POLITICA
Héctor Costa: “Estamos ante el fin del Pro como fuerza política autónoma”

“El Pro dejó de existir. Ya estamos ante el fin del Pro”, sentenció Héctor Costa en el inicio de su análisis. Para el abogado, el ocaso de la principal fuerza del macrismo comenzó con las últimas elecciones en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que marcaron el principio de una desintegración acelerada: “Esto me hace acordar mucho a cuando Néstor Kirchner ganó, y en el mismo día todos los que estaban con Eduardo Duhalde ya preguntaban a dónde tenían que ir a firmar. Acá pasa lo mismo con Javier Milei”.
En esa línea, el abogado comparó el actual escenario político con el del año 2003, y destacó el surgimiento de Milei como un fenómeno similar al de Néstor Kichner: “Milei es una tendencia, como lo fue Néstor. Se consolida porque todos se están yendo con él”.
Además, remarcó que el clima económico colabora con la gobernabilidad del actual presidente: “Hay un veranito financiero. La clase media tiene el dólar barato, los sectores populares ven que la inflación baja, y las clases altas aprovechan el carry trade. Así siempre ganó el oficialismo”.
En cuanto a la performance del peronismo en CABA, Costa elogió la elección de Leandro Santoro: “Fue buenísima. El PJ sacó un 27 por ciento, algo inédito. Si todo el peronismo hubiese ido unido, quizás hasta ganaban”. En ese sentido, propuso: “Santoro tiene que ser candidato a jefe de Gobierno en 2027 y otra vez en 2031. Lula da Silva perdió tres elecciones antes de llegar. Hay que insistir”.
Respecto de la situación en la provincia de Buenos Aires, el consultor planteó la necesidad de replicar el modelo porteño y cuestionó el proyecto de reelección indefinida impulsado por intendentes de diferentes partidos. También analizó las internas entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner: “El gobernador desdobló las elecciones y Cristina quería nacionalizarlas. Si a Kicillof le va bien, ella pierde autoridad. Si le va mal, tenía razón. Están en tensión”.
Por otra parte, aseguró que el Pro “ya está muerto” y que Mauricio Macri perdió el control de su propio espacio político: “Macri es el ángel exterminador, como dijo Jorge Asís. Todo lo que tocó lo destruyó. Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta le terminaron comiendo la estructura. Ahora está solo”.
En cuanto a la estrategia electoral futura, Costa anticipó posibles alianzas entre La Libertad Avanza, el Pro y sectores radicales: “Se comenta que Milei les cedería espacios provinciales, pero se quedaría con los lugares clave en la boleta nacional, como senadores y diputados”.
ETIQUETAS DE ESTA NOTA
Pro, PJ, CABA, Cristina Fernández de Kirchner, Néstor Kirchner, Lula da Silva, Patricia Bullrich, Partido Justicialista, Eduardo Duhalde, Jorge Asís, Axel Kicillof, Leandro Santoro, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Facundo Quiroga, Héctor Costa, Horacio Rodríguez Larreta, La Libertad Avanza, Javier Milei
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POLITICA
El conmovedor relato de una venezolana que vive en Argentina tras la captura de Maduro: “Permítanme celebrar”

“Si yo siento una justicia amarga, porque por lo menos a ese dictador y asesino se lo lleven de mi país, permítanme celebrar, permítanme ser feliz, que a nosotros nos han quitado demasiado”. Así comenzó este lunes, a corazón abierto, el relato de Anais Castro, conductora de televisión, cantautora, modelo y locutora de radio venezolana, en declaraciones radiales, apenas 48 horas después de confirmarse la captura del ex dictador Nicolás Maduro.
