INTERNACIONAL
Elecciones en Bolivia: los candidatos Jorge “Tuto” Quiroga y Rodrigo Paz se disputan la presidencia en un histórico balotaje

Bolivia celebra este domingo una histórica segunda vuelta presidencial, la primera en su historia, en la que los electores deben elegir entre el ex presidente Jorge “Tuto” Quiroga y el senador Rodrigo Paz. El resultado marcará el inicio de una nueva etapa política y económica dejando atrás casi dos décadas de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS).
En los comicios de agosto pasado, donde también se eligió al nuevo Parlamento, ninguno de los candidatos alcanzó el porcentaje necesario para imponerse en primera vuelta: Paz, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), obtuvo el 32,06%, y Quiroga, de la alianza Libre y presidente boliviano entre 2001 y 2002, logró el 26,70%.
La segunda vuelta, contemplada en la Constitución vigente desde 2009, establece que la Presidencia y Vicepresidencia recaen en la fórmula que obtenga más del 50% de los votos válidos, o al menos el 40% con una diferencia de diez puntos sobre el siguiente.
Este 19 de octubre, por primera vez será utilizado este mecanismo para definir quién liderará el país durante el próximo quinquenio; resultará ganador el binomio que logre la mayoría de los votos emitidos.
A continuación, la cobertura minuto a minuto:
Los aspirantes a la Vicepresidencia de Bolivia
El candidato junto a Paz es Edmand Lara, un ex policía de 40 años conocido en TikTok como “el capitán Lara”, donde promueve valores morales y se opone al poder estatal. Su figura ha generado controversia por insultar a rivales y acusar a periodistas y medios de ser “prensa vendida” sin aportar pruebas.
Por su parte, el compañero de fórmula de Quiroga es Juan Pablo Velasco, un emprendedor de 38 años vinculado a startups de delivery y movilidad. Velasco enfrentó críticas por antiguos tuits con expresiones racistas contra la población andina, cuya autoría negó.
Balotaje en Bolivia: Rodrigo Paz y Jorge Quiroga se disputan la presidencia de un país en crisis tras dos décadas del MAS en el poder
Más de siete millones de bolivianos están convocados este domingo para participar de segunda vuelta sin precedentes. Los dos candidatos plantean un giro hacia políticas liberales para recuperar la estabilidad económica

Este domingo, Bolivia celebra la segunda vuelta electoral para elegir entre los dos candidatos mejor posicionados en los comicios de agosto, el senador Rodrigo Paz y el ex presidente Jorge “Tuto” Quiroga (2001-2002). El ganador dirigirá el país durante los próximos años en un contexto complejo: Bolivia se encuentra en recesión con proyecciones negativas para los próximos años y con una profunda crisis económica a consecuencia del desplome de la industria del gas que fue su principal fuente de ingresos.
Cómo llegan los candidatos presidenciales a la segunda vuelta electoral
Paz se presenta por primera vez como aspirante al Ejecutivo, tras una trayectoria política de dos décadas que incluye cargos como diputado, alcalde de Tarija y actualmente senador. Quiroga, en cambio, busca una vez más la presidencia de su país, luego de haber ejercido el cargo por un año entre 2001 y 2002 tras la renuncia de Banzer.
El líder del PDC logró atraer a votantes insatisfechos con el MAS y cuenta con respaldo de sectores moderados, mientras que Quiroga tiene el apoyo de empresarios y electores que valoran su experiencia y conexiones internacionales.
La Unión Europea envió 120 observadores a Bolivia para supervisar las elecciones

El bloque europeo desplegó 120 observadores en las nueve regiones del territorio boliviano con el objetivo de inspeccionar la segunda vuelta presidencial. La misión, liderada por Davor Ivo Stier, busca monitorear el desarrollo electoral y resguardar la integridad del proceso.
