POLITICA
El logro de Milei: caer parado en la guerra de las galaxias de Trump

Las tribulaciones mileístas de los últimos tres meses revelan un hecho curioso: al final, no fue el plan económico la principal ancla que Javier Milei encontró para consolidar su poder e intentar acelerar su visión de la Argentina. Al contrario, parte de los problemas vinieron de ese frente: desaceleración de la actividad económica y crisis de las reservas y el dólar. Su logro más conveniente, se revela ahora, fue en el plano internacional: Milei cayó parado en una guerra de las galaxias que comprendió mejor que sus enemigos políticos ni bien aterrizó en su mandato.
De un lado, la alicaída gobernanza internacional; del otro, los términos de relacionamiento global que propuso Donald Trump en su alianza con los tecnocapitalistas de la inteligencia artificial: Milei se puso del lado del eje Trump-tecnobillonarios. La actual coyuntura le repaga su lealtad incondicional a Trump: el golazo geopolítico que metió el presidente de Estados Unidos con el acuerdo de paz en Medio Oriente derrama sobre Milei justo cuando el libertario necesita más que nunca la percepción de poder y de continuidad.
En relación a la trama tecno capitalista, la ruptura entre Elon Musk y Trump de hace meses echó una sombra de duda sobre la viabilidad de la nueva cosmovisión político capitalista. Sin embargo, Milei esquivó el destino y encontró la alianza con un enemigo de Musk pero aliado de Trump: el anuncio, la semana pasada, de una futura inversión de 25 mil millones de dólares de Sam Altman y su OpenAI en la Patagonia no sólo le dio oxígeno al mileísmo. Con ese proyecto, Milei busca renovar la esperanza entre sus votantes y darle credibilidad a la “lluvia de inversiones” en versión mileísta: este lunes, Milei habló de “avalancha de inversiones”. “Nos van a salir dólares por las orejas”, dijo.
Milei se siente re-empoderado para meter cada hecho de la coyuntura en la bolsa de sus logros. Ayer, se apropió incluso del Premio Nobel de Economía que recibieron Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt. Los fundamentos de la Academia sueca, eso de “haber explicado el crecimiento económico impulsado por la innovación”, lo animaron a Milei, que llevó agua a su molino:“¡Ganó el crecimiento económico! Ganaron los tecno-optimistas y los neoschumpeterianos que creen en la destrucción creativa como el camino para alcanzar el desarrollo”, posteó Milei. El exministro de Economía Martín Guzmán no se lo dejó disfrutar demasiado: Howitt fue su director de tesis, y Guzmán lo dejó claro.
La época Milei, o el interregno Milei si su gestión se convierte en una bisagra que conduce al inicio de algo más allá del mileísmo, coincide con la época Trump. Y en esa superposición, el Gobierno encontró una orilla donde recalar en las semanas en que llegaba el agua al cuello de la economía. Trump y sus sistema de aliados del tecnocapitalismo se volvieron la tabla de salvación mileísta en medio de la tormenta electoral. La ayuda histórica que le brindó el Tesoro de Estados Unidos es la evidencia más clara de esa trama de vínculos únicos. Para minimizar su responsabilidad en la crisis macroeconómica autoinfligida, el Gobierno hizo dos cosas: puso énfasis en el “riesgo kuka” y encontró otra ancla para la gobernabilidad en el camino hacia una elección disputada, el respaldo Trump-Bessent.
En el mundo Trump, no hay dilemas sino soluciones rápidas y concretas. La principal estrategia es la intervención: en el plano geopolítico, se vio en Irán, en los ataques militares a las barcazas venezolanas y ahora, en la guerra de Gaza. Con la Argentina, Trump sigue la misma lógica: la intervención, en este caso, en el mercado cambiario y en la narrativa electoral directa y desafiante.
La imagen que proyecta el “intervencionismo” de Trump para tallar un mapa ideológico económico en todo el mundo creció en las últimas horas: obtuvo una legitimidad que no le pudo dar su gestión en la guerra en Ucrania. Por un lado, con el Premio Nobel de la Paz que recibió Corina Machado, la causa de Venezuela quedó consolidada como legítima, y aunque Trump no obtuvo el Nobel de la Paz, sus esfuerzos también se ven algo iluminados por el reconocimiento a Machado. Por otro lado, en la liberación de los rehenes israelíes en poder de Hamas, la efectividad del intervencionismo de Trump quedó expuesta ante todo el mundo. También, incluso, la avanzada contra China encontró argumentos con el anuncio de las nuevas restricciones chinas a la exportación de tierras raras, clave en la guerra tecnológica que busca liderar Trump y sus tecno aliados.
