ECONOMIA
Martín Rappallini, presidente de la UIA: “Hay que crear un clima de confianza para poder revertir la recesión”

En un contexto difícil para la industria manufacturera, con niveles de actividad que no logran recuperar la pérdida del 2024 debido a las altas tasas de interés, la merma en el consumo, la competencia de los productos importados y un tipo de cambio que considera que no es competitivo para la exportación, el presidente de la UIA, Martín Rappallini, dialogó con Infobae y remarcó la “imperiosa urgencia” que se requiere para que se avance en la reducción del denominado “costo argentino”.
El industrial se mostró confiado en que ese objetivo podrá lograrse a partir de acuerdos políticos generados luego de las elecciones y consideró de vital importancia el acuerdo comercial con los Estados Unidos que está próximo a anunciarse.
— ¿Cómo está actualmente la industria, tras un semestre complicado?
— La industria venía en tres velocidades hasta julio. Tenías un sector que mostraba crecimiento, otro que se mantenía en recuperación y un tercero, el más grande, que caía cerca de un 20% con respecto a 2022. Desde julio, cuando subieron las tasas de interés, observamos un freno en todos los sectores. Los que tenían crecimiento retrocedieron y los que ya venían cayendo acentuaron esa tendencia.
“Los últimos tres meses resultaron especialmente complejos para la industria. El dato de caída de empleo en julio llegó a 3.300 desvinculaciones y en el primer semestre sumamos unos 12.000 puestos perdidos”
Los últimos tres meses resultaron especialmente complejos para la industria. El dato de caída de empleo en julio llegó a tres mil trescientas desvinculaciones y en el primer semestre sumamos unos doce mil puestos perdidos, lo que da un promedio de casi mil setecientas por mes.
— ¿Cuánto empleo industrial proyectan que podría perderse en todo el año, si se mantiene la tendencia?
— Si este ritmo continúa, podemos estar cerca de 20.000 puestos perdidos en todo el año. La situación es delicada y esperamos que se pueda revertir cuanto antes.
— ¿Tienen expectativas de que el año próximo la tendencia pueda cambiar? ¿Ve algún factor que permita una recuperación?
— Lo más importante es lograr estabilizar la economía. En este momento hay tensión cambiaria y aguardamos que después de las elecciones se genere un llamado al diálogo y se tranquilicen los mercados. Cuando existe estabilidad y confianza, la economía puede crecer. Sin confianza ni tranquilidad, los empresarios no toman decisiones. Al igual que quienes consumen, la incertidumbre frena la actividad. Por eso, después de las elecciones, lo fundamental será propiciar un clima de confianza para poder revertir la recesión.
— ¿Considera que el modelo económico afecta a la industria, más allá de lo coyuntural? ¿La apertura comercial representa una amenaza mayor ahora?
— La apertura es solo una parte del problema. Hoy muchos sectores padecen más la caída de la actividad que el impacto de la apertura. La competencia internacional influye, pero todos los países compiten e interactúan en mercados integrados. El principal problema para nosotros es el costo argentino. Sostenemos que no se soluciona aislándose, sino igualando las condiciones. Hay que bajar impuestos y avanzar con reformas estructurales. Es el único camino, porque todos los países de la región ofrecen mejores condiciones a sus empresas.
— Si la economía logra reactivarse, la importación se llevará una parte del mercado…
— Si aumenta la presencia de productos importados, creemos que las reformas se vuelven urgentes. En la UIA estamos trabajando en dos reformas que consideramos prioritarias: la fiscal y la modernización laboral. Sin esas reformas, será imposible competir.
“En la UIA estamos trabajando en dos reformas que consideramos prioritarias: la fiscal y la modernización laboral. Sin esas reformas, será imposible competir”
Además, hacen falta controles globales sobre importaciones y mecanismos para monitorear el dumping, como valores de referencia y otros instrumentos usados en todo el mundo. Especialmente frente a la agresividad de algunos países, como China, que colocan bienes por debajo del valor real, lo que afecta a la industria local.
— ¿Qué análisis hace sobre la volatilidad cambiaria y qué expectativas tiene respecto de la política de bandas sin intervención pos elecciones?
— Desde la UIA no tenemos una postura sobre un valor puntual del dólar. Creemos que lo indispensable es trabajar sobre el costo argentino. El mercado fijará el nivel necesario, pero es fundamental lograr un dólar de equilibrio que sea razonable y permita el funcionamiento ordenado de la economía.
