POLITICA
Fantasmas y luces rojas: en el Gobierno reconocen la dificultad de la elección bonaerense

La máquina electoral libertaria, que irrumpió con tanta potencia en las PASO del 2023, enfrenta un test muy difícil en las elecciones desdobladas del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires, donde se votarán legisladores y concejales. En el arranque de la campaña, los primeros sondeos e investigaciones que leen en la Casa Rosada aparecen luces rojas. Hoy no está tan claro que la fuerza de Javier Milei pueda salir airosa de la contienda bonaerense, la escala previa a los comicios nacionales de octubre.
El bajo interés de la ciudadanía en la elección bonaerense que exhiben las encuestas es el principal fantasma de la campaña electoral para Javier Milei: si hay baja participación (hoy se calcula en no más del 50% de los electores), pesará más el aparato territorial de los intendentes, que son los que tienen poder de movilización y los principales interesados en estas elecciones locales. “No es solamente que hay poco interés en participar, la gente ni siquiera sabe que tiene que ir a votar”, se alarmaba esta semana uno de los principales candidatos de las boletas libertarias.
A ese panorama se le suma la dificultad de los candidatos bajo perfil que encabezan las boletas violetas en la mayoría de las secciones electorales. A excepción del intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela (cabeza de lista en la primera sección) y del intendente de Mar del Plata, Guillermo Montenegro (primer candidato seccional en la quinta sección), el resto de los postulantes no tiene un amplio nivel de conocimiento, ni aparato propio o capacidad de movilización.
La preocupación que se palpa en la Casa Rosada y en los búnkeres libertarios dista mucho de la hipótesis que reinaba hace algunas semanas La Libertad Avanza, en la previa al armado de las listas: que alcanzaba con el violeta y con el apellido Milei para dar la pelea en el territorio históricamente gobernado por el peronismo.
Para definir la estrategia electoral, asoman varias dudas. No está tan claro si el encuadre de la campaña debe estar únicamente en “nacionalizar” la elección como se hizo, por ejemplo, en la campaña local en la Capital Federal en mayo, cuando el libertario Manuel Adorni se impuso sobre el PJ y sobre Pro con el eslogan “kirchnerismo o libertad”. “La pregunta es si se puede nacionalizar una elección que se va a territorializar, y que se celebra poco antes de que se defina la verdadera elección nacional”, resumió un colaborador que trabaja en la campaña bonaerense.
Hay, de todas formas, una convicción puesta en que es necesario enmarcar la disputa como una polarización con el kirchnerismo y con la gestión de Axel Kicillof. “En la Ciudad partíamos de otra investigación. Ahora no está tan claro que solo alcance con nacionalizar la elección. El marco narrativo debe estar puesto en el nivel de atraso de la provincia de Buenos Aires versus el futuro que propone Milei”, resumió un colaborador muy al tanto de la estrategia que se está diseñando en la mesa de campaña, en donde participa el estratega Santiago Caputo y los armadores que responden a Karina Milei, con Sebastián Pareja como “jefe de campaña”.
Los ejes de la seguridad y de la baja de impuestos para los sectores productivos serán parte de las consignas de los candidatos violetas.
El otro punto de debate es el rol que debe ocupar Javier Milei, el gran elector del oficialismo. Se palparon inquietudes esta semana con las idas y venidas en torno a la foto del Presidente con los cabeza de lista de las ocho secciones electorales. Originalmente, se había dicho que la foto se haría el miércoles, posiblemente en la Casa Rosada. Pero la puesta en escena se postergó. “No es fácil que Javier se involucre si no lo siente, si no conoce a los candidatos”, reconoció un colaborador de la Casa Rosada.
Finalmente se apeló al factor sorpresa: el jueves, Milei hizo su primera bajada a La Matanza, en un descampado de Villa Celina, junto a Karina Milei, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich (que será una de las principales protagonistas de la campaña), Sebastián Pareja y Cristian Ritondo (presidente de Pro bonaerense), además de los ocho cabeza de lista distritales.
