CHIMENTOS
Para estos signos del Zodíaco, el amor estará en la palma de su mano este mes

Agosto llega con una fuerte energía romántica que se siente en el aire. Los movimientos planetarios de este mes, como la conjunción entre Venus y Júpiter, y el cambio de dirección de Mercurio, generan un clima perfecto para abrir el corazón, sanar heridas del pasado y vivir nuevas experiencias en el amor. Si bien todos los signos sentirán cierta influencia, hay siete en particular que estarán especialmente bendecidos en cuestiones sentimentales.
Leo encabeza la lista de los más favorecidos. Su carisma natural se potencia con los tránsitos actuales, haciendo que brillen en cada encuentro. Tanto los solteros como los que ya están en pareja notarán que el amor fluye con más facilidad. Las oportunidades románticas aparecen en los lugares menos esperados y su presencia magnética atrae nuevas conexiones o renueva vínculos que parecían dormidos.
Cáncer, por su parte, vive un momento de conexión profunda consigo mismo, lo que le permite abrirse de forma más sincera en el amor. Las emociones estarán a flor de piel, pero eso no será un problema: al contrario, permitirá que surjan relaciones más genuinas y significativas. Si hay heridas del pasado, este mes puede ser clave para sanarlas y avanzar con el corazón más liviano.

Sagitario también tiene razones para sonreír en el plano amoroso. El deseo de aventura y crecimiento personal que lo caracteriza se alinea con energías que favorecen los encuentros estimulantes y las relaciones que lo inspiran. Este mes será ideal para conocer personas nuevas, iniciar romances en viajes o incluso redescubrir la chispa con alguien conocido.
En el caso de Virgo, el amor llega sin previo aviso. Aunque suele ser más reservado, durante este mes podría sorprenderse sintiendo cosas fuertes por alguien en su entorno cercano. Situaciones cotidianas, como el trabajo o una salida casual, pueden convertirse en el inicio de una conexión importante. La clave será bajar las defensas y dejar que las cosas fluyan.
Piscis vivirá agosto con una sensibilidad a flor de piel, pero lejos de ser una desventaja, eso se convierte en su mayor poder de atracción. El amor se siente más idealista, más tierno, y eso puede atraer a personas con la misma sintonía. También puede ser un gran momento para reconectar con una expareja o sanar un vínculo pasado con amor y comprensión.
Libra se encuentra con un mes muy armónico en el plano sentimental. Venus, su planeta regente, le ofrece un empujón para tomar decisiones importantes en el amor, o para abrir espacio a nuevas personas. Hay una energía de equilibrio que lo ayuda a cerrar ciclos que ya no aportan, y a apostar por relaciones más sanas y auténticas.
AMOR, SIGNOS EL ZODÍACO, AGOSTO
CHIMENTOS
Lizy Tagliani brilla en Annie, la obra que refleja su historia de adopción: “Me conmueve criar a mi hijo con la verdad”

