POLITICA
Dónde voto en PBA en las Elecciones Argentina 2025: consultá el padrón electoral

Los ciudadanos de la provincia de Buenos Aires están convocados a las urnas este domingo 26 de octubre de 2025 para participar en las elecciones legislativas nacionales. En esta jornada, se renovarán bancas en el Congreso de la Nación, puntualmente 35 bancas del distrito en la Cámara de Diputados. Para conocer el lugar de votación, los electores bonaerenses pueden consultar el padrón electoral.
Para conocer el lugar de votación en la provincia de Buenos Aires, la Cámara Nacional Electoral (CNE) puso a disposición de la ciudadanía el padrón electoral de forma digital. Este recurso permite verificar establecimiento, mesa y número de orden antes del 26 de octubre.
A continuación, el paso a paso para consultar el padrón electoral:
La CNE tiene disponible un sitio web oficial en el que está publicado el padrón electoral de forma digital.
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Escribir los datos personales
Se debe completar un formulario con la siguiente información del elector:
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Ver la información disponible
Una vez completados los pasos y realizada la consulta, el sistema proporcionará de manera precisa toda la información necesaria para el día de los comicios:
Esta información agiliza el proceso de votación.
La boleta para la provincia de Buenos Aires presenta 15 fuerzas políticas que compiten por las 35 bancas de diputados. A continuación, este es el orden en que aparecen en la BUP, con sus primeros cinco candidatos:
En las candidaturas para la provincia de Buenos Aires, se registró un cambio significativo en una de las listas que competirán. La Libertad Avanza (LLA) definió a Diego Santilli como cabeza de lista para diputados nacionales. Esta designación se produjo tras la renuncia de José Luis Espert a su candidatura como primer diputado nacional.
No obstante, los electores verán la boleta original, ya que la Cámara Electoral rechazó reimprimirla. Por lo tanto, en la papeleta verán que Espert encabeza la lista junto a Karen Reichardt y no Santilli. Ante esta situación, el candidato hizo un spot en donde le pide a los electores que “para votar al colorado, marcá al pelado”.
El proceso de votación con la Boleta Única de Papel es sencillo y consta de los siguientes pasos, aplicables también en la provincia de Buenos Aires:
El elector debe entregar su DNI a la autoridad de mesa para la verificación de identidad. Una vez confirmada, recibirá la boleta firmada por la autoridad de mesa y una lapicera.
Dentro de la cabina de votación, el elector deberá marcar el casillero del candidato o lista de su preferencia. Es clave una sola marca por categoría para la validez del voto.
Una vez marcada la opción, la boleta debe doblarse por la línea punteada indicada y depositarse en la urna correspondiente.
Finalmente, el elector deberá firmar el padrón y recibirá la constancia de voto junto con su DNI, dando por concluido el acto de sufragio.

Este contenido fue producido por un equipo de con la asistencia de la IA.
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POLITICA
El Gobierno comenzó a analizar los reclamos por Ganancias y crece la expectativa en las provincias

A menos de una semana del inicio de las sesiones extraordinarias en el Congreso, el oficialismo comenzó a analizar el reclamo de los gobernadores para que haya cambios en el esquema de baja del impuesto a las Ganancias para las empresas. Sin embargo, todavía no hay definiciones al respecto y, por el momento, no se modificará el texto de la reforma laboral que ya tiene dictamen.
Luego de múltiples conversaciones con diferentes sectores de la oposición, la mesa política de La Libertad Avanza se reunió este lunes en la Casa Rosada para hacer un resumen del panorama general de situación y terminar de diseñar la estrategia legislativa que encararán a partir del próximo lunes.
El encuentro estuvo encabezado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y contó con la presencia de la secretaria general, Karina Milei; el asesor presidencial, Santiago Caputo; el ministro del Interior, Diego Santilli; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa del partido en el Senado, Patricia Bullrich, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt.
La novedad que surgió de esa conversación fue que se decidió incluir en el temario de asuntos a tratar durante febrero la Ley Penal Juvenil, aunque también se habló sobre otras cuestiones en agenda.

De acuerdo con lo que precisaron a Infobae algunos de los protagonistas de esa reunión, una de las cuestiones que se abordaron fue, justamente, el pedido recurrente de las provincias por el artículo vinculado a Ganancias.
Fue por esta razón que se convocó al encuentro también al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, ya que cualquier medida que se tome con respecto a ese gravamen afectaría al presupuesto.
Las autoridades nacionales planean reducir las alícuotas de este impuesto para las sociedades, de manera tal que para los tramos 2 y 3 los cobros pasen de 30% a 27% y 35% al 31,5%, respectivamente.
Al ser fondos coparticipables, los gobernadores entienden que una baja de este tipo afectaría sus recaudaciones locales, en un contexto de caída general de ingresos, por lo que piden algún tipo de compensación.

Este planteo se lo hizo, por ejemplo, el mendocino Alfredo Cornejo a Santilli cuando ambos se reunieron días atrás, en el marco de la gira del ministro por el interior del país.
