ECONOMIA
Mala noticia si vas a invertir en un plazo fijo: bajó la tasa y esto es lo que se gana ahora

Los bancos comenzaron a bajar las tasas que ofrecen para los depósitos de plazo fijo tradicional, en alrededor de 2 puntos porcentuales, por diferentes motivos que se vinculan, en especial, a cambios en la política monetaria del Gobierno y al ritmo de descenso de la inflación.
Por lo tanto, a la hora de hacer un plazo fijo tradicional, las entidades líderes hoy están pagando entre un 26% y un 29% de tasa nominal anual (TNA), para colocaciones minoristas de personas humanas a 30 días, que es el tiempo de encaje mínimo de los fondos estipulado por el sistema financiero.
Es decir, los bancos están brindando una renta mensual por los depósitos entre 2,1% a 2,4%.
Más allá de este descenso en la ganancia en pesos de este instrumento de inversión, la tasa ofrecida sigue siendo positiva, debido a que la inflación es inferior.
De hecho, este lunes el INDEC publicó que durante todo junio el índice de precios al consumidor (IPC) fue de 1,6%. Un dato que se suma al 1,5% registrado en mayo, que fue la cifra mensual más baja de los últimos 5 años.
Por lo tanto, el plazo fijo tradicional sigue resguardando el poder de compra de los ahorros, aunque la «ecuación» genera incertidumbre debido a que otro de los referentes en el ahorro de los argentinos, que es el dólar, se ha despertado en las últimas semanas, y su precio ya avanza casi 6% en todo julio.
Plazo fijo con menos tasa: a qué se debe
En resumen, con la tendencia a la baja de la inflación, los plazos fijos también retroceden la renta que ofrecen, para ir en línea con el resto de los indicadores.
Por ejemplo, en los últimos 3 meses, en Banco Nación descendió la tasa nominal anual (TNA) de las colocaciones desde un máximo de 37% hasta el actual 28%, es decir, unos 9 puntos porcentuales.
Y además del factor coyuntural del descenso de la inflación, también se le suma otro aspecto, que se vincula a la política monetaria del Gobierno, y que tiene que ver con el desarme de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI).
«Con el inicio de la fase 3 del programa económico, una de las medidas anunciadas por el Gobierno es el rescate de las LEFI, que son las que sustituyeron a las LELIQ en la Fase 2 del programa de estabilización», aclara Marcelo Bastante, analista financiero, a iProfesional.
Las LEFI tienen fecha de vencimiento el 17 de julio de 2025, al tiempo que el Banco Central dejó de ofrecérselas a las entidades financieras desde el pasado 10 de julio.
«Los bancos utilizaron las LELIQ, y luego las LEFI, para gestionar su liquidez. Con la eliminación de las LEFI, las entidades tendrán que gestionar su liquidez con instrumentos de deuda pública de corto plazo (LECAPs), o bien, a través de operaciones de pase entre bancos, que es sin intervención del Banco Central», resume Bastante.
Es decir, la explicación es que el BCRA, de este modo, elimina la remuneración de los encajes, por lo que se considera que «habrá una porción de la liquidez no alocada a LECAPs o a operaciones de Pase, que los bancos mantendrán en el Banco Central a tasa cero, sin rendimiento. En ese contexto, es que, lógicamente, las tasas que pagan las entidades a los ahorristas tenderán a la baja», explica Bastante.
Por su parte, Nahuel Bernues, CFA, asesor financiero y fundador de la Consultora Quaestus, suma: «Con el fin de las LEFI, los bancos quedaron con un exceso de pesos, se liberaron más de $7 billones que estaban colocados al BCRA. Entonces no necesitan captar más pesos, porque ya están sobrelíquidos. Por ende, cuando un banco no necesita más dinero, es lógico que baje la tasa que paga, para recibir menos dinero o pagar menos».
Para agregar que también bajaron «fuertemente» las tasas de caución.