Es un lunes corriente en la ciudad de Buenos Aires, el otoño apenas comienza y la atmósfera tensa, bulliciosa y ecléctica de la calle Corrientes se queda en silencio una vez que se traspasa la puerta del teatro Broadway. Al atravesar el escenario, todavía vacío, convertido en la Nueva York de los años 30, se llega a un camarín pequeño, perfectamente iluminado entre la oscuridad de los pasillos que se esconden detrás de las tablas. Allí nos espera Lizy Tagliani, un rato antes de convertirse en la malvada señorita Hannigan de la célebre comedia musical Annie. Con una sonrisa y como si el tiempo se hubiera detenido en ese instante, la actriz recibe a Teleshow para una charla íntima, aun vestida de ella misma, de esa mujer que ha atravesado distintas capas, diferentes armaduras, algunos miedos y muchos sufrimientos hasta llegar a protagonizar una comedia musical en la calle Corrientes. La historia de Lizy es también la de un cuento, aunque no de hadas, pero sí con final feliz. Termina de mandarle un mensaje a su esposo y pide disculpas por adelantar la nota antes de la función. Apenas termine, su pareja Sebastián Nebot la espera junto a su hijo Tati para celebrar los tres años de matrimonio y este presente glorioso que está viviendo.
El jueves 19 de marzo, Annie desembarcó en la emblemática calle Corrientes y, entre trajes de época y canciones inolvidables, la actriz se calza los zapatos de la temida Miss Hannigan, la villana más célebre de los orfanatos teatrales.
La superproducción cuenta con dirección de Mariano Demaría, y la atenta dirección artística de Nico Vázquez y Gustavo Yankelevich junto a un elenco que integran, junto a Lizy, Miguel Ángel Rodríguez en el papel del multimillonario Oliver Warbucks y Julieta Nair Calvo como Grace Farrell. El musical, producido por RGB Entertainment, Preludio y Carlos Spadone, narra la historia de Annie, una niña huérfana que, gracias a su optimismo inquebrantable y una sonrisa capaz de iluminar el orfanato más sombrío, transforma la vida de quienes la rodean. La trama explora la fuerza de los vínculos, la esperanza y el verdadero sentido de la familia elegida, con un despliegue escénico y coreográfico que conmueve al público de todas las edades.
—Así que es tu aniversario —rompe el hielo Teleshow.
—Sí. Aniversario y como mamá, así que vamos los tres, nos vamos a ir a un hotel a descansar un poco y a festejar con comidita rica, estoy muy contenta.
La charla se desliza entre anécdotas y emociones. Lizy confiesa lo que significa para ella debutar en una comedia musical de Broadway.
—Me sentía con un compromiso muy grande hasta que empecé a ver la devolución de la gente. Me dio satisfacción saber que todo el trabajo previo, que vengo haciendo estudiando canto y baile dio resultados. Yo soy una persona no preparada artísticamente. No hice entrenamiento, nunca fui a teatro, nunca fui a canto. Y me di cuenta que me ha modificado muchísimo la experiencia de estudiarlo, más que de solo crearlo por amateur. Así que me pone muy contenta, estoy chocha.
—¿Cómo componés tu personaje de malvada?
—Estoy experimentando eso que es tan bonito al profesionalizar algo que me gusta hacerlo naturalmente, porque así compongo mis personajes, me gusta el humor. El papel de la malvada es buenísimo porque dio una vuelta tan grande al personaje… Es tan mala que es gracioso, porque es muy tosca, es bruta.

—Además la obra te toca particularmente por el tema de la adopción (NdR: Lizy y su esposo lograron la adopción plena de su hijo Tati en diciembre de 2025)
—Que trate de la adopción es fundamental para mí, eso creo que me toca otra fibra. Me encanta que mi hijo pueda compartir con sus amiguitos la historia, que es parte de su historia también. Eso me conmueve un montón y me gusta que no me vea desde un lado sensible o llorando, sino que sea más divertido, a pesar de que él sabe lo que es la incertidumbre o la angustia de buscar una familia y el sufrimiento que eso lleva.
—¿Quién sería hoy en día esta malvada de un orfanato?
—Para mí la Hannigan de hoy es la burocracia para encontrar una familia. Es malvada, pero tampoco digo que esté mal, porque tanto los jueces, los asesores de menores, incluso los institutos, necesitan asegurarse que ese chico no vaya a otra frustración. Ese trabajo es importante. Es duro, es cruel, es malvado, pero es necesario. La parte más grave para mí es cuando la gente dice: “Yo quiero ser mamá”. Para mí es el peor error, porque es un vínculo que se da. Hay que ser consciente de que uno quiere dar un hogar a alguien que lo necesite. Los títulos vienen después y las etiquetas llegan después con consentimiento de la criatura.

