ECONOMIA
Alquileres en GBA norte tuvo la suba más baja desde la pandemia y hay disparidad de precios con otras zonas

En julio de 2025, los precios de alquiler en la zona norte del Gran Buenos Aires (GBA) tuvieron el incremento mensual más bajo desde julio de 2020. Según un relevamiento de Zonaprop, el valor medio de un departamento de dos ambientes subió 1,7%, marcando un freno en la escalada que venía mostrando el mercado.
A pesar de este menor ajuste mensual, en lo que va del año los alquileres acumulan un 23,2% de aumento, superando en más de seis puntos a la inflación. En la comparación interanual, la suba es del 50,7%.
Actualmente, un departamento medio de dos ambientes y 50 m² en GBA norte cuesta $644.540 por mes, mientras que uno de tres ambientes y 70 m² alcanza los $888.122. Los departamentos más grandes son los que registran mayor incremento en lo que va de 2025.
Los barrios más caros y más económicos del GBA norte
El informe de Zonaprop revela que Olivos encabeza el ranking de alquileres más altos, con un promedio de $791.416 mensuales. Le siguen La Lucila ($779.072) y Vicente López ($761.170).
En el extremo opuesto, Boulogne Sur Mer es el barrio más accesible, con un alquiler medio de $477.838. Luego aparecen Villa Lynch ($503.221) y José León Suárez ($515.510).
Alquileres en GBA oeste y sur: subas más pronunciadas
En contraste con el norte, el GBA oeste-sur tuvo un aumento mensual del 3,1% en julio. En lo que va de 2025, los alquileres en esta región acumulan un 27,6% de incremento, lo que implica una suba real del 10,6% por encima de la inflación. La variación interanual es del 66,3%.
Un departamento de dos ambientes y 50 m² se alquila en promedio por $521.815 al mes, mientras que uno de tres ambientes y 70 m² llega a $701.695.
Santos Lugares lidera el ranking de barrios más caros del oeste-sur, con un promedio de $651.732. Le siguen Sáenz Peña ($625.506) e Ituzaingó ($600.772). Por el contrario, las zonas más accesibles son González Catán ($339.712) y Gregorio de Laferrere ($375.592).
Valores de compra en GBA norte
En julio, el valor del metro cuadrado en GBA norte subió apenas un 0,2%, ubicándose en u$s 2329. En el primer semestre de 2025, el incremento acumulado es del 4,4%, y en los últimos doce meses, del 4,8%.
Un departamento de dos ambientes cuesta en promedio u$s 113.468, mientras que uno de tres ambientes se ubica en u$s 175.561.
Los barrios más caros para comprar son La Lucila (u$s 3665/m²), Vicente López (u$s 3579/m²) y Nordelta (u$s 3076/m²). Entre los más económicos están Barrio Infico (u$s 917/m²), José C. Paz Centro (u$s 982/m²) y Loma Hermosa (u$s 1053/m²).
Valores de compra en GBA oeste y sur
En esta región, el precio promedio del metro cuadrado se ubicó en u$s 1635 en julio, con un aumento mensual del 0,1%. En lo que va del año, la suba es del 1,8%, y en los últimos doce meses, del 2%.
Un departamento de dos ambientes y 50 m² cuesta u$s 81.956, mientras que uno de tres ambientes y 70 m² alcanza los u$s 118.177.
Los barrios más caros para comprar son Tristán Suárez (u$s 2922/m²), Villa Udaondo (u$s 2637/m²) y Don Bosco (u$s 2503/m²). En cambio, las opciones más accesibles se encuentran en Don Orione (u$s 626/m²), San José (u$s 629/m²) y Parque San Martín (u$s 770/m²).
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ECONOMIA
Chau al bono de Comercio: hasta cuándo se cobra y qué pasará con los sueldos

FAECYS confirmó que el bono no remunerativo de $100.000 finaliza, pero se sumará al salario básico. Cómo quedan las escalas del sector en marzo de 2026
23/02/2026 – 22:32hs
El escenario salarial para los empleados de comercio, el gremio más numeroso de la Argentina, se prepara para un cambio estructural de cara al cierre del primer trimestre del año. Tras los acuerdos alcanzados entre la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS), liderada por Armando Cavalieri, y las cámaras empresarias del sector, se definió el destino de la suma fija que venía funcionando como un alivio ante la inflación. Este esquema, que marcó el inicio del 2026, tiene los días contados en su formato actual y obligará a los trabajadores a prestar especial atención a sus próximos recibos de sueldo.
