POLITICA
El día que militantes del PJ robaron el sable de San Martín y, para devolverlo, exigieron romper con el FMI

12 de agosto de 1963. El lunes ya está terminando. La zona de Parque Lezama está tranquila, quieta. Cuatro jóvenes de traje -cómo se vestía la mayoría de los hombres en ese tiempo- llegan al Museo Histórico Nacional. Parecen estudiantes. Tienen poco más de 20 años, alguno usa anteojos, actitud vital, levemente ingenua. Parecen lamentarse, parece que llegaron tarde. El Museo cerró hace 10 minutos. Golpean la sólida puerta de madera. Nadie responde. Insisten con más entusiasmo. Una voz, desde adentro, les dice -les grita- que está cerrado, que el horario de visita es hasta las siete de la tarde. Los jóvenes no necesitan mirar el reloj para saber que ya pasaron diez minutos de esa hora. Vuelven a golpear. Piden clemencia. Explican que son del interior y que esa misma noche deben regresar a Tucumán, que harían una visita rápida, que les interesa ver unas pocas pinturas, algunas banderas y dos o tres objetos. El hombre detrás de la puerta no responde. Los jóvenes insisten. El hombre entreabre la puerta y empieza a explicarles, con voz piadosa que no puede dejarlos pasar, parece que hasta les está pidiendo perdón. Se justifica aclarando que en cualquier momento llegaría el sereno y que lo comprometería que los viera dentro. Los jóvenes ya no escuchan las explicaciones. Solo miden distancias. Apenas el hombre desvía la mirada para buscar alguna palabra precisa, dos de los visitantes se abalanzan sobre él y lo empujan hacia adentro, sostienen la puerta e ingresan los cuatro. Alguno blande un arma, para terminar de disuadir cualquier intento de resistencia.
Inmovilizan al pobre cuidador sorprendido, derrotado. Tiene 72 años y se reprocha su candidez. Los jóvenes le dicen que no le va a pasar nada. Lo maniatan y encierran en un cuarto. Uno de ellos saca una tijera de su bolsillo y corta el cable del teléfono. Luego caminan presurosos por los pasillos. Saben dónde van. En los últimos días visitaron varias veces el museo para que llegado este momento no tuvieran dudas al actuar. Llegan hasta la vitrina. Uno saca un martillo y rompe el vidrio. Con cuidado toma el botín, lo que fueron a buscar. El sable corvo de San Martín. En su lugar dejan dos hojitas mecanografiadas: el comunicado reivindicando el robo, fijando sus exigencias para la devolución. Envuelven el sable dentro de un poncho y se dirigen hacia la salida. Uno de ellos pasa por la oficina en la que tienen cautivo al cuidador y le pide disculpas una vez más. Salen caminando por Defensa, atraviesan con cautela, tratando de no llamar la atención el Parque Lezama, se suben a un Peugeot 403 celeste que los espera con el motor encendido y se pierden en la oscura noche porteña.
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El sable corvo de San Martín es uno de los símbolos nacionales. Durante la década del 70 fue robado dos veces por miembros de la Resistencia Peronista, por jóvenes que querían utilizarlo como moneda de cambio para imponer condiciones, para lograr que algunas de sus exigencias se cumplieran o al menos para dar visibilidad a sus demandas.
El hecho preocupó a las autoridades e hizo mover a las fuerzas de seguridad. En esos días fue eclipsado por otro robo: el de Ronald Briggs al tren postal Glasgow-Londres, un robo con una logística imposible, de gran espectacularidad. Los diarios publicaban día a día en su portada los nuevos hallazgos sobre el mítico atraco como si se tratara de un folletín: Briggs con el tiempo se convertiría en una leyenda del crimen. En la Argentina todavía gobernaba José María Guido aunque Illia ya era el presidente electo y en esos días la Asamblea Legislativa confirmaba su nombramiento.
