INTERNACIONAL
Tabernero y verdugo por herencia familiar: la historia de Albert Pierrepoint, el hombre que colgó a los nazis

Un oficio tan necesario como ingrato
Era de un barrio obrero de Clayton, Lancashire, donde el trabajo duro y la rutina marcaban el pulso de la vida. Apenas tuvo uso de razón, Albert Pierrepoint se enteró que su familia guardaba un secreto singular: la horca. Su padre, Henry, había sido verdugo oficial. También su tío, Thomas.
En la casa, el tema se trataba a media voz, con esa mezcla de vergüenza y orgullo que acompaña a los oficios oscuros. Para Albert, la figura del padre era la de un hombre severo, respetado por algunos y odiado por otros, que desaparecía de casa durante unos días y volvía con el silencio de quien carga un oficio que no se cuenta.
Leé también: La terrible historia de la pareja que violaba, prostituía y mataba a sus hijas en la Casa del Horror inglesa
El pequeño Albert creció con la idea de que la ejecución de un preso condenado a muerte no era un acto extraordinario, sino un trabajo. Un oficio tan necesario como ingrato. Mientras otros chicos soñaban con ser futbolistas o soldados, él escuchaba historias de medidas de soga, de la obligación de ser rápido y preciso.
Años más tarde, escribiría que desde los once años ya sabía lo que quería ser: el verdugo de Inglaterra. No por morbo ni sadismo, sino porque creía que era el oficio que le daba continuidad a su sangre. En su lógica, la horca era un deber familiar, casi una herencia. En la mesa familiar, entre cucharadas de sopa y pan duro, Albert aprendió que la muerte también podía ser un empleo.
Pierrepoint con sus instrumentos de trabajo.
En 1932, Albert Pierrepoint se presentó ante las autoridades del Home Office para ser verdugo. No había oposición: el apellido abría la puerta. Era la tercera generación de Pierrepoints para la horca.
El oficio no se aprendía en libros
Había que pasar por un curso práctico en la prisión de Pentonville: cálculos de caída, uso de la soga, manejo del condenado. Todo debía ser exacto. Un error podía significar un espectáculo sangriento, algo inadmisible para el sistema británico, que buscaba mostrar la horca como un acto casi quirúrgico.
Albert demostró destreza. Tenía la obsesión de la precisión: medía la altura, el peso, calculaba la longitud de la cuerda para que la muerte llegara en segundos, sin mutilaciones ni escenas grotescas. Su lema era claro: “Rápido, limpio, sin espectáculo”.
Al mismo tiempo, llevaba una vida normal. De día trabajaba como empleado, más tarde abriría un pub en Lancashire, donde charlaba con vecinos y clientes, servía cerveza y era visto como un hombre cordial. Nadie, salvo los más cercanos, sabía que de tanto en tanto desaparecía un par de días para cumplir con un encargo que no admitía preguntas.
Así comenzó su doble vida
Tabernero afable de lunes a viernes, y, de vez en cuando, ejecutor del Estado británico. Un hombre que podía conversar sobre fútbol en la barra del pub y, horas después, calcular con calma la caída de un condenado.
Albert Pierrepoint no se veía a sí mismo como un verdugo sanguinario, sino como un profesional de la precisión. La técnica era todo: se trataba de calcular la caída justa para romper el cuello de un solo tirón. Muy corta, el condenado se asfixiaba lentamente; demasiado larga, y la cabeza podía separarse del cuerpo. Pierrepoint no toleraba fallos. Medía peso, altura, complexión, y con esas variables determinaba la longitud exacta de la soga. Llevaba un cuaderno meticuloso donde anotaba cada caso, como un contador de la muerte. Pierrepoint en su taberna.
Era rápido. Abría la trampilla en cuestión de segundos desde que entraba al patíbulo. Se jactaba de poder completar una ejecución en siete segundos: desde que tocaba el brazo del condenado hasta que el cuerpo colgaba sin vida. El secreto, decía, era no prolongar nada. Ni palabras, ni gestos. Solo el acto técnico.
