POLITICA
Todo cambió, pero aún no llega octubre

La derrota de la alianza entre La Libertad Avanza (LLA) y Pro en la provincia de Buenos Aires tuvo, por su dimensión, un efecto sobre la configuración general de la política. Ni la Casa Rosada ni el PJ bonaerense preveían una diferencia como la que se produjo, superior a 13 puntos. Ese resultado, de por sí, nacionalizó la elección. Sin embargo, es imposible vislumbrar cuáles serán las derivaciones de ese desenlace sin formular alguna hipótesis sobre las razones que condujeron a él.
¿Cuánto se debió al ajuste económico que ejecuta Javier Milei? ¿Cuánto a errores graves en el diseño de la campaña? ¿En qué medida lo que sucedió tiene que ver con la logística de la competencia, es decir, con las peculiaridades de la oferta de cada grupo? La discusión sobre cada una de estas claves es interesante no sólo porque permite imaginar escenarios para los comicios nacionales de octubre. También importa ese debate porque en él se reflejan las posiciones de las facciones que están en pugna en cada fuerza política. Tanto en LLA como en el PJ.
La incógnita más relevante tiene que ver con la relación entre política económica y resultado electoral. Desde el domingo está planteado con más vehemencia un interrogante crucial de la gestión de Milei: si su programa de estabilización también gana elecciones. Existen varios indicios de que la pregunta es pertinente. Por ejemplo: el último Índice de Confianza del Consumidor elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella registró una caída de 14 puntos porcentuales entre julio y agosto. Lo mismo sucedió con el Índice de Confianza en el Gobierno. Ambos registraron un estado de opinión anterior al escándalo de los audios de Diego Spagnuolo refiriéndose a un presunto sistema de coimas montado por Karina Milei, Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem, en la administración de los programas de atención a personas con discapacidades.
Casa Tres, la consultora de Mora Jozami, consignó que el 65% de los bonaerenses admite haber resignado consumos en los últimos meses. Cuando a esos ciudadanos se les pregunta cuál es la mejor política del Gobierno nacional, el 29% de las respuestas se refiere a la baja de la inflación. Cuando se pide identificar la peor medida, el 25% de las respuestas es “el recorte a los jubilados”. 51% de esos bonaerenses anticipa que en octubre votará contra el oficialismo, mientras que 43% dice que lo hará a favor.
¿Existe una correlación entre ese malestar económico y el tipo de votante que LLA y Pro perdieron en la provincia de Buenos Aires? No hay elección alguna en el pasado que pueda ser comparada con la del domingo, en la que sólo se eligieron legisladores provinciales, concejales y consejeros escolares. Con esa salvedad, entre estos comicios y los de 2021 el ausentismo aumentó en más de 2 millones de votantes. ¿Quiénes son? Desde las oficinas de Mauricio Macri insinúan que se trata de viejos simpatizantes del expresidente que se desencantaron con Milei. Habría, entonces, una fuga del “voto prestado”, que en el ballotage de 2023 se inclinó por el Presidente por no votar a Sergio Massa. Los últimos en llegar son siempre los primeros en irse.
Otra interpretación es la que está surgiendo en las primeras imágenes de un estudio que está realizando el jesuita Rodrigo Zazaraga, examinando los alineamientos electorales en relación con el nivel socioeconómico de los electores, que se infiere por la localización de las mesas de votación. Zarazaga empezó a advertir que la curva de LLA difiere mucho en 2025 respecto de la de 2023. En aquel momento, el partido de Milei obtenía más votos en la medida en que aumentaba un poco el nivel de pobreza. Sin llegar a los niveles de adhesión que conseguía el kirchnerismo entre los más desamparados.
