ECONOMIA
Presupuesto 2026: el Gobierno planteará otro año de superávit pero los proyectos de la oposición le demandarían más ajuste

El Gobierno alista la presentación del Presupuesto 2026 en medio de un conflicto con la oposición y los gobernadores por los fondos públicos y el gasto fiscal de los últimos proyectos aprobados en el Congreso. De por sí, el año próximo sería más exigente que el actual en términos de ajuste y el oficialismo podría afrontar casi un 1% del PBI adicional de erogaciones a lo previsto.
A días de la presentación en público -que volverá a hacer el presidente Javier Milei en cadena nacional este lunes, tal como hace un año-, en el Palacio de Hacienda le dan las puntadas finales al proyecto, que debe pasar por distintos despachos oficiales antes de ver su forma final. La hoja de ruta de la elaboración presupuestaria está en sus casilleros finales.
Hace algunos días terminó la instancia de estimación del resultado primario y financiero de cada nivel del sector público, cálculo de límites de endeudamiento y proyección de recaudación para Nación y provincias. Este lunes comenzó el último proceso entre la Jefatura de Gabinete y el Ministerio de Economía, que tendrá lugar hasta el viernes, de cierre final y elaboración completa del proyecto.
El clima político entre la Casa Rosada, las provincias y los bloques opositores en el Congreso estuvo cargado de tensión en las últimas semanas y podría abrirse un capítulo nuevo tras la derrota electoral de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires. La recomposición de la relación con los mandatarios sería una de las prioridades para afrontar las elecciones legislativas nacionales.
En el Parlamento, esos puentes rotos con el oficialismo dieron paso a la aprobación de una serie de proyectos de ley con un costo fiscal que el Gobierno considera imposible de afrontar y anticipó que los vetará a todos. Incluso, según trascendió, dos de ellos elaborados directamente por los gobernadores como el reparto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) e impuesto a los combustibles.

Si bien el Gobierno aún se guarda los tres números clave del proyecto de presupuesto -dólar, inflación y variación del PBI- algunas pistas ya fue ofreciendo y, según pudo saber Infobae, irá por otro intento de establecer una suerte de “regla fiscal” para blindar el superávit. Es algo que ya había buscado el año pasado.
Aquel presupuesto para este año que no fue debatido en el Parlamento preveía una regla que recortaría distintas partidas en caso de contingencias, lo que dejaba solo a las jubilaciones fuera de la discrecionalidad, que continuarán con una fórmula mensual indexada a la inflación. El Gobierno no tiene margen, en ese gasto, para aplicar variaciones a voluntad.
Para el caso del Presupuesto 2025, el Gobierno partió de una estimación inicial de los intereses de deuda a pagar este año, y desde ese punto el equipo económico definió qué partidas tendrán actualización automática —las jubilaciones— y cuáles quedarán sujetas a discreción. En ese marco, el equipo económico fijó “techos” de gasto como porcentaje del PBI, “en función de las prioridades de políticas públicas establecidas”, según se detalló en un documento oficial.
Estimaciones hechas por la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) precisan que el 78,1% de los recursos habrían quedado “intocables” bajo esta regla, mientras que el 21,9% restante, una clasificación que incluía programas sociales, subsidios, transferencias a provincias y bienes y servicios, podrá ser ajustado.
La particularidad del contexto es que el Gobierno podría necesitar, de base, un ajuste fiscal más alto de lo esperado en sus proyecciones por los proyectos de ley aprobados por el Congreso. Según la consultora Macroview, se trata de 0,85% del PBI de gasto adicional entre la ley de financiamiento universitario, impuestos a los combustibles, reparto de ATN y de impuesto a los combustibles y emergencia sanitaria por el hospital Garrahan.
De esa forma, el sendero fiscal del Gobierno comenzaría de por sí con presiones mayores a lo que esperaba el oficialismo. Incluso el propio acuerdo con el Fondo Monetario Internacional ya estipula que para 2026 el superávit primario necesario para cubrir el pago de intereses de deuda debería ser más elevado que este año -1,6% del Producto- y que tendría que acercarse a 2,2% del PBI.

