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El fallido golpe de Estado que catapultó a Adolf Hitler a la fama para someter al mundo a un sufrimiento atroz

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Alemania había tocado fondo

Muchos alemanes creían que habían ganado la Primera Guerra Mundial en el campo de batalla pero que habían sido vendidos en la mesa de negociaciones por políticos traidores. Para 1923, los franceses y belgas habían ocupado grandes zonas rurales. Las indemnizaciones de guerra que debía pagar el país a los vencedores eran enormes. Había industrias que quebraban, la economía se había hundido y la inflación ahogaba a todos. El gobierno imprimía dinero a lo loco para compensar la caída del salario. Se necesitaban miles de millones de marcos (la moneda vigente) para igualar el valor de un 1 dólar. En diciembre, el tipo de cambio era de 6.700.000.000 de marcos por dólar. Con la moneda inexistente, los agricultores se negaron a vender sus cosechas, lo que provocó disturbios por la comida y huelgas de hambre. Todo era un desastre.

Al terminar la guerra en 1918, los políticos socialdemócratas reunidos en la pequeña ciudad de Weimar, en el centro de Alemania, sancionaron una constitución democrática que preveía un régimen de gobierno parlamentario. Se la llamó “La República de Weimar”. Le tocó lidiar con la derrota militar, las multas de guerra, la bancarrota financiera y el surgimiento de grupos de extrema derecha e izquierda que se enfrentaban continuamente y debilitaban el escaso poder de la nueva constitución.

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Mientras los comunistas alcanzaban más del 10% de los votos, uno de los más extremistas grupos de derecha, el Partido Nacional Socialista Democrático de los Trabajadores, es decir los nazis, apoyaba un golpe violento contra la República de Weimar, fogoneados por la inflamada verba de su líder, Adolf Hitler, y la violencia de su grupo de matones, las SA o tropas de asalto.

La cervecería Bürgerbräukeller

Alfred Rosemberg era el editor del periódico del Partido Nacional Socialista. El 8 de noviembre de 1923, Hitler le encargó una edición especial solo para alertar a la prensa extranjera que a la noche iba a ocurrir un importante acontecimiento político en la cervecería Bürgerbräukeller, ubicada a un kilómetro y medio del centro de Munich. La reunión de los nazis en la cervecería sería a las 19.

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A Hitler le gustaba beber cerveza de la marca Hofbräuhaus, que se elaboraba en la propia ciudad de Munich desde 1589. Por supuesto, tenía su propio local. Era tradición en el país que las cervecerías tuvieran grandes dimensiones, y en ellas se realizaba todo tipo de eventos, reuniones políticas y sociales. Es decir, estaban preparadas para recibir multitudes. Hitler no convocó a los suyos a la cervecería Hofbräuhaus sino a la Bürgerbräukeller. La razón era que en la noche del 8 de noviembre estarían en ella funcionarios del gobierno del estado de Bavaria, cuya capital es justamente Munich, y empresarios de la región. Hitler pretendía destituir el gobierno bávaro y marchar luego hacia Berlín para dar un golpe de Estado que terminaría con la República de Weimar.

A las 20, el público desbordaba la Bürgerbräukeller. Habría unas 3000 personas, que también ocupaban la calle. El bullicio era tal que los concurrentes se comunicaban a los gritos. A esa hora, llegó un Mercedes Benz rojo del que bajó Hitler. Se abrió paso entre la gente y llegó al salón de banquetes, donde una orquesta tocaba un típico ritmo del Oktoberfest (“festival de octubre”), una fiesta muy popular en Munich. Las camareras iban y venían haciendo malabares con las jarras de cerveza.

El momento en que los golpistas deciden marchar al centro de Munich.

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Hitler y Rosemberg se estacionaron en un vestíbulo desde donde observaban el discurso que estaba dando Gustav von Kahr, jefe de gobierno de Baviera. Las palabras de Kahr eran una durísima crítica hacia los males del marxismo.

En las afueras de la ciudad, 125 hombres de la Sturmabteilung o SA o sección de asalto, recibían fusiles, ametralladoras y granadas de mano supervisados por el comandante de la unidad, Josef Berchtold. Junto a él, con un casco de acero adornado con una esvástica, se encontraba el líder de la fuerza de “protección” de Hitler, Hermann Göring. Berchtold y Göring ordenaron a los hombres que subieran a cuatro camiones. Cuando llegaron a la entrada principal de la Bürgerbräukeller, Göring y 24 hombres entraron a la carrera gritando “¡Heil, Hitler!”.

Un centenar más corría por el salón, cubrieron ventanas, cortaron teléfonos, bloquearon salidas y se apostaron contra las paredes, apuntando sus armas hacia los concurrentes. Mientras esto ocurría, Hitler dio el último sorbo a su jarra de cerveza y entró en el salón de banquetes. Se subió a una mesa, sacó una pistola y disparó dos tiros al techo. “¡Silencio!”, gritó. Luego se dirigió hacia el podio donde estaba Kahr.

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Hitler, dispuesto a todo

Hitler gritó a la multitud: “¡La revolución nacional ha comenzado! Seiscientos hombres armados ocupan esta sala. Nadie puede salir. ¡Los gobiernos de Baviera y Berlín han sido derrocados! ¡Los cuarteles del Ejército y la jefatura de Policía están ahora bajo el control del partido!”. Nada de esto era cierto.