“No nos contaminen la alegría de sentir que se hace un poquito de justicia. No nos la quiten”, suplicó Anais durante el descargo que realizó al aire de Urbana Play 104.3, interpelando tanto a quienes cuestionan la reacción de los venezolanos en el exilio como a quienes, desde la distancia, no comprenden el dolor acumulado de años de represión, miedo y pérdida. “Nosotros ya salimos a la calle en el 2014 cuando ni siquiera lo podían ver por televisión porque estábamos censurados… la censura mediática era tan brutal y tan bestial que ni siquiera lo podías ver por TV porque estábamos encerrados”, aseguró.
A lo largo de la entrevista, Anais Castro no solo compartió su historia personal, sino que también se convirtió en la voz de millones de venezolanos en el mundo: “Yo no sé cuál es nuestro futuro, pero conozco muy bien nuestro pasado… la próxima vez que te vayas a sentar en tu sofá y le vayas a mandar un mensaje a un venezolano diciéndole: ‘Cipayo, vende patria, vuélvete a tu país’, piénsalo dos veces”.
El vínculo de Anais Castro con Venezuela: identidad y pertenencia
La historia de Anais Castro está marcada por el desarraigo y la búsqueda constante de pertenencia. Aunque hoy se reconoce como parte de la enorme comunidad venezolana que encontró en Argentina un nuevo hogar, su relato expone las emociones encontradas de quien debió abandonar su país, pero jamás logró desprenderse de él.
“Ya creo que al día de hoy es muy difícil encontrar un argentino que no tenga al menos un amigo venezolano, o un conocido, o un compañero de laburo, o alguien con quien comparta cotidianeidad”, consideró.
El fenómeno migratorio venezolano transformó el tejido social de Argentina y, para Anais, el compartir historias, ideas y hasta discusiones con argentinos se volvió parte de su día a día: “Cuando pasa algo así, es inevitable pensar, obviamente, en toda esa gente con la que venimos hace años conversando y compartiendo, experiencias, ideas, discusiones, etc.”.
Sin embargo, la identidad venezolana se mantiene firme, aun lejos de Caracas. “No porque yo quiera que pienses diferente, porque no lo necesitamos, porque Venezuela ni es Afganistán, ni es Panamá, ni… Venezuela es Venezuela. Y no te pido que lo entiendas, te pido que nos respetes y que nos regalen tres días, tres días, pana, para que el venezolano pueda ir para el Obelisco y bailar y festejar”, suplicó, entre el cansancio y la esperanza de que la sociedad que la acoge también la comprenda.
Primeros quiebres: el inicio de la crisis y la represión en Venezuela
El relato de Anais Castro sobre la Venezuela de su adolescencia es el de un país que comenzó a fracturarse frente a sus ojos. En 2007, cuando tenía apenas 14 años, presenció lo que describe como “el primer golpe a la libertad de expresión en Venezuela”.
“En ese momento, se aplica la ley resorte contra RCTV, uno de los canales más importantes de mi país, por tener una línea política en contra de la del presidente (Hugo) Chávez. Y cierran RCTV y vemos el primer golpe a la libertad de expresión en Venezuela y otro montón de canales se tiraron para atrás, de dejar de hacer desde humor político hasta periodistas que puedan hacer lo que tú haces hoy”, relató, con la claridad de quien nunca olvidó ese momento fundacional.
La represión no tardó en sentirse en la vida cotidiana. “En ese momento viene el primer despertar estudiantil. Yo estaba en tercer año de bachillerato y me escapé del colegio con mis amigos y fuimos a la avenida Perimetral, en San Antonio de los Altos, en mi pueblo, porque estábamos envalentonados y porque entendíamos lo que era la democracia, la libertad de expresión, y nos las estaban quitando”, recordó. Pero la inocencia característica de la juventud se topó rápidamente con la violencia estatal: “Yo no sabía lo que era una bomba lacrimógena ni entendía si la bomba lacrimógena te mataba o no te mataba. Cuando me cayó por primera vez en los pies, me empecé a asfixiar y pensé que me moría… Después, más tarde, me enteré de que sí mataban”.