El comunicado que habían dejado en la vitrina vacía entre las astillas de vidrio denunciaba la elección que había ganado Illia, hablaba de proscripción y entre otras cosas pedía romper con el FMI. A pesar de ser firmado por la Juventud Peronista no nombraba a Perón. Es muy probable que ello haya sido para lograr que los diarios publicaran la proclama completa: pesaba todavía la prohibición de mencionar a Perón del Decreto 4161 que emitiera la autodenominada Revolución Libertadora en 1956.
Pocas veces como hoy una crisis moral y espiritual ha comprometido más entrañablemente el honor de la patria y la felicidad del pueblo.
En efecto, en pocas coyunturas como en ésta la soberanía argentina ha sido tan vejada, la economía nacional más entregada y la justicia social más negada.
Frente a esta realidad angustiosa y vejatoria, la elección del 7 de julio, fraudulenta en su proceso y realización, difícilmente pueda dar las soluciones honradas y profundas que la dignidad de la acción exige imperiosamente.
A pesar de ello, los “beneficiarios del fraude” han prometido reivindicar el honor de la patria y los derechos del pueblo, produciendo los siguientes actos: anular por decreto los infamantes contratos petroleros suscritos por el gobierno radical del doctor Frondizi, ruptura con el FMI, nulidad de los convenios leoninos con Segba, levantamiento de la proscripción que pesa sobre la mayoría del pueblo argentino.
Y bien, cómo con tales hechos, prometidos pública y solemnemente, le devolvería al pueblo su fe perdida y a la república su soberanía enajenada, la juventud argentina se ve forzada a realizar un acto heroico para lograr su cumplimiento.
Pues bien, aquella espada, la purísima espada del Padre de la Patria, aquel sable repujado por la gloria, aquella síntesis viril generosa de la patria, por milagro de la fe, volverá a ser el santo y seña de la liberación nacional.
Para ello, desde hoy, aquella espada que un día el Libertador, en plena lucidez, legara al brigadier general Juan Manuel de Rosas por la satisfacción con que viera la defensa de su patria frente a las agresiones del imperialismo, dejó su reposo en el Museo Histórico Nacional para brillar de nuevo en magno combate por la reconquista de la argentinidad.
Desde hoy, el sable de San Lorenzo y Maipú quedará custodiado por la juventud argentina, representada por la Juventud Peronista.
Y juramos que no será arrancado de nuestras manos mientras los responsables directos o indirectos de esta vergüenza que nos circunda no resuelvan anular los contratos petroleros, decretar la libertad de todos los presos políticos, gremiales y Conintes, y dar al pueblo libertad para expresar su pensamiento y ejercer su voluntad al amparo estricto de la ley y lejos de decretos delictivos y comunicado de mentiras, que han constituido la más fabulosa y descarada estafa uniformada de que se haya hecho objeto al pueblo de la República en toda su historia.
El pueblo no debe albergar ninguna preocupación: el corvo de San Martín será cuidado como si fuera el corazón de nuestras madres; Dios quiera que pronto podamos reintegrarlo a su merecido descanso. Dios quiera iluminar a los gobernantes.
Juventud Peronista.
El sable corvo, de San Martín a Rosas y el robo a manos de la Juventud Peronista
El sable corvo había sido comprado por San Martín en 1811 en un negocio de antigüedades en Londres, durante los cuatro meses que pasó en la ciudad inglesa luego de haber dejado España y antes de viajar a Sudamérica. Estudios posteriores determinaron que la pieza provenía de Medio Oriente, muy probablemente de Damasco, y había sido construida en la era pre industrial. San Martín utilizó el arma en las batallas de Chacabuco y Maipú. Luego en su testamento legó la pieza de 95 centímetros de largo a Juan Manuel de Rosas: “El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina D. Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que tratan de humillarla”. Los herederos de Rosas, finalmente, en 1897 lo donaron al estado argentino.
