CHIMENTOS
Los explosivos chats íntimos que se filtraron entre una ex Gran Hermano y el chico del momento: «¿Querés venir a tener relaciones?»

Por distintos motivos -algunos más divertidos que otros, evidentemente- los ex Gran Hermano han copado la actualidad informativa del mundo farandulero. El accidente y el estado de salud de Thiago Medina se han robado casi toda la atención, por supuesto, pero también acapararon algo de interés el regreso del «Primo» Marcos Ginnochio, la llegada de Ulises Apóstolo a LAM, la pelea de Virginia y Manzana, el romance de Cata Gorostidi y un futbolista, algunas novedades vinculadas a Coty Romero, la noche que pasaron juntos Juli Poggio y Martín Salwe después de los Martín Fierro y el tema que nos ocupará en esta nota: la pelea feroz de Zoe Bogach y su ex, el nuevo famoso y furioso rompecorazones Manuel Ibero.
La semana pasada parecían enfrentados a muerte. Cualquiera hubiera dicho «irreconciliables». Pero como el amor es más fuerte, ddespués de que se dijeran y se acusaran de todo existió la chance de un reencentro, sobre todo de un regreso «apasionado y de alto voltaje», como quedó en evidencia después de los tremendos chats que se filtraron en las últimas horas. Sí, aún habiéndose tirado por la cabeza infidelidades muy fuertes y potentes (él dijo que ella coqueteó con Leandro Paredes y Mauro Icardi, nada más y nada menos, y ella confesó que lo descubrió en muchas incluso en conversaciones fuertes con su propia madre) casi casi hubo un reencuentro.
Lo que sucedió, ahora, fue que Ibero, quien ha sido declarado un «terremoto de seducción» por todas las chicas que vieron sus fotos tanto en Twitter como en Instagram, las redes sociales en las que se mueve como pez en el agua, subió a esas cuentas digitales los mensajes que intercambió con Zoe durante el último fin de semana, una serie de «whatsapps» en los que ella directamente lo invitaba a tener intimidad una vez más y encima lo trataba de «lento» porque no entendía qué le quería decir. Zoe se la devolvió, claro.
En esos mensajes, Zoe le preguntó a Manuel si se iba a quedar en Zárate y si no tenía ganas de verla. El le reprochó la actitud de haberlo «mandado al frente con todo el país» pero ella le insistió una y otra vez con la idea de verse. Algo sorprendido, «Manu» quiso saber para qué. «Y para qué va a ser» le respondió la rubia. Ibero reiteró las preguntas hasta que ella explotó y le dijo «para coger, flaco, para qué va a ser. No podés más de lento vos». Aunque la invitación era «tentadora», Ibero se mantuvo en su postura de rechazarla.
LOS EXPLOSIVOS CHATS INTIMOS QUE SE FILTRARON ENTRE LA EX GRAN HERMANO ZOE BOGACH Y EL CHICO DEL MOMENTO
El muchacho estaba enojado y le dijo más de una vez que «vos no me podés decir así que estemos después de todo lo que dijiste, dijiste en todos lados que tengo una ETS (enfermedad de transmisión sexual) y lo único que te faltó decir es que soy un abusador sexual así me cancelaba todo el país», algo que no enojó a ella pero la llevó a decir «cuando quieras volver yo ya voy a estar con otra persona». Sobre el final de la charla, él pareció aflojar un poquito y le dijo «yo no voy a aceptar encontrarme con vos si antes no me pedís perdón». Es decir, en vez de cerrar la puerta con llave y candado, la dejó abierta.
Pero Zoe no pasó. Al contrario: se la devolvió con todo. O con la misma medicina, ya que subió a sus propias redes los mensajes que le había mandando él poco tiempo antes -pero ya separados- en los que le preguntaba si se había encontrado con un tipo que no le caía nada bien. Después de preguntarle una y otra vez por ese punto en particular, y a pesar de la negativa de la rubia, él le dice «me dan ganas de cagarlo a trompadas de solo pensar que pudieron estar juntos». Parece obvio cómo van a terminar estos dos, ¿No?
Zoe Bogach, Manuel Ibero
CHIMENTOS
Beto Casella tras su regreso a la tele con BTV: “Hay relaciones inquebrantables, que no dependen del canal o del programa”