«Las tasas del sistema como un todo bajaron, por lo que es lógico que los bancos también bajen las tasas que pagan a los ahorristas«, concluye Bernues.
Finalmente, Darío Rossignolo, doctor en Economía y profesor titular de Macroeconomía y Finanzas Públicas en la Facultad de Economía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), acota a iProfesional: «Hubo una baja de las tasas de corto plazo, como la de caución en pesos a un día (12% anual) y una baja en las tasas de LECAP de corto plazo (30% anual), por la eliminación de las LEFI, que genera liquidez excedente hasta que no se definan los instrumentos monetarios de reemplazo».
Todo ello significa que el Gobierno busca que el propio mercado determine las tasas de interés de referencia en base a la oferta y demanda de dinero, y también al impulso a la baja de la inflación.
«La idea es ir a un esquema de control de agregados monetarios y que la tasa de interés se determine de manera endógena», enfatiza Rossignolo.
En ello coincide Bastante: «El objetivo del plan del Gobierno es que las tasas acompañen a la baja con la inflación. Su prioridad es eliminar la inflación».
Qué pasa con tasas de interés del plazo fijo
Entonces, si se consolida la baja de la inflación, es probable que sigan en descenso las tasas de interés de los plazos fijos. El aspecto a seguir para que ello ocurra será el movimiento que tenga el precio del dólar en las próximas semanas, debido a que si sigue en ascenso incidirá en las referencias al consumidor.
«Con la caída de la inflación, y con tasas que no se redujeron al ritmo de estos precios de la economía, las tasas reales (tanto las activas como las pasivas) son fuertemente positivas«, resalta Bastante.
Es decir, hoy las tasas en pesos le ganan a la inflación, conservan el poder de compra de los ahorros y, además, brindan una ganancia real.
«Creo que sería lógico ir hacia tasas reales (por arriba de la inflación) de alrededor del 5% anual, o menos. Con un índice de precios al consumidor en 1,6% mensual, creo que sería lógico tener una tasa nominal anual de entre 18% a 22%. Será cuestión de ver estos días dónde se estabiliza, ya que todavía es muy reciente el fin de las LEFI como para sacar conclusiones», reflexiona Bernues.
De acuerdo al último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), confeccionado por el Banco Central entre unos 40 economistas, el índice de precios al consumidor (IPC) previsto para el corriente julio es de 1,7%. Un nivel muy similar a lo arrojado en mayo y junio, y que ratificaría la tendencia a la baja de la inflación.
Hoy, con la baja en las tasas de interés, el mínimo que se gana en un banco líder con un plazo fijo tradicional es de 2,1% cada 30 días (26% de TNA), por lo que con un capital inicial de $1.000.000 se gana en un mes alrededor de 21.000 pesos adicionales.-
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ECONOMIA
¿Dólar planchado o rebote sorpresa? Lo que miran las mesas antes del cierre de mes

El dólar oficial opera este miércoles 25 de febrero a $1400, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1380. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1449 (+0,1%), y el MEP se ubica a $1404 (-0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1430.
El dólar oficial llega al cierre de febrero con una rareza que en Argentina siempre llama la atención: baja el tipo de cambio y, al mismo tiempo, el Banco Central sigue sumando compras en el mercado. En la superficie, el clima es de calma y de pax cambiaria, pero por debajo asoman variables que el mercado mira con lupa porque suelen anticipar cambios de humor.
La explicación no pasa por un solo engranaje, sino por un combo que se retroalimenta: más oferta de divisas, tasas en pesos que se recalientan por la dinámica financiera del mes y un flujo de dólares financieros que se mantiene activo. Con ese telón de fondo, el precio del dólar pierde tracción y la cobertura cambia de manos.
La clave es que, cuando sobran dólares y faltan pesos, el incentivo se mueve hacia estrategias de corto plazo: vender divisas, colocarse en instrumentos en moneda local y buscar rendimiento. Ese movimiento puede sostenerse mientras el mercado perciba que el retorno en pesos compensa el riesgo cambiario.
