CHIMENTOS
Mercedes Ninci recibió un tenso reclamo por parte de una famosa al divulgar una falsa noticia de su vida: «Vos me viniste a pedir disculpas”

Belén Francese volvió a la mesa de Mirtha Legrand y no dudó en lanzar una durísima acusación contra Mercedes Ninci. La actriz disparó directamente: “A veces ustedes los periodistas (…) son un poco villanos y ponen un poco de sal y pimienta”, apuntando directamente tanto a Ninci como a Pampito.
Mercedes respondió rápido: “Yo a la gente le cuento la verdad y Pampito, mi amigo, también”, defendiendo la labor periodística. Pero Belén no se detuvo: recapituló el momento que encendió la polémica. “Recuerdo que vos hace poco te crucé en la calle… y vos me viniste a pedir disculpas”, lanzó con tono revelador.
Y fue ahí donde soltó la bomba: “Estabas un poco exagerada en la época de la pandemia… decían que traje el virus al país”. La tensión escaló en vivo, con Ninci tratando de aclarar el episodio: “No… lo que pasa es que los vecinos estaban enojados con vos porque supuestamente recorrías el edificio».
Y siguió: «Entonces yo saqué a los vecinos contando esta situación”. Francese lo recibió con gratitud: “Fue un gesto hermoso y te lo agradezco”. Este intercambio no fue un exabrupto, sino el remate de un asunto que venía burbujeando desde 2020, cuando el desprestigio público aún por la pandemia había alcanzado a muchos famosos.
Belén fue una de las afectadas. Los rumores que señalaban que había sido vector del virus encendieron la atención mediática y generaron ansiedad en las redes. La reaparición de este reclamo en la mesa más famosa de la televisión fue todo un hito.
Con una Mirtha expectante, Belén utilizó el escenario con elegancia y firmeza para obtener no solo la disculpa de Mercedes, sino también para ajustar cuentas frente a la audiencia en vivo. En pantalla, Mercedes intentó suavizar el malentendido y aclaró que su intención no fue atacar a Belén, sino dar una versión bajo presión informativa.
“Después, con la fiesta de Olivos… me pareció una injusticia total y un día me la encuentro en una peña (…) y le pedí disculpas”. Una autocrítica sutil, que contrarrestó la tensión del momento. La confesión pública termina redondeando la anécdota.
Belén remata con una frase que resume todo: “Soy de Piscis y soy memoriosa”, dejó claro que no olvida ni altos ni bajos. La acuñación de los rumores, la disculpa callejera, la tensión televisiva y la frase final, componen una trama digna de ser trending topic.
Este episodio deja varias preguntas colgando: ¿Cómo se reconstruirá la relación entre ambas? ¿Las partes hablarán a fondo, o ya quedó todo cerrado? Lo cierto es que Belén capitalizó ese momento con elegancia, firmeza y un mensaje que resonó más allá del estudio: los éxitos mediáticos siempre requieren contrapeso.
Belén Francese, Mercedes Ninci
CHIMENTOS
El horóscopo de hoy: sábado 21 de febrero