En las noches de América TV, Beto Casella regresó al centro de la pantalla con BTV, Buena Televisión, su nuevo ciclo tras dos décadas como figura en Bendita. Este retorno no solo marca la vuelta de una de las caras más reconocidas de la televisión argentina, sino también una apuesta renovada en la franja nocturna del canal.
El programa se estrenó en el horario de las 22:00, presentando un panel que es un mix de figuras de larga trayectoria con caras nuevas. Entre ellos, Pachu Peña, Any Ventura, Ale Maglietti, Aníbal Pachano, Mariela Fernández, Agustín Guardis, Walter Queijeiro, Enzo Aguilar, Gabriel Cartaña y Leo Raff, con la locución de Mariano Flax y la colaboración diaria de Franco Casella y la voz de Blonda. Con BTV, además, Mandarina Contenidos suma su cuarto programa a la grilla de América TV.
Con la pintura aún fresca de la primera semana de emisión, Casella (casado con Carolina Wyner, dos hijos de una etapa anterior -Franco y Juan Pablo- y tres nietos –Gabriel y los mellizos Milena y Federico-) conversó con Teleshow acerca de los desafíos de este lanzamiento, las diferencias con las etapas previas y su vida detrás de cámaras.

—¿Cómo estás viviendo estos primeros días de BTV y cuál es tu balance inicial de la experiencia?
—Estamos bárbaro, porque la prueba de los primeros programas había que pasarla y, sobre todo, había que ver qué contenido armás, cuánto material lográs, que no existan problemas técnicos. El feeling con el panel era la prioridad; la verdad, todo funcionó muy bien y ese es nuestro foco ahora: encontrar un producto que nos divierta a todos y nos guste, sin que el rating sea una preocupación desde el inicio.
—¿El rating no es una variable determinante? ¿No seguís el minuto a minuto?
—No, no, no. Me entero del rating por Enzo Aguilar en la radio, pero cuando llego a casa ni lo chequeo. No soy de mirar el minuto a minuto, no tengo el rating en el celular; preferimos hacer un programa con tranquilidad.
—¿Cuál es la principal diferencia entre BTV y lo que fue Bendita durante tanto tiempo?
—En Bendita, el informe que resume el día era mi debilidad, la pata periodística. Ahora, en cambio, hacemos informes temáticos, atemporales; no tanto sobre Wanda o China, aunque si se produce una pelea entre Moria y Cinthia Fernández, mostramos ese momento. También buscamos sumar música, invitados, contenido nuevo. Más de la mitad del programa no tendrá que ver con el ciclo anterior. La intención es ofrecer una propuesta auténticamente nocturna, para ese horario de las diez.
—De todas formas, tu sello personal se mantiene y atraviesa el programa, ¿lo sentís así?
—Eso va a ser inevitable. En todos los programas que hago, mi sello se va a notar, salvo que algún día tenga que cambiar completamente el estilo. Por ahora está claro: la gente dice “vamos a ver a Casella“, y eso se traslada de un canal al otro.
—¿Cómo vivís el reencuentro con panelistas históricos y la dinámica grupal en este nuevo equipo?
—Me llevé gente que sabe lo que hace y por qué está. Es bueno rodearse de personas queridas en el trabajo. El tiempo aporta mucha tranquilidad y hay cero tensión con los compañeros; cuando te toca hablar, tomás la palabra, y si no, nadie se inquieta.
—¿Extrañás algo de Bendita o de aquella etapa anterior?
—Del programa en sí, no extraño nada. Venía de un ciclo que ya sentía como un desgaste, más relacionado con el canal y su contexto que con el contenido en sí. Extraño a mis compañeros, sí, a aquellos que no pude traer. Después de veinte años de compartir todos los días, se generan lazos que van más allá de lo profesional. Hay relaciones que son inquebrantables y no dependen del canal o el programa. Si tras dieciocho años de compartir trabajo uno se va y el vínculo desaparece, no sé qué clase de relación era esa. Yo establezco lazos que duran toda la vida. Extraño a la Negra (Edith Hermida, que quedó al frente de Bendita). Nos extrañamos mutuamente, porque además nos lo decimos, estamos en contacto y nos extrañamos, y nos comprometemos, a veces, a volver a laburar juntos.