Para entender mejor: el voto a Milei se parecía al voto a Massa, es decir, registraba mucha adhesión entre la clase media baja. Ahora gran parte de esa franja decidió abstenerse. La condición socioeconómica de los votantes del Gobierno nacional se parece mucho más a la que exhibía Pro en sus buenos tiempos. Estas primeras conclusiones de Zarazaga hacen juego con el aburguesamiento que se verificó en quienes se inclinaron por LLA en las elecciones porteñas de mayo pasado. Ese partido se replegó muchísimo en los barrios más populares del sur de la ciudad y mejoró su performance en el corredor norte y, sobre todo, en Puerto Madero.
LLA está pagando en las urnas el costo del ajuste. Sobre todo, de la recesión. Ese sería el corolario de estas investigaciones. No debería sorprender: en el noreste industrial de la provincia, por ejemplo, se están verificando cada vez más medidas de fuerza espontáneas porque los trabajadores cobran un sueldo que les impide llegar a fin de mes. Si esta hipótesis es verdadera, va a ser difícil que el oficialismo pueda torcer el rumbo de la disputa electoral. Milei está abrazado a su receta: mantener planchada la inflación congelando el tipo de cambio a través de una suba exorbitante de la tasa de interés. “Las elecciones se pierden por una disparada del dólar, no porque la tasa de interés sea muy elevada”, repite. ¿No se pierden elecciones como consecuencia de un proceso recesivo? ¿Está seguro? Debería hablar con Macri, dado que Carlos Menem ya falleció.
En el austero paisaje que presenta la economía sobresalen algunos datos que pueden agregar dramatismo. Según los registros de la gobernación bonaerense, en la provincia hay 996 obras públicas que habían sido iniciadas por el Estado central y que están sin terminar. A todas se les agregó un cartel con la leyenda: “Obra abandonada por Milei”. Un recordatorio de Axel Kicillof. Es posible que esta manera de presentar la renuncia del Gobierno nacional a emprender obras públicas tenga un efecto electoral bastante poderoso en las localidades en las que están esos edificios en ruinas, vandalizados, o copados por intrusos. No es un recordatorio de lo que no se hace, sino de lo que quedó sin hacer.
Kicillof suele contrastar ese déficit nacional con los trabajos que llevó adelante en la provincia. Se ufana de haber levantado 287 escuelas nuevas, de haber creado 1300 aulas en edificios ya existentes y de haber inaugurado 199 pequeños centros de salud. Él atribuye a ese activismo el reconocimiento de los bonaerenses por el PJ.
La Casa Rosada comenzó a sensibilizarse con el problema. Se nota en la “mueblería” libertaria, donde desde ayer se ensambló una nueva “mesa”: la del reparto de recursos a las provincias. La encabezan el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, y el ministro del Interior, Lisandro Catalán. Alegan que los fondos disponibles proceden del BID. No vaya a ser que se dispare una alarma fiscal.
Si el mal resultado del domingo se debió a la política económica, LLA tiene poco por hacer. El programa es bastante inflexible. Pero podría haber otras razones que sí se pueden corregir. Errores susceptibles de ser revertidos. Jaime Durán Barba señaló el lunes pasado que el marketing del oficialismo fue catastrófico. Se preguntó por qué habían excluido del proselitismo bonaerense al Mago del Kremlin, Santiago Caputo, que procede de su escuela. Durán observó que a la derrota del domingo se llegó a través de una campaña típica de la política más anticuada: actos organizados por punteros con una estética incompatible con el discurso anti-casta en el que Milei basó su éxito de 2023.
Los voceros del oficialismo explican que el Presidente revisó su estrategia: tomó en sus manos el timón de la política y armó dos “mesas” para coordinar las decisiones. La más importante es la de la política nacional, a la que se sientan su hermana Karina, Guillermo Francos, “el Mago” Caputo, Patricia Bullrich, Martín Menem y Manuel Adorni. Como se advierte, novedad cero. Tal vez este heptágono, que viene a sustituir al “triángulo de hierro”, esté destinado sólo a evitar, o por lo menos disimular, las durísimas peleas de facción que carcomen al elenco libertario. Hasta ahora no lo logran. Un portavoz oficioso del “Mago”, Daniel Parisini, “Gordo Dan”, pasó de las horribles hostilidades a Luis Juez a maltratar al jefe de Gabinete Francos. Ayer fue contra Eduardo “Lule” Menem. Está a centímetros de Karina. El “Mago” está a punto de demostrar un viejo teorema: “Javier Milei es el funcionario más influyente del gobierno de Caputo”.
