ECONOMIA
Las exigencias de Trump en el estratégico rubro alimentos antes de liberar fondos a la Argentina

La administración nacional que encabeza Javier Milei atraviesa horas cruciales a partir del vaivén que transita la economía y el sistema cambiario, y la gestión de La Libertad Avanza (LLA) juega todas sus fichas a un rescate estadounidense que, se sabe, no saldrá gratis. El gobierno que encabeza Donald Trump respondió a la desesperación oficial con una promesa de ayuda económica que, en contrapartida, implicará para la Argentina otorgarle predominio a los intereses estadounidenses tanto en lo comercial como en lo estratégico desde el punto de vista geopolítico. La búsqueda de alivio financiero por parte de Milei reabrió para Trump la posibilidad de imponer su decisión de «combatir» la influencia china en el Cono Sur y fijar demandas contra los intereses de ese país en la Argentina.
En ese tono, Estados Unidos volvió a cargar contra la base espacial que la potencia oriental posee en Bajada del Agrio, en la provincia de Neuquén.
Esa solicitud ya fue acercada a la Argentina a través del almirante Alvin Holsey, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, quien este año concretó dos reuniones con autoridades del Ministerio de Defensa y el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas nacionales.
En ese marco, expuso iProfesional, Holsey cargó directamente contra la presencia china en la Patagonia y volvió a solicitar la reactivación de un radar de alta potencia que, instalado en Tierra del Fuego, se presume opera bajo control de capitales británicos.
Alimentos y el conflicto con una empresa estadounidense
A la par de esas demandas, la gestión Trump también transmitió a Milei que considera a la Argentina un actor clave en la producción de alimentos. Y que, además de asumirlo como un eventual proveedor de relevancia en el mediano y largo plazo, el país tiene que generar condiciones para que las empresas estadounidenses pisen con fuerza en ese nicho.
Desde esa perspectiva, la administración norteamericana no dudó en acercar al Ejecutivo nacional su inquietud ante la situación que atraviesa la pesquera californiana Red Chamber en la provincia de Chubut.
En ese distrito, la Secretaría de Pesca local viene de solicitar que se dejen sin efecto los permisos de pesca y las cuotas de pesca de los buques que esa compañía explota en la Patagonia.
Este mes, el gobierno chubutense notificó a la firma que deberá desalojar la planta que ocupa desde 2015 antes del 30 de septiembre y abonar una deuda por cánones locativos que asciende a 2.500 millones de pesos. Se sabe que la medida generó preocupación tanto en la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires como con AmCham, una entidad clave del comercio con el país norteamericano.
Red Chamber es una de las principales compañías globales de pesca y procesamiento del langostino. Hizo pie en Chubut hace algo más de una década tras quedarse con la operación de la quebrada Alpesca. Los estadounidenses consideran que Chubut «hostiga» a la empresa en cuestión para beneficiar los intereses de la pesquera española Profand.
Aunque no es el principal aspecto que podría complicar la ayuda financiera estadounidense, lo cierto es que en LLA vienen tomando nota de la situación con Red Chamber y buscar una salida provechosa para la compañía norteamericana está entre los apuntes de la hoja de ruta a cumplir para blindar los fondos por venir.
En cuanto al resto de los intereses ligados a la producción alimentaria, vale recordar que Argentina exporta a Estados Unidos desde vinos hasta carnes y limones. Si bien las exportaciones hacia el país del Norte son dominadas mayormente por minerales como el oro y el litio, los casi u$s10.000 millones de intercambio comercial anual que mantienen las naciones podrían incrementarse a partir de un desembarco ampliado de capitales estadounidenses en el agronegocio doméstico.