El titular de la cartera del Interior tiene previsto continuar esta semana su agenda con visitas a Juan Pablo Valdés, en Corrientes, y Hugo Passalacqua, en Misiones.
La discusión por Ganancias sería uno de los temas de esos encuentros, principalmente con el primero de ellos, ya que se trata de uno de los distritos más perjudicados si se implementa la quita de alícuota.
El diputado nacional cercano a Valdés, Diógenes González, ya anticipó que, si bien considera que la reforma laboral “es importante”, le preocupa el impacto de la medida fiscal.
“Ganancias es el impuesto coparticipable por excelencia. Sería una caída de 5.000 millones de pesos, que no es un número menor”, advirtió en declaraciones a una radio local.
A pesar de que todas las posibilidades están bajo análisis, la Nación aún no acercó ninguna propuesta alternativa e insiste con la redacción original del texto.
“Para ahora no hicieron ninguna propuesta de cambio”, comentó a Infobae una fuente cercana a varios mandatarios provinciales.
No obstante, en la Casa Rosada remarcan que la reducción impositiva no se aplicaría de manera inmediata si es que se aprueba el proyecto, sino que se hará cuando el Ministerio de Economía lo crea conveniente.
Este detalle genera opiniones encontradas entre los gobernadores, ya que mientras algunos aseguran que “tranquiliza esa aclaración”, otros se muestran más intransigentes: “Yo no escuché a ninguno mostrarse satisfecho por eso”, cuestionó una fuente de diálogo directo con varios mandatarios.
Este lunes, el santafecino Maximiliano Pullaro, que también se vería afectado por la medida, dio un gesto de respaldo al apoyar públicamente la ley penal juvenil.
“Estoy completamente de acuerdo. Lo vengo planteando desde que fui ministro de Seguridad. Nosotros pensamos que el que comete un delito lo tiene que pagar”, afirmó el dirigente radical.
Mientras Santilli se reunió con gobernadores, Bullrich hizo lo propio en el Senado con referentes de diferentes sectores, con el objetivo de conseguir consenso para el proyecto.
A partir de ahora, el oficialismo se enfrentará al debate en el recinto. Las autoridades libertarias pretenden que la iniciativa se trate el 10 de febrero para que pase a los pocos días a Diputados y consiga Sandino definitiva antes del cierre de las sesiones extraordinarias.
POLITICA
Un movimiento raro: el albertismo sin Alberto

¿Cómo se evalúa un gobierno? ¿Cómo se puede pensar si es bueno o es malo? ¿Respecto de qué? Estamos habituados por el combate político a que los gobiernos se reclamen buenos o malos en comparación con los gobiernos anteriores.
Perón, en su regreso, decía: “Mi gobierno fue mejorando a medida que me sucedieron otros que fueron peores que yo”. Es la forma más habitual de comparar a una gestión, de calibrar la calidad de una presidencia. Pero hay otro modo, no tan habitual que es comparar a un líder y a su gestión con el contexto, sobre todo económico, en el que le tocó actuar.
Voy a poner dos ejemplos exagerados, caricaturescos. Si uno mira el contexto económico en el que le tocó actuar a Fernando de la Rúa y lo compara con otros gobiernos, mejoraría la calificación. Y si uno compara la gestión de Néstor Kirchner con el momento espectacular desde el punto de vista del entorno económico en el que le tocó actuar, probablemente diría que fue una oportunidad que, en buena medida, se perdió. No fue tan bueno en comparación con los resultados o la política que hizo.
Si nosotros miramos hoy la Argentina y el gobierno de Alberto Fernández con la oportunidad que se le ofrece, nos vamos a llevar una enorme sorpresa. Hay un político, intelectual, pensador de primera calidad, que es Fernando Henrique Cardoso, que en una especie de síntesis brutal dice: “Los gobiernos latinoamericanos dependen básicamente de dos factores importantes: la tasa de interés, el costo del dinero que determina cual es el flujo de inversión a un país; y del precio de las commodities, de las materias primas que vende, que determina otro ingreso de dólares, por exportaciones”.
Miren lo que está pasando hoy con las exportaciones en la Argentina. El dato que publicó la semana pasada el Indec es un dato que pasó casi inadvertido, pero tiene una importancia de primera magnitud. Es espectacular. En el mes de abril, la Argentina exportó 8300 millones de dólares. Los muy optimistas, los que esperaban un gran número de exportaciones dentro de lo que es un boom, hablaban de 7000. Cuando llegó el numero ellos mismos se sorprendieron. ¿Qué quiere decir eso? Un boom de precios. Si medimos por cantidades, de esos 8300, en un mes, mejoraron un 5% respecto de abril del año pasado. El resto es por los precios. Las exportaciones aumentaron en un 35% respecto de lo que la Argentina exportó en abril de 2021.
Para ir a un boom semejante hay que remontarse a 2012, casi 80.000 millones de dólares en el año. Estamos hablando del momento en que Cristina Kirchner estaba en el olimpo, en el apogeo, venía de hacerse reelegir con el 54% de los votos. Para ver a una instancia similar hay que ya ir al comienzo de la gestión de Néstor Kirchner.