Para demostrar que no hay mesa que alcance, desde las inmediaciones de este asesor se emiten ocurrencias corrosivas: que Joaquín De la Torre sería el nuevo titular de la Jefatura de Gabinete, con Francos exiliado en el BID; que Catalán dejaría su sillón al radical Rodrigo de Loredo; ¿o De Loredo iría a Defensa?
El otro factor por el que hay que preguntar para identificar las raíces del fracaso oficialista del domingo se refiere al despliegue logístico de cada fuerza. Existe un lugar común según el cual Milei se equivocó al involucrarse en la campaña, porque alizó. En el comando de Kicillof sostienen lo contrario: si no nacionalizaba la campaña perdía por más puntos, porque carece por completo de instalación territorial. Sólo la figura del Presidente puede movilizar a su electorado.
Esta tesis parece corroborarse con una evidencia: el domingo pasado los intendentes tuvieron un éxito indiscutible. La consultora Isonomía observó que de 135 intendentes, 101, es decir, el 78%, ganó la elección en su comuna. En el caso del PJ, los ganadores fueron 74 de un total de 84, es decir, el 88%. Y en el caso de LLA, 8 de 12 ratificaron su poder: el 75%. Estas matemáticas pueden ser decisivas. Porque los intendentes no ponen nada en juego para octubre. Asegurados sus concejos deliberantes, tienen menos motivos para movilizarse. Además, en octubre rige el sistema de boleta única, que requiere menos fiscalización. Son todos motivos para que Cristina Kirchner se niegue a dar de baja sus prevenciones. Ella razona de este modo: “Yo no dije que, si desdoblábamos la elección, perderíamos. Sólo dije que me parecía mejor unificar las elecciones. ¿Tenía razón? Para saberlo hay que esperar a los resultados de octubre. Si repetimos el caudal de votos del domingo pasado, estaríamos sacando 19 diputados. Cuatro más de los que ponemos en juego. Es un número interesante: en Diputados perdimos la reforma jubilatoria frente al veto por 4 votos. Ojalá repitamos ese número en octubre. Porque yo estoy feliz de que los compañeros intendentes hayan asegurado sus concejos deliberantes. Pero a Milei se lo frena en el Congreso, no en los concejos”.
El razonamiento de la expresidenta es la continuación cifrada de su polémica con Kicillof. El gobernador considera que los intendentes no son tan decisivos. Y que, en todo caso, él necesitaba desdoblar para asegurarse la Legislatura. ¿No cree que lo hubiera conseguido si las elecciones provinciales se celebraban también el 26 de octubre, aunque fuera con boletas y cuartos separados? Es una discusión abstracta. Hoy Kicillof afirma: “Desdoblé y, al hacerlo, presté un servicio enorme al PJ y al país, porque Milei va hacia octubre mucho más debilitado”.
Como se ve, la relación entre la señora de Kirchner y su antiguo discípulo sigue muy tensa. Por lo que se sabe, al menos hasta anoche, no habían conversado. Ni la alegría del triunfo los acerca. Es verdad: para la expresidenta esa alegría recién podrá verificarse en octubre. Como dicen los españoles, “hasta al rabo todo es toro”. Otra señal de discordia: Máximo Kirchner no concurrió a los festejos de La Plata. Es verdad: debía esperar los resultados con su madre, en San José 1111. “Qué le costaba ir después hasta el búnker de Axel”, se presenta un peronista más o menos neutral. El buen resultado de los comicios bonaerenses cobija un mensaje desagradable para los Kirchner, y es que Kicillof comenzó a demostrar dos condiciones valiosísimas en cualquier político: carácter y suerte. “Lo habíamos menospreciado”, lamenta un militante de La Cámpora, de esos que en el festejo aplaudía “a reglamento”.
