POLITICA
Qué buscan Milei y Kicillof

Tanto como lo que hacen y dicen los dirigentes, importan los conjeturales cambios que a través de ellos se perciben en la sociedad. ¿O fue una extraña casualidad que dos históricos hombres inmoderados, como Javier Milei y Axel Kicillof, se hayan convertido de pronto en dos políticos moderados que proclaman políticas consensuales? Aunque el Presidente viene de una importante derrota y el gobernador de una victoria significativa, en el mismo y decisivo territorio bonaerense, lo cierto es que ambos aspiran a conservar la poltrona presidencial o a acceder a ella. Milei reconoció de hecho que recibió una fuerte reprimenda de la sociedad (y la de Buenos Aires no fue la única), mientras Kicillof confesó con los gestos, más que con las palabras, que está girando hacia el centro en la construcción de su candidatura presidencial con miras a los comicios de 2027.
¿Quién imaginó antes a Kicillof hablando cómodamente en el canal LN+ o con el diario Clarín, pero convencido del núcleo central de su vencida ideología? ¿Quién, aunque Kicillof haya reiterado que la confiscación de YPF fue no solo una buena decisión ejecutada por él, sino también “muy valiente”, aunque puede llegar a costarle al país 16.000 millones de dólares en supuestas reparaciones a presuntas víctimas? ¿Quién pensó que Milei hablaría por cadena nacional con un tono sereno, desde el principio hasta el final, sin insultar a nadie y sin recurrir a sus ofensivas metáforas para referirse a lo que no piensan como él? Nadie.
Pero las dos cosas sucedieron el mismo día y con pocos minutos de diferencia. La primera conclusión es que los dos tomaron nota de que la sociedad argentina, a veces cansada del fracaso nacional, otras veces dejando prevalecer cierta simpatía por la frivolidad, es reacia en el fondo a aceptar los extremos como la solución del país.
Milei creyó, errado, que la elección de un outsider en 2023 para hacerse cargo del gobierno federal era suficiente para que él cambiara las reglas de la política y eliminara la negociación y el respeto. La segunda derivación de lo que sucedió es que, guste o no, la oposición tiene ahora un candidato presidencial, del que carecía hasta hace apenas diez días. La novedad que proporcionó Kicillof le agrada tal vez menos a Cristina Kirchner que al propio Milei, porque este podrá hacer realidad más fácilmente su estrategia de polarizar al electorado entre dos políticas absolutamente distintas. Es improbable que la viuda de Kirchner se haya creído que sería ella, encerrada con una tobillera en su casa, la alternativa a Milei, pero nunca resignó su condición de kingmaker del peronismo. Por ahora, se trata de un cambio en las formas, que no es poco cuando se vive una democracia. El desprecio a las formas era precisamente lo que se le reclamaba a Milei; las formas del sectarismo y el excesivo ideologismo eran, a su vez, los errores de Kicillof.
El gobernador bonaerense está edificando un candidatura presidencial con demasiada premura, quizás porque no descarta la acefalía presidencial en la que trabaja una parte del peronismo. En los últimos días, se sumaron Felipe Solá y Sergio Berni a los peronistas que especulan públicamente sobre una inverosímil renuncia de Milei. “La gente piensa eso. ¿Por qué no lo vamos a hablar”, se pavoneó Solá ante los micrófonos. “La gente lo puede echar (a Milei)”, dramatizó Berni.
Al revés de Kicillof, el Presidente aspira a dar vuelta el resultado electoral de hace diez días en las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre. No alcanza con cambiar solo las formas. El primer desafío del mandatario es reconquistar a la clase media baja que lo votó en el balotaje de 2023 y que la perdió en las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre pasado.
Según un esquema del respetado Guillermo Oliveto, la pirámide de la sociedad argentina se divide de la siguiente manera: la clase baja y la clase baja superior suman el 52 por ciento de los argentinos; la clase media baja agrupa al 26 por ciento; un 17 por ciento vive como clase media alta, y un 5 por ciento se considera clase alta. La clase media alta y la alta están atadas al destino de Milei porque son, además, históricamente reacias al peronismo. La clase media baja fue especialmente afectada por la política de ajuste del jefe del Estado, porque es un sector social que no recibe subsidios ni los quiere. Solo aspira a no caer de su condición de clase media.