ARIES (21 de marzo al 20 de abril)
La Luna en Tauro te invita a bajar un cambio y enfocarte en aquello que te da seguridad, tanto material como emocional. Es un buen momento para disfrutar del presente, cuidar tus recursos y volver al cuerpo. La paciencia, aunque no sea tu fuerte, hoy juega a tu favor.
TAURO (21 de abril al 20 de mayo)
Con la Luna en tu signo, tus emociones se intensifican, pero también tu claridad interna. Es un período ideal para mimarte, embellecer tu entorno y priorizar lo que te da placer y estabilidad. Escuchar al cuerpo será clave: ahí está la respuesta.
GÉMINIS (21 de mayo al 21 de junio)
La Luna en Tauro activa tu mundo interno y te pide silencio. Puede que necesites descansar, frenar un poco o retirarte para recuperar energía. No es día para decisiones forzadas: lo importante se acomoda cuando aflojás el control.
CÁNCER (22 de junio al 22 de julio)
La energía taurina te conecta con amistades, proyectos compartidos y vínculos que te dan calma. Es un buen momento para fortalecer lazos sinceros y disfrutar de la compañía correcta. Lo estable y genuino hoy te sostiene.
LEO (23 de julio al 22 de agosto)
Esta Luna en Tauro ilumina tu área profesional y te invita a avanzar con paciencia. Es tiempo de consolidar metas, ordenar prioridades y confiar en los procesos lentos pero firmes. Lo sólido vale más que lo inmediato.
VIRGO (23 de agosto al 21 de septiembre)
La Luna en Tauro te ayuda a ampliar la mirada sin exigirte de más. Es un buen momento para aprender, viajar mentalmente o reconectar con algo que te inspire paz. La expansión también puede ser suave y disfrutable.
LIBRA (22 de septiembre al 22 de octubre)
La Luna en Tauro te lleva a ir profundo y a soltar apegos emocionales que ya cumplieron su ciclo. Puede haber intensidad, pero también mayor conciencia. Buen momento para limpiar, depurar y liberar lo que pesa.
ESCORPIO (23 de octubre al 21 de noviembre)
Con la Luna frente a tu signo, las relaciones toman protagonismo. Puede surgir una mayor necesidad de contención o cercanía emocional. Buscá equilibrio entre dar y recibir, sin traicionarte. La conexión auténtica es lo que importa.
SAGITARIO (22 de noviembre al 22 de diciembre)
Esta Luna en Tauro te invita a cuidar el cuerpo, ordenar rutinas y bajar el ritmo. Menos exceso, más presencia. Cuando encontrás equilibrio, la productividad surge sola.
CAPRICORNIO (22 de diciembre al 20 de enero)
La Luna en Tauro te conecta con el disfrute, la creatividad y el placer simple. Es tiempo de darte permiso para gozar sin culpa. Crear desde la calma también es avanzar.
ACUARIO (21 de enero al 19 de febrero)
La energía lunar te lleva hacia el hogar y el mundo emocional. Es un buen momento para ordenar tu espacio, descansar y cuidar tu base interna. La seguridad nace de sentirte en paz donde estás.
PISCIS (20 de febrero al 20 de marzo)
La Luna en Tauro favorece la comunicación serena y las conversaciones que nutren. Es un buen momento para poner en palabras lo que sentís, sin dramatizar. Cuando hablás desde la calma, todo fluye mejor.
horóscopo
CHIMENTOS
Matías Santoianni, entre la emoción y la gratitud: “Nosotros no somos una primera necesidad, la gente quiere comer”