Su estilo lo convirtió en el verdugo de referencia del Reino Unido. Cuando había una ejecución complicada o un caso de alto perfil, llamaban a Pierrepoint. En la posguerra, llegaría a sumar más de 400 ejecuciones en su haber. Mientras tanto, seguía siendo el dueño simpático del pub, el vecino que escuchaba historias y servía tragos.
Pierrepoint, el arma silenciosa del Estado británico
Con la guerra, Pierrepoint pasó de ejecutar criminales comunes a convertirse en arma silenciosa del Estado. Entre 1940 y 1945 fue llamado una y otra vez, había espías alemanes capturados en suelo británico, acusados de infiltración o sabotaje. Cada uno terminaba en la horca con Pierrepoint.
En 1945, lo enviaron a Alemania, a la prisión de Hamelin, donde estaban recluidos decenas de criminales de guerra nazis. Fue allí donde su método se puso a prueba al máximo. En cuestión de semanas, ajustició a más de 200 personas: oficiales de las SS, guardias de campos de concentración, médicos que habían experimentado con prisioneros. Pierrepoint, tras su retiro.
La rutina era macabra: uno tras otro, en fila, cada condenado subía las escaleras, recibía la cuerda al cuello, y en segundos quedaba colgando. Pierrepoint se movía con la misma frialdad que en su pub al servir una cerveza.
Entre los más célebres ajusticiados estuvieron Josef Kramer, el “carnicero de Belsen”, e Irma Grese, la guardiana de Ravensbrück y Auschwitz, apodada “la bella bestia”. Para el verdugo inglés, no había diferencias: hombre o mujer, soldado o criminal civil, todos recibían el mismo trato técnico.
En esos días, Pierrepoint dejó de ser un ejecutor británico más y se convirtió en una figura internacional. Los periódicos hablaban del “hombre que colgó a los nazis”. Pero él nunca buscó gloria. Lo veía como un trabajo.
Un caso que conmocionó a la opinión pública británica
En 1950, Albert Pierrepoint recibió una orden como tantas otras: ejecutar a un joven galés de 25 años llamado Timothy Evans, acusado de haber asesinado a su esposa y a su hijita en Londres. El caso había conmocionado a la opinión pública. Evans era un hombre con pocas luces, de carácter débil, fácil de manipular. Había confesado el crimen bajo presión policial y después se desdijo, acusando a su vecino, un tal John Christie. La justicia no le creyó. El jurado lo encontró culpable y la sentencia fue la horca. El 9 de marzo de 1950, en la prisión de Pentonville, Pierrepoint cumplió la orden. Pero tres años después, el caso estalló de nuevo. John Christie, el vecino al que Evans había señalado, fue descubierto como asesino serial. Había estrangulado a varias mujeres en la misma casa de Notting Hill. El horror confirmaba lo que Evans había dicho: el verdadero culpable no era él.
Leé también: La joven multimillonaria que fue sepultada viva y sobrevivió tras haber estado 80 horas enterrada en un ataúd
El escándalo fue mayúsculo. En Gran Bretaña se discutía si la pena de muerte era infalible. El caso Evans demostraba lo contrario: un inocente colgado por error judicial. Y en el centro, sin quererlo, estaba Pierrepoint: el hombre que hizo cumplir una sentencia que nunca debió cumplirse. Ese episodio empezó a cambiar la percepción pública del verdugo. Ya no era solo el hombre rápido y eficaz que había colgado a nazis y criminales. Ahora era también el símbolo de un sistema capaz de matar a un inocente.
La horca para un amigo
Los clientes del pub de Albert le tenían aprecio. Entre los más habituales parroquianos estaba James Henry “Tish” Corbitt, un hombre de carácter bohemio, que pasaba noches enteras en el bar cantando canciones populares. Se hicieron amigos: compartían tragos, chistes y confidencias.
