ECONOMIA
Saltó el precio del dólar que inversores pactan en el mercado de futuros: 7 factores que meten presión

El precio del dólar oficial llegó a su valor histórico más alto, al tocar los $1.235 en la plaza minorista, y empezó a generar cierto ruido en la City. De hecho, en los mercados a futuros también se registró una suba para todas las posiciones negociadas, y los economistas argumentan 7 causas principales que están generando una presión alcista para el billete estadounidense, que puede mantenerse en los próximos meses.
En cifras, este martes, el dólar mayorista avanzó 17 pesos (1,4%) para ubicarse en los $1.220, mientras que en el mercado informal el blue ascendió 10 pesos hasta los $1.225.
Y en el mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex los valores negociados para fines de diciembre subieron en una sintonía similar para ubicarse en $1.399.
«Los futuros suben como consecuencia a la suba del precio del dólar en el spot, debido a que son mercados que están conectados», sostiene Gustavo Quintana, analista de PR Cambios, a iProfesional.
Por eso, ante la pregunta sobre cuánto puede mantenerse esta tendencia al alza, responde: «Nadie sabe cuánto más puede subir, pero todavía hay un flujo importante para liquidar de parte de los exportadores. Hay que esperar unos días para ver cómo decanta todo».
Según la consultora 1816, en las próximas tres semanas se verá una «lluvia de dólares» del sector agroexportador, porque solamente al final de la semana pasada se presentaron declaraciones de ventas al exterior por el equivalente de u$s2.700 millones. Y un total de u$s6.500 se declararon en los últimos 12 días.
Claro, el tema es saber qué ocurrirá luego de este ingreso transitorio de divisas, debido a que comienza la temporada baja de la cosecha del campo y qué ocurrirá con otro tipo de cuestiones que encienden las alarmas, como el incremento de salida de dólares para turismo, importaciones y ahorro.
«El tipo de cambio debería subir si se mira la oferta y la demanda, porque, hasta ahora, el equilibrio en el mercado cambiario fue dado por cuestiones extraordinarias porque se liquidaron exportaciones y se tomó deuda. Además, las empresas tomaron deudas en dólares, porque los bancos en algún momento tuvieron ganancias y vendían de corto y recompraban de largo», argumenta, entre varias cuestiones, Sebastián Menescaldi, economista y director asociado de la consultora Eco Go.
Incluso, Quintana también afirma que la escalada en el precio del dólar de los últimos días, que fue de 6,5% acumulado desde el 18 de junio pasado, se debe a una «combinación de factores».
Factores que presionan al precio del dólar
Los factores que se vinculan a la tensión alcista en la cotización del tipo de cambio, se vinculan, por un lado, a noticias negativas coyunturales, como el informe publicado de JP Morgan respecto al fin del carry trade, a lo que se suma el anuncio de MSCI que Argentina mantiene su posición de mercado «standalone«, en el que sigue sin ser catalogado ni como «frontera», ni como «emergente».
Y también el fallo desde Estados Unidos contra el Estado argentino y las acciones que posee de YPF, anunciado el lunes, generó incertidumbre en la City.
A ello se le suman factores estacionales, como el ingreso en la época de baja liquidación del campo y de cobro de medio aguinaldo y vacaciones, que genera mayor demanda de divisas.
También el precio de dólar que se percibe como barato y lleva a un incremento importador y al turismo en el exterior. Para completar, se debe mencionar el aspecto político, debido a las tensiones que se generarán hasta octubre, por las elecciones legislativas de medio término.
En resumen, estos son los principales 7 factores que inciden en una presión alcista en el precio del dólar.
1. Informe de JP Morgan
El banco de inversión JP Morgan publicó un informe sobre los bonos argentinos, donde, si bien mantiene una visión optimista para el mediano plazo, destaca avances en la desinflación y el ajuste fiscal, recomienda cautela en el corto plazo. Esto se debe a la reciente suba en los precios de los activos de renta fija, por lo que sugirió una reducción del riesgo en las carteras y salir de las inversiones en pesos.
En particular, la entidad decidió cerrar su posición en Lecap tras obtener un retorno del 10,4%, calificando la estrategia de «carry trade» como exitosa tras los más de dos meses de estabilidad cambiaria. Pero, por la proximidad del calendario electoral y la disminución del efecto positivo de los flujos del agro, JP Morgan prefiere «esperar mejores oportunidades» antes de volver a posicionarse de manera más agresiva.
