POLITICA
Elecciones en Corrientes | Juan Pablo Valdés: “Es un proyecto colectivo, municipalista y con apoyo territorial; no es solo mi hermano”

CORRIENTES.- Juan Pablo Valdés es el candidato oficialista en la disputa por la gobernación de Corrientes. Intendente de Ituzaingó y hermano del actual mandatario, Gustavo Valdés, se presenta como la cara de una nueva generación, aunque sostiene que su desafío será “superarlo, porque transformó la provincia”. El postulante habló con en las oficinas del Comité Central de la UCR, en la antesala de las elecciones del próximo domingo.
Afuera llueve. Adentro, miembros de la juventud arman centenares de paquetes para iniciar el reparto de boletas. Valdés rechaza las críticas de nepotismo al señalar que su postulación no es una herencia familiar, sino producto del respaldo de los intendentes, con quienes asegura haber tejido una relación en los últimos años. “Es un proyecto colectivo, municipalista, con apoyo territorial. No es sólo mi hermano”, afirmó.
Con la misma vehemencia sostuvo que Corrientes reclamará lo que le corresponde: regalías de Yacyretá y Salto Grande, deudas previsionales. Aseguró que la relación con Javier Milei “será la que se dé”, pero que la gestión provincial no se negocia. Y advirtió sobre la contradicción entre la política de ajuste y la necesidad de infraestructura para exportar: “Nos piden competitividad, y para eso, de mínima necesitamos rutas”.
De ganar este domingo, Juan Pablo Valdés presidirá a partir de diciembre el séptimo gobierno radical consecutivo desde 2001. El lunes cumplió 42 años, por lo que de acceder al gobierno, será el gobernador más joven desde el retorno de la democracia y el segundo más joven de la historia provincial.
– ¿Por qué decidió ser candidato?
– Porque venía teniendo la experiencia de gestión en Ituzaingó y cuando uno hace bien las cosas puede transformar y cambiar la realidad de la localidad que uno quiere. Con esa misma fuerza, si los correntinos me dan la oportunidad, voy a poner empeño en seguir trabajando en este proyecto que ha sido exitoso y que hay que continuar. Eso me lleva a salir de mi zona de confort y apostar a que con mi energía, juventud y experiencia pueda formar un nuevo equipo para continuar en este camino y darle una impronta nueva con ideas frescas y juventud.
– ¿Su candidatura es un proyecto propio o es la continuidad del mandato de su hermano Gustavo?
– Es un proyecto colectivo, muy municipalista, conformado más que nada con el apoyo de los intendentes, con una mirada provincial. Obviamente, también con una mirada de cercanía con Gustavo, porque en estos siete años y medio lo acompañé mucho. Siempre fue un ejemplo para mí, el hermano con el que me crié y tuve la suerte de poder acompañarlo en el desafío de ser gobernador. Aprendí mucho. Y este proyecto claramente va a tener una impronta propia: la que yo le di a la municipalidad viniendo desde el sector privado.
– Ante la crítica de nepotismo, de que su hermano lo eligió, la mayoría de los intendentes de provincia se hacen cargo de su candidatura.
– Creo que es producto del trabajo de estos casi cuatro años donde estuvimos codo a codo en momentos difíciles con los intendentes. Aprendimos a conocernos, a apoyarnos en situaciones donde el consejo muchas veces fue necesario. Ese trabajo ha llevado a que ellos también sientan que este era el camino. Me conocían, recorrí sus municipios, escuché sus problemáticas. No es sólo mi hermano: tengo el respaldo de los intendentes y una gestión que mostrar en la Municipalidad de Ituzaingó.
– Gustavo Valdés dijo que si usted llega a ser gobernador, él será un colaborador permanente. ¿Qué implica esa relación en la práctica?
– Una fuente de consulta. Se trata de una persona que ha gobernado y que ha tenido hasta el momento uno de los mejores gobiernos de la historia. Yo tengo la energía, el ímpetu que tenemos los jóvenes para trabajar sobre los desafíos, pero además cuento con una persona que ya tiene experiencia y me aportará su parecer. Creo que Gustavo es un gran trabajador en equipo y va a estar para apoyar y para colaborar. Yo también voy a consultar con él porque me parece el camino correcto.
– La crítica más sostenida de la oposición y de algún sector radical, es que su postulación responde más al apellido que al perfil y que eso debilita la institucionalidad. ¿Qué responde?