En aquél mismo año de 1950, la amistad se quebró. Corbitt mató a su amante en un ataque de celos, después de una borrachera. Fue arrestado, juzgado y condenado a muerte. Y el verdugo asignado no era otro que Pierrepoint. El 28 de noviembre de 1950, en la prisión de Strangeways (Manchester), se produjo el encuentro imposible. Pierrepoint entró en la celda del condenado. Corbitt lo miró y dijo: “Hello, Alf”. Así lo llamaba en el pub, con confianza. Y Pierrepoint respondió: “Hello, Tish”. Saludo de amigos. El verdugo ajustó la soga al cuello de su amigo y abrió la trampilla. En segundos, Corbitt estaba muerto.
Para Pierrepoint, esa ejecución fue distinta a todas. En sus memorias escribió que ese día comprendió que la pena capital no tenía sentido. Para él, su amigo había matado en un arrebato, en una noche de borrachera, sin premeditación, sin plan. Consideraba que no era un monstruo, ni un criminal de carrera. Era un hombre común que había perdido el control. Y él mismo, Albert, había tenido que colgarlo. En 1974, Albert Pierrepoint rompió el silencio con un libro: “Executioner: Pierrepoint”.
Ese episodio le dejó claro que la horca no disuadía nada, no corregía nada. Solo sumaba más dolor. Era la rutina convertida en tragedia personal. El verdugo se había convertido, sin quererlo, en testigo de la inutilidad de su propio oficio.
En 1956, Albert Pierrepoint dejó su oficio
No fue un gesto dramático, ni un acto de rebeldía: fue una renuncia silenciosa, cargada de desgaste. Llevaba sobre los hombros el peso de un oficio que exigía frialdad, pero dejaba cicatrices invisibles.
El motivo inmediato de su salida fue más prosaico: una pelea con el Estado británico por los honorarios. El gobierno lo trataba como a un empleado menor, cuando él se consideraba un profesional especializado. Le pagaban mal, tarde, y sin reconocimiento. Pierrepoint se cansó.
Pero detrás de ese pretexto administrativo estaba la verdad: el verdugo ya no creía en la horca. Los casos de Timothy Evans y de Tish Corbitt lo habían marcado para siempre.
Leé también: El asesino de la baraja: seis crímenes, una carta española convertida en firma y 142 años de cárcel
En 1965, el Reino Unido abolió la pena capital para delitos comunes. Para entonces, Pierrepoint era visto como el último gran verdugo inglés, el hombre que había cerrado una era. Dejó el oficio y volvió a su pub en Lancashire. Para los parroquianos, seguía siendo “Alf”, el tabernero amable. Pocos sabían que esas mismas manos habían accionado la trampilla cientos de veces.
En 1974, Albert Pierrepoint rompió el silencio con un libro: “Executioner: Pierrepoint”. Lo escribió sin adornos: la pena de muerte no servía. No disuadía, no corregía, no impedía que los crímenes se repitieran. Después del libro volvió a su rutina. Se retiró del pub, se mudó a un hogar de ancianos en Southport. Vivió discretamente, con pocas entrevistas y sin protagonismos. Murió en 1992, a los 87 años.
criminales históricos
INTERNACIONAL
Los 47 segundos de Maduro

Fueron apenas 47 segundos. Eso es lo que dura una eternidad cuando el poder se acaba.
Nicolás Maduro apareció cojeando, con una capucha negra cubriéndole el rostro, esposado, intentando esbozar un “Feliz Año” que sonó vacío y grotesco, a los agentes de la DEA y soldados estadounidenses que lo llevaron a la sede de la Administración de Control de Drogasque en EEUU. Durante años repitió que resistiría hasta el final, que enfrentaría cualquier amenaza, que no se rendiría jamás. Así se construyen los mitos del poder, pero la histórica madrugada del 3 de enero del 2026, el mito se deshizo en silencio y en menos de un minuto.
