ECONOMIA
Dólares, sin la lupa de ARCA: detalles del inminente plan de amnistía total que prepara el Gobierno

La «sorpresa financiera» que anunciaría el Gobierno en los próximos días, sigue generando una gran expectativa en los operadores financieros del mercado local, en Wall Street y en la mayoría de los agentes económicos de nuestro país.
«La idea es comprar lo que quieras y que nadie te pida explicaciones«, sostuvo el ministro de Economía, Luis Caputo, en una nota que dio a un canal de streaming.
Al referirse a las causas por las que el equipo busca blanquear dólares de argentinos que no están declarados, dentro o fuera del país, Caputo explico que «el objetivo principal consiste en remonetizar la economía sin recurrir a la emisión de pesos».
Entre esas causas Caputo señaló: «La gran inflación de los últimos años, la dolarización que se produjo por las constantes estafas de los Gobiernos a la gente al devaluar la moneda y el gran daño que le hizo el kirchnerismo a la economía argentina».
El funcionario aseguró que «la implementación de estas medidas implicaría un cambio cultural y queremos que la gente pueda usar sus dólares sin miedo a que la persigan ya que hoy muchos no los gastan por temor a que los busquen, que los investigue AFIP o la UIF y entonces los encanutan y los tienen ahí y eso no le sirve a nadie» dijo.
«Nosotros no emitimos pesos ni emitimos dólares por lo tanto si queremos mantener un crecimiento de la economía del 6% con este nivel de monetización, en el mediano plazo es insostenible», advirtió.
Por otra parte, Caputo destacó que «en la actualidad hay muchísimos más dólares que pesos, por lo que apuntar a una mayor circulación de esa moneda extranjera permitiría consolidar el nivel de actividad y necesitamos que haya más dinero en la economía y eso es lo que se llama remonetización».
Según Caputo, el nuevo esquema buscará que la gente esté mucho más proclive a sacar los dólares del colchón, de la caja de seguridad o de donde sea y usarlos para gastar.
En ese sentido, aseguró que el Gobierno está avanzando en desregulaciones a nivel del BCRA, de ARCA y del sistema financiero para facilitar ese proceso.
«Durante los últimos 20 años, en particular el kirchnerismo, reguló para la excepción, jorobándole la vida al 99% de la gente», manifestó. En realidad, la Argentina se empezó a dolarizar fuerte desde «El Rodrigazo» de septiembre de 1975.
Caputo dijo además que en la actualidad la economía argentina presenta un nivel de monetización del 6%, una cifra que calificó como «bajísima» y que, según detalló, se ubicaba en 2,5% cuando asumieron. «Eso era un nivel previo a una hiperinflación», afirmó.
¿Se puede extender el blanqueo?
Luego de las declaraciones de Milei y del ministro de Economía Luis Caputo en Expo EFI la semana pasada, la mayoría de los analistas económicos y expertos tributarios comenzaron a analizar las medidas que podría tomar el Gobierno en los próximos días.
Algunos de ellos consultados por iProfesional coincidieron en que se podría tratar de una extensión del blanqueo cuya Etapa 3 finaliza el próximo 7 de mayo.
Otra de las alternativas sería que el Gobierno le permita al sector privado que sea el proveedor de los dólares que los argentinos tienen afuera del sistema financiero local. También algunos hablan de una nueva libre convertibilidad flotante entre el peso y el dólar, pero distinta a la de los noventa.
La medida más probable y de mayor impacto inminente sería una flexibilización o estímulo fuerte al uso libre de dólares y nuevas facilidades para que los dólares guardados ingresen al sistema con bajo costo fiscal. Esto no pasaría por el Congreso, sino que sería a través de resoluciones impositivas que redactaría la agencia ARCA.
El 7 de mayo próximo vence la «Etapa 3» del blanqueo y con ello, la posibilidad de exteriorizar diversos activos -salvo dinero en efectivo- hasta 100.000 dólares sin costo al aplicar el Mínimo No Imponible (MNI) o montos superiores con una alícuota del 15%.
Entre las opciones que se barajan, el gobierno podría prorrogar la etapa (como máximo hasta el 31 de julio de 2025, inclusive) como ya lo hizo en dos oportunidades durante la primera, o destrabar la posibilidad de que los contribuyentes utilicen los depósitos de las Cuentas Especiales de Regularización de Activos (CERA) sin restricción alguna.
Desde el fin de la «Etapa 1», quienes depositaron hasta u$s 100 mil en la CERA tienen la posibilidad de retirarlo sin costo. La traba estaba en quienes superaban esa cifra: deben mantenerlo hasta el 31 de diciembre de 2025, inclusive.