Más allá de las variables que incidieron en la derrota de LLA y Pro, el domingo pasado se produjo un movimiento subliminal pero importantísimo. Se rompió el hechizo de Milei. La llegada de este economista al poder fue un proceso misterioso. El enigma no estuvo dado tanto por sus peculiaridades, que son, en muchos aspectos, llamativas. Lo más incomprensible de ese éxito fue que un sector importante del electorado, el 30% que lo votó en las primarias de 2023, apostara por alguien tan poco convencional, que carecía de partido, de equipo, de legisladores, de gobernadores, intendentes o sindicalistas. Esta rareza pareció inaugurar una nueva geometría, que permitía suponer prodigios nunca vistos. Por ejemplo, que la sociedad, sobre todo en sus capas más vulnerables, siguiera adhiriendo a un oficialismo que sólo prometía sangre, sudor y lágrimas. Los observadores más convencionales presumían estar ante un fenómeno inédito.
El resultado de la provincia de Buenos Aires parece haber introducido a Milei y su gobierno en el mundo de los mortales. Un equipo susceptible a la derrota. Dicho de otro modo: el Presidente y su partido dejaron de proyectar una presunción de invulnerabilidad. Ese corolario es relevante. Porque hace que las negras pierdan su inhibición y empiecen a jugar. Este viernes los seis gobernadores agrupados bajo el nombre de Provincias Unidas se reunirán en la Sociedad Rural de Rio Cuarto. Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut), Gustavo Valdés (Corrientes), Claudio Vidal (Santa Cruz) y Carlos Sadir (Jujuy) serán recibidos por Martín Llaryora y Juan Schiaretti.
Esa convocatoria es significativa. No sólo porque quienes la protagonizan hacen oídos sordos al diálogo que ahora pretende la Casa Rosada. Hay un detalle específico que hay que comenzar a computar. Algunas encuestas revelan que el deterioro oficialista es más extendido de lo previsto y excede el campo bonaerense. Una realizada en Córdoba por Opiniones y Tendencias, la consultora de Francisco Venturini, indica que entre abril y septiembre la imagen de la administración nacional cayó 8 puntos, desde 57% a 49%. Y que la de Milei quedó todavía más abajo: pasó de 59% en abril a 47% en estos días. Ese estudio ubica a Schiaretti como el preferido para octubre. Si esta aritmética se verifica, la crisis del oficialismo sería delicada: Córdoba ha sido siempre el paraíso de Milei, como antes lo fue de Macri. Allí se reunirán los gobernadores de la oposición.
Los sindicalistas también comienzan a desperezarse. Tienen un motivo: el 5 de noviembre habrá elecciones para renovar la conducción de la CGT. El conflicto comenzará a incrementarse. Alarmados por el fracaso del domingo, los principales dirigentes del oficialismo han resuelto cambiar de estilo. Ahora están dispuestos a dialogar y conversar. Suponen que los demás actores están tan disponibles como antes de la batalla bonaerense. Deberían verificar si es tan así. Porque la derrota los modificó a ellos. Pero también puede haber alterado a los demás.
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Reforma tributaria, Ley de Glaciares y el acuerdo con EE.UU.: los temas clave que el Gobierno quiere encarar en las sesiones ordinarias

El 1° de marzo el presidente Javier Milei dejará inaugurado un nuevo período de sesiones ordinarias del Congreso. En su mensaje ante el recinto de la Cámara de Diputados hará un balance de gestión. También reconocerá a su equipo y a sus aliados por la sanción de distintos proyectos durante las extraordinarias, que finalizan el 28 de febrero.