Se dirigió a Kahr, al general Otto von Lossow y al coronel Hans Ritter von Seisser, que era también jefe de Policía de Baviera, y los llevó de prepo a una sala aparte. Fue terminante: lo apoyaban o morían con él ahí mismo; su arma, afirmó, tenía cuatro balas, una para cada uno de los presentes. Hitler tenía el arma en su mano y se apuntó a su propia cabeza para demostrar que estaba dispuesto a todo. De golpe bajó la pistola, salió raudo del lugar y fue directo a hablar con la multitud. Le dijo que su revolución era contra el gobierno de Berlín, no contra el de Kahr, en Baviera. El público deliró. Lo aclamaron y aprobaron el plan de marchar sobre Berlín.

La cervecería Bürgerbräukeller.

La cervecería Bürgerbräukeller.

Hitler regresó donde estaban Kahr, Lossow y Seissr, es decir sus rehenes, rodeados de nazis, y los conminó a que se comprometieran con la revolución que el pueblo les reclamaba. En ese momento, Hitler creyó que ganaba la partida: llegó el general Erich Ludendorff, héroe de la Primera Guera Mundial y nazi de corazón, que apuró a los presentes para que se plegaran al golpe. “Los deseos de su excelencia son mis órdenes”, dijo Kahr frente a Lunderdorff, aunque tiempo después lo negaría. Era ese el momento. Hitler los llevó a todos a la sala, frente al público. Todos se dieron la mano y el futuro führer del pueblo alemán anunció que al día siguiente marcharían sobre Berlìn. “¡Heil, Hitler!”, fue la respuesta repetida y atronadora.

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El líder nazi se fue de la cervecería hacia la estación de trenes de Munich. Quería supervisar la toma de la estación por sus paramilitares. “Debo hacerlo en persona para evitar que la chusma de judíos racialmente extranjeros del Este se cargue con divisas”.

Otros planes

Mientras, el general Ludendorff dejó ir al jefe de gobierno Kahr, al genertal von Lossow y al coronel von Seisser, bajo la promesa de continuar con el golpe. Pero esos tres tenían otros planes. Lanzarían un contragolpe para neutralizar a Hitler. Ordenaron a las emisoras de radio de la ciudad que difundiesen un comunicado en el que repudiaban el golpe de Estado de Hitler y aclararon, por las dudas, que las expresiones de apoyo que habían dado habían sido arrancadas a punta de pistola. Declararon ilegal al partido nazi, confiscaron sus propiedades y ordenaron detener a Hitler.

La ciudad era un caos porque las tropas de choque nazis destrozaron las oficinas de un diario socialdemócrata y escaparates de comercios pertenecientes a judíos. En la propia cervezería Bürgerbräukeller las SA acorralaron a 74 judíos y los mantuvieron cautivos.

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Hitler dejó la estación de trenes y volvió a la cervecería. Se lo veía demacrado, su viejo impermeable más raído que en otros momentos, sin afeitar y el cabello revuelto. Sus hombres estaban perdiendo los edificios públicos que antes habían tomado, superados por los soldados. Hitler dio la siguiente orden: sus hombres se reunirían y marcharían por la ciudad exhortando a los ciudadanos a que se les unieran en el golpe. Había pasado ya la noche, la madrugada y la mañana. Antes de las 13 del 9 de noviembre, las columnas nazis se dirigían hacia el centro de Munich entonando un himno partidario, con sus banderas con svásticas. Muchos los vitoreaban.

Cuando llegaron a un puente sobre el río Isar, antes del centro de la ciudad, los esperaban 30 policías con ametralladoras, pero las tropas de asalto de Hitler los vencieron en una lucha cuerpo a cuerpo y tomaron a 28 agentes como prisioneros. Los nazis eran ya 2000 e iban al mando del general Ludendorff. Se volvieron a enfrentar con la Policía al llegar a la Odeonplatz (la Plaza del Odeón). Entonces no fueron trompadas y patadas sino que hubo disparos.

El enfrentamiento de los nacionalsocialistas con los soldados. Fue en el centro de Munich el 9 de noviembre de 1923.

El enfrentamiento de los nacionalsocialistas con los soldados. Fue en el centro de Munich el 9 de noviembre de 1923.

Hitler iba en segunda fila del brazo con Max Scheubner. Un tiro en el pecho, otros dos en ambos muslos y el cuarto en el brazo derecho, derribaron a Scheubner, que cayó muerto arrastrando a Hitler. El líder nazi se luxó un hombro en esa caída. Herman Göring recibió un disparo en el muslo y otro en la ingle. El tiroteo duró dos minutos. Al terminar, en la calle había 20 cadáveres, 15 pertenecían a camisas pardas, es decir las SA o tropas de asalto hitlerianas, 4 eran de policías y el cuerpo de un mozo que cruzó la calle a destiempo para ir a trabajar. Mas de 100 hombres quedaron heridos.

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La caza de los nazis golpistas

El golpe de Estado o “Putsch de la Cervecería” como pasó a la historia, había terminado. Hitler escapó de la Odeonplatz en el auto de un amigo médico. Pero la Policía lo pudo ubicar a 56 kilómetros de Munich. El 11 de noviembre lo detuvieron. Estaba en la terraza de la casa, vestido con un pijama blanco, una bata azul y el brazo vendado. Lo llevaron a la prisión de Landsberg. Hitler se convirtió en el prisionero número 45, ocupante de la celda 5, un espacio muy cómodo, reservado a celebridades. Le permitieron seguir vistiendo con ropa de calle y recibir visitas.

El juicio contra los golpistas no tendría jurados pero sí cinco jueces profesionales. Además de los acusados Hitler, Göring y Ludendorff, estaban Ernst Rohm (futuro jefe de las SA), Wilhelm Bruckner y Wilhelm Fricke entre otros. El delito era “alta traición” y la pena que arriesgaban era la perpetua. El gobierno de Baviera prefería un juicio rápido y discreto, pero Hitler quería mucha publicidad para difundir sus ideas y largos discursos.