Sí tienen la opción de utilizarlo sin costo en los destinos aprobados en la ley como desarrollos inmobiliarios, instrumentos financieros de las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), como así también en la compra de celulares, autos, electrodomésticos que definió Economía.
Algunas estimaciones privadas en relación al monto que tienen atesorados los argentinos fuera del sistema financiero en el exterior o en el país calculan que esa cifra va de unos 200.000 hasta los 350.000 millones de dólares.
Esta última cifra fue la que ayer dio en su exposición en Expo EFI el CEO de JP Morgan Facundo Gómez Minujin de acuerdo a las proyecciones de formación de activos netos.
Hay que destacar que el 22 de abril la directora Gerente del FMI Kristalina Giorgieva hizo referencia a ese tema. «Me dijeron, no sé si es verdad, que hay más de 200.000 millones de dólares de los argentinos bajo el colchón y Dios sabe dónde. Si ese dinero se invierte en Argentina, imaginen lo que sería ese país«, mencionó.
Ese número que comentó no parece tirado al azar ya que fue estimado por el staff técnico en el informe que acompañó al nuevo acuerdo de Argentina con el FMI.
«El gran volumen de activos mantenidos en el exterior por el sector privado argentino (estimado en más de 200.000 millones de dólares), junto con un sector corporativo con niveles de deuda muy bajos y balances sólidos, augura un fortalecimiento de los flujos de capital en el futuro, impulsados por el levantamiento de restricciones a los nuevos ingresos de capital y la liberalización gradual de los flujos de capital», explicaron los técnicos del organismo en las reuniones de la semana pasada.
Por su parte el último informe del Indec de Formación de Activos Netos informa que existen activos de argentinos en el exterior por unos 428.000 millones de dólares, de los cuales unos 240.000 millones corresponden a depósitos en moneda extranjera.
Qué medidas anunciará el Gobierno durante los próximos días
De acuerdo a lo que pudo saber iProfesional de fuentes cercanas al Gobierno, las medidas estarán relacionadas con el aspecto impositivo.
Otra de las alternativas podría ser que, si un individuo o empresa quiere comprar un departamento, un auto o una heladera pueda ir con los dólares sin declarar y al comprar ese bien a través de una factura que trasparentaría el proceso esos dólares se puedan y que esos dólares blanquear.
La sorpresa que anunció Caputo que se conocería en los próximos días vendría acompañada de una batería de medidas impositivas y fiscales que no deban pasar por el Congreso de la Nación.
El ministro mencionó que «necesitamos que esta monetización de dólares se materialice para que la economía siga creciendo«, sostuvo y destacó «tenemos el desafío de remonetizar la economía porque está en un nivel muy bajo. Está en menos de la mitad de lo que lo es normalmente».
Esto podría vincularse con el objetivo de remonetizar la economía en dólares, lo que implicaría un paso más hacia una dolarización parcial o funcional que siempre tuvo en la cabeza Milei, aunque sin abandonar el peso ya que dado el escenario actual en la economía argentina hay libre competencia de monedas entre el peso y el dólar lo que se denomina una dolarización endógena.
Desde el equipo económico sostienen que «para la remonetización en dólares vamos a estar haciendo algo que favorezca el uso de dólares y esa mayor oferta de dólares -en caso de materializarse ayudará al tipo de cambio a converger hacia el piso de la banda de los $1000-, lo que, a su vez, tendrá un efecto final claro, que va a liquidar la inflación» explican.
El nuevo esquema cambiario de flotación con bandas o el levantamiento al control de capitales enfrentará un gran desafío que implica convencer al mercado y a la sociedad de que esta vez la estabilidad económica puede durar mucho tiempo.
El acuerdo con el FMI fue la clave para la decisión de levantar el cepo sin aviso previo, pues permitió un desembolso inicial de 12.000 millones de dólares más 1.500 millones de organismos, que elevó las reservas internacionales brutas por encima de los 39.000 millones de dólares y las reservas internacionales netas (RIN) a unos 8.500 millones de dólares y blindó la transición al esquema de un dólar oficial libre que no se daba desde el 31 de agosto de 2019.
Las metas del FMI: qué hará el Gobierno
Por lo que pudo saber iProfesional de acuerdo a fuentes cercanas al Gobierno es que el equipo económico que lidera Caputo no está interesado en cumplir con la meta de acumulación de reservas que acordó con el FMI, que impone sumar 4.500 millones de dólares millones para el mes de junio.