Todo ocurrió con una precisión quirúrgica, como advirtieron expertos serios en materia de estrategia y acción militar. No hubo discursos, ni cadenas, ni tiempo para huir. Solo oscuridad. Caracas quedó literalmente a oscuras, como si la ciudad hubiera contenido la respiración. A las 2.00 de la madrugada, las calles estaban desiertas, pero el ruido de aviones militares y las posteriores explosiones captadas por algunos noctámbulos despertó a gran parte de la ciudad, luego al país entero y casi de manera inmediata al mundo entero: la capital de Venezuela estaba siendo atacada y probablemente era para capturar a Nicolás Maduro y sus secuaces.
En este ejercicio de opinión, en esta imagen que muchos venezolanos han imaginado, la madrugada del 3 de enero de 2026 se ha convertido en una fecha marcada en la memoria colectiva. Desde Estados Unidos, Donald Trump anunciaba en sus redes la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. No fue una guerra, dijo. Fue una operación. Fría, calculada, milimétrica.
Desde su residencia en Mar-a-Lago, Trump comparó la acción con operaciones pasadas de alto impacto. Aseguró que no hubo bajas estadounidenses. “Tenemos el mejor equipo militar del mundo”, afirmó. Mientras tanto, Maduro ya no era presidente. Ya no era comandante. Ya no era el hombre que daba órdenes. Era solo un detenido más recibiendo órdenes de soldados del “imperio mesmo”, que le tomaban fotos y hacían videos como prueba de fe de vida que fueron portadas de medios de comunicación en el mundo con el titular: “CAYÓ MADURO”.
Según esta narrativa, los servicios de inteligencia llevaban meses observándolo, sabían qué comía, dónde dormía, con quién hablaba. El poder, confiado, nunca sospecha que está siendo vigilado y mucho menos infiltrado hasta los huesos. Cree que es invencible. Cree que el miedo siempre estará del otro lado.
A las 3:30 de la madrugada, Maduro y su esposa a la que él mismo llama “la primera combatiente” estaban bajo custodia del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Su destino: una celda y una inevitable braga naranja. El mismo sistema penitenciario que alberga a otros nombres que alguna vez parecieron intocables.

Marco Rubio fue directo: no era un presidente legítimo, sino un fugitivo. Tenía una recompensa de 50 millones de dólares y múltiples oportunidades para abandonar el poder. No lo hizo. El poder prolongado nubla el juicio. Hace creer que nada termina.
Trump fue más crudo aún: “Somos los que ponemos orden cuando nadie más lo hace”. Prometió proteger al pueblo venezolano, garantizar una transición y evitar que cualquier figura del régimen volviera al poder. Habló de paz, de justicia, de regreso. Palabras grandes para un país cansado.
Pero más allá de los discursos, este relato deja una imagen imposible de borrar: el hombre que nunca se vio esposado, esposado, dominado. El hombre que creyó que el poder era eterno, reducido a 47 segundos de realidad.
Ese es el verdadero mensaje. No solo para Maduro, sino para quienes aún se aferran al poder en Venezuela. El final no siempre llega con estruendo. A veces llega en silencio, en la madrugada, y dura menos de un minuto.
Cuarenta y siete segundos bastan para que un régimen entero se vea, por fin, en el espejo.
Domestic Politics,International Relations,North America,Government / Politics
INTERNACIONAL
Quién es Alvin Hellerstein, el juez de 92 años que intervino en casos contra Shakira y Vicentin y que presidirá el juicio contra Nicolás Maduro

Alvin K. Hellerstein, un juez de 92 años, será el encargado de presidir el juicio contra Nicolás Maduro que este lunes tendrá al dictador venezolano y a su esposa, Cilia Flores sentados en el banquillo en una primera audiencia ante un tribunal federal del Distrito Sur de New York. El magistrado ya había participado en casos de alto perfil, entre ellos, una acusación de plagio contra Shakira, un pedido de discovery contra la cerealera Vicentin y un reclamo contra las aerolíneas que operaban los aviones que el 11-S impactaron contra el World Trade Center.