De todos modos, es ponderable que, a pesar del infortunio electoral, Milei haya ratificado su política económica contraría al déficit. Sin embargo, el proyecto de presupuesto para 2026 que presentó el Presidente desoye parcialmente lo que él mismo firmó con el Fondo Monetario. Milei se había comprometido ante el FMI a un superávit del 2,2 por ciento del PBI durante el próximo año, pero el martes habló de un superávit del 1,5 por ciento. Le podó un 0,7 por ciento a su compromiso con el Fondo. Está bien, si eso es todo, dirán seguramente los funcionarios del organismo acostumbrados a los oceánicos incumplimientos de los gobiernos argentinos.
El presupuesto de Milei es más bien una expresión de anhelo o, dicho con otras palabras, un pronóstico a la baja para que quede en sus manos lo que sea superior a lo previsto. Es también lo que hicieron todos los gobiernos argentinos. ¿Cómo suponer que el precio del dólar en diciembre de 2026 será inferior al precio actual del dólar oficial? El dólar oficial está ahora en 1480 pesos y el presupuesto prevé un dólar a 1423 pesos en diciembre de 2026. Eso sucederá solo si los argentinos dejaran de ser argentinos; es decir, de comprar dólares al que precio que sea. El presupuesto también prevé una inflación anual del 10 por ciento, una cifra bastante increíble aun cuando se conserve el “equilibrio fiscal”, como dijo el Presidente para describir una alternativa al superávit.
Mirando las elecciones de dentro de 40 días, una cosa hubiera sido si Milei les prometía a los jubilados un aumento del 5 por ciento a fin de septiembre. Pero no es así: el aumento del 5 por ciento por encima de la inflación será durante todo 2026, supuestamente sobre la inflación programada, aunque muchos suponen que terminará siendo sobre la inflación real. No deja de ser un 5 por ciento prorrateado durante 12 meses. Para peor, nada se dijo, ni se dirá nunca seguramente, sobre una compensación por los niveles salariales perdidos de los jubilados durante 2023 y 2024. Los jubilados han sido la variable del ajuste de todos los gobiernos, incluidas las administraciones kirchneristas que hasta llegaron a desobedecer las órdenes de la Corte Suprema sobre la distribución de los recursos previsionales.
Antes de octubre, Milei deberá rectificar sus errores políticos. El discurso que pronunció el día de los derrota bonaerense fue también una pieza que se alejó de la exaltación y el agravio. Pero dos días después vetó las leyes del Congreso que les daban más fondos al hospital Garrahan y a las universidades. Una pregunta elemental: ¿le preguntó antes a su equipo político si existía el tercio necesario de diputados y senadores como para evitar el posterior rechazo al veto? Seguramente, no.
Es más que probable, según las estimaciones de diputados de distintas extracciones, que este miércoles la Cámara baja alcance el quorum necesario para debatir y que, además, consiga el voto de los dos tercios de los diputados para rechazar el veto a la ley que la da mayores recursos al hospital Garrahan. El rechazo al veto de la ley sobre un nuevo presupuesto universitario está más discutido porque puede formar parte de negociaciones con gobernadores que se están realizando en estas horas.
El Gobierno va y viene con los recursos de las universidades. Si bien les asigna poco más de un 14 por ciento de aumento a las transferencias a las universidades durante el año próximo, también es cierto, según contó la periodista Laura Serra en , que les recortó 40.000 millones de pesos a las casas de estudio para lo que queda de este año, según una decisión administrativa de Milei. Los aumentos para 2026 fueron rechazados por los rectores de las universidades nacionales por insuficientes.
Con los gobernadores es una relación que navega entre el amor y el odio con total desparpajo. Con algunos gobernadores, debe aclararse, porque hay otros, como el formoseño Gildo Insfrán, con los que directamente no hay relación. El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, que era un aliado legislativo de Milei en el Congreso nacional, fue desafiado directamente por Karina Milei pocos días después de la derrota en Buenos Aires. ¿Para qué? ¿Qué sentido tuvo? “Estamos en campaña electoral”, explicó un funcionario del gobierno nacional. “La campaña la pueden hacer hablando bien del gobierno nacional, no hablando mal de los gobernadores”, le contestó un mandatario provincial.
