SOCIEDAD
Detrás de las estadísticas: por qué los jóvenes se sienten más infelices y cómo detectar los “combos problemáticos”

No es casualidad, se dijo muchas veces, que la adolescencia lleve un nombre que provenga de un verbo tan fuerte como adolecer. Pedro Kestelman, presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatría Infanto Juvenil (AAPI), destaca que en sus 40 años de carrera siempre observó entre adolescentes y veinteañeros malestar general, así como trastornos de la ansiedad, del ánimo y de la conducta alimentaria, entre otros.
Lo nuevo, ahora, es que estos trastornos se volvieron más frecuentes y variados. Tanto en estudios científicos como en consultorios, los especialistas en salud mental detectan una mayor presencia de sintomatología ansiosa y depresiva en adolescentes y jóvenes. Encuentran también fenómenos novedosos sobre los que se empieza a poner la lupa: un retraso en la edad de inicio de las relaciones sexuales, un aumento de las adicciones y un malestar descripto como una especie de insatisfacción endémica.
El último “Relevamiento del estado psicológico de la población argentina” de la Facultad de Psicología de la UBA, que responde a 2024, muestra datos poco alentadores: el 8,7% de los participantes presentaron riesgo de padecer un trastorno de salud mental, nivel que es considerado elevado por los especialistas y que es similar al detectado en la edición 2020 de este mismo estudio, es decir, durante la pandemia (9,3%).
El informe señala que este indicador se mantuvo alto desde el confinamiento por coronavirus. Aún hoy, cuatro años después, sigue siendo el doble de lo que era en la época prepandemia, cuando rondaba el 4%.
Este riesgo de padecer trastornos de salud mental es significativamente mayor en los participantes de entre 18 y 29 años, quienes, a la vez, expresaron mayores niveles de malestar global y una mayor sintomatología ansiosa y sintomatología depresiva que el resto de los grupos etarios, afirma el documento de la UBA. Estos grupos también exhibieron en sus respuestas niveles más elevados de un indicador mundial que mide “riesgo suicida”.
El empeoramiento de la salud mental de los adolescentes y jóvenes no es un fenómeno argentino ni tampoco regional. Un amplio estudio longitudinal publicado el mes pasado en la revista científica PLOS One muestra el deterioro de la salud mental de los jóvenes y, como resultado, la desaparición global de la clásica “joroba de la infelicidad en la edad adulta”.
A través de la comparación de una misma encuesta hecha en 44 países a lo largo de 15 años consecutivos, los investigadores señalan que, mientras antiguamente la “curva de la infelicidad” tenía forma de campana –la autopercepción de infelicidad empezaba baja a los 18 años, subía a su punto máximo cerca de los 40 y luego volvía a bajar– ahora comienza alta en la adolescencia.
Según los investigadores a cargo del estudio, sino desde 2019 en adelante los altos niveles promedio de malestar se observan desde los 18, la edad base de la población abarcada por el estudio. Los niveles actuales de malestar emocional de los jóvenes son incluso más altos que los de los adultos de entre 40 y 50 años.
Si se divide a los encuestados por generación, los resultados más alarmantes se observan en los participantes de la Generación Z (nacidos entre 1997 y 2012), es decir, los más chicos entre los participantes. Los números de malestar psicológico de esta generación durante sus primeros años de la adultez llegan incluso a duplicar los que mostraban los millennials (nacidos entre 1981 y 1996) a la misma edad.
“Potenciadores de patologías”
Consultados, tanto psicólogos como psiquiatras infanto-juveniles nombran una serie de posibles «potenciadores de patologías» vinculados con el contexto socioambiental en el que los chicos hoy viven los cambios hormonales y corporales propios de la edad. Destacan también una serie de combos problemáticos.
“Siempre digo que hay de todo. Pero también es verdad que hoy se ve entre adolescentes y adultos jóvenes un aumento de los cuadros ansiosos. Hay mucha ansiedad, que se manifiesta como baja tolerancia a la espera, irritabilidad y ciertos cuadros de tristeza”, subraya la especialista en pubertad y adolescencia Charo Maroño, doctora en psicología y miembro de la comisión directiva de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).
