POLITICA
Cristina Kirchner condenada: los jueces y fiscales que intervinieron en el largo recorrido del caso y sellaron la suerte de la expresidenta

La Corte Suprema dejó firme la condena contra Cristina Kirchner al rechazar los planteos pendientes y puso así punto final a una causa con casi una década de vida en los tribunales. Sobre el proceso -muy criticado por el kirchnerismo, que siempre colocó a la expresidenta como víctima del “lawfare”-, entre jueces, camaristas y fiscales, intervinieron más de quince funcionarios judiciales y sus equipos.
Nueve de ellos fueron impulsados en el Senado y luego designados por Néstor y Cristina Kirchner. Cuatro fueron promovidos por Mauricio Macri y otros dos accedieron a sus cargos con el menemismo.
No todos sus pronunciamientos se tradujeron en malas noticias para la expresidenta: mientras que todos los fiscales en todas las instancias incorporaron el delito de asociación ilícita en sus acusaciones -que llevaba a 12 los años de prisión, en lugar de 6-, cuatro de los seis jueces que fallaron en la causa lo rechazaron, beneficiando a la expresidenta al absolverla de este delito. Si se incluye a los cortesanos, serían siete sobre nueve los jueces que, con sus fallos, la favorecieron a este respecto.
Ningún juez, sin embargo, la encontró inocente del delito de fraude. Según el kirchnerismo, esto es así, en parte, porque existe una articulación con fines persecutorios entre el Poder Judicial, el político y los medios de comunicación contra su figura.
A lo largo del proceso, algunos hechos sugirieron que la defensa de la expresidenta no fue solo declamativa. Uno de ellos fue la intrusión que sufrió la oficina del Consejo de la Magistratura en donde se guardaban las declaraciones juradas de muchos jueces, que fueron abiertas. Entre los magistrados afectados estaban los del tribunal que debía decidir la suerte de la expresidenta, incluido Jorge Gorini, encargado ahora de hacer cumplir la pena contra la expresidenta, que también encontraría frente a su domicilio un paquete extraño antes de fallar. La detonación policial revelaría que en su interior solo había mandarinas.
El expediente que la Corte clausuró hoy se originó formalmente en 2016, tras una auditoría interna realizada por Vialidad Nacional, en ese entonces en manos de Javier Iguacel, que fue quien hizo la denuncia inicial, en donde no estaba incluida la expresidenta, pero sí el empresario patagónico Lázaro Báez y el exministro de Planificación Federal Julio De Vido y el exsecretario de Obras Públicas José López, entre otros.
Hubo, sin embargo, denuncias previas. Una en 2008, impulsada por distintos dirigentes de la Coalición Cívica, que lidera Elisa Carrió.
El caso recayó en el juzgado de Julián Ercolini y la investigación quedó en manos del fiscal Gerardo Pollicita, quien sí involucró a la expresidenta en la maniobra investigada, al entender que, por su investidura y por los estrechos lazos comerciales que mantenía con Baez, el principal beneficiario de las irregularidades, Cristina Kirchner no podía quedar al margen de los desmanejos en la obra pública santacruceña durante los 12 años investigados.
Junto con otros funcionarios, nacionales y provinciales, Cristina Kirchner fue procesada ese mismo año por los delitos de administración fraudulenta en perjuicio del Estado y asociación ilícita, un cargo que acompañó a la exmandataria hasta último momento, pero siempre como acusación.
Ercolini, el primer magistrado en intervenir en el expediente, quedó en la mira del kirchnerismo desde que se conoció su viaje a Lago Escondido. También le achacaron que su pareja hubiera trabajado como asesora de Germán Garavano en el Ministerio de Justicia del gobierno de Mauricio Macri.
En septiembre de 2017, el procesamiento de la expresidenta fue confirmado por la Sala I de la Cámara Federal, con los votos de Jorge Ballesteros y Leopoldo Bruglia, que despejaron el camino para que la causa sea elevada a juicio oral. Bruglia hizo especial énfasis en los “distintos vínculos comerciales” entre Báez y Cristina y su familia, por lo que la expresidenta “habría tenido un marcado interés en asegurar” el despliegue de la maniobra. La actividad hotelera y el alquiler de propiedades ya habían sido señaladas por el fiscal Pollicita como posibles vehículos para el lavado de dinero.