En ese aspecto hay que destacar las declaraciones del director del BICE, Felipe Núñez, quien junto al director del BCRA, Federico Furiase, y el director del BICE, Martín Vauthier, forman parte del equipo comunicacional de Caputo.
Con un total desparpajo y casi sin considerar el acuerdo firmado recientemente con el FMI el joven economista manifestó que «macro económicamente no es necesario comprar reservas internacionales como dice Domingo Cavallo o algún otro. No tenés esa necesidad, sino rollear (renovar) la deuda y a medida que sea oportuno cunado el riesgo país baje, es lo que va a hacer el equipo económico» y reafirmó que «no hay ninguna urgencia en comprar reservas».
Núñez agregó que «venimos de lo que fueron dos fases. La fase 1 fue de déficit cero. La fase 2 fue de emisión cero. Y ahora la fase 3 con un nuevo esquema cambiario de brecha cero«, agregó Núñez en una entrevista en el canal de X Café Macondo, un espacio especializado en finanzas.
«El mandato del presidente es bajar la inflación, no comprar reservas», remarcó Núñez un joven economista que llegó al Gobierno con muy poca experiencia previa en el sector privado y sin ningún tránsito por el sector público quien llegó de la mano de Caputo, pero recomendado por Milei.
El joven economista dijo comprender la ansiedad de los que piden intervención ante el nuevo esquema cambiario, pero aclaró además que «ni el BCRA ni el Tesoro van a comprar en el medio de las bandas» en línea con lo que afirmaron en los últimos días Milei y Caputo.
Más allá de las declaraciones muy entusiastas de Núñez, la acumulación de reservas internacionales netas (RIN) es la preocupación de los acreedores, porque son la garantía de repago al organismo ya que los intereses de la deuda se podrían pagar con superávit fiscal financiero.
El FMI, como prestamista de última instancia, diseñó junto con Milei y el equipo económico un programa que fija con la obligación de sumar a junio u$s4.500 millones. Este no es un número casual, ya que el próximo 9 de julio vencen unos 4.800 millones de dólares con el sector privado y la gran duda de acuerdo a las declaraciones de Núñez es si los mismos se pagarán o se intentarán refinanciar.
Lo concreto es que el acuerdo con el FMI establece metas trimestrales para 2025 que, bajo el escenario base, implican una acumulación de 8.900 millones de dólares hasta fin de año.
Un informe de la consultora 1816 califica como una certeza que queda un ocho más de un mes hasta mediados de junio, para acumular cerca de u$s5.000 millones de reservas netas por fuera de lo que llegue de los organismos y así cumplir con el FMI y recibir que llegue de los organismos y así cumplir con el FMI y recibir el desembolso de junio». Hasta ahora, desde que se firmó el acuerdo las reservas vienen cayendo, no aumentando.
Núñez afirmó que «la meta se puede cumplir con emisiones de deuda, no es estrictamente comprando en el piso de la banda. Lo principal es volver a los mercados, que posiblemente no sea este año».
Las advertencias del GAFI
La mayoría de los tributaristas consultados por iProfesional coinciden que el novedoso y revolucionario plan del Gobierno para que se puedan utilizar todos los dólares que la gente viene guardando fuera del sistema financiero local, denominado en la jerga «bajo el colchón» desde hace décadas podría tener un problema.
Esto podría ocurrir en el caso de una advertencia del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), una organización intergubernamental creada para prevenir y combatir el lavado de activos y la financiación del terrorismo.
«Este sería un difícil obstáculo en un momento en que la Argentina busca volver a lograr la calificación de «grado de inversión» para sus bonos y mejorar también la calificación de riesgo país para poder colocar deuda en el mercado internacional de capitales» explicó a iProfesional el titular de la consultora DNI Marcelo Elizondo, quien agregó además que hay que estar muy atentos a las consecuencias de permitir que esos dólares sean volcados al circuito financiero sin preguntas el origen de esos fondos que podían venir del terrorismo o del narcotráfico.
El año pasado las autoridades del GAFI advirtieron que «Argentina debe comprender mejor los riesgos de lavado de dinero y financiamiento del terrorismo a los que se enfrenta, en particular el lavado de dinero proveniente de la corrupción y a través de servicios financieros informales, y aumentar las prosecuciones de estos delitos en consonancia con su perfil de riesgo y también debe fortalecer la supervisión y regulación de algunos sectores».