El primer día, el 26 de febrero de 1924, la sala estaba repleta. El proceso se desarrollaba en el segundo piso de la Escuela de Infantería del Reichswehr. Había 120 asientos y la mitad estaba asignada a la prensa, la mayoría extranjera. Hitler se sentó en una pequeña mesa con el general Ludendorff. El presidente del tribunal fue Georg Neithardt, un hombre conservador que se reveló muy indulgente con Hitler. Le permitió pronunciar largos discursos (su declaración inicial fue de 4 horas), interrogar a los testigos e interrumpir los testimonios de los testigos del fiscal.

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Una vieja foto de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial (Foto: Archivo Nacional polaco/EFE)

Una vieja foto de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial (Foto: Archivo Nacional polaco/EFE)

Hitler culpó al gobierno de Berlín de la crisis económica; afirmó que le había robado al pueblo “sus últimas migajas”. Dijo: “¡La política no se hace con la palma, sino con la espada!”. Y en su alegato final exclamó que su objetivo era destruir el marxismo. Desafiante, terminó así: “¡Llegará la hora en que las masas que se paran en las calles bajo nuestra bandera con la esvástica se unirán a quienes nos dispararon!”. Algunos en la sala lloraron.

Cinco años de prisión

El 1º de abril Hitler y tres secuaces fueron condenados a 5 años de prisión, la pena mínima. En pocos meses, saldrían libres. A los demás, les aplicaron penas en suspenso y al general Ludendorff lo absolvieron. Cuando Hitler regresó a su habitación (pues no estaba en una celda) salió al balcón a saludar a sus seguidores. Una multitud reaccionó al verlo con: “¡Heil, Hitler!”.

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En julio, Hitler trabajaba arduamente en una obra que sería a la vez autobiografía y manifiesto político. La obra se llamaría Mein Kampf . En el libro, desarrolló los dos grandes temas que marcarían su política posterior. Primero, definió la historia mundial como una lucha entre razas y consideró a los arios como la raza creadora de cultura y a los judíos como la raza destructora de cultura. Segundo, expuso los argumentos a favor de la imperativa expansión territorial alemana hacia el este, a la que llamó “espacio vital” para los alemanes o Lebenstraum.

El Tribunal Supremo de Baviera le concedió la libertad condicional después de cumplir ocho meses de su condena a 5 años. El juicio fue muy beneficioso para Hitler. De ser un personaje de segunda línea en la política local, después del proceso se convirtió en un mártir patriótico y en una figura prominente en la política alemana. Ya estaba en condiciones de infligir un tremendo e inédito sufrimiento al mundo.

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¿Qué hace falta para reabrir el estrecho de Ormuz?: riesgos y lecciones históricas

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FOTO DE ARCHIVO: Componentes del Grupo de Ataque del portaaviones Dwight D. Eisenhower (IKECSG), el destructor de misiles guiados USS Stethem (DDG 63) y la fragata de la Armada francesa FS Languedoc (D 653) transitan por el estrecho de Ormuz el 25 de noviembre de 2023. Armada de EE. UU./vía REUTERS

Cada día que el estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado al tráfico marítimo ensombrece aún más la economía mundial.

Es improbable que se restablezca el tráfico normal a través del estrecho mientras la guerra continúe. Y una vez que el conflicto finalmente cese, no está claro cuándo se reanudarán las travesías ni a qué ritmo. La mera amenaza de ataques iraníes ha disuadido a la mayoría de los operadores navieros de aventurarse en la ruta desde que Estados Unidos e Israel comenzaron a bombardear Irán el 28 de febrero. Su temor no desaparecerá por completo una vez que cesen los combates, ni siquiera si se declara un alto el fuego formal. Es probable que inicialmente se requiera algún tipo de escolta naval, y dicha operación presenta numerosos riesgos y limitaciones.

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Aquí presentamos un resumen visual de lo que se necesita para reactivar esta arteria vital del comercio mundial, cómo podría ser su reapertura y algunos ejemplos de advertencias de la historia.

Ormuz no es el único punto de estrangulamiento comercial del mundo. También están el estrecho de Malaca, el canal de Panamá y el estrecho paso hacia el mar Rojo entre Yemen y Yibuti. Pero el estrecho de Ormuz es, sin duda, la vía marítima más crucial para la industria energética, ya que maneja aproximadamente una cuarta parte del comercio mundial de petróleo por vía marítima y una quinta parte del suministro de gas natural licuado. No existe una ruta marítima alternativa para evitar Ormuz. Su ubicación en una región inestable y políticamente volátil, junto con su topografía única, lo hacen especialmente vulnerable a las interrupciones.

El estrecho tiene unos 225 kilómetros de largo y solo 40 kilómetros de ancho en su punto más angosto, lo que significa que los barcos tienen poco espacio para maniobrar y son blancos fáciles para ataques desde la costa o pequeñas embarcaciones. Entrar y salir con seguridad lleva entre 10 y 14 horas para buques cisterna completamente cargados que viajan a velocidades máximas de alrededor de 14 nudos. Dado que es relativamente poco profundo, el ejército iraní puede colocar minas con bastante facilidad, si así lo desea. Además, el terreno montañoso de la costa iraní es ideal para ocultar plataformas de lanzamiento de misiles y drones.