El agro y la posibilidad de llegar con más productos a Estados Unidos
Al mismo tiempo, analistas del sector señalan que las empresas locales podrían colocar más productos en Estados Unidos si incorporan más tecnología y optimizan sus rendimientos productivos. En esa línea, Marcelo Elizondo, experto en comercial internacional y presidente del Comité Argentino en la International Chamber of Commerce, dijo en un diálogo reciente con iProfesional que el alineamiento con la administración Trump podría redundar en nuevos negocios para, precisamente, el agronegocio argentino.
«En el caso de Estados Unidos, se llegaría con más productos y servicios a un mercado de 300 millones de consumidores con alto poder adquisitivo. Se acelerarían las exportaciones, que hoy de por sí tienen a Estados Unidos como el principal demandante de servicios provenientes de Argentina y un importante comprador de energía, minerales y alimentos elaborados», aseguró.
Claro que aún resta conocer la posición de los popes del agronegocio norteamericano ante la posibilidad de que más productos argentinos inunden las góndolas y heladeras estadounidenses. Ocurre que, al menos hasta el momento, ambos modelos de producción —sobre todo en, justamente, carne, vino, oleaginosas, cereales y frutas— son competidores antes que complementarios.
Dados los movimientos proteccionistas concretados por Trump en el inicio de su gestión, la posibilidad de ampliar las exportaciones de alimentos hacia ese destino quizás no resulte un objetivo que se pueda cumplir en el corto plazo.
Pero en Estados Unidos son conscientes que, dado el acelerado desgaste ambiental y climático que atraviesa el planeta en general, negociar pautas de aprovisionamiento de materias primas y productos alimenticios es un paso que debe darse cuanto antes. Sobre todo pensando, también, en que rivales geopolíticos como China y Rusia también mueven sus fichas para garantizarse esos mismos insumos.
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ECONOMIA
Las Fintech les respondieron a los bancos por un artículo clave del proyecto de reforma laboral

Los Proveedores de Servicios de Pago y Billeteras digitales respondieron hoy que “ninguno de los argumentos (bancarios) se sostiene y que las cuentas de pago son un “esquema robusto” de seguridad de los fondos
La disputa entre bancos y Proveedores de Servicios de Pago (PSP), billeteras virtuales y otros “actores no bancarios” en torno de un artículo del proyecto de “modernización laboral” que el gobierno envió al Congreso y cuyo tratamiento y aprobación quiere acelerar a partir de esta semana, tuvo un cruce de argumentaciones este fin de semana.
El sábado, las cámaras bancarias, Adeba, ABA y Abappra enviaron a Patricia Bullrich, jefa de la bancada oficialista en el Senado, a Martín Menem, titular de Diputados, y a todos los legisladores vinculados a la iniciativa un documento en el que afirman que el artículo 35 entraña “una pérdida de protecciones legales esenciales”, no brinda garantías e implica un “mayor riesgo” para los usuarios además de significar una “asimetría regulatoria” y una “supervisión insuficiente” y reduciría la capacidad crediticia de los bancos.
Hoy la Cámara Argentina Fintech, que agrupa a todos los sectores y servicios que la nueva normativa habilitaría como canales director para el pago de sueldos respondieron con un documento que de entrada planteó dos preguntas conectadas: ¿Quién debe decidir dónde cobra un trabajador su sueldo? ¿El trabajador según su conveniencia o los bancos?
La Cámara, obviamente, impulsa la libertad de elección para cobrar salarios y que -como dice el documento que difundieron hoy- los trabajadores puedan elegir libremente dónde acreditar sus salarios, incluyendo cuentas de pago ofrecidas por Proveedores de Servicios de Pago (PSP) habilitados y regulados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
“El debate en curso no trata de imponer el uso de billeteras virtuales, sino de ampliar derechos, promover la competencia y adecuar el marco legal a una realidad económica que ya existe, caracterizado por la adopción masiva de cuentas digitales, la interoperabilidad y el uso cotidiano de instrumentos electrónicos para administrar ingresos y realizar pagos”, dicen las Fintech. Y afirman que permitir la acreditación de salarios en cuentas de pago reguladas no implica imponer cambios ni asumir nuevos riesgos, sino actualizar la normativa laboral a una realidad ya consolidada y ampliamente documentada por indicadores oficiales del Banco Central.
