INTERNACIONAL
Madre Teresa de Calcuta: su canonización en tiempo récord y la historia del hombre que luchó para impedirla

La Madre Teresa de Calcuta es la única persona que fue nombrada santa y, al mismo tiempo, ganó un Premio Nobel.
Eso no obstó a que tuviera detractores, enemigos que la criticaron con dureza. El principal, su propio abogado del diablo, fue el inglés Christopher Hitchens que atacó sus métodos y su misión.
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En las últimas tres décadas del Siglo XX fue una de las figuras religiosas, de los líderes espirituales, más conocidos del planeta junto a Juan Pablo II, el Dalai Lama y posiblemente algún telepredicador como Billy Graham.
La gran irrupción global de Santa Teresa de Calcuta, o la Madre Teresa, ocurrió en 1969, mientras los Beatles grababan sus últimos temas y el hombre llegaba a la Luna. El periodista de la BBC, Malcolm Muggeridge realizó Something Beautiful For God, un documental sobre la religiosa. Una película hagiográfica, que difundió su imagen por primera vez fuera de la India. Era, claro, una gran historia. A partir del documental, la figura pública de Teresa iría creciendo hasta convertirse en un símbolo mundial, con su hábito blanco con vivos, azules, sus movimientos lentos y su voz algo grave, no tan frágil como su figura, esa voz con la que opinaba de los asuntos del mundo, y los ojos vivaces, alertas.
La Madre Teresa de Calcuta en 1988 en Johannesburg. (Foto: Walter DHLADHLA / AFP)
Las donaciones comenzaron a llegar de manera cotidiana. Teresa decidió abrir nuevos centros de cuidado y hospitales y expandir su comunidad por el mundo.
Después llegó el Nobel, las revistas, Lady Di, el Papa, los Duvalier. Una especie de rockstar de la solidaridad con movimientos leves, menguados.
Tras su aparente fragilidad era enérgica para tomar decisiones y para disciplinar a las religiosas de su congregación, y muy convincente para pedir colaboraciones para su obra: muchos poderosos, acostumbrados a lidiar con negociaciones complicadas y arduas, terminaban la reunión con ella habiendo entregado mucho más de lo que estaban dispuestos a dar a su llegada.
Fue casi hasta sus 35 años una monja más de Calcuta, de esas que hacían sus ejercicios espirituales, trataban de respetar los votos de obediencia, castidad y pobreza (este último nada difícil de cumplir en Calcuta), de esas que daban clases en colegios secundarios; en su caso las materias eran historia y geografía. Todo cambió con la Hambruna de 1943 en Bengala. Allí vio lo que nunca había imaginado siquiera que podía existir. El hambre mató a más de un millón y medio de personas. Los cuerpos de los chicos desnutridos quedaban tirados por las calles, se apilaban en las esquinas. Poco después, en un viaje en tren, dijo haber tenido una revelación, una conversación divina, una charla con el mismísimo Jesús en la que la conminaba a tomar cartas en el asunto, a dedicarse a los más pobres. Dejar el convento y acercarse a los que sufrían.
De Agnes a Teresa, en homenaje a la patrona de los misioneros
Había nacido el 26 de agosto de 1910, como Anjeze (Agnes) Ghonxhe Bojaxhiu en Uskub, ciudad del Imperio Otomano (hoy Skopie, capital de Macedonia del Norte). Su familia era de origen albanés. Su padre, un comerciante de buen pasar económico. Cuando el hombre murió, a los 8 años de Agnes, todo cambió. La familia empezó a pasar necesidades y la chica ingresó a vivir con las monjas de Loreto. A los 18 años ingresó al noviciado. Poco después fue enviada a la India, a la ciudad de Calcuta. Cambió su nombre en homenaje a Teresa de Lisieux, la santa patrona de los misioneros.
Después de la hambruna del 43 salió del convento, dejó las aulas y recorrió las calles. En las peores zonas de la ciudad brindó su ayuda y consuelo. Y se dispuso a convivir con los pobres.