La conversación se vuelve aun más personal cuando Lizy recuerda el día en que su hijo la llamó “mamá” por primera vez.
—Estábamos en un lugar comiendo y la gente decía: “Lizy, ¿me puedo hacer una foto? Lizy, te quiero, te escucho”. Y Tati dice: “No se llama Lizy, se llama mamá”. Y la señora de una familia de una mesa de enfrente lloraba al escucharlo, llorábamos todos.
—Cómo fue el proceso de adopción teniendo en cuenta el impacto que te produjeron las denuncias falsas que te hicieron en la Justicia el año pasado?
—Estoy muy segura de que eso lo voy a llevar hasta el final y que tiene que haber una solución. No me moví ni un solo centímetro. Pero sí, ya al tener la sentencia de adopción, Tati ya es mi hijo. Suceda lo que suceda, va a ser mi hijo, él tiene su familia, tiene su mamá, tiene su papá y nadie lo va a impedir. Lo que más me dolió de todo eso es que en defensa de todo lo que estaban peleando se cagaron en un niño de cuatro años que estaba en una casa, en teoría corriendo riesgo. Si vos sabés que hay una criatura corriendo riesgo, no vas a esperar un año y medio, lo tenés que decir al momento.
—Vos sabías que se trataba de una denuncia falsa, ¿eso te generaba más impotencia?
—La falsa denuncia arruina todo. Primero que las denuncias tienen que ser tomadas en serio y deben existir y está bien que así sea. Pero si vos ves una vecina que escuchás gritos, que pasan cosas en una casa y no te querés meter porque después terminás preso vos, entonces tengo como una contradicción ahí. Yo siempre le creo al que denuncia, a pesar de lo que me pasó a mí.
—¿En ese momento te sentiste apoyada por la gente?
—Gracias a Dios, la gente me ha dado tanto amor. Mis empleadores, la gente que me tiene contratada, el público, que es lo más importante. Pero hay alguien seguramente que dice: “Y no, viste estos famosos conocen a los jueces”. Acá se cree que todas las cosas se arreglan con plata o con poder. Puede haber algo de verdad, no digo que no, pero eso es muy estigmatizante y muy feo.

—¿Esa situación te marcó especialmente porque estabas a punto de lograr la tenencia definitiva de Tati?
—Conocí por primera vez el valor de la frase “lo hago por mis hijos”. Es único. Eso lo descubrí ahora.
—¿Cómo cambió la maternidad tu perspectiva de la vida?
—Yo soy una persona sola que siempre hice lo que se me cantaba porque no tenía que darle cuentas a nadie, ni avergonzaba ni orgullecía. Gracias a Dios, mi familia hizo que yo pueda racionalizar y decir: “quiero hacer esto, pero tengo que hacer esto”. Lo correcto por ellos, por mí y por todos nosotros, es ir por el lado que hay que ir.
—¿Cómo te llegó la propuesta de encarnar este personaje tan diferente a lo que venías haciendo?
—El director, Mariano de María, me contó que un día estaba viendo La peña de morfi y estaba Valeria Lynch, y yo le estaba cantando a cappella canciones suyas que ni Valeria recordaba. Y él estaba en su casa por almorzar y le dice a su pareja: “Vení, escuchala. Es mi Hannigan”. Fue tan fabuloso lo que hizo, que escribió, adaptó el texto como si lo dijera yo. Pensó cómo sería Lizy en el papel de Hannigan.
—¿Cómo es la relación con el resto del elenco, con tantas niñas debutando en calle Corrientes?
—Nunca escuché a nadie quejarse por el protagonismo de si salgo después, o si un texto, o si lo otro. Todos trabajamos en conjunto. Y esto lo genera Nico (Vázquez), Gustavo (Yankelevich), obviamente, y el director. Con Nico tengo la mayor admiración hacia él. Tiene esa capacidad de unir las energías de las niñas y tratarlas con tanto amor, con tanto respeto, y hacerles entender que es tan importante la Annie como la última que trae la sillita.

