POLITICA
Martín Menem viajó a Misiones para apoyar la lista de La Libertad Avanza para el próximo 8 de junio

“Diego Hartfield es Milei en Misiones”, definió Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, durante la conferencia de prensa realizada por la tarde en un hotel céntrico de Puerto Iguazú. El referente de La Libertad Avanza viajó a la provincia de Misiones para apoyar la lista del Presidente de cara la las elecciones del próximo 8 de junio. Allí, el Gobierno busca ganar bancas, en un territorio donde aún no cuentan con representación legislativa, para lo que apuestan a una lista pura.
La definición no es casual. Además de la boleta de La Libertad Avanza (LLA), en el cuarto oscuro del 8 de junio habrá otras dos propuestas que se atribuyen pertenecer al espectro libertario.
Una es el “blend” del oficialista Frente Renovador de la Concordia (FRC). Allí se conjugan candidatos renovadores y también referentes libertarios. Es el partido de gobierno en la tierra colorada desde principios de siglo y esta elección arriesgará la mayoría especial que tiene en la Legislatura provincial de 40 integrantes. Pondrá en juego 11 de sus 25 bancas.

La otra es la del Partido Libertario. Allí encontraron refugio los “radicales con peluca”, como el diputado nacional Martín Arjol y el provincial Javier Mela, corridos de la estructura formal de la UCR y también históricos del PRO, como Alfredo Schiavoni.
El estratega del FRC es Carlos Rovira, el hombre fuerte de Misiones desde principios de siglo. En la elección de 2023, que consagró a Hugo Passalacqua gobernador, apostó por el recambio dirigencial y generacional. Nació así la Renovación Neo.
La visita de Menem a Puerto Iguazú se enmarcó en la gira federal que lleva adelante LLA para consolidar su presencia en todo el país. Además de Hartfield, el vicepresidente del partido a nivel nacional estuvo acompañado por el titular de la fuerza en Misiones, Diego Núñez.
Aunque estaba prevista la presencia de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y titular del partido, no pudo asistir debido a un cuadro gripal. Sin embargo, Menem aseguró ante los medios que “muy pronto Karina estará en Misiones”. Destacó a su vez el compromiso de la conducción nacional con el crecimiento del espacio en la provincia.

La jornada comenzó poco después de las 15 con una conferencia de prensa en el Hotel O2 Iguazú, donde Menem expresó su respaldo al trabajo que lleva adelante la militancia local y afirmó: “Diego Hartfield es Milei en Misiones”.
Durante el encuentro se presentaron las principales propuestas de LLA para la provincia y se remarcó la importancia de los comicios legislativos del próximo 8 de junio. “Las elecciones se ganan no solo con los votos, sino también con la fiscalización”, enfatizó Menem. Por eso, convocó a los dirigentes a involucrarse de forma activa en la defensa del sufragio.
Posteriormente, a las 17:30 horas, se realizó una caminata por el centro de la ciudad que partió del mismo hotel. La actividad contó con una nutrida participación de simpatizantes y vecinos.

Esta visita formó parte de una serie de recorridas que las autoridades nacionales del espacio llevan adelante por distintas provincias. “En cada parada, La Libertad Avanza reafirma su compromiso con la batalla cultural y la lucha contra la casta, promoviendo un modelo de país basado en la libertad y el respeto por el ciudadano”, destacó el partido tras finalizar la visita de Menem.
Los dirigentes misioneros están en lugares expectantes para ingresar a la Legislatura unicameral de la tierra colorada. La apuesta es ganar – ganar. Hay 20 bancas en juego y ninguna es de LLA.
“El partido en Misiones está muy sólido. Las perspectivas son seguir avanzando en todo el país, elección por elección con las expectativas intactas como en los comicios de CABA”, confesó a Infobae una fuente cercana al extenista Top 100 y actual asesor en mercados de capitales.