Oferta de dólares: agro firme y emisiones que siguen empujando el flujo
Desde PPI señalaron que el primer factor detrás de la baja del oficial es una oferta de divisas que se mantiene robusta por dos canales. En la cuenta corriente, destacaron que la liquidación del agro se sostuvo en niveles elevados para la época.
Los especialistas del bróker detallaron que el promedio diario de liquidación fue de u$s88 millones en enero y de u$s84 millones en lo que va de febrero, una estabilidad que le pone un «piso» de oferta al mercado oficial. Ese ritmo, explicaron, ayuda a que el dólar no encuentre demanda suficiente como para revertir la tendencia.
Para PPI, el segundo canal es la cuenta financiera, donde continúan pesando las emisiones corporativas y provinciales. Sus analistas apuntaron que, según una presentación del vicepresidente del Banco Central, a mediados de enero quedaban por liquidar US$3.600 millones de emisiones corporativas.
En paralelo, agregaron que desde entonces se sumaron nuevas colocaciones en el mercado local e internacional por casi u$s1.300 millones, reforzando la idea de que el flujo financiero todavía tiene margen para seguir aportando divisas al esquema actual. Además, desde PPI destacaron que el rollover por encima del 100% en licitaciones recientes empujó al alza las tasas de corto plazo y potenció el desarme de posiciones en dólares para hacer carry trade.
Reservas que suben por dólares que todavía no pasan por el mercado
En ese contexto de abundancia, PPI puso el foco en un dato que sacudió la lectura diaria: las reservas brutas aumentaron u$s1.348 millones en una sola rueda. Para los analistas, el número no se explicaba únicamente por la dinámica típica de intervención o valuación.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que u$s1.007 millones de esa suba no tenían una explicación a simple vista en el momento. La interpretación que trabajaron fue que el salto estuvo asociado a ingresos por emisiones provinciales, con una hipótesis concreta sobre el caso de Santa Fe.
Según reconstruyeron desde PPI, la provincia habría captado u$s800 millones en una emisión que permanecían en un banco extranjero y luego se habrían transferido al Banco de Santa Fe. Ese movimiento habría elevado los encajes en dólares del sistema, y por esa vía impactado en el nivel de reservas brutas.
Los especialistas del bróker remarcaron que, aun con esa transferencia, los fondos todavía no se habían liquidado en el mercado cambiario. Por eso, lo interpretaron como un posible paso previo, más que como una venta efectiva que explique por sí sola la tendencia del tipo de cambio.
Compras del BCRA y macro de enero: el antídoto para la inflación tiene costo
Desde Cohen señalaron que la combinación de presión sobre las tasas, oferta del agro e ingresos de dólares financieros permitió que el Banco Central extendiera la racha de compras aun con un tipo de cambio que acentuó su caída. Para sus analistas, el excedente cambiario actual se apoya en varios pilares simultáneos.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que, en la semana pasada, el BCRA continuó comprando divisas en el MLC y adquirió u$s323 millones, a un ritmo de u$s107 millones diarios. Con ese desempeño, acumularía en febrero más de u$s1.300 millones de compras netas y más de u$s2.400 millones en lo que va del año, mientras el stock de reservas brutas cerró en u$s46.261 millones.
Para Cohen, el excedente cambiario también se vincula con un mejor saldo comercial, que combina buen ritmo de liquidación del agro y menores importaciones, y con un mayor flujo financiero por ingreso de préstamos. A la vez, remarcaron que la demanda de activos externos se moderó, respaldada por tasas de interés en pesos más altas. En esa misma línea, apuntaron que las reservas netas siguen negativas: alrededor de u$s-19.000 millones según la definición del FMI y cerca de u$s -2.100 millones en la definición tradicional.
