POLITICA
La Justicia neuquina rechazó el planteo de mapuches en una disputa por tierras en Vaca Muerta

Cinco integrantes de una autoproclamada comunidad mapuche, sin personería jurídica ni reconocimiento, sufrieron el revés de la Justicia Neuquina en un planteo por la titularidad de una porción de tierras en Vaca Muerta y ahora analizan recurrir en queja a la Corte Suprema de Justicia.
Se trata de la comunidad Fvta Wayen, que disputa tierras a una familia que acreditó la titularidad del predio, en el paraje Tratayén, dentro de Vaca Muerta.
El mismo grupo, en 2022, denunció a YPF por la supuesta irrupción de la petrolera en la que consideraban tierras ancestrales. En ese reclamo, incluso, bloquearon el acceso al predio de la compañía y fueron denunciados.
En el marco del reclamo por la supuesta titularidad del lugar, cinco integrantes de esa comunidad iniciaron una acción judicial que fue desestimada por el Superior Tribunal de Justicia de la provincia petrolera, que consideró “inadmisible” el recurso extraordinario federal que presentaron.
Los impulsores del reclamo son Diego Martín Rosales y Liliana Romero, quienes se presentan como autoridades de la comunidad, junto a Martín Mardones, Luis Giliberto González y Horacio Romero.
El grupo fue desalojado semanas atrás, en la capital neuquina, del asentamiento que habían instalado frente a la Casa de Gobierno de Neuquén.
Los jueces, en el fallo del 19 de septiembre, señalaron que falta acreditación formal de la personería de los representantes de la comunidad, la ausencia de fundamentación autónoma y suficiente y la omisión de una crítica concreta a los fundamentos de la resolución anterior, por lo que consideraron que el recurso carecía de sustento.
En el marco del mismo pleito, la comunidad fue denunciada por la irrupción en una propiedad privada de la familia Galván, con la que sostienen la disputa actual.
En aquel entonces y para evitar ser condenados por usurpación, reconocieron que las tierras pertenecían a esa familia, aunque decidieron avanzar con el embate judicial —y los trámites administrativos— para intentar forzar el reconocimiento ancestral del lugar.
Las tierras de Tratayén fueron adquiridas en 1977 por Félix Galván y heredadas por sus hijos Carolina y Fernando, a quienes los mapuches disputan la titularidad del lugar.
La familia tiene título de propiedad registrado, pero la comunidad mapuche Fvta Xayen asegura que mantiene vínculos históricos y espirituales con esas tierras. En su argumentación utilizaron como argumento legislación antigua, con la que intentaron obtener dicho reconocimiento y evitar en simultáneo ser expulsados del lugar.
Se ampararon en la controvertida Ley 26.160 y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) aunque ninguno de los argumentos fue tenido en cuenta durante el proceso.
El TSJ neuquino ya había resuelto en fallos previos que la comunidad no puede intervenir en el proceso como “sujeto colectivo” porque carece de personería jurídica. Precisamente estas decisiones implicaron que los reclamos de posesión indígena, ceremonias tradicionales y ocupaciones fueran considerados únicamente como actos individuales. Es decir, sin reconocimiento como derecho comunitario.
Corte Suprema
Ante la nueva negativa, los mapuches decidieron acudir en queja a la Corte Suprema para intentar revertir el fallo reciente, aunque con la misma fragilidad administrativa en su documentación.
El conflicto, más allá del supuesto valor ancestral que aducen los reclamantes, tiene una finalidad económica, ya que la zona de litigio se encuentra en un sitio clave de explotación petrolera.
En efecto, el yacimiento de hidrocarburos Vaca Muerta, se ubica en la localidad de Anelo, en el interior de la provincia de Neuquén, en plena Patagonia argentina. Como consecuencia de los recursos petroleros detectados allí, la zona ha sido punto de inversiones de la empresa petrolera estatal YPF y sus proveedores, en una industria que podría generar un flujo de ingresos para el país que podría convertirlo en uno de los principales exportadores de energía.