Ese cambio global también juega electoralmente en la Argentina. El Nobel a Corina Machado obligó al kirchnerismo y a la izquierda a salir del clóset cómodo en el que se había encerrado: dejó todavía más offside la declaración del candidato kirchnerista Jorge Taiana sobre Venezuela. Lo mismo con la liberación de los rehenes israelíes, que dejaron mal parados a las reticencias del candidato kirchnerista en Caba, Itai Hagman, en su posicionamiento sobre Israel y a Myriam Bregman, que desde la izquierda suele acompañar el voto legislativo kirchnerista, y viene evitando condenar a Hamas desde el 7 de octubre de 2023. El escándalo Espert quedó desplazado de la agenda política, que recuperó vigor en la típica polarización kirchnerismo-anti kirchnerismo vía la oposición república vs populismo anti republicano que beneficia al Gobierno.
La guerra geopolítica es riesgosa para un país periférico como la Argentina. No está para nada claro cómo hará el Gobierno para hacer equilibrio entre Estados Unidos y China. Hace una semana, en el Movistar Arena, Milei se enfundó en la skin de un Luke Skywalker hecho a base de inteligencia artificial para desafiar al kirchnerismo en la piel de una Cristina Kirchner convertida en la líder de las fuerzas oscuras interestelares. En su propia versión de Star Wars, un Milei Skywalker anticipó la autopercepción libertaria del rol histórico que le toca al Milei real en el mapa geopolítico, que quedó subrayada por los hechos de los últimos días: el nodo sudamericano de un fenómeno de transformación transversal a las naciones. Desarme de la gobernanza políticamente correcta pero ineficaz de Naciones Unidas y sus adyacencias, avance de la autoestima de una derecha dura para dar vuelta el signo de los tiempos y resolver dilemas históricos y polarización del intercambio global. En Estados Unidos, Trump como su arquetipo y en la Argentina, Milei como su espejo latinoamericano.
En los doce días que faltan hasta la elección legislativa, el Gobierno afronta tres tareas: conectar, por un lado, el éxtasis que vive en Washington con lo que pasa en la Argentina; por el otro, conectar la macro con la micro y, finalmente, trazar un puente entre la recuperación de la agenda de la conversación pública con la percepción de la base ampliada de votantes que pueden mejorar sus chances electorales. En esos tres esfuerzos se cifra la suerte del Gobierno el domingo 26.
Hoy Javier Milei llega a Estados Unidos para encontrarse con Trump. De Washington a la Argentina, el objetivo es que la ayuda inédita de la dupla Trump-Bessent se traduzca en confianza hacia el futuro y gobernabilidad argentina sostenible. Esa percepción debe instalarse no sólo en los mercados sino también en el mercado de los votos. Desde el viernes, después de que se conoció la intervención del Tesoro de Estados Unidos en el mercado cambiario argentino, el corazón de los mercados pareció registrar la señal y el dólar no dejó de bajar. La cuestión es si se mantiene la tendencia hasta el 26 de octubre.
De la macro a la micro, se da una nueva polarización argentina: “devaluar” o “reformar”. De Milei a Luis Caputo, pasando por el secretario de Política Económica José Luis Daza, devaluar es el camino fácil y el atajo del capitalismo de amigos para conseguir beneficios sin el esfuerzo de aumentar la productividad. El Gobierno confía en que las reformas laborales, tributarias y jubilatorias habilitarán un crecimiento de la productividad genuino. Trump y Besent, e inclusive Kristalina Georgieva, apoyan esa lectura.
Mientras, Bessent es el respaldo que Milei necesita para darle confiabilidad a su precio del dólar. Perú lo tiene desde hace casi veinte años a Julio Velarde frente al Banco Central del Perú, más estable que cualquier presidente. La Argentina de Milei lo tiene a Bessent. El mismo efecto pero por otros medios. Habla de un fracaso del plan económico, pero de un triunfo de la guerra de las galaxias a la que se subió Milei.
En los días que faltan hasta la elección, el oficialismo deberá afrontar el anuncio de la inflación de septiembre que se conocerá hoy y comprobar si la apetencia de dólares se mantiene a la baja ante la certeza de que la banda superior está bien controlada por el patrullaje de Estados Unidos al mando de Bessent. Quedan trece días hasta la elección legislativa para poner a prueba el poder disuasorio de la jugada.
