POLITICA
Ariel Lijo cerró la causa usada por el kirchnerismo para impulsar el juicio político a la Corte

El juez federal Ariel Lijo decidió archivar la causa que se abrió para investigar presuntas irregularidades en la Obra Social del Poder Judicial, de la que se valió el kirchnerismo para impulsar el juicio político contra la Corte Suprema de Justicia.
Lijo concluyó que en el expediente no hay ninguna prueba que permita avanzar con una acusación.
“En el estado actual de las actuaciones y a la luz de las probanzas reunidas en el legajo, es posible concluir que no se ha corroborado conducta alguna penalmente relevante que permita avanzar en el proceso o al menos no poseen un claro correlato que pudiera considerarse anti normativo según la evidencia recabada”, sostuvo la resolución.
El fallo analizó las razones de los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Juan Carlos Maqueda, ya jubilado desde diciembre de 2024, para implementar modificaciones en el directorio y organigrama de la obra social luego de la crisis sanitaria que se desató con la pandemia y las distintas resoluciones en ese contexto.
“No parece que la decisión adoptada por mayoría hubiera sido extralegal, arbitraria o desproporcionada, más allá de las válidas observaciones que merecieran según la visión” del juez Ricardo Lorenzetti que “votó en disidencia”, acotó.
Lorenzetti se enfrentó a fondo con sus colegas por la administración de la Obra Social del Poder Judicial y redactó un voto en disidencia en una acordada donde se decidía la reorganización del organismo.
Reclamó allí sancionar a las autoridades de la Obra Social judicial por irregularidades detectadas en una auditoría y rechazó una serie de contrataciones. La Obra Social funcionaba en la órbita del juez Maqueda.
Esta disidencia de Lorenzetti motivó una intervención del fiscal Guillermo Marijuan, el 5 de noviembre de 2022, para impulsar una investigación, y aceleró la causa. Ahora Lijo la cerró.
El cierre del caso se produce tres meses después de que Lijo perdió en el Senado su chance de ser juez de la Corte, un lugar al que lo impulsaba el juez Lorenzetti.
A pesar del padrinazgo de Lorenzetti, de los esfuerzos de Lijo y del apoyo del Gobierno que envió su pliego al Senado, no consiguió los votos necesarios para llegar a la Corte.
La causa se había iniciado en el juzgado de Lijo a fines del 2021 para analizar la situación de la Obra Social de Poder Judicial de la Nación (Ospjn), que presta servicios de salud al personal de los tribunales federales y nacionales de todo el país y depende administrativamente de la Corte Suprema de Justicia.
El Sindicato de Trabajadores Judiciales (Sitraju), que encabeza la diputada kirchnerista Vanesa Siley, denunció que había contrataciones irregulares con empresas fantasma y que existía un sistema de atención VIP para ciertos afiliados. La denuncia apuntó especialmente al juez Maqueda, quien había impulsado a Aldo Tonón como director de la obra social.
Inicialmente, el fiscal Carlos Stornelli impulsó la investigación y hubo diligencias que incluyeron procedimientos en la sede de la obra social. A los pocos días, la fiscalía entendió que había que desestimar la causa.
Pero en el ínterin, el gremio Sitraju pidió ser aceptado como parte querellante y exigió ciertas medidas prueba. El juez Lijo hizo lugar a la solicitud, mientras el fiscal Stornelli promovía el sobreseimiento de Maqueda y del médico Tonón.
Por un planteo del fiscal, la Cámara Federal revocó el rol de querellante de Sitraju, decisión ratificada por la Cámara Federal de Casación Penal.
Cuando la suerte de la causa parecía definida, el fiscal Marijuan presentó una nueva denuncia en base a la disidencia del juez Lorenzetti en sus votos plasmados en la Acordada Nro. 28/2022 y en las Res Nro. 2.664/2022 y Nro. 2665/2022.
En esas decisiones, la Corte realizó modificaciones en el estatuto de la obra social y en su conducción. Lorenzetti planteó dudas y cuestionamientos sobre el directorio que estaba en funciones.
Por sorteo, la causa recayó en manos del juez Lijo (que subrogaba el juzgado federal 12) y el fiscal Ramiro González. El juzgado analizó los términos de cada resolución cuestionada, los fundamentos de la mayoría del máximo tribunal para promover esos cambios y las conclusiones de una auditoría interna que se llevó adelante en ese contexto.
También le tomó declaración al exadministrador de la Corte Suprema Héctor Marchi, cercano a Lorenzetti, y se adjuntaron las copias certificadas de la información remitida por la Corte Suprema a la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados sobre el sistema presupuestario de la Obra Social del Poder Judicial y el detalle de los ejes de gestión y la implementación de un sistema informático integral.