Bruglia es otro de los magistrados alcanzado por la teoría del “lawfare”: son recurrentes los cuestionamientos desde el kirchnerismo por haber sido trasladado a la Cámara Federal porteña durante el macrismo.
En la instrucción y en el requerimiento de elevación a juicio, también trabajó el fiscal Ignacio Mahiques. Junto a Pollicita, pidió que la expresidenta, Báez, De Vido, López y otros nueve funcionarios fueran llevados a juicio oral y público. La imputación general que pesó sobre el conjunto fue la existencia de una asociación delictiva constituida sobre la base de una clara división de roles para “sustraer y apoderarse ilegítimamente de fondos públicos”, principalmente los asignados a la obra pública de la provincia patagónica.
Sobre la expresidenta, en particular, los fiscales hicieron caer la acusación de ser coautora de la asociación ilícita, en calidad de jefa, y de administración fraudulenta agravada. Se le atribuyó haber ejecutado la “dirección, ejecución y subsistencia” de esa matriz de corrupción.
A criterio de los fiscales, de haber querido, la expresidenta podría haber desbaratado la organización con solo desplazar a los miembros estratégicos en esa cadena. “Es imposible saber lo que hace cada funcionario”, diría más tarde Cristina Kirchner en una entrevista que le brindó a Luis Novaresio. “Me enojé mucho”, diría respecto al video del exfuncionario López con los bolsos llegando al convento con 9 millones de dólares. López había estado junto a los Kirchner y sus gobiernos desde la intendencia de Néstor Kirchner en Río Gallegos.
Entre otras cuestiones, los fiscales le imputaron a Cristina Kirchner la aprobación del presupuesto de la Dirección Nacional de Vialidad, y la autorización a través de decretos de diversas ampliaciones en las partidas destinadas al Ministerio de Planificación.
Pollicita y Mahiques citaron al juez Ballesteros que, al confirmar el procesamiento, señaló que la expresidenta no tuvo un mero rol pasivo en el desarrollo de la maniobra, al incumplir solo con su deber de funcionario. A criterio del juez, la expresidenta puso el “poder de su jerarquía” al servicio “una maquinaria para detraer fondos” públicos.
El fiscal Mahiques también fue cuestionado por el kirchnerismo. Le reprochan ser hermano de Juan Bautista Mahiques, subsecretario de Justicia durante el gobierno de Mauricio Macri.
Elevado a juicio, el caso pasó a manos del Tribunal Oral Federal 2. Los fiscales ante el TOF, Diego Luciani y Sergio Mola, se plegaron al criterio de sus colegas en instancias previas. Incluyeron como parte de la acusación el “plan limpiar todo”, una serie de chats que darían cuenta de un operativo para, tras los comicios que llevaron a Mauricio Macri a la Presidencia, disimular los desmanejos en la obra pública santacruceña. Se incorporaron como prueba tras un peritaje al teléfono de López luego de su detención.
Luciani es recordado por ofrecer un encendido discurso en su alegato final. “Señores jueces, este es el momento. Es corrupción o justicia. Y ustedes tienen la decisión”. Se dirigía a Jorge Luciano Gorini y Rodrigo Giménez Uriburu, ambos titulares del TOF 2, y a Andrés Fabián Basso, el único de los magistrados que se pronunció en favor del delito de asociación ilícita.
En diciembre de 2022, los magistrados condenaron a la dos veces presidenta por el delito de fraude agravado con una pena de seis años de prisión e inhabilitación especial perpetua para ejercer cargos públicos. Es la pena que hoy fue confirmada por la Corte.
Señalaron la existencia de múltiples irregularidades en la adjudicación y ejecución de la obra pública, que abarcaban la conformación misma de Austral Construcciones -la firma insignia de Báez-, competencias simuladas con otras firmas, adelantos exclusivos en los pagos, la falta de cumplimiento en los plazos y la falta de control de las autoridades locales, entre otras.
Sin embargo, por mayoría, el tribunal hizo caer la acusación por asociación ilícita. El argumento central fue que todas las maniobras de fraude -las múltiples licitaciones simuladas, por ejemplo- constituyeron un único y mismo delito que se estiró en el tiempo, y que, por lo tanto, no se le podía imputar a Cristina Kirchner el delito de asociación ilícita, que exige una pluralidad de actos delictivos. Otra interpretación que benefició a la expresidenta y sus exfuncionarios.