Con el tiempo se supo que los cuatro que se llevaron el sable del Museo fueron Osvaldo Agosto, Alcides Bonaldi, Manuel Gallardo y Luis Sansoulet, miembros de la Resistencia Peronista. Idearon el plan y luego pidieron autorización a la cúpula integrada por Jorge Rulli, Héctor Spina y Envar El Kadri.
El proyecto original era muy ambicioso y estaba compuesto por tres operativos. Los otros dos eran espectaculares pero necesitaban mayor logística y, por supuesto, implicaban un riesgo infinitamente superior que el de reducir a un guardia desarmado de 72 años: tomar las Malvinas y recuperar las banderas de la Batalla de Obligado que descansaban en Los Inválidos de París. Desecharon -o al menos postergaron ambos- y se quedaron con la excursión a Parque Lezama.
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El destino final del Sable era hacérselo llegar a Perón en su exilio como ofrenda para que hubiera continuidad histórica según creían sus militantes: San Martín- Rosas- Perón. Mientras tanto harían jurar sobre él a todos los militantes que se unieran a la causa. Pero muy rápido descubrieron que sería muy complicada pasar las fronteras con el objeto histórico y el plan fue perdiendo ambición e internacionalidad.
La noche del 12 de agosto, al alejarse del Museo, los jóvenes se habían citado con otros militantes en una esquina céntrica para hacer el traspaso del Sable. Pero al llegar al lugar prefijado no había nadie. Esperaron unos minutos y se alejaron muy preocupados, convencidos de que sus compañeros habían sido apresados. Buscaron un teléfono público y llamaron a su casa. Los atendió Aníbal, uno de los hermanos Demarco (que sería Ministro de Bienestar Social durante el gobierno de Isabel Perón), uno de los que se tenía que hacer cargo del botín y trató de explicar que se había confundido de horario, que estaba haciendo tiempo para salir. No se sabe si hubo error o arrepentimiento. Lo cierto es que fijaron un nuevo punto de encuentro y el sable pasó a manos de los Hermanos Demarco que hacía tiempo habían desistido de sacarlo del país para hacérselo llegar a Perón. A la madrugada lo llevaron en auto hasta una estancia ubicada en la localidad bonaerense de Maipú, camino a Mar del Plata.
En los días posteriores al robo, la pesquisa no avanzaba demasiado hasta que el 17 de agosto, el día en que se conmemora a San Martín, un diario capitalino recibió un llamado telefónico que invitaba a uno de sus periodistas a recoger del baño de un bar porteño un nuevo comunicado. En él se repetían los pedidos, las reivindicaciones y se nombraba a Perón y se reclamaba la devolución del cadáver de Eva. Es divertido observar los malabarismos que hicieron al día siguiente los matutinos nacionales para reemplazar el apellido Perón por otras construcciones gramaticales. La favorita seguía siendo el tirano depuesto.
Esa misma tarde uno de los que había robado la pieza histórica fue detenido cuando se dirigía a tomar radio El Mundo para emitir una nueva proclama. Lo torturaron hasta que dio el nombre de otro de los involucrados, el de Osvaldo Agosto, al que detuvieron pocas horas después. Más torturas aunque Agosto siempre sostuvo que no delató a nadie.
Doce días después del robo, el sable apareció. Fue devuelto por Adolfo César Philippeaux, excapitán de origen peronista retirado del arma desde que participó en 1956 del levantamiento de Valle. La historia de la devolución nunca quedó demasiado clara. Los involucrados juran que Philippeaux, al enterarse de que el sable estaba en su poder les exigió su devolución: “Me sentí obligado, al conocer el lugar donde se hallaba el sable, a actuar inmediatamente para lograr su devolución. He sido oficial del Ejército y, aunque no revisto a la institución, estoy ligado moralmente a ella”, declaró días después el excapitán.
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El 28 de agosto los fotógrafos captaron a Philippeaux ingresando de uniforme, con gesto solemne y con el sable en un envoltorio de tela a la oficina del General Tomás Sánchez de Bustamante. La noticia fue tapa de los diarios aunque al día siguiente fue desplazada por el impactante robo al Policlínico Bancario, que se intentó hacer pasar por obra de delincuentes comunes aunque al poco tiempo se supo que fue ejecutado por Tacuara.