Jaldo merece la crítica porque está desafiando a la Constitución Nacional desde que es candidato a diputado nacional. La Constitución prohíbe expresamente a los gobernadores ejercer cargos legislativos. Se trata, desde ya, de una candidatura testimonial, pero la Justicia no debería permitir semejante engaño a la sociedad. No obstante, la Cámara Nacional Electoral acaba de autorizarlo a cometer tal apostasía constitucional, con la honrosa excepción del juez Alberto Dalla Vía. El constitucionalista Antonio María Hernández recurrió en queja a la Corte Suprema de Justicia para que revoque la decisión de la Cámara electoral. La Corte deberá pronunciarse en tiempos inminentes porque la candidatura de Jaldo es para el 26 de octubre.
Son cuestiones de la Justicia y de la moral política. Pero, ¿debía ser Milei el que se peleara con Jaldo días antes de cruciales votaciones en el Congreso? ¿Para qué envió a Tucumán a su hermana, cuando esta nunca tuvo buenos registros en las encuestas de opinión pública y ahora, encima, la acosan las denuncias por presuntos hechos de corrupción desde que se conocieron los audios de Diego Spagnuolo? Hacer un profunda autocrítica, tal como la prometió el Presidente, significa modificar los hechos, no solo las palabras y los gestos. Sin embargo, Milei puede argumentar que hizo algo más que Kicillof. El Presidente dijo que su gestión merecía una autocrítica; Kicillof se negó a expresar siquiera la necesidad de hacer cualquier examen sobre sus muchos desvaríos en la gestión pública.
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El Gobierno afina la negociación con EE.UU. por la firma del acuerdo comercial y advierte que hay dos artículos clave de difícil aplicación

El Gobierno afina la negociación con los Estados Unidos por la firma del acuerdo comercial y advierte que hay dos artículos clave de difícil aplicación. El Ejecutivo reconoce que faltan una serie de rondas técnicas con funcionarios de la administración de Donald Trump y sostiene que “queda mucho papelerío” para su implementación formal.
“Es todo un marco para ir hablando. No va a estar listo en el corto plazo”, expresan en Nación. La Casa Rosada sostiene que se oficializará por partes, pero admite que tampoco tiene definiciones sobre la secuencialidad bajo la que se realizará. El oficialismo quiere que la apertura comercial se profundice luego de sancionar las reformas laboral y tributaria.
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Uno de los artículos que en Balcarce 50 remarcan como “complejo” de llevar a la práctica es la prohibición de importaciones de bienes producidos mediante trabajo forzoso u obligatorio. Reconocen que no tienen una definición sobre qué tipo de estándar internacional aplicarán -EE.UU. se basa en la sección 307 de la “Tariff Act” que aplica la CBP- o si crearán un nuevo proceso de chequeo aduanero.
Otro de los puntos que ponen en duda en el gabinete es el que afirma que la Argentina realizará “cambios estructurales” sobre el régimen de propiedad intelectual basado en el informe especial 301 de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR). Descartan por el momento realizar cambios sobre la Ley de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad (24.481) en el corto plazo.
Lo mismo aplica para la adhesión al estándar internacional de propiedad intelectual que pidió los Estados Unidos. Se trata del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PTC) de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO, por sus siglas en inglés), que fue elaborado en Washington en 1970.
“Hay mucho lobby de los laboratorios locales e internacionales, lo que traba el proceso”, expresan en Nación. La división se traslada a los integrantes del Gobierno: algunos insisten con impulsarlo y otros aseguran que puede derivar en una suba significativa de los medicamentos en caso de aprobarse. El proyecto cuenta con media sanción del Senado desde 1998 y continúa con estado parlamentario.
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El informe 301 remarca también que la protección contra el uso comercial desleal y la divulgación no autorizada de datos para la aprobación de productos farmacéuticos y agroquímicos “sigue siendo insuficiente” y exige cambios en el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (INPI) por sus “recursos limitados y un número reducido de examinadores”.
En el Ejecutivo descartan reforzar el organismo e insisten con que tienen “otras prioridades”, como las negociaciones por los vencimientos de deuda de enero que ascienden a US$4000 millones. La Casa Rosada acelera además contactos con gobernadores y legisladores aliados para conseguir los votos para el Presupuesto 2026 y las reformas laboral y tributaria antes de marzo.
Gobierno, Estados Unidos, acuerdo
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“Acto bizarro”: el PRO se desligó de la insólita exposición antivacunas en el Congreso y cuestionó a la diputada Quiróz

“Fue un acto bizarro en contra de las vacunas”. Así describieron desde el PRO la exposición que se realizó ayer en el Anexo a la Cámara de Diputados, promovido por la legisladora Marilú Quiróz, para cuestionar la campaña de inmunización contra el Covid-19. Entre otros argumentos, se planteó que generaba una serie de aparentes efectos de magnetismo en el cuerpo de las personas.