Lo que resta del año, de por sí, será complejo en términos fiscales. Fundación Mediterránea proyecta un incremento real de 2,8% en los ingresos totales, lo que dejaría una suba acumulada para 2025 de 0,6%, por debajo del crecimiento estimado del PBI real. Este desempeño, precisan los analistas, debe evaluarse considerando que este año ya no aporta recaudación el impuesto PAIS.
La institución advirtió que, dada la inflación prevista para los últimos cinco meses, se proyecta una suba del gasto automático de 15% anual real en ese lapso. En este marco, cumplir con el compromiso de un superávit primario de 1,6% del PBI implicaría que el gasto no automático debería caer 12% anual real entre agosto y diciembre de 2025 respecto al mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, el escenario puede complicarse si se incorporan nuevas erogaciones, alertó la Fundación Mediterránea. “Teniendo en cuenta la nueva ley sobre discapacidad, y si se aprueban los proyectos de ley sobre ATN e impuesto a los combustibles, con un costo de cerca de 0,2% del PIB en lo que resta de 2025, para alcanzar el objetivo de un superávit primario del 1,6% del PIB, las erogaciones no automáticas -es decir, las que no están indexadas a la inflación como las jubilaciones- deberían recortarse aún más, en torno al 14% anual real entre agosto y diciembre”.
El ajuste fiscal previsto para 2025 se concentra, principalmente, en subsidios a la energía y transferencias a empresas públicas, consideró el estudio y ese sentido midió que en los primeros siete meses del año, estas partidas registraron caídas de 56% y 41% interanual, respectivamente.
Fundación Mediterránea alertó que “si dichas partidas mantienen similar nivel de ajuste en lo que queda del año, entonces el resto del gasto no automático podría ajustarse un 5% real anual entre los meses de agosto a diciembre, y de todos modos cumplirse la meta de superávit primario de 1,6% del PIB en todo el año 2025”.
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ECONOMIA
¿Vuelta a los ´90?: la economista Marina Dal Poggetto habló del modelo de Milei y puso en duda el crecimiento

Un análisis claro y urgente para entender por qué esas decisiones siguen siendo tema en la agenda económica del país.
La economista y coautora del libro “Back to the 90“, Marina Dal Poggetto, observó, en diálogo con Infobae en Vivo, cómo el debate sobre las reformas estructurales y el ajuste económico de esa década resurge con fuerza, tras la asunción de Javier Milei.
Para Dal Poggetto, la incógnita es si realmente han regresado los años ´90 en la Argentina o si la coyuntura actual solo establece un diálogo con ese pasado, arrastrando semejanzas pero también profundas diferencias.
“El disparador del libro es Milei ingresando el busto de Carlos Menem por la puerta grande de la Casa Rosada”, subraya Dal Poggetto. Escrito junto al politólogo Daniel Kerner, este revisita los ´90 tanto para quienes los vivieron como para quienes solo oyeron hablar de ellos.
La economista recuerda que Menem llegó al poder en medio de una crisis económica grave: “La elección de 1989 se dio con una inflación del 200% mensual”.
Luego de una campaña en la que “nadie entendía bien qué proponía Menem”, el expresidente logró captar hacia dónde giraba el mundo después de la caída del Muro de Berlín.
A juicio de Dal Poggetto, el escenario internacional de los 90 era muy diferente: “Era un mundo unipolar. Venías de una fragmentación total por la Guerra Fría y luego la globalización era la norma”.
Detalló que existía un “manual” para las economías emergentes, el consenso de Washington, basado en la apertura, la consolidación fiscal y la propiedad intelectual. Pero afirmó: “Hoy el mundo está yéndose a un lugar distinto, hacia una fragmentación”, con una clara marcha atrás de la globalización y una tendencia creciente al proteccionismo.
Contó que el debate sobre la dolarización volvió al centro del libro al revisar la historia reciente: “La convertibilidad fue muy exitosa en estabilizar y sacarte de la hiperinflación, y fue muy exitosa en aumentar la productividad de la economía. La contracara del aumento de la productividad fue el aumento del desempleo”.
Dal Poggetto sostuvo que durante la convertibilidad, el crecimiento económico absorbía parte de la destrucción de empleo, pero que ese efecto se diluyó tras las crisis globales desde 1997.

