POLITICA
Un grito de remordimiento y un aviador fantasma: qué pasó con los pilotos que tiraron la bomba de Hiroshima

Tres pilotos y un fantasma.
El 6 de agosto de 1945, el mundo cambiaba para siempre. La bomba atómica destruía Hiroshima y a su gente. Tres días después, Nagasaki. Más, mucha más muerte.
La rendición japonesa, la victoria de los Aliados. El fin de la Segunda Guerra. El comienzo de la era atómica.
La historia y la vida de los tripulantes de los aviones que participaron en ambas misiones fue diferente. Muchos permanecieron toda su vida como miembros de las fuerzas armadas. Otros tuvieron severos problemas al regresar a la vida civil: detenciones, internaciones, soledad.
Algunos se mostraron -al menos públicamente- muy orgullosos de lo hecho; otros no pudieron manejar el remordimiento y el cargo de conciencia.
Y también hay un fantasma, una persona misteriosa, que suele ser mencionada como ejemplo del terrible peso en la conciencia de los aviadores por sus actos pero que en realidad, no parece haber participado de las misiones atómicas.
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En cada aniversario de Hiroshima y Nagasaki, se habla de Paul Bregman, el aviador que integró la segunda misión, que fue parte de la tripulación del Bockscar, el avión que lanzó la bomba que aniquiló Nagasaki, y que se afirma se suicidó el día que se cumplían los cuarenta años del hecho.
La bomba de Hiroshima fue lanzada desde un b-29, el Enola Gay, comandado por Paul Tibbets. Aunque del operativo participaron varios aviones, meteorológicos y escoltas. Solo la tripulación del que llevaría la bomba constaba de once hombres.
Todos los participantes sabían que esa era una misión diferente a las demás. El silencio, el entrenamiento, los días previos sin actividad, la carga misteriosa, la compañía: ellos sabían que eran los mejores pilotos de su generación. El Grupo de Operaciones 509, el encargado de la misión, se había conformado pocos meses antes en Utah y recién a comienzos de mayo de 1945 fueron trasladados a la base de Tinian. Se necesitaba experiencia, habilidad, coraje y templanza. No había margen de error.
Paul Tibbets como piloto de la nave principal decidió bautizarla. Le puso Enola Gay, el nombre de su madre: “Me acordé de ella, una pelirroja valiente, que siempre me había apoyado y que soportó que abandonara medicina para ser piloto de guerra”. La noche previa pintaron esas dos palabras en el fuselaje.
El despegue, de madrugada, fue filmado. Para eso la pista fue iluminada con reflectores. La comandancia quería dejar registro de todo lo que pudiera. Uno de los aviones de la escuadra tenía como misión filmar y fotografiar. De él surgió la imagen del hongo atómico.
La bomba se terminó de ensamblar durante el vuelo para evitar riesgos innecesarios en el despegue.
A la vanguardia iba el Straight Flush, el avión meteorológico, con su piloto Claude Eatherly. debía comprobar que las condiciones de clima y la visibilidad fueran óptimas (tres días después por la labor del avión encargado de esa tarea y por las nubes que informó se cambió el objetivo y Fat Boy en vez de destruir la ciudad de Kokura, objetivo original, cayó sobre Nagasaki).
El Enola Gay estuvo sobre el objetivo a las 8:15. Y la bomba fue lanzada. Emprendieron la vuelta. Sabían que debían alejarse del lugar lo más rápido posible.

El sacudón del avión los asustó por unos segundos. Paul Tibbets contó que el ruido que escucharon fue como si estuvieran envueltos en cilindros de latón y alguien golpeara insistentemente con un martillo sobre la chapa. Nunca habían sentido algo igual. A esa altura sabían que esa bomba era diferente al resto, pero no la creyeron tan poderosamente destructora.
El copiloto Robert Lewis, que había aspirado a comandar la misión, dijo entre dientes: “¡Dios mío! ¿Qué hicimos?”. Después contó: “Ahí abajo había una ciudad y de pronto no estuvo más. Fue como si una boca gigante la hubiese aspirado en un segundo”.