La medida impacta de lleno en las planillas de liquidación de miles de administrativos, cajeros, vendedores y personal auxiliar en todo el país. Si bien la noticia del fin del bono puede generar una lógica preocupación inicial, los detalles del convenio colectivo aclaran que no se trata de una pérdida del poder adquisitivo, sino de una transformación técnica en la composición del salario. El objetivo de las cámaras y el sindicato es normalizar las escalas para que todos los conceptos formen parte del sueldo básico hacia el segundo trimestre del año.
Hasta cuándo se paga el bono de $100.000 y qué pasa en abril
El cronograma de pagos estipulado establece que el bono extraordinario de $100.000 no remunerativo se mantendrá vigente durante los meses de enero, febrero y marzo de 2026. Esto significa que los trabajadores verán reflejada esta suma por última vez como un ítem separado en el cobro que percibirán en los primeros días de abril. A partir de allí, el esquema cambia drásticamente: desde el mes de abril, ese monto de $100.000 dejará de ser una «suma fija» para ser absorbido definitivamente por el salario básico de cada categoría.
Esta integración al básico es un reclamo histórico de los gremios, ya que permite que ese dinero comience a computar para otros adicionales legales. Al formar parte del sueldo remunerativo, el monto impactará directamente en el cálculo de la antigüedad, el presentismo y, eventualmente, en el aguinaldo y las indemnizaciones. De esta manera, aunque el bono como tal desaparezca de la nomenclatura del recibo, su valor nominal quedará fijo dentro de la estructura salarial permanente del sector mercantil.
Escalas salariales: cuánto cobra cada categoría en marzo 2026
Para quienes deben planificar su economía doméstica, conocer los montos exactos según la categoría es fundamental. En marzo, último mes antes de la absorción del bono, las escalas básicas (sin contar adicionales por antigüedad o zona desfavorable) presentan variaciones según la tarea desempeñada. Los salarios base para el personal de Maestranza, por ejemplo, parten desde los $1.155.795 para la categoría A, mientras que para el personal Administrativo los valores oscilan entre los $1.167.268 (cat. A) y los $1.218.519 (cat. F).
Por otro lado, los Cajeros percibirán un básico que va desde los $1.171.091 hasta los $1.183.333, dependiendo del nivel de responsabilidad. Los Vendedores, una de las ramas con más afiliados, tendrán un piso de $1.171.091 en su categoría inicial, llegando a los $1.218.519 en la categoría D. Cabe recordar que a todos estos valores se les debe sumar el bono de $100.000 mientras esté vigente, además de los incrementos por presentismo y los años de servicio, que pueden elevar significativamente el sueldo final de bolsillo.
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ECONOMIA
Nuevo bono en dólares: el Gobierno explicó su estrategia para pagar el vencimiento de USD 4.200 de julio

El Ministerio de Economía anunció que ofrecerá un bono denominado en dólares junto a los instrumentos en pesos en las próximas licitaciones quincenales por hasta USD 2.000 millones y esos recursos se destinarán al pago de los vencimientos de deuda en moneda extranjera por más de USD 4.200 millones del próximo julio.
El nuevo título estará disponible por hasta USD 150 millones por subasta y podrá ampliarse en una segunda ronda, al día siguiente, por hasta USD 100 millones adicionales al precio de corte. El bono pagará un interés del 6% anual, liquidado mensualmente, y tendrá un programa de emisión total de hasta 2.000 millones de dólares. “Los recursos obtenidos a través de estas licitaciones quincenales se destinarán al pago de capital de los títulos con vencimiento en julio de 2026″, comunicaron desde Economía.
“Es interesante, hay que ver cuánto logra captar y a qué tasa corta. La realidad es que el mercado está inundado de MEPs. Si da buena tasa, puede llegar a tener buena aceptación”, sostuvo Nicolás Cappella, sales trader de Grupo IEB.
