POLITICA
Presupuesto: el oficialismo analiza convocar a sesiones extraordinarias y negocia para sancionarlo con la nueva composición del Congreso

Envalentonado por el triunfo electoral del domingo último, el oficialismo inició negociaciones con gobernadores afines y sectores opositores para postergar hasta diciembre próximo la sanción del proyecto de presupuesto 2026 que envió el Poder Ejecutivo. El objetivo es que la ley se apruebe antes de fin de año pero con la nueva composición de ambas cámaras, que tendrá una mayor representación libertaria.
El problema que enfrenta el oficialismo es que, a instancias de la oposición, la Cámara de Diputados aprobó un emplazamiento a la Comisión de Presupuesto para que el 4 del mes próximo se emita el dictamen del proyecto. Su intención es asegurarse la sanción de la ley antes del cierre del período de sesiones ordinarias del Congreso para evitar que el Gobierno prorrogue por tercera vez consecutiva el presupuesto 2023, una maniobra que le ha permitido administrar los recursos a discreción.
En el oficialismo juran que ya no tienen margen político para imponer una nueva prórroga del presupuesto; admiten que sería un pésimo mensaje a los mercados y a los acreedores internacionales. Sin embargo, sostienen que apurar la sanción de la ley, con modificaciones impuestas por una mayoría opositora en retirada, tampoco es una salida plausible.
Desconfiada, la oposición dura insiste en que se respeten los tiempos votados y que la semana próxima se emita dictamen. Sin embargo, puertas adentro de Unión por la Patria admiten que el escenario legislativo dio un vuelco después del triunfo libertario en las últimas elecciones y que los bloques que en su momento votaron el emplazamiento y que responden a los gobernadores podrían revisar su postura. Varios mandatarios provinciales salieron mal parados en su confrontación con los libertarios en los últimos comicios, los que los convierte en presa fácil de la Casa Rosada para negociar las leyes que se vienen, razonan.
En el oficialismo se evalúa, como gesto de buena voluntad, anunciar en los próximos días la convocatoria a sesiones extraordinarias a partir de diciembre para tranquilizar los ánimos desconfiados de la oposición. Todavía no está resuelto. Es el pedido del bloque de Encuentro Federal, que conduce Miguel Pichetto.
Además de los tiempos, otra cuestión a dilucidar es qué flexibilidad mostrará el Gobierno para aceptar los pedidos cambios que formule la oposición en el texto que envió el Poder Ejecutivo. Antes del domingo de elecciones el oficialismo hizo trascender que está dispuesto a negociar modificaciones siempre y cuando no alteren el resultado de superávit fiscal que estima el proyecto. Todavía no está claro si esta predisposición a la apertura que anunció se mantendrá después de su batacazo electoral.
“Debemos tener un Presupuesto con superávit fiscal que alcance para pagar los gastos corrientes, pero también los intereses de la deuda contraída, y que la Argentina siga en equilibrio –insistió el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem-. Si no, esto no va a funcionar, vamos a ir directamente al veto. Así que esperemos que reine la racionalidad y sigamos en este esquema, que si hacemos las cosas bien vamos a tener un gran 2026″.
La discusión que se vendrá es si el oficialismo estaría dispuesto a pactar un menor superávit –en el proyecto prevé 1,5 punto del PBI- para robustecer ciertas partidas de la administración pública. La oposición insiste en que, antes de discutir los números finos, el Gobierno debería cumplir con las tres leyes que el presidente Javier Milei promulgó pero no aplicó: la emergencia en discapacidad, el financiamiento universitario y los fondos para el hospital Garrahan.
A su juicio, estas tres leyes que el Gobierno se resiste a aplicar tienen un impacto fiscal de solo 0,5 del PBI. “Nuestra propuesta agrega una décima más (es decir, 0,1 del PBI) para asegurar la transferencia de los fondos a las cajas previsionales de las provincias no transferidas a la Nación y que este Gobierno no gira”, explicó Nicolás Massot (Encuentro Federal), vocero de la posición de los gobernadores de Provincias Unidas.
Sin embargo, no todos los gobernadores parecen dispuestos a extremar sus posiciones y mucho menos hacerlo en tándem junto al kirchnerismo. “Cada uno va a negociar por su lado con la Casa Rosada. Nosotros ya iniciamos el diálogo y lo único que nos preocupa es que nos cumplan”, deslizó un legislador de una provincia del norte que supo ser aliada del Gobierno.
Mientras que el Presupuesto sería el tema clave del temario de la convocatoria a extraordinarias desde el primero de diciembre, había quienes barajaban la posibilidad dentro de Gobierno de que se pudieran llegar a incluir algunas de las denominadas reformas de segunda generación, entre ellas la laboral y la tributaria.
En declaraciones radiales, el ministro del Interior, Lisandro Catalán, adelantó: “Están trabajando hace un año en una agenda muy nutrida, importante, con los temas centrales que necesita Argentina para seguir desarrollándose, y están muy avanzados esos trabajos para ser presentados en el Congreso de la Nación».
En declaraciones a radio Rivadavia, Catalán agregó: “Intuyo que no esperaremos, conociéndolo al Presidente, no descansa en su afán de sacar a la Argentina adelante, así que intuyo que puede haber un llamamiento a extraordinarias“.
Con la colaboración de Cecilia Devanna
Laura Serra,Cámara de Diputados,Conforme a,Cámara de Diputados,,Presupuesto. Bullrich adelantó reformas en el Código Penal y dijo que se incrementará el gasto para combatir el narcotráfico,,Cargo clave. Martín Menem va por su reelección al frente de la Cámara de Diputados y le marca la cancha a Santiago Caputo,,Diputados. El oficialismo superará el centenar de bancas con sus aliados, y aspira a convertirse en primera fuerza
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Javier Milei y sus medidas, EN VIVO: el Presidente encabeza hoy en Retiro el acto central por otro aniversario de Malvinas