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Teresa quiso formar su propia congregación pero eso no es tan sencillo en la estructura jerárquica de la Iglesia. Tardó dos años en conseguir que el obispo la dispensara de sus votos y que le permitiera la creación de las Misioneras de la Caridad. El lema que se impuso fue: “Amar y cuidar a aquellas personas que nadie estaba preparado para cuidar”.
A partir de ese momento se dedicó a Los Intocables, la clase más baja y olvidada de la India. Al cuidado de los enfermos (en esos primeros años en especial a los leprosos), a acompañar a los moribundos, los chicos huérfanos, los hambrientos. Sostenía que su objetivo no eran los pobres, sino “los más pobres entre los pobres”. Creó escuelas, hospicios, hospitales, orfanatos.
La Madre Teresa dijo: “Nuestra misión era cuidar a los hambrientos, los desnudos, los indigentes, los discapacitados, los ciegos, los leprosos, todas esas personas que se sienten indeseadas, no amadas, abandonadas por toda la sociedad, aquellas que se han convertido en una carga para la sociedad y son apartadas por todos”. Tras su aparente fragilidad era enérgica para tomar decisiones y para disciplinar a las religiosas de su congregación. (Foto: TEKEE TANWAR / AFP)
La actual corresponsal de CNN en Hong Kong se crió en Calcuta. Su madre era voluntaria de las obras de Teresa. “Ella solía estar ahí. Tan simple como eso. La veías acunando a un bebé enfermo, dándole de comer a un chico, o jugando con él mientras tironeaban de su hábito blanco. Era de tamaño pequeño pero con una energía descomunal, caminando con pasos rápidos de una instalación a otra. Siempre hacía contacto visual cuando te hablaba. Su mirada era muy intensa. Tenía una presencia tremenda”, escribió la periodista que dice que nunca pensó que iba a conocer a una santa.
Su congregación no dejó de crecer. En un principio pareció que su tarea sería de alcance limitado, que no tendría mayor repercusión. Estaba trabajando en un país enorme, súperpoblado, en el que sólo el 2.3% de la población era católica; ella representaba a una religión muy minoritaria en India. Llegó a tener 6000 religiosas y a establecerse en más de cien países.
Cuando en 1979 le concedieron el Premio Nobel de la Paz su masividad se terminó de consolidar. Su obra no paraba de expandirse y de recibir donaciones. Mostró la cara oscura de su ciudad adoptiva, de Calcuta, y también de la India, pero al mismo tiempo logró concientizar de las necesidades que pasaba la gente y de la urgencia de hacer algo.
Muchas celebridades se solidarizaron y colaboraron con su causa; también lo hicieron algunos infames, delincuentes y hasta dictadores como los Duvalier de Haiti.
Su lugar en la conversación pública y su influencia fueron tan importantes, que su intervención, su solo involucramiento consiguió logros que le fueron negados a batallones de diplomáticos o legiones de lobistas. Consiguió una tregua en Beirut para poder sacar un nutrido grupo de huérfanos de la zona de conflicto, logró que en Estados Unidos liberen a presidiarios con HIV avanzado, que estaban muriendo, y, también, que distintos gobiernos alrededor del mundo presten mayor atención a su población más excluida. Brindaba ayuda humanitaria cuando en algún lugar, por más remoto que fuera, ocurría una catástrofe natural de dimensiones, u organizaban asistencia para refugiados.
Años después de su muerte, cuando se conocieron sus cartas y sus escritos privados, se supo que la vida espiritual, su vida como religiosa, fue un camino escarpado para ella, que debió soportar quiebres en su voluntad, dudas y por momentos que la fe la abandonara. Contó que esas tribulaciones la acompañaron durante 50 años.
Durante un largo tiempo la opinión favorable hacia ella, las religiosas de su comunidad y la obra que encaraban fue unánime. Pero de a poco empezaron a aparecer críticas. Su perseguidor más pertinaz y agudo parece haber sido Christopher Hitchens, el implacable pensador inglés.