Ese despertar cívico fue, también, el principio del miedo: “Con todo lo que pasó y este primer golpe a las protestas, te echás para atrás, te asustás, te recogés. Empezaron a incrementar los problemas en mi país, la escasez, la falta de medicinas, la falta de alimentos, la falta de gasolina. Todo esto empezó como a ser una crisis muy grande y una ebullición muy grande en el país”.
La censura, el temor y la crisis fueron parte de la formación de Anais Castro y de toda una generación venezolana que, de un día para el otro, comprendió que los derechos y la voz podían perderse de un plumazo.
La crisis humanitaria: salud, escasez y el miedo cotidiano
Para Anais Castro, la crisis humanitaria en Venezuela no fue una abstracción, sino una experiencia directa y desgarradora. Su testimonio revela cómo la política se metió hasta en lo más íntimo: la salud y la vida cotidiana. “En el 2011, teníamos mucha presencia de médicos cubanos en el país. Había muchos centros de salud integral, se llamaban CDIs, que los plantaban en los barrios de menos recursos, y traían médicos cubanos a trabajar en nuestro país”, rememoró. Pero lo que podría haber sido una oportunidad terminó convirtiéndose en un mecanismo de exclusión y discriminación: “Apenas entramos al CDI, con mi cara dándoseme vuelta, le dicen a mi mamá: ‘¿Usted es chavista?’ Y mi mamá le dice: ‘¿Qué me estás preguntando?’ ‘Que si usted es chavista, porque si no, no la podemos atender, ni a usted ni a su hija’. Y a mí la cara se me estaba dando vuelta”.
Sin embargo, la solidaridad humana logró, por un instante, vencer a la grieta política: “Vino una enfermera, también cubana, vio lo que estaba pasando, me agarró por el brazo, me metió y me atendieron y pudieron revertir la parálisis facial que yo estaba atravesando”. Pero la marca de esa experiencia quedó indeleble: “¿Cómo es que depende de si yo apoyo al Gobierno, no? Que se me atienda en un centro de salud integral”.
El deterioro del sistema sanitario fue palpable en cada rincón. En ese sentido, Anais narró su paso como voluntaria en el Hospital de Niños de Caracas: “Vi como a una niña se le infectó una herida por la cantidad de polvo que tenía el hospital porque se estaba cayendo. Esa niña falleció. Y yo no aguanté más y dejé de ser enfermera voluntaria. Esto fue en el año 2011”.
La escasez y la precariedad no solo afectaban la salud, sino que se infiltraban en cada aspecto de la vida: “Empezaron a incrementar los problemas en mi país, la escasez, la falta de medicinas, la falta de alimentos, la falta de gasolina. Todo esto empezó como a ser una crisis muy grande y una ebullición muy grande en el país”.
Protestas, represión y éxodos: los años más oscuros
El relato de Anais Castro sobre las protestas estudiantiles y la represión estatal en Venezuela es un testimonio crudo de una generación marcada por el miedo, la pérdida y el coraje. Tras la muerte de Hugo Chávez y la llegada de Nicolás Maduro al poder, el país entró en una espiral de violencia y desesperación. “En el 2014, después de la muerte de Chávez, después de que llega Maduro al poder, empiezan las protestas más heavies en Venezuela y llega el primer éxodo masivo. ¿Por qué? Porque matan una cantidad de estudiantes tremenda”.
En ese contexto, Anais se vio obligada a tomar decisiones dolorosas: “En ese momento me volví a envalentonar, estoy en la universidad, yo tengo que pelear por mis derechos… Yo estudiaba en la Universidad de Bellas Artes, en la Alejandro de Humboldt. Estaba a 5 cuadras escondida con mis amigos, cuando recibimos la noticia de que mataron a Basil Da Costa, que estudiaba en la misma universidad que yo. Y en ese mismo momento se llevaron a 2 de mis compañeros de clase. Los torturaron durante 2 semanas”.