Al finalizar el reportaje en el streaming Caputo manifestó: «no compro el cuento de que la gente no saca sus dólares para gastarlos. La realidad es que no lo hacen porque les rompen los cocos».demás, enfatizó, y por si había alguna duda, que: queremos que se usen los dólares sin dar explicaciones para que Argentina sea un país normal, y nadie te pida explicaciones como gastas la plata». En las medidas trabajando ARCA, el BCRA y el ministerio de Economía.
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ECONOMIA
El sucesor de Warren Buffet se comprometió a usar todo su sueldo para comprar acciones de Berkshire Hathaway

El nuevo director ejecutivo de Berkshire Hathaway, Greg Abel, definió una postura personal que sorprendió al mundo empresarial y que está siendo leída como una jugada digna de su antecesor, el legendario Warren Buffet. En una entrevista con CNBC, Abel aseguró que utilizará todo su salario neto anual para comprar acciones de Berkshire Hathaway mientras permanezca en el cargo. Este compromiso se hizo público tras la publicación de los resultados del cuarto trimestre y la primera carta anual de Abel, que marcó el inicio formal de su gestión al frente del conglomerado.
La declaración de Abel se materializó rápidamente. El ejecutivo adquirió acciones de la empresa por un valor aproximado de 15,3 millones de dólares, según una presentación regulatoria. Esta cifra corresponde a la totalidad de su salario neto, ya que su sueldo bruto anual asciende a 25 millones de dólares para 2026. Abel detalló que esta política personal de reinvertir su remuneración en acciones de la compañía se mantendrá mientras dirija la firma. Según sus estimaciones, esta práctica podría traducirse en “cientos de millones” de dólares invertidos en acciones a lo largo de su mandato.
La decisión de Abel busca alinear sus intereses con los de los accionistas de Berkshire Hathaway. La figura de Warren Buffett, quien lideró la empresa durante seis décadas y permanece como presidente, estableció un estándar de compromiso patrimonial al concentrar más del 99% de su fortuna en acciones de la compañía. Abel, al asumir el cargo, se enfrenta a comparaciones inevitables y expectativas elevadas sobre su nivel de involucramiento financiero.
Buffett mantuvo durante más de cuarenta años un salario anual de 100.000 dólares y, en los últimos años, devolvió la mitad de esa suma para cubrir gastos personales asociados a su labor en la empresa. Abel, por su parte, vendió en 2022 su participación en Berkshire Hathaway Energy a la matriz principal, en una operación valuada en 870 millones de dólares antes de impuestos. En ese momento, diversos inversores solicitaron que el nuevo directivo destinara una porción significativa de ese capital a la adquisición de acciones de Berkshire Hathaway, con el objetivo de fortalecer su compromiso accionario. Abel respondió con la compra de 168 acciones Clase A por 68 millones de dólares en septiembre de 2022, y sumó 55 acciones más por 25 millones de dólares en marzo de 2023.
Antes de estas adquisiciones, Abel solo poseía alrededor de 3 millones de dólares en acciones de la compañía, una cifra modesta en relación al volumen de la empresa. Luego de las compras recientes, el ejecutivo alcanzó 249 acciones Clase A, equivalentes a 182 millones de dólares al valor de mercado de la última semana.
El anuncio de Abel se produjo en un contexto desafiante para Berkshire Hathaway. La compañía publicó resultados trimestrales que no cumplieron con las expectativas del mercado. Las acciones Clase A y Clase B experimentaron una caída de hasta 5,3%, la mayor desde el anuncio en mayo de 2025 que anticipó la sucesión en la dirección ejecutiva. El informe financiero mostró que la ganancia operativa cayó 30% en el cuarto trimestre, con un resultado de 10.200 millones de dólares. El principal impacto negativo provino del área de seguros, donde la empresa registró una disminución del 38% en sus resultados.
En su primera carta anual, Abel optó por un tono de continuidad y prudencia. Sostuvo que la cultura de Berkshire Hathaway seguirá marcada por la “conservación financiera” y la “disciplina en la asignación de capital”, principios centrales de la era Buffett. “Mantenemos un balance sólido como una fortaleza, asegurando que los cimientos de Berkshire nunca se vean comprometidos”, escribió Abel. El directivo subrayó que la empresa utiliza la deuda de forma limitada y cuidadosa, y cuenta con una “liquidez sustancial” para responder ante cualquier escenario adverso y aprovechar oportunidades.