“El bloque estaba al tanto de que ella iba a estar generando charlas sobre la temática de las vacunas. Como no es una agenda institucional, se respetó su libertad de organizar el evento a título personal. Ahora, ella lo planteó como un debate con argumentos a favor y argumentos en contra, muy distinto a lo que finalmente terminó sucediendo que fue un acto bizarro en contra de las vacunas. El bloque del PRO no cuestiona bajo ningún punto de vista el uso de las vacunas”, destacaron desde la bancada que preside Cristian Ritondo, ante la consulta de Infobae.
“El movimiento antivacunas no es un debate intelectual, es un riesgo epidemiológico”, agregaron.
En términos institucionales, el partido amarillo publicó un comunicado para cuestionar el encuentro. “Creemos en la ciencia, en la prevención y en las políticas públicas basadas en evidencia. Por eso, reafirmamos nuestro compromiso histórico con las campañas de vacunación y con la salud pública como un pilar indispensable para el bienestar de todos los argentinos”.
“Durante nuestro gobierno, Argentina alcanzó niveles récord de vacunación, ampliando coberturas, fortaleciendo el Calendario Nacional y promoviendo una cultura de prevención que permitió mantener controladas enfermedades que hoy, lamentablemente, vuelven a aparecer. La caída en la tasa de vacunación en los últimos años ha reabierto la puerta a patologías que la Argentina ya casi no registraba. No podemos naturalizar este retroceso. Vacunarse no es una opinión: es una responsabilidad individual y colectiva», se agregó en el texto.
Y completaron: “Desde el PRO impulsamos y acompañaremos siempre políticas que fortalezcan la vacunación, mejoren el acceso a la salud y protejan a las familias argentinas. Nuestro compromiso es claro: más prevención, más ciencia y menos enfermedades que ya creíamos superadas”.
A su vez, diputados como Ritondo y Martín Yeza cuestionaron el encuentro de manera pública. “Las vacunas salvan vidas y la evidencia científica así lo demuestra. Esa es la postura que defendemos desde el Bloque del PRO”, indicó el primero. El exintendente de Pinamar, a su vez, sostuvo: “Lamentablemente, fue realizado por una diputada por quien siento un afecto y respeto personal, pero que no me representa en absoluto sobre un asunto demasiado delicado”.
Y luego completó con una extensa publicación. “La aplicación masiva de vacunas compone uno de los cambios más profundos del progreso humano. En 1900, la expectativa de vida global era de 31 años, hoy supera los 73. El 40% de esa mejora se explica por una sola variable: la caída de muertes infantiles por enfermedades prevenibles. Hay demasiada evidencia científica y literatura al respecto”, sostuvo Yeza.
“La viruela mató a 300 millones de personas en el siglo XX. Desde 1980: 0. Los países con cobertura de vacunas superiores al 80% muestran aumentos sistemáticos de PBI per cápita, mejores tasas de escolaridad y mayor productividad a lo largo de la vida. Las cifras de multiplicación económica por aplicación estructural de vacunas son ridículamente altas. El sarampión redujo su mortalidad global en 94% desde 1990. La polio pasó de 350.000 casos anuales a menos de 10. En Argentina reaparecen casos de sarampión y aumentan enfermedades como la sífilis. No es casualidad: cada punto de caída en cobertura vacunal abre la puerta a virus que ya habíamos retirado del tablero”, completó.
La iniciativa de la chaqueña Marilú Quiróz provocó el rechazo, además, de la comunidad científica, organismos profesionales y autoridades sanitarias. La actividad, difundida bajo el título “¿Qué contienen realmente las vacunas Covid-19?”, duró más de cinco horas. “Hoy estamos dando un puntapié inicial para avanzar en un anhelo compartido: la modificación de la obligatoriedad y compulsividad de la vacunación y la posibilidad de profundizar en qué se nos inoculó durante la pandemia”, planteó ayer.
Tras las críticas políticas y mediáticas, Quiróz defendió la iniciativa. “Yo brindé el lugar. Me pareció importante escuchar todas las voces. O sea, yo no soy responsable de que la gente no se vacune o no se quiera vacunar. Yo soy una ciudadana que escucha al pueblo, que deberían hacer muchos políticos. Me pueden criticar por eso o no, hago lo que tengo que hacer”, planteó hoy en declaraciones a El Destape.