El terror se hizo cotidiano, y la represión no distinguía edades ni géneros: “A 1 lo mandaron a Portugal y al otro lo mandaron a Australia, lo más lejos que podían mandarlo a sus padres para tratar de limpiarles un poco el espíritu del nivel de trauma y de desgracia que vivieron 2 de mis compañeros de clase durante las torturas por parte del gobierno de Nicolás Maduro. Me volví a asustar, claramente, y me volví a guardar”.
La represión continuó y, entre 2016 y 2017, la violencia escaló: “La masacre más grande de estudiantes que vivimos hasta ahora en esa época. Volvimos a salir los estudiantes. Salíamos con nuestros hermanos, con nuestros tíos, ellos empezaron a salir y se empezaron a parar en la línea de adelante, empezaron a matarnos, nos empezáramos a asustar. Y a las mujeres de nuestro país nos daba mucho dolor sentir que eran solo los hombres los que estaban al frente”.
El instinto de protección y la desesperación llevaron a acciones extremas: “Empezamos a armar bombas molotov. Porque ellos no tienen armas y está viniendo la guardia con armas y se necesitan defender de alguna manera. Y yo me sentí cual heroína absoluta… Más o menos 30 horas me duró la sensación de heroísmo, porque apagó a mi amiga, no se la llevaron. Pero al día siguiente había un camión de la guardia nacional esperando en la puerta de su casa y se llevaron a su mamá. 5 hombres. La torturaron, la golpearon en el camión y cuando ella se arrodilló a pedir perdón y a pedir que la soltaran, la orinaron entre los 5 para que su hija dejara de incentivar a otros estudiantes de hacer lo que estábamos haciendo. Mi amiga se fue a España, nunca más volvió claramente”.
La decisión de emigrar se volvió inevitable: “Ese año mataron a Niomar Lander. Tenía 17 años y se iba a ir del país. Y hay un video muy icónico de él diciendo, yo me voy a ir porque acá no tengo futuro, pero la verdad es que yo no me quiero ir. Y si me matan, no me dejen morir… Ese año nos fuimos del país. Y ese mismo año decidimos convencer, al final de ese año decidimos convencer a mi familia de que tenían que empezar a irse también”.
La herida abierta: duelo, pérdida y esperanza tras la caída de Maduro
La caída de Maduro supuso para Anais Castro un momento de alivio, pero también despertó heridas profundas que el tiempo y la distancia no lograron cerrar. Lejos de su tierra, la noticia no significó solamente un cambio político, sino la oportunidad de resignificar el duelo, la pérdida y la esperanza de millones de venezolanos repartidos por el mundo.
“Si después de todo esto que yo viví, me despierto el sábado 3 de enero con la noticia de que se llevaron a Maduro y que volaron en pedazos el cuartel de la montaña donde se descansaban en paz los restos de Chávez, tengo derecho a celebrar, tengo derecho a alegrarme, porque ellos me contaminaron el alma y me contaminaron el corazón”, afirmó, con una mezcla de alivio y desafío.
El dolor por las pérdidas y la imposibilidad de despedirse de los seres queridos atraviesa cada palabra de Anais: “Ayer, yo estaba en la sala de la casa de mis mejores amigos y a mi mejor amigo se le murió su primo el 30 de diciembre. Y hace dos años se le murió su papá. Y él estaba llorando el día antes de su cumpleaños, que es hoy, porque él no puede acompañar a su mamá, que está en Venezuela, para enterrar a su primo y a su papá. Pues no puede, porque no puede, no tiene, no tiene la manera de hacerlo”.
La represión y el miedo siguen presentes: “El venezolano hoy está en silencio dentro de Venezuela. En silencio, asustado, comprando comida, pidiéndole a todas las personas que salen de la casa que eliminen los contenidos que tienen en sus teléfonos, que eliminen los mensajes que le mandan sus familiares que están afuera. Porque si te quitan el teléfono y ven que tú estás celebrando la caída de un dictador, te van a llevar preso y te van a torturar”.