El contingente está compuesto por miembros del Parlamento Europeo, diplomáticos de los países de la Unión Europea presentes en Bolivia y observadores de Canadá, Noruega y Suiza. Todos participaron en una capacitación en La Paz sobre el contexto local, seguridad y la metodología de observación establecida.
El TSE de Bolivia advirtió sobre las sanciones “legales y económicas” que recibirán los votantes que no participen del balotaje
El proceso electoral cuenta con la presencia de observadores internacionales y medidas estrictas para asegurar su legalidad. El organismo boliviano aseguró que podrá multar a quienes no emitan su sufragio
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia advirtió este sábado, a horas de la segunda vuelta electoral, la imposición de “diversas sanciones” a quienes no acudan a votar durante el balotaje presidencial de este domingo que enfrenta a los candidatos Jorge “Tuto” Quiroga y Rodrigo Paz.
Las multas por incumplir deberes electorales en los comicios bolivianos

- Si una persona designada como jurado no se presenta, debe pagar 1.375 bolivianos (unos 200 dólares), equivalente al 50% del salario mínimo nacional.
- Irse sin permiso del recinto, 825 bolivianos.
- Quienes no voten o no presenten su certificado de sufragio en los 90 días posteriores en las entidades bancarias deberán abonar 550 bolivianos y quedarán impedidos de realizar trámites, trabajar en el sector público o solicitar pasaporte por tres meses.
- Circular en un vehículo que no tenga autorización del órgano electoral lleva a la retención del rodado hasta la medianoche del lunes 20 de octubre y una multa de 550 bolivianos.
El horario de votación del balotaje
Las mesas estarán abiertas a partir de las 08:00 y hasta las 16:00. Aunque el horario de inicio y cierre es estricto, si hay fila en las mesas, se atenderá a los ciudadanos que estén formados aguardando por su turno para emitir el sufragio.
Qué sistema de votación utilizará Bolivia para contabilizar los sufragios

El Gobierno boliviano volverá a utilizar el Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (Sirepre) para informar al cierre de la jornada electoral del domingo. El proceso estará acompañado por misiones de observación nacional e internacional, entre ellas las de la Unión Europea (UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA), que ya participaron en la primera vuelta.
Desde el jueves rige el periodo de silencio electoral y, desde el viernes, el “auto de buen gobierno”, que restringe aglomeraciones, reuniones masivas y la venta de bebidas alcohólicas. Este domingo, además, se prohibirá la circulación de todo vehículo sin autorización del órgano electoral.
Tras 20 años de gobierno de izquierda, Bolivia está a punto de dar un giro hacia la derecha
La pregunta es: ¿a qué velocidad?

Cuando Rodrigo Paz llegó a su último acto de campaña en El Alto, la extensa ciudad situada en una meseta que domina la capital boliviana, La Paz, la multitud llevaba horas bajo el sol abrasador. Por suerte, había acudido preparada con cajas de cerveza y un picnic a base de papas. “Los pueblos indígenas somos mayoría y volveremos a ganar”, grita un hombre bien alimentado, lo que provoca que todos los presentes entonen el grito de victoria aimara: “¡Jallalla!“.
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Diana Bellessi: “Un buen poema es llamar al mundo y que el mundo te conteste, no más”

Dentro de un rato, cuando el sol empiece a retirarse de la copa de esos árboles del patio, Diana Bellessi va a decir: “Ahora te quiero leer un poema cortito” y con ese fraseo cortado que ya es una marca, va a decir: “Hoy la muerte se hizo presente/ de un modo nuevo, no en las cosas/ sino en mí, cuerpo y mente ya lo saben/ aunque yo, no lo sé”.
Ochenta años está por cumplir la poeta y en toda esta charla hablaremos mucho de la muerte… y de la vida. Acaba de salir el segundo tomo de Tener lo que se tiene, la obra reunida de Bellessi que publica la editorial Adriana Hidalgo. Y eso -es inevitable- se lee como un cierre, como una obra acabada. El poema que lee, sin embargo, no es de estos últimos tiempos sino de 2014. Sigue Bellessi: “sube a mi hombro la muerte/ y a medio metro alea/ una tacuarita, los caseros/ se cortejan sólo a tres/ las pavitas caminan/ sobre el pasto y picotean/ a dos como si acaso/ fueran pasos de baile“.