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Amenazante reacción de Irán a la decisión de Argentina de declarar organización terrorista a la Guardia Revolucionaria

El régimen teocrático de Irán reaccionó con su habitual retórica confrontativa a la decisión del Gobierno argentino de declarar “organización terrorista” a la Guardia Revolucionaria Islámica en un contexto internacional marcado por la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Teherán y por una creciente polarización geopolítica.
A través de un comunicado oficial de su Ministerio de Relaciones Exteriores -que fue difundido por su embajada en Uruguay-, el gobierno iraní condenó la medida adoptada por la administración de Javier Milei y la calificó como una acción “ilegal e injustificada”. En el texto, difundido en las últimas horas, Teherán afirmó que “condena enérgicamente la acción ilegal e injustificada del gobierno argentino” y sostuvo que se trata de “una ofensa imperdonable al pueblo iraní”.

El documento no se limita a una condena formal; también introduce una advertencia directa al Estado argentino: “Esta decisión […] genera responsabilidad internacional para el Estado argentino”, señala el comunicado, en una formulación que forma parte del repertorio diplomático habitual del régimen cuando responde a sanciones o medidas internacionales.
La reacción se produjo luego de que la Casa Rosada formalizara la inclusión del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo (RePET), una medida que habilita sanciones financieras, congelamiento de activos y restricciones operativas.
En el comunicado oficial argentino, el Gobierno fundamentó la decisión en base a antecedentes judiciales y de inteligencia. Allí se sostiene que “las investigaciones judiciales y los trabajos de inteligencia determinaron que los atentados fueron planificados, financiados y ejecutados con participación directa de altos funcionarios del régimen iraní”, en referencia a los ataques contra la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994.
Esos atentados —los más graves en la historia argentina— dejaron más de 100 muertos y centenares de heridos, y derivaron en pedidos de captura internacional contra ex funcionarios iraníes. Esa línea de investigación ha sido sostenida por la Justicia argentina durante décadas y constituye el núcleo de la acusación estatal contra Irán.

