CHIMENTOS
Lucía Galán festejó su cumpleaños número 64 con sus amigas: «Todas unieron sus voces para interpretar ´Honrar la vida´»

Lucía Galán celebró su cumpleaños número 64 con un evento íntimo, emotivo y cargado de música junto a amigas de toda la vida. La cantante, una de las voces inconfundibles del dúo Pimpinela, decidió festejar con todo luego de atravesar un difícil cuadro de salud que la mantuvo alejada de los escenarios.
El festejo fue una mezcla de reencuentros, arte, recuerdos y emoción. Lucía abrió las puertas de su casa para recibir a un grupo selecto de invitados: amigas cantantes, colegas del medio y figuras destacadas del espectáculo a poco tiempo de dar un fuerte anuncio sobre su salud.
La encargada de retratar el evento fue Teresa Calandra, quien compartió cada momento a través de sus redes sociales. Allí se pudo ver a celebridades como Ángel de Brito, Susana Roccasalvo, Verónica Lozano, Evelyn Scheidl, Ana Rosenfeld y Silvina Chediek, entre otros.
Lo más llamativo fue el verdadero dream team de la música nacional que acompañó a Lucía en su día especial. Marilina Ross, Sandra Mihanovich, Julia Zenko, Marcela Morelo y Manuela Bravo no solo asistieron, sino que protagonizaron un karaoke íntimo, cantando versiones únicas de clásicos como: “Te está pasando lo mismo que a mí”.
Joaquín Galán, su hermano y compañero de escenario, también dijo presente y juntos interpretaron “Cuánto te quiero”, un verdadero himno del dúo. Uno de los momentos más conmovedores de la noche fue cuando todas unieron sus voces para interpretar “Honrar la vida”, de Eladia Blázquez.
La versión, grabada en blanco y negro por Calandra, se volvió viral por su potencia emocional. Las artistas cantaron desde lo más profundo del alma, resignificando cada palabra con sus propias vivencias. Fue un instante de pausa, de homenaje a la vida misma, antes de seguir celebrando.
Además, Lucía aprovechó su cumpleaños para contar un detalle poco conocido sobre su identidad. En su cuenta de Instagram reveló que su verdadero nombre es María Graciela. También bromeó “Si no me hubiera agarrado esa bronquitis, este homenaje con Pimpinela hubiera sido póstumo”, dijo con humor y reflexión.
“Cuando empecé a cantar, en España me sugirieron un nombre más común. Recordé la canción de Serrat, ‘Lucía’, y deseé ser esa mujer. Desde entonces, me llaman Lucía, por una historia de amor que no era mía y por una carta que nunca me perteneció”, escribió, acompañando el texto con imágenes de su trayectoria.
El festejo no fue solo un cumpleaños más: fue una celebración de la vida, tras superar una cirugía que le salvó la vida. Lucía relató que, en Madrid, le detectaron de manera “milagrosa” un tumor premaligno en el páncreas. Fue operada, se recuperó y hoy sigue adelante, cantando y agradecida.
Las fotos de Lucía Galán en su cumpleaños número 64:







Lucía Galán
CHIMENTOS
35 años del regreso de Mirtha Legrand a la tevé: por qué no querían contratarla y el desafío personal de Carlos Rottemberg