– Lo dicen ellos. Y lo que pasa con algunos sectores del radicalismo, ahora en la oposición, es que se portaron muy mal ya en el gobierno de Arturo Colombi. Ellos creen que esto va a ser lo mismo y no va a ser así. Entendemos que somos un equipo que trabajamos por Corrientes y vamos a trabajar todo el tiempo en conjunto. No veo que haya debilitamiento institucional, sobre todo porque también hay un gran respaldo de los intendentes y este 31 de agosto tendrá también el respaldo de la gente.
– Hubo denuncias cruzadas de campaña sucia en redes. Usted mismo fue blanco permanente. ¿Cómo lo enfrentó?
– Esa es una pésima manera de hacer política y que en este tiempo alejó a mucha gente que tenía oportunidades, ganas de transformar y de cambiar, pero que no soporta este tipo de artimañas que tiene la vieja política. Hay momentos que son muy duros. No por lo que a mí me parezca, sino por lo que le puede llegar a los chicos, a mis hijos. No me perturba la campaña pero sí molesta que no tienen en cuenta que los ataques trascienden la crítica a un proyecto, son todos ataques personales que no construyen nada en la sociedad más que odio y dudas.
– En medio de tanta discusión agresiva usted intentó bajarle el tono a su campaña. ¿Cree que la sociedad entiende ese gesto?
– Creo que lo que está buscando la sociedad son proyectos acertados con propuestas más cercanas. El vecino está cansado de ese que grita, que insulta, que pega. Entonces obviamente prefiere muchas veces mirar un programa de chimento que escuchar cuál es la propuesta o qué es lo que tienen para decir los políticos. Es lo que nosotros tenemos que trabajar dentro de esta nueva generación política: escuchar y proponer.
– ¿Cuáles son las propuestas concretas que le está presentando a la sociedad?
– Te las puedo resumir en cuatro puntos: la administración responsable de las finanzas públicas; un plan de desarrollo de infraestructura para toda la provincia; un plan de industrialización en los parques industriales para generar oportunidades y puestos de trabajo a través de inversiones concretas de puertos, caminos y electrificación; y la modernización de la provincia, la digitalización entera del gobierno y que la interacción entre el ciudadano y la provincia sea más digital que presencial.
– ¿Y cómo planea hacerlo?
– Con una gran alianza entre el sector público, privado y las universidades, trabajando un plan de desarrollo concreto. Por ejemplo, nosotros en Ituzaingó tenemos un parque industrial que está generando puestos de trabajo. Tenemos un puerto que nos va a generar una conexión al mundo, pero necesitamos el recurso humano. Esa senda de crecimiento necesita más educación, más salud, más viviendas y darle valor agregado a toda la materia prima que tenemos.
– ¿Plantea más Estado?
– Tanto Estado como sea necesario.
– Yacyretá está en Ituzaingó, pero se paga aquí una tarifa eléctrica de las más altas del país. ¿Cómo propone para revertir esa situación?
– Vamos a ir con una propuesta clara para comprar directamente la electricidad. Al fin y al cabo, si uno mira, tenemos hoy entre el 20% y el 25% de generación de energía limpia del país a través de biomasa, de la represa de Yacyretá y de la represa de Salto Grande. Somos los principales productores de energía limpia de Argentina. Entonces, no puede ser que lo que significa futuro y progreso para muchos, para nosotros que somos los productores, no signifique lo mismo.
– El gobierno de Gustavo Valdés se sostiene sobre tres ejes. De esos objetivos, ¿cuáles ya se alcanzaron y cuáles siguen pendientes?
– La industrialización es lo principal. Tenemos que generar las condiciones para que todos esos parques industriales que se han creado hasta ahora, se llenen de empresas. Tenemos que salir a contarle a la Argentina y al mundo las condiciones que tenemos en materia prima: forestación, arroz, ganadería, yerba mate, nuez pecán, tabaco, horticultura, turismo. Hoy con cuatro plantas de asfalto podemos empezar a soñar que los correntinos podemos volver a tener la capacidad de hacer rutas para garantizar el traslado de nuestra producción, pero también la conectividad entre las ciudades. Y tenemos que apuntar a mejorar el eje de la energía.
– ¿Cuáles son los resultados que espera obtener en educación, salud y seguridad?