2. Fallo contra YPF
El fallo negativo de la justicia de Estados Unidos sobre YPF, que ordena a la Argentina transferir su participación del 51% en la empresa a una cuenta de custodia, como parte de la ejecución de la sentencia por la expropiación de 2012, generó ruidos en el mercado y en el precio del dólar, porque implica tener que cancelar una deuda que equivale a unos u$s17.000 millones.
Igualmente, según los analistas consultados por iProfesional, el fallo negativo afecta al Estado argentino, no a la empresa nacional. Por lo que afirman que no es sencillo de aplicar su ejecución.
«Es algo impracticable de realizar porque debería ser con el aval del Congreso y el 25% de la empresa es de las provincias», sostiene Gustavo Neffa, economista y director de Research for Traders (RfT).
Al respecto, Menescaldi suma: «Entre lo de JP Morgan más lo de YPF generó que muchos hayan decidido cerrar posiciones y, eventualmente, tomar ganancias».
3. Argenina, mercado «no emergente»
La noticia de que Argentina no fue incluida por Morgan Stanley Capital International (MSCI) en la lista de países con posibilidades de ser reclasificados a mercado «Frontera» o «Emergente», indica que deberá esperar al año que viene para tener definiciones.
Si bien es una medida que era esperada en gran parte por la plaza bursátil, también se sumó al listado de noticias negativas de los últimos días.
4. Cobro del aguinaldo y sueldo de julio, más vacaciones de invierno
La estacionalidad de julio, con el cobro del medio aguinaldo, el salario mensual y las vacaciones de invierno, están presionando la demanda de divisas. Hecho que incide en la suba de precio.
«No hay que olvidar que la demanda de privados ha sido muy significativa en abril y mayo, desde que se liberó el cepo, con egresos por más de u$s3.500 millones sólo en el mes de mayo. Y, en este momento, se puede potenciar la demanda por aguinaldos, vacaciones de invierno, donde la cuenta Viajes y Turismo sigue siendo muy deficitaria», detalla Pablo Repetto, jefe de Research de Aurum.
A ello, completa Fernando Baer, economista de Quantum: «En principio, está influyendo en la suba del dólar el desarme de posiciones en pesos, algo de carry trade, con mayor demanda de dólares por parte de minoristas en la antesala del aguinaldo. El contado es reflejo de esa mayor demanda del spot, y en un contexto donde la tasa de interés en pesos también ajustan»
5. Mayor demanda de importadores
La percepción que el dólar está «barato», lleva a una mayor demanda de divisas de importadores y de argentinos que buscan comprar productos en el exterior y viajar.
«La suba del precio del dólar es por la propia demanda de importadores, que puede anticipar a comprar dólares ante la perspectiva de que en un par de semanas la oferta del agro se reduzca bastante», dice Repetto.
Según los últimos datos de INDEC, en mayo pasado, la balanza comercial argentina registró un superávit de u$s608 millones, resultado de exportaciones por u$s7.095 millones e importaciones por u$s6.488 millones. Es decir, hubo una caída interanual de los envíos al exterior de 7,4%, mientras que los ingresos desde el extranjero subieron más de 29%.
Por lo tanto, preocupa que se registre el mayor nivel importador desde octubre de 2023.
«La incertidumbre está respecto a qué va a pasar con el dólar si el saldo de la balanza comercial no repunta y si la Argentina no logra salir fuerte al tomar deuda en el mercado de capitales», alerta Walter Morales, presidente de Wise Capital.
Por lo que advierte: «Ojo que puede haber una presión cambiaria y el BCRA deberá salir a comprar dentro de la banda de flotación».
6. Reservas en la mira y campo
Si bien el campo estaría liquidando en estos días una importante cantidad de divisas, que podrían generar una calma de corto plazo, porque en las próximas semanas comienza la temporada baja de cosecha y el agro pasará a vender un caudal inferior de dólares. Algo que preocupa porque el Banco Central no puede acumular reservas de manera genuina.
«Después de la mayor oferta del agro por el remanente de lo que queda de las liquidaciones, va a venir todo demanda y una presión a la suba del precio del dólar», afirma Menescaldi.