Nacido como Almorzando con las estrellas, la primera etapa del mítico programa de Mirtha Legrand se emitió entre 1968 y 1980 y su despedida parecía definitiva. Durante diez años su rostro no se vio en la pantalla chica y la diva se enfocó en otras ramas del espectáculo. Su nombre empezó a estar asociado a una televisión del pasado y nadie daba mucho por un formato que parecía haber cumplido un ciclo, hasta que a alguien se le ocurrió que podía ser una buena idea. Y si ese alguien se llama Carlos Rottemberg nadie puede dudar que lo iba a conseguir.
El productor, figura clave del espectáculo argentino del último medio siglo, es el responsable del regreso triunfal de Mirtha Legrand a la televisión. Una historia con un poco de novela quijotesca y otro de intuición propia de un hombre con la capacidad de hacer realidad lo imposible. En esta charla con Teleshow, Rottemberg repasa los entretelones de aquellas negociaciones que devolvieron a Mirtha al centro de la escena para convertirla en la gran diva de la televisión argentina. Las charlas con los poderes de turno, el rol de Daniel Tinayre y el legado de una apuesta que cambió la historia de la pantalla chica.
El paso de los 80 a los 90 fue un momento de cambios profundos en la televisión, donde se discutían las miradas sobre la programación y los contenidos. Y ese este panorama, fue propicio para generar un punto de inflexión en las trayectorias de Mirtha Legrand y de Carlos Rottemberg. “En 1990 es cuando produzco la despedida de Mirtha en teatro con la obra Potiche, en verano en el Atlas de Mar del Plata y en invierno en el Ateneo de Buenos Aires”, contextualiza el productor en charla con este medio. Y se propone a revisar la historia.
—¿Cómo fue recibida la idea de volver a producir el programa por parte del medio televisivo?
—Costó mucho convencer a los demás porque el ciclo había quedado en la memoria de la gente, pero con la sensación de que su tiempo ya había pasado. Fue un desafío personal. Me impuse producirlo porque creía en el valor del programa y en la figura de Mirtha Legrand.
—¿Qué momentos clave recuerda de esa extensa colaboración?
—Compartimos éxitos, desafíos y nuevas etapas. Hubo muchas temporadas en las que reinventamos la forma de hacer el programa. Mi experiencia con Mirtha fue única. Apostar por ella, en televisión y en teatro, fue apostar a la historia del espectáculo argentino.
—¿Cómo le comunicó a Mirtha Legrand que dejaría la producción del ciclo en 2011?
—No fue nada fácil. Habían sido muchos años de crecimiento mutuo, de enfrentarnos a desafíos y compartir logros. Siempre supe que había un ciclo y que debía cerrarlo cuando ya sentía que había aportado todo lo posible al formato y al vínculo laboral.
—Pasaron 35 años. ¿Cómo evalúa el impacto de la vuelta de Mirtha Legrand a la televisión?
—El regreso de Mirtha es una de esas cosas que quedarán en la historia grande del espectáculo argentino. Fue y es una muestra de que algunos formatos, bien hechos y con figuras sólidas, pueden trascender épocas y modas. La autenticidad es innegable. Mirtha representa constancia, profesionalismo y adaptación. Ese es su gran legado.
El regreso de Almorzando con Mirtha Legrand marcó un punto de inflexión en la televisión argentina, al restablecer en pantalla un formato clásico que había permanecido ausente durante diez años. El proceso que permitió el retorno del emblemático ciclo estuvo atravesado por obstáculos, negociaciones complejas y decisiones que involucraron a figuras clave del medio y de la gestión televisiva. La reinstalación de la tradicional mesa de almuerzo, resistida inicialmente por los directivos, terminó por consolidarse como un espacio central en la cultura mediática del país.
El camino hacia la vuelta del programa comenzó con una serie de reuniones entre Daniel Tinayre y colaboradores cercanos, quienes compartían la convicción de que los almuerzos debían regresar a la pantalla. Sin embargo, las gestiones iniciales con René Jolivet, gerente de Argentina Televisora Color (ATC), no resultaron fructíferas. Jolivet, interesado en mantener la programación de entretenimiento en horario central, rechazó la idea de reinstalar el formato de almuerzo y solicitó alternativas para el nuevo ciclo. La negativa fue rotunda: en el canal no se contemplaba la posibilidad de una mesa de almuerzo bajo ningún concepto.
Paralelamente, la transición de los canales 11 y 13 a manos privadas y la falta de interlocutores en Canal 9 dificultaron aún más las negociaciones. Ante la filtración de rumores en la prensa sobre el posible regreso, el equipo negó cualquier información, mientras avanzaba en la redacción, un borrador de contrato para un magazine familiar e informal en el horario de 13:00 a 15:00, de lunes a viernes.
La situación cambió cuando, tras recibir sugerencias de un televidente profesional de los medios, la propuesta fue presentada nuevamente a Jolivet. En esta ocasión, el gerente decidió elevar la iniciativa a la presidencia de ATC, respaldado por la recomendación de monseñor Laguna, quien fue convocado para explicar el sistema a implementar. La intervención de Fernando Niembro, desde la Secretaría de Prensa, resultó determinante. Tras escuchar los detalles del proyecto, Niembro expresó: “En la vida, una vez, hay que intentarlo, pero no aseguramos que encontraremos, ni que el canal aceptará el proyecto oficial”. Aunque la respuesta no fue afirmativa de inmediato, el proceso avanzó con un sí tácito y la producción de un piloto.
El piloto del programa resultó exitoso, lo que permitió que Almorzando con Mirtha Legrand retomara su lugar en la grilla televisiva. El ciclo se estrenó en el horario de 13:30, de lunes a viernes, bajo el formato clásico de almuerzo. El reencuentro con el público fue inmediato: Mirtha Legrand ofrecía compañía a la audiencia durante el almuerzo, y la elección del horario terminó por consolidar el formato. La respuesta del rating fue positiva desde el inicio, a pesar de la competencia, y el programa se afianzó rápidamente.