No es la primera vez que Quiróz, cuyo mandato finaliza el 10 de diciembre, se manifiesta contra la vacunación obligatoria. Es más, antes de dejar su banca, presentó un proyecto donde propone “revisar el carácter obligatorio y compulsivo establecido por la Ley N.º 27.491 de Control de Enfermedades Prevenibles por Vacunación”.
A su vez, plantea que “es impostergable e imprescindible el resguardo del derecho de los padres o tutores a no vacunar a sus hijos, en pleno ejercicio de la patria potestad como derecho personalisimo e indelegable”.
El evento cuestionado
En encuentro en cuestión tuvo la presencia de varias personalidades reconocidas por considerarse antivacunas, y algunos participaron inclusive también como oradores. Según se informó, hubo una serie de argumentos no corroborados científicamente respecto a las presuntas consecuencias de la inoculación.
Entre los que participaron como oradores principales figuraba la licenciada en biotecnología Lorena Diblasi, quien minutos antes de comenzar, dejó un registro en las redes de la convocatoria. En su alocución, utilizó un presunto testimonio para validar sus argumentos.
De esta manera, un hombre de torso desnudo subió al escenario y aparentó padecer ciertos efectos de magnetismo en su cuerpo que, desde su punto de vista, habrían sido provocados por la vacuna contra el coronavirus, elaborada por uno de los laboratorios. “Me gustaría saber qué tienen para decir los médicos”, cuestionó Diblasi.

También se expresaron el oftalmólogo Oscar Botta, miembro del grupo Médicos por la Verdad, y la médica Viviana Lens. Los argumentos esgrimidos por ambos expositores ya fueron rebatidos en múltiples oportunidades por instituciones científicas y expertos en salud pública, quienes señalan que no existen pruebas que vinculen de manera causal las vacunas con trastornos neurológicos ni con efectos magnéticos sobre el cuerpo humano.
El evento fue autorizado por el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, pese al rechazo explícito de varios legisladores que reclamaron la suspensión de la jornada al considerarla una amenaza al esfuerzo colectivo en materia de salud pública.
Previo a que se desarrolle este encuentro, varias organizaciones, entre las que se incluyen la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (SADIP), la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y la Sociedad Argentina de Pediatría, presentaron un petitorio dirigido a Menem, solicitando suspender la actividad por tratarse de argumentos contrarios a la vacunación.
Las entidades científicas manifestaron que la propuesta inducía “al negacionismo científico” y carecía de sustento basado en evidencia validada, lo que podría generar mensajes erróneos en espacios institucionales.
“Desde SADIP, junto a otras sociedades científicas del país, expresamos nuestra preocupación por la difusión de actividades con mensajes tendenciosos o carentes de sustento científico sobre vacunas COVID-192″, dice el comunicado compartido por la institución. En esa misma línea, expresaron: ”Es fundamental cuidar la confianza pública en las vacunas y en las políticas de Salud Pública».
De esta manera, aclararon que “eventos que sugieren supuestos ‘contenidos ocultos’ o fomentan el negacionismo científico pueden generar confusión, rechazo y riesgo para toda la comunidad”.
En paralelo, la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), añadió: “Este tipo de eventos, con mensajes basados en el negacionismo científico, genera un gran riesgo en un contexto donde las tasas de vacunación son alarmantemente bajas. Enfermedades que habían sido controladas, gracias a la inmunización, hoy están reemergiendo como problemas sanitarios relevantes, como el sarampión o la coqueluche”.
En su comunicado, reafirmaron su rechazo al evento “por considerarlo inequitativo y propenso a difundir falsos conceptos que pueden favorecer la vacilación vacunal, poniendo en riesgo la prevención de enfermedades que pueden ser mortales, causantes de ciertos tipos de cáncer o de secuelas graves y permanentes”.
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Un quiebre en la pasión más argentina

Javier Milei suele relatar con nostalgia sus épocas de arquero de las inferiores de Chacarita, una función en la que consolidó su vocación de héroe de última instancia. Sin embargo, nunca se preocupó demasiado por el fútbol una vez que llegó a la Casa Rosada. Ya lo había devorado la pasión por las teorías económicas austríacas. Curiosamente, quien le inoculó el interés por el tema fue Mauricio Macri, quien fracasó en sus objetivos políticos, pero en cambio logró seducirlo con su idea de avanzar hacia un modelo de capitales privados para los clubes.