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Mapa infográfico del Estrecho de Ormuz, mostrando Irán, Omán y EAU, con tráfico de buques, profundidades del agua y relieve, destacando zonas estratégicas.
Una infografía detalla cómo la geografía del Estrecho de Ormuz, con sus 25 millas de ancho en el punto más estrecho y características como aguas poco profundas y terreno montañoso, representa desafíos significativos para la navegación y la seguridad militar en la región. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Irán lleva décadas acumulando misiles y se desconoce cuánto de su arsenal le queda. Además, posee —y probablemente sigue produciendo— miles de drones tipo Shahed, menos avanzados, que pueden usarse para atacar petroleros. Por lo tanto, el ejército iraní podría convertir fácilmente el estrecho en un campo de tiro.

Infografía con mapa del Golfo Pérsico y Omán, mostrando puntos de ataques iraníes a barcos (1-19 marzo) con drones, misiles o explosivos, y una leyenda de daños.
Esta infografía ilustra los ataques con misiles, drones y explosivos que Irán llevó a cabo contra buques civiles en el Estrecho de Ormuz y el Golfo de Omán del 1 al 19 de marzo, detallando las ubicaciones y los daños registrados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los armadores y operadores pierden dinero cada día que los buques cisterna, graneleros y portacontenedores no pueden entrar ni salir del Golfo Pérsico. Muchos de aquellos cuyos barcos están varados en la región se enfrentan a primas de seguro adicionales debido a la guerra, pagan salarios extra a la tripulación para compensar el peligro y las molestias, y gastan grandes sumas para preservar sus cargamentos. Por lo tanto, están ansiosos por asegurar el paso tan pronto como consideren que es seguro.

Cada uno tiene su propio nivel de tolerancia al riesgo. Un puñado de barcos cruzó el estrecho en marzo mientras misiles y drones sobrevolaban el Golfo. Estos buques estaban vinculados a Irán o a su principal cliente petrolero, China, o, en el caso de los buques indios de transporte de gas licuado de petróleo, habían obtenido garantías del gobierno iraní de que no serían atacados. Algunos estaban pagando millones de dólares en tasas de tránsito a Irán, dando a entender que no pagarlas los pondría en peligro. Los barcos bordearon la costa iraní, lo que sugiere que siguieron una ruta aprobada por las autoridades iraníes. En circunstancias normales, los barcos evitan navegar tan cerca de Irán debido a los riesgos de seguridad, y quienes salen del estrecho suelen usar el lado opuesto.

La gran mayoría de los operadores de buques no están dispuestos o no pueden pagar un peaje a Irán, por lo que su única alternativa es esperar a que el conflicto amaine. Tres operadores de buques o de carga entrevistados por Bloomberg News afirmaron que no realizarían ningún viaje a través del estrecho de Ormuz bajo ninguna circunstancia mientras la guerra continuara.

Incluso después de que terminen los combates, los armadores que no cuenten con una garantía iraní de paso seguro probablemente seguirán deseando algún tipo de protección militar. Las escoltas navales podrían brindar la seguridad necesaria. Si esto finalmente restablece un nivel sustancial de tráfico, podría aliviar parte de la interrupción del suministro y frenar los precios mundiales de la energía, que se han disparado desde que estalló el conflicto.

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Buques cisterna frente a la costa de Fujairah, en Fujairah, Emiratos Árabes Unidos, 3 de marzo de 2026. REUTERS/Amr Alfiky
Buques cisterna frente a la costa de Fujairah, en Fujairah, Emiratos Árabes Unidos, 3 de marzo de 2026. REUTERS/Amr Alfiky

Según expertos militares, una misión de escolta probablemente implicaría una cadena de buques de guerra a lo largo del estrecho, que se desplazarían en paralelo con buques mercantes para protegerlos de amenazas como misiles, drones aéreos, buques de ataque de superficie y armas sumergibles, como drones submarinos. La Armada de EEUU probablemente desplegaría destructores de la clase Arleigh Burke, optimizados para este tipo de operaciones defensivas. Estos están equipados con el sistema Aegis, que utiliza sistemas avanzados de radar y control para misiles antibalísticos, además de armas de menor alcance y contramedidas como señuelos reflectantes de radar, bengalas y otros señuelos. Si Francia, Alemania o el Reino Unido, aliados de EEUU, se unieran a la operación, sus buques aportarían capacidades similares.

Sin embargo, antes de que pudieran comenzar las escoltas, los buques de guerra especializados tendrían que asegurarse de que las rutas marítimas del estrecho de Ormuz estuvieran libres de minas iraníes, algo que solo podría ocurrir una vez que cesaran los disparos. Este proceso podría durar alrededor de dos semanas, según Jennifer Parker, profesora adjunta del Instituto de Defensa y Seguridad de la Universidad de Australia Occidental.

Este trabajo preparatorio requeriría pequeñas y rápidas embarcaciones dragaminas y posiblemente drones marinos. Estados Unidos y sus aliados también pueden desplegar helicópteros para remolcar sensores por el agua para su detección, así como contramedidas para desactivar minas con explosivos u otros medios. Si los combates cesan sin un alto el fuego formal, es probable que Estados Unidos intensifique sus esfuerzos para destruir equipo militar iraní en la zona cercana al estrecho, antes de una operación de escolta. El Comando Central de Estados Unidos ya ha declarado haber destruido o dañado más de 30 embarcaciones iraníes de colocación de minas y haber lanzado bombas antibúnker sobre emplazamientos de misiles iraníes cerca del estrecho.

Aviones de guerra estadounidenses también serían necesarios para sobrevolar la zona y ayudar a detectar posibles amenazas.