La comitiva estuvo en el lugar poco más de veinte minutos. Alcanzó para que Milei saludara a algunos vecinos en el marco de un fuerte dispositivo de seguridad. Y para hacer la primera foto de campaña con la bandera “Kirchnerismo Nunca Más”, con la tipografía del informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) de 1984. La provocación suscitó una fuerte polémica por la utilización de un símbolo del retorno democrático con fines electoralistas. Pero en la Casa Rosada ni se inmutaron por la controversia. El objetivo de la mesa de campaña ahora es llamar la atención y agitar el avispero de la elección provincial.
Quedó pendiente, en tanto, la visita de Milei al nuevo centro de distribución de Mercado Libre en el Parque Logístico del Buen Ayre, en Tres de Febrero, el municipio comandado por Valenzuela. La idea era que el Presidente se mostrara allí con Marcos Galperín. “Hay que ver qué queremos transmitir con Milei inaugurando un galpón. Hay bajadas que no son aconsejables”, puso en duda un funcionario en Balcarce 50.
Se verá si el Presidente sigue poniendo el cuerpo a la campaña en el territorio o si espera un poco más, a que esté lanzada también la contienda nacional, luego del cierre de listas del 17 de agosto. A partir de ese día, hay tres semanas en las que la campaña bonaerense y al se solapan.
La otra clave de la elección pasará por instalar “la medida del éxito”. ¿Ganará la fuerza que sume más sufragios totales (“el voto popular”)? ¿La que se imponga en más secciones electorales? ¿O la opción que se haga de más bancas en la Legislatura bonaerense?
Si se mide por cantidad de secciones, los libertarios entienden que hay desafíos en varios distritos. Se sienten confiados en la primera sección electoral, que asoma como la batalla crucial de la elección. Con 4.988.779 de electores, es prácticamente tan populosa como la tercera y elige 8 senadores provinciales. Esa porción del territorio contiene al corredor de la zona norte y oeste del conurbano (Vicente López, San Isidro, Tigre, San Fernando y Tres de Febrero). Incluye distritos donde gobierna el peronismo como San Martín, José C. Paz, Merlo, Moreno y Morón. LLA también cree que podrá imponerse en la quinta sección de la mano de Montenegro, por el peso de Mar del Plata.
En la tercera sección electoral (el corazón del kirchnerismo, con municipios como La Matanza y Lomas de Zamora,) los libertarios saben que arrancan muy de atrás. Los primeros sondeos hablan de una ventaja considerable del PJ sobre LLA en el distrito más poblado de la provincia. Dicho de otro modo: para ganar el “voto popular” los libertarios deben compensar la preponderancia del kirchnerismo en la tercera.
La segunda, la cuarta y la séptima sección son, en tanto, un interrogante: aún no se sabe cómo impactará en el reparto del voto la “tercera vía” que encarnan las fuerzas Hechos y Somos, donde pesan las fuerzas localistas. La sexta sección tiene sus desafíos: si bien suele gravitar el votante de centroderecha, su cabecera, Bahía Blanca, está gobernada por el peronista Federico Susbielles, y hay dudas por el impacto del veto presidencial a la ley de emergencia en la ciudad, que buscaba volcar fondos luego de la inundación de marzo. En la octava sección, la de la ciudad de La Plata, los libertarios postularon a Francisco Adorni, hermano del vocero presidencial. Deberá darle pelea a las estructuras de Kicillof y del intendente peronista Julio Alak, con peso en la administración pública de la capital provincial.
“Hay que elegir dónde laburar la campaña y empujar nuestros techos”, señaló un colaborador de la Casa Rosada. Y agregó: “Si nos va mal en septiembre quizás nos ayude a movilizar a la opinión pública para octubre, que es la elección que verdaderamente nos importa”. De antemano, asoma la narrativa libertaria que habla de ganar siempre, aún perdiendo.