“¿Qué vas a ver en mis libros sino mi vida?”
Y remata: “nueva cae la vida sobre ellos/ como nueva la muerte sobre mí”. Lo lee más despacio de lo que lo leemos ahora. “Como nueva la muerte…(silencio) sobre mí”. Da como un estremecimiento. Pero seguimos, en esta mesita en una planta baja del barrio de Palermo, donde Bellessi formó poetas y poetas desde que aquel lado de Juan B. Justo era más un lugar de talleres que de cafés de especialidad.
Ahora, la poeta -que ganó el Premio Nacional de Poesía en 2011- vive un poco en Buenos Aires, un poco en Zavalla -su pueblo natal- y cada vez menos en una casita en el Delta, la zona donde pasó los años de la dictadura. Pero antes de eso Bellessi supo viajar por América latina y por Estados Unidos, en un viaje juvenil que le sacudió las ideas.
En 1988, ya en democracia, sacó un libro que fue un parteaguas. Se llama Eroica y mostraba, con la morosidad y la delicia de su poesía, el deseo entre mujeres: «Cuando digo pezón ¿la mano roza las dilatadas rosas de los pechos tuyos? ¿te toco acaso?» O «Me he dejado tocar por esta extraña?»
En estos días se reedita, también, Las gemelas, el sueño, el libro donde los poemas de Bellessi se juntan nada menos que con los de Ursula Le Guin, la gran autora estadounidense de ciencia ficción. Cada una tradujo los versos de la otra.

Tener lo que se tiene se presentó el jueves en el bar y centro cultural Tano Cabrón, lleno hasta el patio, con seguidores entusiastas que aplaudían a Bellessi como a una estrella de rock, gente sentada en el piso y, adelante, figuras como las actrices Cristina Banegas y Luisa Kuliok y la cantante Liliana Herrero. Además, claro, de poetas como Paula Jiménez España y Yaki Setton.
Pero estamos acá en la casa de Palermo. La puerta que da a ese enorme patio con árboles está abierta. Dos perritas nos custodian.
-¿Cómo se ve la obra en perspectiva? Libros como Crucero ecuatorial, de 1981. ¿Te seguís reconociendo en esos libros?
-No lo pienso como algo acabado, yo siempre creo que va a haber otro libro…
-Claro, pero ves la obra hasta ahora.
-Sabés que con esto de que me voy a morir, a veces pienso que sí es toda la obra, que ya se terminó. Y que está bueno que se haya terminado. Está bueno no morirte antes de que se haya terminado y poder decir: “Ah, esto hice, mirá, no está mal”
-¿Y cómo se ven todos esos libros en fila?
-La mayoría me gustan o les tengo cariño, qué sé yo. Tenemos una buena relación.
-¿Un poeta aprende? ¿Mejora? ¿Sabe qué es escribir buena poesía, qué es un buen poema?
-Nadie sabe. Pero hay algo de cómo se emocionan los otros, básicamente. Cuando los otros se emocionan, decís: “esto está bien”. Creo que la relación siempre es con los otros. La buena poesía, la mala poesía. Yo también digo, a cada rato: “Este poema es terrible, me aburre”.

-¿Tus propios poemas?
-Los de los otros… Pero después los vuelvo a leer y puedo decir: “No era tan malo, está bastante bien”. Igual es una maravillosa relación lo que sucede entre el que escribe poemas y los poemas.
-¿Por qué?
-Porque hay una interlocución, hay un diálogo.
“La poesía sirve para recordarnos que hay vida y hay muerte. Y que no es lo mismo una cosa que la otra”
-¿Qué tiene de especial ese diálogo? ¿En qué es distinto de este?