“Cuando Argentina, con la convertibilidad, no podía correrse, el intento de ajuste deflacionario sin prestamista de última instancia terminó en una crisis terminal”. Planteó una pregunta clave para la economía local: “¿Hay un prestamista de última instancia de verdad en la Argentina para siempre?”.
Analizó el caso europeo y los mecanismos del Banco Central Europeo, y advirtió que la ausencia de respaldo deja a la economía argentina expuesta a graves sobresaltos, como se vio en el colapso de 2001.
En cuanto a la actualidad, Dal Poggetto destacó: “Hoy empieza a haber una disputa sobre el valor del dólar como moneda de reserva global”, mientras China prioriza su mercado y su competitividad mediante el control cambiario. Sostuvo que el rol del dólar como moneda de reserva está en discusión en el contexto mundial actual.
Al referirse a la apertura económica, Dal Poggetto señaló que en los ´90 la apertura estuvo acompañada de un salto considerable en la productividad: “Hoy mi sensación es que el salto en la productividad está en la agenda, pero todavía no está. Vos estás abriendo antes de que se salte la productividad”.
Precisa que la actual estructura tributaria y el régimen laboral son más costosos que en otros períodos, lo que dificulta capitalizar el proceso.
Dal Poggetto subrayó además que la falta de un horizonte de largo plazo y los riesgos de ruptura de contratos dificultan la posibilidad de construir planes económicos sostenibles, especialmente en escenarios de polarización extrema: “La alternancia es la norma, pero cuando el que está enfrente amenaza con la ruptura de contratos, se dificulta cualquier plan sostenible”.
Al examinar la estructura monetaria y financiera, Dal Poggetto advirtió: “No limpiaste tu balance del Banco Central. Tus reservas líquidas son mayores porque conseguiste la plata del fondo y depósitos, pero tus reservas netas son negativas porque pediste créditos de muy corto plazo”. Apuntó a que los “flujos están mejor, la nominalidad está mejor, pero el problema de stocks no se resolvió”.
La economista reconoció que algunos sectores dinámicos, entre ellos la minería, la energía y la economía del conocimiento, muestran potencial, pero persiste el interrogante acerca de su capacidad para absorber el empleo perdido en actividades tradicionales, especialmente en el conurbano.
Sobre la orientación actual del Gobierno, Dal Poggetto sostuvo: “Hoy estás mirando la macro, el ordenamiento macro está ocurriendo. El problema es que ese ordenamiento está generando daño sobre la micro, que, en términos de gobernabilidad, por ahora lo están manejando”. De todos modos, planteó que el debate sobre la microeconomía se instalará en la agenda pública en algún momento, especialmente según la evolución electoral.
Analizando la inflación y el nivel de actividad, la especialista resumió: “Hubo una corrección cambiaria fuerte que mejoró el tipo de cambio real, pero parte de la baja inflación se explica por el comportamiento de los precios de los bienes, que siguen cayendo. La preocupación del programa, cuando lleguemos a abril, no va a ser la inflación, sino el nivel de actividad económica”.
El panorama que trazó la economista deja en evidencia que, aunque algunos indicadores muestran avances en los flujos financieros, los desafíos estructurales siguen sin resolverse. La principal duda se traslada ahora a la capacidad de la economía argentina para lograr un crecimiento real y sostenido, en un contexto de profundas transformaciones y riesgos persistentes.
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ECONOMIA
Mapa salarial: ¿qué sectores generan los mejores ingresos en cada provincia argentina?