Además, se adjuntó información sobre distintas transferencias que involucraban a la obra social.
“Más allá de la pertinencia de las observaciones efectuadas por el Ministro [Lorenzetti], y que dieron lugar a la denuncia formalizada por el Dr. Marijuan, la acordada contó con el respaldo y las firmas de los Ministros Horacio Daniel Rosatti, Juan Carlos Maqueda y Carlos Fernando Rosenkrantz que conformaron la mayoría necesaria para aprobar las modificaciones propuestas y a cuya consideración y análisis fueron sometidas las cuestiones debatidas en ella. Por lo tanto, la cuestión radica en establecer, luego de esta investigación, si tales actos podrían configurar alguna conducta penalmente reprochable, más allá de la válida discrepancia exteriorizada en su voto”, dijo Lijo en su fallo.
El juez dijo que en medio de la pandemia la obra social “había afrontado una crisis sanitaria con alta demanda” y que los jueces Rosatti, Rosenkrantz y Maqueda consideraron “oportuno dotarla −dentro de las políticas de austeridad que observaba ese Tribunal− de aquellos recursos necesarios para cumplir los cometidos a su cargo”.
“Cabe mencionar que los señores Ministros que con su voto y su firma acompañaron el acuerdo, consideraron que las propuestas efectuadas por el órgano directivo de la Obra Social cumplían con los requisitos legales y reglamentarios previstos y no estaban basados en alguna causal que pudiera poner en duda la transparencia de su designación”, señaló el fallo.
Según Lijo, esos jueces “expresaron los fundamentos que justificaron la contratación y se pusieron de manifiesto los antecedentes profesionales de cada una de las personas propuestas”, acotó.
“En esa dirección, no parece que la decisión adoptada por mayoría hubiera sido extralegal, arbitraria o desproporcionada, más allá de las válidas observaciones que merecieran según la visión del Señor Ministro que votó en disidencia”, agregó.
“Más allá de las cuestiones puntuales e individuales relativas a los términos de la denuncia formulada por el Dr. Guillermo Marijuan, en el estado actual de las actuaciones y a la luz de las probanzas reunidas en el legajo, es posible concluir que no se ha corroborado conducta alguna penalmente relevante que permita avanzar en el proceso”, concluyó Lijo.
“La lectura de los informes, la compulsa de las constancias remitidas y del contenido y fundamento de las Resoluciones y Acordadas del Máximo Tribunal no revelan hasta el momento algún indicio de ilicitud que justifique avanzar de acuerdo con las normas del procedimiento penal”, aseguró Lijo, al disponer el archivo de la causa.
POLITICA
Darío Lopérfido y la política, un recorrido que lo llevó a la cima del poder y a la polémica por los desaparecidos

La gestión cultural y la actividad política, con un recorrido que no estuvo exento de pasiones, polémicas y confrontaciones, nutrieron la vida de Darío Lopérfido, quien tuvo una decisiva influencia en la gestión porteña y en el gobierno nacional de Fernando de la Rúa, en la década del 90 y los albores del siglo XXI. Integró en ese tiempo el Grupo Sushi, junto a otros jóvenes dirigentes que gravitaban en la gestión del presidente radical, y más recientemente, fue director del Teatro Colón y simultáneamente ministro de Cultura de la Ciudad. Ambas gestiones quedaron desdibujadas y terminaron abruptamente al enfrentarse duramente con organizaciones de derechos humanos a raíz de las declaraciones públicas en las que puso en duda la cifra de 30.000 desaparecidos como víctimas del terrorismo de Estado durante la dictadura militar.
Con el acceso de la Alianza al poder, Lopérfido se convirtió en uno de los principales asesores del Presidente, que se apoyaba en el mencionado Grupo Sushi, cuyo principal referente era Antonio de la Rúa, hijo del Presidente, acompañado por Hernán Lombardi, Andres Delich y otros jóvenes funcionarios nacionales. A la par de la gestión cultural en el gobierno nacional, Lopérfido fue el principal estratega en materia de comunicación y actuaba como virtual vocero presidencial.
Con la caída del gobierno de la Alianza, comenzó un período de perfil bajo y el otrora asesor estrella del presidente se volcó al periodismo, especialmente a través de artículos publicados en diarios del exterior.