En soledad, el juez Basso afirmó que de las actuaciones surgía con claridad que se habían realizado por lo menos 52 proyectos delictivos distintos.
La instancia oral no quedó inmune a los cuestionamientos por “lawfare”: desde el kirchnerismo señalaron con insistencia que el fiscal Luciani compartía con el juez Gorini el equipo de fútbol amateur Liverpool, inscripto en el torneo que se desarrollaba en la quinta del expresidente Macri “Los Abrojos”.
La Casación
El criterio mayoritario del TOF sería ratificado luego por la Sala IV de la Cámara de Casación, el máximo tribunal del país en materia penal, también por mayoría, con los votos de los jueces Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña.
Por su parte, el juez Gustavo Hornos, que lideró la votación, siguió la línea de Basso y el Ministerio Público Fiscal. Entre otras cuestiones, sostuvo que eran más de 50 los delitos y que las operaciones de lavado investigadas en las causas “Hotesur” y “Los Sauces” representaron un flujo de dinero constante para Cristina Kirchner.
En la apelación que hizo del fallo, la expresidenta sostuvo respecto a Hornos y Borinsky que “mantuvieron reiterados encuentros con el Ing. Macri en la Casa de Gobierno y en la Quinta de Olivos”. Algo similar dijo sobre el fiscal Mola: “Visitó la Casa de Gobierno y la sede de la AFI en reiteradas oportunidades”.
El fiscal ante la Casación, Mario Villar, extendió la postura del Ministerio Público ante la Corte y apeló la absolución por asociación ilícita. Su planteo fue escuchado por el procurador Eduardo Casal, jefe de todos los fiscales, pero no por el máximo tribunal, que lo rechazó y dio por concluido el proceso.
La mayoría de los fiscales y jueces que intervinieron en el proceso fueron impulsados en el Senado y designados luego por los presidentes Néstor y Cristina Kirchner.
Durante la presidencia de Néstor Kirchner se impulsó y designó al fiscal Pollicita (2005) y al juez Ercolini (2004), que iniciaron la investigación.
El camarista Ballesteros (2008), los jueces Gorini y Giménez Uriburu (ambos en 2011), el fiscal Luciani (2013) fueron promovidos durante las presidencias de Cristina Kirchner. Lo mismo que el camarista Borinsky (2011), el juez Basso (2015) y el fiscal Mahiques (2015).
Durante el gobierno de Macri fue nombrado el fiscal Mola (2018) y el camarista Barroetaveña (2018), que había sido designado juez por Néstor Kirchner (2005), así como el fiscal Villar (2018). También en ese período fue trasladado a la Cámara por decreto el camarista Bruglia, designado juez en 1993.
También durante el menemismo, finalmente, fueron designados el camarista Hornos (1995) y el procurador Casal (1992).
En tanto, Ricardo Lorenzetti fue nombrado como juez de la Corte por Néstor Kirchner en 2004, mientras que Rosatti, que fue ministro de Justicia del expresidente, y Rosenkratz, fueron designados por Macri, primero por decreto y luego con acuerdo del Senado.
POLITICA
“Una de más”: el Gobierno reconoce que los cambios a las licencias por enfermedad podrían traer problemas en las negociaciones

El proyecto de reforma laboral que el oficialismo logró aprobar en el Senado había pasado casi desapercibido en uno de sus aspectos: la reducción sustancial de los plazos de las licencias pagas y la redefinición del porcentaje salarial que percibirán los trabajadores ante enfermedades o accidentes no vinculados al trabajo.
En el bloque legislativo de La Libertad Avanza reconocen que ese apartado había pasado “por debajo del radar” hasta el mismo día de la sesión en el Senado. Pero señalan que el tema cobró relevancia la mañana siguiente a la media sanción, cuando el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, brindó un ejemplo para explicar el alcance de la medida.
“Si te lastimaste jugando al fútbol, es decir, en una situación en la que tomaste una acción activa y el empleador no tuvo nada que ver, y quedaste temporalmente incapacitado para trabajar, en ese caso la cobertura es del 50%”, indicó. “La idea es que esto también apunta a reducir las licencias que se volvían prácticamente eternas, porque en la práctica no implicaban ningún costo para la parte que ingresaba en ese esquema”, agregó.
Dos miembros del Poder Ejecutivo reconocieron que ese ejemplo catapultó el tema de discusión a la agenda pública. “Se mandó una de más, como siempre”, afirmó una fuente del bloque de La Libertad Avanza a Infobae.