El escritor Christopher Hitchens, uno de los grandes detractores de la Madre Teresa. (Foto: Amanda Edwards/Getty Images / via AFP)
En su libro -nada condescendiente, demoledor- The Missionary Position: Mother Teresa in Theory and Practice (un juego de palabra con referencias sexuales por lo de la Posición del Misionero), Hitchens pinta a Teresa como una oportunista con gran habilidad, que utiliza la situación de pobreza extrema de buenas partes de la India en beneficio propio, para engrosar las arcas de su congregación y para obtener fama y poder. Para Hitchens, Teresa “no era amiga de los pobres, sino una entusiasta de la pobreza”.
Le endilgaba que en vez de luchar contra la pobreza era una promotora de la pobreza y que había un regodeo en el sufrimiento. La religiosa respondía que ella enfrentaba la pobreza y acompañaba a los que la padecían. Y que el sufrimiento era una manera de acercarse a Dios.
Sus defensores dicen que Teresa de Calcuta vivió pobre entre los pobres y que nada más que los que viven entre pobres, en la pobreza absoluta, pueden entender la lógica de la ayuda que ella brindaba, muy diferente a la de los gobernantes que se mueven por intereses propios y a golpes de demagogia, y a lo de los periodistas que van en busca de alguna historia rutilante o escandalosa y después se retiran.
Otra imputación fue que parte del dinero se gastó en difundir las ideas cristianas en países pobres que tenían otras necesidades.
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Teresa de Calcuta defendía a ultranza todos los dogmas de la iglesia y, por lo tanto, se oponía a los posibles aggiornamientos que normalizó la vida moderna. Entre ellos, su postura más férrea era contra el aborto. Tanto es así que mencionó la cuestión en su discurso de recepción del Premio Nobel. Habló de varios factores amenazaban la paz y recalcó: “Siento que el mayor destructor de la paz hoy es el aborto, porque es una guerra directa, un asesinato directo por parte de la madre misma”
Hitchens afirmaba que la religiosa rechazaba con vehemencia “la única política que ha aliviado la pobreza en todas las naciones, que es empoderar a las mujeres y asegurar su control sobre su propia fertilidad”.
Teresa estaba absolutamente en contra del divorcio. Hitchens escribió que esa postura condenaba a muchas mujeres al sufrimiento y que cuando Lady Di, amiga de Teresa, se divorció, ella modificó su postura.
El escritor inglés la describió como “una fundamentalista religiosa, activista, sermoneadora a la antigua y cómplice de los poderes políticos”.
Sus críticos le endilgaban que sus hospitales eran demasiado primitivos y que la atención médica era escasa. Las Misioneras de la Caridad sostenían que esa era la atención que podían brindarle y que de otra manera era gente que no hubiera tenido ningún tipo de asistencia, que hubieran muerto en la calle, sin nadie a su lado y sin tratamiento alguno. Muchos testimonios concuerdan en que las condiciones de sanidad no eran las mejores y que las monjas muchas veces reutilizaban agujas y que las sábanas manchadas con excrementos se lavaban en la misma habitación que los instrumentos quirúrgicos y los utensilios de cocina.
Otra imputación: que las religiosas intentaban convertir al cristianismo a los que eran atendidos, asistidos y curados por ellas. La respuesta de las religiosas fue contundente: nunca dejaron de acercarse a alguien por sus creencias religiosas, a nadie se le pidió certificado de bautismo para asistirlo.
Un par de años atrás la miniserie documental Madre Teresa: ¿Por amor a Dios?, como las últimas biografías, da espacio a los detractores e investiga las distintas críticas y hasta imputaciones que se le realizaron. También instala un nuevo tema. Cuenta que cuando el padre Donald McGuire fue acusado de decenas de casos de abusos contra niños, la Madre Teresa firmó una carta dirigida a las autoridades en la destacaba la confianza que ella tenía en McGuire. Lo cierto es que McGuire no fue desplazado y que luego se probó que siguió abusando de menores durante al menos 10 años más hasta que fue detenido.
El camino de Teresa de Calcuta a la santidad
Mientras vivía se hablaba de que se trataba de una santa. Se lo decía en el sentido popular del término, no en el eclesiástico. Pero el proceso para ingresar al santoral católico fue mucho más veloz que lo pensado.