Paul Tibbets, el piloto de la nave, murió muy anciano y fue enterrado con honores. Después de la Segunda Guerra fue considerado un héroe nacional y durante décadas disfrutó del prestigio y los reconocimientos (la leyenda asume que Tibbets fue condecorado apenas puso un pie en la pista). Escribió unas memorias que se vendieron muy bien. Nunca sintió culpa. El remordimiento no fue parte de su catálogo de emociones. O al menos así lo expresó en público: “No tengo nada de qué arrepentirme. Yo duermo tranquilo y profundo cada noche de mi vida”.
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Tampoco lo hicieron los demás tripulantes del Enola Gay. Para ellos fue un acto de guerra, una misión que supieron cumplir con probidad. Eran veteranos en este asunto de lanzar bombas desde el cielo. El poder destructor de esta no les interesó demasiado más que para aprovechar la posterior celebridad que les brindó.
Charles Sweeney fue el piloto del Bockscar, el avión que lanzó la bomba que destruyó Nagasaki tres días después del desastre de Hiroshima. Él tampoco mostró demasiado pesar ni remordimiento. También escribió sus memorias (aunque más polémicas que las de Tibbett porque criticaba a algunos compañeros e inventaba algunas circunstancias sobre la misión). Y, también, fue despedido con honores tras su muerte en 2004. Él estaba convencido de que la bomba atómica fue necesaria para terminar con la guerra: “Yo vi esos hermosos jóvenes siendo maltratados y asesinados por esa fuerza militar maléfica que era el enemigo. No tengo la menor duda de que el presidente Truman tomó la mejor decisión posible al ordenar que se tiraran las bombas atómicas”, escribió. Y agregó: “Eso sí espero y rezo para que el título de comandante de la última misión atómica no me lo saquen nunca. Que no sea necesario lanzarla nunca más”.
La resistencia japonesa y las muertes que acarrearía, la entrada de los soviéticos a Japón, el efecto aleccionador para el resto de las potencias sobre el poder atómico. Cada uno, según el momento, fue eligiendo del elenco de justificaciones y argumentos el que mejor le venía.
Sin embargo, cientos de rumores y leyendas se instalaron sobre Tibbets, Sweeney y otros tripulantes. Suicidios, internaciones en psiquiátricos, delitos aberrantes. Pero en el caso suyo y de la mayoría de sus compañeros nada de eso fue cierto.
Sí lo fue en el de Claude Eatherly, el piloto del avión que antecedió la misión, el Straight Flush, el que avisó que el cielo estaba suficientemente despejado. Él sufrió mucho. La baja sin honores, descrédito, estadía en varias cárceles y la última década de su vida la pasó internado en una institución psiquiátrica. No vivió tanto, ni tan bien. A su muerte nadie lo homenajeó.
Una misma misión, dos pilotos, actitudes y consecuencias diferentes
La historia de Eatherly se hizo muy conocida. Sus detractores hicieron todo lo posible por desprestigiarlo. Se convirtió en un hombre de vida díscola, propenso al crimen, fuera de sus cabales. Alguien que, se decía, estaba mal desde antes. Por eso su prontuario, las internaciones psiquiátricas y, en especial, su postura en contra del uso de armas atómicas.
Claude Eatherly fue dado de baja de la Fuerza Aérea en 1947. Su descenso fue vertiginoso. Su vida después de la guerra siguió un patrón. Detenciones por delitos menores, trabajos en los que duraba muy poco, alguna internación de unos pocos días para monitorear su salud mental. Luego de esos días en el hospital, Eatherly salía, conseguía trabajo y se volvía a repetir el circuito aunque todo era mucho más rápido. Sólo se incrementaba la gravedad de los delitos cometidos y la duración de las internaciones. En el medio un divorcio, los hijos que no lo quisieron ver más, un par de intentos de suicidio fallidos. Hasta que un momento se dispuso que permaneciera de manera permanente en el Hospital Psiquiátrico de Waco.