En sus primeras emisiones, la mesa era más modesta y el canal aportaba la comida, aunque en ocasiones los propios invitados llevaban sus platos. Esta situación generó cierta controversia, ya que algunos medios cuestionaron la conveniencia de que los participantes utilizaran vajilla propia en un espacio de representación social. No obstante, la renovación del contrato auguró la continuidad del ciclo.
El desarrollo del programa enfrentó desafíos logísticos, especialmente en lo referente a la provisión de alimentos. Los almuerzos destinados a entidades se mantuvieron hasta la aparición del brote de cólera, que obligó a interrumpir la entrega de comida por razones sanitarias. La decisión respondió a la responsabilidad de evitar cualquier sospecha sobre la calidad y el cuidado de los alimentos, tras detectarse la enfermedad en algunos lugares donde se habían realizado entregas.


El regreso de Mirtha Legrand a la televisión generó un redescubrimiento tanto en la prensa como en el público, quienes observaron cambios en su estilo y en la dinámica del programa. La ausencia de diez años se transformó en un ingrediente fundamental para el éxito renovado del ciclo, como lo reflejó la afirmación: “Indiscutiblemente, los diez años de ausencia gastronómica fueron su mejor receta”.
Bajo la dirección de Daniel Tinayre, el programa incorporó un equipo de especialistas en producción y realización, elevando la calidad del ciclo y adaptándolo a las expectativas de la audiencia. El menú, la conversación y la interacción entre los invitados se convirtieron en el eje de una propuesta televisiva que combinó actualidad, entretenimiento y debate.
La mesa de Mirtha Legrand recuperó su lugar como un espacio representativo de la televisión argentina, reuniendo a figuras de distintos ámbitos y convirtiéndose en un escenario donde los temas de actualidad se discuten ante la mirada atenta de la audiencia.