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Además, adelantará la agenda parlamentaria para 2026. Anunciará nuevas reformas y proyectos que enviará al Congreso, junto a otros que ya fueron presentados pero no se debatieron en febrero. El desafío será sostener las mayorías que logró en ambas Cámaras, que le vienen dando resultados legislativos favorables, en un contexto de pérdida de poder del peronismo kirchnerista.
El período ordinario se extenderá hasta el 30 de noviembre. A diferencia de las extraordinarias, no solo se tratarán los temas habilitados por el Poder Ejecutivo, sino también iniciativas de los propios legisladores.
La agenda 2026
Un ministro del gabinete adelantó ante periodistas acreditados que el Acuerdo de Comercio e Inversión con Estados Unidos es una prioridad para las primeras semanas del período. El entendimiento entre las administraciones de Javier Milei y Donald Trump busca profundizar la relación económica y estratégica, con foco en la exportación de minerales críticos, energía y productos agrícolas. También está prevista la ratificación legislativa de la adhesión argentina al Consejo de Paz impulsado por Trump.
En paralelo, el Senado avanzará esta semana con la sanción del proyecto que modifica la Ley de Glaciares. Luego será Diputados quien actúe como Cámara revisora. La iniciativa fue impulsada por la Casa Rosada junto a gobernadores de provincias exportadoras de minerales y es fuertemente cuestionada por sectores ambientalistas.
El proyecto reduce la protección sobre glaciares y áreas periglaciales y favorece actividades mineras e hidrocarburíferas. Transfiere a las provincias la facultad de definir qué zonas proteger, limitando el concepto de “presupuestos mínimos”. Exige evaluación de impacto ambiental previa para cualquier actividad en esas áreas y habilita evaluaciones estratégicas según la escala. Solo quedan exceptuadas actividades de rescate, científicas no invasivas y deportivas no motorizadas.
La futuras reformas
El Gobierno anticipa tres grandes reformas: Tributaria, Judicial y Educativa. Aún no hay fecha de ingreso para los proyectos. En el caso de la reforma tributaria, el contenido y los tiempos quedarán en manos del ministro de Economía.
Otras propuestas fueron trabajadas en 2025 en el Consejo de Mayo, con participación del Ejecutivo, el Congreso, gobernadores, empresarios y la CGT.
Entre ellas está la denominada “Libertad Educativa”, que busca reemplazar la actual Ley de Educación. Define la libertad educativa como derecho humano, ratifica a la familia como primer agente natural y primario y garantiza su derecho a elegir la formación acorde a sus convicciones. Apunta a los niveles primario y secundario.
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El proyecto reconoce autonomía pedagógica y curricular para instituciones estatales y privadas. Permite definir proyecto institucional, métodos de enseñanza, organización interna y calendario escolar, dentro de los parámetros nacionales y jurisdiccionales. También habilita la participación en la selección de docentes.
Declara a la educación básica como servicio esencial. Esto implica garantizar la continuidad mínima del servicio ante conflictos laborales. Reconoce modalidades presenciales, híbridas, comunitarias, domiciliarias y a distancia, bajo supervisión y estándares nacionales y jurisdiccionales.
Además, plantea modernizar la carrera docente con criterios de mérito, desempeño, formación continua y evaluación periódica. También promueve la participación de equipos directivos en la selección de docentes en el ámbito estatal.
Financiamiento universitario
La semana pasada, el Presidente envió a Diputados un proyecto para modificar la Ley de Financiamiento de la Educación Universitaria y Recomposición del Salario Docente. La iniciativa busca armonizar el financiamiento de las universidades nacionales, tanto en funcionamiento como en salarios, con las previsiones del Presupuesto vigente.
Incluye una recomposición para hospitales universitarios nacionales. También garantiza aumentos salariales para docentes y no docentes correspondientes a 2025, que se aplicarán en marzo, julio y septiembre de 2026 sobre los básicos vigentes al 31 de diciembre de 2025.
Reforma judicial
Otro eje será la reforma judicial. Se espera un nuevo proyecto del Ejecutivo. También estarán en debate los nombramientos de magistrados y las vacantes en la Corte Suprema, donde faltan dos de sus cinco integrantes.
