ECONOMIA
El dólar volvió a $1.500: ¿hora de comprar o de vender?

El dólar minorista supera una vez más los $1.500 en la pizarra de Banco Nación, mientras el mercado cambiario transita jornadas de alta volatilidad y expectativa. A menos de una semana de las elecciones legislativas, los precios de referencia del dólar volvieron al centro de la escena. Indicadores oficiales marcan que el tipo de cambio minorista se vende a $1.505, el mayor valor desde septiembre. Las cotizaciones financieras suman presión: el MEP opera en torno a $1.555 y el contado con liquidación orilla los $1.575.
El comportamiento de la demanda refleja la fuerte incertidumbre que atraviesa el mercado. La intervención del Banco Central a través de la banda de flotación limita momentáneamente la escalada, aunque los valores continúan próximos al techo fijado por la autoridad monetaria. El contexto político marca la dinámica: la cercanía de los comicios define el pulso, con operadores atentos a las señales sobre el rumbo de la gestión económica una vez que se conozcan los resultados.
En este escenario, tanto ahorristas como inversores y analistas discuten si es oportuno comprar o vender dólares frente a las inminentes definiciones políticas y económicas. Las posturas de los especialistas muestran diferencias notables y matices que evidencian la complejidad del momento.
Federico Domínguez, economista, considera que el dólar no tiene fundamentos para disparar un cambio inmediato de esquema, por lo que elegiría vender. “Volvería a vender, porque confío en que se mantendrá el esquema de bandas. No veo motivos para modificarlo, dado que el monto de la intervención fue bajo en relación a las compras acumuladas en lo que va de la gestión, y en relación a otros periodos electorales”, asegura. Su perspectiva descarta movimientos bruscos oficiales que alteren el equilibrio actual.
Desde otra óptica, Juan Pazos, de One618, señala que la dirección del tipo de cambio no está clara sin la variable de la elección definida. Advierte que la decisión de comprar o vender dólares se vincula más a los resultados políticos que a cuestiones puramente económicas. “No le veo una dirección clara a ese trade hasta no saber el resultado de la elección. Comprar o vender dólares hoy es una pregunta para un encuestador o un politólogo, no para un economista. Con lo cual, el FX no depende de si ‘está bien o mal’ fundamentalmente, sino de una elección que luce muy apretada”, describe.
Otros especialistas coinciden en que la incertidumbre electoral domina el escenario. Fernando Baer, de Quantum Finanzas, no cree que el dólar necesariamente vaya a subir en el corto plazo, pero sostiene que tiene sentido que los inversores busquen cobertura en la divisa hasta que se despejen las dudas tras los comicios: “Creo que estar long en USD está bien hasta que se disipe un poco la incertidumbre respecto del nuevo régimen cambiario, que implica nivel, restricciones, forma de abrir el cepo, etc. Es un FX alto para un escenario de estabilidad, pero la demanda hoy es principalmente por cobertura”.
Ariel Sbdar, de Cocos Capital, suma un matiz al considerar que las expectativas de suba no son inevitables. “Muchos dicen que el único camino del dólar es para arriba y no estoy de acuerdo. Si el resultado electoral no es adverso para el gobierno, ojo porque el dólar no necesariamente tiene que subir desde estos niveles. El nivel de cobertura del mercado es muy importante y eso puede generar un flujo vendedor de dólares pasadas las elecciones con un mercado más tranquilo”, apunta.
La indefinición y las expectativas cruzadas predominan en las estrategias de posicionamiento. Pablo Repetto, de Aurum Valores, señala que la complejidad reside principalmente en el desenlace electoral y su impacto inmediato sobre el mercado: “Bastante difícil definir si es momento de comprar o vender pensando en lo incierto del escenario electoral. En caso de que el resultado esté en torno a lo que parecería ser el consenso (34/38% para LLA) sería un dólar bastante lógico pensando en que debería haber un reseteo de la política monetaria/cambiaria en las próximas semanas o meses. Es un dólar apenas por debajo de lo que creo que podría servir para ayudar a no perder divisas y que el BCRA compre. Quizá el nivel con compras del BCRA sea un poco más alto en noviembre. Cuando sea el momento de la liquidación del agro podría ser un tipo de cambio equivalente más bajo”.
