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POLITICA

Entre rebeldías, fricciones y pérdida de poder, se reformula el mapa sindical y complica el armado de la futura CGT

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La CGT sigue encerrada en el laberinto de siempre, con dialoguistas y duros sacándose chispas para ocupar lugares en una sigla que alguna vez fue poderosa, pero que hoy mantiene sólo el peso de su historia pasada, mientras sobrevuela una pregunta clave: ¿cuál es el proyecto que sustenta esta central obrera y la que se elegirá en el congreso del 5 de noviembre próximo?

No está claro. En 2021, cuando tenía que definirse la nueva cúpula sindical, un dirigente como Sergio Palazzo (bancarios) advirtió que “el problema para encontrar la unidad sindical es que la CGT no tiene un proyecto”. Pero por entonces gremios como Camioneros, SMATA y la Asociación Bancaria, entre otros, no estaban en la central como fruto de las peleas internas y por eso el eje del congreso cegetista del 11 de noviembre que se hizo hace cuatro años fue la reunificación, con el regreso de aquellas organizaciones que se habían alejado.

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Esa integración de todos los sectores alcanzada con el triunvirato que conformaron Héctor Daer (Sanidad), Carlos Acuña (estaciones de servicio) y Pablo Moyano (Camioneros), sin embargo, tampoco determinó que hubiera un proyecto ni mucho menos la fórmula para mantener la unidad. El hijo de Hugo Moyano fue el ariete de los sectores más duros, alineados con el kirchnerismo, contra la postura dialoguista de la alianza dominante en la CGT (“Gordos”, independientes y barrionuevistas). Y la central obrera quedó atrapada otra vez en la dicotomía que es el sello distintivo del sindicalismo peronista.

La CGT reunió a unos 140 dirigentes en Ezeiza

Esta CGT fue la que atravesó el gobierno de Alberto Fernández sin haberle hecho ni un solo paro general pese a los malos resultados de la economía, con una inflación que creció 779% en cuatro años, una pobreza que subió al 40,1% y una caída real de los salarios del 20%.

Ni siquiera una sola marcha callejera contra el presidente de origen peronista que antes de asumir les prometió a los dirigentes de la CGT que iban a ser “parte del Gobierno” y que luego, ya en la Casa Rosada, no nombró ni un funcionario importante sugerido por los sindicalistas (a diferencia de los cargos repartidos a los movimientos sociales), no les dio participación alguna en las medidas oficiales y les retaceó fondos de las obras sociales.

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Ya se sabe: es la misma CGT que ya hizo 3 huelgas y 5 movilizaciones contra Javier Milei en menos de 2 años de gestión, pero que terminó siendo mucho más efectiva en los tribunales para embestir contra las políticas libertarias (con sus impugnaciones judiciales logró frenar el DNU 70 y el decreto 340 que reglamentó el derecho de huelga). Incluso logró más con el lobby que permitió que el diputado aliado Miguel Angel Pichetto negociara la eliminación de 42 artículos del capítulo laboral de la Ley Bases para facilitar su sanción parlamentaria.

Y esta CGT es también la que salió a la calle el 7 de agosto para protestar contra el Gobierno mientras simultáneamente, participaba del Consejo de Mayo, junto con funcionarios libertarios, gobernadores, legisladores y empresarios, para consensuar una modernización laboral.

¿Cuál es el proyecto de la CGT, entonces? Uno de sus críticos proveniente del kirchnerismo, Abel Furlán (UOM), reclama ahora que se discuta “un programa antes que los nombres” de la próxima estructura cegetista. Y lo puso de manifiesto el miércoles pasado, en una reunión citada en la sede del PJ, en la que se aprobó un programa que, en realidad, consiste en una serie de ítems muy generales y cargados de obviedad como “rechazo a la reforma laboral regresiva del DNU y la Ley Bases”, “propuestas para una política industrial nacional con eje en el trabajo argentino” y “lucha contra el congelamiento salarial de facto en sectores estatales y privados”.

