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POLITICA

Guillermo Moreno Hueyo: una lección de vida ejemplar

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La definición que mejor encuadra en la personalidad del político de convicciones republicanas que falleció esta madrugada en la ciudad cabe en una sola palabra: “Señor”.

Lo fue, sin duda, Guillermo Moreno Hueyo. Encarnaba al porteño de indudable clase que podía evocar con el encanto de una voz profunda las tradiciones políticas que habían impregnado a la familia desde el nacimiento de la Unión Cívica Radical, en 1891. Esas tradiciones se afirmarían con la designación del abuelo paterno, don Julio Moreno Ruiz, como jefe de la Policía Federal y ministro de Guerra del primer gobierno de Hipólito Yrigoyen (1916-1922). Una familia de firmes tradiciones católicas, patentizadas en la figura del tío Belisario Moreno Hueyo, portando el palio en procesiones en la arquidiócesis de Buenos Aires.

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Sabía aguardar por horas sin despeinarse en unos altos de la calle Montevideo, casi Guido, donde funcionaba el comité partidario de la Circunscripción 20ª, la más pituca de Buenos Aires, a que llegaran vehículos con vecinos de chabolas de la Villa 31. Sin sobreactuar en calidez los orientaba, boletas en mano, a los lugares de votación en el sueño de renovar las victorias radicales en la ciudad. Sabía competir con los amigos sobre quién entre ellos memorizaba con mayor fidelidad la letra de tangos consagrados o perdidos en el olvido; o aguardarlos en la esquina de La Biela, domingo tras domingo en años mozos, para marchar aunados hacia donde se batieran ilusiones auriazules.

Lo hacía todo con la pasión que moderaban el sentido innato de la elegancia, y la autoridad natural, con las que podía presidir una larga mesa de amigos en el club en el que se sentía como en su casa de la calle Libertad, el Jockey. En esa mesa se ventilaban tanto asuntos serios del país como la historia menuda de argentinos de fuste y la de otros que habían pugnado por serlo: la narración debía ajustarse, oh, sí, a la regla gastronómica de usar en proporción civilizada los condimentos del caso. Con espíritu gregario había sumado gente, y más gente, durante casi un cuarto de siglo, al ágape mensual que había organizado inicialmente con Miguel Ángel Martínez -otra de las tantas bajas sentidas en los años transcurridos desde entonces- a fin de que fuera menos patética la soledad de Fernando de la Rúa después de su caída, en diciembre de 2001.

Consiguió rodear al expresidente de viejos y nuevos afectos. Este los necesitaba tras el hecho resonante que tuvo tanto de renuncia resignada por sus incomprensibles indecisiones como de una deposición amañada por intrigas de adversarios de otras fuerzas, en concurso con actos y omisiones que disimularon correligionarios de alta influencia partidaria.

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Estaba desprovisto de pensamientos ocultos. Carecía de tal modo de experiencia en el arte de la intriga a la que los políticos se entregan con mayor asiduidad, pero con menor refinamiento, que tantos académicos y cardenales. Marcelo Sánchez Sorondo, un nacionalista con quien Moreno Hueyo había trabado la relación social que estimulan las virtudes del conversador agudo, decía que en cierto tipo de urdimbres algunos hombres constituyen por sí solos una masonería.

Guillermo Moreno Hueyo, cuando era funcionario porteño

Fue un fenómeno de época débilmente estudiado cómo el antiguo alvearismo había encontrado desde los años sesenta un liderazgo partidario confiable en Ricardo Balbín. La cepa de quien había sido uno de los fundadores del Movimiento de Intransigencia y Renovación por oposición al radicalismo “galerita” no fue óbice para que esta corriente terminara acompañando a Balbín sin renunciar a la memoria del presidente cuya administración, entre 1922 y 1928, fue la de mayores calidades en el siglo XX.

Por estilo y convicciones doctrinarias Moreno Hueyo era un alvearista tan subyugado por el ascetismo de Hipólito Yrigoyen como lo pudo haber estado Alvear. Habiéndose plegado después al balbinismo, siguiendo lo hecho por su propio padre, se rindió más tarde a la seducción cautivante de Raúl Alfonsín. Difícil de comprender esto para quien no consiga distinguir entre la madera en que se ha tallado la templanza de un político y las ideas que este experimenta, en toda suerte de vaivenes, en las lides públicas. Precisamente porque lo distanciaban diferencias con Alfonsín en el terreno programático, Moreno Hueyo estuvo en 1983 del lado de la candidatura de Fernando de la Rúa y no de la de quien llegó ese año a la Casa Rosada.