La liquidez de Berkshire Hathaway superó los 373.000 millones de dólares al cierre de 2025, una cifra inédita en la historia de la compañía. Abel describió este volumen de efectivo y bonos del Tesoro como “munición seca estratégica”, destinada a permitir respuestas ágiles ante oportunidades sin poner en riesgo la estabilidad. No obstante, aclaró que la acumulación de liquidez no implica una retirada del mundo inversor, una interpretación que algunos analistas y accionistas barajaron tras varios trimestres sin grandes operaciones.

La política de dividendos de Berkshire Hathaway permaneció sin cambios bajo la nueva dirección. Abel reafirmó que la empresa no pagará dividendos mientras considere que cada dólar de utilidades retenidas sea capaz de generar más de un dólar de valor de mercado para los accionistas. Esta política se revisa anualmente, pero no se registraron modificaciones tras la última revisión.
El nuevo director ejecutivo abordó además la gestión de la cartera de inversiones. Confirmó que, como CEO, asumirá la responsabilidad directa sobre la mayoría de las posiciones en empresas cotizadas. Ted Weschler continuará a cargo de cerca del 6% del portafolio, luego de la salida de Todd Combs, quien se trasladó a una entidad financiera internacional. Abel enfatizó que la estrategia de inversión continuará focalizada en un grupo reducido de grandes compañías estadounidenses, entre las que figuran Apple, American Express, Coca-Cola y Moody’s. La cartera mantendrá su concentración, con escasa rotación, salvo que las perspectivas económicas de largo plazo cambien radicalmente para alguna de las participadas.
La gestión de los seguros, pilar del modelo de negocios de Berkshire Hathaway, enfrenta retos significativos. Las operaciones de Geico y otras aseguradoras del grupo sufrieron una caída en los márgenes como consecuencia de la competencia en precios. Abel expuso que la aplicación de aumentos de tarifas por parte de Geico restableció los márgenes, pero provocó una disminución en la retención de clientes. El ejecutivo anticipó que la presión competitiva en el sector podría prolongarse durante 2026, ya que otras compañías optaron por reducir precios para captar mercado.
El impacto de la coyuntura se reflejó también en el ajuste de proyecciones por parte de analistas especializados. Meyer Shields, de Keefe, Bruyette & Woods, rebajó la estimación de ganancias para la compañía en 2026 en un 5% y calificó el desempeño de la acción como inferior al promedio del mercado. El sector energético, la manufactura y el comercio minorista, además del negocio ferroviario a través de BNSF, contribuyeron a este escenario de resultados moderados.
La administración de Abel priorizó la cautela en la asignación de capital durante el último año y medio. Berkshire Hathaway interrumpió las recompras de acciones por seis trimestres consecutivos. Solo retomó esa práctica en los días previos a la publicación de los resultados anuales, luego de que los directivos determinaran que el precio de mercado era inferior al valor intrínseco calculado internamente. Abel ratificó que las recompras de acciones seguirán dependiendo de esa evaluación de valor y no constituirán una política sistemática.
El directivo subrayó también que la gestión de la empresa mantendrá la estructura descentralizada que caracterizó a la firma durante décadas. Destacó la importancia de la reputación y la integridad como valores distintivos. En su carta, Abel remarcó: “Nuestro papel es la administración responsable. El capital de los accionistas se mezcla con el nuestro, pero no nos pertenece”.
Abel expresó que asume el cargo como un compromiso de largo plazo y proyectó una continuidad de al menos dos décadas al frente de la organización. Enfatizó que la perspectiva de Berkshire Hathaway trasciende la duración de su mandato y apuntó que el objetivo es preservar e incrementar la solidez de la compañía para las próximas generaciones de inversores.
Buffett, quien sigue asistiendo a la oficina todos los días hábiles, permanece como presidente y continúa participando activamente en la vida corporativa. Abel aclaró que la empresa no adoptará el formato de conferencias trimestrales de resultados común en Wall Street. “Nos concentramos en la calidad, no en la frecuencia”, escribió el CEO. Indicó que solo recurrirá a comunicaciones extraordinarias en caso de cuestiones relevantes, manteniendo la preferencia por un horizonte de comunicación a largo plazo.
North America
ECONOMIA
Milei ve la crisis en Irán como oportunidad de afianzar alianza con Trump más allá de lo comercial

Para Javier Milei, en este momento hay un tema más importante que la fluctuación del precio del petróleo: quiere asegurarse que Argentina se encuentre al tope de la lista de países que quedan como aliados de «los ganadores» en el conflicto de Medio Oriente.
Y los hechos de las últimas horas terminaron de convencerlo de que su política externa de alineamiento incondicional con Estados Unidos es el camino correcto. Prueba de ello es la situación de España, un miembro de la Unión Europea que forma parte de la OTAN y tiene bases militares de la alianza occidental, sufrió la «proscripción comercial» por parte de Donald Trump, irritado por la negativa del presidente Pedro Sánchez a colaborar con las fuerzas militares estadounidenses.