La Secretaría de Finanzas enfrenta esta semana un vencimiento de deuda pública de $7,2 billones, de acuerdo con operadores del mercado y reportes recientes. Este desafío surge tras un canje de títulos que modificó el perfil de vencimientos; sin embargo, el Tesoro mantiene la necesidad de asegurar altos niveles de refinanciamiento —o “rolleo”—, en un contexto de escasa liquidez y tasas elevadas.
La última operación de canje, realizada la semana pasada, permitió al Gobierno renovar la totalidad de los compromisos inmediatos, otorgando cierto margen de maniobra a corto plazo. La administración evitó inyectar pesos al mercado y logró reducir el costo financiero de los nuevos instrumentos. Este resultado impidió un aumento abrupto de la circulación monetaria y reforzó la señal de disciplina fiscal, aunque dejó planteado un nuevo reto debido a la magnitud de los vencimientos inmediatos.
El volumen de $7,2 billones corresponde al canje de títulos con legislación local realizado días atrás. Cappella explicó que vencen $7,2 billones debido al canje de títulos dollar linked efectuado la semana pasada. Considera que en esta oportunidad no se absorberán pesos del mercado, ya que recientemente hubo falta de liquidez y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) debió intervenir pagando parte de las LECAPs para evitar una mayor suba de la caución. “Creo que en esta van a ir por algo más cercano a 90% / 100% de rolleo”, afirmó. La referencia a la intervención del BCRA evidencia la tensión en el sistema financiero, donde la demanda de efectivo presiona sobre las tasas de corto plazo y condiciona la dinámica de renovación de títulos públicos.
El proceso de rolleo implica que el Gobierno logre que los inversores con títulos próximos a vencerse los renueven por nuevos instrumentos, en vez de exigir el pago en efectivo. Esta práctica resulta fundamental para evitar la expansión de pesos en la economía, un factor que incide directamente sobre la presión cambiaria y la inflación. Para los operadores del mercado, la estrategia del Ministerio de Economía será garantizar niveles elevados de refinanciamiento, próximos al 90% o más, a fin de evitar sobresaltos en la emisión monetaria y sostener el equilibrio de caja.

La última licitación resultó favorable para el Gobierno. Christian Buteler, especialista en finanzas, recordó que se necesita un rollover del 90% en adelante, ya que en la operación anterior se superó el 100%. “Eso le da un poco más de aire, pero para mantener el equilibrio necesita ese porcentaje o más, así no enfrenta sobresaltos con los vencimientos. Por otro lado, las tasas están bastante altas; en los últimos días de la semana pasada superaron el 40%. Ahí surge un problema, porque no puede convalidar tasas tan elevadas sin afectar la actividad, que ya viene debilitándose”. Las declaraciones de Buteler reflejan la doble restricción del equipo económico: sostener un elevado refinanciamiento sin convalidar tasas crecientes, que encarecen la deuda y afectan la actividad.
La Secretaría de Finanzas cuenta con cierto respaldo tras las últimas licitaciones. El informe diario más reciente del Banco Central de la República Argentina señala que, al 18 de febrero de 2025, los depósitos en pesos del Tesoro nacional ascienden a $4,8 billones. A esto se suman posiciones en moneda extranjera equivalentes a $446.164 millones al tipo de cambio oficial de $1.401,8091. Este volumen de depósitos representa un respaldo parcial para afrontar obligaciones inmediatas, aunque la proporción frente a los vencimientos destaca la importancia de lograr una alta tasa de rolleo en la próxima licitación.
El control de la cantidad de pesos en circulación es un objetivo central del Gobierno, que intenta evitar presiones adicionales sobre el mercado cambiario y contener la inflación. La política de renovar vencimientos sin inyectar nuevos pesos ayuda a frenar la demanda de divisas y modera el impacto en los precios internos. El equilibrio es delicado: una menor renovación obligaría a emitir moneda para cancelar vencimientos, reactivando la tensión cambiaria y acelerando la inflación.

El mercado observa con atención la evolución de las tasas de interés. En los últimos días, el costo de financiamiento de corto plazo superó el 40%, según Buteler. Este nivel refleja la percepción de riesgo y la búsqueda de cobertura ante la inestabilidad macroeconómica. El BCRA intervino para evitar incrementos mayores en la tasa de caución, instrumento clave en el mercado de dinero. La intervención oficial busca mantener cierto orden y evitar un encarecimiento excesivo del crédito, que impactaría directamente en la actividad.