Si lo que está pasando en este momento se mantiene, y todo indica que sí, por los precios derivados de la guerra tras la invasión de Rusia a Ucrania, las exportaciones de este año serán de más de 90.000 millones de dólares. Es un récord histórico, probablemente superior al de los años de Néstor Kirchner. Habría que ir tal vez a la época de la posguerra, del primer peronismo, para encontrarnos con este milagro exportador. Es un dato muy importante para pensar la economía de este momento.
Ahora bien, este año hay un boom de importaciones que deja un saldo comercial muy bajo para lo que son las exportaciones. Si se compara abril contra abril del año pasado, las exportaciones crecieron 35% y las importaciones un 47%. ¿Se debe a que hay una gran expansión del producto? No, lo que hay es un gran consumo de dólares. El Gobierno dice “faltan dólares”. Pero no, sobran pesos. Hay tal masa de pesos en la calle, pesos amenazados, corroídos, pulverizados por la inflación, que el que tiene pesos sale a comprar dólares como sea. ¿Qué quiere decir? Los compran con operaciones complejas financieras, como el contado con liquidación, o se compra un auto o una heladera; los importadores adelantan importaciones; la gente quiere huir del peso y refugiarse en el dólar o en cosas hechas de dólares. Eso es lo que está pasando y es lo que determina que el Gobierno tenga un saldo comercial muy pequeño respecto de este milagro exportador, que no viene del mérito sino de una desgracia dolorosísima que es la oportunidad que ofrece la guerra.
¿Por qué se produce este desbalance? Por los desarreglos de la economía que administra Alberto Fernández. Quiere decir que, si esta economía estuviera bien administrada y el Gobierno hubiese tenido un plan coherente desde el comienzo para reducir la inflación, hoy probablemente el Presidente estaría en un apogeo probablemente similar al de Néstor Kirchner en el comienzo de siglo, entre 2003 y 2007, cuando él gobernó. Estaríamos hablando de la inevitable reelección de Alberto Fernández si la economía fuera ordenada, capaz de captar este momento económico internacional. Pero no sucede eso, acá hay otro fenómeno.
En este aumento de las importaciones no solamente hay gente que compra cosas hechas de dólares, también figuran las importaciones energéticas. No alcanza la energía que producimos y tenemos que importar a precios tan caros como el de la soja, porque se dispararon los precios de los granos y se dispararon los precios de los hidrocarburos. Como sabemos, Rusia es un gran proveedor de hidrocarburos.
Tenemos este problema porque los subsidios abaratan tanto el precio de la energía que hay una especie de derroche de electricidad y de gas. Es decir, el problema de subsidiar exageradamente el consumo de energía no solamente produce un problema en el fisco porque no hay plata para pagar esas subvenciones, sino que además es un enorme incentivo a gastar irresponsablemente y eso abulta todavía más la cuenta fiscal y el caudal de dólares necesarios para comprar la energía que falta. Hay que importar más, por eso esas importaciones están tan elevadas.
Un gráfico de Daniel Gerold, un destacado experto en energía y principalmente en hidrocarburos, muestra lo que pasó en la época de Macri cuando se produjeron los aumentos de tarifas, en una época en que la energía empieza a valer lo que debería valer. El estudio muestra que la demanda, el consumo, se modera. Puede haber otras razones como el nivel de actividad, pero hay un factor importantísimo que es que la gente consume más racionalmente la energía porque tiene consciencia de su precio.
Hay un problema de desbarajuste económico que determina que Alberto Fernández no pueda aprovechar el contexto en el que se desenvuelve su gestión. Ese desbarajuste económico se produce por muchas razones, no solamente por las medidas que toma o deja de tomar el oficialismo, sino también por un problema que envuelve todo esto que es la extraordinaria falta de confianza. Expectativas muy negativas respecto de que este equipo de gestión pueda resolver los problemas a los que está enfrentado. Y esta falta de confianza, que es central, está alimentada todos los días por desvaríos oficiales en el diagnóstico respecto de las dificultades objetivas.
Hoy tenemos un ejemplo: Alberto Fernández vuelve a hablar de retenciones al sector agropecuario. Sería una vuelta a las retenciones móviles de cuando él era jefe de Gabinete. Una de las razones del enfrentamiento con el campo en 2008, ligado a las retenciones móviles que dispuso como ministro Martín Loustau, que llevaron que Fernández se vaya del gobierno de Cristina Kirchner. El Presidente está diciendo “ya que suben los precios subamos las retenciones”, pero en su discurso no está analizado si con los precios no están subiendo también los costos de los insumos que tiene el campo. Como los fertilizantes, que están disparados. O los costos que se elevan por el aumento de precios de la economía nacional. Es decir, el campo, como cualquier otra actividad, está pagando el castigo de los aumentos por la inflación, entre otros, los aumentos de salario, etc. Quiere decir que se está mirando linealmente que, como subieron los precios, el campo tiene que estar mejor. Sin recordar que las retenciones son un impuesto aberrante porque no gravan la ganancia, que también la paga el sector agropecuario, sino los ingresos, y no tienen en cuenta los egresos de cada uno de esos chacareros.