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Sobre la conjunción armónica de tales matices el intendente Julio César Saguier no tuvo inconvenientes en designar a Moreno Hueyo en 1984 presidente del Banco Ciudad. Desde entonces se ha señalado su transparencia como contracara idiosincrática de los hombres que han medrado en las penumbras eternas de la vieja “casta” o en las más flamantes, estridentes y camorreras de la “criptocasta”.

La vida de Guillermo Moreno Hueyo se apagó ayer después de sufrimientos homéricos devenidos de la diabetes. Si se quiere trazar fielmente su retrato de bromista irreductible habrá de imaginarse que alguna vez barruntó, mientras tomaba el whisky de la siete, que había tropezado con la paradoja del azúcar que amarga, en lugar de endulzar la existencia. Sobrellevaba tantas cicatrices como Blas de Lezo, el vasco heroico, el almirante que había dejado medio cuerpo en combates, pero que aun así derrotó a los ingleses cuando procuraron capturar Cartagena en el siglo XVIII.

Moreno Huego salió limpio y moralmente entero en 1987 de la presidencia del Banco Ciudad, y ocurrió otro tanto cuando dejó en la década siguiente la subsecretaría, primero, y la secretaría de Gobierno, después, en las que acompañó a De la Rúa y a Enrique Olivera. Fue un calco de esa límpida trayectoria el tiempo en que actuó como subsecretario de Coordinación del Ministerio de Infraestructura y Vivienda, a cargo de Nicolás Gallo.

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En medio de la ebullición suscitada en 1955 por la caída de Juan Perón, dos muchachitos del Colegio Champagnat se apersonaron al Comité Tte. Cnel. Gregorio Pomar, nombre del instigador de sucesivos alzamientos contra los gobiernos de Uriburu y de Justo, y solicitaron la adscripción a la Juventud Radical. Quien acompañaba a Moreno Hueyo apenas duró allí tres meses, despedido por encarnar el tipo de sensibilidad cívica que lo ha llevado a entregarse, con otros destacados abogados católicos, a la defensa de militares y civiles encarcelados, con proceso o no, y condenados por delitos en la represión de los movimientos terroristas de los setenta.

Se trataba de Alberto Solanet, con quien Moreno Hueyo y Ricardo Di Paola fundaron un estudio jurídico. Con Solanet y otros amigos Moreno Hueyo encontró en 1989 un espacio para recrear antiguos lazos con Pergamino. En ese pago están esparcidas otras ramas de los Moreno. Allí, los descendientes directos de Julio Moreno retuvieron hasta hace treinta años el establecimiento “San Julio”. Con aquellos encaró, en un predio sobre la ruta 8, el emprendimiento del cementerio privado “La Merced”.

Después de haberse graduado de abogado en la UBA, Moreno Hueyo se desempeñó en SADE, empresa de construcciones, y siguió los pasos del padre, de igual nombre que él, en el mundo de los seguros, donde fue vicepresidente de La Franco Argentina. Este buen lector de la historia nacional dictó materias de Derecho en la Universidad Católica Argentina.

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Moreno Hueyo fue convencional nacional de la UCR e integró el Tribunal de Conducta del partido que rechazó el pedido de expulsión de De la Rúa hecho por el Comité Capital en 2002 por el voto de 42 delegados sobre 74 presentes. Consideraron que el expresidente se había “apartado de la doctrina partidaria”. Desde la provincia de Buenos Aires, Federico Storani y, nada menos que Leopoldo Moreau, alentaron la expulsión. Alfonsín y Ángel Rozas, presidente entonces de la UCR, desestimaron el requerimiento.

Vistos en perspectiva, aquellos días del radicalismo parecían hervir en caldos de Macondo. En ese ambiente de irrealidad se exigía la cabeza de un expresidente que ya había padecido bastante con la pérdida del poder. Ahora está más claro que eso fue apenas el preludio de lo que sobrevendría al cabo de dos décadas más, con un partido al que devoran las aguas arremolinadas de la política y no se siente que palpite en tiempos electorales. “El partido no está dividido ni segmentado; está muerto”, sentenciaba Moreno Hueyo en los últimos tiempos, sin haberse recuperado de la incredulidad de que la UCR estuviera bajo el control nominal de un forastero, el senador Martín Lousteau.