Por su parte, Juan Manuel Truffa, de Outlier, opta por sostener su posición compradora hasta que las señales de un nuevo equilibrio sean nítidas. “Elijo comprar todavía. La demanda sigue mostrando que está firme, que hay demanda a este precio. Obviamente que hay una parte que es un shock electoral, no obstante no necesariamente es lo único que hay. Por lo tanto, todavía estoy long dollar o short peso, como más te guste. Seguramente si hay un reajuste del régimen se provoque un nuevo equilibrio, el tipo de cambio, y ahí cambiaré mi postura. Pero por el momento, desde hace varios meses, vengo en long dollar y viene saliendo”.

No todos los que intervienen en el circuito cambiario muestran la misma tendencia hacia la cobertura. Francisco Díaz Mayer, jefe de operaciones de ABC Mercado de Cambios, se define como vendedor en la coyuntura actual: “Yo soy vendedor. Yo creo que en estos valores, y esperando un resultado favorable para el gobierno, el lunes debería empezar a descomprimir”.
El comportamiento del mercado en las jornadas previas se ve influido por movimientos internacionales, intervenciones oficiales y el clima de cautela. El flujo comprador se mantiene firme pese a los anuncios orientados a sumar estabilidad —como la confirmación de líneas de financiamiento externo y reestructuraciones de deuda— mientras aumentan las dudas sobre la persistencia del control cambiario una vez pasado el evento electoral.
La avidez por dólares adquiere particular fuerza entre aquellos que privilegian la tranquilidad emocional antes que las consideraciones puramente financieras. Gustavo Quintana, de PR Corredores de Cambio, lo resume al decir: “Es obvio que ante la incertidumbre electoral, el ahorrista tiende a dolarizarse. Pero, precisamente por esa incertidumbre y ante un escenario algo imprevisto en cuanto a resultados el próximo domingo, no sé si es momento de comprar. Pero, siempre aconsejo lo mismo: ¿cómo estás más tranquilo? ¿con dólares en el bolsillo? entonces comprá. Por el contrario, el valor actual parecería alto, pero, ‘in dubio, pro dólar’”.
Salvador Di Stéfano, asesor financiero, atribuye su postura vendedora a los resultados positivos de los principales indicadores económicos. “Hora de vender, hay superávit fiscal y comercial, con superávit gemelos, ¿por qué habría que devaluar?”, afirma. Destaca también la presencia de herramientas externas para afrontar compromisos financieros: “Tenemos un swap para pagar vencimientos de deuda en el año 2026. Podrían llegar más dólares para financiar los pagos de deuda 2027”. Además, subraya la llegada de fondos vinculados a nuevas inversiones: “Llegan muchos dólares de los RIGI, más proyectos de inversión de empresas nacionales e internacionales”. Según Di Stéfano, “las empresas argentinas consiguen financiamiento en el exterior, en los últimos 12 meses más de U$S 15.000 millones”. Para el año próximo, proyecta exportaciones altas: “Las exportaciones en el año 2026 superarían los U$S 90.000 millones, cambió la matriz energética, y este año exportaremos más de U$S 10.000 millones en energía”. Concluye que estos elementos sostienen su perspectiva de venta: “Con estos argumentos sobran para que el dólar baje”.
De fondo, la evolución del mercado revela que la plaza cambiaria se mueve al ritmo de las expectativas políticas, con la oferta y la demanda determinando los precios de referencia ante cada novedad. La cercanía de las elecciones acentúa la tensión y acota los márgenes de acción, mientras la política monetaria sostiene una lógica de intervención discreta, sin grandes cambios estructurales en la estrategia defensiva del Banco Central.
El lunes posterior a las elecciones se perfila como un día clave para medir el grado de confianza de los inversores y el éxito de las medidas de contención aplicadas en las últimas semanas. Tanto operadores como analistas aguardan definiciones, con estrategias diversificadas entre la cobertura por dolarización y la expectativa de que los precios actuales, aunque elevados, no sean necesariamente el piso futuro.
La variación de las cotizaciones oficiales y alternativas, combinada con el menú de expectativas e incertidumbres políticas, determina la búsqueda de refugio entre los actores del mercado. La posibilidad de movimientos adicionales en los valores cambiarios no puede descartarse mientras persista la volatilidad derivada del factor electoral.
