CHIMENTOS
Crece la preocupación por la salud mental de Benjamín Vicuña

Benjamín Vicuña quedó en el ojo de la tormenta luego de que la China Suárez realizara explosivas acusaciones en su contra, tras revocarle el permiso que esta tenía para viajar con sus hijos. Esto dio comienzo a una nueva guerra entre la expareja que, medianamente, había logrado un vínculo cordial.
Benjamín Vicuña intentó no responderle a la China, pero desde su entorno más intimo, se supo que no la pasó muy bien con la situación. Pampita fue una de las que salió a defenderlo, asegurando que es un padre excelente y que todo lo que la actriz expresó, eran mentiras del enojo del momento.
Si bien ya ha pasado un tiempo desde aquellas declaraciones, la herida sigue abierta para el chileno, algo que lo ha afectado a nivel emocional. Al respecto, su amiga Julieta Navarro habló con Intrusos: «Lo encontré con muchísima bronca, destrozado. Es muy injusto que se hable así abiertamente de alguien porque no se hace lo que uno quiere».
«Lo encontré con muchísima bronca, destrozado».
«Yo estuve ahí porque tanto él como Pampita siempre me apoyaron, entonces siempre que me necesiten, van a contar conmigo. Siempre. Pienso que hablar muy mal de un ex, en definitiva, habla mal de uno porque uno eligió esa relación, estuviste muchos años ahí. No puedo entender la línea de pensamiento de una persona así», continuaba.

Además, Julieta recordó aquel día en que Benjamín no podía dar con el paradero de sus hijos y acudió a la policía, mientras la China se hallaba en Turquía con Mauro Icardi: «Estuvimos en la comisaría porque había que notificar que estaba en búsqueda de sus chicos».
«Pienso que hablar muy mal de un ex, en definitiva, habla mal de uno».
«Pasa que él se dio cuenta que no era para una denuncia penal y nos fuimos. Pasamos por la casa pero no estaban ahí. Yo lo entiendo. Si la persona que está con mi hijo no me atiende, me pondría igual de loca», finalizaba Navarro, justificando el accionar de Vicuña ante la situación.
Pena
Quien también habló estos días, fue el mismo Benjamín Vicuña, quien luego de entregar a sus hijos a la China Suárez, confirmó que no existe diálogo entre ellos y que cada una de las decisiones que toman, son comunicadas a través de sus respectivos abogados.
También aseguró que es una pena que hallan tenido que llegar a estas instancias, pero lo que ha sucedido entre ellos, no es algo que se solucione de un día para otro. Por el momento, el actor plena una nueva estrategia con el régimen de visitas que tiene con Amancio y Magnolia, que se dará a conocer cuando estos retornen de Estambul.
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BENJAMÍN VICUÑA, China Suárez
CHIMENTOS
Qué pasó en las últimas horas de Alberto Olmedo: la noticia que no esperaba y el grito desesperado antes de la caída