No hay un causante claro detrás del fenómeno, dice, aunque menciona algunos factores que seguramente influyan. “Los chicos están muy atravesados por variables que tienen que ver con la tecnología, los altos ideales que se imponen en las redes, cierta sociedad consumista y también por esta idea de tener que estar siempre haciendo algo productivo, cumpliendo metas. Están atravesados por exigencias, modelos, ideales, que les resultan muy difíciles de cumplir. Este contexto ayuda a entender por qué muchos chicos se sienten poco satisfechos y contentos consigo mismos», sintetiza.
Esos ideales, sostiene, generalmente están relacionados con lo que los chicos ven en las redes. “Se exhiben figuras de mucho éxito: económico, familiar, cuerpos maravillosamente tallados… Sabemos que mucho de esto es falso, pero los chicos quedan enganchados. Entonces se exigen llegar a un imposible y eso lleva a una sensación de frustración permanente. Y la frustración trae tristeza, impotencia y desgano», detalla.
Para Maroño, muchas veces los adultos no somos del todo conscientes de los efectos que la pandemia, en particular la cuarentena prolongada, generó en los chicos. “Quedaron marcas muy fuertes. A muchos chicos todavía les cuesta terminar de salir del aislamiento. La tecnología ocupó un lugar central, lo que hace que se queden más adentro de casa, conectados 24×7”, comenta.
Cuadros ansiosos y depresivos
La pandemia despertó cuadros depresivos y trastornos de ansiedad, coinciden los especialistas consultados. “Durante la cuarentena hubo condiciones ambientales severas. Una vez que estas condiciones ambientales cambiaron, los efectos en la salud mental no se fueron de un día para otro; cuando se instala un trastorno mental, la probabilidad de recuperación requiere de una intervención, un tratamiento”, señala el psicólogo Martín Etchevers, coordinador general del relevamiento de salud mental de la Facultad de Psicología de la UBA.
Tanto en este como en otros relevamientos realizados en los últimos años por esa institución se ahondó en el consumo de alcohol y drogas, el ejercicio físico y las relaciones sexuales. Aunque los resultados todavía no fueron publicados, Etchevers apunta que observaron un retraso llamativo en la edad de inicio de las relaciones sexuales, especialmente en aquella asociadas a relaciones de pareja.

Es una tendencia que fue registrada también en numerosos estudios internacionales, señala. Considera que este fenómeno está posiblemente asociado al cese de socialización “cara a cara” durante la pandemia y al aumento del tiempo frente a una pantalla que persiste entre adolescentes y jóvenes.
Sobre el aumento de la sintomatología ansiosa y depresiva entre estos grupos, Etchevers remarca: “Vamos perdiendo la capacidad de esperar. Los celulares andan cada vez más rápido; los videos son más cortos. Pero neurológicamente los humanos no cambiamos, la forma y los tiempos en los que aprendemos son los mismos que hace 100 años. Lo que cambió es nuestra expectativa. Las expectativas exageradas impactan sobre nuestra capacidad de atención, generan frustraciones, enojo y menor tolerancia”.
Una adicción que genera más adicciones
“La adolescencia es una edad en la que todavía están en formación los filtros inhibitorios. Si en medio de ese contexto sumamos un cuadro de adicción a las pantallas o de consumo de drogas, tenemos un combo problemático”, plantea Kestelman.
La tecnología fue un tema central en el último congreso de la AAPI, realizado a mediados de agosto en la ciudad de Buenos Aires. Las redes sociales y los avances tecnológicos como la inteligencia artificial, entre otros, se volvieron una parte esencial del contexto en el que hoy los chicos crecen y se desarrollan como personas, concuerdan varios participantes.
Son variables que, creen, podrían explicar una parte del aumento y la severidad de los trastornos de salud mental que se ven hoy en los chicos, tanto en la Argentina como en el mundo.