-¿Y quién te dijo que es distinto de este? No es distinto de este, no es distinto de un diálogo de un ser humano con otro ser humano. Pero cuando hay algo que descubrís y decís: “¡Ah!, eso estuvo bien» y eso es una cosita bonita para el pecho, simplemente. ¿Y qué significa que eso estuvo bien? Significa: “Acá nos entendimos”.
-¿Y entonces?
-Entonces uno se siente menos solo. Al final, es eso.
-De esa soledad profunda.
-Claro.
-De todo lo que ves, de lo que pasa, ¿cómo sabés cuándo algo es un poema?
-Lo sé. Lo único que sé es que lo sé. Eso es un poema. Ese es un mal poema. Ese es un buen poema.
-Vivimos corriendo, vemos series en maratón, escuchamos mensajes al doble de la velocidad en que fueron emitidos. ¿Hay lugar para la poesía? ¿Cómo funciona hoy?
-Funciona como siempre ha funcionado, no hay gran diferencia. Hace doscientos años, hace dos mil años, siempre funciona de la misma manera.
-¿Y cuál es la manera?
-Llamar al mundo y que el mundo te conteste. No más, es eso.
-Vuelvo: ¿Qué es un buen poema?
-Cuando te emociona el poema es porque llamaste bien y el mundo te contestó bien. Es eso, nada más.
-En Tener lo que se tiene no veo cada libro, veo el fluir de los libros, allí veo tu vida.
-¿Qué vas a ver si no es mi vida?

La curva del tiempo
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-¿Qué te pasa a vos cuando ves acá tu vida? Aparecen personajes, aparece gente, lugares…
-Sí, aparecen muchas cosas. Aparecen pajaritos que te anuncian la muerte, aparecen pajaritos que no te anuncian la muerte. Muchas cosas, no solamente personas. Estoy muy relacionada con el llamado “mundo natural”, ¿no? Por ejemplo, acá aparecieron unos colibríes, acá están haciendo un nidito. Ahí arriba está haciendo un nidito. Y yo todo el tiempo digo: “¿Es posible que estén haciendo un nidito acá en la ciudad?”. Sí, está haciendo un nidito en la ciudad.
-¿Y?
-Es completamente mágico. Acá en el patiecito, acá arriba, en la ramita, el colibrí está teniendo su pichoncito chiquitito, chiquitito. Si sucede eso, ¿cómo no van a suceder otras cosas? ¿Cómo yo no me voy a preguntar para qué sirven los poemas?
-¿Sirven? ¿Tienen que servir?
-Yo creo que todo lo que he escrito en mis poemas sirve para algo.
-Muchos años estuviste muy ligada a los poetas jóvenes. ¿Los estás leyendo ahora?
-Estuve muy ligada y ahora no, casi no leo a los jóvenes. Bueno, casi no leo ni escucho a nadie, estoy metidita ahí en Zavalla y no salgo del pueblo. Pero sí tuvimos mucha relación y me encanta, fueran buenos o fueran malos, no importa. ¿Por qué? Porque para algo debe servir la poesía. Y creo que la poesía sirve para recordarnos que hay vida y hay muerte; es eso. Y que no es lo mismo una cosa que la otra.