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POLITICA
Protesta policial y la carrera hacia 2027: los desafíos que enfrenta Maximiliano Pullaro en su vínculo con Javier Milei

Maximiliano Pullaro tuvo la primera prueba de fuego desde que asumió como gobernador para resolver un conflicto de gestión con una fuerte repercusión nacional. Un reclamo salarial de policías que amenazaba con réplicas en otras localidades. Todavía hay temor a un efecto contagio en otras provincias. “Dejamos la vara alta con los nuevos ingresos”, dicen en Santa Fe, donde aseguran que salieron fortalecidos. Pero el caso abrió un nuevo capítulo en el vínculo entre el mandatario radical y líder de Provincias Unidas con la Casa Rosada. Aunque se resiste a reunirse con el ministro del Interior, Diego Santilli, esta semana recibió apoyo del gobierno nacional aunque fue duramente criticado por libertarios santafesinos. ¿Hay chances de un acuerdo para 2027?
Según pudo constatar Infobae, Santilli y Pullaro dialogaron esta semana por el conflicto que se desató en Rosario el martes por la madrugada. Un grupo de agentes, vestidos de civil y con los rostros cubiertos se congregaron frente a la Jefatura de Policía para reclamar mejoras salariales y condiciones laborales. La primera conferencia de prensa que brindó el ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, donde anunció el pase a disponibilidad de unos 20 efectivos, profundizó el conflicto. Familiares desfilaron por los canales de televisión relatando los casos de suicidios y malos salarios. Hasta una mujer se arrodilló frente a la Jefatura de Policía para que el gobernador hablara públicamente.
Aunque reconocen la legitimidad del reclamo, en la Gobernación santafesina analizan por estas horas dos focos que explicarían la magnificación del conflicto. El primero sería un coletazo por la investigación que tiene como acusados al ex jefe de la Policía de Rosario Daniel Acosta y otros 13 agentes por sobrefacturación del combustible para los móviles policiales y por cargas ficticias o “fantasmas”. El segundo, apunta a una organización que operó durante la protesta para generar caos con supuestos familiares que denunciaron en los medios falta de Internet en las Comisarías, escasez de balas y hasta la difusión de un decreto falso con supuestos aumentos para los policías. En el último punto no dejaron trascender nombres de sospechosos.
Lo que sí quedó claro fue un fuerte malestar con Romina Diez, la referente local de La Libertad Avanza, con estrecho vínculo con Karina Milei. La diputada nacional denunció “acuartelamiento” y acusó en sus redes sociales a Pullaro por “gastar millones en estructuras políticas y secretarías inútiles” pero no poder “pagarle a quienes ponen el cuerpo para cuidarnos”. “No es falta de recursos. Es un error de prioridades y una pésima gestión. Un Estado que no cuida a quienes garantizan seguridad, educación y salud, no cumple su función básica”, expresó.

El peronismo, en cambio, evitó pronunciarse o criticar al gobernador. Según pudo reconstruir este medio, siguen de cerca el reclamo de los policías pero no creen pertinente un aprovechamiento político del caso. Además, el deterioro salarial de las fuerzas de seguridad y docentes es un problema que comparten todas las provincias. Por estos días lo vive en carne propia Axel Kicillof con un gremio que amenaza con no iniciar el ciclo lectivo. Con el aumento salarial que anunció Pullaro, un policía santafesino que cumpla funciones operativas y que además realice tareas de calle estará cerca de los 2 millones de pesos. “Les dejamos la vara alta al resto de las provincias”, analizan. El primero en tomar nota fue Rogelio Frigerio, quien anunció un aumento para los efectivos en Entre Ríos.
El contexto en el que se generó la protesta policial no es menor. Además de que la seguridad es uno de los caballos de batalla de Maximiliano Pullaro, en los días previos había anunciado en un acto junto a la ministra de Seguridad nacional, Alejandra Monteoliva, que el mes de enero de este año se había convertido en el “menos violento” de la historia de la provincia. La misma semana recibió a Javier Milei, con quien comparte electorado, para la entrega del sable corvo de San Martín a los Granaderos.