“Eso fue lo que calentó, como cada vez que sale a hablar Sturzenegger”, comentó un miembro del oficialismo. La molestia dentro del Gobierno no se debe al contenido del ejemplo, con el que están de acuerdo, sino a que no era el momento de instalar esa cuestión en la agenda pública.

Los especialistas en comunicación ya analizan cómo revertir la carga negativa que tuvo ese caso en los medios y en las redes. El Gobierno cuenta con más de una semana antes de que se trate esta cuestión en una sesión en el recinto, y La Libertad Avanza debe conseguir adhesiones en la Cámara de Diputados para que el proyecto remitido desde el Senado no sufra modificaciones.
Si se rechaza o modifica un solo título del proyecto, el oficialismo debe devolverlo a la Cámara alta, lo que demoraría la sanción definitiva de toda la reforma. Milei ya firmó el decreto para extender un día más el período de sesiones extraordinarias para que la reforma laboral pueda tener sanción el 28 de febrero, un día antes de la Apertura de Sesiones Ordinarias en la que hablará Javier Milei.
El temor en el oficialismo es que la discusión que se generó sobre este punto desincentive a actores de la oposición dialoguista para avalar ese apartado. Una alta fuente reconoció a Infobae su preocupación por no poder conseguir los votos necesarios para ratificar ese punto.

Tras la media sanción de la reforma, el oficialismo afirmaba tener asegurados los votos para la aprobación en general y altas posibilidades para las votaciones en particular. Actualmente, esto no está garantizado: el primer bloque que expresó su desacuerdo fue el PRO, al pedir que se reincorpore el artículo que permite recibir el sueldo a través de una billetera virtual.
El bloque de Provincias Unidas mantiene serias diferencias con más aspectos del proyecto. “Vamos a marcar diferencias en el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), en el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI). Con lo de las licencias por enfermedad no hay fisuras, nos oponemos”, remarcó uno de sus integrantes, informando que solo hay apoyo de ese bloque en 9 de los 26 títulos.
Las críticas sobre la modificación de las licencias surgen por lo que podría ocurrir en casos de enfermedades más graves y que no necesariamente tengan vínculo directo con el desempeño en el lugar de trabajo. Además, se discute si esto traerá mayor judicialización o no, un aspecto que el proyecto busca reducir. El abogado laboralista Julián de Diego afirmó a Infobae En Vivo que la reforma provocará una mayor cantidad de conflictos legales en las empresas.
Qué dice la modificación de las licencias por enfermedad
Las nuevas reglas establecen límites de entre 3 y 6 meses para las licencias pagas, según si el trabajador tiene personas a cargo, y reducen los porcentajes de sueldo abonados durante la baja.
El texto prevé que, cuando la imposibilidad de trabajar derive de una actividad voluntaria y consciente que implicara un riesgo para la salud, el empleado percibirá el 50% de su remuneración básica. Este período será de 3 meses si no tiene cargas de familia y de 6 meses si las tuviera. Para situaciones donde no hubo voluntad ni conciencia del riesgo, el porcentaje de pago sube al 75%, manteniendo el mismo plazo de licencia.
Estas modificaciones resultaron de extensas negociaciones entre el Gobierno y las empresas. En el esquema vigente, un trabajador con menos de 5 años de antigüedad y sin cargas de familia accede a una licencia paga de 3 meses, y de 6 meses si tiene cargas de familia. Si la antigüedad supera los 5 años, actualmente la licencia por enfermedad o accidente es de 6 o 12 meses según el grupo familiar, y se paga el 100% del sueldo. La reforma elimina la extensión a 12 meses y el pago total, limitando la licencia a un máximo de 6 meses y ajustando el porcentaje abonado.
Estas disposiciones también abarcan los accidentes o enfermedades psiquiátricas originadas fuera del trabajo y obligan al trabajador a informar de inmediato cualquier imposibilidad para asistir al primer día laboral por enfermedad o accidente, salvo motivos de fuerza mayor. Si el aviso no se realiza y no se comprueba la causa posteriormente, se pierde el derecho a la remuneración.
Las inasistencias deberán justificarse mediante certificados médicos emitidos y firmados digitalmente por profesionales habilitados. El trabajador deberá someterse a controles médicos designados por el empleador; si existiera una discrepancia insalvable entre diagnósticos, la ley prevé la intervención de una junta médica en entidad oficial o la solicitud de un dictamen en institutos reconocidos, cuyo costo asumirá el empleador.