En ese entonces su prédica antibelicista había comenzado. En muchos lugares del mundo se contaba su historia y se reproducían sus declaraciones. Había sido parte del horror y eso pesaba en su conciencia. Y se lo hacía saber al mundo. No quería que lo de Hiroshima y Nagasaki se repitiera. Se convirtió en un símbolo.
Voces oficiales en Estados Unidos y antiguos compañeros del Cuerpo 509 de Operaciones trataron de quitarle trascendencia y autoridad a su postura. Sostuvieron que se trataba de un juerguista, que su disciplina era muy deficiente (esto sería difícil de creer: era muy riguroso el ingreso al grupo exclusivo que estaba involucrado en el lanzamiento de la bomba atómica; no se hubieran arriesgado a tener en el equipo a alguien inestable), que sus problemas mentales habían empezado antes de la guerra. Paul Tibbets, en sus memorias, sostuvo: “No entiendo por qué está tan afectado. Él estuvo una hora antes que el Enola Gay, no soltó la bomba, ni siquiera vio la explosión o sus consecuencias. Cuando la dejamos caer, él ya estaba regresando a la base”. Otros hablaron de celos, de búsqueda de protagonismo, de malas decisiones posteriores que lo llevaron a ponerse en el papel de la víctima.
Sin embargo nadie puede dudar que, haya sido la bomba de Hiroshima o el cúmulo de su accionar bélico, Eatherly sufrió un daño. Estrés postraumático. Vio y vivió algo insoportable. Participó de actos atroces que pesaban sobre su conciencia, que no podía dejar atrás. La guerra había arrasado también con él. Que él clamara por el desarme nuclear, por el control de esa fuerza incontrolable, era de una potencia mayor a que lo hiciera otro.
El filósofo Gunther Anders, discípulo de Heidegger y exmarido de Hannah Arendt, le escribió una carta al enterarse de su historia. Eatherly contestó. Eso dio comienzo a un largo intercambio epistolar que se extendió más de una década y que constó de más de sesenta cartas. Esa conversación, el registro de esas cartas se encuentra en El piloto de Hiroshima, un libro que publicó en español hace unos años Paidós. Anders le escribe: “El que usted, entre otros tantos miles de millones de contemporáneos, se haya condenado a ser un símbolo, no es culpa suya, y es ciertamente horrible. Pero así es. También usted, Eatherly, es una víctima de Hiroshima”. (Debe reconocerse, también, que Anders mostraba una extraña propensión a las cartas públicas: unos años después tras el juicio a Eichmann, le escribió varias al hijo del criminal nazi).
Anders comienza dando su visión antibelicista, pero enseguida se entabla una relación en la que se preocupa por la salud de Eatherly. Le envía cartas al médico del piloto y le manda libros al hospital psiquiátrico en el que está internado.
“El único error de Eatherly fue arrepentirse de su participación relativamente inocente en una brutal masacre. Es posible que los métodos que siguió para despertar la conciencia de sus contemporáneos sobre el delirio de nuestra época no fueran siempre los más acertados, pero los motivos de su acción merecen la admiración de todos aquellos que todavía son capaces de albergar sentimientos humanos. Sus contemporáneos estaban dispuestos a honrarle por su participación en la masacre, pero, cuando se mostró arrepentido, arremetieron contra él, reconociendo en este arrepentimiento su propia condena” escribió Bertrand Russell, uno de los mayores luchadores por el desarme atómico durante las décadas posteriores a la guerra.
Claude Eatherly murió en 1978 por un cáncer en la garganta. Durante sus últimos años su morada fue un hospital psiquiátrico. A diferencia del de Tibbets, el suyo fue un funeral poco concurrido y sin honores. Su necrológica no ocupó páginas enteras de diarios.
Ahora, la historia del fantasma
En 1985, un día antes de cumplirse el 40 aniversario de los bombardeos, Paul Bregman se suicidó en su casa. Tenía 60 años y atravesaba una profunda depresión. Sus familiares informaron que el expiloto nunca había podido superar lo vivido en la Segunda Guerra y en especial el peso que cargaba en su conciencia por haber integrado la tripulación del Bockscar, el avión que lanzó la bomba atómica sobre Nagasaki el 9 de agosto de 1945.