El proceso para santificar a una persona es largo y complejo. El derecho canónico establece condiciones rígidas que el Papa Juan Pablo II decidió saltearse en virtud de la excepcionalidad del caso, de la cercanía que había mantenido con Teresa y de su inmensa popularidad y arraigo popular. El papa polaco la beatificó a los pocos años de su muerte, antes de que se cumpliera el plazo establecido. La Madre Teresa y el Papa Juan Pablo II en febrero de 1986, durante una visita en la India. (Foto: JEAN-CLAUDE DELMAS / AFP)
Para que alguien sea nombrado santo por el Vaticano es imprescindible que se asocie un hecho “milagroso” a las oraciones y pedidos hacia la persona en cuestión. Y se presume que esa persona intercedió y posibilitó, por ejemplo, la cura milagrosa, fuera de los cánones razonables o lógicos de curación, de alguien muy enfermo, casi desahuciado. Se le atribuyó la sanación de un brasileño con múltiples tumores cerebrales que se curó de manera inmediata.
El Vaticano inicia un largo trámite para verificar el milagro. Y reflotó un viejo instituto de estos procesos, El Abogado del Diablo, una especie de fiscal que está en contra del posible santa, que expone sus defectos, miserias, que descree de los milagros aludidos. En este proceso, la Iglesia -muy adecuadamente- nombró a Christopher Hitchens en ese rol.
La Madre Teresa de Calcuta siguió trabajando hasta el final. A principios de 1997 renunció a la dirección de las Misioneras de la Caridad. Estaba débil y enferma. Murió en Calcuta, el 5 de septiembre de ese año, cinco días después que Lady Di, una de las figuras públicas que se había acercado a ella. Tenía 87 años. Recibió un funeral de estado. India la despidió con el mismo ritual que le dedicó a Gandhi y a Nehru.
La Madre Teresa fue nombrada santa en tiempo récord, 19 años después de su muerte. La canonizó el Papa Francisco en 2016. A partir de ese momento fue Santa Teresa de Calcuta.
Teresa de Calcuta, religion, India
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What America’s most powerful warship brings to the Middle East as Iran tensions surge

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The Pentagon is deploying the USS Gerald R. Ford to the Middle East, creating a rare two-carrier presence in the region as tensions with Iran rise and questions swirl about possible U.S. military action.
The Ford will reinforce the USS Abraham Lincoln already operating in theater, significantly expanding American airpower at a moment of heightened regional uncertainty.
While officials have not announced imminent action, the dual-carrier presence increases the Pentagon’s flexibility — from deterrence patrols to sustained strike operations — should diplomacy falter.
The largest aircraft carrier in the world
The Gerald R. Ford is the largest and most advanced aircraft carrier ever built.
Commissioned in 2017, the nuclear-powered warship stretches more than 1,100 feet and displaces more than 100,000 tons of water. It serves as a floating air base that can operate in international waters without relying on host-nation approval — a key advantage in politically sensitive theaters.
Powered by two nuclear reactors, the ship has virtually unlimited range and endurance and is designed to serve for decades as the backbone of U.S. naval power projection.
The world’s largest aircraft carrier, USS Gerald R. Ford, steams alongside the replenishment oiler Laramie. (U.S. Naval Forces Central Command / U.S. 6th Fleet / Handout via Reuters)
WORLD’S LARGEST AIRCRAFT CARRIER HEADS TO MIDDLE EAST AS IRAN NUCLEAR TENSIONS SPIKE DRAMATICALLY
How much airpower does it carry?
A typical air wing aboard the Ford includes roughly 75 aircraft, though the exact mix depends on mission requirements.
Those aircraft can include F/A-18 Super Hornets, stealth F-35C Joint Strike Fighters, EA-18G Growler electronic warfare jets, E-2D Hawkeye early warning aircraft and MH-60 helicopters.
In a potential conflict with Iran, several of those platforms would be central.
The F-35C is designed to penetrate contested airspace and carry out precision strikes against heavily defended targets. The Growler specializes in jamming enemy radar and communications — a critical capability against Iran’s layered air defense systems.
The E-2D extends surveillance hundreds of miles, helping coordinate air and missile defense.
Together, they give commanders options ranging from deterrence patrols to sustained strike operations.