—¡Me caigo, mamita, me caigo! ¡Agarrame la pierna!
—¡Yo te agarro, papito, yo te agarro! ¡Pero no puedo! No puedo…
El 5 de marzo de 1988 el cielo estuvo plomizo, espeso, cargado. Aquella mañana, el sol no salió en Mar del Plata. Y están quienes aseguran que, desde ese día, ya nunca más brilló como antes. A las 7:45 de ese sábado gris que se tiñó de negro, en la Argentina se apagaron las risas. Las nubes que amenazaban lluvia parecieron deshacerse en las lágrimas de un país que estaría obligado a despedir a uno de sus máximos ídolos populares.
Alberto Olmedo cayó al vacío desde el balcón del piso 11 del edificio Maral 39, ubicado frente a Playa Varese. El querido Negro, el mismo que había hecho reír a generaciones enteras en televisión, teatro y cine, ensayó allí una última broma: jugar en la cornisa. Fue un mal chiste, pero del destino. Tenía 54 años. Apenas un rato se había enterado que volvería a ser padre.
“Murió en el mejor momento de su vida, con la mina que quería y tomando champagne. Y no babeado en una cama, hecho mierda”, diría poco después Nancy Herrera, en unas palabras que aún 38 años después, estremecen. Ella era «la mina que quería» el Negro, la mujer con la que había mantenido una relación de ocho años atravesada por crisis, reconciliaciones y escándalos. Hoy, se la definiría como tóxica.
Meses antes del desenlace fatal, Herrera había protagonizado un romance con Cacho Fontana, íntimo amigo del Negro. La historia generó un cimbronazo mediático y ocupó las tapas de las revistas de actualidad. Pero sobre todo, provocó una profunda depresión en el humorista. A partir de entonces, fueron las dos caras del teatro: cuando se encendían las luces o la cámara empezaba a grabar, Olmedo sonreía; cuando se apagaba el reflector y bajaba el telón, Alberto se ensombrecía.
Ese verano del 88 los había vuelto a encontrar. El rosarino, que había sido el inocente El Capitán Piluso —símbolo de la infancia de toda una generación—, venía de cerrar en diciembre el picaresco ciclo No toca botón, uno de los programas más exitosos de la televisión argentina. En la temporada marplatense hacía función a sala llena cada noche en el Teatro Tronador, con la obra Éramos tan pobres. El público lo ovacionaba, lo abrazaba, lo mimaba. Su magnetismo estaba intacto.
Además, Olmedo iba a estrenar la película Atracción peculiar, que protagonizaba con su gran compinche: Jorge Porcel. El elenco lo completaban Beatriz Taibo, Silvia Pérez y Beatriz Salomón. El Negro, que había participado en más de 20 filmes, no llegó a verla terminada: murió dos días antes de que llegara a las salas.
OLMEDO Y LA CRÓNICA DE UNA TRAGEDIA NO ANUNCIADA
La noche del 4 de marzo el Negro cenó con amigos al salir del teatro. Se despidió temprano, sin sobremesa: le sobraban los motivos. En el departamento que alquilaba en el Maral 39 lo esperaba Nancy. En el espejo, un “Te amo” escrito con labial funcionó como prometedora bienvenida. Era el reencuentro que —ambos lo sabían— implicaba una reconciliación, muy esperada por Olmedo. Y había algo más: una dulce noticia que el humorista todavía desconocía.
En esas horas Alberto y Nancy volvieron a ser felices. Hubo risas, besos, abrazos. Y entonces, ella le contó que esperaba un hijo suyo: estaba embarazada de dos meses. Brindaron, tomaron champagne. Mucho. El Negro recuperó la sonrisa plena. La noche se estiró entre el alcohol y los excesos. Era, según quienes los conocían, uno de esos momentos en los que parecía que todo volvía a encajar.
Sin avisar, Olmedo salió al balcón. Ya era de día, aunque el sol no se asomaba. Observó el mar bajo ese cielo plomizo que parecía fundirse con el horizonte. Nadie puede explicar con certeza qué pasó después. Cruzó una pierna sobre la baranda húmeda por el rocío. Avanzó un poco más. Se sentó en el borde. El torso desnudo, las piernas hacia el vacío, las botas texanas buscando apoyo.
Fueron apenas segundos. Desde un departamento del piso superior alguien se despertó por los gritos. Y ese «¡Me caigo, mamita!», con el tono de lo irremediable. Y aquel «¡Yo te agarro, papito!», desprovisto de convicción y esperanza. Y el desenlace inmediato, fatal. Tan solo unos minutos después, Nancy se desvanecía en un llanto desgarrador, abrazada al cuerpo inerte de un Olmedo que, tras impactar sobre el jardín delantero del edificio, terminó sobre la vereda.
«¿Por qué hiciste esto, Negro? ¡¿Por qué?!», gritaba Herrera, mientras los primeros curiosos se acercaban al lugar. Todavía no eran conscientes de que serían testigos de un instante desolador del país.
La noticia corrió rápido, como corren las tragedias cuando golpean a los ídolos. La muerte de Alberto Olmedo fue un golpe seco, helado. Un hachazo invisible.
Nadie estaba preparado. Y desde aquel 5 de marzo de 1988 ya nada fue igual.
Los argentinos nos quedamos huérfanos de la alegría.
CHIMENTOS
La llamativa actitud de Ernestina Pais al regresar al teatro tras protagonizar un accidente de auto