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Si el proyecto de la CGT en 2021 era la unidad, pero no resolvió su problema de fondo, ¿la solución para el futuro será definir un programa como el de Furlán? En la última reunión del Consejo Directivo cegetista, el jueves pasado, el líder de la UOM hizo ese reclamo a sus colegas y pidió redoblar la confrontación contra el Gobierno, mientras su rival interno Andrés Rodríguez (UPCN) defendió la estrategia del sector mayoritario de la central obrera: “Cuando tuvimos que ir a la Justicia, lo hicimos; cuando tuvimos que negociar, lo hicimos, y cuando tuvimos que parar y salir a la calle, también lo hicimos”.

Abel Furlán, titular de la UOM, en una reunión en el PJ para desafiar a la CGT

Quizás los dos sindicalistas tengan razón. El dilema de la CGT es cómo recuperar el poder perdido. Esta central obrera ya no es la influyente estructura de los años 60, 70, 80 o 90, cuando sus sindicatos no pasaban por la fuerte crisis de representatividad de hoy, con más de un 40% de trabajo informal y muchos menos afiliados.

Por eso en estos días la discusión sobre la nueva CGT pasa exclusivamente por su esquema de conducción y los nombres que podrían integrarlo. Pero el debate se abre en medio de aceleradas divisiones internas, una atomización extrema, la implosión de los sectores del sindicalismo y la ausencia de liderazgos fuertes.

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Lo nuevo del mapa sindical que se está reformulando es una división de 8 sectores internos que, en los hechos, son muchos más porque en cada fracción hay dirigentes que se maneja en forma autónoma, casi anárquica.

Así, el clásico sector de “los Gordos” incluye, en rigor, sólo a Héctor Daer (Sanidad) y Armando Cavalieri (Comercio), que siempre funcionaron en tándem y hoy, pese a su buena relación, toman decisiones distintas.

La semana pasada, por ejemplo, Daer promovió el asado de camaradería en Ezeiza con la presencia de 140 dirigentes, pero en esa postal de unidad faltó Cavalieri, quien no se opone a que siga un triunvirato en la CGT, pero cree que allí debe haber dirigentes de “gremios representativos”, en una crítica a los nombres propuestos por el ala mayoritaria: Cristian Jerónimo (empleados del vidrio), Jorge Sola (seguro) y Maia Volcovinsky (judiciales).

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A su vez, Daer tampoco funciona en bloque con los “independientes” Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (UOCRA) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias). Entre los líderes de Sanidad y de la UOCRA se abrió una sutil brecha a partir del súbito endurecimiento del primero ante el Gobierno y la mejor relación del segundo con la primera plana de la administración libertaria.

Hugo Moyano y su hijo Jerónimo

El jefe de la UOCRA, de todas formas, funciona como una suerte de canciller de la CGT: cultiva buenos vínculos con todos los sectores internos. En este momento ejerce un papel crucial para amalgamar las disímiles posturas para el diseño de la próxima central obrera, manteniendo su propuesta para que Jerónimo integre el triunvirato.

Además de Martínez, al ascendente líder de los empleados del vidrio lo apoyan Rodríguez y Hugo Moyano (Camioneros), quien, de todas formas, está más preocupado en que su hijo Jerónimo, el menor de la familia, sea secretario de la Juventud en la nueva CGT. El moyanismo virtualmente no existe como sector porque el propio titular de Camioneros dejó de tener la influencia y el predicamento entre sus pares que tenía antes.

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Gerardo Martínez y Cristian Jerónimo, con la directora del FMI, Kristalina Georgieva

Cristian Jerónimo, en cambio, es resistido por el sindicalismo kirchnerista: como es promovido por un dialoguista como el líder de la UOCRA, en el entorno de Furlán lo consideran un “candidato del círculo rojo” que tendrá buena llegada a la Casa Rosada.