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Infografía mostrando buques de guerra y cargueros navegando en el Estrecho de Ormuz, con zonas de protección e indicaciones de amenazas como minas y misiles desde Irán.
Este diagrama ilustra cómo una columna móvil de destructores podría proteger a los buques comerciales en el Estrecho de Ormuz, señalando las zonas de protección y las amenazas iraníes como minas y misiles. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La proximidad de la costa iraní dejaría poco tiempo para localizar e interceptar proyectiles entrantes. Incluso buques de guerra avanzados equipados con los sistemas más sofisticados podrían verse superados por un ataque masivo desde la costa iraní. Los ataques de Irán contra objetivos terrestres en la región demuestran esto, ya que algunos misiles y drones han penetrado las defensas aéreas.

Expertos militares y de la industria naviera afirmaron que es improbable que las escoltas restablezcan el tráfico marítimo completo a través del estrecho. La Armada estadounidense por sí sola no cuenta con suficientes buques para proteger 140 embarcaciones, el número aproximado que suele transitar por la vía marítima diariamente en circunstancias normales. Funcionarios de defensa occidentales indicaron que la reapertura del estrecho solo puede ser posible mediante una coalición multinacional una vez que cesen los combates. Un alto el fuego podría persuadir a los aliados a atender el llamado del presidente estadounidense Donald Trump para desplegar sus propias armadas en una misión conjunta de protección marítima.

Gráfico de barras que muestra los cruces diarios de embarcaciones comerciales en el Estrecho de Ormuz de enero a marzo de 2026, con barras rojas para el oeste y rosadas para el este.
El gráfico detalla los cruces diarios de embarcaciones comerciales en el Estrecho de Ormuz entre enero y marzo de 2026, mostrando un fuerte descenso en el número de tránsitos durante el mes de marzo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Es posible que una operación de este tipo no pueda dar cabida a tantos buques como los que transitan por el estrecho en condiciones normales: permitir que demasiados buques se congestionen en la vía marítima podría aumentar el riesgo de limitaciones en la línea de fuego, por ejemplo, cuando un buque de guerra no puede destruir una amenaza entrante porque un buque mercante se interpone en su camino.

Incluso garantizar la seguridad de la navegación a través del estrecho de Ormuz podría no ser suficiente para los armadores más conservadores, quienes podrían solicitar protección más allá del estrecho, en el Golfo Pérsico, lo que potencialmente extendería el área de operaciones de protección naval hasta 560 millas náuticas.

Buques cisterna navegan en el Golfo Pérsico, cerca del Estrecho de Ormuz, en los Emiratos Árabes Unidos, el 11 de marzo de 2026. REUTERS
Buques cisterna navegan en el Golfo Pérsico, cerca del Estrecho de Ormuz, en los Emiratos Árabes Unidos, el 11 de marzo de 2026. REUTERS

En diciembre de 2023, una coalición naval liderada por Estados Unidos lanzó una operación para impedir que los hutíes, respaldados por Irán en Yemen, dispararan contra buques en el Mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb, situados al otro lado de la península arábiga, frente al estrecho de Ormuz. La misión consistía en escoltar buques mercantes a través de la vía marítima. Muchos operadores navieros desviaron sus rutas rodeando el extremo sur de África, lo que añadió semanas a los tiempos de viaje. En su punto álgido, Estados Unidos empleó cerca de una docena de buques de guerra para la operación, más que los aportados por el Reino Unido y otros aliados.

En mayo de 2025, tras una campaña de bombardeos que alcanzó más de 1000 objetivos hutíes, el presidente Trump anunció que Estados Unidos pondría fin a sus ataques, ya que el grupo rebelde había acordado un alto el fuego. La calma resultó ser temporal, y los hutíes volvieron a atacar el transporte marítimo. El Centro Conjunto de Información Marítima, creado como parte de la operación de protección, consideró graves nueve incidentes, y cuatro buques fueron hundidos en esos ataques.

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Podría decirse que la campaña de bombardeos estadounidenses fue la que propició el breve cese de hostilidades. La disminución en el número de ataques pudo deberse, en parte, a que los buques seguían evitando el Mar Rojo por temor a los ataques hutíes.

Durante la Guerra de los Petroleros de la década de 1980, parte del conflicto más amplio de ocho años entre Irán e Irak, cientos de buques mercantes fueron atacados en el Golfo Pérsico por ambos bandos, lo que provocó la muerte de cientos de marineros civiles.

En julio de 1987, Estados Unidos se involucró formalmente en el conflicto con la Operación Earnest Will, brindando protección a los petroleros de propiedad kuwaití contra los ataques iraníes. La operación se convirtió en el mayor convoy naval desde la Segunda Guerra Mundial, con más de 30 buques de guerra en su punto álgido. Sin embargo, no puso fin de inmediato a los ataques: en la primera misión de escolta, un petrolero comercial kuwaití, que había cambiado su bandera a la de Estados Unidos, chocó contra una mina submarina que dañó el buque, pero no causó heridos. Los posteriores ataques con minas y misiles también dañaron buques kuwaitíes y buques de guerra estadounidenses.

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Esta fue una parte secreta de la Operación Earnest Will. Su propósito: destruir la capacidad de Irán para colocar minas y así permitir escoltas seguras. Las fuerzas especiales estadounidenses operaban principalmente de noche para localizar buques iraníes minadores, atacándolos o destruyéndolos para permitir el tránsito seguro de sus escoltas. Esta misión, junto con otros ataques de represalia estadounidenses contra objetivos navales iraníes, finalmente condujo a una disminución de los ataques contra buques en la región.

(Bloomberg)



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US moves airborne troops, Marines as Iran rejects ceasefire, raising ground war potential

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

The U.S. is positioning ground-capable forces in the Middle East as Iran rejected a ceasefire proposal Wednesday, a shift that gives Washington new — though limited and high-risk — options for potential operations inside Iran. 