Nacido en la ciudad de Nueva York en 1933, Hellerstein se graduó en la Universidad de Columbia, en el mismo Estado, hace casi de 50 años. Sirvió tres años en el Cuerpo de Auditores Generales del Ejército de los Estados Unidos entre 1957 y 1960 y desde entonces se dedicó a la práctica privada hasta 1998, cuando le llegó la nominación por parte del entonces presidente Bill Clinton para ocupar un puesto que se encontraba vacante en la Corte del Distrito Sur.
Por su despacho pasaron varios casos resonantes en los últimos años. Entre ellos, el mediático juicio que Mayimba Music, una discográfica que tiene los derechos sobre los temas del cantante dominicano Ramón Arias Vásquez, inició contra Shakira y Sony music. Consideraban que Loca, el hit que la cantante colombiana popularizó en 2010, era un plagio del tema Loca con su Tiguere, escrita en 1998 por Arias Vásquez.
En esa ocasión, Hellerstein hizo lugar al reclamo y consideró que Loca es una «copia ilegal» del tema compuesto por el cantante dominicano. Sin embargo, sólo condenó a las disquera -al sostener que Shakira desconocía el origen del tema-, y también dejó afuera del fallo a la versión inglesa de la canción, interpretada únicamente por la cantante colombiana, al sostener que en ese caso no existía una violación de derechos de autor.
Otro de los casos resonantes que pasaron por la corte de Hellerstein fue un pedido de discovery que el Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional, entre otras instituciones y organismos internacionales, iniciaron contra la cerealera argentina Vicentin para rastrear las transferencias de esa empresa al exterior luego de que entre en default.
Un tercer caso popular sucedió en 2012, once años después de los atentados terroristas del 11-S. La figura del juez neoyorquino había cobrado notoriedad luego de que admitiese una demanda millonaria de los dueños de las destruidas Torres Gemelas del World Trade Center, quienes acusaban a American Airlines y United Continental de haber tenido carencias en los controles de seguridad y haber permitido con su negligencia los atentados que dejaron casi 3.000 muertos.
En esa ocasión, Hellerstein rechazó los recursos presentados por las aerolíneas y permitió que avanzara el reclamo de los dueños de los edificios por una suma de 2.800 millones de dólares.
En 2019 también había participado en el caso que varias mujeres habían iniciado contra el cineasta Harvey Wainstein por abuso sexual. En esa oportunidad, desestimó 17 demandas que se habían presentado contra el alguna vez poderoso productor, también eliminó a todos los demás demandados -a excepción de Wainstein- y dispuso que no se podría tratar a sus empresas asociadas como una organización mafiosa.
En su fallo, Hellerstein sostuvo que eliminó a los acusados porque la demanda no mostraba suficientemente que el resto de hayan ayudado, apoyado o facilitado el tráfico sexual.
Más recientemente, en abril de 2025, Hellerstein volvió a ser noticia junto a otros jueces estadounidenses al bloquear la deportación de inmigrantes. El magistrado, afiliado al partido demócrata -oposición al espacio republicano por el que llegó a la presidencia Donald Trump-, consideró en esa ocasión que los migrantes no podían ser deportados sin recibir previamente una notificación y la oportunidad de ser oídos en una audiencia.
En los próximos días, Hellerstein será el encargado de presidir el caso contra el dictador venezolano, Nicolás Maduro abierto en 2020 que señala al mandatario venezolano como líder de una red de narcotráfico y narcoterrorismo que durante más de dos décadas habría utilizado al Estado venezolano para introducir grandes cantidades de cocaína en Estados Unidos.
Los cargos que afronta Maduro, especialmente los relacionados con narcoterrorismo y posesión de armas automáticas, además de aquellos por tráfico de drogas, podrían derivar en largas condenas de prisión para el dictador venezolano.