An F-18E fighter jet takes off from the aircraft carrier USS Gerald R. Ford as it sails during NATO Neptune Strike 2025 exercise on Sept. 24, 2025, in the North Sea. (Jonathan Klein/AFP via Getty Images)
Built for higher combat tempo
What separates the Ford from earlier carriers is its ability to generate more sorties over time.
Instead of traditional steam catapults, it uses an electromagnetic aircraft launch system, or EMALS, allowing aircraft to launch more smoothly and at a faster pace. The system is designed to reduce stress on jets and increase operational tempo.
The ship also features advanced arresting gear and a redesigned flight deck that allows more aircraft to be staged and cycled efficiently.
In a high-intensity scenario — particularly one involving missile launches or rapid escalation — the ability to launch and recover aircraft quickly can be decisive.
How it compares to the Lincoln
While both the Ford and the Abraham Lincoln are 100,000-ton, nuclear-powered supercarriers capable of carrying roughly 60 aircraft to 75 aircraft, they represent different generations of naval design.
The Lincoln is a Nimitz-class carrier commissioned in 1989 and part of a fleet that has supported decades of operations in the Middle East. The Ford is the Navy’s next-generation carrier and the lead ship of its class.
The key difference is efficiency and output.
The Ford was built to generate a higher sustained sortie rate using its electromagnetic launch system, along with a redesigned flight deck and upgraded power systems. In practical terms, both ships bring substantial strike capability — but the Ford is designed to launch and recover aircraft faster over extended operations, giving commanders greater flexibility if tensions escalate.

USS Gerald R. Ford pictured in the Mediterranean Sea. (U.S Naval Forces Central Command / U.S. 6th Fleet / Handout via Reuters)
IRAN SIGNALS NUCLEAR PROGRESS IN GENEVA AS TRUMP CALLS FOR FULL DISMANTLEMENT
How it defends itself
The Ford does not sail alone. It operates as the centerpiece of a carrier strike group that typically includes guided-missile destroyers, cruisers and attack submarines.
Those escort ships provide layered air and missile defense, anti-submarine protection and additional strike capability.
The carrier itself carries defensive systems including Evolved Sea Sparrow Missiles, Rolling Airframe Missiles and the Phalanx Close-In Weapon System — designed to intercept incoming threats at close range.
That defensive posture is especially relevant in the Middle East.
Iran has invested heavily in anti-ship ballistic missiles, cruise missiles, armed drones, naval mines and fast-attack craft operated by the Islamic Revolutionary Guard Corps. The Gulf region presents a dense and complex threat environment, even for advanced U.S. warships.

The world’s largest warship, U.S. aircraft carrier USS Gerald R. Ford, on its way out of the Oslofjord at Nesodden and Bygdoy, Norway, Sept. 17, 2025. (NTB/Lise Aserud via Reuters)
Why two carriers matter
With both the Ford and the Lincoln in theater, commanders gain more than just added firepower. Two carriers allow the U.S. to sustain a higher tempo of operations, distribute aircraft across multiple areas, or maintain continuous presence if one ship needs to reposition or resupply.
Dual-carrier deployments are relatively uncommon and typically coincide with periods of heightened regional tension.
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The timing — as negotiations with Tehran continue — underscores the strategic message. Carriers are often deployed not only to fight wars, but to prevent them.
By positioning both ships in the region, Washington is signaling that if diplomacy falters, military options will already be in place.
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Trump dijo que desclasificará la información secreta del Gobierno de EE.UU. sobre «los extraterrestres y ovnis»

Donald Trump anunció que ordenará a las agencias federales de Estados Unidos publicar documentos clasificados sobre “vida extraterrestre” y “ovnis”.
El presidente eligió su red social, Truth, para lanzar la promesa y aseguró que el proceso incluirá archivos sobre fenómenos aéreos no identificados (UAP) y objetos voladores no identificados (UFOs), además de cualquier otra información relevante.