— ¿Cómo está hoy el vínculo con el Gobierno?
— Con el Presidente existe un pedido de reunión junto al Grupo de los Seis (G6), que agrupa a las principales cámaras empresarias. Eso será después de las elecciones y la idea es dialogar y exponer nuestra visión sobre la economía y la producción. Además, mantenemos contacto diario con distintos funcionarios: el ministro Caputo, Pablo Lavigne y Federico Sturzenegger, con quienes gestionamos temas y llevamos propuestas y problemas de la industria.
— Frente a la necesidad de reformas fiscal y laboral, ¿piensa que se podrá avanzar en el corto plazo o prevé demoras por falta de consensos políticos?
— Trabajamos mucho con gobernadores y dirigentes políticos. Presentamos un nuevo contrato productivo el Día de la Industria, que parte de la necesidad de una reforma fiscal y la modernización laboral. Creemos que durante el año legislativo próximo esos temas deberán tratarse para destrabar el desarrollo de la Argentina. Las reformas estructurales ya no pueden postergarse.
— ¿Qué expectativas le genera el acuerdo comercial con los Estados Unidos?
— Desde el sector industrial vemos con muy buenos ojos el acuerdo con Estados Unidos porque representa una gran oportunidad para colocar productos argentinos. El acuerdo permitirá competir con actores globales como China, México, Canadá, Europa y Brasil, y nos da condiciones preferenciales.

Argentina es muy competitiva frente a los productos estadounidenses. Hay que considerar que Estados Unidos importa casi tres billones y medio de dólares por año. Se abre un panorama ideal, porque el país quedará mejor posicionado que otros proveedores.
— ¿Cuántos productos entrarían en el acuerdo?
— El listado inicial abarcó 100 posiciones, pero creo que sumarán más productos. En autopartes, Estados Unidos importa USD 350.000 millones desde México. Si Argentina logra exportar entre USD 30.000 y USD 40.000 millones, ese salto sería histórico. Alimentos es otro rubro donde podríamos ganar mercado rápidamente. Con EEUU, la balanza es superavitaria, pero siempre hubo competencia de otros países, por lo que este acuerdo puede facilitar el acceso.
ECONOMIA
Subsidios y competencia feroz: cómo funciona el rígido sistema estatal que empuja a los autos chinos al mercado global

Mientras se conocen nuevas cifras de ventas de autos en su propio país, con un segundo mes de liderazgo de Geely sobre BYD en enero y febrero, el mundo occidental, y particularmente Latinoamérica, empieza a sentir el efecto de una puja interna entre fabricantes chinos que los obliga a salir a conquistar nuevos mercados para consumir su sobreproducción de vehículos.
Del mismo modo que ocurre en muchos otros aspectos, la estrategia de las automotrices chinas es algo que se conoce más por los números que por los anuncios. En el último año, el crecimiento global de ventas de autos de ese origen pasó de 10,5 a 13,1 millones de unidades, un alza del 23,9 por ciento.
“No debe sorprender el avance que tuvo la industria china porque si uno mira varios años atrás, ellos fueron impulsores de la llegada de fabricantes occidentales a instalar plantas con beneficios pero con la condición de hacerlo en alianza o asociación con marcas chinas. Eso les dio el conocimiento que necesitaban de un mundo que no dominaban, como es el de lo autos, y luego le agregaron su tecnología”, dijo uno de los más importantes ejecutivos de la industria argentina del auto.
“Lo que pasa ahora es que se están peleando entre ellos para dominar el mercado interno y se están ‘matando’ entre sí con precios que no pueden sostener para seguir vendiendo. Por eso salieron a expandirse de una manera tan agresiva a nuevos mercados”, explicó.
Parte de esa expansión es posible por un fuerte incentivo a las exportaciones que ofrece el propio Gobierno chino a sus fabricantes. Sin embargo, el método no es el que muchos imaginan, por medio de subvenciones directas, sino a través de un mecanismo que los obliga a vender más para ganar más.