Dos años después, el robo se repitió
Como si nadie hubiera sacado ninguna lección del incidente, dos años después se repitió el hecho. El 19 de agosto de 1965 (la cercanía de la efeméride sanmartiniana parecía enardecerlos) otra vez una banda ingresó al Museo, rompió la vitrina y se llevó el sable. Hubo algunas diferencias. Los tiempos se habían acelerado, se iban poniendo más violentos y ya no alcanzaba con un robo blanco, pacífico. Hubo ráfagas de disparos y amenazas. La recién nacida revista Gente tituló: “La política no debe manchar la historia”.
El sable permaneció más tiempo desaparecido: 11 meses después en un operativo que nunca quedó demasiado esclarecido fue recuperado por el servicio de inteligencia del Ejército. A esa altura ya había sido derrocado Illia y Onganía era el presidente de facto. Los responsables habían sido integrantes de una incipiente organización armada de cuño peronista. A partir de ese momento el Sable Corvo de San Martín permaneció bajo la custodia del Regimiento de Granaderos a Caballo hasta 2015 cuando volvió al Museo Histórico Nacional.
En 1969, Osvaldo Agosto, ideólogo y autor del robo original, visitó a Perón en el exilio de Puerta de Hierro. Perón lo chicaneó apenas el militante ingresó: “Estuve esperando el sable”. Agosto se excusó: “Hubo unos inconvenientes”. “Sí, ya me enteré”, respondió el viejo líder e hizo un gesto con su mano mostrando indulgencia. Enseguida cambiaron de tema.
José de San Martín, Robo
POLITICA
Bullrich se reunirá hoy con los dialoguistas en el Senado para definir el articulado final de la reforma laboral

A poco más de un mes y medio de haberse logrado un dictamen de mayoría que avala el proyecto de reforma laboral, la discusión en el Senado ingresó en una semana definitoria, con una sesión extraordinaria convocada para pasado mañana, a partir de las 11. El destino de la ley intentará ser blindado durante una reunión clave que mantendrán por la tarde de hoy -a las 18- la jefa oficialista en la Cámara alta, Patricia Bullrich, con sus pares dialoguistas, quienes son los dueños de las adhesiones que inclinarán la balanza hacia una victoria o una derrota.
Desde que se firmó el despacho en cuestión -diciembre último-, la aprobación en general de la iniciativa estuvo asegurada, salvo para los pícaros operadores de turno que recién días atrás se enteraron que, en estas compulsas, las que importan de verdad son las votaciones en particular.
En dicha instancia es donde el asunto aún no está comprometido, con el oficialismo y algunos acompañantes -no todos- que pasaron de un 80% cerrado a un 95%, como mencionó la propia Bullrich días atrás. No sería extraño que, en las próximas horas, la ex ministra de Seguridad hable de 97 o 98%. Hasta el miércoles, este desgastante juego sin efectos reales continuaría por el mismo carril. Como si el tema no mereciera respeto y rigurosidad, tras décadas de intentos fallidos.
Durante el fin de semana, Infobae contó que los potenciales aliados del Gobierno ya le avisaron a Bullrich que, tras el guiño inicial en el recinto, para la votación en particular se sugeriría una moción que implica capítulos completos para varios casos y, en los más enmarañados, artículo por artículo.
La instancia es compleja debido a que del lado opositor se encontrarán unidos el por ahora casi mudo kirchnerismo, un puñado de peronistas en modo amor/odio con Javier Milei, y dos o tres silvestres provinciales siempre al “salto por el bizcocho”. El análisis de la ley laboral fue poco profundo por quienes detestan a la administración central. La Casa Rosada, feliz.