La esperanza, sin embargo, se mezcla con la cautela y el reclamo de respeto: “No nos contaminen la alegría de sentir que se hace un poquito de justicia. No nos la quiten… Esta gente que tiene 10 años sin ver a su mamá, que vaya y baile tambor, que vaya y sienta justicia un ratico por todo lo que le robaron. No nos quiten también eso”.
La voz de Anais Castro es la de un país que no olvida, que todavía no puede cerrar el duelo, pero que necesita —aunque sea por un instante— celebrar el final de una era oscura y soñar con un futuro posible.
En medio de su relato, Anais Castro recordó cómo muchos venezolanos, incluso fuera del país, siguen luchando por sortear obstáculos burocráticos y miedo a represalias. “Yo cuento esto y tengo miedo a que nunca más me renueven mis pasaportes, porque lo estoy contando”, confesó.
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POLITICA
Reforma laboral: la CGT reactiva su ofensiva e intensifica los contactos para intentar frenar puntos clave

La Confederación General del Trabajo (CGT) intensificó en las últimas horas los contactos políticos con el Gobierno y con los dirigentes que pueden definir el futuro de la reforma laboral en el Congreso. La estrategia combina conversaciones reservadas con Santiago Caputo, gestiones con gobernadores y legisladores y una postura pública de confrontación.
Pese a las negociaciones subterráneas, en paralelo, el ministro del Interior, Diego Santilli, comenzó esta semana una nueva gira por las provincias con el objetivo de sumar apoyos para el proyecto del oficialismo.
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Desde la conducción cegetista confirmaron a TN que las actividades formales se retomarán en la semana del 12 de enero, con una agenda enfocada en ordenar la estrategia política y legislativa antes de que el proyecto vuelva al centro del debate, en febrero.
Todo se enmarca en un escenario que cambió tas la sanción del Presupuesto 2026. La CGT vio con sorpresa cómo el Ejecutivo logró construir mayorías articulando con las provincias y en la central obrera se impuso una lectura más pragmática. El objetivo de máxima sigue siendo frenar la reforma laboral, pero se impone uno de mínima, que apunta a eliminar los artículos que consideran más sensibles.
Como herramienta de negociación tiene una contrapropuesta que es un proyecto para crear un régimen laboral especial para los menores de 30 años, que flexibiliza las condiciones de contratación para fomentar la creación de empleo.
La negociación silenciosa con el Gobierno
La CGT sostiene un canal de diálogo abierto con Caputo y con funcionarios del área laboral. Puertas adentro, en la central obrera reconocen las altas probabilidad de que el Gobierno logre avanzar con la reforma, por lo que admiten que el margen real estará en condicionar su contenido.
El principal foco de preocupación es el financiamiento gremial. Allí se concentran los cuestionamientos a las trabas al cobro de las cuotas solidarias y de afiliación, además de los cambios en los mecanismos de retención. A eso se suman los límites al derecho a huelga, con la ampliación de actividades consideradas esenciales, y la primacía de los convenios por empresa por sobre los de actividad, un punto que en la CGT definen como innegociable.
También critica que el proyecto no tiene en cuenta al aguinaldo y otros rubros en la base de cálculo para la indemnización por despido y le impide al trabajador reclamar por falta de registración laboral, entre otros puntos.
“Van a tener muchos líos. Esta reforma tiene violaciones a conceptos de carácter constitucional y a la vuelta de la esquina se van a chocar contra otra pared de nuevo”, expresó Jorge Sola, integrante del triunvirato de conducción de la central obrera. La CGT ya avisó que judicializará la reforma si se aprueba.
Gobernadores y votos en el Congreso
La conducción de la CGT muestra hacia afuera un discurso duro, con movilizaciones y advertencias de paro general, pero hacia adentro, sostiene la negociación política para desactivar los artículos que considera más conflictivos.