Los otros cinco acusados en la causa son Diosdado Cabello Rondón, su Ministro del Interior, Justicia y Paz, y vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV); Ramón Rodríguez Chacín, el exministro del Interior y Justicia venezolano; Cilia Adela Flores de Maduro, la esposa del mandatario; Nicolás Ernesto Maduro Guerra (alias «Nicolasito» o «El príncipe»), su hijo y miembro de la Asamblea Nacional y Héctor Rusthenford Guerrero Flores (alias «Niño Guerrero»), el líder de la organización criminal transnacional conocida como Tren de Aragua (TdA).
INTERNACIONAL
UK confirms joint airstrike targeting suspected ISIS weapons facility in Syria

NEWYou can now listen to Fox News articles!
British and French warplanes struck an underground facility believed to have been used by Islamic State militants to store weapons and explosives, the U.K. Ministry of Defence confirmed Sunday.
The strike took place Saturday evening in a mountainous region north of Palmyra, in Syria’s Homs province.
In a statement, the Ministry of Defence said Royal Air Force Typhoon FGR4 fighter jets, supported by a Voyager refueling tanker, operated with French aircraft to strike access tunnels leading to the underground site.
Paveway IV precision-guided bombs were also used in the operation.
HERE’S WHERE TRUMP LAUNCHED AIRSTRIKES AROUND THE WORLD IN 2025: ‘PROTECT THE HOMELAND’
Royal Air Force Typhoon aircraft preparing for take-off for a Syria strike. (UK Ministry of Defence)
An assessment was ongoing, but initial indications suggested that the target was successfully hit, the ministry said.
Britain and France are partners in the U.S.-led Global Coalition to Defeat ISIS, which was formed to combat the extremist group after it had previously seized large areas of Iraq and Syria.
U.K. Secretary of State for Defence Sir John Healey said the strike showed Britain’s determination to prevent any resurgence of Islamic State and to stand «shoulder to shoulder with our allies» against extremist violence in the Middle East.
WAR SEC. HEGSETH ISSUES STATEMENT AFTER TWO U.S. SOLDIERS KILLED IN SYRIA ARE IDENTIFIED

Night shot of a Royal Air Force Typhoon. (UK Ministry of Defence)
The operation came amid continued U.S. military activity in Syria, where American forces have conducted counterterrorism missions in the country.
In December, the Trump administration also ordered large-scale U.S. strikes across central Syria.
This was in retaliation for an ambush near Palmyra that killed two U.S. troops and an American civilian interpreter.
HERE’S WHERE TRUMP LAUNCHED AIRSTRIKES AROUND THE WORLD IN 2025: ‘PROTECT THE HOMELAND’

Military forces reportedly conducted strikes in Syria on ISIS targets, amid President Donald Trump’s vow of revenge on the terror group for the deaths of two U.S. soldiers in the country last week. (Anna Moneymaker/Getty Images)
As previously reported by Fox News Digital, according to U.S. Central Command, ISIS remains an active and persistent threat despite sustained pressure from coalition forces.
CENTCOM said recent U.S. operations in the region have also targeted infrastructure and weapons sites across central Syria.
CLICK HERE TO DOWNLOAD THE FOX NEWS APP
«We will not relent,» Adm. Brad Cooper, commander of CENTCOM, said in a statement on Dec. 30.
«We are steadfast in commitment to working with regional partners to root out the ISIS threat posed to U.S. and regional security.»
Fox News Digital has reached out to the U.K. Ministry of Defence for comment.
syria,isis,counter terrorism,united kingdom,france,donald trump
CHIMENTOS2 días agoNoelia Marzol subió un video con su marido y encendió la polémica: “Momento de lujuria”
INTERNACIONAL2 días ago🔴URGENTE – Trump aseguró que «Nicolás Maduro y su esposa han sido capturados y sacados de Venezuela»
ECONOMIA2 días agoCuál es el límite para extraer efectivo en los cajeros automáticos a partir de enero 2026

