El titular de la UOM, por su parte, busca aliados para ser el único titular cegetista. Está seguro del apoyo de otros dirigentes K como Palazzo y Ricardo Pignanelli (SMATA), aunque el bancario tiene un perfil independiente luego de que se disgregó la Corriente Federal de Trabajadores. Al metalúrgico también lo avalan dirigentes “pablomoyanistas” que quedaron huérfanos tras la renuncia del camionero a la CGT.

Pero los ex fieles a Pablo Moyano tampoco funcionan como un frente homogéneo. Por ejemplo, Omar Plaini (canillitas) ya no está alineado con el ultrakirchnerismo y Juan Pablo Brey (aeronavegantes) se independizó y tiene una impronta propia, sostenida por su protagonismo en la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT).

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Luis Barrionuevo, con sus aliados Carlos Acuña, Hugo Benítez, Maia Volcovinsky y Laura Sasprizza

Quienes proponen un solo secretario general de la CGT son Héctor Daer, Lingeri, Palazzo y Luis Barrionuevo (gastronómicos), que integran tribus sindicales enfrentadas, pero coinciden en que los triunviratos nunca funcionaron bien. Discrepan en los nombres: el titular de Sanidad es el promotor de la candidatura de Jorge Sola (Seguro) como único líder de la CGT. Este dirigente, a su vez, advirtió que no aceptará integrar un triunvirato.

Algunos barrionuevistas dejaron trascender que su jefe promueve a Volcovinsky si se mantiene el esquema de 3 cotitulares, pero, en el fondo, todos saben que impulsa para dirigir la CGT a Gerardo Martínez, quien no quiere saber nada con regresar a ese cargo (lo ejerció entre 1995 y 1996) y prefiere estar en un segundo plano para dejarles lugar a las nuevas generaciones sindicales.

Barrionuevo ya no pilotea la treintena de gremios de su CGT Azul y Blanca, pero en 2021 hizo valer ante “Gordos” e “independientes” a aliados como La Fraternidad y la UTA, que pueden paralizar el transporte, y así logró ubicar a Carlos Acuña (estaciones de servicio) en el triunvirato. Sus principales figuras actuales son, además, Daniel Vila (Carga y Descarga), Oscar Rojas (maestranza) y Roberto Solari (guardavidas). Allí también milita Hugo Benítez (textiles), aunque la semana pasada desobedeció el pedido de Barrionuevo de no ir al asado de la CGT.

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La conducción de la CATT, en un plenario realizado en la CGT

En este cuadro, hay aliados del sector mayoritario, como Sergio Romero (UDA), Rodolfo Daer (Alimentación), Julio Piumato (judiciales) y el propio Sola, aunque también mantienen un juego propio. De la misma manera sucede con dirigentes como Sergio Sasia (Unión Ferroviaria) y Guillermo Moser (Luz y Fuerza) que provienen de Sindicatos en Marcha para la Unidad Nacional (SEMUN), que llegó a tener unos 30 gremios, y hoy proponen una variante: un solo líder de la CGT acompañado por varios secretarios adjuntos.

En el sindicalismo del transporte, una fracción en sí misma con varias vertientes, pesa de manera decisiva Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), un exponente del ala dura que no rompe con los dialoguistas y se encamina a ser reelegido al frente de la CATT, un cargo al que aspira Pablo Biró (pilotos), cercano al bloque K y sostén de la candidatura de Furlán en la CGT.

Mientras Brey y Omar Pérez (Camioneros) apoyan la continuidad de Schmid en la CATT, podría incorporarse a sus filas Omar Maturano (La Fraternidad), más cercano a Barrionuevo, y así dejar la jefatura de la Unión General de Asociaciones de Trabajadores del Transporte (UGATT), donde está asociado con Roberto Fernández (UTA).

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Hugo Moyano, Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, Jorge Sola y Hugo Benítez, en la reunión de la CGT en Ezeiza

En este complejo y dinámico cuadro, las negociaciones para definir la futura CGT se tornan imprevisibles. A las autoridades de la CGT no las eligen los trabajadores sino congresales que envía cada sindicato y cuya cantidad es proporcional al número de afiliados que tiene.