Impensadamente, el fútbol se reubicó esta semana en el corazón de la agenda política a partir de la polémica por el insólito premio otorgado a Rosario Central, y reactivó la tensión entre el Gobierno y la AFA, que se encontraba en un impasse tras dos conflictos frontales.
El primero había sido el intento por introducir las SAD (Sociedades Anónimas Deportivas), movimiento en el que aparecieron diversos actores, varios conocidos de Macri, desde el multimillonario Foster Gillet, que se acercó a Estudiantes por Juan Sebastián Verón, hasta el titular de la firma World Eleven, Guillermo Toffoni, y Jorge Mas (hijo del anticastrista Jorge Mas Canosa), propietario del Inter Miami y aliado de los Messi. Ante la resistencia de Claudio “Chiqui” Tapia y de varios dirigentes del fútbol, el Gobierno frenó la iniciativa con la intención de reflotar el tema a través de un proyecto de ley, pero recién después del Mundial 2026.
El otro tema que había recalentado la relación había sido la intención del Gobierno, a instancias del ministro Federico Sturzenegger, de eliminar el decreto 1212 de la época de Eduardo Duhalde, que estableció un régimen impositivo diferenciado para entidades asociadas a la AFA, por su contribución “al proceso formativo del hombre”. Esa norma fue derogada por Macri y restituida por Alberto Fernández, y el Gobierno buscó anularla nuevamente, pero el tema se judicializó. Los dirigentes aducen que con la quita de ese beneficio buscan asfixiar financieramente a los clubes, y así facilitar el ingreso de las SAD. Para los libertarios es lisa y llanamente una prebenda injustificable.
Pero todos estos intentos de ofensiva habían cedido a partir de la foto de diciembre pasado, donde Karina Milei y Manuel Adorni posaron junto al Chiqui Tapia en Asunción, en una cumbre de la Conmebol. La tregua había sido gestionada por Pablo Toviggino, la mano derecha del mandamás de la AFA, quien entendía que necesitaban una recomposición del vínculo como mensaje de unidad en la organización del partido que se hará en la Argentina en el Mundial 2030.
Karina constituía la línea más dura de la relación del Gobierno con la AFA. En sintonía con su hermano, la funcionaria era la más reactiva a cualquier tipo de entendimiento con Tapia. Quizás esas desconfianzas pesaron para que después ese lazo se volviera a marchitar.
Pero al mismo tiempo desde la Casa Rosada siempre hubo un canal mucho más amigable, que encabezó Santiago Caputo y que tuvo una expresión evidente: el notable despliegue como principal sponsor de la selección nacional de YPF, una cuenta que el asesor maneja a través de su amigo y socio Guillermo Garat. Por ese conducto circuló no sólo dinero, sino también una comunicación que no abundaba por el lado de Karina. Pero hoy esa relación también se enfrió.
El sorteo del próximo Mundial que se hará el viernes en Washington había moderado las posiciones del lado del Gobierno y por eso se había comprometido la presencia de Milei, más interesado en volverse a ver con Donald Trump, que en cruzarse con Tapia. De hecho la embajada argentina en EE.UU. había preparado una recepción para la dirigencia de la AFA y para la selección, que después fue suspendida sigilosamente por indicación de la Casa Rosada.
La posibilidad de una foto con Lionel Messi ya estaba descartada de antemano. El astro futbolístico, vía AFA, había mandado a averiguar los movimientos del Presidente para no cruzarse.
Siempre fue reactivo a interactuar con la política, una interdicción que sólo levantó para una foto con Macri en la entrega de los premios The Best 2023, poco después de la hazaña de Qatar. El expresidente trabó una relación personal con el jugador durante sus largos años de penuria al frente de una Selección que no podía ganar un trofeo. Messi incluso le llegó a confesar cuánto sufría por las constantes comparaciones con Diego Maradona y la presión que eso lo generaba. Claro, todo fue antes de que se iniciara la racha de éxitos con la Copa América 2021.
Pero esta semana hubo dos elementos que marcaron un cambio de posición del Gobierno respecto de Tapia y de la AFA. El primero y más notorio fue el quiebre social que se produjo a partir de la decisión de premiar en forma arbitraria a Rosario Central y del debate que generó el pasillo de espaldas de los jugadores de Estudiantes de La Plata, con la posterior sanción a los futbolistas y al presidente Verón.