—Volviendo a tu familia, ¿cómo es Tati?
—Todo es amor para él, es observador, respetuoso, es como un mini adulto, porque en el hogar aprendió a compartir la ropa, que nada es de nadie y que es todo de todos. Ahora que empieza a saber que las cosas son de él y que nada más de él es todo “mi”. “Mi papá”, “mi mamá”. Tiene una gatita nueva y dice “mi Nelly”. Ahora es todo “mi”.
—¿Cómo es el día a día con él?
—Me encanta criarlo con honestidad, con verdad. Él sabe que es adoptado. Él sabe lo que significa un juzgado, la asesoría. El otro día me dijo: “mamá es varón”. Estábamos en la cocina los tres, mi marido, él y yo, y los perritos y los gatitos, y dice: “Mamá es varón”. Y se reía. Mi marido le aclaró que no: “Mamá es una mujer”. Entonces yo le hice una seña que espere, y lo llevé a Tati al living y le hablé. “Algo de verdad hay. O sea, sí, mamá es varón. Tenés razón, sos muy inteligente. Pero mamá era muy feliz cuando era chiquitita como vos. Era un varón como vos, era muy chiquitito, pero le faltaba algo. Y cuando fue creciendo se dio cuenta que quería ser una nena y que su sueño era ser una nena y también su sueño era después tener un hijo. Entonces, gracias a que pudo ser una nena por su sueño, después viniste vos”.
—¿Y qué hizo Tati cuando te escuchó?
—Siguió como si nada, me pidió que le comprara un autito (risas)
El estreno de Annie la encuentra plena, rodeada de amor en la vida y en el escenario. “El amor es fundamental. Tati está llenándose de mis formas y de las formas de mi marido. Lo ves y es… Si ahora tuvieras que buscar en la platea a nuestro hijo, yo estoy seguro que irías y sabrías cuál es. Porque se mimetizó tanto. Tiene muchas cosas mías, de la crudeza, y a mí me encanta, es muy gracioso. Me encanta criarlo con honestidad, con verdad”, dice con orgullo, con confianza.
En el camarín todavía flotan risas y el clima intimista que se logró en casi una hora. Rodeada de los vestidos de la señorita Hannigan, Lizy se toma unos segundos, mira el espejo iluminado, y con una sonrisa repite: “Qué suerte que me llegó la familia, qué suerte. El valor de lo hago por mis hijos es único. Eso lo descubrí ahora”.
Lizy Tagliani
CHIMENTOS
Yanina Latorre trató de inútil a su esposo Diego porque no sabe hacer nada como muchos futbolistas: “Ni pasar los…”

Si hay algo que caracteriza a Yanina Latorre es su personalidad verborrágica, su incontinencia verbal y que tiene cero drama a la hora de sacar a ventilar los trapitos al sol en cuanto a situaciones que hacen a la vida conyugal. Por eso, una vez más, la ex angelita no dudó en exponer a su marido al aire.
En tanto hablaban de la selección, del mundo del fútbol y de los deportistas en sí, fue la propia conductora de SQP quien arrojó un dato que resultó tan sorprendente como inesperado para muchos y que hace a la vida íntima y privada del ex jugador de Boca.
“Diego no hace nada”, lanzó Yani en medio de su programa deEl Observador. A lo que luego profundizó: “El utilero le pone los cordones a las zapatillas, que Diego no sabe poner cordones porque juega al fútbol desde que tiene 8 o 9 años. Yo le hago la valija para viajar”.
“Ahora viene la valija del Mundial. Les hacen hasta el chek in. Lleva seguramente dos o tres valijas porque va toda la ropa de trabajo, la ropa para pasear, la ropa para el hotel… . Y le hago yo la valija como una pelotuda”, continuó la conductora en tanto su esposo, del otro lado y tras escucharla, se comunicó con su compañero vía whatsapp.
YANINA LATORRE MANDO AL FRENTE A SU ESPOSO DIEGO
“Es un programa que se inspira en mi inutilidad”, escribió. Sin embargo, luego se comunicó y se defendió: “Me he adaptado a los nuevos tiempos, hay un nuevo cambio, me estoy reestructurando, lo que pasa que vos no me das ningún mérito”.
En tanto Yanina se reía le preguntó a su esposo: “¿Qué me comprendés cada vez más?”. Por lo que Diego explicó: “ Que estás cansada, que cuando venís te gusta una copita de vino, que no te gusta que te jodan cuando llegás, que no querés escuchar a nadie. Me voy arriba silenciosamente. Ustedes porque escuchan la versión manipulada de Yanina. A la mañana que no le hables porque tiene que armar programa. ¿Cuándo hablo?”.
Yanina Latorre
CHIMENTOS
Silvina Chediek: “Cantar es un derecho, no importa cómo lo hagas”