Moreno Hueyo había prescindido de festejar su cumpleaños entre amigos en los años siguientes al derrocamiento de Arturo Illia, producido en 1966 en el aniversario de su nacimiento. Ese 28 de junio no pudo ingresar en la Casa Rosada y se conformó con seguir los acontecimientos desde la vereda del Banco Nación hasta que apareció, cuando alboreaba, la cabeza blanca de Illia para desaparecer en un taxi y emprender el camino del ostracismo por culpa del más absurdo de los golpes militares.

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Solo cuando Inés, la hija mayor, hizo saber días atrás que su ánimo estaba decaído todos cuantos lo apreciaban entendieron la inminencia del final. Había atravesado las penurias físicas con entereza admirable, con asombrosa valentía, asistido por la fe, el amor por la familia y la patria, y por un caudal inacabable de amigos.

Su vida ha sido una lección para cuantos se victimizan por razones triviales o fantasean con ser los únicos que han sufrido en este mundo. Lo más que podría habérsele arrancado de quejumbre a quien vivió los últimos años entre mutilaciones sucesivas habría sido algo del tenor de lo que dijo Woody Allen, al recibir en 2002 el Premio Príncipe de Asturias, parafraseando a Jack Benny, otro gran comediante del siglo XX: “Yo no me merezco este premio, pero tengo diabetes y tampoco me la merezco”.

Solo restó que Moreno Hueyo ocupara un asiento en el Congreso de la Nación para terminar de configurarse la personalidad que todos le atribuían. La oportunidad más propicia se perdió cuando De la Rúa renunció en 1995 a su banca en el Senado a fin de asumir la jefatura de la ciudad, y la Legislatura porteña designó senador, según atribuciones conferidas por la cuarta cláusula transitoria de la reforma constitucional de 1994, a otro candidato posible del delarruismo. El episodio no pasó de dibujar una leve sombra, con algo de perdurable, en la relación fraterna con De la Rúa.

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Guillermo Moreno Hueyo estaba casado con Inés Vernet, descendiente de Luis Vernet, gobernador de las Malvinas hasta que Gran Bretaña se apoderó en 1833 de ellas. Con Inés tuvieron siete hijos -uno, Guillermo, ya fallecido- y veintinueve nietos. Había nacido en Buenos Aires, el 28 de junio de 1941.


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POLITICA

El regreso del “Milei original”, pero en “modo reloaded”: los datos que enojan a la Casa Rosada

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Javier Milei está ofuscado. Cruzado. Contrariado. Irascible. Caliente. Son todos adjetivos calificativos que su equipo chico usa para describir el humor presidencial en estos días de complejidades superpuestas: escándalos institucionales que penetraron la agenda pública e indicadores sociales y económicos complicados. En la intimidad de la Quinta de Olivos, el primer mandatario despotrica contra el Círculo Rojo “que habla para sí mismo y vive encerrado en su burbuja”, contra “empresarios prebendarios que van mostrando la hilacha”, “industriales desagradecidos que algún curro deben estar cubriendo” y “periodistas ensobrados que sólo lloran pauta publicitaria”.

Reflexiona, cuando está tranquilo, que todos esos actores no quieren abrazar su plan porque termina con sus privilegios y levanta la voz, en los numerosos momentos en los que pierde la calma, que es obvio que vienen por él. A veces sacia la ansiedad pasando largos minutos scrolleando en el feed de la red social X, leyendo, replicando y difundiendo mensajes sin filtro alguno de ningún asesor comunicacional. Si reconoce errores autoinfligidos, lo hace durante escasos segundos; le dedica bastante más tiempo, según pudo confirmar Infobae a través de una decena de fuentes de su riñón político, a desarrollar teorías conspirativas que explicarían por qué los viajes de Manuel Adorni, las novedades judiciales de la causa Libra, cierta maldad en los análisis de las más recientes cifras de inflación y hasta la difusión de encuestas que no lo benefician forman parte de una estrategia de “la casta” para dilapidarlo.

