivas y sin poder hacerse con el esférico por la buena propuesta de fútbol-control del Elche, lo que llevó a Pellegrini a hacer un triple cambio con la entrada de Fornals, Pablo García y el argentino Ezequiel Ávila por Lo Celso, Riquelme y Bakambu, tres de sus cuatro hombres de ataque.
Poco antes del primer cuarto de hora del segundo tiempo, Adam Boayar, solo en el área tras un pase filtrado de Neto, pudo marcar, pero Ruibal se le anticipó cuando iba a enganchar el disparo. Aún así, el defensa francés Léo Pétrot no perdonó el 0-1 al remachar al fondo de la red un balón peinado en el primer palo por un compañero, a los 58 minutos.
El Betis, tras unos minutos de zozobra, se recompuso, a pesar de que el uruguayo Álvaro Rodríguez pudo ampliar la ventaja ilicitana al estrellar en un poste un centro pasado de Josan. Sin embargo, el triple cambio de Pellegrini le dio sus frutos pronto, cuando Ezequiel Ávila hizo el 1-1 a los 68 minutos al fusilar a Dituro tras un pase de Fornals.
Además, doce minutos después, en el 80, el Chimy acrecentó su rol de revulsivo en esta eliminatoria al marcar el 2-1 en una jugada muy parecida, en este caso tras ganar Ruibal un balón en la línea de fondo y cedérselo para que batiera a Dituro, en una acción revisada por el VAR y en la que el Elche reclamó sin éxito una falta previa a Pedrosa.
Aunque el visitante Yago Santiago, que había entrado poco antes por Mendoza, inquietó con un tiro que Adrián mandó a córner, el Betis manejó bien su renta y la mantuvo para pasar, sin mucho brillo, a los cuartos de final de la Copa.
Ezequiel Ávila
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