La noticia se dispersó y se siguió repitiendo en cada aniversario. “Se suicidó el hombre que lanzó la bomba de Nagasaki”, decían los titulares. Una búsqueda por Google lo comprueba. Su muerte hasta figura en las listas de efemérides más consultadas, la de Wikipedia por ejemplo. Sin embargo, al rastrear más información sobre Bregman, el investigador se sorprende. No existen antecedentes de su participación en la misión del 9 de agosto. Se conservan algunas fotos de la tripulación formada como un viejo equipo de fútbol (dos hileras: parados y agachados) y en ninguna aparece Bregman. Un vocero de la fuerza aérea norteamericana debió aclarar la cuestión. Afirmó que Bregman era aviador, participó de la Segunda Guerra y hasta estuvo destinado en el Pacífico. Pero nunca participó de los bombardeos atómicos. El 9 de agosto, día de la masacre de Nagasaki, no se encontraba en Tinian sino en Guam, otra isla en la que Estados Unidos tenía base. Eso no quita que el aviador también pudiera sufrir de estrés postraumático.
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POLITICA
Giro de timón: un gobernador vedado por Milei va a adherir al RIGI y anunciará un proyecto propio con alivios fiscales

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) es uno de los principales atractivos que el Gobierno impulsa a los fines de promover nuevos proyectos que puedan dinamizar la economía. La semana pasada, el presidente Javier Milei firmó el Decreto 105/26 a través del cual se dispuso la prórroga del plazo para que las provincias puedan acogerse a este esquema hasta el 8 de julio de 2027.
Este esquema busca atraer inversiones de gran escala -siempre y cuando superen los USD 200 millones- en sectores estratégicos como minería, energía, infraestructura, turismo y tecnología, entre otros, a cambio de previsibilidad en términos fiscales, aduaneros y cambiarios por parte de las autoridades por el período de 30 años.
Hasta el momento han sido aprobados 10 proyectos por USD 25.479 millones, según datos del Ministerio de Economía. El conteo que tienen las autoridades es que han aplicado 17 provincias, las cuales son gobernadas por mandatarios de diferentes signos políticos. Pero mañana habrá novedades de otro distrito con el que la gestión nacional de Milei mantiene profundas diferencias.
El gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, va a anunciar en su discurso de la apertura del 43° período legislativo de sesiones ordinarias, que presentará un proyecto de ley propio con beneficios fiscales de la provincia y, además, la adhesión al RIGI libertario. “Consultamos con cámaras empresariales y nos piden que apliquemos”, confirmó una fuente inobjetable del distrito fueguino.

La primera iniciativa tendría como novedad que promovería la baja del impuesto a los Ingresos Brutos (una medida que el Gobierno nacional busca que las administraciones provinciales realicen), aunque todavía no se dieron a conocer los detalles de bajo qué parámetros de inversión.
“No es que vamos a adherir al RIGI, sino que vamos a acompañar lo que ya tiene la Legislatura en estado parlamentario”, afirmó una alta fuente del Poder Ejecutivo provincial.
El proyecto de adhesión al esquema de inversiones había sido presentado una vez aprobada la Ley Bases pero perdió estado parlamentario. Quien lo volvió a impulsar por estos días es la jefa de bloque de La Libertad Avanza en la Legislatura fueguina, Natalia Graciania Flores y desde hace días que en ese sector viene especulándose con la posibilidad de conseguir la venia del oficialismo provincial para movilizar el proyecto.
“El dato relevante es que Melella viene teniendo unas semanas complejas. Está cambiando a los titulares de sus ministerios, tiene internas con intendentes y precisa movilizar inversiones para mejorar la dinámica provincial”, se limitaron a comentar fuentes libertarias a Infobae, que vieron con buenos ojos la concesión del gobernador. “Esto parte por una crisis económica. Pidió adelantos de Coparticipación en diciembre y en febrero solicitó 20.000 millones de pesos”, afirmó un integrante de La Libertad Avanza en ese distrito.