Sin embargo, algunos de los gremios más numerosos, como Comercio, Camioneros, UOCRA, Sanidad, Gastronómicos y la UOM, funcionan hoy de manera más autónoma o con sugestivas fisuras en la interna cegetista, e inclusive hay un sindicato como UATRE (rurales), liderado por José Voytenco, cuyos 700 mil afiliados lo convierten en crucial para el congreso de la CGT y todavía no dio señales de cuál será su postura.

Este sindicalismo de hoy no tiene un Lorenzo Miguel del siglo XXI, el cacique metalúrgico respetado por sus pares y temido por los políticos, que durante décadas puso y sacó ministros, legisladores y, sobre todo, jefes de la CGT. Con un mapa sindical reformulado y más atomizado que nunca, sin proyecto ni programa y con menos poder que antes, la CGT es un rompecabezas de mil piezas y casi imposible de armar. Al menos armónicamente.

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Patricia Bullrich: “La Justicia no puede interponerse sobre la voluntad de los legisladores”

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“La Justicia no puede interponerse sobre la voluntad de los legisladores”. La advertencia de Patricia Bullrich coloca en primer plano la tensión por eventuales impugnaciones legales a la reforma laboral que avanza hacia una definición clave en el Senado argentino, donde está previsto que se decida sobre los cambios impulsados por la Cámara de Diputados.

El proceso ha sido calificado como “una construcción muy democrática de esta ley” y, según la senadora, el objetivo es que “la Argentina amanezca con un, un nuevo paradigma laboral que nos permita […] a los argentinos concentrarnos en que empresas y trabajadores puedan lograr […] conciliación, convivencia y buenas prácticas”.

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De acuerdo con Bullrich, el cronograma parlamentario establece que la reforma será votada el viernes: “El viernes se debate la reforma laboral, el jueves el régimen Penal Juvenil y Mercosur, así que tenemos una agenda importante”.

En cuanto a las expectativas de cumplir todos los plazos antes del 1 de marzo, día del discurso del presidente Javier Milei ante la Asamblea Legislativa por la apertura del período de sesiones ordinarias, la legisladora sostuvo una visión optimista: “Esperemos que sí, esperemos que eso sea lo que logremos. Creemos que acá se ha armado un equipo muy sólido, de grupos […] reformistas, de un equipo reformista que quiere ayudar a que la, el país se reforme y aportar, porque ha tenido […] aportes de todos, de la Unión Cívica Radical, del PRO, de los bloques provinciales”.

Bullrich habló antes de ingresar al Senado para participar de la reunión del plenario de Trabajo y Presupuesto, donde se deberá formalizar la eliminación del artículo 44 de la reforma laboral votada ayer en la Cámara de Diputados.

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El jueves, de acuerdo a lo que anticipó Bullrich, se discutirá la ley penal juvenil -que tuvo aprobación en Diputados-, la aprobación de la designación de Fernando Iglesias como embajador en Bélgica y ante la Unión Europea, y la denominada Ley de Glaciares.

El viernes próximo, en tanto, está previsto que se lleve al recinto la reforma laboral, el proyecto que tuvo anoche una aprobación de Diputados. La Cámara baja modificó la redacción original que la semana pasada había aprobado el Senado. Al eliminar el artículo 44, la iniciativa debe volver en revisión a la Cámara de origen. De acuerdo a los cálculos que tiene el Gobierno, el proyecto no tendrá inconvenientes para convertirse en ley.

También, ese mismo día, está prevista la discusión del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, que tuvo ya en Diputados una aprobación holgada, incluso con votos peronistas.

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Tanto para la reforma laboral como la baja de la edad de imputabilidad y el acuerdo comercial con Europa, el Gobierno consiguió apoyo de legisladores del peronismo, por lo que el oficialismo descarta que en la Cámara alta no habrá complicaciones para conseguir la aprobación.