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Military experts say the deployments are not a precursor to a large-scale invasion, but instead position the U.S. for targeted, short-duration missions — options that have taken on new relevance as diplomatic off-ramps narrow.

In recent days, the Pentagon has moved ground-capable forces into the region, including around 1,000 paratroopers, with the Army’s 82nd Airborne Division — among them the 1st Brigade Combat Team, a core component of the military’s Immediate Response Force rapid-response unit designed to deploy on short notice to crises anywhere in the world — along with roughly 5,000 Marines and sailors assigned to the 31st Marine Expeditionary Unit and its Amphibious Ready Group, led by the amphibious assault ship Tripoli.

Marine expeditionary units and airborne forces often are among the first U.S. units deployed in a conflict, designed to rapidly establish an initial presence and respond to emerging crises.

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IRAN’S REMAINING WEAPONS: HOW TEHRAN CAN STILL DISRUPT THE STRAIT OF HORMUZ

The U.S. is positioning ground-capable forces in the Middle East after Iran rejected a ceasefire proposal, a shift that gives Washington new—though limited and high-risk—options for potential operations inside Iran. (Vanderwolf Images via Getty)

The White House has emphasized the deployments are meant to preserve flexibility as the conflict evolves — a posture that now carries greater weight after Iran rejected a U.S.-backed ceasefire proposal.

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«The president likes to maintain options at his disposal,» press secretary Karoline Leavitt said Wednesday at a White House press briefing. «It’s the Pentagon’s job to provide those options to the commander in chief.» 

Lawmakers on the Armed Services Committees emerged from a classified briefing on Iran Wednesday expressing frustration over a lack of clarity from the administration.

«We want to know more about what’s going on, what the options are, and why they’re being considered,» House Armed Services Chairman Rep. Mike Rogers, R-Ala., told reporters. «We’re just not getting enough answers.»

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«Let me put it this way, I can see why he might have said that,» Sen. Roger Wicker, R-Mo., chairman of the Senate Armed Services Committee, said in agreement.

Military experts said the types of forces being deployed point to a more limited set of options on the ground. 

«It is not for the type of ground invasion that we saw in Iraq,» James Robbins, Institute of World Politics dean and former special assistant to Defense Secretary Donald Rumsfeld, told Fox News Digital. «There simply aren’t enough troops.» 

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The U.S. already maintains roughly 40,000 troops to 50,000 troops across the Middle East, with recent deployments adding several thousand more forces, including Marines and airborne units.

The Pentagon did not respond to a request for comment. 

What limited ground options could look like

If U.S. forces were used inside Iran, experts say operations likely would focus on specific, high-value objectives rather than holding territory. 

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One likely focus would be along Iran’s southern coast near the Strait of Hormuz — a critical global shipping lane that would become a central pressure point in any limited U.S. ground option. 

Iranian forces have positioned missiles, drones and naval assets throughout the region, creating a persistent threat environment for any operation.

«The most logical step is to try to secure the straits by taking some key positions inside Iran,» Ehud Eilam, a former official with Israel’s Ministry of Defense, told Fox News Digital.

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Amphibious assault ship USS Tripoli (LHA-7) i

USS Tripoli is headed to the Middle East.  (Edgar Su/Reuters)

«For the Marines, it would probably be somewhere along the Iranian side of the Persian Gulf, around the straits or nearby to establish a base of operations,» Robbins said.

Trump has said the U.S. Navy could escort commercial tankers through the waterway if necessary, as Iranian threats have disrupted traffic in one of the world’s most critical energy choke points. But no plans have been enacted to do so, according to officials. 

But even limited objectives would be difficult to secure or sustain under constant threat.

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«It’s a large gulf and there’s lots of places you could drop a mine or shoot a cruise missile from or shoot a drone from,» said Adm. Kevin Donegan, former commander of the U.S. Navy’s Fifth Fleet. 

Beyond coastal positions, U.S. forces could be used for short-duration missions targeting specific military assets — such as missile launch sites, radar systems or other infrastructure that cannot be fully neutralized from the air.

AFTER THE STRIKES, HOW WOULD THE US SECURE IRAN’S ENRICHED URANIUM?

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Eilam said special operations forces could also be used for targeted missions inside Iran, including striking military infrastructure or capturing key personnel.

«They may come and capture a certain objective, destroy some Iranian radar, or some Iranian facility, take some generals into captivity,» Eilam said.

Such operations would be aimed at degrading Iran’s capabilities and supporting broader air and naval operations, rather than holding territory.

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Some experts noted that small special operations teams can operate inside Iran without public visibility, making it difficult to assess the full scope of current activity.

Infographic of "Kharg Island"

(Photo by Elif Acar/Anadolu via Getty Images)

Securing nuclear infrastructure 

One potential objective for ground forces would be securing Iran’s nuclear infrastructure. 

Nuclear experts have insisted that the material could not be destroyed by airstrikes alone — a presence on the ground would be essential. 

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Robbins said U.S. troops could be used to secure nuclear material or facilities — but not under active fire. 

«That would have to be more under a permissive environment,» Robbins said. «It could not really well be done under fire.» 

Iran is believed to have roughly 970 pounds of uranium enriched to near weapons-grade levels, though international inspectors say they can no longer verify the size or location of that stockpile. 

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In past conflicts, U.S. forces have been tasked with securing weapons sites or sensitive materials even in unstable or contested environments, particularly during and after the 2003 invasion of Iraq, when specialized units conducted extensive searches of hundreds of facilities.

Any such operation in Iran would be complex. Key nuclear facilities are hardened, dispersed, and in some cases buried deep underground, making them difficult to access or secure quickly.