En febrero de 2015 lo reflotó Mauricio Macri en su último año como jefe de gobierno de la Ciudad, al designarlo director general y artístico del teatro Colón, a lo que sumó posteriormente en forma simultánea el cargo de ministro de Cultura, designado por Horacio Rodríguez Larreta, sucesor de Macri en el distrito porteño.
Comenzó allí una etapa que lo enfrentó con sectores de la cultura y referentes del mundo de la música clásica, que no compartían sus criterios y las programaciones de la sala lírica porteña.
En el verano de 2016, Lopérfido declaró en un reportaje que “en la Argentina no hubo 30.000 desaparecidos”. Argumentó que esa cifra “se arregló en una mesa cerrada para conseguir subsidios”, lo que desató una fuerte reacción en el ámbito político, especialmente en el campo de los derechos humanos. Intelectuales y artistas reclamaron su alejamiento de la función pública, lo que desgastó al funcionario, quien seis meses después dejó el cargo de ministro, aunque mantuvo la dirección artística del Colón.
Sus declaraciones sobre los desaparecidos le generaron enfrentamientos en el área de la cultura, incluso en el propio teatro Colón. Se profundizó el conflicto con artistas, directores, coreógrafos y dramaturgos, lo que derivó en un clima de enfrentamientos.
Al presentar una sede itinerante del Complejo Teatral en Parque Patricios, lanzó un llamado a la comunidad artística, que fue interpretado como un desafío. “Hablen de arte, de obras de teatro, de cine, de cultura; dejen de hablar de política. La política es algo muy complicado”, les dijo, lo que agitó el conflicto.
Darío Lopérfido había nacido el 5 de junio de 1964 en el barrio de Villa Urquiza. Su padre era obrero gráfico y delegado gremial en el diario La Razón y fue despedido durante el gobierno militar. Crecido en un ambiente familiarizado con la tarea periodística, desde su juventud se volcó al campo de las agencias publicitarias, donde tomó contacto con el mundo de la cultura.
En el período posterior a la recuperación de la democracia desplegó una activa labor como director del Centro Cultural Ricardo Rojas, dependiente de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Su gestión fue una vidriera que le permitió ser convocado por De la Rúa para la gestión porteña. Primero como subsecretario de Extensión Cultural y luego como secretario de Cultura, formó un equipo con Cecilia Felgueras y profundizó la programación de actividades culturales en los barrios. Al mismo tiempo, desplegó iniciativas que generaron controversias, como el festival Buenos Aires No Duerme, cuyo objetivo era atraer y promover a artistas jóvenes, aunque debió enfrentar conflictos con vecinos.
En los últimos años, Lopérfido retomó sus compromisos profesionales en el exterior, que lo llevaron a Berlín, Madrid y Nueva York, aunque nunca perdió los lazos con Buenos Aires. Participaba de la Cátedra Vargas Llosa, una iniciativa conjunta de la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y diversas universidades para promover la literatura contemporánea, y mantenía columnas periodísticas en espacios radiales.
Fue también presidente de Ópera Latinoamérica, una organización sin fines de lucro formada en 2007 por una red de teatros, festivales y compañías de ópera de Iberoamérica.
En 2016 su nombre apareció en la filtración de documentos conocidos como Panamá Papers, junto a políticos argentinos y de la región, lo que él negó. Su última incursión en política fue su participación en el partido Republicanos, con Yamil Santoro, con la intención de pelear por la candidatura a jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2019, lo que finalmente no concretó.
En julio de 2024, la salud de Darío Lopérfido se deterioró. Le diagnosticaron Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa neuromuscular, que en las últimas horas produjo su fallecimiento. En diciembre pasado compartió con entereza los padecimientos de esta enfermedad en un artículo publicado en la revista Seúl. Allí escribió: “El Darío de antes de la enfermedad ya murió; mientras pueda escribir y compartir algunas cosas con mi hijo, seguiré acá”.
Mariano De Vedia,Darío Lopérfido,Fernando de la Rúa,Conforme a,Darío Lopérfido,,La muerte de Darío Lopérfido. Gestor cultural innovador y audaz, fue un polemista y se declaró rebelde,,»Enorme dolor». El ámbito político y cultural despidió en redes a Darío Lopérfido tras su muerte a los 61 años,,A los 61 años. De qué murió Darío Lóperfido
POLITICA
«Quedamos paralizados»: el peronismo duro reconoce que tendrá un año complicado para imponer sus proyectos en el Congreso

Antes de las elecciones de octubre del 2025 era impensado el escenario actual del Gobierno de Javier Milei en el Congreso. De ser absoluta minoría en ambas cámaras pasó cuatro meses después a tener una posición cercana a la mayoritaria, gracias a los votos conseguidos pero sobre todo con los acuerdos logrados con aliados.