La única fuerza que se opuso en todas las iniciativas que llevó el Gobierno a las sesiones extraordinarias fue el sector de Unión por la Patria que está alineado y responde al liderazgo de Cristina Kirchner, presidenta del PJ Nacional y que cumple una condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua por la “Causa Vialidad”.

El Senado ya había aprobado con 42 votos en general y 38 en particular la reforma laboral. Por eso, en la sesión del viernes próximo, La Libertad Avanza descuenta que se repetirá el mismo escenario. Más aun, porque la Cámara alta podrá votar de manera más rápida si acepta o no el cambio que se ejecutó en la Cámara baja.

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En concreto, los diputados, con acuerdo el oficialismo, removieron el artículo 44 que tenía la limitación del pago de las licencias médicas.

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Roberto Baradel se sumó al paro docente contra el Gobierno de Axel Kicillof

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Este 2 de marzo comienza el ciclo lectivo 2026 en la provincia de Buenos Aires, aunque este podría posponerse un día debido a la huelga que preparan los sindicatos docentes a nivel provincial contra el Gobierno de Axel Kicillof.

A esta medida de fuerzo se sumó el gremio docente más grande, que es el Suteba, dirigido por el polémico Roberto Baradel. Lo que le da al paro una magnitud imprevista frente al Gobierno bonaerense.

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Tras dos semanas de negociaciones sin acuerdo en la paritaria, los gremios que integran el Frente de Unidad Docente Bonaerense -FEB, Suteba, Amet, Sadop y Udocba – confirmaron una huelga para el 2 de marzo, fecha prevista para el inicio de clases. La medida impacta sobre millones de estudiantes de todos los niveles educativos de la provincia.

El Gobierno de Axel Kicillof financió al Grupo Indalo con más de $7 mil millones en 2025

El conflicto se activo luego de que los gremios rechazaran la propuesta oficial de incremento salarial y anticipara medidas de fuerza. La decisión, inicialmente de la FEB, terminó arrastrando al resto de las organizaciones.

Suteba es el más grande de estos sindicatos, y su decisión de sumarse al paro supone un quiebre en la alianza de este gremio y el Gobierno de Kicillof.

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Además de criticar al Gobierno Nacional por la eliminación del Fondo de Incentivo Docente (FONID), se da frente a lo que los gremios consideran como ofertas salariales insuficientes por parte del Ejecutivo bonaerense. La propuesta oficial contemplaba un aumento del 3% para febrero, lo que llevaba el salario inicial de un maestro a 760 mil pesos y superaba los 1,5 millones de pesos para los de jornada completa.

La entrada Roberto Baradel se sumó al paro docente contra el Gobierno de Axel Kicillof se publicó primero en Nexofin.

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El Gobierno busca aplacar las internas por la reforma laboral con la sanción de la ley en el Senado

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Luego de varias idas y vueltas, el Gobierno finalmente quitó de la reforma laboral el artículo referido a las licencias médicas, el cual había generado críticas por parte de distintos sectores de la oposición, y el proyecto quedó a un paso de ser aprobado en el Congreso, aunque continúa el ruido interno por la decisión de haber sumado en un principio ese apartado.

Cuando se inició la polémica, las autoridades nacionales primero salieron públicamente a defender la medida que se había incorporado al texto original 48 horas antes de su votación en el Senado.

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Uno de los referentes del Gabinete que lo hizo fue el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien justificó la reducción del salario al 50% por parte de los privados en determinadas situaciónes, al argumentar que “si te lastimaste jugando al fútbol, la empresa no tuvo nada que ver” y, por lo tanto, no debe afrontar toda la carga que demanda tener un empleado menos durante su recuperación.

Sin embargo, en los pasillos de la Casa Rosada reconocían que se trató de un error por parte del oficialismo y al poco tiempo anticiparon que esa iniciativa iba a ser eliminada antes del debate en la Cámara de Diputados, lo que efectivamente sucedió.