POLITICA
Los judiciales activaron un paro en rechazo al traspaso del fuero laboral a la Ciudad de Buenos Aires

La Unión de Empleados Judiciales de la Nación (UEJN) realizó este martes un paro nacional con movilización a Tribunales, sede de la Corte Suprema, para rechazar el traspaso del fuero laboral a la Ciudad de Buenos Aires y pedir la estabilidad laboral de unas 1600 personas. La protesta de los judiciales contó con el respaldo de la cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT) y legisladores de partidos opositores a La Libertad Avanza.
Se levantó un escenario sobre la vereda de Plaza Lavalle frente al palacio. Entre el palco y los manifestantes con sus pies sumergidos en el pasto embarrado de la plaza, se clavaron decenas de estacas con pancartas. En ellas, estaban impresas las caras de cada uno de los senadores y diputados que votaron por la aprobación de la reforma laboral en el Congreso.
“Ahí está la foto de cada diputado y senador que traicionó a los trabajadores, que ni siquiera se tomaron el tiempo de leer la ley”, pregonó un locutor arriba del escenario bajo una intermitente lluvia de pequeños panfletos de UEJN con la consigna del paro de hoy: “En defensa del fuero del trabajo, contra el traspaso de la Justicia Nacional y por la garantía de estabilidad laboral de todos los trabajadores”.
Debajo de la tarima y sobre la vereda se pasearon diversos referentes sindicales y opositores, todos ellos “en solidaridad” con el líder de los empleados judiciales, Julio Piumato. “Nuestro gremio está en lucha ante la virtual desaparición de la Justicia Nacional del Trabajo, primera vez que en la historia argentina borran un fuero”, dijo a previo a su discurso.
“Se han sumado muchos gremios de la CGT, organizaciones y legisladores, porque esta lucha es por la Justicia social. Este proyecto de ley, que seguramente se va a sancionar el viernes, va a arrasar con los derechos reflejados en el artículo 14 bis y el 75 inciso 22 de la Constitución Nacional”, consideró el sindicalista. “Ahora, va a llegar el turno de la Justicia de cumplir su rol de control de constitucionalidad”, opinó Piumato.
Ante la consulta sobre el traspaso del fuero laboral nacional, Piumato dijo: “Toda la comunidad jurídica está en contra de manera unánime. Están armando un pseudo fuero meramente patronal, es la muerte del derecho laboral. En la Ciudad de Buenos Aires, la Justicia hace lo que el Gobierno de la Ciudad quiere. Quien gobierna la Ciudad, maneja la Justicia”.
Entre las personalidades políticas presentes estuvieron Myriam Bregman, Romina del Plá y Néstor Pitrola, diputados nacionales por el Frente de Izquierda. “Estoy acompañando, con esta reforma quieren destruir la posibilidad del reclamo de los trabajadores. Es algo que Mauricio Macri pretende hacer hace años, quedarse con la Justicia laboral para favorecer a sus empresarios amigos”, dijo Bregman a . “Del Senado no puedo esperar nada, espero construir una fuerza social necesaria para derrotar esta reforma”, cerró.
“El convenio por el cual se transfiere la Justicia laboral a la Ciudad no solo viola la Ley Cafiero, sino que se introdujo a último momento por el debate y ni siquiera pasó por comisión. No hubo tiempo para entender las implicancias ni se pudo prever qué va a pasar con las causas residuales y los trabajadores del fuero. El Senado va a aprobar la reforma y seguramente se va a judicializar”, señaló el diputado nacional Esteban Paulón de Provincias Unidas, quien se sumó bajo el fuerte rayo del sol del mediodía.
Otras legisladoras que asistieron al evento fueron las porteñas Vanina Biasi y Celeste Fierro, quien renunció a su banca por el típico recambio de la izquierda, y espera asumir su turno en Diputados en el lugar de Bregman.