Esa reacción no hizo más que confirmar que toda la agenda bilateral entre la Casa Rosada y Washington podría súbitamente entrar en un «freezer» si el gobierno argentino no hiciera una demostración explícita de apoyo. Y en esa agenda está incluido, por ejemplo, el tratado de preferencia comercial por el cual se quintuplicará la exportación de carne al mercado estadounidense, así como la llegada de inversiones para minería y el sector tecnológico.
No por casualidad, cuando ante un auditorio de empresarios le preguntaron, Toto Caputo, si le entusiasmaba la posibilidad de poder aumentar la exportación proyectada tras la suba en la cotización del petróleo, el ministro de Economía relativizó la importancia de esos datos, a los que consideró parte de una fluctuación de corto plazo.
Y también desestimó, como una situación pasajera, el súbito aumento en el índice de riesgo país argentino, que encarece el ya de por sí elevado costo financiero para el Tesoro nacional.
En cambio, se mostró mucho más preocupado por el alineamiento geopolítico y se preguntó qué ocurriría si, en vez de haber mostrado desde el inicio una alianza con EE.UU. e Israel, se mantuviera cercano a Venezuela e Irán. Era, naturalmente, una alusión a la política del anterior gobierno, que enfrió el vínculo con Washington al tiempo que Alberto Fernández, en vísperas de la invasión rusa a Ucrania, le dijo a Vladimir Putin que Argentina podría transformarse en «la puerta de entrada a la región» para Rusia.
¿Un seguro contra las crisis?
En definitiva, lo que el gobierno de Milei concluye es que, si se diera una volatilidad de precios que perjudicase a Argentina -como ocurrió con la importación de gas en la guerra de Ucrania, o como podría ocurrir si se encarecieran excesivamente los insumos agrícolas derivados del petróleo-, siempre estaría a mano la posibilidad de una ayuda económica de Estados Unidos.
El propio presidente lo mencionó en su discurso de apertura del año legislativo. Algo opacado por el intercambio de «chicanas» con la bancada kirchnerista, hubo una porción del discurso en la que reconoció explícitamente que ni el acuerdo de marzo del año pasado con el Fondo Monetario Internacional ni el salvataje para evitar una crisis devaluatoria en septiembre ni el acuerdo comercial podría haberse logrado si no fuera por su afinidad con Trump.
Y el propio presidente de EE.UU., en una conferencia de prensa, destacó cómo los gobiernos «amigos» habían logrado buenos resultados en la economía. Llegó al punto de atribuirse el mérito de la remontada de Milei en la elección legislativa, luego de haber sufrido una derrota en la provincia de Buenos Aires.
El día de su discurso ante el Congreso, el pedido de Milei para que esa alianza con Estados Unidos fuera duradera y no dependiera de la afinidad personal de dos presidentes fue rechazado con los clásicos epítetos «anti yankee» de parte de los legisladores del kirchnerismo y de la izquierda.
Pero si algo demostró la última elección es que ese voto ideológico basado en el discurso anti-imperialista ya no tiene el efecto de otros tiempos. En la campaña, Cristina Kirchner reflotó el viejo eslogan electoral de 1946 –»Braden o Perón», en alusión al entonces embajador estadounidense- que le permitió la primera victoria a Juan Domingo Perón. Y planteó que la nueva disyuntiva era «Trump o Perón».
«Algunos pretenden volver a los tiempos en los que la soberanía argentina se decidía en una embajada», chicaneó la líder kirchnerista, quien calificó a Milei como «el empleado del mes de Donald Trump». Pero el argumento nacionalista sólo llegó al núcleo duro de peronistas veteranos que mantienen el lenguaje «setentista», y que son los que apoyan la agenda de combatir a las inversiones extranjeras en la minería y la energía.
Para la generación joven, en cambio, esa apelación no dice mucho: habituada a consumir la cultura estadounidense, a la que ve como un aspiracional de estilo de vida, no se sintió interpelada por el discurso anti-norteamericano.
En cambio, en EE.UU. sí se utiliza el término «peronista» ya no sólo como alusión a un movimiento político argentino sino a cualquier postura populista. El momento más evidente de ello ocurrió cuando el secretario del Tesoro, Scott Bessent, para descalificar a la senadora Elizabeth Warren, del partido Demócrata, la llamó «American Peronist». Y no fue necesario aclarar qué significaba esa frase: el público norteamericano interpretó que Bessent estaba acusando a sus rivales de irresponsabilidad fiscal en el debate presupuestario.