—Si no hubiera existido la oferta de América, ¿igual hubieras dejado Bendita y Canal 9?
—Sí, porque tengo esa suerte particular de que todos los años me llaman de todos los canales. Siempre iba a caer alguna propuesta atractiva. En América hay un desafío diferente. Viene de años con una especie de “maldición” en ese horario, así que lo acepté, pero creo que igual me hubiera ido.
—En la última semana recibiste mensajes y saludos de figuras como Charly García, Gustavo Santaolalla o Guillermo Francella. ¿Sentís esa reciprocidad de afecto hacia vos en el medio?
—Entre la radio y la televisión tengo cinco horas y media de aire diarias; abrís el corazón, la gente sabe cómo sos y cómo pensás. Mientras lográs entretener, incluso en momentos complicados como la pandemia, se establece una relación afectiva. Me sigue sorprendiendo que haciendo un programa liviano, tenía televidentes como Charly, Gieco, Santaolalla, Iorio o el Indio Solari. Eso se transforma en un afecto recíproco que valoro mucho, porque no es común que gente así te lo diga públicamente.
—¿Ese afecto lo sentís también dentro del canal, incluso más allá de situaciones puntuales como tu relación con Yanina Latorre?
—Sí, esto lo sabía antes de llegar, y no me preocupa. En un edificio pueden convivir vecinos sin saludarse, y el edificio no se desmorona. El resto me recibió con calidez auténtica, no por compromiso. Ángel de Brito, por ejemplo, me mandó un mensaje muy cariñoso. Pero con él ya nos enviábamos mensajes aún siendo competencia, tenemos una relación relajada. Cuando he visitado otros programas del canal, me sorprendió el recibimiento, como si hubiera llegado George Clooney, y todavía me abruma que me consideren alguien importante, porque tiendo a infravalorarme.