– En materia de salud tenemos que trabajar en telemedicina con la aplicación de inteligencia artificial para lograr los mejores diagnósticos. Eso nos dará la posibilidad de tener especialistas disponibles en el interior. En educación, vamos a continuar con el plan de entrega de computadoras en el nivel secundario para que todos los jóvenes tengan una oportunidad y empezar a trabajar una modificación en la currícula. Además, pretendo duplicar los institutos de formación docente y terciarios. En seguridad, tenemos que continuar apostando al equipamiento, a darle una mejor formación a nuestras fuerzas, a trabajar con más comisarías y también a tener más efectivos.
– ¿Cuáles son las deudas que podría exigir Corrientes al Estado nacional?
– Exigimos que nos paguen la deuda previsional, las regalías de Yacyretá y Salto Grande. No entendemos por qué, cuando Corrientes le ha dado tanto a la Nación, de repente vemos que a Misiones le pagan un precio, a Entre Ríos otro y a los que menos nos pagan es a nosotros. Esos reclamos no los vamos a abandonar. Me parece muy bien que el Estado nacional haga y deshaga lo que le parece con sus recursos, pero queremos que así como nosotros cumplimos y estamos al día, que el Estado nacional también cumpla con nosotros y nos dé lo que nos corresponde.
– ¿Le preocupa la migración de jóvenes de Corrientes? ¿Qué política específica impulsaría para tratar de retenerlos?
– Básicamente educación y trabajo. Siempre convoco a los jóvenes porque quiero que nos quedemos y que hagamos un esfuerzo para que el mejor futuro esté acá, en Corrientes. Vamos a trabajar en la formación y trabajar el doble de fuerte para que las mejores oportunidades estén disponibles aquí y que se puedan quedar.
– Uno de los ejes opositores de esta campaña tiene que ver con una demanda de mayor transparencia. ¿Cree que son válidas esas críticas o es proselitismo?
– Creo que es campaña. Si me preguntás por qué, te recuerdo que llevamos siete años y medio de gobierno y ahora, en el último mes, se acordaron de la transparencia. Y los que critican son los que eran parte de este gobierno. Entonces, ¿hay que trabajar en transparentar? Sí, por supuesto. También hay que modernizar el Estado. Pero también en ese punto están los que piden boleta única, pero no votan ficha limpia. Si uno quiere una cosa, son las dos cosas que van de la mano. Yo creo en un Estado que sea más transparente, que tenga la información disponible. ¿Tenemos que avanzar? Sí, por supuesto, pero no se trata sólo de transparentar el gasto público. Se trata de mostrar al gobierno digitalizado y con una información disponible y accesible para todos.
– ¿Avanzaría en una reestructuración del Estado, que incluya el sistema político y electoral?
– Tenemos que avanzar. Es lo que nos demanda la sociedad. Nosotros tenemos que ir, tener una mirada clara y que modernizar. Claramente.
– Si resulta electo, ¿cuál cree que es la principal deuda o desafío que va a heredar?– El principal desafío que voy a heredar es superar a la vara de Gustavo, que trabajó para dejar una provincia ordenada, saneada, que desarrolló la salud como ninguna otra gestión, o la educación, con más de 170 escuelas nuevas. Abrió comisarías, entregó viviendas. Eso es realmente un gran desafío que tenemos por delante: el de estar a la altura y sostener este rumbo. Gustavo nos deja una base sólida. Ahora nosotros tenemos que trabajar para lograr finalmente ese anhelo de tener una provincia industrializada, que sea de vanguardia, de las más importantes en la región.
– Gustavo Valdés tuvo tensiones con Milei por la distribución de recursos. ¿Su postura será similar o más conciliadora?
– Siempre vamos a defender los intereses de los correntinos y de la provincia. La Nación puede hacer con sus recursos lo que ellos crean que es necesario. Ellos tienen y manejan la macroeconomía. Puede haber tensión porque nuestros productores están siendo afectados. Lo que es nuestro, es nuestro: es dinero de los correntinos. Pudo haber habido alguna provincia que haya hecho un despilfarro, pero nosotros tenemos equilibrio fiscal, impuestos bajos y al día, salud, educación y seguridad pública. Sólo necesitamos los recursos que son específicos de Corrientes. No nos quiere mandar ATN, no nos quiere mandar ayuda, está perfecto. No va a ser la primera vez que discriminan a Corrientes, pero nosotros vamos a exigir lo que es nuestro. Siempre.