Las cuentas de pago, dicen, “son hoy un componente estructural del sistema financiero”. Y como respaldo precisan que según el BCRA, en diciembre se registraron 753 millones de transferencias inmediatas en pesos por un total de $88,7 billones. (+24,8% en cantidad de operaciones y del 24,4% en montos reales de crecimiento interanual). “El 75% de esas transferencias tuvo como origen o destino una CVU, es decir, una cuenta de billetera digital. En términos simples, millones de personas ya administran su dinero todos los días a través de estas cuentas”.

En ese contexto, prosigue el documento, “el salario aparece como una de las pocas operaciones masivas donde todavía no existe plena libertad de elección del canal. La iniciativa legislativa no intenta forzar comportamientos ni alterar dinámicas existentes: busca que la ley deje de correr detrás de la realidad. Mantener restricciones normativas sobre el uso de cuentas de pago para el cobro de salarios se apoya en supuestos que ya no describen cómo funcionan hoy las finanzas de las personas”.
Contra lo que dicen las cámaras bancarias, las Fintech dicen que operan “bajo un marco regulatorio específico y supervisado”, pues están “registrados y supervisados por el BCRA, bajo un marco regulatorio específico que contempla obligaciones operativas, tecnológicas, informativas y de protección al usuario”. Se trata de un régimen diferente al bancario -alegan- porque “los PSP no realizan intermediación financiera ni asumen riesgos sistémicos, por lo que la regulación se orienta a la protección de los fondos y la seguridad operativa, en línea con la naturaleza de la actividad”.
Además, prosiguen, “los fondos de los usuarios permanecen dentro del sistema financiero” ya que según la normativa vigente del BCRA “el 100% de los fondos de los usuarios en cuentas de pago debe mantenerse depositado en cuentas bancarias a la vista, separadas del patrimonio del PSP”. Esto, argumentan, “implica que los recursos permanecen dentro del sistema financiero regulado, bajo supervisión prudencial; desde el punto de vista funcional, tanto si un salario se acredita en una cuenta bancaria como en una cuenta de pago, los fondos se encuentran alojados en bancos”.
Según las Fintech, el debate o objetivo de fondo debería ser “ampliar el acceso al crédito”, contexto al que añaden que agregar opciones “no elimina las anteriores” y que aumentar la competencia fortalece la infraestructura financiera general.
Por eso, concluyen, “desde la Cámara Argentina Fintech instamos al Congreso de la Nación a avanzar en una normativa que amplíe derechos, fomente la competencia y acelere la inclusión financiera. Los bancos se oponen a la libertad de elegir dónde cobrar salarios para no perder privilegios. El salario pertenece al trabajador. Reconocer su derecho a elegir dónde cobrarlo es un paso necesario hacia un sistema financiero más abierto, dinámico y alineado con la realidad de la Argentina actual”.
Entre otros datos, la Cámara Fintech señalan que en octubre de 2019, en vísperas de la pandémica de Covid-19, en la Argentina se hacían cerca de 17 millones de transferencias inmediatas mensuales y que en octubre de 2025 ese número ascendía a 690 millones, “un crecimiento de más de 40 veces”. En ese período, añaden, “se pasó de que 1 de cada 10 argentinos tuviera una cuenta de pago a su nombre a que 8 de cada 10 argentinos cuenten actualmente con al menos una cuenta digital, configurando un escenario de acceso prácticamente universal a instrumentos de pago electrónicos”.

Sobre-regular actividades innovadoras, machacan, “puede generar efectos contraproducentes” y señalan la experiencia europea en ese sentido, en que la propia Comisión Europea debió hacer una “revisión integral” de regulaciones que había establecido a inicios de los años 2000.