Para el convite de hoy, los pasos de Bullrich parecen claros, aunque este oficialismo: “Nunca sabes lo que te va a tocar”. Entonces, la cuenta repetida hasta el hartazgo es la siguiente: La Libertad Avanza suma 21 soldados y precisa, sí o sí, de la mayoría de los diez que tiene la Unión Cívica Radical (UCR) y los tres del PRO. Esto, para empezar a hablar y acercarse a los 37, el mínimo para el quorum y blindar el proyecto.
Los diez restantes del “grupo de los 44″ son los siempre revoltosos santacruceños José María Carambia -se lo vio en Casa Rosada a fines de 2025- y Elena Gadano, la discreta Flavia Royón (Salta), los pícaros misioneros -voltearon Ficha Limpia- Carlos Arce y Elizabeth Rojas Decut, la neuquina Julieta Corroza -quiere ayudar al alicaído gobernador, Rolando Figueroa-, la chubutense semi radical Edith Terenzi, y la otrora filomacrista Beatriz Ávila, flamante amiga del gobernador y -aparente- furioso anti k, Osvaldo Jaldo.
En el oficialismo además miran, con cierto cariño, a los cinco “justicialistas” de Convicción Federal, que regalaron gestos cuando se sancionó el Presupuesto 2026. Días atrás, volvió a inflarse el globo de ensayo de ruptura total con el interbloque “Popular”, hoy en manos del formoseño José Mayans. Lo más llamativo de los justicialistas -ahora ofuscados con La Cámpora- es que ni siquiera se ponen de acuerdo entre ellos para votar una iniciativa. Tampoco, para las “avivadas” con inminentes anuncios de ruptura total que, hasta ahora, sólo fueron para negociar.
El panorama es más desalentador si uno revisa las declaraciones de estos meses atrás, cuando se consumó la prisión efectiva de la dos veces presidenta Cristina Kirchner, ahora enemiga acérrima. Por eso, el Gobierno acelera fiel a su costumbre simplificada de “por todo y contra todos”. Del otro lado, la pelea no es por el poder -hace muchísimo-, sino por la mínima supervivencia en un sistema con menos herramientas -aunque igual de tóxicas que en los últimos largos años- y fondos. Por eso es que la puja de esta semana en el Congreso deja de ser técnica para La Libertad Avanza y vira a simbólica. Mientras tanto, hay demasiadas millonadas en contienda.
Las trifulcas principales a “resolver” apuntan: caída de la Coparticipación, con otra pirueta de mandatarios provinciales para operar una solución, tan sólo después de tres distintas ofrecidas; si los aportes en sindicatos y “entidades” empresariales serán todos voluntarios u obligatorios -guerra sin respuesta y dudas que alarman ya a varios despachos-; la esencialidad de algunas actividades; la ultraactividad y batalla gremial por convenios colectivos de trabajo; los plazos diversos para implementar nuevos mecanismos del mundo laboral o tributario; dineral hacia obras sociales; y el fondo de asistencia ante despidos, entre otras cuestiones. La apuesta opositora es aglutinar enojos para conseguir el milagro en el recinto o ir directo a Diputados -con kirchneristas, peronistas y cómplices disfrazados de radicales u otros híbridos- para forzar modificaciones y un regreso, en segunda división, a la Cámara alta.
POLITICA
El Gobierno se instalará en el Congreso para encabezar las últimas negociaciones por las reformas

El Gobierno encara una semana clave, en la que buscará los primeros triunfos legislativos del 2026 a través de las medias sanciones del nuevo régimen penal juvenil y de la reforma laboral, por los que viene negociando con la oposición dialoguista desde comienzos de año.
Ambos proyectos serán tratados durante estos días, cada uno en una Cámara diferente, por lo que las últimas conversaciones que llevarán adelante los referentes del oficialismo se darán prácticamente en simultáneo en el Senado y en Diputados.
En el primero de esos recintos, el miércoles se debatirá la iniciativa que busca modernizar las leyes de trabajo, la cual generó una fuerte resistencia por parte de algunos sectores, especialmente el de los gremios, que si bien no consiguió el consenso para convocar a un paro, sí anunció una movilización.