La llegada al acto de Jorge Sola, secretario general de la CGT, provocó los aplausos de las diversas organizaciones sindicales que se manifestaron, al canto de “el fuero se defiende”. En su discurso expresó la solidaridad de la central obrera y, entre gritos que le pedían un paro de cara a la sanción de la reforma, dijo: “Necesitamos de cada uno de nosotros para construir la coincidencia de ideas y para volver a emocionarnos. No solamente en el compadecimiento con los que la estamos pasando mal, sino en la construcción de un espacio que nos represente”.
“Mañana [por el miércoles] estaremos llevando adelante una reunión con la mesa chica para ver los próximos pasos a seguir. Nos hemos comprometido a judicializar la ley”, agregó Sola a . Ante la consulta por el reclamo del Frente de Sindicatos Unidos por un paro general de 36 horas para la sesión en el Senado, contestó: “No hemos recibido ningún pedido, más allá de las cuestiones mediáticas. La mayoría de los compañeros de ese frente tiene una representación en el consejo directivo, ahí podrán expresar su necesidad”.
El segundo orador del acto fue Sergio Palazzo, titular de la Asociación Bancaria y diputado nacional por Unión por la Patria. “Ni siquiera hay que esperar que cambien los vientos políticos en el 2027, nos tenemos que poner a trabajar ahora”, planteó. En una conversación posterior con , afirmó: “La definición ya está, espero que intensifiquemos la acción en la calle y conseguir las mayorías para derogar esta reforma que es una aberración jurídica”.
Por último, Piumato tomó el micrófono y declaró: “Se olvidan de las leyes, de la Constitución porque vienen por todo”. A pesar de los reiterados pedidos de paro, el líder de los judiciales continuó: “Este tiene que ser un momento de pelea unitaria, hay discursos disociadores que piensan que nos van a hacer discutir entre nosotros”.
“Ya no solo son unos therian laburando de renacuajos, son unos hijos de puta (sic) porque votaron a conciencia”, lanzó Piumato contra los legisladores oficialistas, lo que generó los silbidos abucheos de la audiencia. “Lo importante es no olvidar, por eso están todas las pancartas con los nombres de los senadores”, cerró Piumato con un pedido que los manifestantes presentes levantaran los carteles.
El acto de los judiciales terminó entre aplausos callados por estruendos de pirotecnia. En la esquina de Lavalle y Talcahuano se escucharon quejas y reclamos por un llamado a un paro que no fue oído. Mientras tanto, el Palacio de Tribunales, con su frente cerrado y sus andamios decorados por banderas sindicales, permanecía abierto con cierta actividad. Es que en su valla de la entrada principal, se pegó un papel con el texto “Ingreso por Tucumán”.
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POLITICA
Piqueteros y gremios volverán a marchar el viernes al Congreso: el megaoperativo que prepara el Gobierno

Una movilización que se prevé masiva y un fuerte operativo policial ante la inminente sanción de la reforma laboral configuran el escenario para el viernes 27 de febrero, cuando el Senado trate el proyecto de Reforma Laboral que probablemente se convierta en ley. La pregunta que circula entre organizadores y sectores políticos es si, durante el debate en el recinto, afuera los manifestantes protestarán de manera pacífica o se repetirán los incidentes graves de las dos convocatorias anteriores.
Marcha y tensión
El Congreso volverá a ser epicentro de una protesta heterogénea compuesta por sindicatos, movimientos sociales, agrupaciones piqueteras, partidos de izquierda y sectores ultras. Las columnas comenzarán a concentrarse en las inmediaciones del palacio legislativo desde el mediodía para rechazar la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. El foco de la movilización será la Plaza Congreso, donde se desplegará un dispositivo de seguridad especial y se aplicará el protocolo antipiquete.
La convocatoria es encabezada por la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), gremios nucleados en la Confederación General del Trabajo (CGT), la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), el Polo Obrero, Libres del Sur y el Frente Unidad Sindical, entre otros. Además, se suman sindicatos como Seguro, Vidrio, UPCN, Sanidad, Bancaria, Aceiteros y SIPREBA, así como agrupaciones de jubilados y universitarios. Los organizadores esperan superar la asistencia de las movilizaciones previas, que no alcanzaron la masividad deseada.