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Lejos quedó el Milei que el 5 de agosto de 2025 había prometido elevar el nivel del debate público. “Voy a dejar de usar insultos a ver si están en condiciones de poder discutir ideas”, afirmó durante un evento de la Fundación Faro, argumentando en aquel entonces que sus detractores se enfocaban en las formas por su falta de capacidad intelectual para debatir ideas. Pero este 1 de marzo de 2026 algo cambió: en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso los feroces cruces con la oposición parecieron traer de las tinieblas a la bestia dialéctica que permanecía dormida. Y así, en apenas unas semanas, volvió a utilizar su combustible favorito: las frases fuertes (el socialismo como “una mierda”, el wokismo como “un virus mental” o los “zurdos” como “roñosos”), las descalificaciones (“imbéciles”, “ratas” o “vagos que yo no sé si odian más bañarse o trabajar”) y los sobrenombres (“Don Chatarrín de los Tubitos Caros”, “Don Gomita Alumínica” o “el Señor Lengua Floja”). Fue y es el regreso del que los propios denominan “el Milei original”, pero en “modo reloaded”.

El Presidente en Tucumán (Nicolas Nuñez)

La súbita cólera de un hombre que irrumpió en el ecosistema electoral como un líder disruptivo, pero que aprendió a ser estratégico y paciente después de la contundente victoria legislativa del año pasado, genera una pregunta que suena razonable en los pasillos de la Casa Rosada: ¿tiene que ver esta actualidad con la inesperada acumulación de dolores de cabeza que aqueja a La Libertad Avanza desde las exitosas sesiones extraordinarias? “Estamos en medio de una tormenta perfecta. Lo de los vuelos a Nueva York y Punta del Este, lo de Mauricio Novelli más vinculado a nosotros de lo que quisiéramos, lo del 2,9% del IPC por segundo mes consecutivo y cierto malestar de la micro, todo junto. Y lo peor es que no hay ningún kuka al que podamos culpar en el medio. La crisis es toda nuestra”, se lamenta uno de los funcionarios de primera línea que más aprecia al inquilino del Sillón de Rivadavia, equidistante en la interna de recelos y desconfianzas entre Karina Milei y Santiago Caputo. “Está bastante sacado, pero él es así”, intenta justificar.

Un paréntesis sobre la última gran controversia violeta: llegó al despacho de Adorni un informe reservado que confirma que su imagen positiva se derrumbó a apenas el 30%. ¿Precalientan dirigentes como la porteña Pilar Ramírez? No por ahora. Los hermanos Milei están dispuestos a sostener al jefe de los ministros siempre y cuando no tomen demasiado volumen las flamantes denuncias en su contra, que incluyen las llamativas apariciones de una propiedad en un barrio cerrado a nombre de su pareja y contratos de la consultora de la propia Bettina Angeletti con empresas vinculadas al Estado.

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Detrás de la irritación presidencial hay algo más que susceptibilidad, vanidad herida o furia contra enemigos tangibles e imaginarios. Hay también una colección de alertas que empezaron a apilarse con rapidez y contundencia. Es que, en cadena, distintos estudios de opinión y números duros de la economía cotidiana empezaron a mostrar lo mismo: una sociedad más cansada, más apretada, más endeudada y bastante menos dispuesta a comprar el relato de que todo dolor presente será recompensado más adelante. Un cóctel espeso que no explica por sí solo el renovado malhumor de la cúpula libertaria, pero que ayuda bastante a entender por qué coincide con una etapa en la que la realidad dejó de tirarle sólo centros.

Manuel Adorni

Aunque lo nieguen o lo maticen, en Balcarce 50 vienen recibiendo conclusiones como estas:

● Según el relevamiento nacional de marzo de Trespuntozero, la evaluación positiva de la gestión cayó a 37,2% y la negativa trepó a 59,8%, el peor registro para el oficialismo en esa serie. El informe confirma que la economía se consolida como el principal problema nacional para más del 60% de los consultados, con un foco particularmente marcado en los bajos salarios, que aparece como la preocupación número uno. En ese contexto, el dato más sensible para LLA aparece en la evolución de la paciencia social: el 59% dice que ya no puede esperar más para que mejore su salario o jubilación. Pero hay más: el 50,2% de los votantes de Milei en octubre de 2023 afirma que llegó al límite de tolerancia con respecto a la situación económica actual.

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● Otros trabajos completaron el mismo rompecabezas. El monitor de D’Alessio IROL-Berensztein mostró que 61% de los encuestados cree que la situación económica está peor que hace un año, contra apenas 37% que considera que mejoró. El relevamiento también refleja un clima de expectativas negativas: crece el porcentaje de encuestados que cree que la situación seguirá igual o empeorará en los próximos meses, en un contexto donde los ingresos no logran recomponerse frente a la inflación.