7. Tensión por elecciones
Por último, la previa electoral por las primeras votaciones en algunos distritos, como Santa Fe, empiezan a generar ruidos e incertidumbre en el mercado respecto a cuáles serán los resultados en octubre de las elecciones legislativas de medio término, para conocer cuál es el apoyo que tiene el Gobierno de las medidas que está implementando.
En este sentido, Andrés Salinas, economista e investigador de la Universidad La Matanza (Buenos Aires), finaliza: «La suba tiene explicación en la especulación tras las noticias del JP Morgan sobre el desarme del carry argentino y el conflicto con la expropiación de YPF. El mercado quizás sobrerreaccionó ya que los fundamentals siguen bien, igualmente el agro ya liquidó bastante, por lo que ahora comienza ese periodo en el que vamos a ver a un dólar más volátil de cara a las elecciones. Eso lo empezado a ver en los contratos de futuro».
En resumen, el mercado de futuros y algunos economistas están proyectando un precio de dólar de $1.400 para fin de año.
«El nuevo sistema es una buena transición a un régimen flexible. El límite superior de $1.400 está cerca del promedio histórico y vuelve creíble la banda superior. La volatilidad pre-electoral puede llevar el dólar cerca de la banda más alta hacia septiembre, pero el BCRA cuenta con poder para contener presiones», detalla el BBVA Research.
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ECONOMIA
Guerra en Medio Oriente: se disparó el precio de un insumo agrario clave y se espera un fuerte impacto en la próxima campaña

Aunque el precio del petróleo suele tomarse como el principal termómetro económico del impacto de la guerra en Medio Oriente, el conflicto afectó aún más fuertemente el precio del gas (en especial, el comercio de GNL, en buques metaneros) y el de los fertilizantes, cuyo principal insumo es, precisamente, el gas.
Eso tiene una importancia decisiva para el campo argentino. Guido D’Angelo, economista e investigador de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) precisó a Infobae que cerca del 50% del consumo de fertilizantes de la Argentina es importado y que en 2025 el país había encadenado dos años seguidos de aumento de las compras, algo que hace tiempo no sucedía.
El año pasado el país importó poco más de USD 2.000 millones de fertilizantes, un aumento del 38% respecto de 2024, salto que en parte se debió a una parada técnica de Profertil y al temporal en Bahía Blanca, que también afectó la operación de la principal planta de producción de fertilizantes del país.
Los dos principales renglones de importación de fertilizantes, precisa un estudio de la BCR, son la urea, un fertilizante nitrogenado clave en la producción de trigo y maíz, y el fosfato monoamónico, MAP, el principal fertilizante fosfatado, de uso en el caso de la soja. La importación de fertilizantes potásicos tiene menor peso y se distribuye entre una amplia variedad de productos. Según datos de la Asociación Civil Fertilizar y de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa), maíz y trigo concentran el 70% del consumo de fertilizantes del país. La soja explica solo 8% del consumo, principalmente el fosfato monoamónico. Además, el maíz tuvo un impacto negativo en materia de precios, pues Irán es el principal importador mundial, abastecido mayormente por Brasil.
Según datos del “Reporte informativo de fertilizantes” de la consultora Ingeniería en Fertilizantes (IEF) fechado este viernes, que incluye el gráfico de abajo, del 26 de febrero al 5 de marzo el precio de la urea tuvo aumentos de entre 23 a 80 dólares la toneladas (según mercado, incluyendo costo y flete). En porcentaje, las variaciones fueron desde 11% del precio internacional FOB a aumentos del 14% en el Báltico , 18% en Egipto y 15% en Brasil. El reporte describe el escenario de crisis, con interrupciones en producción, logística y comercio internacional, en el mercado global y en la Argentina.

“El impacto se concentró en el Estrecho de Ormuz, corredor por donde circula cerca de un tercio del comercio mundial de fertilizantes, incluyendo urea, amoníaco y materias primas fosfatadas. La reacción fue inmediata: retiro de ofertas de productores, traders cubriendo posiciones, subas abruptas en precios físicos y derivados, paralización de compradores y problemas logísticos severos con buques detenidos, navieras suspendiendo tránsito y aseguradoras retirando cobertura. Incluso se declararon casos de fuerza mayor en cargamentos hacia India. La urea llegó a subir hasta 40% en pocos días, acercándose a los máximos observados durante la crisis energética de 2022”, dice un pasaje.