Las miradas se mantienen sobre los datos de la jornada y el desarrollo de las últimas ruedas cambiarias antes de la elección, con la atención puesta en los límites de intervención y en los mecanismos disponibles para absorber o contener la demanda. La tensión financiera y la proximidad de la votación suman interrogantes sobre el camino futuro y las decisiones que pueden adoptar inversores, ahorristas y funcionarios.
ECONOMIA
Cómo es el “tapón fiscal” que otorga el régimen simplificado de Ganancias para los controles de ARCA

El “tapón fiscal”, implementado por la Ley 27.799 —conocida como de Inocencia Fiscal— a través del régimen simplificado del Impuesto a las Ganancias constituye una herramienta de protección para ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). El sistema introduce la presunción de exactitud sobre las declaraciones juradas presentadas y abonadas bajo este régimen, lo que implica un blindaje jurídico sobre los períodos impositivos ya declarados y aceptados.
Quienes adhieren y cumplen con los requisitos del régimen adquieren el derecho a que sus declaraciones sean consideradas correctas y suficientes por ARCA. Esto significa que, una vez aceptada y abonada la declaración, ARCA no puede reabrir, ajustar ni cuestionar la determinación del impuesto en esos períodos, salvo que exista una “discrepancia significativa”. De esta forma, se abandona la antigua presunción de culpabilidad fiscal y se establece que la carga de la prueba recae exclusivamente en el organismo recaudador.
La Ley de Inocencia Fiscal representa un cambio de paradigma en la relación entre el Estado y los ciudadanos en materia tributaria. El objetivo central es la reparación histórica del ahorro nacional mediante la simplificación del sistema impositivo y la protección del ahorro formal. Las nuevas reglas buscan incentivar la reintroducción de fondos informales a la economía, lo que puede fomentar el consumo, la inversión y el acceso al crédito en el mediano y largo plazo.

El mecanismo de protección abarca tanto el Impuesto a las Ganancias como el Impuesto al Valor Agregado (IVA) de los períodos no prescriptos, incluso cuando el contribuyente no tenía obligación previa de declarar, siempre que cumpla con los requisitos fijados por la normativa. La presentación y el pago en término, ya sea en efectivo o mediante un plan de facilidades dentro del plazo legal, activan automáticamente la presunción de exactitud y el efecto liberatorio para el contribuyente.
El acceso al régimen está reservado a personas y empresas cuyos ingresos totales no superen los $1.000 millones y cuyo patrimonio no exceda los $10.000 millones en los últimos tres ejercicios. Estos límites se verifican individualmente por año y son independientes de la condición previa del contribuyente. La adhesión se realiza a través del servicio “Sistema Registral” en la web de ARCA, seleccionando “Ganancias PH Simplificada”. El sistema emite una constancia digital que acredita la incorporación al régimen y puede ser utilizada ante entidades financieras como antecedente favorable.

Para conservar el blindaje, es necesario ratificar anualmente el cumplimiento de las condiciones legales. El falseamiento de datos o el incumplimiento de los requisitos implica la exclusión del régimen y la pérdida de sus beneficios. Mientras se cumplan las obligaciones de presentación y pago, ARCA solo podrá fiscalizar la facturación y los gastos deducibles, sin intervenir en la variación patrimonial ni en los consumos personales como consumidor final.
La declaración jurada simplificada se basa en un esquema precargado por ARCA, que el contribuyente puede revisar, ajustar o aceptar. Solo se permite impugnar la información declarada si se detecta una discrepancia significativa, definida por la existencia de una diferencia de al menos el 15% en el saldo del impuesto, la superación del umbral vigente en el Régimen Penal Tributario (hoy $100 millones) o la utilización de facturas apócrifas, sin importar el monto.
En todos los casos, la carga de la prueba corresponde a ARCA, que solo puede utilizar la información declarada, la que obre en su poder o la que provenga de terceros. Si la diferencia surge de un error subsanado espontáneamente por el contribuyente antes de una notificación formal, no se abre impugnación.

La falta de presentación o el impago de la declaración jurada simplificada priva automáticamente al contribuyente del blindaje, habilitando la fiscalización plena. Si una impugnación de ARCA es revocada en sede administrativa o judicial, se restablece la presunción de exactitud y se considera que nunca debió abrirse la verificación sobre los períodos protegidos.