Y eso condiciona a la oposición más dura, que fue vencida con cierta facilidad en los últimos debates claves legislativos. La última gran derrota fue con la reforma laboral, que este viernes se convertirá en ley, así como ocurrirá con la baja de la edad de imputabilidad y otras discusiones en las que no lograron imponerse.
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“La reforma laboral ya no requiere mucha rosca. Los que acompañaron el proyecto hace dos semanas van a volver a acompañarlo y los que lo rechazaron van a volver a rechazarlo”, indicaron a TN desde el bloque peronista en el Senado. La resignación está acompañada de una suerte de alarma que se enciende a futuro.
Mientras tanto, el Senado se encamina a otra jornada cargada de proyectos que el oficialismo busca aprobar. “Milei va a contar el domingo en la apertura de sesiones que hizo laburar al Congreso como nunca en una extraordinaria”, apuntaron a este medio en uno de los bloques más combativos.
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A saber, en carpeta como proyectos centrales la reforma laboral y el nuevo Régimen Penal Juvenil. El Gobierno tiene los votos.
Las próximas discusiones que espera la oposición
Una vez finalizada la discusión por la reforma laboral y la modificación del Régimen Penal Juvenil -entre otras- la oposición está convencida de que el Gobierno no se detendrá allí. “Después vendrá el tema educativo que ya ingresó en Diputados, una reforma educativa, profunda y compleja, y lo que ya está en pleno abordaje que es el desfinanciamiento universitario”, anticipó a este medio un legislador K.
De esta manera, la oposición se prepara para un cierre de febrero de “alto voltaje” e hiperactividad, mientras espera que marzo sea parecido, “aprovechando el viento a favor del éxito que vienen teniendo”.
En la oposición intuyen que el gobierno no esperará demasiado para introducir un proyecto de reforma previsional. “Lo harán para congraciarse con los pedidos del FMI y el gobierno de Estados Unidos, a quienes consideran el único sostén de un modelo económico que está destruyendo la industria y el trabajo a pasos agigantados”.
La crisis del peronismo como factor clave
La ruptura del interbloque, con las nuevas fugas del peronismo y la designación este martes de Carolina Moisés como vicepresidenta del Senado dejaron en evidencia la capacidad de negociación del bloque libertario; y en contrapartida, expusieron la inacción en el bloque del PJ.
“Carolina Moisés, Sandra Mendoza, y senadores como Camau Espinola, son actores que estaban en todo caso en disputa pero más cerca de la posición de los conducidos por Mayans, y que hoy se convierten en votos que LLA consigue con mucho menos esfuerzo en cuando se trató la Ley Bases”, analizó un dirigente de peso en el Senado.

“El peronismo quedó reducido a una postura más testimonial, y el radicalismo licuado para acompañar a Bullrich en la foto”, sentenció un dirigente opositor e hizo referencia a cuando “le tocó anunciar que ‘los 44 senadores’ que incluían a todo lo que no es el peronismo habían ‘acordado’ algunos cambios en la reforma laboral, con mínimas concesiones”.
Hay autocrítica y catarsis en el peronismo, que pasó de tener casi quórum propio en el Senado a verse muy debilitado y sin chances reales de confrontar al Gobierno en la Cámara Alta.
El Gobierno demostró voluntar, agenda y entusiasmo pero además fue adhiriendo a todos los bloques alternativos al peronismo. “Quedamos muy mal parados y paralizados”, reconocen en el peronismo.
Hay fuertes críticas internas a la conducción de José Mayans, se le reclama no haber hecho demasiado para contener la salida de senadores que meses atrás eran parte del bloque. “Algunos están más predispuestos a negociar con el Gobierno que con el peronismo”, señalan. Reconocen no ser tan atractivos como un tiempo atrás como opción a futuro y eso exacerba el clima de resignación y desazón.
Congreso, Senado, reforma laboral
POLITICA
Miguel Ángel Pichetto visitó a Cristina Kirchner en su departamento: “Fue un encuentro fraternal”

El diputado nacional Miguel Ángel Pichetto (Encuentro Federal) visitó a la expresidenta Cristina Kirchner en su departamento de San José 1111, donde cumple su condena por administración fraudulenta del Estado durante su gestión.
La reunión se produjo el martes último, a las 17, y se extendió durante una hora. A lo largo de la charla, Pichetto le planteó a Cristina Kirchner la necesidad de unir al peronismo y armar un espacio de “centro nacional” que pueda convertirse en una alternativa para competir con Javier Milei en las elecciones de 2027.