POLITICA
Milei sostiene a Adorni, busca retomar el control de la agenda política y enfrenta la ofensiva de la oposición

Marzo no suele ser un mes benigno para el poder. La advertencia atraviesa siglos y geografías. Desde la Roma de Julio César hasta la Argentina contemporánea, los terceros meses del calendario concentran crisis, quiebres políticos y puntos de inflexión. No es una categoría científica, pero sí una regularidad histórica que la política —siempre atenta a los símbolos— incorpora como marco interpretativo. En ese registro, Javier Milei transita su propio “idus de marzo”, en el tercer mes de su tercer año de Gobierno, con un combo que combina presión política, ruido judicial y señales económicas ambiguas.
El paralelo no es meramente retórico. La política argentina tiene una relación recurrente con marzo como punto de inflexión. Cristina Kirchner lo experimentó en 2008, cuando el 11 de ese mes firmó la resolución 125 que detonó el conflicto con el campo. Aquella decisión no solo abrió una crisis sectorial: terminó con el “voto no positivo” de Julio Cobos, selló la ruptura con amplios sectores del interior y coincidió con el inicio de la crisis subprime internacional, que tuvo en la caída de Bear Stearns su primer síntoma estructural antes del colapso de Lehman Brothers. Líos afuera, que encontraron a la Argentina con líos adentro.
Mauricio Macri, a su vez, tuvo su propio marzo crítico en 2018. Fue cuando pronunció aquella frase —“lo peor ya pasó”— que quedó desmentida por los hechos semanas después, cuando anunció el regreso de la Argentina al Fondo Monetario Internacional, marcando el inicio del tramo final de su gobierno. Alberto Fernández también enfrentó su momento de inflexión en marzo de 2022, con el impacto global de la invasión rusa a Ucrania y la ruptura interna del Frente de Todos, cristalizada en el voto en contra de La Cámpora al acuerdo con el FMI y la renuncia de Máximo Kirchner a la jefatura del bloque oficialista.
El presente no desentona. Milei llega a este marzo con un frente externo complejo —marcado por una nueva escalada bélica en Medio Oriente, con impacto directo en los precios internacionales del petróleo— y con tensiones internas que combinan variables económicas, judiciales y políticas. A ese cuadro se suma la crisis en desarrollo por el caso $Libra y las acusaciones que alcanzan al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a partir de la revelación de su viaje a Nueva York y Punta del Este.
En ese contexto, el Presidente regresó de Hungría y tomó una decisión política inmediata: sostener a Adorni y ordenar la gestión. La conversación que mantuvo con su jefe de Gabinete fue, en ese sentido, un gesto de respaldo explícito. No habrá cambios en el equipo. La lectura en la Casa Rosada es que ceder en este punto implicaría validar el eje de ataque que impulsa la oposición.

Milei está particularmente fastidiado por lo que considera una ofensiva coordinada. En los últimos días, intensificó su actividad en redes sociales, donde cuestionó con dureza las coberturas que describen un clima de deterioro económico y social. Su diagnóstico es que existe una intencionalidad política en la construcción de esa narrativa, que no se condice —según su visión— con los datos duros de la economía.
En ese plano, el Gobierno exhibe cifras que considera contundentes. El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, sintetizó esa mirada en un mensaje público: la economía creció 4,4% interanual en 2025, con un incremento del 16,4% en la inversión, del 7,9% en el consumo privado y del 7,6% en las exportaciones. En el cuarto trimestre del año pasado, el PBI se expandió 0,6% en términos desestacionalizados y 2,1% en comparación interanual. A precios constantes, el producto alcanzó un máximo histórico, ubicándose 1,1% por encima del pico previo de 2022. Doce de los dieciséis sectores de actividad mostraron subas, con destaque para hoteles y restaurantes (+7,4%), el agro (+6,2%) y la construcción (+4,3%).