El equipo de Santiago Caputo salió a medir de inmediato el impacto que había tenido la polémica en la agenda pública y se encontró con el resultado esperable: la imagen del Chiqui es rechazada por más de la mitad de la población y la mayoría cree que administra una gestión corrupta. “Hay que dejarlo que se devalúe sólo”, comentó el Presidente, siempre en clave económica.
Los cánticos reprobatorios en las canchas y el modo en el que escaló la indignación social en las redes, les dieron pautas claras a los estrategas. Lo que el escándalo Rosario Central-Estudiantes empezó a descubrir no es sólo un entramado de corrupción y negocios turbios, algo que todos intuyen. Se trata de algo más importante para la gente: la manipulación de la pasión. Se terminó de cristalizar la idea de que los partidos se pueden arreglar, que los árbitros y los operadores del VAR se digitan y, en definitiva, que lo que moviliza a las multitudes puede no ser una disputa deportiva, sino un reality show. No es una percepción que sorprenda, pero nunca había quedado tan expuesta.
Milei definió la estrategia de no salir a atacar a Tapia frontalmente, sino de capitalizar políticamente el enfrentamiento agudizando el desgaste de la dirigencia de la AFA. Sabe que la gente, así como rechaza los manejos turbios de los directivos de los clubes, tampoco comulga con una politización del fútbol.
En el Gobierno entienden que no tienen que agitar el fantasma de una intervención, porque está el antecedente de Macri en 2016, que terminó con una reacción de la FIFA que puso en riesgo el desempeño de la selección. Milei no quiere que el Gobierno aparezca afectando al campeón mundial, muchos menos en el camino previo a su próximo desafío.
Además, la FIFA dio esta misma semana una señal de que no abandonará a Chiqui, al aceptar la propuesta de la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol) para ratificarlo como su representante permanente ante el Consejo de la Federación Internacional, un cargo que el presidente de la AFA ocupaba de manera interina desde mayo.
Tampoco escapó al análisis oficial el cambio de relación entre la FIFA y EE.UU., uno de los organizadores del próximo Mundial, junto con México y Canadá. Ese vínculo había quedado fuertemente lesionado en la época de Barack Obama, cuando en 2015 estalló el FIFA Gate, que se llevó puesta a la cúpula del organismo. En esa oportunidad el gobierno estadounidense acusó a 45 dirigentes de alto nivel y a varias empresas deportivas de cometer más de 90 delitos y de participar de un circuito de sobornos de más de 200 millones de dólares.
Ahora con Gianni Infantino en el lugar de Joseph Blatter, con Trump en la silla de Obama, y con el estímulo del próximo Mundial, fluye el buen clima entre Washington y Zurich. No es una época para ñoños republicanos tampoco a nivel global. Trump, que acaba de descubrir un deporte llamado fútbol que es bastante popular, e Infantino, que cada vez se parece más a un personaje de Martin Scorsese, volverán a sonreír juntos este viernes con el tintinar del bolillero. Milei no incomodará jamás a esa simpática pareja.
En la AFA creen que el segundo elemento que alimentó la estrategia de desgaste que aplicó el Gobierno fue su decisión de rescindir el contrato que tenían con TyC, que integran el grupo Werthein-Nofal y el grupo Clarín, para la transmisión televisiva de los partidos de la Primera B Nacional y la Primera B Metropolitana.
Según los directivos del fútbol, Milei interpretó que esa decisión le generaría a Tapia un nuevo frente de conflicto, que le podía resultar funcional al Gobierno. Ponen como demostración que hasta la semana pasada había un silencio oficial sobre el tema fútbol, y en los últimos días escaló por distintas vías, desde la decisión de no viajar a EE.UU. hasta la denuncia de la DGI contra Ariel Vallejo, aliado de Tapia, por los manejos de su empresa Sur Finanzas (en despachos oficiales admiten que más allá de sus extraños aportes al fútbol, no será fácil comprobar un beneficio directo para Chiqui). En la Casa Rosada, en cambio, aseguran que si bien siguieron de cerca el tema de la televisación, no incidió en su evaluación de la estrategia a desplegar.
Pero más allá del estallido del tema esta semana, en el Gobierno reconocen un antagonismo conceptual con lo que hoy representa la AFA, una sigla de la que cuelgan las tres estrellas cuando se mira a la selección, pero que también luce una mancha oscura cuando se observa su administración.