A la hora de buscar trabajo, el código postal puede ser tan determinante como el CV. En una economía marcada por la dispersión salarial, saber qué sectores pagan más en cada provincia es muy útil para profesionales y jóvenes que buscan su primer empleo. No es lo mismo ser ingeniero en Vaca Muerta que desarrollador en Córdoba o especialista financiero en el microcentro porteño.
Un análisis de los salarios por sector en base a los datos publicados por el Ministerio de Capital Humano, permite conocer cuáles son los trabajos que mejor pagan en cada jurisdicción del país. Las opciones son muchas, pero los ganadores están claros en cada caso.
Comenzando por el Gran Buenos Aires, los datos oficiales, elaborados por el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE), muestran que los sueldos más altos corresponden a la prestación de servicios relacionados con la extracción de petróleo y gas -excepto las actividades de prospección-.
Si bien no se trata de una provincia minera ni petrolera, es claro que la mayoría de los cargos gerenciales se encuentran en Buenos Aires, por lo que es lógico que ese rubro se encuentre en la cima de la tabla. En detalle, los trabajadores en ese sector ganan $5.384.004 de bolsillo. También son muy bien pagados los servicios de las entidades financieras bancarias ($4.299.563) y la producción de semillas ($4.055.087).
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), se destaca muy por sobre los demás el rubro de “extracción de minerales para la fabricación de abonos y productos químicos”, con un sueldo de $19.591.653 netos. Completan el podio las industrias básicas de hierro y acero ($12.092.235) y la extracción de minerales metalíferos no ferrosos ($8.921.637).

Los sueldos y actividades son muy diferentes en Catamarca. Según los datos oficiales, quienes más ganan allí trabajan en el sector de fabricación de productos farmacéuticos, con un salario medios neto de $ 5.572.941. Bastante por detrás aparecen la explotación de minas y canteras ($2.991.666) y de minerales metalíferos no ferrosos ($2.723.766).
En Córdoba los mejores salarios son los del rubro de servicios de “entidades financieras bancarias”, con un ingreso de bolsillo de $3.797.768. En segundo y tercer lugar están la generación de energía eléctrica ($3.445.664) y las actividades de informática ($3.373.814).
Con una matriz productiva completamente diferente, los empleos mejor remunerados en Corrientes se vinculan a la “elaboración de pescado” ($7.456.810). El podio lo completan la fabricación de productos farmacéuticos ($6.830.706) y los servicios de entidades financieras bancarias ($3.793.997).
En la vecina Chaco también lideran los “servicios de las entidades financieras bancarias”, con un sueldo promedio de $5.226.957. Le siguen la fabricación de productos farmacéuticos ($4.809.793 netos) y la elaboración de cemento, cal y yeso ($2.810.167).
Son más altos los salarios de los sectores líderes en Chubut. De acuerdo a la OEDE, los mejores ingresos corresponden a empleos en la extracción de petróleo crudo y gas, con un sueldo neto promedio de $6.953.360. Le siguen la fabricación de productos farmacéuticos ($6.533.936) y la generación de energía eléctrica ($5.796.859).

En Entre Ríos aparecen algunas actividades no mencionadas hasta aquí. Encabezan el ranking los trabajadores de la fabricación de jabones y detergentes, que perciben en promedio $5.259.358 de bolsillo, seguidos por los de actividades informáticas ($3.395.803) y distribución de energía eléctrica ($3.307.637).
Los mejor pagos en Formosa son los empleados del sector financier, con un ingreso promedio neto de $3.860.025. Bastante más atrás siguen la elaboración de bebidas no alcohólicas ($1.964.049) y la venta al por mayor de máquinas ($1.661.814).
En Jujuy el ranking lo encabezan los salarios en “extracción de minerales para la fabricación de abonos y productos químicos”. promedian unos $4.031.073 al mes. Los otros dos rubros mejor pagos son los servicios de arquitectura e ingeniería ($3.376.128) y los de entidades financieras bancarias ($3.158.990).
Las actividades que mejores salarios tienen en La Pampa se encuentran dentro del rango de los $3 millones. Encabeza la lista la extracción de petróleo crudo y gas natural ($3.579.626 netos). Apenas por debajo se encuentran la fabricación de productos farmacéuticos ($3.559.638) y los servicios de las entidades financieras bancarias ($3.405.251).
Es parecido el top tres de la provincia de La Rioja. El salario más alto es el que cobran los empleados de las fábricas de productos farmacéuticos ($3.222.599 de bolsillo). En segundo lugar están la elaboración de productos lácteos ($2.860.742) t en el tercero los servicios de las entidades financieras bancarias ($2.755.272).