En consecuencia, el salto en los precios empezó a a trasladarse a los valores en Sudamérica. Al cierre de la semana, los precios CFR (esto es, costo y flete) ya habían aumentado 160 dólares la tonelada en el caso de la urea (para trigo y maíz) y 50 dólares la tonelada para los fosfatados (entre los cuales está el MAP, que usan los productores de soja argentinos) en solo siete días.
“En Argentina la reacción de la cadena comercial fue defensiva. Importadores y distribuidores prácticamente se retiraron del mercado ante la dificultad de estimar costos de reposición en un contexto de extrema volatilidad. Recién hacia el final de la semana reaparecieron ofertas muy cautelosas para cubrir necesidades puntuales de corto plazo”, dice el informe de IEF.
“Afortunadamente estamos más en tiempo de cosecha que de siembra, por lo que el consumo de fertilizantes no es ahora tan elevado, pero el aumento de precios sí está sucediendo a las puertas de la siembra en el hemisferio norte, en particular en EEUU, y eso pone presión adicional sobre los precios de los granos”, explicó D’Angelo, quien también precisó que el grueso de las importaciones de fertilizantes ocurre en la segunda mitad del año, pero las decisiones al respecto deben tomarse en mayo. Esto es, de aquí a unos dos meses.
De hecho, señala el Reporte de Fertilizantes, “en este momento del año, Argentina, Uruguay y Paraguay no presentan urgencia de compra frente a mercados como EEUU, Brasil o India, lo que reduce el incentivo de los traders a asumir riesgo comercial en la región. Factores clave a monitorear: evolución del conflicto en Medio Oriente, reapertura del Estrecho de Ormuz, continuidad de exportaciones desde Omán (actual vía logística viable), posicionamiento de India en el mercado y comportamiento de la demanda brasileña”.
La paralización del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz y la interrupción de operaciones energéticas en la región generaron una rápida reacción alcista de los fertilizantes.
“Al tratarse de una zona que concentra una porción significativa de las exportaciones globales de urea, las restricciones logísticas y productivas provocaron una inmediata búsqueda de orígenes alternativos. Al mismo tiempo, el aumento en los precios del gas natural y la incertidumbre sobre la disponibilidad de cargamentos incrementaron la volatilidad del mercado. A pesar del fuerte movimiento de precios, la demanda final agrícola continúa condicionada por la relación desfavorable entre fertilizantes y commodities agrícolas. En India surgieron riesgos para el abastecimiento debido a la posible interrupción de cargamentos provenientes de Medio Oriente comprometidos en recientes licitaciones de importación. La suspensión de exportaciones de LNG desde Qatar también amenaza con reducir la producción doméstica de urea al afectar el suministro de gas utilizado como insumo en las plantas”.
En gran medida, todo se debe a que la producción en Qatar se detuvo debido a los ataques a la infraestructura energética. En Irán la actividad productiva se detuvo y algunos embarques se hicieron desde puertos de Omán.
En Europa el aumento del gas natural y la incertidumbre de suministro llevaron fuertes aumentos, en EEUU la expectativa de menor oferta global impulsó el mercado para la temporada de aplicación de primavera y en Brasil el aumento del costo de reposición redujo la actividad comercial.
Al igual que el de la urea, el mercado de fertilizantes fosfatados como el MAP, para la producción de soja, también está atravesado por la incertidumbre. “La posible interrupción de exportaciones desde Arabia Saudita y el encarecimiento de materias primas como azufre y amoníaco llevaron a numerosos productores a retirar ofertas y adoptar una postura cautelosa”, dice el Reporte.
El mercado de EEUU es el más dinámico, debido a la cercanía de la campaña de primavera (boreal), mientras Sudamérica y Europa parecen en situación de espera. “En América Latina –prosigue- el mercado brasileño permanece prácticamente paralizado, con proveedores e importadores retirados de las negociaciones mientras evalúan la evolución del conflicto. Sin embargo, se reportaron operaciones de MAP ruso con destino a Brasil y al Cono Sur que reflejan valores superiores a los de semanas previas”.