Sin embargo, esos datos conviven con señales más complejas en la microeconomía y en los ingresos que vienen corriendo de atrás la inflación. Ya no existe el desquicio de las remarcaciones cotidianas del último gobierno kirchnerista, pero las correcciones en las góndolas encuentran a la mayoría de los asalariados con sus ingresos casi estancados. Ese contraste entre los indicadores macro y la percepción cotidiana alimenta la disputa por el relato. Para el oficialismo, los datos estructurales validan el rumbo. Para la oposición, la experiencia diaria de los ciudadanos desmiente ese optimismo. En ese terreno, se inscribe la ofensiva política que el Gobierno identifica como un intento de erosionar su capital simbólico.

El caso $Libra funciona como catalizador de esa disputa. La revelación de información vinculada al celular de Mauricio Novelli —el empresario detrás de la fallida memecoin— y las denuncias que alcanzan a Adorni son leídas en la Casa Rosada como parte de una secuencia que excede lo estrictamente judicial. Sin pruebas concluyentes, en el oficialismo hablan de una “confabulación” que combina elementos verosímiles con otros que consideran operaciones.
La idea de una ofensiva más o menos concertada recorre los despachos oficiales. El objetivo, según esa interpretación, sería condicionar al Gobierno o forzarlo a modificar su rumbo. Milei, que durante la campaña se definía como un “fundamentalista de la verdad”, sostiene ahora que su gestión tiene en la moralidad uno de sus pilares centrales. En ese marco, todo lo que apareció en las últimas semanas es encuadrado como parte de una estrategia para atacar ese eje.
Esa convicción explica también la decisión de sostener a Adorni y de reposicionarlo en la gestión. El jefe de Gabinete tendrá en los próximos días una agenda intensa de reuniones con ministros y figuras clave del oficialismo, entre ellas la ministra de Seguridad y presidenta del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich. El objetivo es claro: ponerlo al frente de la coordinación política en un momento de alta exposición.
La agenda parlamentaria será uno de los frentes a reactivar. La Casa Rosada había lanzado una serie de iniciativas la semana pasada, pero el ritmo quedó alterado por los viajes presidenciales y por la irrupción de las controversias judiciales. Ahora, la intención es retomar ese impulso, en paralelo con una señal institucional relevante: el envío al Senado de pliegos para cubrir vacantes judiciales.
El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, tiene previsto iniciar ese proceso en los próximos días. Se trata de más de 300 cargos sin cubrir en todo el país, una situación que afecta el funcionamiento del Poder Judicial. La iniciativa no solo apunta a mejorar la operatividad del sistema, sino también a recuperar iniciativa política en un terreno —el judicial— donde el Gobierno quedó a la defensiva.
En paralelo, el oficialismo buscará disputar el sentido de la agenda pública en torno a los 50 años del golpe militar. Esta noche se difundirá un anticipo del video institucional elaborado por el equipo audiovisual de Santiago Oría. Mañana, por la mañana, se conocerá la versión completa: una pieza de cerca de una hora que incluye testimonios de hijos de militares y de desaparecidos y que retoma la idea de la “historia completa”.
El concepto ya genera rechazo en organismos de derechos humanos, que advierten una reedición de la teoría de los dos demonios. Pero en el Gobierno lo consideran una herramienta central para dar la batalla cultural en un terreno que históricamente fue dominado por el kirchnerismo.
Ese contrapunto tendrá su correlato en la calle. La marcha convocada para mañana a Plaza de Mayo, con acto central a las 16.30, será una demostración de fuerza de la oposición. Participarán todas las vertientes del peronismo —desde La Cámpora hasta el PJ tradicional y el Frente Renovador de Sergio Massa—, además de la CGT, que movilizará de manera institucional, y distintos movimientos sociales. También estará el radicalismo y todas las expresiones de izquierda y de organismos de derechos humanos.