En la provincia de Mendoza, los que más ganan son los empleados que se desempeñan en el área de “servicios auxiliares a la actividad financiera”, con un ingreso neto promedio de $6.713.985. Figura una vez más en el podio la fabricación de productos farmacéuticos ($5.260.612) y la extracción de petróleo y gas natural ($4.886.261).
Son bastante más bajos los sueldos del Top 3 em Misiones. Una vez más, encabezan la lista los servicios de las entidades financieras bancarias, que ofrecen un salario de $3.468.725. También se destacan los rubros de “ensayos y análisis técnicos” ($2.402.083) y la fabricación de productos farmacéuticos ($2.336.703).
Neuquén, la provincia con el salario promedio más alto del país tiene montos bastante elevados entre las tres actividades que más pagan. Tal vez sorprenda que la cima del ranking no lo ocupe el sector petrolero, sino las industrias básicas de hierro y acero, que pagan en esa provincia un sueldo neto medio de $8.201.058. En segundo lugar sí aparece la extracción de petróleo crudo y gas natural ($8.034.109) y en el tercero la fabricación de maquinaria para la explotación de minas y canteras ($6.146.972).
En la provincia de Río Negro, la lista es encabezada por la fabricación de productos farmacéuticos, donde se pagan salarios de $6.458.664. Completan el podio la extracción de petróleo crudo y gas natural ($6.439.153) y la generación de energía eléctrica ($5.188.546).
Sorprende el caso particular de Salta, que tiene un salario muy alto en la cima del ranking. En detalle, los trabajadores que se dedican a la extracción de minerales para la fabricación de abonos y productos químicos, llegan a cobrar salarios de $13.090.340. Son altos también los sueldos de la extracción de petróleo crudo y gas natural ($7.443.796) y los de la fabricación de productos farmacéuticos ($5.894.484).

Otra provincia minera, San Juan, también tiene una actividad de ese rubro en lo más alto de la lista. La extracción de minerales metalíferos no ferrosos paga $4.571.075 por mes. En tanto la explotación de minas y canteras paga $4.151.627 y los servicios de entidades financieras bancarias $3.594.166.
En San Luis, en cambio, lideran el mercado las actividades informáticas, que pagan un sueldo promedio neto de $3.397.672. Le siguen un poco por debajo las industrias básicas de hierro y acero ($3.254.371) y los servicios de las entidades financieras bancarias ($3.056.067).
La provincia de Santa Cruz tiene sectores bien variados en la cima del ranking. En lo más alto está la extracción de petróleo crudo y gas natural, que en ese caso paga un promedio de $5.957.987. En el segundo lugar del podio figura la pesca y recolección de productos marítimos, con un sueldo de $5.549.729 y en el tercero está el servicio de transporte marítimo, con un nivel de ingresos de $5.484.833.
En lo que respecta a la provincia de Santa Fe, el puesto más alto del ranking lo ocupan los servicios de administración de mercados financieros, con un sueldo medio de bolsillo de $4.412.783. Completan la lista el servicio de transporte marítimo ($4.325.609) y los servicios de entidades financieras bancarias ($3.317.558).

En Santiago del Estero, los tres sectores con mejores salarios coinciden con los de otras provincias. En lo más alto aparece la fabricación de productos farmacéuticos. Las empresas de ese rubro pagan salarios de $5.397.752. Bastante más atrás se destacan los servicios de entidades financieras bancarias ($2.634.45) y la distribución de energía eléctrica ($2.397.107).
Los mismos sectores, pero en orden alternado, protagonizan el podio de Tucumán. La actividad de mayor salario promedio es la fabricación de productos farmacéuticos ($5.182.189). En segundo lugar se encuentra la generación de energía eléctrica ($2.998.073) y en el tercero los servicios de las entidades financieras bancarias ($2.996.465).
Finalmente, se debe mencionar el caso de Tierra del Fuego. Una vez más, figura en lo más alto la fabricación de productos farmacéuticos, con un salario promedio de $9.048.829. En la segunda posición figura la “obtención y dotación de personal” ($5.618.832) y en el tercero las actividades de servicios relacionados con la extracción de petróleo y gas ($4.256.979).
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ECONOMIA
Hernán Lacunza: “La reforma laboral por sí sola no va a generar empleo, eso depende del crecimiento y de la inversión”