Para cubrir esos cargos se requiere acuerdo del Senado con dos tercios de los presentes. El oficialismo tiene 21 legisladores y necesita negociar apoyos, como ya ocurrió cuando fracasaron las nominaciones de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla.
Desde el Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal reclaman el tratamiento de pliegos para cubrir 153 juzgados federales, 37 fiscalías y 45 defensorías públicas. Ese tema no fue incluido en las extraordinarias.
En octubre de 2025, Milei anunció una reforma del Código Penal. Propone que delitos como homicidios, trata de personas, delitos contra la integridad sexual, narcotráfico y crímenes de lesa humanidad no prescriban. También incluye terrorismo y su financiamiento.
Además, plantea endurecer penas para delitos como hurtos, robo de celulares, entraderas, estafas piramidales, salideras bancarias, delitos viales, usurpación, falso testimonio y amenazas.
El primer paso de ese paquete será el nuevo Régimen Penal Juvenil, cuya sanción está prevista para esta semana.
proyectos, Javier Milei, Congreso de la Nación
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Milei abrirá las sesiones ordinarias del Congreso: nueva hegemonía libertaria, paquete de reformas y desbandada peronista

El próximo domingo 1° de marzo, a las 21, el presidente Javier Milei volverá a pararse frente a los 257 diputados, los 72 senadores y la vicepresidenta Victoria Villarruel para inaugurar el período ordinario de sesiones. Será su tercera apertura. La escena es conocida: cadena nacional, recinto colmado, liturgia libertaria. Pero el contexto es inédito.
Si esta semana no ocurre ningún cataclismo político ni un imprevisto de último momento, Milei llegará al recinto después de haber cumplido los tres objetivos que se había trazado para las sesiones extraordinarias de diciembre y febrero. Consiguió la aprobación del Presupuesto, algo que la Argentina no lograba desde hacía dos años fiscales, y entre jueves y viernes el Gobierno se encamina a sancionar la baja de la edad de imputabilidad —nuevo régimen penal juvenil— y la reforma laboral. Dos reformas que durante años fueron anatema para el peronismo y que hoy avanzan bajo un Gobierno no peronista.
Ese dato explica el clima que atraviesa la Casa Rosada: Milei llegará, si no hay contratiempos, victorioso. Pero no se trata solo de entusiasmo. Se trata de poder.
La nueva hegemonía, que se consolidó en los últimos meses, no descansa en una mayoría automática. Tiene 95 diputados propios y 21 senadores propios. Ese es el piso. Pero alrededor de ese núcleo se consolidó un anillo de aliados que, en los momentos decisivos, acompañó todas las leyes impulsadas por el oficialismo. Los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y el misionero Hugo Passalacqua —vicario político del caudillo Carlos Rovira—, junto con los bloques del PRO y sectores clave de la UCR, dieron pruebas decisivas de adhesión y solidaridad parlamentaria.
Si bien Milei todavía necesita 34 diputados y 16 senadores para alcanzar mayoría propia, lo relevante es que el peronismo duro -sobre todo el identificado como kirchnerista- ya dejó de tener poder de veto. La aritmética sigue siendo exigente, pero la correlación política cambió de manera dramática.
El Congreso que escuchará el discurso -que ya empezó a borronearse- no es el mismo que hace un año. En las filas de La Libertad Avanza la disciplina es hoy un dato tangible. El oficialismo logró condensar conducción interna después de desmalezar disidencias, rebeldías y libres pensadores que habían llegado -como todo en el ecosistema libertario- de manera aluvional.

El kirchnerismo supo gobernar las lealtades parlamentarias mediante látigo y chequera; La Libertad Avanza lo hace con látigo, pero sin chequera. Gestiona con una administración homeopática de recursos nacionales. No hay premios exuberantes; hay agenda y presión.