—¿No es falsa modestia?
—No. Tengo el síndrome del impostor. Nunca sentí que era más que mis compañeros de la facultad de periodismo. Tuve suerte, y quizá algo de intuición para aprovecharla, pero cada viernes pienso que esto podría terminar, como si cada semana fuera la última. Eso me permite moverme con tranquilidad, sin tensión. Mi carrera es larga y, mientras no se den cuenta, seguimos adelante (ríe). Con el control remoto te, te dicen: “Ya está”. Y cuando es ya está, viene un gerente y te dice la frase matadora que es: ‘Betito, tenemos un programón para vos, domingo a las nueve, ocho de la noche’
—Te mandan a Groenlandia.
— Exacto, te van a correr de la semana, pero suele ser con esa sutileza que te sacan de pantalla. Y que sé que alguna vez me va a pasar y lo espero con tranquilidad.
—¿Pensaste qué te pasaría si un día la televisión quedara fuera de tu vida? ¿Te angustiaría?
—No, no. Le di mucho amor a la tele, pero no soy de los que dicen “le di mi vida”. Fuera de la tele, no hablo del medio, ni me junto con gente de la televisión a hablar de televisión. Prefiero conversar en un bar, hablar de cine, de fútbol o arreglar el mundo, y no me angustia en absoluto la idea de dejar la pantalla. Si ocurre, solo voy a agradecer las oportunidades recibidas. Estudié periodismo y mi único sueño era firmar una notita en una revista. Todo lo que vino después fue una gran yapa; nada lo planeé.
—No se te suele ver en eventos donde van famosos y hay fotógrafos. ¿Qué hace Beto Casella en sus horas libres?
—Soy muy social, tengo tres o cuatro grupos de amigos según la temática. Los de la infancia en el oeste, de Haedo, otro grupo del secundario y otros del ámbito televisivo, que es otro ambiente distinto. Me gusta disfrutar lo social, ver series, aprovechar el ocio; nunca sentí abstinencia si paso vacaciones sin aparecer en pantalla. Sinceramente, me costaría más alejarme de la radio, que es un amor especial, que de la televisión. Me veo aguantando más en la radio.
—¿Sos familiero?
—Muy familiero. Mi familia es de Calabria y, si no lo fuera, sería raro. Tengo dos hermanos mayores, mantenemos contacto permanente; perdí a mis padres, pero mientras estuvieron, ellos eran la autoridad. Adoro estar en contacto con mis hijos y, ahora, con mis nietos. Cuando crezcan un poco más seguro querré pasar aún más tiempo con ellos.
—¿Pensás en tus nietos cuando hacés televisión? ¿Te genera conciencia sobre el tipo de programa que ofrecés?
—Sí, me importa mucho qué imagen quedará de mí para hijos y nietos. Que puedan decir “el abuelo tuvo una carrera tranquila, sin grandes conflictos” o escuchar a alguien decir: “yo me reía con tu abuelo”. Para mí lo más valioso es lo que ocurre en la calle, ese contacto directo y escuchar de personas que perdieron a su madre, por ejemplo, “eras el único que la hacía reír por las noches”. Ojalá si alguien se cruza con mis nietos recuerde que los acompañé en algún momento.
—Sos muy activo en radio y redes sociales, ¿sentís el impacto de tus mensajes o reflexiones en la vida de la gente?
—Sí, en la radio tengo la costumbre de compartir un mensaje diario. Recibo mensajes por Instagram de mucha gente que me cuenta que tomó decisiones importantes después de escuchar el programa. Eso es muy importante para un comunicador. Si alguna vez alguien detiene a mis nietos para contarles que los ayudé a pensar o a cambiar el rumbo de sus vidas, sería un gran orgullo.
—¿Cómo percibís lo popular hoy en la televisión y el entretenimiento? ¿Dónde pensás que está ese pulso?
—Fui vendedor ambulante muchos años, puerta a puerta, y junto a haber crecido en un barrio humilde como Villa Luzuriaga, eso me dio una mirada sobre lo popular. Hago un ejercicio simple: si mezclás el público que me sigue, tanto en tele como en radio, me da un matrimonio de Lomas de Zamora de entre 35 a 45 años. En las redes veo que el segmento fuerte va de 25 a 45, pero en la tele el público es mayor. Siempre fue intuición; ahora las redes ayudan. Para darte una idea, durante un tiempo en Bendita poníamos algunos informes que contenían por ahí algo sexual o una entrevistada diciendo cosas fuertes. La quinta vez que alguien me escribió: “Che, Betito, yo estaba viendo el programa con mi nene y me dio un poquito de vergüenza”, voy y al día siguiente digo: “No pongan más sexo en el programa”. Igual, no porque tres personas te digan: “No me gusta ese personaje”, te lo vas a sacar de encima. Uno se da cuenta cuando hay una tendencia de mucha gente pensando así, pero esto es pura intuición.
—¿Quiénes considerás actualmente representantes de lo popular? ¿Cambió la idea de popularidad?
—Antes, un artista era popular para todos: Héctor Larrea, Sandro, Palito Ortega. Eso cambió. Hoy la popularidad se fragmentó; puede ser popular Bad Bunny, también el Indio Solari o Calamaro, aunque sus públicos no se crucen nunca. Existen distintas formas de ser popular y de alcanzar la estelaridad, y el fenómeno no se parece en nada al de épocas en que había apenas cuatro canales y figuras enormes como Pepe Biondi, que medía 60 puntos de rating. Todo se segmentó: televisión, arte, noticias, entretenimiento. Ya no hay un solo lugar para lo popular, ni una vía clara para medirlo.
Beto Casella
CHIMENTOS
La famosa vedette que confesó que extraña su época de trabajar como «gato»: “Es una cosa hermosa que te hagan regalos”