“Ellos pueden pagar sus ventas a 300 días de plazo a casa matriz, lo cual es una locura para los tiempos de la industria. Imaginen que en 2023, prácticamente se paralizó la producción de autos aquí en Argentina porque nadie podía sostener una operación industrial pagando a 180 días, porque los proveedores no lo aceptan. Ellos, en cambio, pueden ‘hacer caja’ con ventas a precios muy competitivos porque a sus proveedores les paga el propio Estado, que hace las veces de financiera”, explicó un ejecutivo brasileño a Infobae.
Pero como los aranceles de importación siguen siendo una limitante para esa expansión, cinco marcas ya pusieron un pie en Brasil (BYD, Geely, Great Wall, Chery y Leapmotor) para fabricar localmente y una sexta automotriz (GAC) está avanzando en el mismo camino. Si consiguen una integración mínima del 10% de contenido de partes locales, podrán exportar dentro de la región – Argentina incluida – sin pagar arancel y sin cupos de unidades.

Un reciente informe elaborado por Jesús A. Rodríguez Albornoz, consultor mexicano especialista en estrategia y datos con foco en el sector automotriz, permite ver el cambio que se produjo a nivel mundial en el último año, y especialmente en Latinoamérica.
Según el documento, el mercado global de vehículos chinos de nuevas energías (NEV), esencialmente de autos electrificados, mostró un crecimiento sostenido y significativo entre 2024 y 2025. El volumen total alcanzó las 23.686.728 unidades, con una expansión interanual del 23,9%, ya que en 2024 se habían vendido 10.580.075 automóviles y el año pasado esa cifra subió hasta las 13.106.653 unidades. En base a esta tendencia expansiva, la proyección que se hace es de alcanzar los 16,2 millones de automóviles para finales de 2026.
Las marcas que lideran ese crecimiento se dividen en dos categorías: los líderes de volumen y los de un crecimiento acelerado. En el primer grupo están BYD como la de mayor volumen de ventas con 4.500.000 unidades anuales; Geely, con 1.690.000; y SAIC, con 1.643.000.
En cambio, las que registraron el mayor crecimiento fueron Dongfeng un 80% para llegar a 900.000 vehículos; GAC con un 70% y 850.000 unidades, y Changan, que vendió más autos, 1.200.000 vehículos, pero con una tasa del 64,8% de mejora interanual. Sorprende el bajo volumen de la marca que más autos vendió en 2025 en Argentina, BAIC, que alcanzó las 220.000 unidades, aunque con un crecimiento del 46 por ciento.

La industria automotriz china se focalizó en 2025 en una región en particular, Latinoamérica, donde ya alcanzó el 85% del mercado de autos electrificados, según resalta el mismo informe. La significación del dato toma más fuerza al compararlo con su propio país de origen, donde las marcas nacionales tienen el 94%, mientras que en Europa apenas llegan al 13 por ciento.
Un dato final que presenta el estudio indica que a pesar del crecimiento de los autos híbridos, el mayor porcentaje de autos chinos son eléctricos, un 61,8%, mientras que los PHEV (Híbridos enchufables) alcanzan el 38,2%.
Los principales fabricantes así lo confirman con sus números. En el acumulado de los últimos dos años, BYD produjo 8,8 millones de autos de los cuales el 62% son eléctricos y el 38% híbridos; mientras que Geely fabricó 3.4 millones de unidades y SAIC 2,8 millones y ambas mantienen la misma proporción de cada tecnología.
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ECONOMIA
La morosidad golpea a los bancos y Supervielle cerró 2025 con pérdidas por $48.500 millones

El sector bancario viene atravesando un momento complejo en la Argentina: con márgenes más estrechos, menor liquidez y crecientes señales de alerta por el aumento de la mora, los balances están mostrando números rojos.
Ahora fue el turno de Grupo Supervielle, que reportó una pérdida neta de $19.525,3 millones en el cuarto trimestre del 2025. La cifra en rojo contrasta con la ganancia de $37.075,8 millones de igual período del 2024, pero marca una mejora sustancial respecto al trimestre anterior.
Cabe destacar que en el tercer trimestre del 2025, la entidad había acumulado pérdidas por $54.223,6 millones. La reducción de 64% entre un trimestre y otro refleja la normalización gradual de las condiciones financieras que comenzó a sentirse tras las elecciones legislativas de octubre.
Sin embargo, el año completo dejó números negativos: Supervielle cerró el año fiscal 2025 con una pérdida acumulada de $48.582,4 millones, un giro completo respecto a la ganancia de $164.675 millones que había registrado en el año fiscal 2024.