Lo más interesante es que Alberto Fernández vuelve a hablar hoy de este tema después de que la semana pasada lo desmintiera su ministro de Agricultura, Julián Domínguez. Es cierto, explican desde el Gobierno que Domínguez, como tenía que viajar a Córdoba, no quería que lo reciban mal. Pero la secuencia es insólita. En una entrevista con Ernesto Tenembaum, el Presidente habla de que hay que considerar -y que la oposición debería hacerlo también- subir las retenciones. Esa misma mañana, a las dos horas, el ministro Domínguez lo desmiente. Parecido a lo de Federico Basualdo con Martín Guzmán el año pasado, cuando se negaba a subir las tarifas. Hoy de nuevo Fernández, sin explicar lo que quiso decir el ministro Domínguez, vuelve a hablar en defensa de las retenciones.
Mientras tanto, uno puede leer en una página española, El Debate, una entrevista interesantísima que le realiza Carmen De Carlos, quien vivió mucho tiempo en la Argentina, al ministro Matías Kulfas. El funcionario, con una sinceridad llamativa, admite que en nuestro país hay una gran inestabilidad en las reglas de juego, que cualquier empresario que tiene que invertir y comprometerse con la economía argentina se mueve en arenas movedizas en cuanto a regulaciones y a las condiciones generales del entorno económico, lo que impide tomar determinaciones no solo a largo plazo, inclusive a mediano o a corto plazo. Como le pasa ahora al campo, que no sabe si el que dice la verdad es el ministro de Agricultura o el Presidente. Kulfas asegura que vamos a tardar años en resolver esto. Estamos en una especie de transición hacia una normalidad muy difícil de conseguir. El Gobierno, en vez de ir hacia el camino que plantea Kulfas de reducir esa incertidumbre, la aumenta.
A esto se le suma otro signo de interrogación, una desorientación, una falta de rumbo en un tema crucial: la política exterior. Es algo que interesa a gente muy sofisticada que sabe leer la escena internacional y determinar cómo juega el partido cada país en esa escena. Es, a pesar de ese tecnicismo, algo crucial: la forma en que una nación se planta en la cancha global, en que un líder lee los vientos la época y de qué modo esos vientos condicionan los intereses de su país.
En el caso de la Argentina de hoy la política exterior es más importante todavía. Voy a decir una exageración: Néstor Kirchner, entre el 2003 y el 2007, podía permitirse prescindir de esa política porque le sobraba la plata. El superávit de comercio y el fiscal eran como una membrana que permitían vivir aislados del mundo. Hoy no es así, porque estamos endeudados y estamos en el marco de un acuerdo con el Fondo, que es un pacto con las grandes potencias, que obliga a leer la escena internacional. Básicamente, es un acuerdo con EE.UU., Japón, Alemania y también con China, que es la tercera accionista del Fondo. El otro motivo es que necesitamos dólares no solamente financieros sino de las exportaciones. Kulfas, en esa entrevista, dice que vamos a ampliar la zona cultivable, lo contrario de lo que sucedería con este mensaje de las retenciones. Son dos gobiernos diferentes los que hablan. Es importante leer el mundo si somos un país que vive de las exportaciones y que piensa salir de su estancamiento, y de ese problema estructural del que suele hablar Cristina Kirchner de falta de dólares, por dificultades para planificar o pensar una economía competitiva y exportadora. La política exterior para un país con esta relación con el mundo externo es clave. Y el Gobierno, en ese terreno, se mueve de una manera incomprensible.
Voy a dar dos ejemplos. El jueves de la semana pasada hubo una reunión de los BRICS. Son los países de gran extensión territorial y de gran volumen en su producto bruto. Es una denominación que viene del mundo financiero para agrupar a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. La Argentina, con otro volumen, con otra dimensión económica, pretende incorporarse a ese mundo. En esa reunión virtual participó el canciller ruso que, por razones obvias, está en el centro del huracán. Ese día, Sergei Lavrov había dispuesto la expulsión de Moscú de diplomáticos franceses, italianos y españoles. Estuvo en esa reunión Santiago Cafiero, el canciller argentino. Hay que recordar que, en esa semana en la que Cafiero participó de esa conferencia, en el medio paraoficial Sputnik a Alberto Fernández lo trataron de traidor a Vladimir Putin, por haber ido a Europa a ofrecer alimentos y gas que reemplazarían lo que puede ofrecer Rusia. Es decir, fue a Europa a decirle a los alemanes, franceses y españoles “ustedes pueden desconectarse tranquilos de Rusia porque van a encontrar en países como la Argentina el gas y los alimentos que sustituyan lo que, hasta ahora, les ofrecía Rusia”. Los rusos vieron eso como una traición del presidente que se había propuesto a sí mismo como puerta de entrada de su país a América Latina.