– ¿Y cómo se imagina la relación con Milei?
– En este momento hay que mirar a Corrientes. La relación que tengamos con Milei va a ser la relación que se dé. Yo tengo que trabajar con los correntinos para solucionar los problemas que tiene mi provincia, me guste, me trate bien o me trate mal. La relación se irá dando como se tenga que dar, pero la gestión no la voy a negociar. Lo importante no es si Milei me quiere o no me quiere, si me odia o no me odia. Que él haga lo que quiera, y yo haré lo que tenga que hacer por los correntinos.
– En un contexto donde el Gobierno nacional promueve reducción de obra pública, ¿cómo sostener las obras de infraestructura?
– No coincido con su postura, porque de repente veo un gobierno que necesita que nosotros exportemos, que trabajemos y busca que compitamos, ¿no?
– ¿Ve una contradicción ahí?
– Claro, porque cómo vamos a producir más sin rutas? Vamos a suponer que yo diga “che, yo voy a arreglar mi ruta provincial, las nacionales no me importan”, entonces no me importa la exportación de arroz, de ganado, de yerba, de té. Hay obras públicas que tienen que rever, va a tener que ver qué hacer con las rutas, porque si no, toda la producción del Norte no va a poder salir.
– ¿Y creé que va replantear esa postura?
– No lo sé, pero va a llegar un momento en que será una cuestión de necesidad. Si no ¿cómo seguimos creciendo? Creo que la infraestructura, al menos la vial, es clave. Y después hay una gran realidad, que se cobran impuestos donde el Estado tiene sus responsabilidades. Tiene la educación universitaria, pero no quiere gastar en educación universitaria. Tiene la salud, pero no quiere gastar en la salud. Cobra los impuestos de combustible, pero no gasta en vivienda ni en caminos. Hay contradicciones.
– Ricardo Colombi cuestionó su experiencia y su educación. ¿Cómo responde a esas críticas?
– Le mando un saludo enorme, espero que esté bien.
– ¿Por qué lo tienen que votar a usted?
– Porque represento la continuidad de un modelo de gestión exitoso. Somos un espacio con juventud, ganas y energía que propone un equipo con experiencia y un plan de gobierno que otros no tienen. Proponemos ir al futuro, no volver al pasado. Proponemos un modelo que es correntino, que busca la defensa de la provincia. Un modelo que no mira a Buenos Aires y que no negocia sus intereses. Quiero ser gobernador para trasladar la experiencia que viví en Ituzaingó. Pido que me den la oportunidad porque somos una nueva generación de políticos para transformar la provincia.
Eduardo Ledesma,Corrientes,Elecciones 2025,Conforme a,Corrientes,,En medio del escándalo de los audios. Karina Milei y Martín Menem viajarán a Corrientes para apoyar al candidato libertario,,Gobernador. Qué se vota en las elecciones de Corrientes,,Corrientes. Dónde voto en las elecciones de este domingo
POLITICA
El Gobierno cree que la oposición usará las derrotas en el Congreso para imponer sus nombres en la AGN

En medio de los embrollos de las últimas semanas, en el plano legislativo pasó desapercibida la grave situación en la Auditoría General de la Nación (AGN), el principal órgano de control externo de los gastos del Estado, que desde hace meses está casi acéfalo salvo la presidencia del legislador porteño electo Juan Manuel Olmos (PJ). Con tres butacas sin definir por cada Cámara del Congreso, La Libertad Avanza cree que la oposición aprovechará la oleada de derrotas al oficialismo de los últimos días para imponer nombres y dejar aún más aislado al Gobierno.
“Una vez que se abre la ventana y te entran las piñas, pasa lo de la última sesión o la que se vendrá prontamente. Teníamos un principio de acuerdo meses atrás sobre la AGN, pero se perdió tiempo y, ahora, los kirchneristas podrían pactar dos para ellos, dejan uno a los radicales y fuiste. El temor principal es que antes se acercaban a consultar o hablar. Esto ya no pasa y, cuando ello ocurre, es esperable cualquier cosa”, sentenciaron desde un despacho oficialista de peso a Infobae.