Cada año, al ratificar la permanencia y cumplir los requisitos, el nuevo período fiscal queda protegido, mientras que los anteriores pasan a integrar el conjunto de ejercicios blindados, salvo que exista una orden de intervención notificada sobre alguno de ellos.
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ECONOMIA
Pago al FMI: se usaron reservas del BCRA y se redujo a USD 651 millones la acumulación neta de dólares en lo que va del año

Luego de que el ministro de Economía, Luis Caputo, confirmara la compra de Derechos Especiales de Giro (DEGs) a los Estados Unidos para realizar el pago de intereses al Fondo Monetario Internacional (FMI), abundó el silencio respecto a los detalles de la operación.
Recién el jueves pasado se reflejó que los dólares salieron de las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), achicando el avance en término de acumulación neta de reservas internacionales.
Por medio de un préstamo con bancos internacionales por USD 3.000 millones, Economía pagó a los bonistas por USD 4.200 millones en los primeros días de enero.
Así, el pago al Fondo, previo a la segunda revisión del acuerdo, parecía un problema menor para el ministro Caputo. Sin embargo, el nivel de depósitos del Tesoro hizo que -los días previos a la segunda revisión- debiera recurrir a las reservas del Central para cumplir con el vencimiento.
Desde el lunes en que se comunicó la compra de DEGs a Estados Unidos hasta el jueves no hubo ningún tipo de detalle sobre la fuente de los dólares. Recién el jueves, con la publicación del balance diario del Central, se confirmó que fue fueron reservas del Central, contra el objetivo del ministro Caputo de no recurrir a los dólares que compra el BCRA para pagar deuda externa.
El jueves, las reservas internacionales brutas cayeron a USD 44.750 millones, una pérdida de USD 667 millones respecto al miércoles. Ante la consulta de Infobae, fuentes de la entidad confirmaron que se debió a la compra de DEGs a los Estados Unidos, operación para la cual se utilizaron USD 832 millones.
Si bien el Central venía de una racha positiva de compra de dólares —en lo que va del año ya sumó más de USD 1.400 millones—, lo cierto es que la operación contraría la intención de Economía de hallar otros mecanismos de financiamiento para cumplir con las obligaciones en moneda extranjera y no resignar reservas este año. Fue lo que manifestó el jefe del Palacio de Hacienda los días previos a que se concrete el swap de USD 20.000 millones con EEUU.
“Somos el Gobierno que más reservas compró en la historia, pero ha sido mucho más difícil la acumulación porque depende —entre otras cosas— de que no tengas que seguir cancelando deuda (…). Muchas de las reservas que hemos comprado se han ido a cancelar deuda (…)», sostuvo Caputo durante su participación en el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP).
Allí el ministro les adelantó a los empresarios del círculo rojo que, con el refinanciamiento que estaba negociando la Argentina en ese momento, las reservas que comprara se iban a poder acumular. “En la medida en que tengamos refinanciamiento de la deuda, esa compra de reservas se va a ir dando paulatinamente en el tiempo, sin generarle ningún problema a la gente”, afirmó.
A pesar de tener mecanismos de financiamiento, como el swap con EEUU o incluso el de China, Caputo decidió pagar el primer vencimiento del año al Fondo con reservas del Central. Y declaró durante la gira de entrevistas que tuvo la semana pasada, que no pretende ir al mercado internacional de deuda para cubrir los duros vencimientos que tiene Argentina este año (suman más de USD 20.000 millones) porque pretende que se desarrolle el mercado de capitales y dejar ese hueco para la emisión de las empresas y las provincias.
El dato está en que, si se resta el pago de los DEGs a los Estados Unidos (USD 823 millones) a lo que compró el BCRA en lo que va de la “fase 4″ (USD 1.474 millones), el saldo que queda es de USD 651 millones.
“La meta de reserva del FMI no incluye los pagos ni los depósitos al Fondo. Así que, si bien pueden bajar las reservas, lo cierto es que no altera la meta”, destacó Fausto Spotorno, el economista de OJF. Es que el pago de interés se dio en la previa de la misión del organismo a la Argentina, el jueves pasado se confirmó que los enviados llegaron a Buenos Aires para mantener las conversaciones con los equipos técnicos.