La última vez, el anuncio por tuitear, eso de “hacer lo que haya que hacer”, mantuvo a raya la corrida cambiaria apenas tres días. Argentinos del mercado ven un cambio cualitativo en la compra de pesos que hizo Estados Unidos la semana pasada: fue una suma módica, 100 millones de dólares, pero el medio es el mensaje, y con esa movida quedó claro que “lo que haya que hacer” encontraba un curso de acción. Un hito en la historia de Estados Unidos.
Con la nueva estrategia, el Gobierno retomó el dominio de la agenda política. Todavía no queda claro cuánto influirá en los votantes.
Luciana Vázquez,Javier Milei,Donald Trump,Conforme a,Javier Milei,,Minuto a minuto. Javier Milei: las últimas medidas del Gobierno,,200 años de historia. Cómo es Blair House, la emblemática residencia de huéspedes presidenciales en Washington en la que se hospedará Milei,,»Si no aparecía Bessent, estábamos jodidos». Carlos Melconian habló sobre el auxilio económico de Estados Unidos al Gobierno
POLITICA
Con la salida de Lavagna, se fueron del Gobierno 45 funcionarios en solo dos meses

El cambio de año fue testigo de una ola de renuncias en el Gobierno, que acumuló 45 salidas de altos funcionarios en apenas dos meses. La aceleración de los recambios generó ruido dentro y fuera de la gestión: al menos siete desplazamientos correspondieron a puestos de alta jerarquía, incluso en organismos sensibles como la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), cuya conducción dejó el lunes pasado Marco Lavagna.
Detrás de estos movimientos conviven disputas de lealtades, diferencias técnicas, acusaciones de desprolijidades y malestar por pérdida de poder. En varios casos, el trasfondo remite a la interna entre las tribus oficialistas y a quién responde cada funcionario: el asesor presidencial Santiago Caputo; la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el ministro de Economía, Luis Caputo, y el exjefe de Gabinete Guillermo Francos, entre otros.
Según el seguimiento del politólogo Pablo Salinas, hubo 30 salidas en diciembre, 14 en enero y una en lo que va de febrero. Desde la asunción de Javier Milei, el Gobierno acumula 224 recambios de altos funcionarios: un promedio uno cada cuatro días. El Ministerio de Economía concentra el 34% de los desplazamientos, seguido por Capital Humano (13%), Jefatura de Gabinete (12%), Presidencia (8%) y Defensa (8%).
A mitad de mandato, el gobierno de Milei ya suma más renuncias que las registradas a lo largo de presidencias de Carlos Menem (201 y 114 en cada período), Mauricio Macri (190), Cristina Kirchner (158 y 127 en cada gestión), Néstor Kirchner (140), Raúl Alfonsín (123), Fernando de la Rúa (119) y Eduardo Duhalde (69). Así se desprende del relevamiento de Salinas. El único mandatario al que todavía no superó desde el regreso de la democracia es Alberto Fernández (273), un récord que, de sostenerse el ritmo actual, podría romperse en el segundo semestre.
Para Salinas, la aceleración repercute en la gestión por la parálisis administrativa y el temor de otros empleados a tomar decisiones que puedan costarles el cargo. En diálogo con , un exfuncionario sostuvo: “El recambio es malo porque no le da continuidad a los proyectos. Perjudica un montón [la gestión pública]”. A modo ilustrativo, agregó que al asumir le pidieron que “tirara a la basura” todo lo hecho por su antecesor y destacó que las internas entre las “muchas líneas” dentro del Gobierno desgastan la gestión.
La salida de Francos, por ejemplo, arrastró a funcionarios que orbitaban su gestión. Sin su principal interlocutor dentro del Ejecutivo –luego de la renuncia de Nicolás Posse–, el exvicejefe de Gabinete José Rolandi renunció a principios de diciembre, al quedar expuesto a la reconfiguración impulsada por Manuel Adorni, que eliminó el cargo. Cerca del exfuncionario explicaron a que rechazó la propuesta de convertirse en secretario parlamentario porque “le gusta la gestión más que la rosca”. “Los recambios en el gabinete grande vienen con cambios abajo por la confianza”, deslizaron.
Una dinámica similar alcanzó a Daniel Tillard en el Banco Nación, impulsado por Francos y reemplazado en diciembre por Darío Wasserman, cercano a Karina Milei y esposo de la presidenta de La Libertad Avanza en la Ciudad, Pilar Ramírez.