El Ministerio de Seguridad de la Nación, a cargo de Alejandra Monteoliva, reforzará el vallado en la zona del Congreso y Plaza de Mayo y replicará el operativo implementado la semana pasada, cuando se registraron enfrentamientos graves entre fuerzas federales y manifestantes encapuchados. Se utilizaron gases lacrimógenos, balas de goma y carros hidrantes.
Nicolás Caropresi, dirigente nacional del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), reconoció: “Ahora estamos viendo que hay detenidos casi con cada movilización que hay. El proceso de movilización lógicamente se ve resentido por eso”.
La reforma laboral —uno de los proyectos centrales del Gobierno— recibió la semana pasada media sanción en la Cámara de Diputados con 135 votos afirmativos y 115 negativos, tras un extenso debate. El oficialismo accedió a retirar el polémico artículo 44, vinculado al régimen de licencias médicas, para facilitar la aprobación. La oposición intentó modificar otros capítulos, pero el diputado Lisandro Almirón, miembro informante, bloqueó cada uno de los cambios propuestos durante la votación nominal de los 26 capítulos de la norma. Ahora el texto vuelve al Senado, que podría transformarlo en ley el viernes.
Alejandro Gramajo, secretario general de la UTEP, publicó: “La semana que viene, todas las centrales sindicales, movimientos populares, movimientos estudiantiles, organizaciones políticas y el pueblo en su conjunto, a copar el Congreso y todas las calles del país”.

En la convocatoria oficial, la organización sostuvo: “Este viernes inundaremos las calles en el Congreso y en todo el país para repudiar la reforma laboral regresiva del gobierno de Milei. Hablan de modernización pero nos llevan al medioevo laboral. Hablan de formalización pero son una fábrica ininterrumpida de pobreza y desocupación. No habrá paz social mientras no haya Justicia Social en Argentina”.
El debate sobre la cantidad y la fuerza de las movilizaciones atraviesa a todo el campo popular. Referentes sociales atribuyen la caída en la masividad tanto a la crisis económica como al endurecimiento de los controles y la represión estatal. Caropresi detalló a Infobae: “El gobierno hace alarde de haber frenado la movilización de las organizaciones, lo cual ya de por sí es una mentira. Las movilizaciones han seguido, los movimientos sociales han seguido de manera activa confrontando contra este gobierno. Sí es cierto que hay un nivel de violencia frente a esa protesta, que hace difícil mantener algunos cortes o algunos reclamos en pie si no es respetando algunas de las cuestiones del protocolo, y a veces ni siquiera respetando el protocolo, porque nos ha pasado que muchas veces ni siquiera han dejado reclamar frente a edificios públicos“.
Silvia Saravia, dirigente nacional de Libres del Sur, señaló: “El plan de Javier Milei es descarado. Su objetivo es destruir la industria, la ciencia, la tecnología y todo lo que implique un desarrollo soberano del país. El nivel de crueldad lo demostró con todos los que necesitaban ayuda, los discapacitados, los jubilados y la gente que necesita un plato de comida. El retroceso que significa desconocer la jornada laboral de ocho horas, no pagar horas extras, muestra que es vergonzoso su accionar y que tenga el consenso para avanzar en ese sentido”.

Sobre la falta de masividad en las últimas marchas, Saravia agregó: “Mucha gente está tratando de sobrevivir y el nivel de inestabilidad y la crisis que estamos viviendo hace que no sea tan sencillo organizarse y faltar al trabajo, o dejar pasar una changa. Si faltás, no cobrás, y en el caso del trabajo registrado te descuentan el día. También vemos que hay intimidación. Eso no es de ahora, se viene haciendo desde que asumió Milei. Denuncias truchas, allanamientos muy violentos, y movilizarse desde la provincia a Ciudad se hace difícil, porque en las estaciones de tren hay retenes de la policía revisando, pidiendo identificación. Hay un proceso de intimidación importante”.