“En la práctica, millones de trabajadores cobran hoy sus salarios en cuentas bancarias y transfieren de manera inmediata esos fondos a cuentas de pago, que utilizan como principal instrumento de administración de ingresos y pagos”, precisa el documento, y cita datos del Banco Central, según los cuales en octubre de 2023 existían 11,8 millones de cuentas de inversión con saldo, por $588.000 millones, mientras que en octubre de 2025 las cifras eran de 25,4 millones de cuentas, con saldos por $5,6 billones”.
“En términos reales -descontando la inflación medida por el IPC del INDEC-, el crecimiento de los saldos invertidos fue orden del 150%, lo que confirma que las cuentas de pago se consolidaron como herramientas estables de resguardo y gestión de fondos, y no sólo como instrumentos transaccionales”, observa el documento. Además, las Fintech apuntan una aparente contradicción en la posición de los bancos al notar: “el mismo ordenamiento normativo que admite sin objeciones la transferencia posterior del salario a una cuenta de pago restringe su acreditación directa en ese mismo tipo de cuenta, aun cuando se trate de proveedores regulados y supervisados por el BCRA.
Finalmente, las Fintech niegan uno de los argumentos centrales de los bancos acerca del riesgo para los trabajadores de recibir su salario en una cuenta de pago o billetera digital. Esa acreditación no altera, concluye, ni el carácter alimentario del salario, ni la titularidad del trabajador sobre los fondos ni las protecciones legales.
“Resulta inconsistente -rematan- sostener que el salario se encuentra protegido mientras permanece en una cuenta bancaria, pero pierde dicha protección cuando el trabajador decide transferirlo —de manera inmediata y masiva, como ocurre en la práctica— a una cuenta de pago. Si la transferencia posterior es considerada válida y segura, no existe fundamento para prohibir la acreditación directa”.
El texto enviado por las cámaras bancarias al Congreso, en cambio, había destacado que los bancos “cuentan con responsabilidad patrimonial plena y un marco jurídico claro frente a los usuarios, protegiendo la etapa crítica -el cobro seguro- sin restringir la autonomía posterior del usuario”, capacidad y responsabilidades que no asignan a PSPs y billeteras virtuales.
Según los bancos, el artículo 35, al permitir el pago vía PSPs y billeteras virtuales “contribuiría al desmantelamiento de infraestructura crítica” y a la “profundización de la exclusión financiera” y que -afirman- “ningún proveedor de servicios de pago ni entidad no bancaria posee, ni puede replicar con estándares equivalentes la capilaridad de red que resulta esencial para garantizar el derecho efectivo de los trabajadores de percibir y disponer de sus ingresos en forma inmediata y sin costos, especialmente en el interior del país”.
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ECONOMIA
La brecha entre dólar MEP y CCL no afloja: qué pasa en el mercado y cómo sacarle provecho

La brecha entre el dólar MEP y el contado con liquidación (CCL) volvió a instalarse en el centro de la escena financiera. Con el MEP operando en torno a $1.448 y el CCL cerca de $1.489, la diferencia ronda el 2,8%, un nivel elevado para un mercado que, en teoría, debería tender al arbitraje permanente.
Lejos de corregirse rápidamente, el canje se mantiene firme y deja una señal incómoda para la City, en dónde, el mercado cree que el canje está caro, pero no encuentra los mecanismos para forzar el cierre.
La brecha persiste no por fundamentos macro disruptivos, sino por una combinación de flujos, restricciones y expectativas cruzadas.
Dólar: falta de oferta de cable
El primer factor es técnico, pero determinante, ya que el CCL no es solo otro dólar financiero, es el dólar que permite salir con divisas al exterior. Cuando ese «cable» escasea, el mercado paga una prima.
Hoy, esa prima existe porque no hay oferta genuina de contado con liquidación.