“Para nosotros, dos o nada, como debió ser siempre. Quisieron la fórmula de uno para cada sector y se equivocaron”, sentenciaron a este medio desde el Frente de Todos en la Cámara alta, que espera el momento para accionar. Además, hoy tiene el control total de la AGN a través de Olmos. De hecho, en la última sesión en la Cámara alta, un respetado legislador radical se cruzó a dos periodistas acreditados en una escalera y, al mencionar el tema, deslizó: “Es muy curioso que el Gobierno arme tanto lío por las jubilaciones, el Garrahan o discapacidad y pida controles a gritos. Pero, ¿cómo puede ser que nadie esté interesado en esto? ¿Por qué casi nadie habla? ¿A quién le favorece todo esto? Muy extraño”.
El inconveniente que se suma a todo esto es que los otrora aliados ahora se encuentran con la cara pintada y están dispuestos a disparar más dardos contra la Casa Rosada desde el recinto de la Cámara alta. No obstante, se encuentran con algunos inconvenientes. Es caso más concreto es la Unión Cívica Radical (UCR) que, para variar, está dividida.
“Algunos no vienen a las reuniones de bloque; otros, están cada vez más opositores. Incluso hay uno que ya parece una filial del kirchnerismo. Y quienes mantienen lazos con el Gobierno libertario o respetan los acuerdos gobernador-Ejecutivo quedaron atrapados. Presentemos a quien presentemos, será para la sospecha de algún bando. Quizá sea mejor que sigamos así”, reflexionaron desde el centenario partido.
Proyectos en stand by
Son dos las iniciativas discutidas tiempo atrás -ahora en siesta, en la comisión de Asuntos Constitucionales- e involucran a dos experimentados: la del jefe del Frente de Todos, José Mayans; y una segunda, del peronista disidente Juan Carlos Romero (Provincias Unidas). Ambas comparten la disminución de los mandatos, que pasarían de ocho a cuatro años, con posibilidad de reelección. Es decir, actualizados a la realidad de los gobiernos y renovaciones parlamentarias, en general.
Un ítem con leves diferencias apunta a la remuneración de los auditores: el del formoseño habla de ser “equivalente” al de legisladores -sin aclarar cuáles y genera una duda, dada la diferencia entre las dietas de Diputados y Senadores en la actualidad-, mientras que el segundo impone que no perciban “un monto mayor a la dieta percibida” por los integrantes de la Cámara alta, que a partir de noviembre próximo pasará los $10,2 millones en bruto.
Sobre el último punto, varios senadores se quejaron -e intentaron operar, con resultado penoso- para desdramatizar la polémica por las dietas. Más allá de que siempre se aclara que, con los descuentos, disminuyen dichos haberes -entre seis y siete millones en mano de mínima, en la actualidad y en general-, todos los bloques tienen amnesia sobre la sesión del año pasado, cuando en modo ninja metieron un proyecto por la ventana y lo votaron sin chistar en minutos. Ahí es donde se ataron a las paritarias de los empleados del Congreso. El famoso y pícaro “si pasa, pasa”.
El único oasis de institucionalidad y que equilibra -como puede- el desmadre vigente relacionado con la AGN es la comisión bicameral Mixta Revisora de Cuentas -nexo principal del Congreso con el organismo-, que comanda el diputado peronista Miguel Pichetto. Es la última barrera de contención e intenta, al mismo tiempo, saldar asuntos demorados hace largos años.
POLITICA
El silencio como estrategia: el caso Spagnuolo y la comunicación de crisis

Creer que el silencio de Javier Milei es indecisión, desconcierto o falta de inteligencia es subestimar la capacidad comunicacional de un Gobierno que, desde el discurso, ha convencido a los argentinos de que el sacrificio es el mecanismo para ser mejores y ha aplicado el ajuste más grande de la historia sin tener manifestaciones sociales. Y sin afectaciones significativas en su imagen.
No hay que ser el Mago del Kremlin; basta con leer algunos manuales de gestión de crisis para entender que las posibles respuestas ante un escándalo son: inculpatorias, negacionistas, confrontativas y el silencio. Sí, el silencio es también una respuesta.
Escándalos de todos los colores
Si hacemos revisionismo de los últimos gobiernos de la Argentina, podemos recordar la cadena nacional de Cristina Kirchner luego de la muerte de Alberto Nisman. Su estrategia fue rápidamente salir a poner la cara, con una vestimenta blanca, estética limpia, para frenar acusaciones que comenzaban a tener visibilidad en los medios. Su respuesta fue negacionista y confrontativa.
Otro de los escándalos fue la tragedia de Once, en la que durante los primeros cinco días se optó por el silencio y luego la dirigente le pidió a la Justicia públicamente que “no demore la pericia”. Otra vez, confrontativa.