Lo que comenzó como una charla distendida y hasta con algunas bromas, terminó convirtiéndose en una confesión tan inesperada como brutal. Ayelén Paleo protagonizó una escena insólita en pleno vivo, cuando creyó que no estaba en vivo y lanzó una serie de confesiones sobre su pasado que dejaron a todos en shock.
El episodio tuvo lugar durante su charla con El ejército de la mañana, el ciclo que se emite por Bondi. En medio de un intercambio a puras risas y sin casete, Pepe Ochoa recordó una anécdota vinculada a Luciana Salazar, a quien en otra oportunidad le había preguntado si era “gato”, en alusión a los rumores habituales del ambiente.
Sin dudarlo, Paleo tomó la posta y sorprendió a todos con una respuesta sin filtros. De esa sinceridad que es tan brutal que llegó a asustar a todos en el piso. «Ojalá mi amor sería gato, ya dejé todo eso afuera, me encantaría volver», disparó la exvedette. La confesión generó no solo asombro sino también risas incómodas en el streaming. Pero la famosa aumentó la apuesta.
Sin darse cuenta que tenía los micrófonos abiertos y pensando que no estaba saliendo en vivo, Ayelén siguió dando cada vez más detalles de su pasado sentimental. «Mi amor, que me lleguen regalos, me encantaría, en una época era, ahora soy una señora», lanzó. Y minutos después, lanzó la frase que terminó de encender el debate: «Abrirte de piernas con uno que te hace regalos es una cosa hermosa».
LA ESCANDALOSA CONFESIÓN DE AYELÉN PALEO SOBRE SU PASADO COMO VEDETTE
En ese contexto, Santiago Riva Roy quiso saber cuál había sido el regalo más caro que había recibido en esa etapa. Entre carcajadas y evasivas, Ayelén esquivó la respuesta: «¡Ay, no! ¡Fue hace tanto eso! ¿Por qué no les preguntás a tus compañeras que están ahí en LAM? Ellas seguro te van a saber responder mejor», en referencia al programa de Ángel de Brito.
Recién en ese momento, Paleo pareció tomar conciencia de lo que estaba pasando y los detalles que estaba dando al aire sin notarlo. Y entonces preguntó con cierta inocencia: «¿Esto va a salir al aire? Me muero». La respuesta de los conductores del ciclo fue inmediata: todo lo que había dicho llevaba más de una hora transmitiéndose en vivo.
En ese momento, Paleo no sabía donde esconderse de la vergüenza, aunque comenzó a reírse con cierto despojo y todo quedó como un blooper en vivo. Cabe destacar que la actriz fue noticia años atrás por su vínculo íntimo con Santiago Bal, quien en ese momento estaba casado con Carmen Barbieri. Fue uno de los escándalos más grandes del espectáculo, que ahora conoce un lado B.

Ayelén Paleo
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Morat y su secreto para prevalecer en el tiempo: “Hicimos terapia grupal”

La noticia del regreso de Morat a Argentina se convirtió en el centro de atención de las redes sociales. La primera fecha en Buenos Aires se agotó en cuestión de minutos, obligando a la banda a anunciar un total de cuatro presentaciones en el país.
Los colombianos Juan Pablo Isaza, Simón Vargas, Martín Vargas y Juan Pablo Villamil viajaron especialmente a Argentina para compartir la noticia con sus fans de manera presencial. Teleshow pudo conversar con ellos sobre su próxima gira “Ya es mañana” y cómo hacer para prevalecer en el tiempo.
“Es una locura. Estamos demasiado felices”, confiesa Martín Vargas. El entusiasmo por estas nuevas funciones refleja no solo la fiebre que despierta la banda, sino también la conexión que cultivaron con su público a lo largo de 14 años de carrera. “Un agradecimiento profundo y un sentido de responsabilidad muy grande”, agrega Isa, recordando que, aunque los conciertos aún no están armados, la venta de entradas refleja la expectativa de miles de fans.
“Me emociona mucho sentir que la banda está en un punto en el cual podemos soñar con locuras para nuestro concierto y pensar que hay un buen chance de que sí las podamos hacer. Eso siempre es divertido. Siento que también es parte de la razón por la cual terminamos haciendo esto”, explica Simón Vargas.
La conversación con los músicos deja en evidencia que el éxito no fue una casualidad. Desde la composición de canciones hasta la planificación de shows, la banda mantiene un equilibrio entre creatividad y disciplina. “Si algo se ha mantenido constante es el interés en tener la mejor puesta en escena posible”, dice Villa, recordando que incluso cuando surgieron tensiones creativas, la motivación por ofrecer un gran espectáculo nunca desapareció.