En esta reunión de los BRICS, Cafiero habló de un “enfrentamiento” entre Rusia y Ucrania. Es interesante la definición, como si hubiera una guerra donde uno no sabe muy bien quién tiene la razón. Se olvida de lo que dice el propio Alberto Fernández, quien tenía al mismo Cafiero al lado en la visita a los europeos, que es que hubo una invasión, una agresión de Rusia a Ucrania. Ahora vuelve atrás. Es un enfrentamiento bilateral. Pidió que haya un cese del fuego, como si Putin no existiera. Como si no hubiera una especie de nuevo Hitler en Europa, en cuanto al manejo de las relaciones exteriores y la decisión de invadir irracional, autoritaria o salvajemente a otros países y producir masacres y violaciones a los derechos humanos. Para Cafiero es solamente un “enfrentamiento”.
¿Por qué es curioso? Porque hace juego con lo que dijo Alberto Fernández después de volver de Europa en la entrevista con Tenembaum. “Yo le fui a explicar a los europeos, a Scholz el canciller alemán, a Macron, el presidente de Francia, a Sánchez el primer ministro de España, que tiene que haber un cese de fuego y que ellos, con las sanciones que le pusieron a Putin, están produciendo un desastre universal. ¿Por qué? Porque los precios se han vuelto impagables para muchos países y ha desatado una nueva inflación”, sostuvo. Hablamos de un Presidente con una inflación anualizada del 80%. Es decir, le fue a echar la culpa de lo que está pasando en Ucrania a los países a los que él, a su vez, les quiere vender productos para que puedan prescindir de Rusia. Es una especie de garabato, jeroglífico, que ni siquiera él podría explicar. Este es el marco conceptual y diplomático en el cual se desenvuelve la cuestión económica de Alberto Fernández.
Se explica la inquietud de todo el peronismo. Desde Cristina Kirchner hasta los gobernadores. Un gráfico del economista Fernando Marull muestra el poder adquisitivo en dólares, que se cruza con el índice de confianza en el Gobierno elaborado por la Universidad Di Tella.
¿Por qué importa? Porque, generalmente, el índice de confianza coincide con el movimiento del poder adquisitivo en dólares. Y ese índice de confianza coincide también con lo que los últimos gobiernos obtuvieron en las elecciones (dos mandatos de Cristina, uno de Macri y uno de Fernández). Hay una correlación misteriosa. Si se observa en determinado momento, en determinado mes, el índice de confianza del Gobierno hecho por la Universidad Di Tella, coincide con el porcentaje que en ese momento sacaría el oficialismo si se celebraran elecciones. Y eso se va repitiendo a lo largo de los años.
Hoy, si el Gobierno tuviera elecciones, sacaría el 26% de los votos. Esto es lo que coincide, desde otro punto de vista, con la encuesta de Poliarquía de la semana pasada que muestra el derrumbe, en general de toda la clase política, pero particularmente del Gobierno en la consideración pública. Este gráfico está inquietando muchísimo al oficialismo. Inquieta a Cristina Kirchner. Inquieta a los gobernadores. Inquieta al sindicalismo.
Cuando se habla del sindicalismo, hay que poner énfasis en un episodio que ocurrió la semana pasada. Creo que no lo tomamos en cuenta. Esto ocurrió el jueves. Un acto de la UOCRA, del que participó el presidente Alberto Fernández y al que asistieron pocos ministros y pocos gobernadores. Ocurrió algo que pasó inadvertido. Un discurso importantísimo del líder de la UOCRA, Gerardo Martínez. Estamos hablando de un sindicalista con muchísima experiencia. Fue secretario general de la CGT en los 90, con la crisis de la convertibilidad. Lidera la UOCRA desde hace muchos años. Fue diputado nacional. Forma parte del núcleo que maneja la CGT y la representa en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) desde hace años. Un hombre muy calificado que entiende la política. Y que, en ese discurso, hace una caracterización de este momento y resalta ciertas preocupaciones centrales.

Hay que recordar la Carta Magna, dijo Martínez, la Constitución, que discrimina perfectamente las funciones de cada funcionario dentro del poder. El Presidente manda, no el vicepresidente. Un mensaje clarísimo para Cristina Kirchner, pero también para Alberto Fernández que lo estaba escuchando, paralizado. Dijo Gerardo Martínez: “Presidente, la mayoría de los que estamos acá votamos al Frente de Todos, con una lista que llevaba en la cabeza su nombre”. Dicho de otra manera, “nosotros no votamos a Cristina como jefa, sino a Usted”. Algo así como “póngase los pantalones largos”.
También remarcó: “Yo podría tener una discusión con usted. Podría tener una discusión con los demás secretarios generales de la CGT. Pero nunca viralizaría esa discusión. Sería suicida. La gente diría ‘ahí están los locos de la CGT’”. ¿De qué está hablando? Está hablando del debate entre Cristina Kirchner, Alberto Fernández y las intervenciones de La Cámpora.