La discusión parlamentaria se desarrolla en un contexto de caída del empleo formal y cierre de empresas, como FATE. El Gobierno destaca la baja de la inflación y sostiene que la reforma apunta a reducir la informalidad y promover el empleo registrado, aunque las centrales sindicales y organizaciones sociales advierten sobre un retroceso de derechos y la “falsedad de esos argumentos”.

La jornada de protesta coincide con el cierre de las sesiones extraordinarias y la antesala de la apertura del periodo ordinario del Congreso. El domingo 1° de marzo, a las 21, el presidente Javier Milei volverá a pararse ante los 257 diputados, los 72 senadores y la vicepresidenta Victoria Villarruel para inaugurar el período ordinario de sesiones. Será su tercera apertura. El contexto es favorable para La Libertad Avanza. Si durante esta semana no ocurre ningún vendaval político ni un imprevisto de último momento, Milei llegará al recinto después de cumplir los tres objetivos trazados para las sesiones extraordinarias de diciembre y febrero. Consiguió la aprobación del Presupuesto, algo que Argentina no lograba desde hacía dos años fiscales, y entre jueves y viernes el Gobierno se encamina a sancionar la baja de la edad de imputabilidad —nuevo régimen penal juvenil— y la reforma laboral. Dos reformas que durante años fueron rechazadas de plano por el peronismo y que hoy avanzan en el gobierno libertario.
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POLITICA
Cuándo empieza a regir la ley de modernización laboral: los aspectos constitucionales

Si el Congreso sanciona la llamada ley de modernización laboral, la primera pregunta que surge es sencilla pero decisiva: ¿Desde cuándo se aplica? ¿Rige solo para los contratos de trabajo que se celebren a partir de su entrada en vigencia o también puede impactar sobre relaciones laborales que ya están en curso? La respuesta no es un detalle técnico menor debido a que tiene consecuencias directas para los trabajadores.
El punto de partida intentando obtener una respuesta razonable consiste en recordar que el sistema constitucional argentino establece como pauta de interpretación y aplicación de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (Desca), entre los que se encuentra el derecho al trabajo, el principio de progresividad y no regresividad.
El principio es claro y concreto: normativamente hablando, los Desca deben avanzar, no retroceder. Esto significa que el Estado puede reformar leyes laborales, pero no puede reducir el nivel de protección sin una justificación fuerte, razonable y proporcionada recayendo siempre la prueba en cabeza del Estado. Los derechos fundamentales y los derechos humanos crecen o se amplían por adición pero nunca disminuyen o se retraen por sustracción. La progresividad se basa en la idea de que una sociedad camina hacia más dignidad: la no regresividad es la garantía de que no se vuelve atrás sin una razón extraordinaria.
La ley de contrato de trabajo (ley 20.744 y sus modificatorias) desarrolló como garantía primaria y general los contenidos constitucionales y convencionales del derecho a trabajar, fijando de esta manera en el campo de la progresividad un parámetro normativo concreto en la tutela de los trabajadores.
La denominada ley de modernización laboral consta de 26 títulos que abarcan diversas temáticas. El título I tiene por objeto modificar numerosos artículos de la LCT a través de 58 artículos que, en su gran mayoría, concretan una objetiva regresión normativa de la protección legal deparada por la LCT al derecho a trabajar.
La LCT no establece en ninguno de sus artículos una regulación específica atinente a su eficacia temporal, o bien a que sucede respecto de su aplicación en el tiempo si la misma es modificada. Por dicho motivo, se aplica en dichos casos, lo estipulado por el artículo 7 del Código Civil y Comercial de la Nación, que sostiene que las leyes no tienen efecto retroactivo excepto disposición en contrario, pero aunque así se establezca, la retroactividad no puede afectar derechos amparados por garantías constitucionales y que las nuevas leyes supletorias no son aplicables a los contratos en curso de ejecución, con excepción de las normas más favorables al consumidor en las relaciones de consumo. La confusión surge debido a que en el primer párrafo del artículo 7 expresa que a partir de su entrada en vigencia, las leyes se aplican a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes.