CHIMENTOS
El horóscopo de hoy: domingo 30 de noviembre

ARIES (del 21 de marzo al 20 de abril)
Con la Luna en tu signo, te sentís invencible. Esta energía te pide que tomes el control y avances sin dudar. Ideal para arrancar proyectos o hacer algo que venías postergando. Solo cuidá las reacciones impulsivas: no hace falta comerse el mundo de un bocado.
TAURO (del 21 de abril al 20 de mayo)
Hoy puede aparecer cierta ansiedad, pero lo mejor será escuchar tu cuerpo y respetar tu propio ritmo. Con la Luna en Aries, la energía pide acción y reacción, aunque vos necesitás sostener tu cadencia interna. Date tiempo, no te apures.
GÉMINIS (del 21 de mayo al 21 de junio)
La Luna en Aries activa tu costado social y te llena de energía para hablar, conectar y moverte. Es un gran día para encuentros, planes grupales o para proponer algo nuevo. Eso sí, evitá entrar en debates innecesarios: con este clima, las discusiones explotan fácil.
CÁNCER (del 22 de junio al 22 de julio)
La Luna en Aries te pone de frente a tus metas y a cuestiones profesionales. Tenés impulso y claridad para avanzar en decisiones que venías analizando. Evitá actuar por presión del momento: usá la energía para dar pasos firmes, no para sobrecargarte.
LEO (del 23 de julio al 22 de agosto)
Con la Luna en Aries sentís un llamado a la aventura. Ganas de aprender, viajar o salir de la rutina se intensifican. Es un gran día para explorar algo nuevo, empezar un curso, planear una escapada o animarte a ideas que te expandan.
VIRGO (del 23 de agosto al 21 de septiembre)
El cielo te empuja a revisar temas profundos: emociones intensas, cambios internos o cuestiones económicas compartidas. Es un buen momento para resolver asuntos que requieren coraje. Cuidado con los impulsos financieros: calculá antes de moverte.
LIBRA (del 22 de septiembre al 22 de octubre)
Con la Luna en Aries, el foco está en tus vínculos. Podés sentirte más sensible o reactiva si algo no fluye como necesitás. Es buen momento para expresar lo que te molesta, pero con paciencia y sin apurarte: no todo se resuelve a la velocidad ariana.
ESCORPIO (del 23 de octubre al 21 de noviembre)
La energía del día te pide enfocarte en tu salud y tus rutinas. Puede aparecer la necesidad de moverte más, ordenar tu día o poner fuerza en lo cotidiano. Canalizá la energía de manera constructiva, sin caer en exigencias que te estresen de más.
SAGITARIO (del 22 de noviembre al 22 de diciembre)
La Luna en Aries prende fuego tu creatividad y tus ganas de disfrutar. Es un gran momento para expresarte, jugar, conectar con tu deseo y mostrarte. Además, la energía te vuelve especialmente magnética: usala para brillar sin culpa.
CAPRICORNIO (del 23 de diciembre al 21 de enero)
La energía ariana te lleva a mirar tu hogar y tus emociones. Podés sentir irritabilidad o el impulso de hacer cambios en tu espacio. Es buen momento para ordenar, mover cosas o limpiar lo estancado, pero sin exigir demasiado a quienes conviven con vos.
ACUARIO (del 22 de enero al 21 de febrero)
La Luna en Aries te llena de chispa mental. Vas a querer hablar, aprender, moverte y compartir ideas. Gran día para comunicarte y hacer trámites rápidos. Solo cuidado con los impulsos verbales: no digas más de lo necesario.
PISCIS (del 22 de febrero al 20 de marzo)
Hoy puede aparecer la tentación de compras impulsivas o decisiones rápidas con tu dinero. Aprovechá la energía para organizar tus recursos, pero no te apures en temas que requieren más reflexión. Un poco de pausa te salva de errores.
horóscopo
CHIMENTOS
Isabel Barón, entre el arte, el vínculo con su hermana Jimena y su apuesta máxima en el teatro: “Me es fácil volar con la imaginación”

El teatro musical argentino suma una protagonista con luz propia. Y tiene nombre propio, Isabel Elías Barón es la artista emergente que, tras años de formación y búsqueda personal, hoy se libera del rótulo de “la hermana de” para brillar por mérito propio. Hija menor de una familia donde el arte fue siempre refugio y motor, Isabel atravesó desde pequeña pérdidas personales profundas, la influencia de una madre llena de creatividad y el impulso de hermanos ligados a la música y la actuación. En una charla exclusiva con Teleshow, se anima a recorrer su historia, las dudas de infancia, la construcción de una identidad propia y el equilibrio entre la pasión y la vulnerabilidad.
Desde que tiene memoria, el arte formó parte de su vida cotidiana: primero en los juegos familiares junto a sus hermanos Jimena y Federico, luego en escuelas con fuerte impronta creativa y, más tarde, en un recorrido profesional nutrido de diferentes disciplinas que fueron desde la danza al perfeccionamiento vocal. Con tan solo 29 años, Isabel abraza la experimentación y el aprendizaje permanente, y confiesa que el escenario, como lugar de adrenalina, riesgo y contacto directo con el público, es donde más viva se siente, aunque también disfruta la cámara y sueña con el cine.
Ya consolidada como una de las protagonistas de Alberdi, el musical éxito de la temporada que retrata la vida de Juan Bautista Alberdi, Isabel mira el futuro con deseo de crecer: sueña con temporadas largas, proyectos propios y, sobre todo, seguir fiel a un mandato que trasciende el apellido. Y en cada paso, demuestra que el arte y la resiliencia pueden ir de la mano para construir una carrera singular y honesta.
–¿Recordás el primer momento en que sentiste que el arte era parte de tu vida?
–La verdad es que siento que el arte fue parte de mi vida desde que tengo memoria, por mi familia. Sin embargo, mi primer recuerdo de escenario fue en Brasil, en un Club Med, yo era muy chica y nos disfrazamos en un show infantil: fui una flor y después una cebra. Lo extraño es que recuerdo poco y nada del momento real, pero sí esa mezcla de emociones de estar con mis hermanos en el escenario. Yo estaba acompañada de ellos y eso era lo que más seguridad me daba.