Y finalmente, cierra señalando: “Hay una cantidad de problemas angustiantes, sobre todo ligados al salario de los trabajadores, y la política no está dando respuesta. Usted Presidente lo que tiene que hacer es una gran convocatoria y relanzar su Gobierno”.
Se esperaba una respuesta de Alberto Fernández a semejante discurso y no la tuvo. Para que se entendiera lo que quiso decir, Gerardo Martínez le hizo un regalo a Alberto Fernández antes de empezar el acto. Le regaló una lapicera, como diciendo “use la lapicera, porque el que tiene la lapicera para tomar decisiones es usted”. Esto lo dice alguien que le habla en nombre de los trabajadores, de la CGT y de todo un arco político dentro del oficialismo que adhiere o espera encontrar en Alberto Fernández un liderazgo que no encuentra. No es un mensaje que le llegue al Presidente desde el lado de Cristina Kirchner. Los que les están diciendo “reaccione” son sus amigos. Ahí está el Movimiento Evita, despreciado por el kirchnerismo. Es lo mismo también que piensan gobernadores e intendentes.
En la década del 60, alrededor de los sindicalistas de la UOM, se había generado algo en el clima de los gobiernos militares de aquellos años, que era el peronismo sin Perón. Hoy parece que hubiera un movimiento extraño. Albertismo sin Alberto. Gente que está esperando que se cubra una especie de liderazgo vacante, una demanda a la que Fernández no reacciona. Es como la soja, como los precios de las commodities, como el nivel de exportaciones. Este hombre tiene una escena política que se le ofrece favorable, y no la aprovecha. Es como si no la viera. Comparado con esa escena, su performance es todavía peor de la que uno está mirando, tanto en la escena económica como política. Por eso es tan importante el discurso de Gerardo Martínez.
Otro ejemplo de desorientación. Hoy renunció, después de una reunión que tuvo con Martín Guzmán la semana pasada, Roberto Feletti. Se fue después de hablar con La Cámpora y con Cristina. Lo habían sacado de la responsabilidad de Kulfas -no lo habían echado porque no se animaron a hacerlo- y lo pusieron bajo la órbita de Guzmán. Y Feletti se va. Se va con una carta muy interesante, donde demuestra tener carácter. Dice algo así como lo siguiente: “Me están poniendo en un área que no me quiere, a gestionar una política en la que no creo. Falta coordinación e integración en este gabinete económico”. Y dice algo más: “La política de control de precios fracasó por la guerra”. No. Fracasó porque fracasa siempre. Feletti sugiere que ahora habría que ir a mayores retenciones, a medidas más intervencionistas que desacoplen los precios internacionales de los precios locales. Esto es lo interesante. Alberto Fernández se desprende de alguien que recomienda las retenciones como él. Y mantiene como ministro a alguien que no recomienda las retenciones como Julián Domínguez, ministro de Agricultura. ¿Cuál es el mensaje? ¿Dónde está la cabeza de Fernández? ¿En Domínguez, que disiente con él y sigue siendo su ministro, o en Feletti que se va coincidiendo con él? Es un jeroglífico como el de la política exterior y los mensajes que se emiten en Europa o en el grupo de los BRICS.
Este enorme problema, que tiene que ver con la falta de gestión política, con un liderazgo vacante, con un rumbo que el Presidente no termina de encontrar y ni de definir, inquieta enormemente a Cristina Kirchner por muchas razones. La primera y las más importante es electoral, y también razones judiciales. Cristina ya sabe lo que pasa cuando se empieza a perder el poder en el terreno judicial. Ella cree que no hay razones para investigarla, sino que todo es una operación política más o menos eficiente según su nivel de poder. Lo que ella llama lawfare. En este contexto de las preocupaciones judiciales que se disparan en la medida en que cae el consenso del Gobierno y del oficialismo, de un oficialismo del que a ella le resulta muy difícil despegar -con toda lógica porque lo armó ella-, hay que mirar con atención algo que va a pasar mañana.
En el Congreso -ya estamos en la semana de mayo- se están constituyendo recién ahora las comisiones. Entre las comisiones que se van a constituir hay una que es muy importante. La comisión de Juicio Político. Es una comisión de Diputados, que se activa poco porque muy raras veces hay juicio político a un Presidente, a un miembro de la Corte. Pero cuando se activa tiene una carga política e institucional enorme. Esta comisión, que es la que inicia una acusación a un funcionario, va a tener entre sus miembros a gente de mucho peso. La va a presidir la diputada Ana Gaillard, kirchnerista del Frente de Todos. Es una mujer de mucha firmeza, ligada a Cristina Kirchner, de la provincia de Entre Ríos. Va a haber también otros hombres con peso específico dentro del peronismo como José Luis Gioja; Germán Martínez, el presidente del bloque peronista, y Leopoldo Moreau, que es probablemente la persona que dentro de la Cámara de Diputados expresa con mayor claridad las ideas de Cristina Kirchner, junto con sus posiciones político-institucionales y judiciales. En la oposición, Juan Manuel López, que va a ser seguramente el vicepresidente de esta comisión. Es la mano derecha de Elisa Carrió en el Congreso, en Diputados. Pablo Tonelli, una figura principal en los temas judiciales del PRO, que se desempeña como consejero de la Magistratura. Mario Negri, presidente del bloque radical. También estarán Alejandro “El Topo” Rodríguez, presidente del bloque de Roberto Lavagna, el bloque federal; Vanesa Siley, de La Cámpora, consejera de la Magistratura por el ultrakirchnerismo; Rodolfo Tailhade, una figura de las más agresivas del kirchnerismo en materia judicial; Hugo Yasky, sindicalista y ultrakirchnerista, y Victoria Tolosa Paz que responde a Alberto Fernández.