Ese compromiso con la esencia de Morat también atraviesa su música y sus procesos creativos. “Yo creo que tiene que ver con hacer un ejercicio consciente de reinventarse respetando la esencia de la banda y el proyecto. Morat es una plataforma, una idea que nos supera», reflexiona Martín. Para él, mantener viva la curiosidad y seguir explorando musical y visualmente es la clave para que la banda permanezca vigente. Isa coincide: “No es fortuito; hay que trabajarlo, requiere constancia y conversaciones. Nos ha pasado que tomamos decisiones que se alejan de la esencia original, pero siempre analizamos y enderezamos el rumbo”.
El lanzamiento de su último álbum, “Ya es mañana”, representa un punto de inflexión en la carrera de Morat. “Conceptualmente, sí. Nosotros toda la vida hemos hablado de que el objetivo máximo es durar. Esto es una carrera de resistencia, no de velocidad”, dice Simón. La filosofía de la banda prioriza disfrutar del proceso, estar presentes en cada momento y cuidar la conexión con la música y entre ellos mismos.

Este enfoque también se refleja en cómo enfrentan la nostalgia y la inmediatez del mundo actual. “Uno romantiza el pasado muchas veces”, comenta Villa, y añade que las redes sociales contribuyen a esa percepción distorsionada del tiempo. Isa complementa: “Cada vez somos más nostálgicos porque el presente real casi no nos queda, hay demasiados estímulos y lo que permanece termina siendo nostálgico».
En términos musicales, la banda busca que sus canciones perduren mediante recursos clásicos y formatos atemporales. “Nos referenciamos más en lo clásico, como un jean o una chaqueta de cuero. Aplicado a la música: un bajo, batería, guitarra eléctrica y acústica”, explica Isa. Simón agrega que uno de los secretos es asegurarse de tocar y componer como la mejor versión posible de sí mismos: “Nadie será mejor que uno tocando sus propias canciones. Ese valor humano hace que la música perdure”.
El trabajo en equipo y la amistad entre los integrantes también son pilares fundamentales para ellos. “Conocernos antes de ser socios nos permitió sortear muchísimas cosas de la relación humana: confianza, valores compartidos, visión común. Eso hace que la banda funcione”, asegura Martín. Isa destaca la importancia de equilibrar lo laboral y lo personal: “Hicimos terapia grupal. No se puede pretender que las cosas duren sin hacer nada. Es necesario abrir espacios de comunicación y cuidado». Esta fue una experiencia que, según ellos, los unió más.

La historia de la banda también está marcada por momentos icónicos que reflejan su crecimiento y la magnitud de su impacto. Recordando la primera colaboración con Paulina Rubio en la canción “Mi nuevo vicio”, que los catapultó a la fama y fue un hito en sus carreras. Simón confiesa: “A mí me hubiera gustado tener más claro lo verdaderamente icónica que es Paulina Rubio“. Más allá de la anécdota, estos recuerdos destacan cómo Morat consolidó su música, destacándose como una de las bandas más grandes de Latinoamérica.
Sin embargo, la popularidad también trae desafíos. “Lo positivo es que podemos ver la banda desde afuera y no creernos mucho el cuento. Lo negativo es que si no alimentamos lo personal, Morat se puede volver vacío», advierte Isa.
Ahora, con cuatro fechas confirmadas en el Movistar Arena, Morat llega a Argentina en un momento de madurez artística y consolidación profesional. Entre risas, recuerdos y reflexiones sobre la permanencia en la música, los colombianos demuestran que su éxito no se mide solo por los récords de venta de entradas, sino por la coherencia de un proyecto construido sobre amistad, pasión y visión a largo plazo.
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