Morosidad récord y apretón monetario: cóctel complicado para bancos
El caso del Grupo Supervielle no es aislado. La morosidad crediticia alcanzó su nivel más alto en casi dos décadas. La proporción de argentinos que dejaron de pagar sus créditos bancarios -o el resumen mensual de sus tarjetas- trepó al 10,3% en enero de 2026, una dinámica que también se observó en el resto de la industria.
El número es elocuente. Hace apenas un año, en enero de 2025, la mora era de solo 2,67%. El salto se aceleró en los últimos meses: diciembre de 2025 cerró en 9,3%, lo que significa que en un solo mes el deterioro sumó un punto porcentual completo.
Los préstamos personales muestran el panorama más crítico. En este segmento, la incobrabilidad llegó al 13,2%.
El Banco Central (BCRA) publicó este viernes el Informe de Bancos con datos actualizados a fines de enero de 2026. Allí confirmó que el saldo de financiaciones al sector privado en situación irregular alcanzó el 6,4% del total.
Es el mayor nivel desde comienzos de 2005. En aquel entonces, la estadística aún estaba distorsionada por los préstamos renegociados tras el colapso de la convertibilidad en 2002.
Según el último informe de Moody’s, los niveles de morosidad en el sistema financiero argentino seguirán deteriorándose durante el primer semestre y comenzarían a estabilizarse de forma gradual hacia la segunda mitad del año. La calificadora advierte que este proceso ya se refleja tanto en los indicadores de mora como en los cargos por incobrabilidad, que están presionando la rentabilidad del sistema en un contexto de creciente competencia por resultados.
En ese marco, la morosidad del sector privado alcanzó el 5,5% en diciembre de 2025, el nivel más alto desde julio de 2021. El deterioro fue impulsado principalmente por el segmento de familias, donde la mora trepó al 9,3%, mientras que en el caso de las empresas se ubicó en 2,5%.
Según Moody’s, el aumento en la proporción de préstamos con pagos atrasados se dio en un entorno macrofinanciero volátil, marcado por tasas de interés elevadas —tanto nominales como reales— que encarecieron el financiamiento para los deudores.
La calificadora también destacó que el deterioro de los salarios reales agravó la capacidad de pago de los hogares. A esto se sumó el proceso de desinflación, que redujo el efecto licuador que antes tenía la inflación sobre el valor real de las cuotas, incrementando así la carga de los servicios de deuda.
La entidad remarcó que «el deterioro de la cartera continuará presionando la rentabilidad del sistema financiero, principalmente a través de mayores cargos por incobrabilidad, en un contexto de suba de la mora en todo el sistema financiero»».
El negocio bancario se reconfiguró en 2025, con entidades que intentaron redefinir su rol tras años de financiar casi exclusivamente al sector público. Si bien el crédito mantuvo su expansión y la intermediación financiera -esto es, captar pesos de los ahorristas para prestarlos a una tasa- también creció, los bancos cerraron el año con márgenes más estrechos, menor liquidez y crecientes señales de alerta por el aumento de la mora y el avance de las fintech.
El endurecimiento monetario que consolidó el Gobierno a lo largo del año secó la plaza de pesos. Para el sistema, implicó el fin de la «bicicleta» asociada a los pasivos remunerados del Banco Central. Sin ese flujo sostenido de fondos públicos, las entidades se vieron forzadas a volver a su función esencial: canalizar crédito hacia el sector privado.
Los últimos datos del Bancos del Banco Central reflejaron, justamente, una contracción en los márgenes financieros. En un contexto de fuerte competencia por los depósitos, el spread -es decir, la brecha entre la tasa que se paga por los fondos y la que se cobra por los préstamos- se redujo a niveles mínimos en cinco años.
Un cierre de año con altibajos
Desde la entidad explicaron que el último trimestre del año pasado mostró dos caras bien diferenciadas. Octubre arrastró la volatilidad preelectoral y tasas de interés reales que presionaban sobre toda la operatoria bancaria.
El panorama cambió a partir de noviembre. Las elecciones de medio término celebradas a fines de octubre destrabaron una normalización de las condiciones monetarias que incluyó baja de tasas, mejora en la liquidez del sistema y cierta flexibilización de los requerimientos de efectivo mínimo.