Para diciembre de 2025, se fijó que Argentina tenía que tener reservas internacionales brutas por USD -2.600 millones. Una meta que, pese a haber sido recortada en la primera revisión (antes era de USD 2.400 millones), no se pudo cumplir. En gran parte, porque el Gobierno prefirió la desaceleración de la inflación en un año electoral y no comprar reservas hasta que el dólar mayorista no toque el piso de la banda —lo que nunca sucedió—. Y, en menor medida, por las ventas que tuvo que hacer el Central en el techo de la banda.
En lo que va de la “fase 4″ del programa, el Central compró USD 1.474 millones, de los cuales USD 317 millones se adquirieron la semana pasada. Para realizar estas adquisiciones, el BCRA inyecta pesos sin aplicar mecanismos de esterilización, lo que mantiene estable la liquidez y ayuda a evitar incrementos en las tasas de interés.
Como resultado de estas intervenciones, las reservas internacionales se ubicaron en USD 44.940 millones y registraron una suba diaria de 190 millones de dólares. El stock de divisas extranjeras alcanzó durante el último mes un máximo desde agosto de 2021, llegando a USD 46.240 millones, en parte por el alza del precio internacional del oro, el viernes pasado en 4.957 dólares la onza. Este activo, considerado refugio ante la volatilidad financiera global, tiene impacto directo en el balance del BCRA. Actualmente, la entidad posee alrededor de 1,98 millones de onzas troy, equivalentes a 61,5 millones de toneladas.
El flujo sostenido de compras se explica por la liquidación de exportaciones del sector agroindustrial y la emisión de deuda de empresas privadas. El BCRA calcula que restan ingresar unos USD 3.600 millones por colocaciones externas de compañías, lo que amplió la oferta de moneda extranjera en el mercado oficial. Según PwC, en 2025 las empresas argentinas colocaron deuda por más de USD 20.000 millones, contribuyendo a la estabilidad cambiaria de ese año.
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ECONOMIA
Hubo algo de alivio para la soja: qué rendimiento se proyecta en cada zona

En plena etapa crítica para la soja de primera, las lluvias de los últimos días llevaron alivio a amplios sectores de la región núcleo y permitieron frenar, al menos de manera parcial, el deterioro que venía acumulándose por el estrés termo hídrico. Sin embargo, el impacto no fue homogéneo: mientras algunas zonas lograron recomponer expectativas de rinde, otras continúan con daños significativos y dependen de nuevas precipitaciones para evitar mayores pérdidas. Según el último relevamiento, el área con soja de primera en condición regular a mala subió al 20% en la región núcleo.
La situación se volvió más delicada durante la última semana, cuando el cultivo atravesó días claves de definición de rendimiento. En ese contexto, el desplazamiento del centro de alta presión permitió el regreso de las lluvias, con pronósticos que anticipan nuevas tormentas en los próximos días. “La convalidación de estos pronósticos significaría el comienzo de una normalización del patrón pluvial de febrero”, explicó el consultor Elorriaga.
Durante el jueves se esperan chaparrones y tormentas aisladas e intermitentes en la región. A partir del lunes, el ingreso de un frente frío provocaría precipitaciones aisladas, principalmente en el oeste de la región agrícola. Hacia el miércoles volvería a aumentar la probabilidad de lluvias aisladas en el área GEA. La continuidad de estos eventos resulta clave para sostener la evolución del cultivo en una fase determinante.
La soja de primera de la región núcleo mostró una nueva desmejora en su estado general. El área con lotes en condición regular a mala aumentó cinco puntos porcentuales y alcanzó el 20%. En paralelo, un 42% de los cuadros se encuentra en buen estado, un 35% en muy buen estado y apenas un 3% es considerado excelente.
Desde el punto de vista fenológico, el 75% de la soja de primera transita la etapa de fructificación, entre R3 y R5. Además, un 15% ya inició la formación de la semilla (R5) y un 10% permanece en floración (R2). En este escenario, los técnicos advierten que la definición de rindes viene mostrando un deterioro que se intensifica semana tras semana.