Las disputas de lealtades también atravesaron la SIDE e implicaron la salida de Sergio Neiffert, en diciembre. Según reveló Jorge Liotti en , su renuncia fue resultado de “una puja dentro del santiaguismo”, en la que el ahora extitular del organismo quedó desacoplado frente al subsecretario José Francisco Lago Rodríguez y el actual titular de la SIDE, Cristian Auguadra. Neiffert perdió la confianza de Santiago Caputo por presuntas desprolijidades –incluso contables– y por su acercamiento a Karina Milei.
La única renuncia de febrero hasta ahora fue la de Lavagna, probablemente la más resonante por el rol del Indec en la medición de precios. Su salida se produjo días antes de la primera difusión de la inflación bajo la nueva metodología de medición, finalmente suspendida. Adorni y el ministro Caputo admitieron que ese cambio fue el detonante, dado que el Gobierno prefiere inaugurarlo cuando se consolide el proceso de desinflación.
Las diferencias con la cúpula de la administración también explican la salida de Paulo “Paul” Starc de la Unidad de Información Financiera (UIF), donde duró menos de un año. Su renuncia –que data del 22 de enero– estuvo vinculada a discrepancias en torno a la reglamentación de la ley de inocencia fiscal. En los pasillos del organismo también mencionan diferencias personales y dificultades para tejer alianzas.
Otros casos estuvieron marcados por desgaste y pérdida de margen de acción. Juan Pazo dejó la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) en diciembre y Carlos Casares, el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) en enero, tras considerar que sus funciones habían quedado desdibujadas.
Casares sostuvo que fue considerado “prescindible” y afirmó a que siempre estará dispuesto a colaborar: “Pero solo si me consideran parte del equipo. No si voy a ser simplemente un instrumento. [Así] lo sentí cuando decidieron excluirme de la conformación del directorio del nuevo ente”. Renunció ante la inminente absorción de funciones del organismo por parte del al Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (Enrge), para el cual no fue seleccionado como titular.
El área de Transporte recibió un sacudón a fines de enero. Según reveló Diego Cabot en , Luis Caputo –desde Davos, Suiza– pidió la renuncia del secretario Luis Pierrini luego de una denuncia empresarial por presunta corrupción en subsidios que publicó . Horas después, los titulares de Trenes Argentinos Operaciones e Infraestructura –Gerardo Boschin y Leonardo Comperatore– imitaron el movimiento.
Una fuente cercana a Pierrini descartó que la acusación haya sido el detonante y que Luis Caputo haya pedido su desplazamiento, al tiempo que aseguró que su salida obedeció al desgaste de la gestión pública y de las internas. También advirtió que el ahora exsecretario de Transporte había decidido su renuncia junto a la de Pazo –en diciembre–, pero que esperó a pedido del ministro de Economía. Boschin y Comperatore, agregó, renunciaron porque responden al exfuncionario y también estaban desgastados.
También dejaron sus cargos entre diciembre y febrero Nicolás Germán, segundo de Rolandi; Oscar Moscariello, ahora exsecretario de Relaciones Parlamentarias; Gustavo Goenaga, del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales; Javier Milano, quien dejó la Secretaría de Provincias y Municipios; Pablo Santos, extitular del Registro Nacional de las Personas (Renaper); Carlos Frugoni, de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT); Nahuel Sotelo, quien renunció a la Secretaría de Culto y Civilización; Luis Petri, del Ministerio de Defensa; y Patricia Bullrich, ahora exministra de Seguridad, entre otros. Varios de ellos continuaron dentro del Estado, aunque reubicados en otras áreas.
conducción dejó el lunes pasado Marco Lavagna,pic.twitter.com/GGMGr4sG6m,December 16, 2025,el exvicejefe de Gabinete José Rolandi renunció,Daniel Tillard en el Banco Nación,reveló Jorge Liotti en LA NACION,admitieron que ese cambio fue el detonante,la salida de Paulo “Paul” Starc,reveló Diego Cabot en LA NACION,presunta corrupción en subsidios que publicó LA NACION,SIDE,Indec,Conforme a,,En San Lorenzo. Milei exaltó la devolución del sable de San Martín y criticó a “los cipayos que desfinanciaron las Fuerzas Armadas”,,Teslas baratos y el sueño del 0%. La profecía de Milei agita las urgencias del Gobierno,,Pacto en el peronismo. Kicillof acordó con el kirchnerismo, presidirá el PJ bonaerense y pidió por Cristina,SIDE,,Aval al Gobierno. Un juez rechazó un pedido para suspender el DNU de Milei que reformuló la SIDE,,Agente de inteligencia. Murió Raúl Guglielminetti, un símbolo del espionaje de la dictadura que se infiltró en la democracia,,Con la polémica reforma. El Gobierno fortalece el papel de las Fuerzas Armadas dentro del sistema de inteligencia
POLITICA
Patricia Bullrich no descartó postularse como candidata a jefa de Gobierno en CABA

La senadora de La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich, deslizó la posibilidad de postularse como candidata a jefa de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), pero tampoco descartó la idea de posicionarse en una formula libertaria para el 2027 como candidata a vicepresidenta.