● Para Zuban Córdoba, en línea con los demás colegas, la desaprobación llegó a 58,7% y la aprobación quedó en apenas el 35,4%. Esto implica que la brecha entre aprobación y desaprobación es de casi 20 puntos, “consolidando un saldo negativo para el gobierno en la opinión pública”, remarcó la consultora.

● El último trabajo de Federico Aurelio agregó otra capa de desgaste, acaso más silenciosa pero igual de corrosiva. Según ese diagnóstico, tres de cada cuatro argentinos dicen que les cuesta llegar a fin de mes y dos de cada tres admiten haberse endeudado para sostener gastos corrientes.

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● QMonitor, de QSocial Big Data, ubicó la desaprobación nacional en torno al 53% y mostró números especialmente ásperos en el siempre sensible AMBA: 72% de rechazo en el GBA y 55% en la Ciudad de Buenos Aires. Allí aparecen también las huellas concretas del ajuste: 74% recortó gastos, 69% percibió fuertes aumentos de precios, 66% dejó de comprar ropa y 86% no compró electrodomésticos.

● En este contexto, un reciente estudio nacional de DC Consultores es dramático pero también esperanzador con el rumbo de Milei. Textual: “El primer dato de interés es que se identifica que un 32,9% de los ciudadanos considera una pesadilla el rumbo actual del país. Pese a ese pesimismo, el apoyo (con matices) a la dirección de las políticas y decisiones nacionales, sigue siendo más que importante. Así, el 43,6% ratifica que el actual es el rumbo que deseaban hace ya tiempo. Finalmente, un 23,5% se muestra decepcionado aunque confirma que, pese a ello, quiere un cambio. Para este sector, el costo del presente es alto, pero el miedo al pasado es mayor. El Gobierno no se sostiene hoy por los resultados económicos inmediatos, sino por la vigencia de su promesa original”.

● En relación con esta última evaluación general, Casa Tres de Mora Jozami sostiene que la mención a “esperanza” como principal sentimiento respecto a la situación de Argentina bajó los últimos meses pero logra mantenerse en torno a los 40 puntos porcentuales desde diciembre de 2023. De todas formas, los principales problemas para los habitantes del país son: “Situación económica general”, “Bajos salarios” y “Desempleo”. Y una curiosidad: el mayor apoyo al presidente libertario está concentrado en jóvenes varones de clase alta y hay rechazo masivo en mujeres mayores de clase baja.

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Cerraron más de 22.000 empresas desde la asunción de Milei y la caída ya es igual a la de la pandemia (Imagen Ilustrativa Infobae)

A esa secuencia de sondeos adversos se le suman, además, los datos duros de la economía real, menos discutibles que las interpretaciones. El INDEC informó que la desocupación cerró el cuarto trimestre de 2025 en 7,5%, una suba de 1,1 puntos respecto del mismo período del año anterior; equivale a más de 1,7 millones de personas buscando trabajo.

Al mismo tiempo, distintos relevamientos sobre el entramado productivo vienen mostrando otra cara del deterioro: según Fundar, desde la asunción de Milei ya cerraron más de 22.000 empresas y se perdieron al menos 290.000 empleos. El análisis pormenorizado de los guarismos muestra que todas las jurisdicciones, con la excepción de Neuquén, experimentaron retrocesos en su cantidad de compañías.

Ese es el telón de fondo sobre el que caen ahora las advertencias sobre el proceso de desinflación que parece haber entrado en una meseta incómoda. Al respecto, la consultora LLZ de Leandro Ziccarelli, introduce una paradoja para el relato oficial: la guerra con Irán podría abrirle a la Argentina una ventana positiva por exportaciones pero, al mismo tiempo, ese conflicto amenaza con meterle presión a los precios domésticos, con un impacto de más de 6 puntos en los próximos 12 meses, por la suba del barril del petróleo.

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Mientras el gobierno lidia como puede con este panorama difícil de relativizar, tanto sus aliados como sus detractores naturales van activando poco a poco, pero con bastante antelación, el “modo electoral 2027”. De hecho, a LLA le sorprendió el timing de Mauricio Macri a la hora de criticar algunos aspectos de la realidad. “Los argentinos aguantan los precios que suben, los servicios más caros y que la plata no les alcanza”, marcó desde el micrófono central en la cumbre del PRO en Parque Norte. “Es lógico: si no nos pelean un poco, se mueren. Igual no miden más de 5 puntitos”, chicanean los operadores violetas.