Por caso, Melella oficializará recambios en tres de sus ministerios el próximo lunes. Gabriela Castillo asumirá como nueva Ministra de Energía. Martín Moreyra quedará al frente del Ministerio de Obras y Servicios Públicos; a la vez que colocó a Lucía Rossi como Ministra de Bienestar Ciudadano y Justicia.
Melella es uno de los cuatro gobernadores -los otros tres son Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa) y Ricardo Quintela (La Rioja)- que fueron vedados de cualquier tipo de interlocución política con el Gobierno cuando la Casa Rosada armó una reunión con las provincias después de las elecciones legislativas de octubre. Fuentes inobjetables de La Libertad Avanza ya avisan con tiempo que van a competir con fuerza el año próximo con la intención de quedarse con la gobernación. “Es una de las provincias patagónicas donde vamos a presentar nuestro candidato y creemos que tenemos intenciones de ganar”, afirman.

Uno de los potenciales candidatos es el senador nacional Agustín Coto, que encabezó la alianza que sacó el 39,6% de los votos. El oficialismo provincial fue encolumnado bajo la denominación de Fuerza Patria y obtuvo el 30,6%.
La disputa que el Gobierno quiere tener en Tierra del Fuego se visualizó en una medida reciente tomada desde Nación. A través de la Resolución 4/2026, la Agencia Nacional de Puertos y Vías Navegables dispuso la suspensión de la habilitación e intervención del Puerto de Ushuaia bajo el argumento de que habían encontrado presuntas irregularidades financieras y desvíos de fondos que iban para financiar las arcas de la administración provincial.
En el Gobierno habían comentado a Infobae que la decisión se tomó “como resultado de la falta de respuestas concretas ante las inspecciones efectuadas, las denuncias de vaciamiento realizadas por los trabajadores y la preocupación de las empresas navieras que allí operan”. “Se constató que la administración del gobierno provincial de Tierra del Fuego usó un 33% del presupuesto para subsidios de las arcas de la provincia, dejando solo un 1,3% para realizar obras y servicios que mejoren la calidad de los servicios brindados”, afirmaron.
Ante esto, el Gobernador de Tierra del Fuego inició una acción judicial con la finalidad de que se declare la inconstitucionalidad de esa resolución. “La Provincia es la directamente afectada por el accionar irregular e ilegítimo de la Nación, ello en tanto ha sido desplazada de la gestión de un bien de su titularidad, integrante de su dominio público”, indica la demanda, que además marca que “el accionar ilegítimo por parte de la ANPYN invade competencias constitucionales propias, compromete su responsabilidad institucional, administrativa, financiera y fiscal”.
Tierra del Fuego es, ante todo, una de las provincias más importantes para la Argentina en términos políticos por su cercanía con el continente antártico y las Islas Malvinas. Meses atrás, en el Ministerio de Defensa de la Nación han marcado la importancia tanto del Puerto de Ushuaia como el Puerto de Río Grande en el comercio marítimo, así como lugar de carga de diversos buques extranjeros.
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POLITICA
Ruta del dinero AFA: antes que Javier Faroni, tres empresas fantasma de un amigo de Pablo Toviggino recibieron más de US$ 50 millones

Odeoma Gestion SL
Stratega Group
Otro agente de cobro: Star Rights Limited
Q22 Services Limited
Lo único que une a Saracco con el fútbol es Toviggino
Socios.com
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El canciller de Israel destacó su amistad con Milei y anticipó que espera una pronta visita del presidente argentino
“Yo digo que hay tres M, Maradona, Messi y Milei”. Con esa frase, que pronunció durante su discurso en un festival sobre cultura y gastronomía argentina que se realizó en Tel Aviv, el canciller israelí, Gideon Sa’ar, describió el tono de su relación con el presidente libertario.