La ley de modernización laboral dispone la modificación regresiva de varios artículos de la LCT. Aun dentro de la lógica expuesta, casi la totalidad de las mismas quedan subsumidas en la categoría de las facultades previstas en el contrato celebrado que generaron y mantienen la relación laboral (por ejemplo: el concepto de trabajo del artículo 4, la facultad de modificar las formas y modalidades del trabajo del artículo 66, la jornada laboral del artículo 198, etc.) y, por lo tanto, no pueden quedar sometidas a una aplicación retroactiva de la una ley regresiva.
Ahora bien, la duda surge respecto de la extinción de la relación laboral mediante el despido sin justa causa: ¿Es una de las “consecuencias de las relaciones” a las cuales se le aplicaría retroactivamente la ley de modernización laboral porque implicaría una ruptura del contrato de trabajo oportunamente celebrado? Tomemos un ejemplo concreto: una persona fue contratada en 2022 bajo el actual régimen que establece un determinado cálculo indemnizatorio ante un despido sin causa. Si es despedida en 2026, ¿corresponde aplicarle el nuevo sistema -más restrictivo- o el que estaba vigente cuando inició la relación laboral?
La aplicación inmediata de una ley regresiva a contratos laborales en curso no constituye una simple regulación de efectos futuros, sino una alteración sustancial del marco normativo que estructuró la relación jurídica desde su inicio. El trabajador celebró el contrato bajo una determinada normativa protectora que integró su esfera de previsibilidad jurídica. Esa regulación generó la debida confianza legítima basada en la buena fe y fundada en la vigencia de un orden constitucional y convencional que garantiza la progresividad en materia de Desca. La reducción posterior del estándar protector frustra esa confianza legítima y vulnera la seguridad jurídica material que el Estado debe garantizar. En consecuencia, la regla del artículo 7 del Código Civil y Comercial no puede operar como cláusula habilitante de regresiones de derechos fundamentales y derechos humanos. Debe mantenerse respecto de los contratos en curso el régimen más favorable vigente al momento de su celebración.
El Código Civil y Comercial en el artículo 7 establece una protección especial para el consumidor frente a cambios normativos en contratos en curso cuando la ley nueva no es más favorable. Si el ordenamiento reconoce esa tutela reforzada frente a asimetrías contractuales, con mayor razón debería evitar que una reforma regresiva impacte automáticamente sobre el derecho de los trabajadores que se encuentran en una posición estructuralmente más vulnerable.
Alguien podría argumentar que el artículo 7 se refiere a las “leyes supletorias”, que son aquellas normas complementarias que no abarcan a las “leyes de orden público” (como podría ser considerada la ley de modernización laboral), pero ahí retorna el paradigma constitucional argentino donde el único orden público existente se encuentra en la fuerza normativa que surge de la Constitución argentina y los Instrumentos Internacionales sobre derechos humanos que tienen jerarquía constitucional.
Si el principio de no regresividad tiene algún sentido práctico, es impedir que la temporalidad de las leyes se convierta en una herramienta de erosión de derechos. La tutela de los trabajadores no puede quedar librada a una lectura formal del artículo 7 del Código Civil y Comercial que, bajo la apariencia de neutralidad técnica, habilite una disminución sustancial del estándar protector que integró el contrato laboral desde su origen.
La progresividad no es una consigna declamativa, sino por el contrario, una cláusula operativa que impide que el Estado, por vía legislativa, reescriba en perjuicio del trabajador las reglas bajo las cuales este organizó su proyecto de vida y su expectativa indemnizatoria. Defender la no regresividad en materia laboral no es una postura ideológica: es cumplir, con rigor constitucional y compromiso democrático, que el trabajo siga siendo un derecho y no se convierta en una mera variable de ajuste.
ley de modernización laboral,Andrés Gil Domínguez,Reforma laboral,Nota de Opinion,Conforme a,Reforma laboral,,De las reformas a los hechos. La Argentina de Milei, con futuro abierto,,Se fueron tres senadores. La reforma laboral aceleró la fractura del peronismo en el Congreso,,Antes del paro nacional. El sindicato de judiciales tomó un edificio del fuero laboral en rechazo al traspaso a la Ciudad
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