–¿En qué momento sentiste de verdad que lo artístico era tu camino?
–Creo que fue natural. En mi hogar siempre hubo música, o algún instrumento… Mi mamá compone, mi tía es música, mis hermanos también, aunque Fede ahora no lo haga de forma profesional. La variedad de música que yo escuché en mi vida y que escucho hoy en día varía entre jazz, rock nacional, pop y también música clásica. En el colegio que fui, el Jean Piaget, que mis abuelos fundaron, había mucho arte también: actos, teatro, canto, talleres de carpintería y plástica. Siempre estuve rodeada de arte. A los cuatro años empecé Danzas Árabes y después hice clásico, aunque admito no es mi fuerte. Después hice jazz, tap, flamenco, hip hop, reggaetón… Desde que arranqué a tomar clases, no frené.
–¿Tu mamá fue una persona clave a la hora de elegir ese camino?
–Mi mamá siempre nos acompañó en lo que elegimos, nunca nos obligó. Nos llevó, nos trajo, nos acompañó desde la locura más linda. Siempre tuve la compañía de ella. No es que me crié en familia de médicos y de golpe me gustó el arte, el ambiente era artístico y me di cuenta de que me gustaba bailar, que la música me movilizaba. Apenas tuve la oportunidad, empecé canto y luego actuación. La influencia de mis hermanos fue clave, al ser la menor adquirís mucho. Incluso desde la actividad más simple uno quiere hacer lo que hacen los hermanos mayores. Por suerte, tuve apoyo, no presión.


–¿Sentís que eso te ayudó a probar cosas nuevas?
–Mi signo solar es piscis. Entonces mi cabeza sueña más allá de lo que sea posible. Me es fácil volar con la imaginación. Me siento una persona creativa, y bastante dinámica y hábil para cosas que incluso nunca probé. Me doy fe y me interesa, soy curiosa en probar. Este año empecé cerámica, que nunca había hecho, y me encantó, siento que soy buena y tal vez es algo con las manos que nunca había hecho. Toco la batería, el piano, guitarra… En pandemia aprendí teclado, porque en casa hay varios instrumentos, y le agarré la mano enseguida. Tengo facilidad para aprender y si se me brinda la oportunidad de probar cosas nuevas, las agarro.
–¿Hubo presión para que estudiaras una carrera tradicional o fue tuya la decisión de ir hacia el arte?
–No particularmente, porque yo perdí a mi papá cuando tenía 11 años. Fede y Jime tienen un papá, yo tengo otro papá, compartimos mamá. Nunca fue que mi vieja me dijo: “¿Terminaste el secundario? Andá a estudiar algo con título”. Por suerte no, siempre tuve el apoyo y acompañamiento de ella y de mis hermanos. Terminé el secundario y dudé. Amo los animales y empecé el CBC de veterinaria pero no era lo mío, no me sentía cómoda en otro ambiente. El arte me da herramientas con las que conecto desde otro lado; cuando volví a las clases de teatro y canto me di cuenta que ese era mi lugar.