Las declaraciones de la exministra de Seguridad del Gobierno de Javier Milei tuvieron lugar en el programa de Mirtha Legrand que se transmitió este sábado último a la noche.
Patricia Bullrich se metió en la polémica por la ropa y reveló que compró su traje afuera: “Lo pagué 50 dólares”
En ese marco, la senadora nacional dejó en claro que su paso por la Cámara Baja es solo un momento de cara a un futuro político que permanece abierto dado sus altos índices de imagen positiva y el precedente directo de su exitosa elección al Senado en CABA, donde sacó la mitad de los votos validos, un resultado que la consolida como contendiente a gobernar la ciudad en las próximas elecciones.
Posible candidatura a vicepresidenta
Sin embargo, en el programa, Bullrich dijo: “No estoy enfocada en elegir mi próximo cargo, sino en donde crean que voy a poder ser más útil”. En esa frase es en donde asoma, también la posibilidad de que pueda ser candidata a vicepresidenta por la formula que presente LLA en las presidenciales de 2027, presumiblemente acompañando una reelección de Javier Milei, si los números lo acompañan.
La legisladora, jefa del bloque libertario en el Senado, expresó que su paso desde el Ministerio de Seguridad al Congreso implicó un cambio de ritmo: “Vengo de una actividad más ejecutiva, y me costó recuperar la gimnasia parlamentaria; ese proceso de reunir votos es agotador”, se sinceró en el programa de La Chiqui.
Patricia Bullrich aseguró que el oficialismo cuenta con los votos para aprobar la reforma laboral
Pese a este cambio, y al futuro político en apariencia promisorio que le espera, dado los recientes resultados obtenidos en materia de votos, Patricia Bullrich reiteró que se siente inmersa en su rol legislativo, que en estos días tiene como eje garantizar la mayoría de votos a favor del proyecto de ley de la reforma laboral, que se tratará este miércoles.
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POLITICA
El kicillofismo se entusiasma de cara al 2027 y pide “afianzar el liderazgo de Axel” tras el triunfo en el PJ bonaerense

Las discusiones en el PJ bonaerense ganaron intensidad en los últimos meses, impulsadas por la figura de Axel Kicillof como referente destacado y posible candidato a presidente en 2027. La disputa tuvo este sábado una primera resolución, con la decisión del gobernador de aceptar la presidencia del partido a nivel provincial, sucediendo a Máximo Kirchner y con acuerdo de todos los sectores.
Esa situación llega en un contexto en el que la figura de Cristina Kirchner enfrenta un franco retroceso, agravado por su condena judicial y detención. Esta convergencia de hechos no solo modifica la distribución interna de poder, sino que también proyecta interrogantes sobre la renovación opositora de cara a 2027 y el futuro del movimiento justicialista a nivel nacional.
La reconfiguración del liderazgo se consolidó en la noche del viernes, luego de un acuerdo de cúpulas para que Kicillof sustituya a Máximo Kirchner en la conducción del PJ de Buenos Aires. Durante el sábado queda pendiente la definición de los consejeros, mientras la vicepresidencia primera recaerá en Verónica Magario, compañera de fórmula de Kicillof. Este reparto determinará los principales ganadores y perdedores de la interna peronista, y será determinante en la presentación de la nueva conducción.
Sobre el proceso que derivó en el cierre de la interna del PJ bonaerense habló Lucas Ghi, intendente de Morón, que forma parte del espacio del gobernador: “Tratamos de hacerlo de la manera más madura, más racional posible, sabiendo que no está en la agenda de las principales preocupaciones de nuestra gente”, expresó.
En ese marco, el intendente se entusiasmó con “afianzar el liderazgo de Axel, que me parece que tiene una potencia de cara a futuro importantísima, y poner este instrumento al servicio de la construcción de un gran espacio diverso, desde lo social, lo gremial, lo político, para articular una propuesta que no solo sea oposición al rumbo de este Gobierno nacional, sino que se constituya en una alternativa verdadera que genere entusiasmo”.