Del otro lado, el peronismo transita un proceso de desorientación y desconcierto. En el Senado, el bloque quedó reducido a 28 miembros y podría caer a 25 con la ruptura inminente de parte de Convicción Federal. La jujeña Carolina Moisés podría arrastrar a otros dos senadores que ya fueron acusados de “traición” por haber acompañado iniciativas de la Casa Rosada. El presidente del bloque, el formoseño José Mayans, dejó una frase brutal en una comisión, que expone de manera cabal el paisaje entero: “Acá hacen lo que se les canta las pelotas”. No fue una provocación. Hablaba de los senadores del Gobierno, pero podría caberle perfectamente a los de sus filas.
En Diputados, el deterioro adquirió ribetes grotescos. Florencia Carignano desenchufó cables en plena sesión de la reforma laboral. Horacio Pietragalla llevó cadenas al estrado donde Martín Menem presidía el debate, en un operativo de demolición que fracasó por la resistencia de Luis Petri a dejarse correr de la conducción del cuerpo, y la sagacidad parlamentaria de Silvana Giudici.
Esos antecedentes explican la inquietud que atraviesa despachos del Ejecutivo y del Congreso ante la apertura del domingo. “Seguro que la van a querer pudrir. No esperamos nada bueno de los kukas”, desliza, sin eufemismos, un operador oficialista. La pregunta circula en los pasillos: ¿Qué se traerán entre manos los creativos del kirchnerismo para la noche del 1° de marzo?

Sin embargo, el margen de maniobra opositor parece acotado. El paro general del viernes pasado no logró consolidar una dinámica sostenida de conflictividad. En el Gobierno nadie cree que la CGT pueda arrastrar nuevamente a todos los gremios a una medida de igual magnitud en el corto plazo. Tampoco imaginan que Roberto Fernández, el jefe de la UTA, vuelva a paralizar los colectivos. Los tambores de guerra suenan, pero se escuchan poco.
En el edificio histórico de la calle Azopardo se podrían excusar en la estrategia de la judicialización para disimular la incapacidad de hacer una contundente demostración de fuerza, cuando las manos se levanten para convertir en ley la reforma laboral.
Según pudo confirmar Infobae, el Presidente prepara un discurso que promete una dosis recargada de reformas. Este medio anticipó que Milei pidió al menos diez propuestas a cada ministerio y a la Jefatura de Gabinete. Son insumos para la narrativa que pronunciará desde la tarima.
No piensa hablarle solamente al Congreso; piensa hablarle a la sociedad. La narrativa de la “batalla cultural” volverá a ser el eje. Javier y Karina Milei quieren cumplir la promesa formulada desde la campaña: convertir este período en “el Congreso más reformista de la historia”. Sergio “Tronco” Figliuolo contó que Karina le agradeció con esa referencia cuando aceptó ser candidato. Es la vigencia plena del TMAP —Todo Marcha Acorde Al Plan— de Santiago Caputo. El apetito reformista estaba presente en el diseño mismo de las listas.
El peronismo y FATE como síndrome
Mientras La Libertad Avanza se consolida como centro de gravedad de la política, el peronismo se desordena y enfrenta el riesgo de consolidar una federación de partidos provinciales, sin una conducción nacional, que unifique posiciones y establezca estrategia comunes.
El cierre de FATE, la fábrica de neumáticos de Javier Madanes Quintanilla, concentra -como un Aleph borgeano- la forma y el fondo del modelo que Milei impulsa en la economía y la política.