En tanto, en rasgos generales, podemos decir que la estrategia más utilizada por Mauricio Macri ha sido la inculpatoria. Recordemos cuando el expresidente se refirió a las supuestas preferencias de las mujeres al decir: “A todas las mujeres les gustan los piropos, aunque les digan qué lindo culo tenés”. Para frenar esta polémica (previsible por lo brutal -de bruto- de la declaración), Macri pidió perdón, y no fue la única vez. Sin embargo, cuando uno hace abuso de una estrategia de comunicación, primero se afecta su figura porque pierde credibilidad y peso su palabra, y segundo, pierde efectividad el mecanismo. Recordemos los memes “Juan Domingo Perdón”.
Otro escándalo conocido por todos fue la publicación de la famosa foto de Olivos. Luego de un silencio de muchos días por parte del entonces gobierno—aquí sí, creo, minimizando desde la comunicación el impacto que podría tener— hubo una suerte de defensas tibias y fallidas de algunos funcionarios que obviamente no lograron apaciguar nada. Por el contrario, le dieron aún más visibilidad al tema. Luego, el presidente Alberto Fernández pidió perdón -e hizo en su defensa una transferencia de culpabilidad- pero no una vez, sino tres veces (con argumentos débiles), porque la indignación y el enojo en la sociedad eran tales que ya no había escucha. Síntesis: too little, too late.
Ahora bien, volvamos al caso de Spagnuolo, que tiene muchas semejanzas con el escándalo de la foto de Olivos. Primero, la fecha en la que se revela el audio y la foto: agosto, año electoral. La lectura obvia es que podría ser una operación mediática (argumento sin fuerza, pero utilizado por el oficialismo), lo que no quita la infracción o la acusación de fondo. Y no es una infracción más —y aquí está el punto más relevante— porque se trata de la bandera que levantaban ambos presidentes: “cuidate, no salgas” y “vamos a terminar con la casta corrupta”.
En el caso de Milei, fue su promesa electoral. Entonces, lo que hace el escándalo Spagnuolo es romper un contrato de confianza y reciprocidad que construyó Milei con parte de la sociedad, y especialmente con el electorado propio o afín. Y, en consecuencia, inevitablemente habrá afectación reputacional, institucional y electoral. La pregunta es en qué medida. Y eso dependerá de los nuevos elementos que puedan aparecer en la causa (lo judicial), las filtraciones (lo mediático) y las decisiones que se tomen desde la comunicación (gestión de crisis).
Lo que sabemos es lo que ocurrió hasta ahora: (1) aparecieron audios del titular de la Agencia de Discapacidad, Spagnuolo (abogado y amigo íntimo de Milei, de los pocos oyentes de ópera en la Quinta de Olivos), (2) el Ejecutivo lo echó y (3) se activó el accionar judicial.
¿Qué dicen los manuales? Que el escándalo requiere reacción sistémica. El problema es que echar al que acusa delito de corrupción no soluciona el problema en cuestión. El infractor no es quien acusa, sino el acusado, y la respuesta que se espera es sobre ese agente o esos, en este caso (Karina y los Menem).
Cuando el escándalo siguió escalando, lo que se hizo fue: (4) mandar a voceros a “poner la cara”, que ensayaron una suerte de defensa confrontativa y de transferencia de responsabilidades: “publicarlo ahora es una operación mediática y oportunismo electoral”. Otra vez el mismo problema: que sea una estrategia electoral de la oposición o una venganza de su propio frente (como ha trascendido en las últimas horas) no quita la existencia del delito y no le responde a la sociedad si es verdad o no que quienes venían a terminar con la corrupción, terminaron robando. Y no es menor que los voceros elegidos para hacer la defensa sean los que se apellidan Menem y dos de los señalados en el audio.
El otro funcionario que habló fue Guillermo Francos, el jefe de Gabinete de Milei y el dirigente de mayor imagen positiva de La Libertad Avanza y del país, según la última encuesta nacional de la consultora D’Alessio IROL – Berensztein. ¿Búsqueda? Credibilidad. Sin embargo, en un Gobierno tan personalista y confrontativo, la respuesta que se espera y que podría ser efectiva para poner paños fríos en un escándalo de esta dimensión es la de Milei, Karina o, como poco, la de Adorni. Y hubo respuesta de los tres: el silencio. El vocero apenas mencionó el tema en su última exposición pública, en la que no respondió preguntas.