En el plano macro, sus analistas apuntaron que los datos de enero trajeron señales positivas: una mejora significativa del saldo comercial y cuentas públicas que mantuvieron el superávit. En ese marco, remarcaron que tasas en alza, tipo de cambio a la baja y superávit fiscal conforman el antídoto elegido para bajar una inflación que resiste más de lo esperado, con la actividad como variable de ajuste.
Futuros, tasas implícitas y la última semana: dónde puede moverse el dólar
Los especialistas del bróker detallaron que la baja del tipo de cambio se sostuvo incluso con el Banco Central comprando reservas, apoyada en agro firme, dólares financieros por colocaciones y préstamos, y tasas elevadas que mantienen vivo el carry trade. Para Cohen, esa menor demanda de cobertura se refleja en el mercado de futuros.
Sus analistas apuntaron que los contratos de dólar futuro retrocedieron 1,5% en la semana, con caídas más marcadas en febrero (-2,2%) y marzo (-2,0%). El volumen operado diario se mantuvo estable en torno a u$s904 millones, mientras que el interés abierto promedio subió cerca de u$s150 millones hasta u$s5.291 millones.
En esa misma lectura, los contratos descuentan una devaluación implícita de aproximadamente 2,2% a 2,3% mensual, y las tasas implícitas se mantienen alrededor de 27% a 30% TNA. Para Cohen, ese set de precios sugiere que, por ahora, el mercado no está pagando un escenario de salto cambiario en el corto plazo.
De todos modos, desde PPI señalaron que la última semana del mes suele ser clave para definir si el tipo de cambio extiende la tendencia bajista o si aparece un cambio de ritmo. En particular, enfatizaron que habrá que monitorear si el BCRA decide ponerle un piso al dólar vía compras -un escenario que no descartan- aunque hoy no lo ven como la opción preferida dada la dinámica reciente de la inflación, y qué ocurre con la liquidez del Tesoro.
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ECONOMIA
Granos desaparecidos, denuncias y cheques impagos: la situación de una empresa del agro genera otra vez preocupación en el sector

Huergo Cereales, una firma de acopio de granos basada en la ciudad bonaerense de Chivilcoy, enfrenta el punto más álgido de su crisis. Con 440 cheques impagos por más de $2.442 millones, la empresa ya estaría negociando con un grupo agroindustrial del interior para ser absorbida y así evitar su quiebra y la liquidación de sus activos.
Esta crítica situación financiera que ya se replicó en varias partes de la cadena agroindustrial no es, sin embargo, el único problema de Huergo. Además de los cheques rechazados que figuran en los registros oficiales del Banco Central, la compañía tiene deudas con productores, lubricentros, talleres mecánicos, electricistas, casas de repuestos y otros proveedores.
El contexto volvió a encender algunas luces amarillas en el sector, que tuvo momentos de tensión con empresas en crisis más recientes, como Bioceres, y otras que tuvieron cuestiones financieras complejas el año pasado, como Surcos, Los Grobo y su controlada firma de insumos para el campo Agrofina, entre otras.
Los granos de soja correspondientes a la última campaña y el trigo que los casi 50 productores que trabajan con Huergo Cereales entregaron hace poco más de un mes, ya no se encontrarían en las instalaciones del acopio. De hecho, según pudo saber este medio, la mercadería fue entregada para su procesamiento o exportación en un lapso menor al que suelen llevar estos procesos. Fuentes con conocimiento del caso señalaron que “entraban camiones a la medianoche”, en movimientos que llamaron la atención de productores de la zona.
La magnitud de la deuda encendió las alarmas en la plaza local, donde la compañía operó durante años como uno de los principales canales de comercialización para productores medianos y pequeños de la zona. En el circuito comercial agropecuario, la acumulación de documentos impagos no solo restringe el acceso al financiamiento, sino que también paraliza la operatoria cotidiana y deteriora la confianza, un activo central en el negocio del acopio.