Esos cambios favorecieron una recuperación en la captación de fondos y en la intermediación financiera. Sin embargo, la rentabilidad del banco siguió sintiendo el impacto rezagado del período restrictivo previo.
El margen financiero neto mostró recuperación trimestral significativa. Pero los costos de riesgo de crédito permanecieron elevados, arrastrando la performance general del negocio.
Rentabilidad en caída y las claves detrás de los números en rojo
Los indicadores de rentabilidad reflejaron la dureza del año. El ROE (retorno sobre el patrimonio) del cuarto trimestre del 2025 quedó en -7,7%, mientras que el ROA (retorno sobre los activos) alcanzó -1,0%.
Para el año completo, el ROE de Supervielle fue de -4,6%, muy lejos del 15,7% que había marcado en el año fiscal 2024. La variación responde al combo de condiciones contractivas extraordinarias y mayores cargos por incobrabilidad.
Los gastos operativos crecieron en el último trimestre del año pasado. El incremento obedeció a gastos administrativos estacionalmente más altos y a iniciativas de posicionamiento comercial de fin de año.
Sin embargo, la entidad destacó avances en eficiencia estructural. Los gastos de personal bajaron en términos reales, como resultado de un control de costos disciplinado.
Los ingresos por servicios netos se mantuvieron prácticamente planos durante el trimestre. Los mayores ingresos del broker fueron compensados por menores ingresos de servicios bancarios, ya que las medidas de repricing implementadas sobre el cierre del año tuvieron impacto limitado.
El deterioro de activos marcó a fuego el 2025
Los cargos por incobrabilidad subieron de manera significativa a lo largo de 2025. El deterioro de la calidad de los activos estuvo directamente vinculado al contexto macroeconómico menos favorable que enfrentó el país.
El problema se amplificó por el fuerte crecimiento de la cartera de préstamos que el banco había registrado en el año anterior. Ese impulso previo chocó contra un entorno más complejo en 2025.
Desde Supervielle reconocieron que los resultados del año fiscal 2025 reflejan desafíos macrofinancieros, aunque también señalaron mejoras estructurales. La compañía destacó que logró avances significativos en eficiencia de costos, con gastos de personal y administrativos cayendo en términos reales, y mantuvo una generación de ingresos por servicios resiliente.
Pero esas mejoras no alcanzaron. Fueron más que compensadas por la compresión del margen financiero neto durante el período de mayor endurecimiento monetario y por los mayores cargos por incobrabilidad asociados al crecimiento de la cartera desde marzo de 2024.
Optimismo para 2026 con reformas en marcha
Patricio Supervielle, Presidente y CEO de Grupo Supervielle, mostró una mirada positiva sobre lo que viene: «Cerramos 2025 con un renovado optimismo sobre el sistema financiero argentino y sobre nuestro rol en su continuo desarrollo«, afirmó.
El ejecutivo reconoció la volatilidad que marcó el último trimestre del 2025, vinculada a las elecciones de medio término, cierto repunte inflacionario y tasas reales elevadas. Pero subrayó que el entorno macroeconómico más amplio continúa mostrando señales alentadoras.
Destacó la estabilidad del tipo de cambio, el mantenimiento del superávit fiscal respaldado por un saldo comercial positivo, y el impulso que ganó la agenda legislativa. La aprobación reciente de la reforma laboral representa un hito clave, al impulsar la competitividad y promover el empleo formal.
«A medida que la inflación continúa descendiendo y que las condiciones monetarias y los requerimientos de efectivo mínimo se normalizan, esperamos que la liquidez se recupere y que las tasas nominales disminuyan», proyectó Supervielle.
Esas condiciones, según el CEO, sentarán las bases para una expansión sostenida del crédito y de la actividad económica en los próximos meses.
«Con una base de capital robusta, una gestión del riesgo disciplinada y un ecosistema digital escalable, Grupo Supervielle está bien posicionado para acompañar la reactivación de la Argentina y aprovechar la próxima fase de crecimiento», concluyó el CEO.
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ECONOMIA
Con el petróleo arriba de 100 dólares el barril, esperan nuevos aumentos de los combustibles

Si los actuales precios internacionales de los combustibles se mantienen “es inevitable” que haya nuevos reajustes de los precios de los combustibles dijo el exsecretario de Energía y expresidente de YPF Daniel Montamat, titular de la consultora energética Montamat & Asociados.