No subestimaría la inteligencia y capacidad comunicacional del Gobierno (otra discusión es la moralidad en la gestión de la comunicación). Optar por el silencio es seguramente la estrategia más efectiva en este contexto de incertidumbre, no solo en la sociedad, sino posiblemente en el Gobierno, que no sabe qué más puede aparecer (audios, chats, fotos o videos).
Más allá de que aplica para la vida, pareciera que también en este caso se cree que, cuando lo que tenés que decir no es mejor que el silencio, mejor no decir nada. Y el silencio puede servir como escudo táctico. Evita contradicciones, protege a las primeras figuras de una exposición riesgosa y reduce la posibilidad de que aparezca un “escándalo de segundo grado” si surgen nuevos audios o chats.
Pero también tiene costos: deja el control del relato en manos de la oposición, los medios y las redes sociales, y se percibe como falta de transparencia en un gobierno que hizo de la confrontación y la frontalidad su marca registrada. No falta quien asegura: “el que calla, otorga”. En comunicación de crisis, la regla es simple: cuando hay incertidumbre, la solución es dar certezas.
Mentir u omitir información en la argumentación no solo es inmoral, es ineficaz y agravante si se descubre la mentira u omisión intencionada: debilita la credibilidad y prolonga la crisis. El oficialismo, en cambio, parece -hasta el momento- apostar desde el silencio a que la indignación social se diluya sola y posiblemente reza “a las fuerzas del cielo” para que no haya nuevos elementos inculpatorios. Pero la magnitud del caso —que toca el corazón del discurso presidencial— convierte al silencio en un arma de doble filo: puede contener el daño en el corto plazo, pero a la larga, si se extiende y se profundiza esta crisis, podría erosionar el principal capital de Milei, que es su credibilidad como outsider que prometió barrer con la corrupción de la política tradicional.
En definitiva, todo lo que se puede hacer en estos casos es poco en términos absolutos y siempre hay consecuencias. Hoy el Gobierno elige callar. Posiblemente la alternativa menos dañina. Pero en política, como en la comunicación, el silencio nunca es neutral: también habla.
La autora es consultora en Comunicación política, electoral, institucional y de crisis y riesgo.
Conforme a,,De Madrid a Tokio. La pasión porteña que se volvió un negocio global,,La reforma tributaria que viene. Qué hacer con Ingresos Brutos, el impuesto que todos cuestionan,,»Controlan todo». La ciudad más cara y competitiva de EE.UU. donde la burocracia es interminable
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Giro forzado del Gobierno, exposición directa de Milei y tensión por nuevos audios

Vértigo e incertidumbre. El Gobierno busca sostener una línea de respuesta al oleaje producido por el caso Spagnuolo, pero los hechos se suceden en velocidad y agotan planes propios. Javier Milei produjo el principal giro al involucrarse directamente en el tema y exponer que, si existía una estrategia oficial, fue superada. Afirmó que es “mentira” lo que dicen las grabaciones y anticipó que irán a la Justicia contra el funcionario echado del área de discapacidad. Dio así un paso personal riesgoso al negar algo -un posible mecanismo de corrupción- que recién empieza a ser investigado y habló de la voluntad de avanzar con una denuncia, cuya formulación y momento no parecen definidos. Todo, en horas de tensión creciente, que incluye a la campaña y trasciende largamente los límites de la política.
Ese cuadro, cuando la causa del ex jefe de la Agencia Nacional de Discapacidad y las medidas judiciales tiñen todo, agregó de golpe otro trazo fuerte: la difusión de fragmentos de conversaciones de Karina Milei. Nada comprometedor en los dichos, aunque está claro que el punto sería otro. Lo que impacta es la existencia de audios que habrían sido grabados en la propia Casa Rosada. “Si son verdaderos, estamos ante un escándalo sin precedentes”, fue la reacción expresada por Manuel Adorni.
Con tono de sorpresa, el mensaje del vocero tradujo el sacudón producido por la difusión del par de frases atribuidas a la hermana presidencial. Frases que, según su difusor, formaría parte de casi una hora de grabaciones. Más que sugestivo. En medios del oficialismo circulaban especulaciones sobre la existencia de otros recortes, pero de los dichos de Spagnuolo, cuyas acusaciones no resultaron una absoluta sorpresa en algunos circuitos mileistas.