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Rafael Grossi: «La ONU sigue siendo indispensable y no debemos confundir críticas con el deseo de destruirlas»
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Un abecedario para restablecer la democracia: segunda parte

En días pasados planteamos la necesidad de “Un Abecedario para restablecer la democracia”, convencidos de que a pesar de sus incontables beneficios se le “zarandea” de un lado a otro no pasando, por lo menos, en algunos cuantos países por su mejor momento. Entiéndase lo analizado como “Consideraciones preliminares” y que a partir de ahora se analizarán en este y posteriores ensayos el contenido de las letras del Abecedario. Empezamos, por consiguiente, con el:
Letra “A”
Capítulo I
A la cual calificamos en las “Consideraciones preliminares” como “aquella integrada por diputados elegidos por el pueblo en votación universal y secreta, a fin de que en ejercicio de la potestad que al último, como es bien sabido, le es soberana y a través de una constitución se estatuya, organice, discipline al Estado y se reafirmen los fines que le son propios y que realmente se hagan realidad. Al texto constitucional, en atención a su jerarquía, como ley superior de un país, se le denomina, asimismo, “Carta Magna, Ley Suprema y Ley de Leyes. Acotamos, también, con relación a Venezuela, que no ha escapado de la tendencia propia de los países de América Latina, a los cuales “erga omnes” les ha costado crearse, componerse y estabilizarse con la eficiencia debida con arreglo a lo estatuido por la asamblea constitucional, a la cual, incluyendo sus consecuenciales derivados, más bien se le ha asumido como una pelota de futbol que va y viene de arco en arco, pero sin entrar en ninguno de los dos. Ha de atribuirse, por tanto, significado, como se les ha ocurrido a estudiosos del tema, a la frase “la necesidad constituyente”, ilustrativa en lo concerniente a que si no nos enseriamos, alrededor de la burla proseguiremos con la diversión. Nosotros, conscientes del “caos constitucional”, hablaríamos más bien de “una determinante urgencia de la necesidad”. Pues, ha de realzarse la urgencia, por demás imperativa, del tratamiento que la crisis demanda.
Nos inclinaríamos, igualmente, en aras de una mayor precisión, por afirmar que “el propósito” de una Asamblea Constituyente “es la de edificar a una república”, lo cual no deja de complementar la apreciación con respecto al “balón de futbol”, pues, para la Academia de la Lengua Española “el sustantivo “propósito”, está referido al “ánimo o intención de hacer algo”, pero, asimismo, “el no hacerlo”, hipótesis no ausente en nuestra historia, ya que a lo largo de ella nos cuesta y bastante constatar una profusa diversidad de intentos por edificarnos como “república”, lo cual pareciera conducir a que no han sido “asambleas constitucionales serias”, más bien, tentativas alimentadas por el “ánimo o intención de no hacer algo”. Esto es, la segunda interpretación que al sustantivo “propósito” atribuye la Real Academia.
Algunas lecturas, por demás interesantes, entre ellas, la del Doctor en Ciencia Política de México, Sergio Ortiz Leroux (República y republicanismo, enero-abril 2007), sustentan que la creación de una república se ha confrontado con dos tipos de “republicanismo”, el “democrático-radical”, conforme al cual no se teme a la democracia y se sustenta que la idea del bien común es coincidente con la ecuación “el gobierno del, para y por el pueblo”. Se le identifica, asimismo, como “el de los pobres”. La segunda aproximación, el gobierno de los ricos, se alimenta en la oligarquía, en la autocracia y en “un único líder o grupo de individuos”, por lo que es escasa “la tolerancia al pluralismo político”. En lo conexo a la república se escribe que más bien ha de asociársele con la defensa de la libertad, a fin de “decidir quiénes y cómo queremos ser”, excluyendo, por tanto, la dominación, esto es, a ser gobernado por otro. No serlo conduce a autogobernarnos.
Esta segunda tipología de “republicanismo”, para Ortiz Leroux, es la de “una sociedad de propietarios”, y por tanto, de quienes dependen aquellos que no lo son, hipótesis a la que se cuestiona “que quien vive a merced de otro no es libre sino esclavo”, por lo que la ciudadanía a edificar, además de proporcionarnos derechos vinculados a la libertad, nos reclame obligaciones. En el republicanismo liberal-democrático, el bien común está asociado con el gobierno de las leyes y con la noción moderna de representación. La participación del pueblo es, por supuesto, importante, pero limitada a la elección de los gobernantes. No participa directamente en el gobierno, apreciación que conduce a preguntarse si pueden existir “repúblicas no democráticas”.