Hay regresos que no empiezan con un aplauso, sino con un silencio. El de Matías Santoianni duró más de dos años. Dos años sin sets, sin marquesinas, sin esa electricidad que solo se siente cuando el telón está por levantarse. Y, sin embargo, fue en ese tiempo suspendido donde empezó a gestarse el renacimiento.
La llamada llegó cuando menos la esperaba. Del otro lado estaba Nico Vázquez, convocándolo para sumarse a la versión teatral de Rocky, convertida en un fenómeno escénico sin precedentes. La propuesta había nacido de un gesto simple pero decisivo: un amigo en común, Cristian, acercó su nombre cuando el proyecto recién comenzaba a tomar forma. Nico ya tenía el elenco prácticamente cerrado, pero prometió que lo tendría en cuenta si surgía una oportunidad. Y cumplió.
La incredulidad fue total. Cuando sonó el teléfono y escuchó su voz, pensó que era una broma. Cortó. Volvieron a llamarlo. “Boludo, soy yo, Nico”. Volvió a cortar. Solo cuando entró la videollamada y vio su cara en la pantalla entendió que no era una ilusión. Que la vida, de golpe, volvía a abrir una puerta. “Me puse a llorar”, recuerda. Y volvió a cortar el video, desbordado por una emoción que no entraba en el cuerpo.
No era solo un trabajo. Era volver a sentirse actor.
Se conocían de antes, de los tiempos de Polka, de proyectos compartidos, de camaradería y códigos. Pero esta vez el gesto fue más profundo. “El actor no es muy generoso, por lo general. Y él conmigo tuvo gestos tremendos”, admitió, agradecido. Porque lo devolvió a un lugar que sentía casi perdido.
La incorporación no fue sencilla. Cuando se sumó, la obra ya llevaba 140 funciones. Un engranaje aceitado, una maquinaria donde más de ochenta personas —entre actores y técnicos— movían cada pieza con precisión milimétrica. No había espacio para ensayos tradicionales: la puesta, el ring, la escenografía 360, la complejidad técnica lo impedían. Entonces se armó un plan artesanal: todo noviembre sentado en la platea, viendo la obra todos los días, tomando notas, dibujando recorridos, aprendiendo los textos de sus dos personajes —Gazzo, uno de los matones, y Miguel, un colaborador del entrenamiento— como quien estudia un mapa antes de entrar en combate.
El debut llegó casi sin aviso. Faltaba una semana para el final de la temporada cuando Vázquez le propuso salir. Y salió. “Hice como un toro”, resume. Esa noche no solo volvió a actuar: volvió a latir con el público. Mil personas por función. Mil respiraciones contenidas. Mil aplausos que caen como una ola.
La energía lo transportó inevitablemente a otra etapa de su vida, cuando compartía experiencias con Sandro, cuando el fervor era multitudinario y eléctrico. “Está rozando lo que me pasaba con Sandro”, confiesa, consciente del peso de esa comparación. También evoca su vínculo con Cacho Castaña, amistades que —asegura— nunca buscó estratégicamente. “Se dieron”, dice, fiel a su perfil bajo. Iba a la casa de Roberto Sánchez sin que nadie lo supiera. Sin fotos. Sin exhibiciones. En tiempos donde hoy todo se publica, él eligió siempre el misterio.

Su carrera es extensa: desde aquel debut en 1993 junto a Carlos Calvo en Amigos son los amigos, pasando por Alta Comedia, Sin Condena, Incorregible Corazón, hasta el fenómeno masivo de Gasoleros, que lo convirtió en rostro popular, y ficciones como Padre Coraje. Cada proyecto fue una escuela. Cada escenario, un aprendizaje. Pero hoy siente que el teatro ocupa un lugar distinto. “Es una película en vivo”, describe sobre Rocky. La textura, los colores, el realismo del ring, la adrenalina que atraviesa la sala. No es solo una obra: es una experiencia.
Y mientras su presente vuelve a llenarse de luces, su vida personal se sostiene en un eje opuesto: la calma.
—¿Disfrutás la soledad?
—Sí, me encanta.
No lo dice desde el aislamiento, sino desde la plenitud. La soledad es un espacio de reencuentro. “Me hace conocerme más”, explica. Aunque reconoce que tiene su trampa: uno se acostumbra, se vuelve más selectivo, le cuesta salir. Pero la disfruta. Piensa. Se escucha. Se permite emocionarse.
En su casa con parque encuentra una escena que lo reconcilia con el tiempo. Tiene 52 años. Sus padres ya fallecieron. Y cada tarde, cuando el reloj marca las seis, se descubre repitiendo un gesto que de chico observaba con ironía: regar el césped.
“Miraba a mi viejo y pensaba: ‘Qué boludo, regando a esta hora’. Y hoy a las seis de la tarde estoy yo con la manguera en la mano”.