What the US is unlikely to do — and why

Experts cautioned that some of the more aggressive scenarios being discussed — such as seizing Iran’s key oil export hub at Kharg Island — are unlikely to be pursued.

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While such a move could, in theory, choke off a major source of revenue for Iran, they said similar effects could be achieved through less exposed means.

«You could achieve that desired outcome just by constraining the flow that comes out of Kharg after it gets outside the Gulf,» Donegan said.

Robbins also questioned the strategic value of seizing the island.

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«To what end would be the question,» he said. «I don’t see an endgame to seizing Kharg.»

Experts warned that occupying territory like Kharg would expose U.S. forces as fixed targets while creating major logistical challenges, requiring continuous resupply under the threat of Iranian missile and drone attacks.

«Occupying territory creates a vulnerability, because you now become a target,» Donegan said.

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Instead, they said U.S. forces are better suited for limited operations ashore that do not require holding ground.

«Doing something ashore to eliminate things, because you have to be on the ground to do it, and leaving — that’s also a capability,» Donegan said.

The buildup also has included increased activity from U.S. military transport aircraft, including C-17 and C-130 airlifters used to move troops and heavy equipment into the region, part of the logistical groundwork that would be required for any potential ground operations.

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Iran prepares defenses at Kharg and across the region

Behind the scenes, Iranians likely are preparing for all contingencies in a ground war. Iranian officials dismissed Trump’s talk of «productive» negotiations as «psychological warfare» and negotiations weren’t happening. 

Iranian Lt. Col. Ebrahim Zolfaghari, a military spokesperson, mocked the U.S. attempts at a ceasefire deal Wednesday in a video statement, asking, «Have your internal conflicts reached the point where you are negotiating with yourselves?»

Any U.S. ground operation targeting Kharg Island would face an environment Iran already has prepared and militarized. 

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The island is not just an oil hub but a coastal military hub. Recent U.S. strikes hit more than 90 Iranian military targets on the island, including missile storage bunkers and naval mine facilities.

Iran has been moving additional forces and air defenses, as well as laying traps, at Kharg for weeks in preparation for a potential U.S. operation to seize the island, sources familiar with the intelligence told CNN.

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Beyond the island itself, Iranian forces have increased military readiness across the region. 

Reporting shows the repositioning of missile units, expanded air defense activity, and increased naval patrols in the Strait of Hormuz — part of a broader effort to disperse assets and reduce vulnerability to strikes.

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INTERNACIONAL

Tensión con Estados Unidos: un Castro podría ser el sucesor de Díaz-Canel en Cuba

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Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impulsa un cambio en el liderazgo de Cuba, crecen las especulaciones sobre si hay alguien que podría reemplazar al presidente cubano Miguel Díaz-Canel y de quién podría tratarse.

Díaz-Canel, sucesor elegido por Raúl Castro en 2018 y que ha sido una figura en gran medida decorativa, es el único gobernante sin el apellido Castro desde la revolución de 1959. Aún le quedan dos años de mandato, pero algunos expertos y un número creciente de cubanos dudan de que llegue a completarlos.

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Dos primos Castro

Dos primos Castro han pasado a estar en el centro de atención como posibles reemplazos, señalaron expertos.

Oscar Pérez-Oliva Fraga —sobrino nieto de Raúl Castro, de 55 años— ha ascendido al poder desde que salió del anonimato hace varios años. Se convirtió en titular del influyente Ministerio de Comercio Exterior e Inversión en mayo de 2024 y fue nombrado viceprimer ministro de la isla en octubre.

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En contraste, Raúl Guillermo Rodríguez Castro —nieto de Raúl Castro— nunca ha ocupado un cargo de gobierno, ya que se desempeñó como guardaespaldas de su abuelo y más tarde como jefe del equivalente cubano del Servicio Secreto de Estados Unidos. Desde hace tiempo se le conoce como “Raulito”, y es nuevo en el foco que recae sobre los altos funcionarios del gobierno.

Pero fue noticia el mes pasado cuando se reunió en secreto, al margen de una cumbre de la Comunidad del Caribe en San Cristóbal, con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. En ese momento, Rubio se negó a decir con quién hablaba dentro del gobierno cubano.

“El papel que desempeña Raulito ahora mismo es el de conexión entre Raúl Castro y quienquiera que esté del lado de Estados Unidos”, afirmó Sebastián Arcos, director interino del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de Florida. “Goza de la confianza absoluta de Raúl Castro”.

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El nieto del expresidente Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro. Foto: EFE

Sin embargo, Arcos y otros expertos sostienen que, aun si alguien con el linaje Castro asumiera la presidencia, es poco probable que cambie algo.

“El liderazgo del partido no significa nada en Cuba”, manifestó Arcos. “El partido es solo una fachada vacía. El poder real reside en los militares, bajo Raúl Castro”.

El hombre de 94 años sigue al mando como general, aparece en actos clave y es considerado la persona más poderosa de Cuba, un país sometido a más de seis décadas de gobierno absolutista, primero por el líder revolucionario Fidel Castro y luego, durante la última década, por su hermano menor Raúl.

Raul Castro sigue al mando como general, aparece en actos clave y es considerado la persona más poderosa de Cuba. Foto: Reuters

Y es poco probable que eso cambie.

“Lo más importante que tenemos que considerar de los últimos 30 años en Cuba es la absoluta renuencia de este régimen a implementar reformas económicas estructurales serias”, señaló Arcos. “Pedirles reformas políticas sería demasiado”.