En una mesa que tuvo como tema central la adicción a las pantallas, se habló no solo de adicciones que surgen de la virtualidad –al juego en línea y a la pornografía, entre otras–, sino también a los celulares y a la tecnología en sí misma.
“La tecnología en sí es adictiva. El scrolleo en TikTok o Instagram es adictivo, toma el mismo camino que otras adicciones. El estímulo neural que promete, la satisfacción inmediata, golpea inmediatamente sobre el centro de recompensa del sistema nervioso. Y el sistema de recompensa sobreestimulado afecta en todo, por ejemplo, en la capacidad de buscar alternativas frente al aburrimiento y frente a la frustración”, advierte Julián Onaindia, psiquiatra infantojuvenil, psicoanalista y subdirector médico del Hospital General de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez.
La introducción de una adicción durante la adolescencia afecta directamente a la conformación de los circuitos neuronales, que están todavía en formación, recuerda. “La transformación y el crecimiento del sistema nervioso y del cerebro son activos en esta época. El cerebro está teniendo transformaciones plásticas, se están formando las redes que tienen que ver con los conceptos morales, la ansiedad, el control de los impulsos, de las emociones… Y todo esto se ve afectado por una oferta que promete la satisfacción inmediata sin esfuerzo”, describe Onaindia.
La adicción, explica, es un problema de salud mental en sí misma y, a la vez, se relaciona y puede gatillar angustia y trastornos de la ansiedad. “El tercero en la cadena es la depresión”, suma.
Los especialistas llaman a los padres y adultos a cargo a estar atentos a una serie de señales de alerta. Destacan el aislamiento, la dificultad para comunicarse, el consumo excesivo de drogas y alcohol, la ideación suicida y el uso de frases negativas, como “la vida no tiene sentido”, entre otras. La idea de que el sufrimiento no va a cesar puede llevar a conductas graves y de riesgo, concluyen.
Dónde pedir ayuda
- Línea 135: el Centro de Atención al Suicida (CAS) atiende desde las 8 hasta la medianoche, de forma anónima, gratuita y voluntaria. La técnica que utiliza es la “escucha activa”, con intervenciones orientadas a que el consultante hable. La línea es gratuita y los números son (011) 5275-1135 o el 0800 345 1435 son para todo el país.
- Hospital Nacional Laura Bonaparte: se especializa en salud mental y consumos problemáticos. Tiene una línea telefónica de atención gratuita, nacional y disponible las 24 horas, todos los días del año, donde se brinda orientación y apoyo para urgencias en salud mental: 0800-999-0091. Está ubicado en Combate de los Pozos 2133, CABA. Atienden demanda espontánea, sin turno previo, los lunes, martes, miércoles y viernes de 8 a 20; y los jueves de 9 a 19. Además, tiene una guardia interdisciplinaria que funciona las 24 horas. Consultas al 4304-6353 internos 1155 y 2106.
- Salud Mental Responde CABA: es un dispositivo que brinda orientación telefónica de forma confidencial para residentes de la ciudad de Buenos Aires. Funciona todos los días, las 24 horas. Tel: 0800 333 1665
- SOS un Amigo Anónimo: es una asociación sin fines de lucro que ofrece asistencia telefónica anónima y confidencial para acompañar a personas que transitan alguna crisis emocional. El teléfono de línea es (011) 5263-0583. Además, recibe llamadas por Skype (usuario: SOSUNAMIGOANONIMO). Funciona de lunes a viernes de 10 a 19 y los sábados hasta las 16.
- Hospitales públicos: algunos especializados en salud mental o generales con estos servicios para niñas, niños y adolescentes son el Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez, Hospital Pedro de Elizalde, Hospital Tobar García, Hospital de Clínicas (también ofrece para adultos). Algunos de los que ofrecen atención para adultos son Hospital Santojanni, Hospital Pirovano, Hospital Alvear, Hospital Borda, Hospital Moyano, Hospital Posadas.