Aunque no lo reconocen en público, todas las provincias piensan en el 2027, sobre todo en las que hay posibilidades de reelección, como es el caso de Pullaro, tras la reforma constitucional. El santafesino atraviesa un panorama complejo para la elección del próximo año tras haber fundado Provincias Unidas, la alianza de centro que tuvo un mal debut en las urnas en las legislativas nacionales. El espacio se define como antikirchnerista pero no logra captar el voto libertario y durante la campaña del 2025 el espacio profundizó sus críticas a Milei.
Para los radicales que apuestan a una alianza con La Libertad Avanza, Pullaro representa la línea interna más vinculada a la estrategia de Martín Lousteau, a quien acusan de buscar un acercamiento con el peronismo. Un gobernador de la UCR se queja por su vínculo pendular con el Gobierno. “Lo critica pero después le votan todo en el Congreso”, protestaron en medio de las tensiones que se generaron por el armado de los bloques.
Pese al vínculo tenso con la Casa Rosada, Pullaro recibió ayuda del Ministerio de Seguridad para reforzar la seguridad en los días de las protestas salariales. Dicen que con quien tienen mejor relación es con la propia Monteoliva y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Pero con los hermanos Milei, en especial Karina, la encargada de la estrategia de La Libertad Avanza en todo el país, no hay diálogo asiduo.
Cualquier gesto es leído en clave electoral. Aunque Provincias Unidas no termina de convertirse en una alianza seductora para sumar aliados de cara a la elección del 2027, el desdoblamiento de los comicios provinciales abre un abanico de posibilidades sobre todo con un sello potente como La Libertad Avanza que no pudo hacer pie con los candidatos outsiders en las legislativas locales o en casos como el de Lisandro Almirón en Corrientes. En Rosario se había abierto una esperanza para los libertarios con Juan Pedro Aleart pero se desaceleró con los números de los comicios generales, lo que podría darle una explicación a la necesidad de Romina Diez por lograr posicionarse como candidata y principal opositora. Hasta que la Casa Rosada no resuelva ese punto, Pullaro confía en mantener su hegemonía.
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POLITICA
Senado post ley laboral: los libertarios ya se mueven dentro del sistema, mientras un peronismo sin líderes se desangra

La sesión del miércoles y jueves en el Senado, donde el oficialismo logró la aprobación de la ley de reforma laboral, marcó el bautismo libertario en el “sistema” que tanto criticó para llegar al poder, tras un sinfín de concesiones en la iniciativa que se debatió.
Además, el escenario de la nueva Cámara alta mostró a un peronismo roto y ya no sólo sin un “campeón” o “pajarito llamador”: ni siquiera tiene un prospecto a considerar y sus soldados juegan libres, sin necesidad de ruptura, y la única apuesta que le queda al principal partido opositor es que el Gobierno falle, en el corto y mediano plazo, en mostrar resultados que viraron de la baja de inflación hacia bolsillos que no compensan lo nominal versus lo real. Veamos.
El primer punto fue descripto desde un experimentado despacho opositor durante la madrugada del jueves, mientras se desarrollaba la sesión: “Acá hay un arco que se corrió de blanco a negro, o viceversa, si uno compara lo que sucedió entre la Ley Bases y la reforma laboral que se está votando. A comienzos de 2024, ese proyecto venía con el mote de ‘destino manifiesto’, del ‘elegido’, y terminó en lo que ya conocemos. Ahora, el antisistema fue más sistema que ninguno, con herramientas del sistema, con una mujer/máquina de las pocas que quedan -en referencia a la jefa libertaria en la Cámara alta, Patricia Bullrich– y concesiones sin dudar a sindicatos, gobernadores y senadores. Por mucho menos que esto se retiró la Ley Bases en su momento. Acá se privilegió la victoria política y, si no chocan, tendrán el camino liberado en 2027″.
Del convite reciente en el recinto también quedó pincelado que, al oficialismo libertario, la acusación de “rodillo parlamentario” que siempre se le cuestionó al cristinismo en sus épocas más feroces y oscuras es casi tan importante como una leve picadura de mosquito. El ejemplo concreto fue la incorporación del traspaso de la Justicia Laboral a la Ciudad: no se amplió el temario de extraordinarias para esto, tampoco se le dio ingreso formal por sesión al acuerdo -para que tomara estado parlamentario-, no pasó por comisión ni se dictaminó. Quedó como un anexo de la reforma laboral que, también es cierto, hacía mención en dos artículos sobre el tema. Lo que vale entre los dos es lo primero.