Respecto a la recidiva de enfermedades crónicas, la reforma aclara que no serán consideradas nuevas enfermedades, salvo que la reaparición ocurra después de 2 años desde el primer episodio. La normativa también establece que la suspensión del trabajador por motivos económicos o disciplinarios no afecta el derecho a cobrar la remuneración parcial correspondiente a la licencia paga por enfermedad o accidente.
POLITICA
Coimas en la ANDIS: la Cámara Federal obligó a revisar el embargo multimillonario contra la empresa aérea Baires Fly

La investigación judicial por presuntas irregularidades en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) sumó un nuevo capítulo. La Cámara Federal porteña dispuso recalcular el embargo millonario que pesaba sobre la firma de aviación privada Baires Fly SA, una de las compañías señaladas en el expediente por supuestos movimientos financieros vinculados al pago de medicamentos.
El embargo había sido fijado por el juez federal Sebastián Casanello por una suma superior a los $7.000 millones. Sin embargo, los camaristas entendieron que el monto carecía de fundamentación suficiente y resultaba desproporcionado frente al estado actual de la causa, por lo que ordenaron emitir una nueva resolución con criterios más precisos.
Los magistrados remarcaron que la medida cautelar debe mantenerse, pero con un cálculo acorde a la evidencia reunida hasta el momento. En otras palabras, la empresa continuará afectada patrimonialmente, aunque el monto será redefinido.
El rol de la empresa en la causa
La investigación gira en torno a presuntas maniobras de facturación simulada y lavado de dinero vinculadas a la compra de medicamentos destinados a personas con discapacidad. Según la hipótesis fiscal, parte de los fondos habría sido canalizada a través de distintas empresas, entre ellas la aerolínea privada.
Coimas en la ANDIS: la Justicia procesó a Diego Spagnuolo por corrupción
El expediente incluye comunicaciones y transferencias bancarias bajo análisis judicial. De acuerdo con la pesquisa, algunas droguerías habrían enviado dinero a cuentas relacionadas con la compañía aérea, tras lo cual se emitían comprobantes por supuestas horas de vuelo o kilómetros aéreos.
La Justicia sospecha que esos servicios no se habrían prestado realmente y que las facturas podrían haber servido para justificar movimientos financieros. En el expediente se detectaron comprobantes emitidos entre 2023 y 2025 por montos millonarios, lo que motivó la intervención del juzgado y la posterior medida de embargo.
En paralelo, el magistrado procesó al ex titular de ANDIS, Diego Spagnuolo, junto a otros imputados, por delitos que incluyen asociación ilícita, cohecho y defraudación contra la administración pública. La causa continuará bajo la subrogancia del juez Ariel Lijo, quien deberá tomar nuevas declaraciones indagatorias.
Entre las personas citadas figura un empresario vinculado a la compañía aérea, sospechado de haber participado en la circulación del dinero investigado. La fiscalía considera que su intervención pudo haber sido clave para canalizar transferencias provenientes de empresas proveedoras del Estado.
El Gobierno anunció la disolución de la ANDIS tras el escándalo por las coimas en la compra de medicamentos
Los cuestionamientos de la Cámara
El tribunal de apelaciones señaló que, si bien existen elementos que justifican la cautelar, la suma fijada inicialmente no guarda relación clara con la responsabilidad que, por ahora, se le atribuye a la firma. Incluso destacó que la empresa no fue imputada formalmente como persona jurídica al momento de dictarse la medida.
Por ese motivo, los jueces indicaron que el juzgado debe volver a analizar la afectación patrimonial y establecer un monto razonable sustentado en pruebas concretas. Uno de los camaristas, en minoría, consideró suficiente aceptar como garantía una aeronave ofrecida por la empresa.
Además, en otra resolución vinculada al expediente, la Cámara dispuso revisar cómo se incorporaron al proceso ciertos audios que mencionarían presuntos pagos ilegales a funcionarios, una decisión que podría incidir en la validez de parte de la prueba.
La causa ANDIS se transformó en uno de los expedientes judiciales más delicados en materia de corrupción vinculada al sistema de salud y asistencia social. Con nuevas indagatorias en puerta y medidas bajo revisión, el avance de la investigación podría tener impacto político y judicial en los próximos meses.