En ese esquema, los gobernadores aparecen como actores centrales. Bajo esa premisa, los principales referentes de la central obrera multiplican reuniones formales e informales con mandatarios provinciales de distintos signos políticos y con referentes territoriales con llegada directa a senadores y diputados.
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“Hubo un trabajo silencioso y productivo con gobernadores, senadores y diputados de todos los sectores políticos” para explicar las consecuencias del proyecto impulsado por el Ejecutivo, admitió Sola.
En la central obrera, aunque creen que la reforma laboral tiene una carga política distinta a la del Presupuesto, intensifican las conversaciones con gobernadores peronistas, radicales y dirigentes provinciales con buen vínculo con la Casa Rosada y aseguran que, aun con matices, encontraron buena receptividad.
Santilli y la búsqueda de respaldos
Mientras la CGT mueve sus fichas, Diego Santilli retomará esta semana una nueva gira por las provincias con el foco puesto en consolidar apoyos para el oficialismo.
“El ministro se queda en enero y se va a juntar con los gobernadores para alcanzar los votos y sacar la aprobación de la reforma laboral en febrero”, indicaron en Casa Rosada. En ese marco, este miércoles viajará a Chubut, para reunirse con el gobernador Ignacio Torres.
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En la lista de jefes provinciales que recibirán al ministro del Interior aparecen los mandatarios dialoguistas que apoyaron al oficialismo para aprobar el Presupuesto 2026, entre ellos, Raúl Jalil (Catamarca), Leandro Zdero (Chaco), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta), Hugo Passalacqua (Misiones), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza), Alberto Weretilneck (Río Negro) y Marcelo Orrego (San Juan).
El cruce de agendas anticipa un verano de negociaciones intensas y de construcción política silenciosa. En la CGT lo asumen como un escenario abierto, con internas propias y tensiones externas, pero con una hoja de ruta clara: condicionar la reforma laboral antes de que llegue al recinto y llegar a febrero con los acuerdos necesarios para incidir en el resultado final.
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POLITICA
La oposición rechaza el DNU que modifica la ley de inteligencia: qué puede pasar si el debate llega al recinto

La próxima semana, cuando se cumplan los diez días hábiles desde su publicación en el Boletín Oficial, el DNU 941/2025 deberá ingresar al Congreso, enviado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El decreto será girado a la Comisión Bicameral de Trámite legislativo, que tendrá otros diez días hábiles para expedirse y emitir un dictamen. Si no, las cámaras legislativas, después de ese plazo, quedarán habilitadas para llevar su validez a cada recinto.
De los 16 integrantes de la Comisión Bicameral, solo nueve están designados: su presidente, el diputado desarrollista Oscar Zago; los senadores Juan Carlos Pagotto, Francisco Paoltroni y Luis Juez del oficialismo, María Teresa González de UxP y Carlos Espínola de Provincias Unidas; junto a los diputados Lisandro Almirón de La Libertad Avanza, Ramiro Gutiérrez de UxP y Nicolás Massot de Encuentro Federal.
Varios bloques de la oposición ya les solicitaron formalmente a los presidentes de las cámaras, Martin Menem en Diputados y Victoria Villarruel en el Senado, la conformación total de la comisión para poder iniciar rápidamente su trabajo.
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Después de que la Bicameral emita dictamen, el debate pasa a los recintos. Con la salvedad que, sin dictamen, los recintos pueden tratarlos con mayorías especiales de dos tercios del Cuerpo, como cuando se trata cualquier proyecto sin dictamen de una comisión.
Para derogar el DNU, ambas cámaras deben rechazarlo con mayoría simple (la mitad más uno de los miembros presentes). En cambio, para ratificarlo, es suficiente con la aprobación de sólo una de las cámaras, con la misma mayoría. Si el Congreso no lo rechaza, el DNU se mantiene vigente.