Operadores coinciden en que aparecen algunos clientes puntuales desarmando posiciones por u$s4 o u$s5 millones diarios, pero ese flujo resulta insuficiente frente a una demanda sostenida. El problema no es solo la magnitud, sino la continuidad ya que no hay vendedores estructurales que equilibren la rueda.
A eso se suma el dato de que varias mesas dejaron de hacer arbitrajes más agresivos tras advertencias regulatorias, lo que redujo aún más la capacidad del mercado para autocorregirse. Con menos jugadores dispuestos a «ponerse del otro lado», la brecha se vuelve rígida.
Más demanda financiera en el mercado
Del lado de la demanda, el movimiento no viene del pequeño ahorrista tradicional, sino de banca privada y carteras sofisticadas que operan contra MEP o directamente buscan exposición con lógica de CCL. Esos flujos no solo son más grandes, sino más persistentes.
Además, la fuerte demanda por CEDEARs y ETFs también impacta en la formación del canje. Aunque el inversor final piense en equity o diversificación internacional, la operatoria termina presionando sobre el CCL, encareciendo el acceso al dólar «externo».
El resultado es un mercado donde el CCL incorpora una prima que no responde a pánico ni a cobertura electoral, sino a una dinámica micro de oferta y demanda desbalanceada.
El mercado está short canje, pero el cierre no aparece
Paradójicamente, buena parte de la City está short canje y la lectura es casi unánime: con este nivel de riesgo país, la brecha «no debería» estar donde está. Sin embargo, en un mercado con restricciones, el razonamiento teórico pierde fuerza frente al flujo.
Mientras no aparezca un vendedor relevante de cable o un cambio normativo que habilite arbitrajes profundos, la brecha puede seguir alta más tiempo del que muchos inversores están dispuestos a esperar. El problema no es saber si va a cerrar, sino cuándo.
Dos caminos posibles para cerrar la brecha
Con una brecha elevada, el consenso es que, tarde o temprano, el spread debería achicarse. Cuando eso ocurra, solo pueden darse dos escenarios:
- Sube el dólar MEP, acercándose al nivel del CCL.
- Baja el dólar CCL, convergiendo hacia el MEP.
En ambos casos, el supuesto implícito es o que el MEP está barato, o el CCL está caro, o una combinación de ambas cosas. Lo que luce difícil de sostener es que la diferencia permanezca indefinidamente en estos niveles sin algún tipo de ajuste.
El límite del arbitraje
Desde una mirada más técnica, el asesor financiero Rocco Abalsamo pone un freno a la idea de que la brecha sea una oportunidad directa y sencilla. El punto central es que el canje se traslada a todos los precios y termina neutralizando buena parte del arbitraje.
«Todos los activos están en tránsito. Por más que uno venda afuera y traiga los dólares a la Argentina, cuando invierte en un activo local o en una obligación negociable, la TIR ya refleja ese nivel alto de canje», explica.
En otras palabras, el mercado arbitra solo. Lo que se gana por traer dólares puede devolverse vía precio si el activo elegido es sensible a una baja del canje.
Abalsamo es claro en el diagnóstico: «Si después de pasar los dólares a MEP vas y comprás una obligación negociable larga, cuando baje el canje esa ON probablemente también baje. Entonces terminás devolviendo lo que ganaste».
La única forma de «aprovechar» el canje
Según el asesor, la brecha solo puede aprovecharse bajo una condición muy específica y es creer que el canje va a bajar en el corto plazo y estructurar la estrategia para no quedar expuesto a esa corrección.
«Si tenés fondos afuera, traerlos te permite ganarte alrededor de un 3%. Después, lo razonable es dejar esos dólares haciendo la plancha en algún instrumento conservador que no esté directamente ligado al canje», sostiene.
La clave no está en maximizar rendimiento, sino en preservar la ganancia mientras se espera la normalización.