Estará presente el gobernador bonaerense Axel Kicillof, que impulsa su espacio Movimiento Derecho al Futuro con proyección presidencial, con el respaldo de sectores como Madres de Plaza de Mayo. La Cámpora, por su parte, marchará desde la ex ESMA hasta Plaza de Mayo, con una parada simbólica frente a San José 1111, donde Cristina Kirchner cumple arresto domiciliario.
La escena condensa la grieta en su máxima expresión. No se trata solo de una disputa política, sino de una confrontación de narrativas sobre el pasado reciente y sobre el presente. Para el Gobierno, es una oportunidad de diferenciarse y de recuperar iniciativa. Para la oposición, un escenario para mostrar volumen y cuestionar al oficialismo en un terreno sensible.
En ese contexto, la referencia a los “idus de marzo” adquiere un valor más que literario. En “Julio César”, Shakespeare construye una advertencia que el protagonista escucha pero desestima. “Cuídate de los idus de marzo”, le dice el adivino. César oye, pero no actúa. Cuando llega el día señalado, la amenaza ya está en curso.
La política argentina no replica tragedias clásicas, pero sí reproduce lógicas de acumulación y ruptura que encuentran en marzo un momento de condensación. Milei enfrenta ese escenario con una estrategia definida: sostener a su equipo, confrontar con la oposición y retomar el control de la agenda.
No habrá repliegue ni concesiones. La apuesta es avanzar en medio de la tormenta, confiando en que su base electoral se mantiene sólida y en que los datos económicos terminarán imponiéndose sobre las percepciones negativas. Es una jugada de alto riesgo. Porque, como en la obra de Shakespeare, la advertencia puede ser escuchada, pero la clave está en cómo se la interpreta. Y, sobre todo, en si se actúa a tiempo.
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Mientras afina su estrategia judicial contra la reforma laboral, la CGT se suma a la propuesta de armar un frente opositor a Milei

Tras los primeros reveses en tribunales, la Confederación General del Trabajo (CGT) sostiene la vía judicial para intentar frenar aspectos de la reforma laboral, pero en paralelo reactiva su presencia en las calles al sumarse a la movilización por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia y empieza a intervenir en la discusión política del peronismo con una propuesta que excede al partido.
En la central obrera hay preocupación por la caída del empleo y el deterioro del ingreso, pero también por la dificultad para traducir ese malestar en volumen político propio. Ese es uno de los principales argumentos por los que se suma a la idea de crear un frente amplio para enfrentar electoralmente a Javier Milei en 2027, que hoy atraviesa al Partido Justicialista.
En ese equilibrio aparece una consigna que empieza a repetirse entre sus dirigentes. La salida de fondo no es sindical, sino política, pero no puede limitarse a la oferta actual del peronismo. Los gremios buscan lugar en esa discusión sin quedar atrapados en las internas que fragmentan a la oposición.
La vía judicial como límite y señal política
La CGT mantiene activa su ofensiva legal contra la reforma laboral. Presentó un nuevo amparo en el fuero laboral para cuestionar artículos vinculados al derecho colectivo y a la regulación de la huelga.
Así, el expediente sobre la reforma laboral se mantiene como el eje institucional de la respuesta sindical. La CGT insiste en que hay artículos que afectan derechos individuales y colectivos, y por eso recurrió al fuero laboral con un planteo más acotado que el inicial. La apuesta es que ese ámbito tenga otra recepción que la que tuvo el contencioso administrativo.
Al mismo tiempo, la central obrera observa el impacto de la reforma en la negociación cotidiana. La discusión paritaria y las condiciones de contratación aparecen como los espacios donde esos cambios empiezan a materializarse. En ese plano, la disputa no depende de un fallo, sino de la capacidad de cada gremio para sostener sus posiciones.
En ese contexto, la CGT avanza con la creación de un observatorio de estadísticas socioeconómicas y laborales en convenio con la UBA. El objetivo es contar con mediciones propias sobre inflación, empleo y canasta básica. La iniciativa busca aportar datos para la negociación salarial y, al mismo tiempo, construir una referencia alternativa frente a los indicadores oficiales.