- La guía Abordaje integral del suicidio en las adolescencias, realizada por la Dirección de Adolescencias y Juventudes de la Nación con aportes de Unicef y la Sociedad Argentina de Pediatría, está dirigida a equipos de salud pero también brinda orientación a quienes trabajan con jóvenes y a las familias.
SOCIEDAD
Capcom promete «varios proyectos especiales» para el 20º aniversario de Okami

Traemos nuevas e interesantes declaraciones para los fans de Okami. Se trata de palabras tras confirmarse oficialmente que su secuela está en desarrollo.
En concreto, Hideki Kamiya, quien ha trabajado en proyectos como Viewtiful Joe y Okami, ya ha expresado en el pasado su interés en regresar a estas franquicias. Tras el anuncio oficial de la secuela, ahora tenemos más declaraciones. Tras explicar por qué se fue de PlatinumGames, ahora Capcom está celebrando los 20 años de Okami con la web oficial, pero parece que hay más planes.
Con motivo de este aniversario, que se celebra el 20 de abril, Capcom ha anunciado que está preparando varios proyectos especiales, aunque aún sin detalles concretos. Además, tras el anuncio de una secuela en los Game Awards 2024, se espera que pronto haya más información, y no se descarta que esta nueva entrega pueda llegar a Nintendo Switch 2.
¿Qué os parece esta información? Os leemos en los comentarios.
Vía.
Okami
SOCIEDAD
El director del Hospital Fernández reveló detalles del uso del propofol en medio del escándalo por fiestas con anestésicos robados: “Es impactante”

En medio del escándalo por el presunto uso de anestésicos en reuniones privadas, el director del Hospital Fernández y toxicólogo, Carlos Damin, aportó su mirada sobre el funcionamiento de estas sustancias y los riesgos que implica su consumo fuera de control médico. El caso generó impacto dentro del sistema de salud y abrió interrogantes sobre prácticas bajo investigación.
“Definitivamente es impactante, sobre todo para los que somos médicos”, sostuvo el especialista en LN+, al referirse a la situación que involucra a profesionales del área.
El efecto de los anestésicos y su uso indebido
Damin explicó que el propofol produce un estado particular en el organismo. “Genera un cuadro entre el sueño profundo y el estar despierto, con cierta euforia”, detalló, y aclaró que su administración requiere precisión milimétrica.
En ese sentido, advirtió que se trata de una sustancia que forma parte de prácticas médicas específicas. Su utilización fuera de ese ámbito implica riesgos severos para la salud, especialmente por la posibilidad de depresión respiratoria.
También se refirió al fentanilo, otro anestésico de uso hospitalario. “Es un opioide que genera euforia y placer, pero con el tiempo dura menos, lo que lleva a repetir dosis y desarrollar dependencia”, señaló.
Adicción
El especialista planteó que este tipo de situaciones puede estar vinculado a distintos factores. “Podríamos estar hablando de adicción o de alguna alteración en la salud mental”, afirmó, al tiempo que destacó el nivel de exigencia que enfrentan estos profesionales.
“Son profesionales que realmente estudian, están bien formados, tienen muchos controles, también mucho estrés”, explicó, y agregó que en su trayectoria observó casos en los que se recurrió a medicación bajo contextos de alta presión laboral.
Además, mencionó un componente vinculado a la percepción de control: “Es atractivo por el efecto que genera. Además, podemos hablar de la omnipotencia de los médicos, que sentimos que podemos controlar todo”, indicó.
Controles y uso hospitalario
El director del Fernández destacó que estos medicamentos están sometidos a estrictos controles. “En mi hospital, las ampollas que salen, que van al quirófano o a terapia intensiva tienen que devolverse rotas. Esto es así desde hace 30 años, no es algo nuevo. Siempre fueron sustancias muy controladas”, indicó.
También diferenció el contexto local del de otros países. Señaló que, a diferencia de lo que ocurre en lugares donde estas sustancias circulan en el mercado ilegal, en la Argentina su uso está restringido al ámbito médico.