A propósito del espacio amarillo, que tiene que resolver sus múltiples frentes de conflicto interno, Jorge Macri y Horacio Rodríguez Larreta intentaron hacer las paces a través de una reunión híper reservada y desmentida hasta el hartazgo en un Hotel de Puerto Madero. El promotor fue el jefe de gobierno y el ex alcalde aceptó. El fin era acercar posiciones y no dejar puertas cerradas para tener más vínculo a futuro. Cuentan quienes los vieron juntos que primó el tono adusto y que jamás hubo intercambio de sonrisas.

Del lado peronista de la vida, ninguno de los aspirantes que se auto postulan para la arena nacional están contando todavía, acaso porque no lo tienen, cuál sería su plan económico si tuvieran que agarrar las riendas de la nación. Axel Kicillof se prepara para recorrer el país a cuentagotas, con la intención de lo que ya hizo en CABA: lanzar su “Movimiento al futuro” como una alternativa opositora federal. Al gobernador bonaerense no le hicieron cosquillas los primeros pasos formales del pastor evangélico Dante Gebel, que empezó a estar cada vez menos en la sombra con el espacio “Consolidación Argentina”. ¿Hay lugar para otro outsider que sorprenda en las urnas? Es de las pocas cosas que hacen reír a Javier Milei en la soledad de Olivos.

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Javier Milei participa de la CPAC en Hungría y se espera un encuentro con Viktor Orbán

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El presidente Javier Milei participará este sábado de una nueva edición de la Conferencia de Acción Política Conservador (CPAC) en Budapest, capital de Hungría. Además, el mandatario intentará profundizar su vínculo con el primer ministro Viktor Orbán, el referente de la derecha que lleva dieciséis años ininterrumpidos en el poder.

Tras su paso por la provincia de Tucumán, luego de disertar en el Foro Económico del NOA, el mandatario retornó a la Ciudad de Buenos Aires para partir unas horas más tarde, a las 00.50, en el ARG 01 desde el Aeropuerto de Ezeiza. Según supo Infobae, el mandatario confirmó su participación en el evento de la CPAC en los últimos días, incluso no figura en la lista de expositores expuesta en la página web, y dejará atrás la agenda mediática argentina marcada por la polémica por los viajes del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y los movimientos en la causa $Libra.

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Con alrededor de 20 horas de vuelo, escala incluida en Gran Canaria, la reducida delegación que lo rodea, integrada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el ministro de Relaciones Exteriores, Culto y Comercio Internacional, Pablo Quirno, arribó a la ciudad capital de Hungría pasadas las 16 (hora argentina).

Pese a que el mandatario estará en tierra firme durante la noche del viernes, las actividades en la agenda formal iniciarán el sábado por la mañana, con un encuentro bilateral matutino junto a su par de Hungría, Tamás Sulyok, a celebrarse en el Palacio Sándor. Poco después, hará lo propio con el primer ministro del país europeo, Viktor Orbán, en el Karmelita Monastery of Buda.

El presidente Javier Milei junto a su par de Hungría, Viktor Orbán (February 19, 2026. REUTERS/Kevin Lamarque)

El vínculo entre los referentes derechistas data de hace meses, una muestra de la sintonía quedó inmortalizada durante la reunión de la Junta de la Paz, en Estados Unidos, cuando circuló un video en redes sociales de los dos cantando Burning Love» de Elvis Presley.

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El líder del partido Alianza de Jóvenes Demócratas (Fidesz) fue de las pocas autoridades internacionales que participó de la ceremonia de asunción del 10 de diciembre de 2023. Aliado de Donald Trump (Estados Unidos) y Vladimir Putin (Rusia), Orbán -conocido por sus medidas en contra de las minorías sexuales- bloqueó el envío de un préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania en sintonía con su resistencia a que el país que lidera Volodimir Zelenski, de buena sintonía con el libertario.

En su viaje número 35 desde su asunción, y el primero a Hungría, el Presidente disertará en la ceremonia de cierre de la CPAC, donde será recibido por el director del evento, Miklós Szantho. Este sábado los principales exponentes de la derecha global se reunirán en el Centro de Derechos Fundamentales a escuchar la apertura de Orbán, las exposiciones de referentes de la talla de Santiago Abascal, líder de Vox, y el exdiputado de Brasil Eduardo Bolsonaro. Se espera que, como cada edición, el republicano Donald Trump envíe nu mensaje especial.