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POLITICA
El Gobierno ultima los detalles de la estrategia para blindar la reforma laboral ante la posible judicialización

Con la media sanción en Senado de la Nación de la reforma laboral, el Gobierno ultima los detalles de la estretegia que desplegará para blindar la norma que obsesiona al presidente Javier Milei ante los potenciales embates judiciales que descartan que ocurrirán. Según confirmó a Infobae una fuente inobjetable involucrada en el diseño de la misma, vaticinan que el caso terminará de definirse en la instancia de la Corte Suprema.
De conquistarse la aprobación completa durante las sesiones extraordinarias y la posterior promulgación por parte del Poder Ejecutivo, en Casa Rosada anticipan que se abrirá una instacia de presentaciones judiciales que, detectan, nacerán de la propia Justicia y de los gremios.
Para hacer frente al accionar judicial, un equipo de legales diseña desde hace meses la estrategia definitiva, que mantienen bajo llave, que utilizarán. En la tarea coordinan la Secretaria de Legal y Técnica, que lidera María Ibarzabal; la Procuración del Tesoro Nacional (PTN), que lleva al frente a Santiago Castro Videla; y el Ministerio de Justicia, en cabeza del secretario, Sebastián Amerio. Todos del riñón del asesor presidencial, Santiago Caputo.
“Estamos trabajando en prevenir la judicialización que sabemos que va a ocurrir. Descontamos que termina en la Corte, afortunadamente solo hay un laboralista”, precisó una voz con acceso al despacho presidencial en alusión al ministro del Máximo Tribunal, el constitucionalista Horacio Rosatti.

Con el antecedente del amparo judicial presentado por los gremios al capítulo laboral de la Ley de Bases, en el oficialismo descuentan que los puntos que mayor conflicto despertarán en el sindicalismo son la prelación de convenios de empresas, item que establece que los acuerdos de empresa de una provincia prevalecerá por sobre uno del ámbito nacional; la limitación de la ultraactividad en los convenios colectivos de trabajo; la redefinición del cálculo de indemnizaciones; entre otras cuestiones.
Asimismo, detectan que el propio Poder Judicial cuestionará la determinación de Nación de transferir la Justicia del Trabajo desde el ámbito nacional a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A través del Decreto 95/2026, el Gobierno le otorgó la potestad al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para firmar acuerdos de traspaso. El conflicto reside en la disputa por el ejercicio del poder real sobre los tribunales laborales y se originó con la reforma constitucional de 1994, cuando la Ciudad de Buenos Aires adquirió el estatus de autonomía y la facultad de organizar su propio Poder Judicial.
Hasta entonces, el funcionamiento de la Justicia del Trabajo estuvo bajo control Nacional, con jueces y cámaras de apelaciones designados por el Estado, algo que la Corte Suprema sostuvo que debería ser una determinación temporaria. “No corresponde que la justifica intervenga porque está en la Constitución, los fallos de la Corte avalan esto y es el deber ser de un sistema federal”, argumentó una fuente judicial al tanto.

En los últimos años, tras la aprobación en la Legislatura porteña de las leyes que reorganiza la justicia laboral local y que fija un nuevo Código Procesal para el fuero del Trabajo, la Ciudad avanzó con la creación de una Cámara de Apelaciones del Trabajo integrada por seis magistrados y diez juzgados de primera instancia.
En el ecosistema violeta denunciaron que la justicia laboral “ha sido cooptada”, y aseguran que se dedicó a “atentar” contra las pymes. “Estamos a favor de los derechos laborales, pero en contra que 5 jueces digan que la ley no les gusta y apliquen la suya propia”, arremetió un voz calificada.
Pese a que en la previa de la sesión del Senado, la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional (AMFJN) solicitó una audiencia con la jefa de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich; la vicepresidenta Victoria Villarruel; y representantes de otros bloques, el oficialismo avanzó con su tratamiento en la sesión y obtuvo media sanción a la espera de su aprobación definitiva en Diputados hacia finales de febrero.
En paralelo, en la administración libertaria reafirman la vigencia de la proyecto de “Modernización”, mientras trabajan en los últimos retoques de la hermética estratégia judicial. “Es obvio que van a tratar de pararla, pero no deberían tener éxito. Intentarán discutir todo, con justicia laboral a medida, pero van a perder», sentenció ante Infobae uno de los involucrados.
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