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Uno de los primos Castro es descrito como tecnócrata

Pérez-Oliva estudió ingeniería eléctrica antes de convertirse en director general de una empresa importadora y luego en director de negocios dentro de la Zona Especial de Desarrollo Mariel de Cuba. Eso es todo lo que el gobierno cubano ha compartido oficialmente sobre él.

En internet apenas hay rastros de él; ni siquiera tiene una página en Wikipedia. Su cuenta en X es privada y lleva inscrito este sentimiento: “Comprometido con la Revolución y con las ideas de FIDEL”.

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Pérez-Oliva se convirtió hace poco en una figura pública, al viajar con el canciller cubano Bruno Rodríguez a Rusia y Vietnam a principios de este año. También hizo una aparición pública a inicios de febrero, cuando un apagón masivo afectó la región occidental de Cuba. Mientras otros altos funcionarios culparon únicamente al bloqueo energético de Estados Unidos, Pérez-Oliva reconoció que no era así.

“No nos queremos justificar con el bloqueo, hay un grupo de deficiencias internas”, dijo en una entrevista televisiva con medios estatales.

Un logro clave llegó en diciembre, cuando Pérez-Oliva fue nombrado diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, un requisito para cualquier presidente cubano.

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Carlos M. Rodríguez Arechavaleta, experto en Cuba y profesor en la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México, dijo que Pérez-Oliva tiene el perfil de un tecnócrata con habilidades de negociación comercial. “Esta podría ser una figura… más ideológica… tal vez con una orientación más tecnocrática, orientado a potencialmente reformista”, comentó.

Arcos dijo que, en su opinión, Díaz-Canel podría “muy bien ser reemplazado” por Pérez-Oliva.

“Este hombre se ve más adecuado, más pulido. Ha pasado por cargos más importantes”, señaló el experto. “Esto es un negocio familiar”.

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Raulito, una figura habitual en la escena del partido en Cuba

Rodríguez Castro es hijo de la hija mayor de Raúl Castro, y su padre es Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, una de las figuras más poderosas de Cuba que dirigió GAESA, el histórico brazo empresarial de los militares, antes de su inesperada muerte en julio de 2022.

En su juventud, Rodríguez Castro se volvió una presencia habitual en las escenas de la música y las fiestas en Cuba. Durante sus apariciones públicas, la gente se daba codazos y susurraba: “Ese es El Cangrejo”, un apodo que se le dio porque nació con un dedo extra.

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Asistió a una escuela militar y se convirtió en guardaespaldas de Raúl Castro, acompañándolo en viajes al extranjero. Más tarde, fue ascendido a jefe del equivalente cubano del Servicio Secreto de Estados Unidos, pero con la misión de espiar a los líderes del país, dijo Arcos.

Luego, el 13 de marzo, expertos señalaron que Rodríguez Castro estuvo presente en una reunión de gobierno con Díaz-Canel, cuando este anunció que Cuba había sostenido conversaciones con el gobierno de Estados Unidos. También estuvo presente en la conferencia de prensa posterior.

Se trató de una inusual aparición pública vinculada a asuntos de gobierno, y atrajo cierto escrutinio público de los cubanos de a pie.

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“El Cangrejo no tiene ningún puesto ahí, así que no sé por qué él estaba ahí metido”, dijo Maday Beltrán Acosta, de 20 años. “Y la gente puso un montón de comentarios sobre eso”.

Beltrán Acosta dijo que también le molestan las publicaciones de Rodríguez Castro en redes sociales porque muestran “abundante comida”.

“El pueblo pasando necesidad y él disfrutando de la vida”, señaló.

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Pero Arcos dijo que no cree que Rodríguez Castro pueda ser el próximo presidente de Cuba, al menos públicamente, porque su nombre reflejaría una continuidad del liderazgo actual de la isla, y no un cambio como exigen Trump y Rubio.

“No puede ser la figura de transición”, afirmó Arcos, “porque su apellido lo descalifica”.

“No es objeto de negociación”

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Aunque las especulaciones siguen desbordadas sobre si Cuba podría tener un nuevo presidente antes de que expire el mandato de Díaz-Canel, los expertos señalan que es un líder impopular.

Impuso medidas represivas tras las protestas antigubernamentales de julio de 2021, que surgieron por la escasez de alimentos y fueron las mayores de su tipo en décadas.

Bajo Díaz-Canel, las crisis económica y energética de Cuba se han profundizado.

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“Las condiciones de vida de la población están en el límite de la crisis humanitaria”, dijo Rodríguez Arechavaleta. “Ya la situación social es insostenible”.

“Es un hombre con barriga en un país donde todo el mundo trata de encontrar (algo) para comer”. añadió Arcos.

La semana pasada, el viceministro de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío refutó comentarios sobre un posible cambio en el sistema político o la salida de Díaz-Canel como parte de las conversaciones en curso con Estados Unidos.

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“El sistema político cubano no es objeto de negociación, ni el presidente, ni el cargo de ningún directivo en Cuba es objeto de negociación con Estados Unidos ni con el gobierno de ningún país”, dijo Fernández de Cossío a los periodistas.

Arcos, el experto en Cuba, dijo que no puede imaginar a Raúl Castro renunciando al poder, pero cree que Díaz-Canel podría ser reemplazado, y se refirió a él como “un burócrata gris” dentro del partido cuando fue nombrado presidente.

Señaló que la muerte de Castro “sería el tipo de sacudida que agrietaría al régimen”.

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“Nadie sabe realmente quién viene para reemplazarlo”, dijo Arcos. “Por primera vez en Cuba, existe la posibilidad de que varias personas luchen por el poder”.

La reportera de The Associated Press Milexsy Durán en La Habana contribuyó a este despacho.

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