Para intentar bloquear esas mayorías requeridas y que se mantenga la plena vigencia del DNU, La Libertad Avanza cuenta con 95 diputados nacionales y 21 senadores. La oposición primero deberá lograr la apertura de cada recinto, en Diputados con 129 legisladores y 37 en la Cámara alta.
Presentaciones por la inconstitucionalidad
Los diputados del interbloque Unidos, Maximiliano Ferraro, Mónica Frade, de la Coalición Cívica y el socialista Esteban Paulón presentaron un amparo contra el DNU 941/2025 sobre la Ley de Inteligencia y pidieron que “se declare la inconstitucionalidad y la nulidad absoluta e insanable”.
“Es un interés bien concreto, personal, inmediato y sustancial el que intentamos preservar: el de hacer posible nuestro derecho político a actuar como legisladores, en el ámbito del órgano que integramos, y a fin de persuadir en determinado sentido a nuestros colegas y determinar la aprobación o rechazo de proyectos de ley con nuestro voto”, indicaron.
Rechazo del bloque Justicialista
La bancada que lidera el senador José Mayans emitió un comunicado donde rechaza la implementación de la medida para cambiar la norma de Inteligencia, ya que considera que no existe necesidad ni urgencia para su dictado.
Además, según comentaron, “el Presidente de la Nación tenía la posibilidad de modificar la ley de Inteligencia Nacional mediante la elaboración de un proyecto que podía incluir en el temario de las sesiones extraordinarias. Sin embargo, prefirió eludir la búsqueda de consensos necesarios firmando un DNU que vulnera nuestra Constitución Nacional. Esto demuestra una vez más el desprecio del presidente Milei por las Instituciones de la República y es un claro intento por avanzar sobre las libertades democráticas”.
Por su parte, el diputado cordobés Carlos Gutiérrez (Provincias Unidas) pidió que se discuta esta norma en el Congreso y se llame a sesiones extraordinarias, “está claro que debe pasar por el Congreso. En todo caso debió ser incorporado en el temario de extraordinarias. En el mes de diciembre se le otorgaron 26 mil millones de pesos “extra” a la SIDE, mientras no tenemos (plata) para las universidades, ni para el (Hospital) Garrahan”.
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A partir del comunicado emitido en los últimos días por la Secretaría de Inteligencia, desde el Gobierno justificaron la medida ya que, “los cambios (a la Ley de Inteligencia) están alineados con los más altos estándares democráticos”. Señalaron también que “la reforma de segunda generación del Sistema de Inteligencia Nacional permite proteger al país frente a las amenazas contemporáneas, delimita competencias, reduce su estructura y fortalece los controles estatales”.
La mirada de los constitucionalistas
El exjuez y titular del Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal, Ricardo Gil Lavedra, entendió que el DNU “constituye una peligrosa e innecesaria regresión institucional». “Autoriza a ejercer actividades policiales o de investigación en un art 4 bis que no figura en el Boletín Oficial, a detener personas en el marco de actividades de inteligencia (que son encubiertas). Además, esas facultades no las otorga el Congreso, sino que se las auto atribuye el Poder Ejecutivo violando los límites constitucionales para el dictado de un DNU”, observó.
“Cualquier persona está entonces sujeta a operaciones encubiertas de inteligencia y puede ser detenida por quienes realizan esas investigaciones. Esta medida no es propia de una democracia liberal, solo las autocracias otorgan facultades al poder para poner en riesgo la libertad personal de los ciudadanos”, sumó.
Antonio María Hernández, ex convencional constituyente del ’94, dijo que “el Poder Ejecutivo no puede en ningún caso bajo pena de nulidad absoluta e insanable, emitir disposiciones de carácter legislativo. Esto tiene que ver con el equilibrio de los Poderes”. Y aclaró que “por el artículo 99, inciso 3 de la Carta Magna, lo enunciado por (el Presidente, Javier) Milei debe pasar sí o sí por el órgano legislativo».
Congreso de la Nación, DNU, inteligencia
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