Las zonas más comprometidas se ubican en la franja central de la región núcleo, con un daño que se profundiza hacia el este. En esos sectores, las estimaciones indican una caída del rinde potencial de entre 20% y 40%. En el resto del área, el impacto sería menor, cercano al 10%. Aun así, la necesidad de nuevas lluvias es generalizada. Los técnicos coinciden en que contar con al menos 10 a 15 milímetros permitiría ganar tiempo hasta los eventos previstos para la próxima semana.
Las precipitaciones registradas en los últimos siete días dejaron un mapa con fuertes contrastes. El sudeste de Santa Fe continúa consolidándose como el epicentro de la sequía, mientras que otras zonas recibieron aportes significativos que cambiaron el panorama productivo.
En Pergamino, las lluvias alcanzaron los 52 milímetros y permitieron una mejora sustancial en el estado del cultivo. “Tal vez nos dejamos en el camino un 10% del potencial. Pero con una lluvia así, el cultivo avanza 10 días por lo menos y se ve otra lluvia en camino… O sea, la campaña está solucionada acá”, señalaron técnicos de la zona. En Teodelina, los registros oscilaron entre 15 y 20 milímetros, considerados determinantes para sostener buenos rindes. El norte bonaerense y el extremo sur de Santa Fe recibieron entre 10 y 50 milímetros, un volumen que llegó a tiempo para detener el deterioro y permitir una recuperación parcial de la soja de primera.
En contraste, los sectores que quedaron al margen de las lluvias continúan en una situación compleja. En el centro-sur y el extremo sudeste de Santa Fe, los técnicos remarcan la urgencia de precipitaciones importantes para frenar la caída del potencial productivo. Desde María Susana hasta Bigand, y en áreas cercanas a Rosario como Aldao, Figuera y San Jerónimo, se reporta un fuerte ataque de arañuela y trips, con controles permanentes y pérdidas de rinde estimadas en torno al 20% del potencial.
“Vamos a tener menos rindes que la campaña pasada. Las sojas de primera no cerraron el entresurco”, advierten en la zona. En Carlos Pellegrini se observa un freno en el llenado de granos, inicio de vaneo y plantas con escaso desarrollo. Hacia el departamento Constitución, el daño estimado se ubica entre el 30% y el 40%.
La soja de segunda presenta un escenario más ajustado. El 30% de los lotes se encuentra en condición regular a mala, mientras que un 35% está en buen estado, un 30% en muy buen estado y solo un 5% en condición excelente. La falta de agua durante enero afectó de manera directa el crecimiento del cultivo. “Las plantas no han cerrado los surcos y no superan a la paja de trigo”, describen los técnicos.

En Bigand se observan lotes con plantas prácticamente marchitas y pérdidas de plantas. “Aún con una lluvia importante, no se van a lograr los rendimientos máximos que pensábamos a fines del 2025”, advierten. Allí se estima que ya se perdió más del 30% del potencial productivo. En María Susana, la merma se calcula en torno al 20%. En cambio, en Carlos Pellegrini y Teodelina, la soja de segunda muestra una mejor respuesta. “Está aguantando”, resumen los técnicos, aunque remarcan que necesita nuevas lluvias para expresar gran parte de su potencial.
Más allá de la soja, la preocupación también se extiende a los maíces tardíos y de segunda, con unas 200.000 hectáreas comprometidas por la falta de agua. “El cultivo más comprometido es el maíz tardío y de segunda”, señalan los técnicos. En el centro-sur santafesino, muchos lotes se encuentran en condición regular a mala y dependen de lluvias inmediatas, aun sin haber ingresado en floración.
En zonas como Aldao, Figuera, San Jerónimo y alrededores de Carlos Pellegrini ya se mencionan recortes de rendimiento de hasta el 50%. “Es gravísimo el estado de los maíces de segunda, sobreviven no sabemos cómo”, indican en Bigand. En Teodelina, el estrés hídrico ya se refleja en las panojas, mientras que en el noroeste bonaerense, como en Junín y Pergamino, las lluvias recientes permiten esperar una recuperación del cultivo.
En contraste, el maíz temprano, pese al déficit hídrico de enero, muestra un rinde medio de 108 quintales por hectárea en la región núcleo. La cosecha se adelantaría a mediados de febrero, con fuertes diferencias según la zona, reflejando el impacto desigual de la falta de agua durante el llenado de granos.
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