La vida, entiende, es un círculo perfecto. Escucha radio AM porque su padre la escuchaba. Se detiene en esos rituales mínimos que antes parecían insignificantes. Le gusta la nostalgia. Le gusta emocionarse. Le gusta pasarla bien.
“Yo tengo un mundo muy chiquito”, afirma. Y no lo dice con resignación, sino con orgullo.
No necesita cinco baños —“tenemos un culo solo”, lanza con humor— ni siete casas. Si llega a fin de mes, está bien. A los 52 años, sabe que el tiempo es finito. “La garantía se cortó”, bromea. No aspira a ser más millonario ni más famoso. Y si quisiera fama inmediata, sabría cómo hacerlo: bastaría con sentarse en algún ciclo de chimentos y lanzar una bomba escandalosa. Inventar un romance imposible. Total, ¿quién lo comprobaría? Pero no es su juego.
“No lo sé jugar”, reconoce sin juzgar a quienes sí lo hacen. Hay quienes viven pendientes de los likes, de generar noticia permanente, de inventar una imagen más para sostener la atención. Él prefiere otra cosa. Dedicar su tiempo a sus amigos. A su casa. A escuchar música. A leer. A informarse. A aprender.
Promociona su trabajo cuando corresponde. Hoy, Rocky. Pero su intimidad la preserva.

En un mundo donde la exposición parece obligatoria y el escándalo cotiza en alza, Santoianni elige el pasto regado a las seis de la tarde. La radio de fondo. El aplauso sincero de mil personas que se emocionan frente a un escenario. Y la certeza de que el verdadero lujo no está en acumular, sino en disfrutar.
El compromiso con el público y el sentido del teatro como ceremonia también ocupan un lugar destacado en su visión. Santoianni enfatiza la importancia de valorar el esfuerzo de quienes asisten a cada función: “Ya es un milagro que la gente vaya al teatro como hoy está la situación, que está complicado. Porque hoy nosotros no somos una primera necesidad, la gente quiere comer primero”. Para el actor, el deber de quienes están sobre el escenario es “darle lo mejor a la gente”, conscientes de que la experiencia teatral implica una preparación y una expectativa especial para cada espectador.
Su regreso no es solo artístico. Es vital. Es la confirmación de que el teatro sigue siendo ese territorio donde todo es real: la respiración compartida, el error posible, la emoción que no se edita. Allí, bajo las luces, Matías Santoianni volvió a encontrarse con el actor. Y, en el silencio de su casa, volvió a encontrarse consigo mismo.
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CHIMENTOS
Qué ver en Netflix este fin de semana, la miniserie de 9 episodios para arrancar este sábado y domingo: » El museo de la inocencia»

Netflix sumó esta semana a su catálogo una nueva apuesta que está dando que hablar entre los fanáticos del drama romántico y las historias cargadas de tensión emocional. El museo de la inocencia acaba de aterrizar en la plataforma y promete sacudir comentarios y maratones antes de que termine el mes.
La producción, inspirada en la célebre novela del Nobel de Literatura Orhan Pamuk, combina un relato clásico de amor imposible con giros dramáticos que mantienen al espectador en vilo.
Con nueve capítulos de menos de una hora cada uno, esta serie turca explora un romance prohibido entre una joven y un empresario comprometido, desencadenando una cadena de secretos familiares que nadie vio venir.
El elenco está encabezado por Selahattin Paşalı y Eylül Lize Kandemir, acompañados por una sólida nómina de actores que aportan intensidad a cada escena, haciendo que cada episodio se sienta como una montaña rusa emocional.
LA MINISERIE DE NETFLIX QUE ESTÁ ARRASANDO POR COMPLETO
Lo que destaca a El museo de la inocencia por encima de otras producciones recientes de Netflix, es su mezcla de drama de época con elementos sensuales, narración envolvente y estética visual cuidada, ideal para quienes disfrutan de historias profundas y cargadas de sentimientos encontrados.
Además, la serie ya generó debate por sus escenas explícitas y momentos de alto voltaje, lo que la convierte en una de las producciones más comentadas de la semana en plataformas sociales.
Si buscás algo que combine romance, tensión y personajes complejos en una sola miniserie para ver de una sentada, esta adaptación turca es definitivamente una de las grandes apuestas de Netflix para este año.
Netflix
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