Por su parte, según supo este medio de importantes fuentes al tanto, se espera que el liberario se exprese en la tónica de sus últimas participaciones, con eje en “la moral como política de Estado”.

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Tras el evento que cuenta con varias ediciones al año, Javier Milei será condecorado con el título “Civis Universitatis Honoris Causa”, en reconocimiento a personalidades por sus “valores y contribuciones significativas a la sociedad, la política o la academia”. Será entregado por el rector de la Universidad Ludovika de Servicio Público, Gergely Deli, en una ceremonia en la que se espera que el mandatario haga uso de la palabra.

Pasadas las actividades, el vuelvo especial que transporta a la delegación presidencial retornará rumbo a la Ciudad de Buenos Aires el mismo sábado en la noche húngara con intención de llegar en horas de la mañana del domingo 22 de marzo.

Se trata del tercer fin de semana consecutivo que el Presidente pasará fuera del país, días después de haber visitado Estados Unidos y a posterior, España. Durante el primer viaje, asistió a la “Cumbre Escudos de las Américas”, convocada por Trump y participó de la Argentina Week, y luego disertó en el Foro Económico de Madrid impulsado por Víctor Domínguez, un influencer español ligado al mundo de las criptomonedas y señalado con anterioridad por difundir desinformaciones.

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Ni la recesión ni la inflación: el problema que complica a Milei mientras espera que el plan económico dé resultados

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Javier Milei reconoció que la inflación está alta y volvió a prometer que en agosto comenzará con cero. ¿Por qué insiste en hablar sobre ese tema? Inclusive el ministro, Luis Caputo, reconoció el jueves las dificultades para controlar los precios cuando dijo que “hubo un retroceso en el proceso de desinflación” y que “no se puede obligar a la gente a quedarse con pesos”. Eso se llama desconfianza, como lo dijo “Toto”.

Milei retoma el tema una y otra vez porque se da cuenta de que hay signos de fatiga social: la inflación se mantiene en 2,9% mensual; creció la desocupación de 6,4% a 7,5%; la capacidad instalada de la industria está al 53%; cayeron inclusive las importaciones 11,8% porque, aun cuando los productos importados son más baratos que los nacionales, el consumo está deprimido; el riesgo país supera los 600 puntos y algunas encuestas muestran señales de un creciente malhumor social. Milei dice que esas críticas son injuriosas y que el Gobierno está expuesto a “una carnicería” llevada adelante por empresarios y periodistas corruptos.

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¿Está todo mal? O, como decía Carlos Menem, ¿estamos mal, pero vamos bien? ¿Qué es lo que realmente ocurre?

Milei y la implicancia de la economía en las próximas elecciones. (Foto: NA).

Hay algunos sectores que “vuelan”, como el campo y lo vinculado con la energía; el Gobierno mantiene el superávit financiero y hay anuncios récord de inversiones. Pero otros sectores corren desde muy atrás, siguen deprimidos: cierres de comercios e industria; sube la mora de las familias y empresas con el sistema bancario y extrabancario; las tasas de interés siguen altas (el BCRA intenta ahora reducirlas) y no hay crédito para apuntalar la inversión ni la construcción. Los trabajadores tienen problemas para llegar a fin de mes.

El problema que enfrenta Milei no es una falla de su plan económico, que está bien diseñado y ejecutado. El inconveniente es otro: el Presidente nunca le aclaró a la gente que el plan de normalización de la economía, para producir efectos, demora varios años, tal vez más que su periodo presidencial. Es entendible: todo candidato quiere ganar. Pero ahora, Milei, ya presidente, se enfrenta con la verdad. A veces la gente no quiere cambiar el rumbo, pero sí necesita ver el horizonte.

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La Argentina está pasando de una economía cerrada y subsidiada, con sustitución de importaciones e incentivos para el consumo, a una economía abierta y no subsidiada. Ahora estamos atravesando el desierto.

Milei ya piensa en las elecciones presidenciales. (Foto: REUTERS/David 'Dee' Delgado)
Milei ya piensa en las elecciones presidenciales. (Foto: REUTERS/David ‘Dee’ Delgado)

Por eso, Milei tiene por delante un desafío político: mantener el apoyo ciudadano, aun cuando las estrecheces económicas desanimen a los votantes. Aun cuando el plan económico sea acertado, el tiempo corre en contra y Milei necesita que a fines de 2026 la gente sienta algún beneficio en sus bolsillos. Y, por si algún distraído no se da cuenta de las virtudes del plan, las autoridades del FMI salieron expresamente a elogiar a la Argentina, inclusive su política de acumulación de reservas.