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ECONOMIA
De Bioceres a Garbarino y Peabody: la lista de empresas que quebraron o entraron en concurso

El comienzo de 2026 expuso una tendencia que empieza a repetirse en distintos sectores de la economía argentina: empresas que recurren a la Justicia para intentar reorganizar sus deudas o directamente liquidar sus operaciones.
En los últimos meses se multiplicaron los concursos preventivos, cesaciones de pagos y procesos de quiebra, como fueron recientemente los casos de Garbarino y Bioceres, por ejemplo. Se da en un contexto marcado por consumo debilitado, mayores importaciones, dificultades de financiamiento y presión sobre los costos.
La lista de compañías que ingresaron en procesos concursales o falenciales incluye firmas de rubros muy diversos -industria, agro, tecnología, retail y consumo masivo-, lo que evidencia que el deterioro financiero no se limita a una actividad específica. En algunos casos, las empresas buscan negociar con acreedores para sostener su funcionamiento; en otros, el deterioro fue tan profundo que la Justicia avanzó directamente con la quiebra.
Electrodomésticos y retail, golpeados por la caída del consumo
Uno de los casos más recientes involucra a Goldmund, propietaria de la marca de electrodomésticos Peabody, que durante marzo solicitó ante la Justicia comercial la apertura de su concurso preventivo de acreedores.
La empresa, que logró consolidar su presencia en el mercado local con pequeños electrodomésticos y artículos para el hogar, enfrenta ahora un escenario complejo. El retroceso del consumo interno y la mayor presencia de productos importados impactaron en su negocio, por lo que la compañía busca a través del proceso judicial reordenar su pasivo y abrir una negociación formal con acreedores para preservar la continuidad de la firma.
Dentro del comercio minorista, otro caso emblemático fue el de Garbarino, histórica cadena de electrodomésticos. Luego de más de cuatro años de trámite judicial, el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 resolvió la quiebra definitiva de la compañía, tras fracasar el proceso de salvataje que intentaba encontrar un inversor dispuesto a rescatarla.
En su etapa de mayor expansión, Garbarino llegó a contar con más de 300 sucursales y alrededor de 5.000 empleados. Con el paso de los años, sin embargo, la combinación de problemas financieros, cambios en el negocio del retail y el avance del comercio electrónico redujo drásticamente su estructura, que antes de la liquidación judicial se limitaba a tres locales y menos de 20 trabajadores.
Textiles bajo presión por importaciones y caída de ventas
La industria textil aparece entre las actividades más afectadas por el nuevo escenario económico. En ese contexto, Hilados S.A., empresa del grupo TN & Platex, decidió recurrir al concurso preventivo para reorganizar su estructura financiera.
Desde la compañía explicaron que el objetivo del proceso judicial es ordenar su deuda y garantizar la continuidad operativa, luego de atravesar un 2025 caracterizado por una marcada caída de la actividad.
Según detallaron, el deterioro del negocio responde a una combinación de factores que impactaron en la rentabilidad: mayor ingreso de indumentaria importada, desregulación de las ventas digitales provenientes del exterior y crecimiento del mercado de ropa usada.
A ese escenario se sumaron costos financieros elevados y una fuerte caída en el nivel de producción, lo que llevó a la empresa a analizar la venta de activos no estratégicos como parte de su estrategia para sostener el negocio y evitar un cierre definitivo.
Otra firma del mismo rubro que inició un proceso similar es Emilio Alal S.A., compañía fundada en 1913, que formalizó su concurso preventivo tras atravesar una profunda crisis financiera.
La empresa decidió cerrar su división industrial y paralizar las operaciones en sus plantas ubicadas en Goya (Corrientes) y Villa Ángela (Chaco), lo que marcó el inicio de un proceso de reestructuración.
En su presentación judicial, la compañía señaló que el deterioro económico responde a varios factores que golpearon al sector: retroceso del consumo interno, mayor competencia de productos importados, aumento de costos —especialmente energía e insumos— y falta de financiamiento bancario.
En ese contexto, la firma evalúa redefinir su modelo de negocios, reduciendo su presencia industrial y orientando parte de su actividad hacia la comercialización de materia prima y la importación de productos terminados.
El agro también enfrenta tensiones financieras
Las dificultades tampoco quedaron restringidas al sector urbano. En el ámbito agropecuario, la empresa Italar SRL, con sede en Charata, Chaco, pidió la apertura de su concurso preventivo de acreedores tras enfrentar un fuerte deterioro de su situación financiera.