En esta modalidad republicana se reafirma la autonomía del individuo frente al Estado y el predominio de sus derechos individuales, particularmente, la propiedad, lo cual se evidencia al indagar con respecto a sus deberes para con la comunidad, limitados, en principio, al interés de sus propios derechos mediante el sufragio. La participación de los individuos en la esfera pública se reduce, consecuencialmente, a la mera expresión de los intereses privados mediante el voto, terciando las preferencias de los electores en puestos de representación. En la asamblea obviamente los derechos de los pudientes tendrán preferencia.
Las consideraciones anteriores corroboran que “edificar a “una república” es cosa seria”, por lo que, también, ha de serlo “una Asamblea Constituyente”. Y no menos determinante la representación popular que la componga. Consecuencialmente, ha de concluirse en que “no todos los países son repúblicas o que, por lo menos, las hay distintas y hasta opuestas”.
Ante el escenario tengamos en cuenta “la problemática en la cual se ha desenvuelto “la asamblea constituyente” en Venezuela”, cuyo análisis, al analizarse la numerosa diversidad de tentativas provoca determinar si han sido sinceras o “disfrazadas”. En efecto, desde nuestra independencia en 1811 hemos tenido formalmente 25 constituciones, si incluimos nuestra Acta de Independencia de 5 de julio de 1811 y la Constitución de la Gran Colombia de 1821. Se acota al respecto que el Acta de Independencia no se clasificaría como una Constitución, sin embargo, para estudiosos del tema sí lo es, pues es la que nos constituye como pueblo, manifestada aun antes de la independencia (Grupo de estudio integrado por el profesor de derecho constitucional, Gustavo Planchart Manrique, su coordinador y Manuel Caballero, Marianela Ponce, Manuel Pérez Viva Vila, Nikita Harwich Vallenilla, Fundación Empresas Polar).
En aras de la apreciación, leemos que la referida Acta de Independencia lleva incita dos providencias, derivadas del ejercicio de la soberanía: 1. Poner término al régimen colonial español y 2. La determinación de principios conforme a los cuales nos apartaríamos del estatus de colonia, para instituirnos en “república”. Circunstancias que en criterio de respetados analistas coadyuvan a calificar a la referida “acta” como derivada de “una asamblea constituyente”. La primera, deberíamos pensarlo, de una cadena sucesiva que ilustran a nuestra historia, tantas, que resulta por demás difícil encontrar una respuesta idónea al ¿Por qué? Un largo debate con el cual coexistimos desde 1811 hasta nuestros días.
Es recomendable, pues, admitir que los venezolanos hemos propendido, como en un número importante de países, a “una institucionalidad republicana”. Y, asimismo, aceptamos que la metodología ha sido “una asamblea constituyente” y en todos los supuestos, a pesar de que así, formalmente, no se le haya calificado. Esto es, que aplicando el criterio material (libertad, igualdad, dignidad y justicia) no otra conclusión pareciera posible.
En el compendio “Constituciones de Venezuela”, digno de elogiar, se hace una adecuada selección de los textos constitucionales a lo largo del acontecer venezolano, en procuración de “una república” seria, estable y eficiente. Estamos seguros de que el excelso profesor venezolano Allan Brewer Carías, coordinador del trabajo, así como los integrantes del equipo que le acompañó, han debido preguntarse ¿Por qué tantas constituciones? Lamentablemente no deja de ser difícil contestar, no obstante, estar a las puertas del año 2026 del presente siglo. Pero, asimismo, con respecto a las razones para haberse tirado por la ventana, hecha añicos, la Constitución de 1961, cuya estabilidad se prolongó durante 4 décadas y con ella la democracia más estable y próspera con la cual hemos contado. Sustituyó, como leemos, a la del 11 de abril de 1953 y refleja las tendencias todavía actuales de la democracia occidental al tomar en cuenta:
1. Las necesidades contemporáneas han orientado hacia un socialismo intervencionista, en búsqueda de un equilibrio estable y fructífero con el antiguo fondo liberal,
2. El espíritu de la nueva Carta traduce un liberalismo totalmente ausente de la Constitución anterior, que concretaba la cabal expresión de una dictadura,
3. Ha de advertirse que fue aprobada por un “congreso” electo popularmente, a raíz del fin del régimen antidemocrático.
No cuesta, por consiguiente, mucho esfuerzo para que concluyamos que atendiendo a un criterio material, la Constitución democrática de 1961 fue resultado del ejercicio de la función constituyente. Esto es, “el Congreso ejerció la función constituyente”. Cómo que hubiese sido una “asamblea”.