Y es que, con los valores actuales, aparece una alternativa concreta y de bajo riesgo operativo para el inversor minorista:
- Vender parte de sus tenencias en dólar cripto, que hoy opera en torno a $1.491, $30 por encima del MEP.
- Suponer que la brecha comienza a cerrarse significa, vender esos dólares cripto contra pesos.
- Con esos pesos, recomprar dólares MEP a un precio relativamente más bajo.
- El resultado es terminar con más dólares financieros, sin necesidad de un arbitraje complejo.
Esta estrategia permite capturar parte del cierre de brecha sin quedar atrapado en activos que ajusten violentamente si el canje se normaliza.
El paso siguiente es decisivo dado que Abalsamo advierte como no conviene ir directo a Obligaciones Negociables (ONs), porque una baja del canje podría pegar de lleno en los precios. Por esto mismo, las alternativas más prudentes son:
- Fondos comunes de inversión en dólares de bajo riesgo, que no tengan ONs en cartera y presenten baja sensibilidad al canje.
- Plazos fijos en dólares en bancos, para quienes priorizan previsibilidad y cero volatilidad.
La lógica es hacer la plancha, preservar capital y esperar que el mercado defina el cierre sin sobresaltos.
¿El problema? el factor tiempo
El punto más incómodo para el inversor es el timing dado que la brecha puede bajar en tres semanas por un cambio en el esquema cambiario, en tres meses por normalización de flujos o no bajar durante bastante tiempo.
Mientras tanto, quien se posiciona mal corre el riesgo de quedar atrapado en activos que devuelvan la ganancia del canje. Por eso, más que una oportunidad evidente, la brecha es hoy un trade de paciencia y control de riesgo.
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ECONOMIA
Reforma laboral: cuál es el costo fiscal de la iniciativa que pone en jaque las cuentas de los gobernadores

La baja del impuesto a las Ganancias a las empresas que se incluye en la reforma laboral es uno de los puntos que más está generando tensiones entre los gobernadores y el Ejecutivo por el impacto sobre las cuentas provinciales que implicaría.
Más en detalle, la reducción de alícuotas para ejercicios fiscales a partir de 2026 sería del 30% al 27% y del 35% a 31,5%. La menor recaudación por esa vía conllevaría una disminución en la coparticipación para las provincias.
Según cálculos del economista y presidente del IARAF, Nadin Argañaraz, el costo fiscal anual directo de la propuesta es de 0,22% del PBI y va a empezar a impactar recién en el año 2027, en caso de que la reforma se apruebe con vigencia a partir del 1 de enero de 2026.
“Esto es así porque las empresas van a tributar el saldo correspondiente a 2026, a partir de mayo de 2027. El costo fiscal anual directo se distribuye 0,09% del PBI para Nación y 0,13% del PBI para provincias y CABA”, indica el informe.

Resalta que es importante cuantificar relativamente la resignación de recaudación. En efecto, se tiene que para las provincias y CABA equivale al 2% del total de transferencias automáticas nacionales que reciben por año.
Entre los planteos que los gobernadores llevaron al Gobierno nacional, figuraba la exigencia de implementar medidas que compensen la merma en la recaudación derivada, en particular, del capítulo fiscal incluido en la reforma laboral y más precisamente dicho cambio en Ganancias. Los mandatarios provinciales se iban a reunir esta semana para debatir la cuestión pero finalmente el encuentro se suspendió, en plenas negociaciones con el Ejecutivo.
En consonancia, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, y sus pares Gustavo Sáenz, de Salta; y Osvaldo Jaldo, de Tucumán; sostuvieron días atrás: “La caída en la recaudación, producto de la baja del consumo, sumada a una eventual reducción de alícuotas, impactaría negativamente en los ingresos provinciales y profundizará las dificultades económicas y financieras que ya enfrentamos”,
En Casa Rosada sostienen que es un punto sujeto a negociación y que están dispuestos a hacer cambios en el proyecto, siempre y cuando “no se afecte el espíritu” de la norma. Por lo demás, aseguran que hay un amplio consenso para que se apruebe en las próximas semanas, durante las sesiones extraordinarias del Congreso. “La reforma tiene que salir”, enfatizan, al mismo tiempo que aseguran que “expondrán” a todos aquellos que no quieran aliviar la carga tributaria.