Después de un día cargado de polémica, Ernestina Pais realizó su primera aparición tras el accidente que protagonizó en la localidad de Vicente López. La periodista, que forma parte de la obra El Divorcio del Año, volvió el teatro sobre calle Corrientes y fue abordada por un grupo de periodistas, quienes le consultaron por el siniestro y su decisión de negarse al test de alcoholemia.
A la llegada al Multiteatro de Buenos Aires, Pais fue consultada sobre el hecho. Sin embargo, lejos de aclarar la situación y brindar detalles, la comunicadora eligió el silencio. “¿Qué tenés para decir de lo que pasó ayer?”, le consultó un movilero, a lo que ella respondió: “No tengo nada para decir de lo que pasó ayer”. Inmediatamente, Ernestina buscó la forma de ingresar al teatro y evitar más comentarios.
Mientras era seguida de cerca por las cámaras, los periodistas le consultaban. “¿Cómo fue la situación?“, “¿Podemos saber sobre el accidente?”, “¿Querés aclarar algo?”, “¿Te secuestraron el auto?“, ”Se supo que tuviste un accidente y lo negaste en un programa“, se pudo escuchar en la transmisión de SQP (América).
De esta manera, Ernestina Pais negó cualquier relación con el reciente siniestro vial en Vicente López, tras informes policiales que la señalaron como protagonista y mencionaron su negativa a someterse al control de alcoholemia.
El martes, agentes policiales y municipales acudieron a la intersección de la avenida Del Libertador y Las Heras, en Vicente López, tras un llamado al 911 por un siniestro vial entre un Honda City y un Alfa Romeo. Según los procedimientos, se identificó a Pais como conductora de uno de los vehículos. Al negarse a realizar el control de alcoholemia, se le labró un acta y su automóvil fue incautado. Solo se registraron daños materiales y la periodista abandonó el lugar junto a su exmarido y su hijo.
A partir de entonces, Pais fue consultada en A la Tarde (América). Allí, Ernestina respondió públicamente tras la difusión de estas versiones, negando cualquier accidente y afirmando no haber estado en el lugar, aunque la policía reportó su participación en el choque. “No, estoy en mi casa… Claramente, sí (desmiento la noticia)”, dijo en charla con Luis Ventura.
Como si fuera poco, minutos después, desde el programa se contactaron con un testigo del control de alcoholemia que quisieron realizarle a Pais. En ese marco, un joven indicó que hubo dificultades durante el procedimiento y mencionó que la empresaria citó un problema con medicamentos como motivo de su negativa al test de alcoholemia.
“A mí me tomaron de testigo con una persona que es abogada, que también estaba por la zona. Nos llamó la policía porque Ernestina estaba luego de un posible accidente o de un presunto accidente contra un Alfa Romeo. Ella estaba en un presunto estado de alcoholemia y nos llamaron de testigo porque justamente estaban teniendo problemas con ella, se quería ir del lugar”, comenzó diciendo Gianluca, testigo del hecho.
No es la primera vez que Ernestina Pais atraviesa una situación de estas características. En años anteriores se ha visto envuelta en varios episodios similares. En octubre de 2019, impactó contra un auto estacionado en Olivos y también se negó al control de alcoholemia, lo que derivó en la retención de su vehículo. Pais negó cualquier intento de evasión en esa oportunidad.
En agosto de 2022, participó en otro siniestro vial leve en Palermo, donde una testigo mencionó que Pais intentó irse sin entregar documentos, aunque finalmente los presentó cuando fue requerida por la policía.
En diciembre de 2023, se registró un nuevo incidente cerca del estadio de River Plate. Una vez más, la negativa al test de alcoholemia resultó en la retención de los vehículos y un traslado domiciliario. Pais minimizó las consecuencias en esa ocasión.
En el episodio más reciente, las posiciones siguen enfrentadas. Mientras Ernestina Pais niega haber estado involucrada y desmiente cualquier incidente, los testimonios recabados en el procedimiento remarcan que se negó a realizar el control de alcoholemia, hecho señalado como central para el esclarecimiento del caso.
CHIMENTOS
¡Se terminó la tensión! Andrea del Boca se cruzó fuerte con Brian Sarmiento en Gran Hermano y la casa estalló

A poco más de una semana del arranque de Gran Hermano Generación Dorada, la convivencia dentro de la casa más famosa del país ya empezó a mostrar sus primeras grietas. Entre estrategias, roces y personalidades fuertes, uno de los cruces que más llamó la atención en las últimas horas fue el que protagonizaron Andrea del Boca y Brian Sarmiento, quienes dejaron en claro que la relación entre ellos está lejos de ser cordial.
Todo ocurrió cuando la actriz le reclamó al exfutbolista por dormir en el dormitorio femenino, un espacio en el que varias de las participantes suelen cambiarse con total confianza. Incómoda con la situación, Del Boca decidió plantearlo sin rodeos.
“Avísame porque, como te digo, a lo mejor a las chicas no les molesta estar en bolas adelante tuyo, a mí me da un poco de pudor. No por vos, sino por cualquiera. No te lo tomes personal, a eso voy. Me da como pudor”, le dijo con tono firme.
Lejos de escalar la discusión, Sarmiento intentó bajarle la intensidad al momento y respondió con calma: “No hay drama. Igual yo el otro día me estaba bañando y por ahí vos necesitabas entrar al baño y yo no tengo drama”. Sin embargo, Andrea no se quedó ahí y continuó con su planteo para dejar en claro su incomodidad.
“Pero eso siempre lo hacen porque no se ve para entrar a hacer pis. Hoy me estaba bañando y entró Yanina y Pincoya a limpiar vidrio. También he ido a hacer pis mientras se está bañando algún hombre, no le pregunto quién es, pero la voz es de un hombre”, explicó.
La charla terminó con una aparente tregua: “Para la próxima vez, ya lo sabemos. Gracias”, cerró la actriz. A lo que Sarmiento respondió con un escueto “Está bien” antes de retirarse del cuarto. Pero el momento más filoso llegó después. Cuando se quedó sola, Del Boca miró a cámara y lanzó: “A mamá mono con bananas verdes no”.
El cruce se suma a otros momentos tensos que ya empezaron a aparecer en esta edición de Gran Hermano, donde las diferencias de convivencia empiezan a sentirse cada vez más. Con personalidades fuertes y estrategias que recién comienzan a mostrarse, todo indica que los conflictos irán en aumento.
Andrea del Boca, Brian Sarmiento
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