Su idea la planteó el 24 de septiembre de 2024, durante la celebración del Día de la Industria. Revisitar esas definiciones sirven en este contexto de dispersión opositora, después de un año de asedio y resistencia parlamentaria:
“Con el aumento en competitividad que traerán las reformas profundas que estamos emprendiendo va a haber un boom industrial genuino, que todavía no podemos ni siquiera imaginar. ¿Esto quiere decir que todos van a ganar? No, porque eso sería mentir (…) cuando aparecen estos procesos, algunos progresan, otros se adaptan y algunos también quedan en el camino. Aquí tenemos que ser sinceros, somos pocos y nos conocemos bien. Muchos han disfrutado por demasiado tiempo del beneplácito que el conjunto de los argentinos les dio en subsidios, exenciones y aranceles a la competencia. Tuvieron décadas de cazar en el zoológico, amparados en el cuento de preparar su matriz productiva y modelo de negocios para poder competir en su propia ley”.
No fue una metáfora al pasar. Fue un programa. La destrucción creativa no era un concepto académico sino una advertencia económica y a la vez política. El fin de un modelo implica costos, reconversiones y también desplazamientos.
La pregunta que sobrevuela el recinto es si el peronismo no está atravesando su propia versión de ese proceso. Sin haber colgado todavía el cartel de cierre, exhibe síntomas de desgaste estructural: minoría inédita en el Senado, escenas grotescas en Diputados, descoordinación e incapacidad de bloquear reformas que durante años consideró intocables.
El domingo próximo, cuando Milei hable ante el Congreso, no estará simplemente inaugurando un período legislativo. Estará consolidando una hegemonía que no se mide solo en bancas, sino en capacidad de imponer agenda, ritmo y marco conceptual. La hegemonía no se proclama. Y bajo las luces del recinto, Milei podrá mostrar que ya la ejerce.
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El Gobierno reúne a su mesa política para blindar la estrategia en el Congreso

El Gobierno reunirá en Casa Rosada a la mesa política, encabezada por Karina Milei, este lunes a las 14.30. El objetivo es terminar de afinar la estrategia parlamentaria para que se sancionen la reforma laboral y la la Ley Penal Juvenil.
Además, el oficialismo trabaja en paralelo para aprobar en marzo, tras la apertura de sesiones ordinarias, el proyecto que modifica la Ley de Financiamiento Universitario y la Ley de Glaciares.
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En Casa Rosada quieren asegurarse de tener todos los votos para sancionar estas iniciativas. En ese sentido, se espera que el viernes haya sesión en el Senado para que se aprueben los cambios que tuvo la reforma laboral durante su tratamiento en la Cámara Baja.
El Gobierno da por hecho que el Senado ratificará los cambios al proyecto laboral, que abarca la eliminación del artículo 44 vinculado al régimen de licencias médicas. Los equipos legales de Nación apuntan a tener el texto de la reglamentación publicado en el Boletín Oficial en la primera semana de marzo.
Del encuentro de la mesa política participarán el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el ministro de Economía, Luis Caputo; el ministro del Interior, Diego Santilli; el asesor presidencial Santiago Caputo; la jefa del bloque de LLA en el Senado, Patricia Bullrich; y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
Javier Milei encabezará la primera reunión de Gabinete de febrero
Asimismo, el martes la actividad oficial continuará. Ese día, Javier Milei encabezará la primera reunión de Gabinete de febrero, para fijar los objetivos de la gestión presidencial en 2026. También se espera que se hable sobre las prioridades de las sesiones ordinarias que comenzarán el 1° de marzo.
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Se espera que en este nuevo año se avance con la reforma del Código Penal y se busquen cambios en la Ley de Salud Mental, para habilitar a los jueces a autorizar hospitalizaciones.
En la Casa Rosada también le dan centralidad a la reforma tributaria, pero advierten que no cuentan por el momento con una estrategia para impulsarla y que es probable que se dilate. En varios despachos oficiales mencionaron un pacto fiscal con provincias como una posibilidad fuerte para impulsar una baja de impuestos coordinada.
En Balcarce 50 también trabajan sobre una reforma política que elimine las PASO, modifique el esquema de financiamiento partidario y realice cambios sobre la Boleta Única de Papel (BUP). Lo mismo aplica para una nueva Ley de Seguridad Nacional, que busca redefinir las atribuciones de Seguridad, Inteligencia y Defensa.
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