Durante los últimos años la firma había impulsado su expansión a partir de financiamiento bancario y emisiones de deuda en el mercado de capitales. Sin embargo, una serie de campañas agrícolas adversas afectó su producción y debilitó su estructura económica.
Según datos del sistema financiero, la compañía acumula deudas superiores a $16.200 millones, además de más de 40 cheques rechazados por falta de fondos.
Ante la Justicia, la empresa explicó que llegó a perder hasta el 95% de su capacidad productiva luego de varias campañas con rendimientos muy por debajo de lo previsto, una situación que golpeó especialmente a las explotaciones agrícolas de la región chaqueña.
El caso vuelve a poner de relieve los riesgos de los esquemas productivos altamente endeudados, sobre todo cuando se combinan factores climáticos adversos con restricciones al crédito.
Otro episodio que generó fuerte repercusión fue la quiebra de Bioceres S.A., la sociedad que dio origen al grupo biotecnológico creado en Rosario durante la crisis de 2001.
El juez civil y comercial Fernando Mecoli dispuso la apertura del proceso falencial al constatar el estado de cesación de pagos de la empresa, que acumulaba deudas por más de u$s39 millones y un patrimonio neto marcadamente negativo.
La situación también tiene un trasfondo societario complejo. En los últimos años el grupo realizó una reorganización corporativa que separó los activos globales —entre ellos Bioceres Crop Solutions, empresa que cotiza en el Nasdaq— de la estructura original radicada en Argentina.
Ese rediseño dejó a la sociedad local con pasivos propios y sin control directo sobre los negocios internacionales, lo que agravó su situación patrimonial. El conflicto también expuso diferencias internas entre los accionistas vinculados al empresario uruguayo Juan Sartori y el equipo directivo histórico encabezado por Federico Trucco.
Iluminación y actividad industrial
Las tensiones financieras también alcanzaron a empresas vinculadas a insumos industriales y equipamiento para iluminación, un segmento que suele depender del nivel de actividad económica.
Entre los casos recientes aparece Alic S.A., compañía dedicada a la comercialización de luminarias y lámparas LED, que solicitó la apertura de su concurso preventivo ante el Juzgado Comercial N°25.
La firma reconoció encontrarse en estado de cesación de pagos y con dificultades de liquidez para afrontar sus compromisos financieros.
En su presentación judicial, la empresa explicó que la paralización de la obra pública redujo de forma significativa la demanda proveniente de proyectos de construcción e infraestructura, lo que impactó directamente en sus ventas.
En conjunto, estos episodios reflejan cómo los procesos concursales volvieron a ganar protagonismo dentro del entramado empresarial argentino. Aunque cada compañía enfrenta su propia realidad, detrás de muchas crisis aparecen factores estructurales comunes, como consumo debilitado, altos costos financieros, mayor competencia externa y cambios en los mercados. Frente a ese escenario, acudir a la Justicia se convierte para muchas empresas en la última herramienta para intentar reorganizar sus cuentas y ganar margen de maniobra en un contexto económico todavía incierto.
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ECONOMIA
Semana financiera: la guerra en Medio Oriente marcó el pulso inestable de los mercados y afectó a la Argentina

La escalada bélica en Medio Oriente desatada a partir del sábado 28 de febrero fue el motor de los marcados movimientos de las plazas financieras del mundo. Posturas de cobertura y un salto de la cotización de las materias primas, protagonizado por la suba de 35% del petróleo crudo -en máximos desde octubre de 2023 en la zona de USD 90 el barril- dejaron con una seguidilla de pérdidas a las bolsas mundiales.
Los principales índices de las Bolsas de Nueva York terminaron con números rojos: S&P 500 (-1,7%), el Dow Jones de Industriales (-3%) y el tecnológico Nasdaq (-0,7%). En Europa, dada la dependencia del continente de las importaciones de insumos energéticos como el Gas Natural Licuado, las pérdidas fueron aún mayores, tal el caso del FTSE 100 de Londres (-5,7%), el CAC de la Bolsa de París (-6,8%) y el DAX de Fráncfort (-6,7%).