La «Argentina Week», en un momento clave
Milei tendrá una nueva oportunidad para mostrar en el terreno su alineamiento total con Trump. Con inmejorable «timing» diplomático, la semana próxima se realiza la «Argentina Week» en Nueva York.
Se trata de una serie de eventos y conferencias en los que el presidente, junto a una comitiva de funcionarios y empresarios mostrarán las ventajas que el país ofrece a los inversores, sobre todo en las áreas de petróleo, gas, minería, agricultura y economía del conocimiento.
Además de la abundancia de los recursos naturales, el gobierno mostrará sus recientes victorias políticas en el plano regulatorio. Por ejemplo, la aprobación en el Senado del nuevo régimen para la zona de glaciares en la Patagonia, que permite la explotación minera sin que surjan impedimentos judiciales de índole ambientalista.
«La Argentina ya es un país invertible y continuará profundizando ese proceso. Quienes ingresen en esta etapa inicial podrán capturar oportunidades diferenciales en sectores con alto potencial de crecimiento y escala», escribió Alec Oxenford, el embajador argentino en Washington, en un comunicado que confirmaba la asistencia de ejecutivos de empresas de primera línea. Entusiasmado por la respuesta de los invitados, el embajador dijo que se había agotado la capacidad de las salas donde hablarán Milei, Toto Caputo, Federico Sturzenegger y también empresarios argentinos.
Más allá del comercio, la geopolítica
La eficacia de este tipo de eventos como imán de inversiones está por verse, pero el impacto en términos geopolíticos es indudable: mientras otros países de la región son criticados y hasta castigados en el plano comercial, Milei vuelve a dar fe de su sintonía. A esta altura, después de haber estado presente en la Casa Blanca, en la residencia presidencial de Mar a Lago y en los foros conservadores realizados en Washington y en Silicon Valley, ya el presidente argentino se transformó en una figura conocida para los medios de prensa estadounidense.
En realidad, el objetivo de Milei es que la Argentina Week trascienda su naturaleza comercial y financiera para que adquiera un cariz geopolítico.
«La Argentina ya dejó pasar dos veces el tren de la historia. En la Segunda Guerra Mundial, nuestra neutralidad nos costó décadas de marginalidad; con el ‘No al ALCA’ nos quedamos afuera del mayor ciclo de expansión económica en la historia humana», recordó el presidente en su discurso ante el Congreso.
Desde su punto de vista, se está reconfigurando el mapa mundial con una disputa entre las potencias por consolidar «cadenas de integración verticales». Y afirma que Argentina tiene como punto a favor su ubicación geográfica estratégica, con salida a los dos océanos y presencia en la Antártida.
Por eso, en un contexto de conflictividad mundial, Milei quiere destacar que su alineamiento pasará también al área de la defensa. En ese sentido, destacó la adquisición de los nuevos aviones F-16 como parte de esa política.
¿Una Groenlandia del Sur?
«El Atlántico Sur es el terreno de disputa estratégica de las próximas décadas: rutas comerciales, recursos naturales, soberanía marítima y la presencia creciente de actores que no comparten nuestros valores. Quien lo controle, controlará una parte clave del trabajo global. Argentina tiene que ser ese actor«, fue la definición de Milei.
Para sus críticos, el presidente está por dar un paso que podría calificar como cesión de soberanía, al dar cada vez más injerencia al gobierno estadounidense en la zona austral. El último hecho polémico fue el aterrizaje sorpresivo en Ushuaia de un avión del ministerio de defensa estadounidense, que traía una comitiva de legisladores. La explicación oficial era que los norteamericanos venían a conocer in situ los yacimientos de los llamados «minerales críticos», aunque la oposición denunció que se trataba de un paso más en la instalación de una base militar conjunta en Tierra del Fuego.
Es por eso que aumentaron las especulaciones respecto de que los estrategas de Trump estén pensando en una «Groenlandia del Sur», como parte de la política de defensa estadounidense.
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ECONOMIA
La Argentina registró el segundo peor desempeño industrial en un ranking de 56 países

En un contexto de caída de la actividad y numerosos cierres de empresas, Argentina registró el segundo peor desempeño industrial del mundo entre 56 economías, solo superado por Hungría. Además, la trayectoria va en dirección opuesta a lo que sucede en el resto de la región.