“Fue un encuentro fraternal”, dijo Pichetto, excompañero de fórmula de Mauricio Macri en 2019 y exintegrante del extinto Juntos por el Cambio, ante la consulta de .
El exsenador tenía previsto visitar a Cristina Kirchner desde fines del año pasado, pero las restricciones que impuso la Justicia al régimen de visitas que tiene la expresidenta durante su condena complicó sus planes. “Los presos y los enfermos deben ser visitados. Este es mi principio”, argumentó Pichetto, quien intenta ganar protagonismo en el rearmado de la oposición. Tiempo atrás, cuando estaba al frente del bloque de senadores del PJ, había ido a la cárcel de Marcos Paz para “solidarizarse” con Julio De Vido, quien estaba bajo arresto por las causas de gas licuado y las irregularidades en la puesta en marcha de la mina de Río Turbio. “Es una actitud humana”, ahondó hoy Pichetto.
En los últimos meses, levantó el perfil y tendió puentes con dirigentes del peronismo o exmilitantes de Pro, como el massista Guillermo Michel, la albertista Victoria Tolosa Paz o el exmacrista Nicolás Massot, con la intención de organizar una nueva fuerza. También se acercó al exsecretario de Comercio Interior Guillermo Moreno, quien se encuentra inhabilitado para ejercer cargos públicos debido a que la Corte Suprema de Justicia ratificó dos sentencias contra exfuncionario kirchnerista por amenazas y peculado.
De hecho, el exsenador participó ayer un mitin del denominado “Movimiento Nacional Justicialista”. Lo acompañaron desde Moreno o el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, un hombre cercano al kirchnerismo, hasta los dirigentes gremiales o sociales Leonardo Fabre, Horacio Valdes y Esteban “Gringo” Castro (UTEP). Para hacer la convocatoria, usaron el lema “Hagamos grande a Argentina otra vez”, emulando el MAGA, el eslogan de campaña de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos.
El martes, Pichetto le sugirió a Cristina Kirchner que el PJ debe confluir con los partidos de “centro” en 2027 para enfrentar a Milei. El diputado remarcó que ese espacio debe tener una “visión capitalista productiva”, que defienda a “la industria”, “los trabajadores” o “la cultura”.
Es decir, insistió en que el peronismo debe tener una visión más comprensiva, que abarque a otros sectores de la oposición. “El centro nacional debe tener un mensaje que llegue a la gente que sufre”, aclaró Pichetto a este medio. Él suele decir que el político debe escuchar e interpretar lo que ocurre en la sociedad.
La expresidenta, según relató el diputado de Encuentro Federal, se mostró “entera” durante la charla. “Hablamos del presente y del futuro, de su vida…”, puntualizó el exsenador.
El exreferente de Juntos por el Cambio -fue electo diputado en 2023, cuando apoyó a Horacio Rodríguez Larreta– dijo que Cristina Kirchner toma como una prueba su prisión domiciliaria. En las últimas semanas, había opinado que la figura de la exmandataria seguía siendo “gravitante” desde la cárcel. “Tiene un conocimiento profundo de la política exterior”, comentó Pichetto.
Después de que quebrara su vínculo con la Casa Rosada, el exsenador intenta reagrupar a los sectores que no comulgan con el modelo económico y político de Milei. A fines de enero, en una entrevista que concedió al diario Clarín, sugirió que el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, debería “cambiar su visión y sus ideas” si pretende ser candidato a presidente. Pareciera que Juan Grabois, a quien Cristina Kirchner supo contener dentro de Unión por la Patria, o los más duros de La Cámpora no tendrían lugar en el armado de centro que proyecta Pichetto.
“Yo creo que la Argentina tiene que estar alineada con Occidente, cerca de Estados Unidos -no tan cerca para no quemarte- y tener una relación inteligente con China”, señaló en ese mismo reportaje.
En ese marco, Pichetto arguye que volvió a acercarse a Guillermo Moreno porque el exfuncionario modificó su mirada sobre la política exterior. El reencuentro del diputado con Cristina Kirchner o el exsecretario de Comercio Interior descolocó a exladeros de Pichetto en Encuentro Republicano Federal. “Moreno va a ir en cana”, despotrican.
Tras salir del departamento de San José 1111, donde Cristina Kirchner cumple la condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua a ocupar cargos públicos, Pichetto lucía satisfecho. “Como decía el Papa Francisco, hicimos lío”, bromeó.
pic.twitter.com/1nDGKg32sQ,February 26, 2026,Matías Moreno,Conforme a
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