Al consultar sobre ítems más delicados del texto, cuando los legisladores del oficialismo y la oposición dialoguista indagaban a caminadores de pasillos trasladados desde Casa Rosada hacia la Cámara alta, la respuesta fue idéntica: “La orden es del Presidente”. Bajo esa premisa también se movió Bullrich, quien sorprendió a propios y extraños por haberse tirado encima de todas las granadas posibles de la agenda de extraordinarias, sin garantía de victoria. Los condujo a un triunfo que, si Diputados confirma, será histórico, con sus respectivas consecuencias. Ni tuiteros ni desde el cielo. El sistema.

Quienes mejor decodifican los movimientos y convivencia de Balcarce 50 direccionaron la lupa hacia la parafernalia que armó la ex ministra de Seguridad horas después de la votación, con un video en redes que incluyó una divertida melodía de after office. Fue furor. Sobre ello, un histórico asesor sugirió: “Levantó demasiado la cabeza y temo que le llegue la factura. Muchos libertarios no entienden que Javier y Karina Milei son los únicos dueños del 100%. El resto son amistades”. Si hay algo que los hechos ya comprobaron es el desprecio por personas que hicieron demasiado para que el jefe de Estado llegue y se mantenga en el poder. Ni hablar de quienes osaron advertir algún potencial inconveniente. En el corazón de la administración central no existen, ni siquiera, los accionistas. Muchos siguen sin comprenderlo.
Post sesión, la sensación que quedó en varios senadores es que el Gobierno, en medio de su estrategia para aprobar la ley, intentó cuidar a los integrantes del pleno, en el sentido de reconocer que la agenda nacional no es la misma que en las provincias. Esto fue clave -aunque deberán ajustarse varias tuercas-, porque le dio margen a un ramillete de legisladores para no quedar muy expuestos, de forma innecesaria, en sus distritos. La diferencia fue abismal en comparación con lo sucedido en la Ley Bases.
Mientras tanto, el peronismo se desangra. Hay referentes del kirchnerismo que, durante la reunión el recinto, se rieron en varias ocasiones. Después, se preguntan por qué pierden elecciones. La situación ya delirante de “cristinistas obsecuentes” o “traidores”, es insostenible. No obstante, la discusión del Presupuesto 2026 de diciembre pasado ya dejó una marca -por un puñado de acompañamientos selectivos- que no volvió a repetirse en la reforma laboral -nadie del interbloque iba a pisar ese infantil palito-, pero sí en el armado de comisiones que los más duros no quieren integrar: las ramas del interbloque ya se manejan libres, sin necesidad de fractura.
“En el Presupuesto 2026 votaron algunos y no pasó nada. Ahora, dos de Convicción Federal se metieron en dos comisiones -en referencia a la tucumana Sandra Mendoza, en la de Acuerdos; y el catamarqueño Guillermo Andrada, en la de Relaciones Exteriores- y acá estamos. Lo mismo ocurrirá con lo del Mercosur, que beneficia a varias provincias. ¿Pensás que no van a acompañar? Además, no hay beneficio en irse. No tenemos más a un campeón. Ni siquiera vemos que aparezca un retador o pajarito llamador que vaya a la televisión a decir algo interesante. Nada de nada. Entonces, el PJ no tiene la capacidad de echar a nadie. ¿Cómo te van a echar de una casa donde lo único que tienen para ofrecerte es un plato de sopa fría y techos con goteras a la hora de dormir? Eso sí, no olvidemos el pin de ‘Cristina libre’ para llevarlo al recinto», reflexionaron desde un despacho justicialista.