Apenas el Indec difundió el dato de inflación mayorista, que descendió de 1,7% a 1% en febrero, Milei lo invocó como prueba de que la “inflación está bajando”. Para peor, la Argentina, como todos los países, quedó expuesta a las consecuencias del aumento del precio internacional del petróleo y del gas natural licuado (GNL). La guerra puede provocar recesión a nivel mundial.

La semana también comenzó con revelaciones sobre el caso Libra y sobre los vuelos de Manuel Adorni a Punta del Este y los Estados Unidos, contra la intención del jefe de Gabinete de dar por superados esos incidentes. Los hechos son de una gravedad infinitamente menor a los desaguisados de Cristina Kirchner con el Tango 01, pero mientras nadie esperaba nada bueno de CFK, Milei dice que la política es moral.

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Se trata de dos temas que mantienen en vilo al oficialismo, por su posible impacto, y a la oposición, que cree encontrar allí una veta inagotable para desgastar a Milei.

Juan Mahiques fue rápido de reflejos: dijo que en la causa Libra se rompió la cadena de custodia de las pruebas, con lo cual las mismas podrían haber sido alteradas. Un anticipo de la posible estrategia oficial de defensa: pedir la nulidad de la investigación. El tema preocupa. Y, por su parte, el propio Milei debió salir varias veces a respaldar al jefe de Gabinete.

Cristina Kirchner no lo quería dejar pasar y sostuvo que la indagan para tapar los problemas del actual Gobierno. “Cuando no hay pan, hay circo”, fue el mantra que Cristina le ordenó repetir a los suyos. El primero en hacerlo fue el senador y exsecretario privado Parrilli.

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La verdad es otra: los hechos que se investigan ocurrieron entre 2003 y 2015; el chófer Centeno registró por escrito cada lugar, fecha y personas involucradas en el pago de coimas; el juez Claudio Bonadio buscó otras prueba independientes, que corroboren los datos que surgían de los cuadernos; la causa tramitó a lo largo de los gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández, en una época que Milei ni soñaba aún con ser Presidente y el tribunal oral federal hace todo lo posible para llevar la causa con absoluta parsimonia.

En otras palabras, si la indagatoria a Cristina llegó en este momento complicado para el Gobierno, fue por pura casualidad.

Finalmente, cuando declaró, Cristina hizo lo que siempre hace: culpó de su suerte a Milei, al que acusó de querer verla presa, y al fiscal Carlos Stornelli, a quien calificó de corrupto y mafioso. Su defensa consistió en un fuerte ataque. Nada nuevo.

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El escenario para 2027

¿Cómo está parado el Presidente para las elecciones de 2027? Por ahora, mejor es imposible. La oposición sigue dispersa. Y Milei hace lo posible para que no se rearme. Por eso, dejó trascender que enviará el Congreso Nacional un proyecto para eliminar las internas abiertas y obligatorias (PASO), en contra de la pretensión del PRO y de la UCR de mantenerlas.

Mauricio Macri intenta resucitar al PRO. Dice que el partido amarillo tendrá candidato a presidente en 2027. “Somos el próximo paso”, dijo el expresidente. ¿Estará dispuesto el electorado del PRO, que el propio Macri le pidió que en 2023 votara por Milei, a volver a sus orígenes? Es una gran incógnita.

Los votos son de los ciudadanos, no de los dirigentes. El PRO debe volver a seducir. Manuel Passaglia, exPRO, dice que ese partido “ya eligió a Javier Milei como candidato a Presidente. El PRO perdió la identidad. No hay mucho para decidir, fueron juntos en las últimas elecciones, votaron todas las leyes juntos y muchos de los funcionarios del actual gobierno nacional son del PRO. Está claro que ya eligieron su candidato a Presidente y es Javier Milei”.

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Y el proyecto que llevan adelante Miguel Pichetto, Guillermo Michel y varios dirigentes peronistas, por ahora, es solo un intento muy incipiente, una colectora para ir juntando eslabones dispersos de un espacio sin líderes claros.

Javier Milei, Inflación, Elecciones

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