Aunque son críticos de esta norma que impulsa la administración del presidente Javier Milei, los sindicatos todavía esperan una oportunidad para poder acordar cambios en algunos de los artículos que los perjudican, como las modificaciones en las cuotas solidarias y los fondos de las obras sociales.
Por su parte, las provincias también elevaron una queja puntual: pidieron algún tipo de compensación por la caída en las recaudaciones que significaría la baja de las alícuotas de Ganancias para las sociedades.
Aunque en un momento el Poder Ejecutivo prometió que iba a tomar algunas recomendaciones; recientemente, la cúpula libertaria habría decidido no hacer ningún retoque sobre el texto que ya tiene dictamen.
En tanto, el jueves la batalla será en Diputados, donde el escenario, en principio, estaría más claro, ya que el régimen penal juvenil contaría con el respaldo de varios bloques, y no solo de los aliados, como el PRO y el MID, sino también de otros que habitualmente están más alejados de La Libertad Avanza (LLA), como Encuentro Federal, de Miguel Ángel Pichetto.
De todas formas, el oficialismo buscará que no haya sorpresas de último minuto, como sucedió en otras sesiones importantes en el pasado, e intentará asegurarse los votos antes de cada elección.

Para esto, según pudo saber Infobae, desde el martes, los principales enviados del Gobierno prácticamente se instalarán en el Congreso para seguir de cerca las negociaciones finales.
Hasta allí irán el ministro del Interior, Diego Santilli; el subsecretario de Gestión Institucional de la Presidencia, Eduardo “Lule” Menem, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, en representación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien por sus compromisos de gestión tendrá menos tiempo para dedicarle a este asunto.
Todos ellos estarán exclusivamente abocados a ayudar al titular de la Cámara baja, Martín Menem, y con la jefa de la bancada oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, a sostener los votos para los proyectos que se van a discutir.
El más complejo, como se mencionó, era el de la reforma laboral, que no contaba, por ejemplo, con el respaldo de los gobernadores que integran el grupo de Provincias Unidas, Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio “Nacho” Torres (Chubut), Carlos Sadir (Jujuy) y Claudio Vidal (Santa Cruz)
“Ellos no apoyan el desfinanciamiento a las provincias. Menos en este contexto de caída de coparticipación y recaudación a nivel local. Ya hicieron el ajuste las provincias. Esa es la postura del espacio”, aseguró una persona con diálogo fluido con uno de ellos.
Sin embargo, a pesar de los cuestionamientos, Llaryora y Pullaro suspendieron una reunión que iban a tener con dirigentes de la CGT, en un gesto de no querer romper el vínculo con la Casa Rosada.

Por su parte, Torres aparece como un jugador clave, con influencia no solo sobre Andrea Cristina, del Frente PRO, sino también sobre Edith Terenzi, del monobloque Despierta Chubut.
Asimismo, por un pedido de Santilli a varios de los protagonistas, el Ejecutivo logró suspender un encuentro que los mandatarios tenían previsto encabezar la semana pasada en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para analizar la reforma y acordar una postura en común.
Por otra parte, todavía Adorni no convocó a una nueva cumbre de la mesa política nacional, que integra junto a Santilli, Bullrich, Devitt, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el asesor, Santiago Caputo.
El grupo se volvería a ver esta semana para terminar de delinear la estrategia legislativa y pensar cómo avanzar con el resto de los asuntos que están en agenda, como la ley de glaciares y los acuerdos comerciales con los Estados Unidos y entre el Mercosur y la Unión Europea.
Por otro lado, y tal como anticipó este medio, la cúpula libertaria evalúa extender un día las sesiones extraordinarias para aprobar la reforma laboral antes del 1 de marzo, ya que con los plazos actuales se complican los tiempos para que sea sancionada antes de esa fecha.
Todos estos puntos debe resolver la Casa Rosada en estos días en los que, finalmente, el Presidente estará en el país, tras haber cancelado el viaje a Miami por cuestiones de agenda y para consentrarse, justamente, en los conflictos locales.