Lo ocurrido ahora agrega combustible a las especulaciones y por momentos cruces domésticos sobre el origen de las operaciones. El foco fue puesto públicamente en el kirchnerismo -alimentado en las oscuridades de servicios de inteligencia-, pero incluso públicamente se sucedieron versiones y hasta declaraciones sobre batallas intestinas. Como fuera, está a la vista que hay elementos fuera de control.
El caso Spagnuolo y sus estribaciones preocupan por diversas razones y no sólo al oficialismo. En rigor, también son parte del análisis en el mundo empresarial y financiero: se mezclan hipótesis sobre sus alcances reales, la reacción del Gobierno y los posibles escenarios electorales, tema número uno de conversaciones con consultores. Por supuesto, el resultado que anote el peronismo/K sigue siendo un punto dominante en esas consideraciones, cuando falta una semana para los comicios bonaerenses. Pero no se trata sólo del “riesgo kuka”, como intenta alertar el Gobierno, sino también de los costos autogenerados por el oficialismo.
Las encuestas que se suceden en estas horas midieron el primer efecto del caso Spagnuolo. Hay coincidencias en un punto: la enorme repercusión en la sociedad y, en un escalón más bajo, la consideración sobre la credibilidad de los audios. Junto con eso, circularon un par de análisis sobre la disputa en redes sociales y allí, territorio de supuesto predominio violeta, tampoco el oficialismo registra buenos resultados.
Se ha dicho: nadie traduce eso de manera mecánica en términos electorales. El Gobierno puede rescatar algunos datos en medio de este cuadro. La mayoría de los sondeos precios venían anotando desgaste de la figura presidencial, pero en un cuadro de grave deterioro de otros dirigentes, desde CFK a Mauricio Macri. Eso es reforzado además por la enorme fragmentación en el conglomerado de otros espacios políticos.
A eso se suma un interrogante sin respuesta terminante: ¿cuánto impacta el caso, medido en términos de confianza pública? El Gobierno conserva niveles nada desdeñables de expectativas a mediano plazo, aunque en el marco de caída de los registros sobre situación y perspectivas de la economía personal. En ese punto coinciden algunos consultores. En sentido inverso para el oficialismo podría jugar un dato palpable: el tema Spagnuolo registra mayor repercusión que otros episodios, en especial el criptogate. Tiene todo para ser así: coimas y en un área sensible, el sistema de discapacidad.
Ese registro, no sólo mediático, explica el impacto y las cuentas políticas que comenzaron a hacerse apenas estalló el caso. La principal y más visible consecuencia es que pega en la línea central del discurso mileista, es decir, la batalla contra la “casta”.
Esa consigna fue retomada por Milei en su carga contra los audios de Spagnuolo. Reforzó el discurso inicial del oficialismo –habló de una “opereta” de la “casta”– pero lo hizo con un giro significativo: le agregó por primera vez una referencia a la cuestión de fondo, que es la descripción de un mecanismo de corrupción en la ANDIS. “Todo lo que dice Spagnuolo es mentira”, dijo. Y anticipó que harán una denuncia concreta contra el ex funcionario. El Gobierno por ahora no dio precisiones sobre el contenido y el momento de la presentación ante la Justicia.
El Presidente se expuso así directamente en un terreno que para Olivos se presenta poco firme. De hecho, la causa a cargo del juez Sebastián Casanello y el fiscal Franco Picardi recién comienza. No es lo único. Algunos legisladores de la oposición apuntan sobre contrataciones de la droguería Suizo Argentina en otros organismos estatales.
Milei, además, dejó atrás lo que fuentes del oficialismo presentaban como una especie de plan básico para enfrentar el escándalo: silencio inicial, declaraciones posteriores de Lule y Martín Menem, respuesta política a cargo de Guillermo Francos. La reacción presidencial expuso la imposibilidad de bajarle el volumen al caso y también los límites de un discurso que restringía todo a su uso político en tiempo de campaña, sin rechazar expresamente el contenido de los audios.
La alteración de planes y la velocidad con que se suceden los hechos arman una doble prueba política. Algunos capítulos asoman fuera de agenda y sacuden el tablero. Otros son parte del muy extenso recorrido electoral. Mañana, Corrientes elige gobernador y en una semana, apenas, será el turno crucial de Buenos Aires. Después, sólo quedará le camino a octubre.
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