“La reducción en la participación de Irán en el mercado mundial, en línea con lo experimentado por la OPEP, sugiere que el shock petrolero que podría provocar este conflicto armado no pasa tanto por la producción iraní en sí sino más bien por la capacidad de dicho país de afectar la producción petrolera en países de la región, tal como se viene observando estos días“, indicaron los expertos de Balanz Capital.
Para el índice S&P Merval de Buenos Aires el balance fue alentador si se contemplan las pérdidas globales. El panel de acciones líderes cedió menos de 1% semanal, sobre los 2.600.000 puntos, en contraste con el índice Bovespa de la Bolsa de San Pablo, que resignó 4,7 por ciento.
Así fue dispar y con contrastes la reacción de las acciones argentinas. Mientras que Transener (+8,7%) e YPF (+8,5%) encabezaron las ganancias, papeles bancarios como Supervielle (-9,2%) y Banco Francés (-12%), así como IRSA (-10,5%) acusaron amplias pérdidas. En el exterior destacó la suba en dólares de Vista Energy (+8,4%).
En cuanto a la renta fija, los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- cedieron 0,7% en promedio, mientras que el riesgo país de JP Morgan quedó casi sin cambios respecto del viernes anterior, en los 575 puntos básicos.
“Mientras no esté claro de qué manera financiará Argentina los vencimientos en moneda extranjera de 2026 y 2027, que superan los USD 30.000 millones asumiendo un rollover de los Organismos Internacionales ex-FMI, las compras sostenidas de divisas del BCRA son más una necesidad para evitar que el riesgo país suba que un catalizador para la compresión de spreads“, evaluó la Consutora 1816.
El ministro de Economía Luis Caputo anunció que el Gobierno no emitirá bonos bajo ley de Nueva York ni realizará un canje de deuda que involucre a los bonos 2029 y 2030. En cambio, señaló que el Tesoro buscará fuentes alternativas y más baratas de financiamiento, sin brindar más detalles.
“Los activos argentinos están atravesando un contexto global más volátil tras la escalada del conflicto en Medio Oriente y el aumento de los precios de la energía. A pesar del shock externo, los mercados locales han mostrado una resiliencia notable, respaldada por una perspectiva favorable para la cosecha, condiciones de financiamiento estables y la continuidad en la acumulación de reservas por parte del Banco Central», definió un reporte del equipo de Research de Adcap Grupo Financiero.
Un informe de IEB puntualizó que “el conflicto iniciado en Medio Oriente continúa tensando los mercados globales. Sin una indicación clara de cuándo concluiría el conflicto y con escenarios muy divergentes: desde una rápida resolución sin mayores inconvenientes a una disrupción en el mercado del crudo, la volatilidad se adueñó de todas las bolsas. A esto se le suman las noticias que provienen del sector tecnológico -más precisamente AI- que convierten a la misma en un cosplay de la parca que se pasea por el mundo llevando al más allá a cuanto modelo de negocio se topa con ella. No hay sector, ni empresa que no se encuentre amenazado”.
En la primera semana de marzo el dólar mayorista subió 19 pesos o 1,4%, a $1.416 -máximo desde el 9 de febrero-, aunque mantiene en el recorrido de 2026 una baja de 39 pesos o 2,7 por ciento.
El BCRA fijó un techo de las bandas cambiarias en los $1.617,50, que dejó al tipo de cambio oficial a una holgada distancia de 201,50 pesos o 14,2% de ese límite de flotación.
El dólar al público cerró ofrecido a $1.435 para la venta en el Banco Nación. En la semana el dólar minorista ganó 15 pesos o 1.1 por ciento. El blue se pagó a $1.415, con ascenso de diez pesos o 0,7% en el balance semanal.
“La semana estuvo marcada por el conflicto en Irán y las repercusiones en lo económico. A nivel local, el peso argentino fue una de las monedas de mejor comportamiento entre los mercados emergentes. Aún con la depreciación de los últimos días. Además, el BCRA pudo seguir con su programa de compra de reservas, y el monto promedio de la semana estuvo ligeramente por debajo del promedio del año”, precisó el equipo de Research de Puente.
El Banco Central compró un total de USD 291 millones en el mercado de contado, mientras que las reservas internacionales brutas de la entidad se incrementaron en USD 444 millones, a 46.004 millones de dólares.
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