¿Por qué es importante mirar estas identidades? Porque la Coalición Cívica, concretamente Elisa Carrió, presentó un pedido de juicio político contra Ricardo Lorenzetti, con una cantidad de informaciones ligadas a conversaciones que habría tenido Lorenzetti con dirigentes políticos como Gerardo Morales. Habla además del papel de Lorenzetti en la política y, sobre todo, de una operación en el Consejo de la Magistratura para quitar a Horacio Rosatti de la presidencia de ese organismo. ¿Qué es lo que importa acá? Que no habría que descartar que el Frente de Todos, es decir el kirchnerismo, adhiera al pedido de juicio político de Elisa Carrió. Estamos hablando de una combinación inesperada. Cristina Kirchner y Elisa Carrió apuntando contra Ricardo Lorenzetti. Una combinación que puede inspirar el beneplácito -nunca lo van a decir- de Rosatti, de Carlos Rosenkrantz y de Juan Carlos Maqueda, los tres ministros de la Corte que componen una mayoría muy cohesionada de la cual Lorenzetti está aislado, a la cual Lorenzetti está enfrentado. Ya hubo un episodio similar que se frustró el 21 de marzo de 2018, cuando trascendieron aquellas conversaciones privadas entre Cristina Kirchner y Oscar Parrilli, momento en que Elisa Carrió y el kirchnerismo estuvieron a punto de firmar una citación a Lorenzetti para que dé explicaciones, como presidente de la Corte, del manejo de la Dirección de Intervenciones Judiciales, que se encarga de las intervenciones telefónicas y de mails con orden judicial. Aquella convergencia de 2018 podría estar configurándose de nuevo. Después habrá que ver si se llega a una acusación, es muy probable que no se llegue a una condena porque hay que conseguir para removerlo a Lorenzetti dos tercios en el Senado. Pero igual resultaría en un gran desgaste de la figura de Lorenzetti, con todo tipo de imputaciones, documentación que se empiece a discutir y su probable citación al Congreso. Es una novedad muy importante en relación con la expectativa que tiene el kirchnerismo de producir vacantes en la Corte.
Todo este panorama de desarticulación en el oficialismo, el agotamiento del kirchnerismo tal cual lo conocimos -que tiene que ver con algo muy profundo relacionado con el agotamiento de una receta populista cuyo final estamos viendo en Venezuela- es el fondo del problema. Hay una receta agotada, que impide que Cristina Kirchner y quienes la rodean puedan decir qué no quieren, pero muy difícilmente puedan decir qué quieren, proponer una hoja de ruta hacia dónde nos llevarían si tuvieran el poder administrativo.
Otra posibilidad extraordinaria que tiene Alberto Fernández, desaprovechada: la falta de un programa de sus opositores internos. Este debilitamiento se proyecta sobre la oposición. La pregunta que tenemos que hacernos hoy respecto de Juntos por el Cambio es si fue, desde su origen, algo más que una alianza antikirchnerista. ¿Por qué esto es importante? Porque si la razón de estar juntos que se daban a sí mismos el PRO, el radicalismo y la Coalición Cívica era evitar una hegemonía kirchnerista, esta motivación va desapareciendo de a poco con una transformación del peronismo. No digo con el final del kirchnerismo, pero sí una mutación importante que le hace perder votos y por lo tanto poder.
Esto, entonces, proyecta sobre la oposición también una dispersión. Vemos a Mauricio Macri radicalizándose en ideas propias que no pudo poner en práctica durante su gobierno, entre otras cosas, porque la sociedad estaba en aquel momento mucho más a la izquierda de lo que está hoy. Vemos un debate cifrado, poco explícito, que hay que saber decodificar, entre Larreta y Macri sobre cuál debe ser la estrategia para producir las transformaciones que ellos mismos recomiendan.
El radicalismo también se repliega sobre sí mismo. Aparecieron versiones este fin de semana de que en la Convención Nacional que se va a celebrar el viernes Facundo Manes y su hermano Gastón, que será presidente de esa Convención, estaban pensando en separar a la UCR de Juntos por el Cambio si no encuentran las ideas que ellos quieren. Algo parecido a lo que piensa Mauricio Macri respecto de sus propias creencias cuando dice: “Tenemos que pensar más en el cambio que en el juntos. De tan juntos, olvidamos el cambio”. Los Manes se encargaron enseguida de decir que no era así, ratificaron su pertenencia, pero van a poner condiciones.