Es por demás conocido que esa constitución fue derogada por “una asamblea constituyente”, la cual establecería una sociedad democrática, participativa y protagónica, un Estado de justicia, la consolidación de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley, el aseguramiento del derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y a la igualdad… La República, pasó a llamarse “Bolivariana” y… fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional… Venezuela, nominalmente, se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores … la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político… El gobierno… es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables…. la Constitución es la norma suprema y el fundamento del ordenamiento jurídico.
Venezuela, cuesta dudarlo, está hoy a las puertas de una nueva “Asamblea Constituyente” y para el mismo fin, o sea, la elaboración y promulgación de una, también, nueva, Constitución, la número 26. Pensábamos, incluyendo a unos cuantos asambleístas de la de 1999, que la de 1961 sería la última, pues las cartas magnas requieren del tiempo necesario para consolidarse, acudiéndose a las enmiendas y a las reformas con la finalidad de adecuarlas a situaciones reales que vayan surgiendo. No un “plumazo” fue suficiente, hábito en Caracas, donde el escribano lo ha hecho nada más y menos que en 25 ocasiones. Y que lo más grave es preguntarnos ¿por qué y para qué?
Las respuestas, lamentablemente, más que difíciles, por no pensar que parecieran no existir. Las causas para ser como somos, si es que allí pudiera encontrarse algún motivo de “nuestra incontinencia institucional”, algunos estudiosos la han identificado en las limitaciones que nos impusiera la colonización española, argumentación refutada duramente en el libro “Nada por lo que pedir perdón”, de la autoría de Marcelo Gullo Omodeo, en cuyo prólogo escrito por Carmen Iglesias, Directora de la Real Academia de la Historia, manifiesta que el autor está en lo cierto cuando afirma que “los españoles llevaron a América su cultura, su religión, su lengua, su organización social, los valores de la civilización occidental, todo lo que eran y tenían”. Portaron consigo un cuerpo legislativo, las leyes de Indias y otras Disposiciones sucesivas, que permitían recurrir ante los tribunales de justicia a los súbditos del Rey, bajo la potente protección de la Monarquía Hispana, también, denominada Española. En la lectura de Don Marcelo pareciera inferirse que somos nosotros quienes deberíamos hacer genuflexiones a los españoles y no lo opuesto.
Las complejidades derivadas de la lucha entre unos y otros, etiquetadas desde antaño en la Asamblea Nacional de Francia, como “la derecha y la izquierda”, parecieran que hubiesen sido estatuidas más bien por un Ser Superior y para la eternidad. Pues, se les sigue usando y en lo que respecta a Caracas en más de una ocasión. En rigor, no han dejado de enredarnos y no dejaría de ser objetivo expresar que no nos han afectado. Aunque parezca mentira se le prosigue usando y que transcurridas ya tantas centurias, en las definiciones de los poderosos y afincados fuertemente en principios religiosos y profesionalmente mejor preparados y en el denominado proletariado, al cual integra “el trabajador que no posee medios de producción y que obtiene su salario de la venta del propio trabajo”, para unos cuantos, “el verdadero pueblo”, titular de la soberanía y de la constitucionalidad.
El próximo ensayo estaría referido, conforme a las pautas del abecedario, a “la Constitución, Ley Suprema y Ley de Leyes”. Genuina manifestación de la “Asamblea Constituyente”. Capítulo II del ensayo.
@LuisBGuerra
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