Las expectativas del mercado respecto al porcentaje de rolleo en la próxima licitación rondan el 90% al 100%. Cappella considera posible alcanzar ese rango, aunque las condiciones de liquidez y el nivel de tasas presentan desafíos adicionales. El antecedente inmediato, con un rolleo superior al 100%, aportó señales positivas, aunque la magnitud del vencimiento actual impone nuevas exigencias a la estrategia oficial.
El contexto inflacionario y la volatilidad cambiaria agregan presión al manejo de la deuda en pesos. La política de no emitir para cubrir vencimientos y, en cambio, buscar la renovación de los títulos, se ha transformado en un pilar de estabilización. El uso eventual de los depósitos en pesos y moneda extranjera del Tesoro por parte del BCRA aparece como un respaldo parcial, pero no garantiza cobertura total frente al volumen de los próximos vencimientos.
El Gobierno enfrenta la necesidad de mantener altos niveles de rolleo evitando tasas excesivas, en un escenario de liquidez restringida, costos financieros en aumento y actividad económica débil. El resultado de la próxima licitación será determinante para el pulso del financiamiento público y será seguido de cerca por operadores locales e internacionales.
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ECONOMIA
Sube el precio de la soja, pero los productores argentinos prefieren esperar a que se mueva el dólar

En el bando de los que consideran que el dólar sub $1.400 es nocivo para la economía se esgrime un argumento clásico: con ese nivel de tipo de cambio, los productores agrícolas otra vez se refugiarán en las silobolsas y retendrán su producción, por más que el gobierno les haya atenuado las retenciones a la exportación.
Es un tema que se discute con acaloramiento entre los empresarios del agro, que siguen quejándose de los reducidos márgenes de rentabilidad, y que ya están previendo que cuando llegue el momento de la cosecha de soja, tendrán precios más bajos incluso que los del año pasado.
A primera vista parece extraño ese escepticismo, dado que en este momento el precio del mercado internacional está viviendo un repunte, con la tonelada a u$s421 en las pantallas del Chicago Board of Trade, después de haber tocado mínimos en torno de u$s350.
Y, además, para el principal producto de exportación argentino rige ahora una retención de 24% -lo cual sigue dejando a los agricultores argentinos en desventaja- pero que implica una notable mejora respecto del 33% que se pagaba hasta hace poco más de un año.
Es por eso que se plantea la cuestión de si la mejora en el precio internacional, sumado a la menor carga de retenciones, podrá compensar el «dólar barato» y convencer a los productores de vender masivamente.
Récord de cosecha, ¿y de exportación?
Es el tema en debate: con una cosecha estimada por la Bolsa de Comercio de Rosario en 48 millones de toneladas -levemente por debajo de los 49,4 millones obtenidos el año pasado-, los economistas afines al gobierno se entusiasman con el potencial de exportación del campo. Si se considera, además, la excelente campaña de maíz y trigo, podría llegarse a un total de 140 millones de toneladas, lo que la convertiría en récord histórico.
Esa expectativa va de la mano con una proyección de mayor acumulación de reservas en el Banco Central, que en lo que va del año ya superó los u$s2.500 millones comprados en el mercado cambiario.
El influyente consultor Salvador Di Stefano apunta que «podría representar una liquidación de granos de u$s40.000 millones, algo muy similar al récord de liquidaciones que ocurrió en el año 2022 cuando se liquidarán u$s40.438 millones». Y compara contra la exportación agrícola de u$s31.337 millones del año pasado, lo cual lo lleva a sostener el argumento de que el tipo de cambio no sólo no está atrasado, sino que tiene chances de caer aun más.
Claro que esa opinión está lejos de generar consenso: hay productores que no sólo tienen desconfianza en el esquema cambiario del gobierno, sino que tampoco creen que los actuales precios de la soja sean sostenibles, y prevén una brusca caída en el corto plazo.
Bajos incentivos para la venta
De hecho, hasta la polémica sobre Fate terminó exacerbando el debate, porque desde el gobierno, como argumento defensivo, destacaron que durante el peronismo se cobraban retenciones a la exportación industrial. Es decir, una afirmación que lleva implícito el concepto de que no tiene sentido gravar la exportación de la industria pero sí la del campo.