Con la derrota aún fresca, un senador kirchnerista opinó ante Infobae: “El Gobierno tiene la responsabilidad de mostrar resultados. No hay más palos en la rueda. Nosotros perdimos en la sesión, pero ellos pueden llegar a perder su discurso en el corto plazo”. La cita apunta ya no tanto sobre si la inflación bajó o no en estos dos años -algo insólito, a esta altura-, aunque coincide con la mirada de un grupo no menor de dialoguistas, por fuera de la trifulca de días atrás relacionada con el INDEC: la realidad nominal de los bolsillos no podrá quedar detrás de la real.
POLITICA
El oficialismo apura en Diputados la sanción de la reforma laboral, pero crece la resistencia por los límites a las licencias

Envalentonado luego de su rutilante triunfo en el Senado, donde aprobó con holgada mayoría el proyecto de modernización laboral, el oficialismo va por más: quiere pasar a la historia como el primer gobierno que logra reformar una ley inmaculada para el peronismo en tiempo récord, en menos de un mes.
Semejante desafío tendrá su escenario en la Cámara de Diputados, donde los libertarios buscarán aprobar a libro cerrado el texto proveniente del Senado. A tal fin convocó a firmar dictamen el miércoles próximo para convertirlo en ley la semana siguiente.
Se encontrará, sin embargo, con la resistencia de un sector de la oposición que, si bien respalda el proyecto en líneas generales, buscará introducir modificaciones en al menos tres capítulos claves: el nuevo régimen que reduce el pago de salarios (hasta un 75%) por enfermedades y accidentes; el financiamiento de las indemnizaciones por despido y la derogación de media decena de estatutos profesionales, entre ellos el del periodista.
Senadora Patricia BullrichFabián Marelli
Cualquier cambio -aunque mínimo- en la media sanción ya aprobada significaría un traspié para el oficialismo. El texto debería retornar para su revisión a la cámara de origen y los tiempos se estirarían sin plazo, para disgusto de un gobierno ávido de exhibir señales de fortaleza política a los mercados. Festejaría el peronismo que, derrotado en el Senado, se ilusiona con una sobrevida en su cruzada contra el proyecto. Aunque sea fugaz.
El oficialismo confía en su buena estrella. Si los bloques que le prestaron su apoyo en el Senado replican su voto en la Cámara de Diputados, la aprobación en general del proyecto no debería peligrar, aseguran. Sus cálculos le arrojan un piso de, al menos, 131 votos.
El panorama, sin embargo, no se presenta tan clara en la votación en particular del articulado: a los libertarios no se les escapa que los senadores por Córdoba, Neuquén y Salta –que en la Cámara de Diputados totalizan una decena de votos- se desmarcaron con su rechazo en algunos capítulos sensibles.
Un dato por demás sugestivo –que no pasó desapercibido en el radar oficialista- es que Catamarca, provincia que creía aliada, esta vez le dio la espalda al Gobierno. El senador Guillermo Andrada, alfil del gobernador peronista Raúl Jalil, votó en contra de todo el proyecto, tanto en general como en particular.
También lo rechazaron los tucumanos Juan Manzur y Sandra Mendoza, esta última cercana al gobernador Osvaldo Jaldo, otro mandatario de buen diálogo con el Gobierno.
En la Cámara de Diputados Jalil cuenta con tres legisladores, mientras que Jaldo con otros tres. Seis voluntades que podrían ser decisivas en una votación eventualmente ajustada.
Enfermedades y accidentes
Al igual que en el Senado, el oficialismo buscará que la votación en particular se realice por título para agilizar el trámite y evitar que cualquier modificación en algún capítulo o artículo que lo integre lo obligue a postergar la sanción de la ley. El proyecto consta de 26 títulos y 212 artículos.
Esta estrategia entraña sus riesgos, sin embargo; en diciembre pasado, por caso, la oposición le volteó todo un capítulo del presupuesto 2026 por la decisión caprichosa del Ministerio de Economía de incluir allí, a último momento, un artículo para derogar las leyes de financiamiento universitario y de emergencia a la discapacidad.
Las alarmas vuelven a encenderse, esta vez con el capítulo VII del proyecto. Está incluido en el título primero, que es el corazón de toda la reforma pues modifica aspectos claves de la ley actual de contrato de trabajo.