Así surge de un informe de la consultora Audemus, que detalla que en los últimos dos años la actividad industrial argentina cayó en promedio 7,9%. En perspectiva, en Hungría el declive alcanzó el 8,2%, en Bulgaria, 6,7%; en Alemania, 6,3%; en Canadá, 5,2%; en Italia, 4,8%; y en Países Bajos, 3%.
Por el contrario, Taiwán se destaca como el país de mayor crecimiento, con un alza de 32,3%, seguido por Vietnam (23,8%), Egipto (19,5%), Costa Rica (16,3%), China (13,3%), Rusia (13%) y Singapur (12,8%).

“En Europa, las causas son identificables y, en parte, exógenas: el shock energético, la competencia china en el sector automotriz y las tensiones comerciales con Estados Unidos”, consideró la consultora del ex ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas.
“En Argentina, en cambio, la crisis manufacturera responde fundamentalmente a decisiones de política económica doméstica: un tipo de cambio apreciado que erosiona la competitividad, una apertura comercial acelerada y sin selectividad sectorial, y la ausencia de cualquier instrumento de política industrial activa”, resaltó.
En la comparativa regional, Brasil expandió su industria 3,5% promedio en estos dos años, al igual que Chile (5,2%), Perú (6,5%) y Uruguay (+3,7%). Colombia y México retrocedieron pero dentro de rangos mínimos (-0,7% y -0,4%)”.
El estudio puso la lupa en Brasil, destacando las trayectorias opuestas pese a que ambos países comparten el Mercosur, enfrentan condicionantes similares en materia de acceso a mercados y competencia china, y tienen estructuras industriales con ciertos paralelos.
Sucede, explica Audemus, que el país vecino implementó varias herramientas para promover la industria, como el programa Mover para el sector automotriz, y preservó un tipo de cambio más competitivo.
“El retroceso industrial argentino no puede explicarse por el contexto global ni regional”, concluyó.

Asimismo, el informe precisa que en dos años de gestión de Javier Milei, 2.436 empresas industriales dejaron de realizar aportes al sistema de ART —lo que refleja su cierre efectivo o su reducción a una actividad mínima—. Esa cifra representa casi el 5% del total de firmas industriales del país.
La caída en el número de empresas fue pronunciada y sostenida, al punto de encaminarse a perforar los mínimos registrados durante la pandemia.
Aquellas que aún se sostienen atraviesan un panorama delicado: el uso de la capacidad instalada se ubica en 57,9%, el nivel más bajo en 10 años, salvo la pandemia. Así, las plantas industriales operan a menos de 6 de cada 10 unidades de su potencial.
En materia de empleo, el deterioro también resultó significativo: desde 2023 se eliminaron 72.955 puestos de trabajo industriales, lo que representó una contracción del 6% del total de puestos en la manufactura.

La evolución, no obstante, no siguió un recorrido uniforme. Luego del marcado desplome registrado durante el primer semestre de 2024, se observó una leve recuperación que llegó a interpretarse como un posible cambio de tendencia.
Sin embargo, esa expectativa no se concretó: desde el tercer trimestre de 2025 la pérdida de empleo volvió a intensificarse.
En este marco, el ministro de Economía, Luis Caputo, le restó importancia y señaló recientemente que “se echa gente en todos los países del mundo y no es un drama. ¿Por qué? Porque en 48 horas la gente consigue empleo y tal vez mejor. Ahí es donde tenemos que ir. Estamos del lado de la gente que no tiene empleo”.
Y agregó, en diálogo con el Cronista, que el debate no es entre un modelo industrialista y uno aperturista, sino entre un esquema que —según definió— fue “prebendario” y otro que promueva competencia e inversión.
Mientras tanto, Milei, en su discurso de apertura de sesiones ordinarias en el Congreso, afirmó: “Desde hace casi un siglo, la Argentina está atrapada en la trampa del fetiche industrialista. Nos dijeron que la única forma de generar empleo era sostener un esquema industrial fuertemente subsidiado. Nos dijeron que solo podíamos crecer si vivíamos con lo nuestro”.
Ante esas declaraciones, la UIA y la Asociación Empresaria Argentina (AEA), emitieron comunicados de prensa en los que exigieron “respeto” al Gobierno y afirmaron que es “indispensable promover un diálogo constructivo y respetuoso”.
Al mismo tiempo, en diálogo con Infobae en Vivo, el titular de la UIA, Martín Rappallini, dijo: “El Estado tiene que acompañar este proceso de reacomodamiento de la economía. También nosotros vemos con preocupación que en muchas áreas todavía la actividad está rezagada”.
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