Hernán Lacunza, ex ministro de Economía de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires, quien tras las PASO de 2019, con la suerte del gobierno de Mauricio Macri ya políticamente sellada, asumió en el Palacio de Hacienda y tomó decisiones como reperfilar la deuda en pesos y limitar la compra de dólares, señaló hoy que la media sanción al proyecto de “modernización laboral” del gobierno “es un paso en el sentido correcto” pues la legislación vigente “es obsoleta”.
Aunque aclaró que el proyecto original del gobierno era más ambicioso, el economista reconoció sin embargo que el texto aprobado “tiene masa crítica suficiente para que sea un paso adelante”.
En declaraciones al programa “No vale arrugar”, por radio Splendid, Lacunza dijo que el texto aprobado ataca los costos laborales gratis y facilita la rescisión de contratos. De todos modos, aclaró, “la reforma laboral por sí sola no va a generar empleo, esto depende del crecimiento y de la inversión”.
El economista calificó el texto laboral aprobado por el Senado con un cinco. “El proyecto original era ambicioso, ambición 8. y salió 5, dejaste tres puntos en el camino; 5 es peor que 8 pero mejor que 0”.
Y dio el porqué de su calificación en los siguientes términos: “una concesión que hizo el gobierno y me parece dolorosa es la no baja de Ganancias, eso es una baja de impuestos y si vos tenés impuestos muy altos hay menos empleo. ¿Y por qué? Por la negociación con las provincias. Tenemos que dejar de razonar así: somos federales para aumentar impuestos pero unitarios para bajarlos, como si las empresas y familias que se benefician de la baja no vivieran en las familias. No tiene lógica”. Además, agregó, “una cosa bastante polémica fue en el último minuto lo de los salarios más bajos por accidente de trabajo, eso no estuvo bueno ponerlo en el proyecto porque no se pudo debatir ni pensar ni medir los riesgos políticos y judiciales”.
En una suerte de balance de la política económica mileísta, Lacunza dijo que la economía “se ve mejor; hace dos años era cuestión de vida o muerte, evitar la hiperinflación, el default. Eso no está hoy arriba de la mesa. producto de un programa que atacó de entrada las causas de esos desequilibrios, que era el agujero fiscal”.
Pero tras reconocer que el gobierno redujo la inflación, al 30% anual ésta “sigue siendo alta” y que hace meses “se está acelerando”.
“Que los precios vayan para arriba y el dólar para abajo es algo que no se puede sostener mucho tiempo”, afirmó. Y añadió: “sin subestimar el trabajo realizado, a veces es más fácil bajar la inflación de 20 a 3% (mensual) que de 3 a 0 por ciento.
Sucede, explicó, que el gobierno “está con la receta ortodoxa monetaria, pero antes bajó demasiado acelerado, porque se apeló al recurso de anclar el dólar”.
Los desafíos de ahora, prosiguió, son salir de una situación en que “la actividad que está muy planchada, con sectores que les va bien como la energía o minería, y otros que están mal como la industria y la construcción. A los que les va bien no son grandes generadores de empleo, los otros sí”.
Además, Lacunza criticó la decisión del gobierno de postergar la aplicación del nuevo índice de inflación que había elaborado el Indec, al cambiar las ponderaciones de la canasta de consumo, lo que generó la renuncia del exdirector, Marco Lavagna. Ese episodio, dijo, “es todo pérdida”.

“La estadística oficial es un bien público, no del gobierno o de un funcionario. No se puede decidir por lo que le convenga a la comunicación del gobierno de turno. No importa si la nueva vara va a dar más, menos o igual que la anterior, no importa nada, lo único es saber si es más preciso que el anterior. Ese número sirve a las familias y a las empresas para tomar decisiones. El mes que viene va a salir el índice de inflación del Indec y van a salir las mediciones privadas y va a haber dos números, entonces va a haber opacidad donde había transparencia, que costó mucho reconstruir. Y van a empezar a salir las voces a decir que es todo lo mismo”, fundamentó el economista.
Ya en tono decididamente político, Lacunza aclaró que el PRO “no integra el gobierno” y que le gustaría “que tenga un candidato propio en 2027″.
“Tenemos diferencias de forma y de métodos con el Gobierno. Me gustaría tener una opción y candidato propio para 2027. Yo tengo vocación por lo público”, concluyó.
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