Advierten que la rebaja de Ganancias se verá compensada por el aumento de la actividad y por los 400 mil trabajadores que serán formalizados.
La incógnita central, dice Argañaraz, es en qué magnitud y en qué plazo crecerá la base imponible del impuesto a las Ganancias, ya sea por una menor evasión fiscal o por un repunte de la actividad económica, tras la reducción de las alícuotas.
Según sus estimaciones, la recaudación anual por este tributo debería incrementarse en torno al 10% en términos reales para que el Estado pueda recuperar, a través de un ingreso adicional equivalente al 0,22% del PBI, lo resignado por la baja de impuestos a las empresas.
En este marco, el economista plantea 3 escenarios:
- Escenario 1 (optimista): la baja de alícuotas del impuesto a las ganancias en 2026 amplía la base imponible y permite que, ya en 2027, las empresas paguen un impuesto incremental equivalente a la pérdida de recaudación generada por la reducción de tasas. Desde ese año en adelante, la recaudación se mantiene al menos en ese nivel, por lo que no hay pérdida fiscal: la menor recaudación inicial se compensa totalmente con el aumento derivado de la medida. En este escenario, ni la Nación ni las provincias ven afectada su recaudación, pero sí se concreta la baja de alícuotas.
- Escenario 2 (pesimista): la reducción de alícuotas no tiene ningún efecto positivo sobre la recaudación. En este caso, todos los años se registra una pérdida fiscal equivalente al 0,22% del PBI. Se trata del escenario más adverso, en el que tanto la Nación como las provincias pierden de manera sostenida un 0,22% del PBI anual durante todo el período en que se mantenga la baja de alícuotas.
- Escenario 3 (intermedio): la recaudación adicional crece de manera gradual y compensa cada año un cuarto de la pérdida inicial, es decir, alrededor del 0,055% del PBI por año. Bajo este supuesto, la recaudación total recién se recupera en el cuarto año, en 2030. Durante los primeros años se produce una caída de ingresos que luego se revierte, lo que vuelve al esquema fiscalmente viable, aunque con la necesidad de financiamiento transitorio si no se compensa mediante una reducción del gasto público.
“El proyecto debe ser analizado con la recaudación adicional derivado de la baja de alícuotas y no con la recaudación derivada de un mayor PBI real. Pero esto no inhabilita a que la baja de recaudación por baja de alícuotas sea financiada con mayor recaudación de ganancias y de otros impuestos por mayor crecimiento del PBI real. Es un tema para una discusión política”, afirma Argañaraz.
“Es la filosofía del gobierno nacional actual la de financiar la baja de impuestos con el crecimiento de ingresos por mayor PBI real, dada una disminución del peso relativo del gasto público”, agrega.

Por otro lado, en términos generales, la reforma laboral, según la consultora Invecq, tienen un costo de 0,83% del PBI. “La mayor parte de este esfuerzo (0,5%) corresponde a la reducción de las contribuciones patronales del capítulo laboral. El 0,33% restante obedece a los incentivos tributarios, explicados principalmente por la baja en el Impuesto a las Ganancias corporativo (0,2%) y la eliminación de algunos Impuestos Internos (0,1%)“, destacaron en un informe.
Sucede que, además de Ganancias, se propone el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), eliminación de impuestos internos (seguros, los servicios de telefonía celular y satelital, los objetos suntuarios, vehículos automóviles y motores, embarcaciones de recreo o deportes y aeronaves); de los dos Impuestos cedulares (inmuebles y renta financiera; y del cargo de 10% en entradas de cine para financiar al INCAA.
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