Para el funcionario del gobierno de Benjamín Netanyahu, la relación bilateral entre Israel y Argentina atravesó en 2025 “su mejor año en toda la historia”, y anticipó que en 2026 “será aún mejor”. Aseguró, además, que una próxima visita del presidente argentino genera gran expectativa: “Tiene que venir aquí para el Día de la Independencia, dentro de dos meses, y estamos muy entusiasmados. Su amistad viene del corazón, es auténtica, es fuerte”, indicó.
El embajador argentino, Axel Wahnish, también participó de encuentro. “Estamos viviendo un sueño enorme, y lo digo, lo digo cada vez que, que puedo decirlo, y hay que reconocerlo, que creo que es la primera vez que como argentinos podemos decir en Israel: ‘Soy argentino’, con la frente en alta y estar orgullosos”, aseguró.
Y completó: “Hoy me subo a un taxi, voy a la panadería, a cualquier lado: ‘¿De dónde sos?’; ‘Argentina’; ‘¡Uh, Milei!’; ‘Sí, Milei’. Yo vine muchas veces como turista y nunca me pasó de estar tan orgulloso de decir: ‘Soy argentino’. Uno siempre lleva la identidad y el orgullo argentino, pero cuando hay un gobierno que está alineado con los valores de la verdad y de la democracia, y que combate el terrorismo y el antisemitismo, y se pone del lado correcto de la historia, entonces el orgullo argentino y la identidad se eleva, y uno con mucha más alegría y fuerza dice: ‘Soy argentino’“.
Relaciones bilaterales
En el marco del fortalecimeinto de las relaciones bilaterales, ambos gobiernos firmaron la semana pasada un memorando de entendimiento sobre turismo, lo que permitió ampliar los intercambios y promover el flujo de visitantes entre los dos países. El acuerdo se rubricó en el Palacio San Martín, con la firma del canciller Pablo Quirno y el ministro israelí Haim Katz, y contempla la apertura de una ruta aérea directa entre Buenos Aires y Tel Aviv que, se prevé, comience a funcionar este año.
En otro pasaje de su discurso, Sa’ar confirmó que Israel está trabajando para avanzar en esto: “Estamos trabajando muy duro para conseguir el vuelo directo entre Buenos Aires e Israel, si Dios quiere, pronto. Hoy (por ayer) hubo una reunión en el departamento de presupuestos para resolverlo”.
“Tendremos que dar algún tipo de subsidio a EL AL (la línea aérea israelí) para que esto se concrete, pero vamos a apartarnos de nuestra costumbre y de nuestra creencia para realmente fortalecer esta relación tan especial”, insistió.
En tanto, el propio Milei, en ocasión de una visita oficial en junio de 2025 y durante un discurso ante la Knesset, la cámara legislativa de Israel, confirmó que mudará la embajada argentina a Jerusalem, movimiento diplomátivo previsto para este año. En aquella oportunidad, además, suscribió un acuerdo de colaboración “en contra del terrorismo y antisemitismo”.
Meses más tarde, en noviembre del año pasado, Gideon Sa’ar visitó Buenos Aires. Entrevistado por Infobae, sostuvo que el traslado de la embajada argentina a Jerusalén “es más que una posibilidad; según la conversación que tuvimos (con Milei), ocurrirá tal vez en abril o mayo de 2026. Estamos muy entusiasmados”.
“Es un gran gesto político que surge de una convicción interna. Creo que el presidente Milei es un hombre de valores y convicciones. Y él conoce la verdad: Jerusalén fue siempre la capital del pueblo judío desde los días del rey David, hace más de 3.000 años. Es la capital eterna del pueblo judío. Y que nuestros enemigos intenten negar nuestra conexión histórica con Jerusalén es ridículo. Cualquiera que conozca la Biblia lo sabe”, planteó en aquel momento.
Y agregó: “Hasta ahora, siete países trasladaron sus embajadas a Jerusalén. Creo que Argentina será el octavo. Lo valoramos. Es importante para nosotros, pero mi sensación es que también es importante para el presidente”.
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