Movilización acotada y disputa sindical
La decisión de marchar el 24 convive con un esquema de movilización más selectivo. La CGT no impulsó en las últimas semanas una escalada de protestas, aunque sí acompañó conflictos sectoriales y mantuvo el respaldo a gremios en disputa. Esa dinámica refleja una tensión interna con sectores más duros que buscan mayor presencia en la calle.
En la central obrera también registran un dato que condiciona esa estrategia. El malestar por la situación económica no se traduce de manera directa en mayor conflictividad. Entre los factores que mencionan aparecen el temor a perder el empleo y una lectura crítica sobre el Gobierno de Alberto Fernández, que complejiza la construcción de una agenda común.
Ese cuadro explica por qué la CGT combina presencia en movilizaciones de alta convocatoria con una administración más cuidadosa de sus propias iniciativas. La prioridad pasa por no quedar desfasada respecto de sus bases y sostener capacidad de articulación con otros actores del sindicalismo.
La discusión política hacia 2027
En paralelo a la agenda judicial, la conducción cegetista empezó a intervenir con mayor claridad en el debate político. La idea de construir un frente más amplio aparece como un punto de coincidencia entre distintos dirigentes, con el argumento de que el peronismo, por sí solo, no alcanza para ordenar una mayoría.
“Con el peronismo es indispensable, pero con el peronismo no alcanza”, planteó Jorge Sola, uno de los tres secretarios generales de la CGT, en Futurock. La definición no implica un corrimiento del espacio, sino una discusión sobre su alcance. “Lo que tiene que suceder es un enorme frente”, explicó.
La propuesta es avanzar en un esquema que incluya a otros sectores políticos y sociales, pero la central obrera evita, por ahora, cualquier definición sobre candidaturas. La posición dominante es que el orden de la discusión debe ser inverso al habitual. Primero el programa y después los nombres. Esa secuencia busca evitar que la interna condicione la construcción de acuerdos más amplios, pero es frecuente ver a dirigentes de la cúpula cegetista acompañando al gobernador bonaerense Axel Kicillof.
Al mismo tiempo, la CGT plantea la necesidad de “canalizar el malhumor social”. La expresión aparece como una síntesis del diagnóstico que comparten varios dirigentes. El descontento existe, pero no encuentra todavía una traducción política clara. La central intenta ubicarse en ese espacio sin dejar de lado su rol gremial.
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Esa misma lectura es la que hacen Miguel Ángel Pichetto, que se reunió con Cristina Kirchner y luego con Carlos Kikuchi —exarmador de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires—; Kicillof, que desde el Movimiento Derecho al Futuro promueve el lanzamiento de un frente amplio contra Milei; y hasta Victoria Tolosa Paz, diputada, consejera del PJ y cercana al expresidente Alberto Fernández.
“Lentamente, se van generando mesas, reuniones y principios de acuerdo sobre la forma en que esa alternativa tiene que reconstruir un espacio político bien amplio y justamente es alternativa porque es una alternativa al pasado y al presente”, planteó Tolosa Paz en Radio Splendid. La frase sonó al interior del peronismo entre propuesta y crítica a los gobiernos kirchneristas.
Ese movimiento convive con diferencias internas y con apuestas diversas dentro del sindicalismo. Algunos sectores mantienen alineamientos más definidos dentro del peronismo, mientras otros exploran alternativas por fuera de ese esquema. La CGT, como estructura, busca sostener un margen de acción que le permita intervenir en ese proceso sin quedar atada a una sola opción.
CGT, Peronismo, PJ, Partido Justicialista
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El embajador argentino en Israel valoró el posicionamiento del país en la guerra de Medio Oriente: “Irán es como la Alemania nazi”

El embajador argentino en Israel, Axel Wahnish, sostuvo que el posicionamiento de Argentina durante la guerra en Medio Oriente representa “ubicarse del lado correcto de la historia” y advirtió sobre el peligro que representa Irán para la región y el mundo, al señalar: “Es muy parecido a lo que pasó con la Alemania nazi”.