SOCIEDAD
Imagina que alguien te debe 170.000 dólares y los ‘pierde’ por accidente. Esto le ha pasado a un estudio de Japón y ya hay un claro sospechoso

Quizás no te suena su nombre, pero Shibuya Scramble Stories es un proyecto muy esperado en Japón. Se trata de una novela visual desarrollada por el estudio nipón Skeleton Crew Studio que alcanzó un éxito descomunal con su campaña de crowdfunding; iniciativa con la que reunió 55 millones de yenes (equivalente a unos 340.000 dólares). Sin embargo, el título ahora está en el centro de una importante polémica porque Ubgoe, la plataforma en la que se llevó a cabo la financiación colectiva, ha «perdido» parte del dinero que se iba a destinar al desarrollo de la entrega. Y no hablamos de una cantidad pequeña, sino de 27,75 millones de yenes (170.000 dólares).

Jiro Ishii, diseñador del juego y miembro de Skeleton Crew Studio, ha desvelado el dilema en una entrevista concedida al medio japonés Denfaminicogamer (vía Automaton). En orden cronológico, Shibuya Scramble Stories inició su campaña de crowdfunding a través de Ubgoe en mayo de 2025 y alcanzó rápidamente unas cifras mareantes. De acuerdo con Ishii, se suponía que la plataforma de micromecenazgo debía transferir los 55 millones de yenes recaudados durante el periodo de financiación el 1 de septiembre del mismo año. Sin embargo, Ubgoe sólo envió la mitad de lo acordado y su CEO, Kazuo Okada, reconoció que el dinero «se había transferido por error a un cliente diferente«. Por lo tanto, les sería imposible preparar la cuantía prometida en un periodo de tiempo tan corto.
Tras hablar con abogados, Ishii obligó a Ubgoe a firmar un memorándum para garantizar que el resto del pago se realizaría, como muy tarde, el 16 de septiembre de 2025. Pero la plataforma sólo pudo enviar 6 millones de yenes y el CEO señaló que el problema viene del cliente al que le habían transferido erróneamente el dinero del crowdfunding. A fin de cuentas, éste no quiere devolverlo y Ubgoe no puede cumplir el trato al no disponer de la cantidad acordada.
Ahora bien, hay un detalle algo sospechoso en la historia de Okada. Ishii cuenta a Denfaminicogamer que ha solicitado pruebas a Ubgoe del pago accidental; algo sencillo que se podría demostrar con una simple factura. Sin embargo, la plataforma se niega a presentar evidencia alguna y el abogado de Ishii considera que las explicaciones recibidas hasta ahora son falsas. Y es que, de acuerdo con el profesional legal, Ubgoe sólo tendría que revertir la transacción hablando con su banco; una operación que no se ha llevado a cabo.
Shibuya Scramble Stories no se cancelará
Por si todo esto fuera poco, Ishii ha descubierto que los términos y condiciones de Ubgoe indican que todas las donaciones recibidas en un crowdfunding forman automáticamente un contrato entre el creador de un proyecto y el usuario que decide apoyarlo. En otras palabras, Skeleton Crew Studio está obligado a completar el desarrollo de Shibuya Scramble Stories y cumplir todas las promesas presentadas durante la campaña de financiación a pesar de que aún no cuenta con el dinero reunido. «No me di cuenta de que el propietario del proyecto sería responsable si la agencia de cobros se fugaba con los fondos. Supongo que actué bajo la premisa de que la gente es inherentemente buena», comenta el diseñador.
Sea como fuere, Shibuya Scramble Stories no está abocado al desastre. Tokyu Land Corporation, una empresa de desarrollo inmobiliario, está apoyando el proyecto a pesar de las dificultades financieras. Aun así, Ishii está dispuesto a recuperar el dinero reunido durante el crowdfunding y ya ha hecho firmar a Ubgoe un contrato de devolución de la deuda a plazos.
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La noticia
Imagina que alguien te debe 170.000 dólares y los ‘pierde’ por accidente. Esto le ha pasado a un estudio de Japón y ya hay un claro sospechoso
fue publicada originalmente en
3DJuegos
por
Brenda Giacconi
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