Huergo tiene una larga trayectoria en la región. Originaria de las localidades bonaerenses de Palemón Huergo y Coronel Mom, estuvo inicialmente conformada por múltiples productores de la zona. Sin embargo, con el paso del tiempo y ante el fallecimiento de los titulares originales, las participaciones se vendieron hasta quedar en manos de dos socios locales que no tenían vínculo con la actividad agropecuaria. Uno de ellos provenía de la industria aseguradora, mientras que el otro, se dedicaba a la venta de cigarrillos.

Actualmente el primero ya no integra la sociedad. El segundo, en tanto, concentra entre el 90% y 95% de la estructura accionaria de la empresa. El porcentaje restante está en manos de un empleado histórico del acopio. Este medio intentó comunicarse con los involucrados, pero no obtuvo respuesta al momento del cierre de esta nota.
Según comentaron fuentes con conocimiento del caso a Infobae, los productores que entregaron granos al acopio desconfían del origen de los fondos que utilizó uno de los socios para hacerse con el control de la empresa tres años atrás. De hecho, muchos de ellos recurrieron a la Justicia alegando que el empresario habría utilizado fondos provenientes de la comercialización de esos granos para ampliar su participación en la compañía.
“La empresa se encuentra actualmente evaluando distintos escenarios operativos y financieros, en un contexto complejo para el sector. No hay definiciones formales adoptadas ni decisiones institucionales para comunicar en este momento. Ante cualquier novedad oficial, será informada por los canales correspondientes”, respondió ante la consulta de este medio el abogado de la empresa.
Aunque la actividad principal de Huergo es el acopio de granos y cuenta con dos plantas de silo, una en Palemón Huergo y otra en Coronel Mom, la empresa también alquila campos para realizar siembras y posee cuatro camiones propios para el flete del acopio.
En materia de personal, la firma contaba con 19 empleados, aunque uno de ellos renunció en diciembre pasado debido a retrasos en los pagos. En el mercado local no descartan que, de no prosperar la incorporación de un inversor, la firma deba recurrir a una presentación judicial para reordenar sus pasivos.
Agricultural Markets,South America / Central America
ECONOMIA
Problemas para cervecería Quilmes: eliminará un tercio de empleos y suprimirá 2 turnos en una planta

La empresa Cervecería y Maltería Quilmes anunció que avanzará con un recorte de personal en su planta operativa de Zárate, donde más de la mitad de los trabajadores dejarán sus puestos a través de un programa de retiros voluntarios. La compañía pasará de una dotación de 260 empleados a apenas 80 y reducirá su esquema de producción de tres turnos diarios a uno solo.
Quilmes recurre a un plan de retiro voluntario para reducir empleados
La decisión fue acordada con la comisión interna de la planta, que atribuye la medida a una caída del 45% en las ventas respecto de 2025 y a los problemas financieros que la empresa venía arrastrando como consecuencia de la retracción del consumo y la mayor apertura de importaciones. El ajuste busca evitar un escenario más crítico para la operación local.
Desde la representación gremial señalaron que la negociación se dio en un contexto de alta tensión, ante la posibilidad concreta de un freno total de la producción e incluso el cierre definitivo de la planta. «La idea es seguir manteniendo el envasado de cerveza con una dotación más acotada», explicó Horacio Romero, referente sindical del establecimiento, al referirse al esquema que quedará vigente tras la reestructuración.
El comienzo de 2026 encontró a la industria atravesada por una crisis más amplia que impacta en distintos sectores manufactureros. En el caso puntual del negocio cervecero, el avance de las importaciones aparece como un factor determinante en el deterioro del mercado interno.
De acuerdo con un informe del Centro de Investigación en Negocios y Exportación (Cien), elaborado sobre la base de estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), las importaciones de cerveza crecieron 293% en el primer trimestre de 2025, un salto que profundizó la competencia externa en un contexto de consumo debilitado y presión sobre los costos locales.