Wahnish describió el actual escenario geopolítico tras el estallido del conflicto armado con Irán. Según el embajador, la escalada militar era “una bomba de tiempo” y subrayó: “En algún momento iba a explotar. Eventualmente, explotó en este momento porque el mundo empezó a ver que si Irán se hacía con la bomba nuclear, iba a ser una amenaza sin vuelta atrás”. Para el jefe de la misión diplomática, los recientes acontecimientos suponen “una reconfiguración en todo Medio Oriente, pero que afecta a todo el mundo”.
El diplomático argentino remarcó la dimensión global del enfrentamiento y la peligrosidad de los actores involucrados. “Cuando existe un elemento terrorista intolerante y encima bajo el escudo de una religión de la guerra santa, empieza en la región, pero su apetito es de conquista y extensión a todo el mundo”, explicó Wahnish, donde equiparó la situación actual con el avance del régimen nazi.
En ese sentido, Wahnish valoró la postura de Argentina bajo el liderazgo de Milei. “Todos los argentinos deberíamos estar orgullosos de que Argentina, bajo el liderazgo de nuestro presidente, se esté ubicando del lado correcto de la historia”, expresó el embajador, al tiempo que hizo referencia a los antecedentes de ataques terroristas sufridos en el país sudamericano. El diplomático mencionó la “mancha negra en la conciencia colectiva de todos los argentinos, que es después de haber sufrido dos atentados, no se hizo justicia, se firmó un memorándum para cubrir esos atentados. Eso nos debería dar vergüenza”.
Durante la conversación con La Nación+, Wahnish relató cómo cambió la imagen de Argentina en Israel, con la figura de Milei. “Desde hace dos años vos caminas acá por donde sea, te dicen: ‘¿De dónde sos?’ ‘De Argentina’. ¡Milei! Acá Milei es visto como un prócer que está trayendo libertad y está haciendo la revolución y la lucha a nivel mundial contra el wokismo y la izquierda, que lamentablemente ha encontrado su mejor aliado con los terroristas”.
El embajador también explicó que el conflicto actual impactó de lleno en la vida diaria de los habitantes en Israel. Según relató, la sociedad enfrenta “una situación traumática”, con calles vacías, comercios cerrados y la suspensión de clases. La alarma, tal como indicó, genera pánico cada vez que suena. Además, Wahnish subrayó la preocupación de la comunidad argentina residente y de turistas, quienes buscan alternativas de salida ante las restricciones aéreas.
Por otro lado, el diplomático se refirió a la promesa de Milei de trasladar la sede de la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén. “Es muy simbólico. El primero que lo hizo con mucho impacto geopolítico fue Trump. Nuestro presidente hizo esa declaración, esa promesa. No tenemos fecha concreta todavía de cuándo se va a poder concretar, pero es una declaración que hizo el presidente y estamos atentos”, señaló Wahnish.
En otro tramo de la entrevista, Wahnish resaltó el reconocimiento que recibe Milei dentro de la sociedad israelí. “Acá celebran el Día de la Independencia, Yom Ha’atzmaut, con una ceremonia nacional donde prenden antorchas y se elige, por alguna razón u otra, a héroes o personas sobresalientes de la sociedad. Cada año, en total, prenden doce antorchas. Esta sería la primera vez que el primer ministro Netanyahu invita a un presidente de otro país a prender una antorcha”, destacó el embajador.
Al analizar la dimensión de la guerra, Wahnish insistió en que el conflicto busca “traer paz y estabilidad”. En sus palabras, la lucha se da en un contexto donde “la izquierda ha encontrado su mejor aliado en los terroristas”. El diplomático subrayó el respaldo que Argentina recibió en el plano internacional y señaló que altos funcionarios del gobierno israelí han transmitido su apoyo a la gestión de Milei.
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