Sturzenegger defendió el artículo sobre las licencias médicas

Incluso, en los pasillos de la Casa Rosada responsabilizaron directamente a Sturzenegger, al considerar que con esas declaraciones “se mandó una de más, como siempre”, porque esos dichos habrían provocado el malestar contra las modificaciones en las licencias médicas.

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En tanto, consultados por Infobae sobre esta interna, en el entorno del funcionario aseguraron que estaban “tranquilos” y que iban a continuar trabajando en todos los temas que están en agenda.

Además, aseguraron que la inclusión de este artículo la reforma laboral no fue un pedido de esta cartera: “No estaba en el proyecto que envió el Poder Ejecutivo. Por ende, está claro aue no es algo que se impulso desde el Gobierno o el Ministerio”, señalaron.

Lo cierto es que la medida fue sumada poco antes de que el texto recibiera media sanción del Senado, y establecía que, “en caso de sufrir un accidente o una enfermedad que no sea consecuencia de la prestación de tareas derivadas del contrato de trabajo, y que impida dicha prestación, el trabajador tendrá derecho a percibir el 50% de su remuneración”, siempre que esa condición “fuera producto de una actividad voluntaria y consciente”

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Asimismo, se remarcaba que, “si la imposibilidad de trabajar no fuera producto de una actividad voluntaria y consciente del trabajador sobre el riesgo en la salud, percibirá el 75% de tal remuneración”.

Ante la presión de los bloques aliados y de algunos gobernadores, La Libertad Avanza optó por quitar todo este apartado antes de que la medida fuera votada en Diputados, lo que obligó a que el texto volviera al Senado, que lo tratará el viernes que viene, por lo que se demoró su sanción definitiva.

Finalmente, el artículo fue retirado del proyecto (REUTERS/Agustin Marcarian)

“No pedimos nada de ese artículo. Es más, la UIA (Unión Industrial Argentina) ya manifestó que ellos tenían propuestas sobre ese tema y la decisión consensuada era la de no hacer cambios sobre el proyecto enviado. No vino de nosotros”, insisten desde el lado de Sturzenegger.

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En una entrevista en Infobae en vivo, el presidente de esa entidad, Martín Rappallini, lamentó que se haya retirado esa iniciativa y opinó que “es un tema muy complejo, porque hay muchas variables”.

Efectivamente, el empresario contó que la cuestión fue analizada durante las reuniones del Consejo de Mayo, mesa de trabajo impulsada por el Ejecutivo y en la que comparte un lugar junto al ministro.

“Nosotros habíamos planteado en algún momento que fuera el 100% no remunerativo, sin cargas, para que el Estado se hiciera cargo”, detalló.

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Por su parte, tras la interna, Sturzenegger se encuentra ahora abocado a otras tareas que tenía en agenda, como la preparación de las normas que se tienen que implementar para que pueda comenzar a regir el acuerdo comercial entre la Argentina y los Estados Unidos.

El funcionario junto al embajador norteamericano en Buenos Aires, Peter Lamelas

La administración libertaria se comprometió en ese tratado a adaptar la legislación local y también adoptar una serie de puntos para facilitar el intercambio de bienes y servicios con Washington.

De acuerdo con lo que precisaron a este medio fuentes de la cartera de Desregulación, “no todas estas medidas son leyes”, sino que en algunas ocasiones “solo implica cambios normativos de menor nivel”.

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En esos casos, las modificaciones necesarias podrían hacerse “a través de Decretos o incluso Resoluciones”, en los cuales ya está trabajando el funcionario desde la firma del acuerdo.

De todas formas, el convenio tiene todavía que ser aprobado en el Congreso, pero su debate se demoraría hasta el mes próximo. Esta semana será la última semana de las sesiones extraordinarias y los diputados y senadores tienen varios temas en agenda.

Luego de la aprobación de la reforma laboral del jueves pasado, el proyecto terminará de ser discutido en la Cámara alta el viernes próximo, junto con el nuevo régimen penal juvenil y el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.

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