Eso llevó a un contrapunto entre Felipe Núñez -uno de los principales funcionarios en el equipo del ministro Toto Caputo- y Santiago del Solar, un productor rural que, durante la gestión macrista, ocupó la jefatura de gabinete en el ministerio de Agricultura. Del Solar sostiene que se debería tener un esquema de rebajas de retenciones, que permitan al productor una planificación de largo plazo. «Nadie invierte más si no hay un cambio de expectativas», sostuvo el ex funcionario.
Lo cierto es que abundan las advertencias de empresarios agrícolas que se quejan sobre la «inviabilidad» del negocio por la combinación de retenciones y, además, un tipo de cambio en baja. Algunos productores manifiestan su temor de que la tonelada de soja en el mercado local caiga debajo del nivel de $300.000.
Actualmente, los precios del mercado de Rosario marcan $456.000, aunque con tendencia a la baja. Y en los contratos a futuros de A3, hay posturas por $320.000 para los próximos meses.
Super cosecha de soja en el mundo
¿A qué se debe atribuir ese escepticismo sobre los precios? Para empezar, al escenario internacional. La especulación sobre el acuerdo entre China y Estados Unidos, sumada a la decisión de la Corte Suprema que rechazó las subas arancelarias de Donald Trump llevaron a una reacción del mercado. Así, los fondos de inversión que intervienen en los mercados de futuros compraron 15 millones de toneladas en pocos días, con lo cual se presionó la cotización al alza.
Pero, más allá de la especulación política, los «fundamentals» del negocio siguen mostrando una vigorosa oferta que supera a la demanda.
Brasil tuvo una cosecha mejor a la esperada, con más superficie sembrada y mejores rindes. Hablando en cifras, se espera que la oferta de soja brasileña llegue a 180 millones de toneladas. Esto se agrega al dato de que Estados Unidos -según la estimación del Departamento de Agricultura- llegará a 121 millones de toneladas de soja, un volumen 4,4% superior a la última cosecha.
En otras palabras, la percepción generalizada es que la reciente suba en las cotizaciones obedece a especulaciones geopolíticas más que a razones de mercado, por lo que será difícil el sostenimiento de los precios actuales.
Precio versus tipo de cambio
Pero además, claro, está el factor argentino. Los productores, como el resto de los argentinos, asisten diariamente al debate entre quienes creen que habrá «una lluvia de dólares» que hará que la apreciación del peso sea la «nueva normalidad» y los que, por el contrario, creen que hay una distorsión cambiaria generada por los controles cambiarios y la ola de emisiones de deuda corporativa.
De manera que, como siempre, dependiendo de cuál sea la expectativa devaluatoria, los productores se apurarán a vender o esperarán con su stock en los silobolsas.
Hoy, los sojeros reciben $456.000 por tonelada, lo cual equivale a u$s332 considerando el tipo de cambio oficial, pero de u$s320 si se toma el mercado «contado con liquidación», que es el que está realmente disponible para el agricultor en caso de querer redolarizar su ingreso.
En definitiva, lo que le queda en el bolsillo al productor es un 76% del precio internacional, que es el que reciben los productores brasileños, paraguayos y uruguayos. Podría argumentarse que no es una mala cifra, dado que durante los regímenes de incentivo exportador que implementaba Sergio Massa se obtenía apenas un 50% del precio internacional, pero los productores igual se muestran cautelosos.
A esta altura del año, solamente hay ventas anotadas por unas 5,2 millones de toneladas, un 11% del volumen de la cosecha proyectada, y esto ocurre a pesar de que el precio para los contratos de futuros se ubican unos u$s20 por encima de los de hace un año.
Para quienes crean que es inevitable una caída en las cotizaciones, podría ser un momento ideal para asegurarse el precio y ya anotar ventas a futuro. Pero la contracara de esa decisión es la expectativa sobre el tipo de cambio: mientras más atrasado esté el dólar, peor será el precio del mercado interno.
En síntesis, contra el optimismo del gobierno, que espera una lluvia de divisas producto de la exportación agrícola, en el campo las opiniones están mucho más divididas, y volvió la clásica especulación respecto de si es mejor adoptar una actitud conservadora y esperar a una corrección devaluatoria o un nuevo «tax holiday» como el que implementó Caputo el año pasado ante la sequía de dólares.
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