POLITICA
El Gobierno formalizó la designación del nuevo director del INDEC y de otros funcionarios

Luego de la salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el Gobierno formalizó la designación de su reemplazante Pedro Lines a través del decreto 93/2026, publicado esta medianoche en el Boletín Oficial.
Además, hizo lo mismo con otros funcionarios, que ocuparán cargos en la Agencia de Administración de Bienes del Estado, el Centro Nacional de Ciberseguridad y la Unidad de Asesores.
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La renuncia de Lavagna al frente del INDEC ocurrió el viernes, en un escenario atravesado por cambios técnicos sensibles, tensiones recientes por la producción de datos sectoriales y una transición metodológica largamente preparada. Comunicada de manera interna y sin anticipos públicos, ocurrió a días de lo que iba a ser la publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) con esa nueva metodología y sorprendió incluso dentro del propio organismo.
El ministro de Economía, Luis Caputo, explicó que Lavagna tenía prevista la fecha para implementar la nueva metodología en enero, pero que, junto a Javier Milei, decidieron aplazar su aplicación: “Con el Presidente siempre tuvimos la visión que había que implementar un cambio una vez que el proceso de desinflación estuviera totalmente consolidado. En mayo, cuando estábamos 1,5%, podíamos pensar que en enero íbamos a estar mejor, pero el ataque político del año pasado tuvo implicancia en el nivel de crecimiento, en el riesgo país y en la inflación. Al colapsar la demanda de dinero, la inflación pegó un escalón para arriba y no podíamos cambiarlo en el momento en el que estamos haciendo todo el trabajo para que la inflación caiga”.
“La inflación va a converger a niveles internacionales, más o menos rápido, dependiendo de la demanda de dinero. Cuando eso pase, van a decir que cayó porque cambiamos el índice y no por todo el esfuerzo que hicimos. Por eso creemos que no hay necesidad de cambiar el índice ahora”, completó.
Quién es Pedro Lines, el nuevo titular del INDEC que reemplazó a Marco Lavagna
Lines es Licenciado en Economía de la Universidad de Buenos Aires, Master en Economía en el Centro de Estudios Macroeconómicos y actualmente cursa una Maestría en Minería de Datos en la Universidad Austral.
Hasta su nombramiento, trabajó como director técnico en el INDEC coordinando la elaboración del programa estadístico anual del país.

De acuerdo a sus redes sociales, es miembro del Grupo de Expertos Asesores (AEG) de las Naciones Unidas del Grupo de Trabajo Intersecretarial sobre Cuentas Nacionales (ISWGNA).
Entre 2016 a 2018, estuvo a cargo de la compilación de las estimaciones de la de Balanza de Pagos, Deuda Externa y PII de Argentina.
Desde 2011 hasta 2016, trabajó para la Autoridad Estadística de Qatar, donde estuvo a cargo de la construcción de los cuadros de Oferta-Utilización y las cuentas por sector institucional de Qatar. También trabajó durante diez años como ayudante ad-honoren de Econometría en la Universidad de Buenos Aires (UBA).
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Además, entre 1996 y 2004, y luego entre 2007 y 2010, estuvo a cargo de las estimaciones de la Formación Bruta de Capital y participó en la elaboración de las Matrices Insumo-Producto de 1997 y 2004. Además, se desempeñó como consultor del Gobierno de Neuquén y del Centro de Estudios Bonaerenses en trabajos vinculados a cuentas nacionales.
Otros nombramientos del Gobierno
Además de Lines, Milei designó este lunes a la abogada Bárbara Yael Pintelos en la vicepresidencia de la Agencia de Administración de Bienes del Estado; a Ariel Waissbein y Ezequiel David Gutesman como director y subedirector ejecutivo de Centro Nacional de Ciberseguridad, respectivamente; y a Aimé Ayelén Vázquez como titular de la Unidad de Gabinete de Asesores.
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