Al ser consultado en Radio Con Vos sobre una posible candidatura presidencial de Kicillof para 2027, Ghi señaló que aún falta para definir postulaciones, pero reconoció el crecimiento del mandatario más allá del ámbito provincial. “Axel es gobernador de la principal provincia, tiene desafíos diariamente que asumir. Estamos en un contexto muy complejo, con un gobierno nacional que ha decidido que sea su principal adversario, con lo cual ya lo ha subido al ring y, si me permiten, no con las mejores artes, trata de limitar su proyección, desfinanciándolo, castigándolo discursivamente, incluso incumpliendo obligaciones como transferir los fondos de seguridad, transferir los fondos de educación y un montón de otras cosas”.

De todas formas, Ghi evitó ser tajante y envió un mensaje de cara a fortalecer y ampliar el peronismo. “No se trata de nombres propios, se trata de proyecto de país y quién mejor en esta etapa, dadas las condiciones generales, encarna el mejor liderazgo, insisto, con el desafío de futuro. Axel también es muy generoso, es muy permeable a saber convocar a quienes todavía están afuera, los sectores independientes, a sectores que por ahí en su momento fueron atraídos por la política, hoy están desmovilizados, son indiferentes a lo que pasa”.
En ese marco, Ghi reflexionó sobre la importancia de reconstruir la fuerza del peronismo convocando a sectores hoy alejados y revitalizando la estructura partidaria. “Lo que necesitamos es volver a generar un espacio que concite interés, que fundamentalmente renueve la esperanza, que pueda haber un proyecto de país distinto. Yo creo que vamos a tener este año una gran crisis de empleo. Lo veo en mi distrito. Todos los días se acrecienta la gente que viene a pedirnos trabajo porque no tiene o porque ya con uno no le alcanza. Para eso hay que formular una propuesta, hay que tener un plan, hay que trazar una estrategia. El PJ no tiene que ser solo un ámbito netamente administrativo, tiene que ponerse al frente de la reconstrucción de la esperanza a nivel provincial y nacional”.
Lo que deja la interna del PJ bonaerense de cara al 2027
El avance de Kicillof supone un quiebre en el molde kirchnerista. El actual gobernador eligió dar un salto riesgoso al asumir esta responsabilidad, sorteando las críticas por su estilo deliberativo, en contraste con las demandas de conducción vertical de algunos intendentes del conurbano. En el entorno del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la apuesta fue conseguir más lugares estratégicos bajo el argumento de que la mayoría del peronismo local respalda el liderazgo de Kicillof y exige mayor peso en la toma de decisiones.
En el peronismo provincial, la unidad suele presentarse como argumento central de cada movimiento, aunque muchas veces encubre tensiones de fondo. La llegada de Kicillof generará fricciones respecto al perfil del partido: mientras el camporismo reclamará que la libertad de Cristina Kirchner figure entre las prioridades, los intendentes alineados con el kicillofismo tendrán como meta reorientar la agenda hacia una propuesta de oposición a las políticas de Milei y la preparación para la próxima contienda presidencial.
La estrategia de Kicillof incluye fortalecer el bloque de gobernadores de Unión por la Patria, en un intento por dotar de mayor peso federal a su figura, trascendiendo los límites bonaerenses e impulsando la construcción del MDF en otras provincias. Este movimiento apunta a nacionalizar su liderazgo y convertirlo en eje de un debate de alcance mayor.
Dos narrativas diferentes emergen sobre la asunción de Kicillof: una victoria sobre La Cámpora por el control del PJ, y, a la vez, una consecuencia de aceptar las reglas impuestas por Máximo Kirchner. Tales interpretaciones trasladan sus repercusiones tanto a los círculos de La Plata como a San José 1111, y se espera que con el tiempo pierdan vigencia, aunque en el corto plazo serán fuente de tensiones.
La prolongada crisis del peronismo, sumida en una sucesión de disputas internas, carece por ahora de líderes que impulsen un debate trascendente a nivel nacional. Como lo describió un dirigente peronista a Infobae, “la discusión está atrapada en la vida del kirchnerismo, sin referentes del interior que logren correr el eje político más allá de la provincia de Buenos Aires”. Mientras tanto, Kicillof inicia este nuevo ciclo tras seis años de gobierno bonaerense, aceptando un desafío que redefine su rol y lo instala en una posición central al frente del PJ Bonaerense.
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