Importaciones en la mira, tras el caso Fate
La crisis de la empresa de neumáticos FATE puso al discurso del gobierno ante su test más exigente: debe sostener la filosofía aperturista, lo que implica que el acceso de los consumidores a productos de bajo precio es mejor que sostener empleos industriales poco competitivos.
Y en esa «batalla cultural» está permitido usar armas de grueso calibre, como por ejemplo denunciar planes de conspiración política, como insinuó el propio Javier Milei al marcar el sugestivo «timing» de Javier Madanes Quintanilla para anunciar el cierre de FATE justo en pleno debate sobre la reforma laboral.
También se reflotó otra acusación grave, que ya se había escuchado a fin del año pasado, cuando la planta de Whirlpool cesaría la fabricación de lavarropas en su planta de Pilar por el bajón del consumo y la competencia importada. En ese momento, economistas afines al gobierno argumentaron que la actividad industrial en los últimos 20 años ha sido, en realidad, una excusa para obtener rentas financieras.
La explicación es que, en regímenes muy regulados -con cepo cambiario y cierre importador-, al industrial argentino le convenía tomar préstamos en pesos a tasas bajas, que luego se terminaban licuando con la inflación. Y que eso se completaba con un subsidio de hecho a la importación de insumos, porque se les daba prioridad para acceder al tipo de cambio oficial.
No por casualidad, los militantes del gobierno hicieron circular en las redes sociales una charla entre Madanes e industriales del rubro textil, en el que el líder de Aluar reconoce que, al final del gobierno de Alberto Fernández se produjo una masiva acumulación de stock, con la premisa de que sobrevendría un período de tipo de cambio alto, pero que eso finalmente no ocurrió, con lo cual el stock salió a la venta mucho más lentamente de lo previsto.
Felipe Núñez, uno de los principales asesores de Toto Caputo, fue quien tomó la voz acusatoria en esta polémica, al calificar a Madanes como «el empresaurio que durante años cobró el aluminio el doble en Argentina de lo que lo vendía en el exterior, e incluso hoy lo sigue vendiendo aproximadamente un 40% más caro en el país».
Es decir, la acusación lleva implícita la advertencia de que lo mismo que le ocurrió al rubro del neumático con la competencia importada le podría ocurrir al sector del aluminio.
FATE, la punta del iceberg
En un ambiente hipersensibilizado tras la pelea con Paolo Rocca, líder de Techint -a quien Milei bautizó «Don Chatarrín de los tubos caros»-, se vuelve a instalar la eterna polémica: ¿la industria argentina no puede competir si no cuenta con protección estatal? ¿O, como afirman los industriales, Milei está practicando un liberalismo ingenuo que no se aplica en ningún país industrializado, donde los subsidios y los cupos de importación están a la orden del día?
El motivo por el cual le cuesta cada vez más defender su discurso al gobierno es que, lejos de tratarse de casos aislados, las empresas en crisis y con pérdida de empleo son la generalidad. Los números son elocuentes al respecto: en la industria se está usando, en promedio, apenas un 53,8% de la capacidad instalada, y hay casos extremos, como el automotor, donde el uso es de sólo el 31% de la planta-.
El gobierno se defiende con datos como el de la relativa estabilidad del empleo, después de que el censo del Indec publicara para el tercer trimestre del año pasado una desocupación de 6,6%. Sin embargo, los economistas críticos afirman que esa estadística oculta una realidad preocupante: en dos años se perdieron unos 200.000 puestos de trabajo informales -la mayor parte en el sector industrial-, mientras que los nuevos empleos están, sobre todo, en el cuentapropismo y los nuevos trabajos de servicios por aplicaciones de internet.
Y los economistas críticos recuerdan que no sólo está en crisis la «industria protegida» sino que también pasaron zozobras empresas del agro y del sector energético, los supuestos «ganadores» del modelo. En la lista hay nombres como Bioceres, Agrofina, Aconcagua y President Petroleum.
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