Al inicio de esta semana los precios de los combustibles en la Argentina, en particular en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ya habían aumentado en torno del 9% respecto a los valores que tenían el 28 de febrero, cuando se iniciaron los bombardeos de Israel y Estados Unidos sobre Irán y se inició la actual guerra en Medio Oriente, que prácticamente clausuró el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo y 33% del GNL mundial, se extendió con los bombardeos de Irán a otros países de la zona del Golfo y escaló en términos de daño energético con el bombardeo a infraestructuras clave tanto en Irán como en Qatar.
Las últimas acciones bélicas fueron leídas en los mercados internacionales como el paso de un daño económico coyuntural a otro de tipo estructural, con importantes caídas de la producción de petróleo y gas y, por ende, aumentos duraderos de los combustibles a nivel mundial.
En ese contexto, empiezan a debilitarse las proyecciones que hasta mitad de la semana se mantenían, reflejadas en precios “futuros” del petróleo bastante más bajos que los valores actuales.
El barril de Brent cotizó ayer viernes a poco más de USD 112 el barril y empiezan a tambalear las previsiones implícitas en los mercados de futuros, que anticipaban un derrumbe de valores una vez superada la guerra, que se pensaba menos extendida geográfica y temporalmente.

En la semana, los precios de la nafta super de YPF en las estaciones de servicio de CABA pasaron de un promedio de $1.738 a $1.803, los de la nafta Infinia de $1.899 a $1.975 y los del Infinia Diesel (gasoil) de $1.955 a $2.033 y si bien Horacio Marín, presidente de la petrolera de mayoría estatal señaló hace unos días que la empresa irá “amortiguando los aumentos”, es incierto hasta qué punto podrá hacerlo y qué hacen las demás comercializadoras, bajo las marcas Shell, Axion y Puma.

Según Jorge Lapeña, presidente del Instituto de Energía Argentina General Mosconi, el Estado tiene herramientas para evitar que los precios en el mercado local sigan automáticamente los valores internacionales, priorizando el abastecimiento interno.
Además, legisladores del kirchnerismo propusieron en el Congreso tratar un proyecto de ley para obligar a las petroleras y al Estado a informar por anticipado cualquier cambio de precios y restablecer el mecanismo oficial derogado por la resolución 717/2025, que establecía el “Sistema en Línea de Información de Precios en Surtidor”, que obligaba a comunicar con no menos de 72 horas de anticipación cualquier ajuste en los valores de nafta y gasoil.
A partir de esa resolución, los cambios en los valores pueden hacerse sin comunicación previa. La idea implícita es que marcas y estaciones de servicio compitan intensamente por el favor de los automovilistas. Hubo también un amparo colectivo en ese sentido, a consideración de la Justicia.

De hecho, si bien el gobierno es partidario del libre mercado y de aplicación del concepto de “paridad de exportación” (que el precio que se pague en el mercado interno refleje la evolución de los precios internacionales, a su vez indicador de la capacidad de las petroleras y del país de hacerse de dólares vía exportación de hidrocarburos), una reciente señal refleja preocupación por los efectos que la situación podría tener sobre la economía local, en particular sobre la tasa de inflación.
Producto de esa preocupación, la Secretaría de Energía introdujo un cambio en el período estacional para que se complete en abril la licitación para la importación privada de GNL, que será recién a partir del 1 de mayo, lo cual demorará el traslado a precios locales de la importación de GNL que la Argentina empieza a hacer a partir de abril para cubrir el aumento de gas de los meses de invierno.
Más allá del efecto “amortiguador” de YPF y de demorar al menos un mes el efecto de los mayores precios del gas, Montamat subrayó al sitio especializado Surtidores la altísima volatilidad del mercado internacional. “El barril sube a 116 y baja a 106 dólares según las expectativas del conflicto en el Golfo y lo que pase con el Estrecho de Ormuz” y la Argentina no puede ignorar esas referencias externas. “Las refinadoras no integradas están pagando paridad de exportación. El problema es que los combustibles no están todavía ajustados en el surtidor a esos valores”, indicó. Según sus estimaciones, cuando el barril promediaba entre 87 y 88 dólares, las naftas estaban un 6% por debajo de la paridad de importación y el gasoil un 16%. “Si se mantienen estos precios, es inevitable que haya nuevos reajustes”, concluyó.
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