Silvina Chediek es una mujer apasionada por la palabra, por los sonidos, por las historias. En una charla con Teleshow, la periodista se remonta a octubre de 1997, cuando nació Letra y Música, un programa de televisión en el que el código eran la palabra y las melodías.
Pablo, su único hijo, acababa de nacer. Silvina tomó licencia y pausó los proyectos que la traían del Canal de la Mujer junto a Gerardo Rozín. En ese estudio, la irrupción de Raúl Becerra—ex La noticia rebelde—marcó el punto de quiebre: trajo consigo a un joven que nadie conocía, pero cuya creatividad desbordaba. Gracias a él, Silvina condujo dos programas que romperían la rutina: “Confesiones al oído”, un confesionario en plena televisión, que puso a prueba incluso a los propios curas invitados. Ese espacio no era una escenografía: era el set, el límite, el riesgo. Todo mientras su panza crecía al ritmo de un programa que no buscaba el golpe bajo, sino la pregunta inesperada.
El segundo programa, una idea que parecía simple y desarmaba certezas: dos personas conocidas, sentadas a cada lado de una Silvina embarazada, cruzando deseos de conocer a alguien a quien nunca habían visto. El título, “El gusto es mío”.
La música y las historias se cruzarían de nuevo en el próximo proyecto: “Letra y Música”, junto a Esteban Morgado. No fue la nostalgia lo que movía a Silvina Chediek; era la devoción por ese instante en que una anécdota se vuelve irrepetible en voz ajena. Y aún lo es.

“Era tan tracción a sangre, de verdad, que ahora es como si te dijeran que sería simple hacerlo. Con Esteban siempre todo es fácil, esa es la verdad”, expresa Silvina Chediek a Teleshow, al repasar la historia de “Letra y Música”, el ciclo que creó a fines de los 90 y que vuelve como espectáculo teatral y musical.
—¿Cómo surgió el formato de entrevistar a partir de recuerdos musicales?
—Ya quería entrevistar de una forma original. Y pensé: la música y los olores te transportan a lugares, a momentos, a personas. Todavía los japoneses no inventaron cómo es que vos huelas a pan cuando alguien cocina un pan, pero la música sí. Entonces digo, una linda manera de entrevistar es a partir de los recuerdos musicales de la gente. Así surgió el programa, que lo hago los primeros dos meses con Vane Mianovich en piano. En ese momento, una autoridad, del Canal de la Mujer dice: “Este programa era para el verano nada más”. En ese momento la productora periodística Martha Merkin se enoja con esta decisión y va y pelea por el programa, pero le dicen: “No, pero van a cambiar de estudio, no va a poder haber un piano”. Bueno, está bien con guitarra, dijo Marta. Yo no le tenía tanta fe al tema de la guitarra. Pero ella me dice: “Esteban Morgado”. Yo lo había conocido a Esteban porque en programas míos variopintos del cable, había venido a acompañar en un momento a Adriana Varela, y con otros cantantes. Y yo digo: “Bueno, probemos”.
—¿Qué recordás del primer programa grabado con Esteban Morgado?
—Empezamos a grabar en los estudios de Crónica TV para el Canal de la Mujer. El primer invitado era el Ruso Verea, amante de la música heavy, entonces con más razón dijimos: Metallica, por ejemplo, y justo no andaba la compactera. No había de otra manera de bajar música, era 1998. Entonces nos miramos y dijimos: bueno, ¿nos animamos a hacerlo sin? Y salió tan bien uno que era muy, muy, difícil, por el tipo de música, que dijimos de ahora en adelante música solo tocada por Esteban.