–¿Cómo fue tu formación técnica?
–Además de danzas árabes, clásico, jazz, tap, flamenco, reggaetón, hice canto comedia musical desde los 15. Fueron ocho años de clases de canto, que me dieron muchas herramientas. Hoy ya sé cómo prepararme y qué cosas evitar antes de cada función, pero nunca dejaría de perfeccionarme. Ahora, además de teatro, bailo en eventos, tengo un emprendimiento de moda circular, y hace tiempo empecé la carrera de la carrera de Artes Dramáticas en la UNA, que hago a mi ritmo. No paro porque si no me aburro.


– Tu hermana Jimena ya estaban en el ámbito, ¿crees que el apellido te pesó o te dio impulso?
– Es un orgullo ser su hermana, es una referente, pero siempre quise hacer mi propio camino. Tener el apellido ayuda, pero hago todo lo posible por no depender de él. Audiciono, mando mi portfolio, busco mis propios proyectos. Jime nunca me presionó, siempre me aconsejó y fue súper compañera.
–¿Qué sentiste la primera vez que saliste sola a un escenario profesional?
–Un vértigo total. La ansiedad que tenía era enorme, recuerdo que la primera vez que me subí sola y sabía que la función era mi responsabilidad, terminé llorando muchísimo en el camarín. Era una mezcla rara de miedo, felicidad y ganas de salir corriendo pero también de quedarme. Pero una vez que salís, y sentís la reacción del público y la energía de tus compañeros, sabés que ese es tu lugar.
–Respecto a tus últimos proyectos, ¿cómo llegaste a El Barro y a Alberdi, el musical?
–En El Barro fue a través de audiciones. Ahí hice mi primer casting grande, no quedé para el papel que quería, pero luego me llamaron para hacer un bolo, fue hermoso por la experiencia de set y ver gente de trayectoria. Respecto a la obra, Pablo Flores Torres me conocía ya de talleres de montaje y me propuso sumarme a Alberdi. Es un gran sueño cumplido porque puedo hacer canto, baile y actuación en el mismo show. El grupo es hermoso, muy horizontal y creativo; empezamos con función semanal, ahora crecemos, tenemos gira a Rosario y ojalá temporada en verano. Me encantaría tener muchas funciones seguidas y llegar a más público. Por otro lado, también trabajo como bailarina para eventos privados.


–¿Cómo fue investigar el personaje de Ignacia Gómez de Calva para Alberdi y dar vida a una mujer poco conocida de la historia?
–Al principio, no sabía bien de quién se trataba porque no hay mucha información: solo cartas de ella y Alberdi, una foto en Internet, nada de Wikipedia. Investigamos mucho, Pablo se leyó las ochenta cartas entre Ignacia y Alberdi y así fuimos armando el personaje. Lo interesante es darle una impronta propia y que el público conozca una historia desconocida. Además, la obra tiene la particularidad de tener casi la misma cantidad de personajes mujeres que hombres, y eso está bueno, porque da visibilidad a mujeres de la historia argentina que no suelen aparecer en los libros escolares.


–¿Te siguen sorprendiendo y desafiando los personajes después de varias funciones?
–Sí, aunque llevamos ocho funciones, sigo investigando y sumando cosas al personaje, sobre todo por sugerencias constructivas de amigos, familiares, compañeros. Siempre se puede hacer mejor, no me quedo quieta. Después de una coreo intensa tengo que cantar, entonces entreno mucho para controlar la respiración y lograr la mejor performance posible.
–¿Te sentís más cómoda frente a cámara o en el escenario?
–Me gustan las dos cosas, pero creo que el escenario es mi lugar preferido. Grabar videos, hacer cosas audiovisuales, está buenísimo porque te permite perfeccionar, editar, probar mil veces si querés. Pero el teatro es irrepetible, sucede una sola vez cada vez y tiene mucho de emoción del momento. Igual, no descarto seguir probando literalmente de todo: me gusta aprender cosas nuevas y a futuro me gustaría hacer tele, cine, series.

–¿Qué consejo le darías a alguien que quiere empezar en el arte o no se anima?
–Que se animen, que disfruten, que no se dejen frenar por la comparación, las opiniones externas ni el odio en redes. Hay que rodearse de gente que acompañe y ayude. No se logra nada de un día para el otro, pero si es tu pasión y luchás por tus sueños siendo auténtico, todo puede llegar.
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