El capítulo VII se anticipa como uno de los más conflictivos en el debate: allí se establece que, en caso de enfermedades o accidentes ajenos a las tareas laborales, se elimina la posibilidad de cobrar el 100% del salario. Los trabajadores pasarían a percibir el 50% o el 75%, según el grado de responsabilidad que se les atribuya respecto del hecho que provocó su incapacidad.
En el oficialismo nadie sabe responder quién dentro del Gobierno ordenó incluir este capítulo en el proyecto cuando no figuraba en el dictamen. Silencio de radio. En el fárrago de modificaciones que a último momento se incluyeron en el texto, el tema pasó por abajo del radar y el oficialismo logró aprobar el capítulo entero.
Sin embargo, no todos lo avalaron: las senadoras María Victoria Huala y Andrea Cristina, ambas de Pro, pidieron dejar expreso su voto negativo. El jefe del bloque de Pro, Cristian Ritondo, reconoció que están en desacuerdo y pedirán cambiarlo.
También expresaron críticas desde la UCR.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, justificó la medida. “Esto apunta a la reducción de las licencias eternas”, dijo. “Pero si lastimaste jugando al fútbol, o sea, vos tomaste una acción activa, el empleador la verdad que no tiene nada que ver. Te discapacitaste para el trabajo por un tiempo, entonces ahí es el 50%“, ejemplificó.
“Es un disparate”, se le escuchó decir al diputado Miguel Pichetto, integrante del bloque de Provincias Unidas. Esta bancada, de 22 integrantes y que preside la santafecina Gisela Scaglia, ya anticipó sus objeciones a este y otros puntos del proyecto. Preparan una propuesta alternativa, que incluirá, además, cambios en el régimen de inversiones para pymes (RIMI), según adelantaron.
Un fondo polémico
Otro capítulo que generará discusión es el que crea el Fondo de Asistencia Laboral (contenido en el título II), destinado a financiar las indemnizaciones por despido. Estos fondos serán cuentas específicas e inembargables que conformarán los empleadores con el aporte obligatorio y mensual de un porcentaje de las contribuciones patronales, que hasta ahora van a la Anses. Será del 1% para las grandes empresas y del 2,5% para las pymes.
Para el ministro de Economía, Luis Caputo, este tema es central. Las estimaciones preliminares de los expertos en seguridad social apuntan a que el FAL podría acumular unos U$S 3000 millones por año y en la oposición sospechan que este nuevo fondo se pergeñó para servir como fuente de financiamiento al Tesoro mediante la compra de títulos de deuda. Como lo fueron las viejas AFJP.
En Provincias Unidas y otros bloques provinciales advierten que este nuevo sistema desfinanciará al sistema de seguridad social y, como consecuencia directa, a las 13 cajas jubilatorias de aquellas provincias que no las transfirieron a la Nación. Es por ello que los senadores Alejandra Vigo (Córdoba), Flavia Royón (Salta) y Maximiliano Abad (UCR) votaron en contra de todo el título II.
El último título, el XXVI, también desata polémica: allí se incluye una serie de derogaciones, entre ellas la del estatuto del periodista y de otras profesiones, como también la ley de teletrabajo. También le pone plazo al actual sistema que financia el Incaa y la TV pública.
La votación de este título en el Senado fue el más ajustado de todo el proyecto: 38 votos fueron a favor y 31 en contra. El oficialismo perdió otra vez el apoyo del radical Abad (que se ausentó), de la neuquina Julieta Corroza, de la cordobesa Vigo y la salteña Royón.
El capítulo referido a las cajas sindicales parecería, sin embargo, no correr peligro: la media sanción del Senado mantiene, aunque con un tope y hasta 2028, la posibilidad de que los gremios cobren la llamada “cuota sindical” a partir de un porcentaje de los sueldos. El bloque de Pro en el Senado pidió eliminar este beneficio para los gremios, pero al final terminó por apoyar el capítulo.
Difícilmente prospere también el pedido de la bancada amarilla para incluir a las billeteras virtuales en el servicio de pago de los salarios. Salvo que, en una maniobra inesperada, Unión por la Patria y otros bloques se sumen.
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