Además hay una confrontación política. Tapia creció a la sombra de Hugo Moyano, con lo cual se fortaleció no sólo como dirigente del fútbol sino también como funcionario de la Ceamse, encargado del tratamiento de los residuos en el AMBA. Fue el representante de la ciudad ante ese organismo tras un acuerdo con Máximo Kirchner, que incluyó a Horacio Rodríguez Larreta para que lo nombrara.
Pero después Jorge Macri lo desplazó cuando Mauricio quedó enfrentado con Tapia por el tema de las SAD. Quien lo rescató y lo designó presidente de la Ceamse por la provincia fue Axel Kicillof, un desinteresado total por el fútbol. Ocurrió a través de una astuta recomendación del intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi. Tapia fortaleció desde allí una relación estrecha con varios intendentes del conurbano, otra fuente de poder territorial.
A partir de ese momento, Tapia y Kicillof sellaron un acuerdo clave. La AFA rebautizó al Estadio Único de La Plata como “Diego Armando Maradona – Tricampeones del Mundo”, es decir, le concedió al gobernador algo así como la sede de la gloria de Messi.
A cambio, Kicillof permitió que la AFA cambiara su dirección social a la provincia, para de ese modo dejar de ser auditada por la Inspección General de Justicia (IGJ), un organismo que depende del Ministerio de Justicia nacional. De ese modo, Chiqui neutralizó la vía natural que tenía el Gobierno para auscultar los números de la entidad que preside. Kicillof difícilmente se interese por esa contabilidad.
Ese estadio, hoy en refacción, tiene prevista su reapertura para marzo próximo. En la AFA admiten que hay algunas conversaciones para hacer entonces un partido despedida con la selección para Ángel Di María. Naturalmente muchos sospechan que eso también influyó a la hora de decidir la entrega del polémico trofeo a Rosario Central. Para otros, en cambio, pesó mucho más la estrecha vinculación con el presidente y la vice del club rosarino, Gonzalo Belloso y Carolina Cristinziano, a través de Toviggino.
El tesorero de la AFA, además de encargarse de coaligar a todos los clubes chicos del interior, conecta con otras terminales distintas de la política, que también electrifican la relación con el Gobierno. Sus dos principales referentes son Sergio Massa y Gerardo Zamora, el gobernador de Santiago del Estero que ahora pasó al Senado de la Nación.
En la Casa Rosada vieron la mano de esta entente detrás de la filtración de los audios de Diego Spagnuolo en los que relataba un supuesto esquema de corrupción en la Andis, porque fueron difundidos a través del canal de streaming Carnaval, propiedad justamente de Toviggino.
En definitiva, entre Tapia y Toviggino reúnen a buena parte del espectro peronista, desde Kicillof y los intendentes, hasta Zamora y Massa (Tapia incluso pidió votar por él en 2023). Suficientes razones para que Milei piense que la AFA es una interfaz de la oposición, con la que le resulta funcional confrontar.
En esta disputa, Tapia cuenta con dos activos importantes: el apoyo de los dirigentes y el respaldo de la selección nacional. A los dirigentes los tiene agarrados con favores de todo tipo. En la famosa reunión en la que se decidió el premio para Rosario Central interpeló a varios de ellos recordándoles cómo habían pedido la designación de determinados árbitros en partidos decisivos. “A mí me votan los directivos, no la gente”, advirtió Tapia, demostrando que los secretos del manejo del poder no le son ajenos ¿Acaso los dirigentes esbozarán alguna reacción si ven que sus hinchadas empiezan a insultarlos por su respaldo a Tapia? Difícil.
Al mismo tiempo el Chiqui logró construir con los jugadores de la selección una confraternidad que germinó en los oscuros años de las frustraciones y que se terminó de sellar bajo el brillo de la copa de Qatar. ¿Acaso alguien piensa que Messi u otro referente puede salir a pedir algo de cordura para el fútbol que representan, como en 2014 hizo la Generación Dorada de básquet, con Luis Scola al frente, cuando la Confederación Argentina quedó envuelta en denuncias por desmanejos de fondos y la venta irregular de entradas? Difícil.
El fútbol argentino se encamina hacia una distopía, donde todos los partidos serán cuestionados, los árbitros lapidados, los jugadores sospechados y los campeonatos desconfiados. Y en el medio de la frustrada pasión tribunera, seguirán chapoteando los tenebrosos gerentes de la ilusión.
Jorge Liotti,Conforme a
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