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“En vista del gran interés mostrado, ordenaré al secretario de Defensa, Pete Hegseth, y a otros departamentos y agencias relevantes que inicien el proceso de identificación y publicación de archivos gubernamentales relacionados con vida extraterrestre, fenómenos aéreos no identificados y objetos voladores no identificados, así como cualquier otra información relacionada con estos asuntos altamente complejos, pero extremadamente interesantes e importantes”, escribió Trump en su mensaje.
Cruce con Obama y acusaciones de información clasificada
Horas antes, Trump apuntó contra Barack Obama y lo acusó de revelar información clasificada sobre alienígenas durante una entrevista en un popular podcast. “Son reales, pero no los he visto y no los tienen guardados en… el Área 51”, le dijo al presentador Brian Tyler Cohen al referirse a esa instalación secreta y que es centro de muchas teorías conspirativas sobre los ovnis.
El expresidente demócrata Barack Obama causó revuelo al decir en un podcast que los extraterrestres «son reales». (Foto: EFE/EPA/Micheal Reynolds)
“No hay una instalación subterránea. A menos que exista una conspiración enorme y se lo hayan ocultado al presidente de Estados Unidos”, agregó.
Las declaraciones de Obama generaron revuelo en redes sociales y alimentaron la expectativa de quienes creen en la existencia de vida fuera de la Tierra.
El exmandatario demócrata intentó bajar el tono y, en un comunicado, sostuvo: “El universo es tan vasto que hay muchas probabilidades de que contenga otras formas de vida. Pero las distancias entre los sistemas solares son tan grandes que la probabilidad de que hayamos sido visitados por extraterrestres es baja, y durante mi presidencia no vi ninguna evidencia de que extraterrestres hayan contactado con nosotros. ¡De verdad!”.
Al ser consultado por periodistas a bordo del Air Force One, Trump insistió en que Obama “proporcionó información clasificada; y se supone que no debe hacerlo”.
Sin embargo, evitó responder si eso significa que los alienígenas existen y deslizó que podría “sacar de apuros” a su antecesor desclasificando los archivos, aunque no dio detalles sobre cómo ni cuándo lo haría.
Una promesa en medio de sospechas y cortinas de humo
Como suele ocurrir con Trump, no está claro si cumplirá con su promesa ni de qué manera piensa hacerlo. Tampoco se sabe cuánto de “cortina de humo” hay en el anuncio, justo cuando otros temas sensibles, como el caso Epstein, dominan la agenda mediática en Estados Unidos.
Lo cierto es que el interés por los ovnis y la vida extraterrestre creció en los últimos años. Según una encuesta de YouGov de noviembre pasado, el 56% de los estadounidenses cree que “los alienígenas visitaron la Tierra”.
El Congreso y los testimonios sobre ovnis
El tema no es nuevo en la política estadounidense. El Congreso realizó varias audiencias sobre ovnis, y en el verano de 2023 escuchó a testigos clave como David Fravor (comandante retirado de la Marina), Ryan Graves (expiloto de la Armada) y David Grusch (exoficial de inteligencia de la Fuerza Aérea), quien afirmó que el Pentágono tiene partes de naves alienígenas y “restos no humanos”.
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El objetivo de esas audiencias fue presionar al Pentágono para que difunda información clasificada, bajo el argumento de que se trata de una cuestión de seguridad nacional.
Algunos legisladores, como Tim Burchett (Tennessee), insisten en que los UAP pueden ser naves extraterrestres, pero también globos espía, artefactos de potencias rivales como China y Rusia, chatarra aeroespacial, satélites de Elon Musk o simples ilusiones ópticas.
Una fascinación que viene de lejos
La obsesión de Estados Unidos por los ovnis se remonta a 1947, cuando el piloto Kenneth Arnold describió una cadena de objetos brillantes sobre el Monte Rainier, en Seattle, y popularizó el término “platillo volador”, según re4cordó el diario El País.
En 2017, un artículo de The New York Times reveló la existencia de un programa secreto del Pentágono que desde 2007 estudia los avistamientos militares de UAP. Tras esa publicación, el Departamento de Defensa decidió en 2020 divulgar videos de encuentros de pilotos militares con objetos voladores no identificados, que ya circulaban por internet.
Donald Trump, ovnis, extraterrestres, Barack Obama
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