—¿Qué pasó después…
—Se vende el Canal de la Mujer…y nos quedamos sin trabajo. Golpeamos la puerta de Canal A y nos dicen también: “Bueno, probemos”. Y se volvió un clásico. Se hizo durante muchos años y durante otros muchos se repitió cuatro veces por día. De esa manera, terminó quedando en el inconsciente colectivo de una época.
—¿Cómo fue la transición de “Letra y Música” de la televisión al espectáculo en vivo?
—Empezamos a hacer el show en situaciones sueltas. Hasta que mi hermano mayor, Mariano, iba mucho a Clásica y Moderna. Un día manifiesta ahí que tendríamos que ir con Esteban a hacer Letra y música. Alguien le dice: “Bueno, probemos”. Hicimos dos temporadas enteras de todos los sábados, 2014-2015.
—¿Cómo era el formato del show en Clásica y Moderna?
—No era una entrevista. En el show todo empieza a convertirse en un gran cancionero, un repertorio, lo que nosotros cantábamos en nuestras infancias, adolescencia, y todos los temas, resuena en el público.

—¿Qué tipo de contrataciones tuvieron para el show?
—Te puedo decir dos extremos. Nos contrataran para una reunión empresarial para 800 personas, hasta para un fogón de doce. Terminaban de comer, los invitaban a una salita y ahí estamos nosotros. Ni hablar cumpleaños, aniversarios, de todo.
—¿Cómo se adaptan a distintos públicos y contextos?
—Vos te tenés que adaptar. Por ejemplo, cuando era el de las ochocientas personas, que eran empleados que recibían medallas por la cantidad de años trabajados, lo preparábamos. ¿Qué sonaba el día que fue a trabajar el señor que cumple veinticinco años en la empresa? Somos muy flexibles, y nos gusta armar los eventos.
—¿Y para el próximo show en La Carbonera, con qué van a sorprender?
—En esta presentación que vamos a hacer, vamos a renovarlo, pero mi infancia no cambió, mi adolescencia tampoco. Eso está bueno. Tenemos nuestro propio relato de cómo fue empezar cuando no había nada de lo que hay ahora tecnológicamente y cómo es ahora, cómo algunas palabras no existían y ahora existen, los tengo a todas anotaditas. Tenemos una historia para contar desde que empezamos hasta ahora.

—¿Cómo manejan los pedidos del público y la participación?
—El público empieza a pedir. Yo por ahí rompo el hielo con Manuelita de María Elena Walsh, porque si hiciéramos una estadística, el noventa y dos por ciento de los invitados tenían como un primer recuerdo asociado a esa canción. En un momento yo digo que cantar es un derecho… entonces pregunto a quién echaron de un coro y levantan la mano un montón de gente. Algunas cosas las hacemos un día y otro día no, porque nos acordamos o no nos acordábamos. A veces cantamos el himno a Domingo Faustino Sarmiento, a los gritos, (risas).

—¿Se puede mencionar el primer invitado para el show?
—En este va a cantar, estoy casi cien por ciento segura, Julia Morgado, que es la hija mayor de Esteban, que canta como una Diosa. En realidad, toda esa familia es de excelencia musical. Siempre tenemos muy buenos cantantes, amigos, que también siempre nos acompañan.
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