El diputado nacional por Juntos por el Cambio y líder del radicalismo cordobés, Mario Negri, no lo dice públicamente, pero lo ha dicho entre sus amigos: “Juntos por el Cambio, el viejo Cambiemos, fue siempre la contracara del kirchnerismo. Si no nos articulamos, corremos el riesgo de dejar de ser la contracara para ser su espejo”.
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POLITICA
La reforma laboral entra en etapa de definiciones y el oficialismo apura las últimas reuniones en el Senado

El Senado entró en la semana de definiciones. El próximo 2 de febrero comenzará formalmente el nuevo periodo de sesiones extraordinarias y se extenderá hasta el 27 del próximo mes. En el medio estará la sesión preparatoria para definir a las autoridades de la Cámara y además en las negociaciones se mete la designación de los auditores que los representen durante los próximos ocho años en la AGN.
Durante la ultima semana, el equipo técnico de la Comisión de Trabajo del Senado, liderado por la abogada Josefina Tajes y por el secretario parlamentario del oficialismo, Cristian Larsen, mantuvo reuniones con diferentes entidades, senadores y asesores de la Cámara alta. Algunas reuniones continuarán desde este martes, pero su función es recibir las propuestas, analizar si son viables, pero la determinación política la tomará la titular de la comisión de Trabajo y Previsión Social, Trabajo, Patricia Bullrich.
La senadora Carmen Álvarez Rivero evaluó que la norma “llevará reglas claras y sin privilegios para generar muchísimos puestos de trabajo. La ley va a incentivar las inversiones”, adelantó. Y aclaró que, “la ley no es para (Javier) Milei, es una ley que necesitamos para los cordobeses -su provincia-, es imprescindible en esta provincia que mantiene una pujanza real de su actividad económica”.
Los movimientos de Santilli

El ministro del Interior continuará esta y las semanas siguientes en contacto con los gobernadores. Irá a Corrientes y se verá con el mandatario Juan Pablo Valdés, y estará observando los votos de dos senadores radicales, Eduardo Vischi y Mercedes Valenzuela; pero sabe que de esa reunión podría sumar la voluntad en el recinto del senador de origen peronista Eduardo Camau Espínola, hoy integrante del bloque de Provincias Unidas.
También las recorridas al titular del ministerio, Diego Santilli, lo llevarán a Misiones donde se encontrará con Mario Passalacqua, el gobernador y con Carlos Rovira, el jefe político de la provincia. De allí podrían sumar los votos de los dos senadores del Frente Renovador de la Concordia, Carlos Arce y Sonia Rojas Decut.
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Pero antes escuchará el cuestionamiento al capítulo fiscal de la norma Laboral y que hace perder recaudación a las provincias por la reducción de impuestos coparticipables como Ganancias.
Los mandatarios hablan de la necesidad de una compensación por parte de la Nación, pero el ministro de economía Luis Caputo prefiere no escuchar esa propuesta y la definición, según funcionarios de Interior, que llevan adelante estas negociaciones políticas las debe resolver el propio Javier Milei.
Este tema también estuvo en la reunión de este lunes en la mesa de dialogo que convocó el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en Casa Rosada, de la que participaron la secretaria de la Presidencia, Karina Milei, los ministros
El resto de la agenda legislativa
Ante el llamado a extraordinarias por parte del Gobierno Nacional, y la ampliación anunciada este lunes por el ministro Manuel Adorni, que convocó a discutir la baja en la edad de imputabilidad en los menores, el temario también establece la discusión de la ley de Glaciares. Un tema que cruza los intereses de mandatarios de provincias cordilleranas y que explotan minerales entre su actividad productiva. Salta, Jujuy y Catamarca, entre otras.
Pero también están otras definiciones que deberá adoptar el Cuerpo parlamentario y que impactan en la búsqueda de acuerdos y consensos para la Reforma Laboral. La sesión preparatoria del 24 de febrero para definir a las autoridades del Senado.
No entra en la discusión el cargo de la presidenta, Victoria Villarruel. Pero sí el presidente Provisional, hoy en ese lugar está ocupado por el puntano libertario Bartolomé Abdala. Además las vicepresidencias, la de la primera minoría, que será para Unión por la Patria (UxP), la vicepresidencia primera, para la UCR, actualmente de Carolina Losada y la vicepresidencia segunda, que esta en manos de Alejandra Vigo de Provincias Unidas.
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Lo mismo ocurre con las designaciones del Senado para cubrir las vacantes en la AGN, ya que un acuerdo entre UxP y los libertarios llevó a que Martin Menem, jefe de los diputados, ponga en consideración en la ultima sesión ordinaria de noviembre pasado las propuestas para ocupar los lugares por parte de la Cámara baja.
El Senado deberá resolver a los tres postulantes, por ahora serían un representante para cada sector con el mayor número de integrantes, La Libertad Avanza, UxP, y la UCR. Puertas hacia adentro de cada bloque se definen los nombres de los futuros auditores.
reforma laboral, debates, Senado
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