El comunicado iraní, sin embargo, evita cualquier referencia a esos hechos. No menciona la AMIA ni la Embajada de Israel, ni responde a los señalamientos judiciales. El silencio sobre ese punto resulta consistente con la posición histórica del régimen, que ha negado sistemáticamente cualquier responsabilidad en esos ataques.
En cambio, el texto desplaza el eje hacia una lectura geopolítica. Allí sostiene que la decisión argentina fue adoptada “bajo la influencia del régimen sionista ocupante y de Estados Unidos” y la vincula directamente con el contexto internacional: afirma que se produce “en simultáneo con la agresión militar” de esas potencias contra Irán.
La referencia no es menor. La medida del Gobierno argentino ocurre en momentos en que Estados Unidos e Israel llevan adelante una ofensiva militar contra objetivos iraníes, con ataques sobre infraestructura estratégica y contra mandos de la estructura militar del régimen. Ese escenario amplifica el impacto político de la decisión argentina y explica el encuadre que propone Teherán.
En esa línea, el comunicado iraní sostiene que la decisión “viola los principios fundamentales del derecho internacional” y constituye “una intervención en los asuntos internos” de Irán. Se trata de un argumento recurrente en la diplomacia iraní, que combina la invocación a la soberanía con la denuncia de injerencia extranjera.
El texto también escala el tono político al señalar que el presidente argentino y su canciller, al acompañar a Estados Unidos e Israel, “se han colocado como cómplices de los crímenes cometidos y del lado equivocado de la historia”. La formulación responde a la lógica ideológica del régimen, que estructura su política exterior en términos de confrontación con Occidente.
En paralelo, el comunicado reivindica a la Guardia Revolucionaria. La define como “defensora de la seguridad nacional” y asegura que es “la fuerza más efectiva contra el terrorismo de ISIS”, en una narrativa que omite las acusaciones internacionales sobre su rol en operaciones encubiertas y en el apoyo a organizaciones armadas en distintos escenarios.
Esa caracterización contrasta con el creciente aislamiento internacional de la Guardia Revolucionaria. Estados Unidos ya la ha designado como organización terrorista y otros países han avanzado en sanciones y restricciones, en base a informes que la vinculan con actividades de financiamiento, entrenamiento y apoyo a grupos como Hezbollah.
En el caso argentino, la decisión se inscribe en una política más amplia. El Gobierno ya había incluido en el RePET a Hamas, Hezbollah y la Fuerza Quds —el brazo externo de la Guardia Revolucionaria— en una estrategia orientada a reforzar su alineamiento con Estados Unidos e Israel y a endurecer su posición frente al terrorismo internacional.
Pero el trasfondo local resulta determinante. La persistencia de las causas por los atentados de los años 90 sigue condicionando la política exterior argentina. La inclusión de la Guardia Revolucionaria en el listado oficial no solo tiene implicancias operativas, sino también simbólicas: reafirma la posición del Estado argentino sobre la responsabilidad iraní en esos ataques.

La respuesta de Teherán, en ese contexto, vuelve a exhibir un patrón conocido. El régimen rechaza las acusaciones, evita responder sobre los hechos que originan las medidas y recurre a una narrativa que combina denuncia de injerencia, victimización y confrontación ideológica.
El cruce entre ambos gobiernos expone, así, dos posiciones irreconciliables. Por un lado, la Argentina sostiene su decisión en base a fallos judiciales, investigaciones y antecedentes históricos. Por el otro, Irán niega esas acusaciones, defiende a su principal estructura militar y responde con advertencias diplomáticas.
La tensión no es nueva, pero se profundiza en un escenario internacional marcado por la guerra. Y anticipa un deterioro mayor en la relación bilateral, en un momento en que la política exterior argentina ha decidido, de manera explícita, alinearse con los actores que confrontan directamente con el régimen iraní.
Defense,Middle East
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Desde Tierra del Fuego y por la vigilia de Malvinas, el peronismo buscó componer su primera foto del frente anti Milei

Desde la tarde de este miércoles, la atención del peronismo se trasladó a la provincia de Tierra del Fuego. Pasadas las 17 horas, el gobernador bonaerense Axel Kicillof, fue el último dirigente opositor al gobierno de Javier Milei en llegar al Aeropuerto Internacional de Ushuaia “Malvinas Argentinas”. El mandatario de Buenos Aires se sumó a la comitiva peronista que participó en la noche del miércoles de la vigilia en homenaje a los caídos en la guerra de Malvinas, al cumplirse 44 años de aquel conflicto bélico entre Argentina y el Reino Unido. Una comitiva también integrada por el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela; el fueguino, Gustavo Melella, además de funcionarios de las tres provincias.
Kicillof llegó a Tierra del Fuego al caer la tarde. Fue recibido por Quintela, Melella; quien además mantuvo reuniones con el propio Quintela; la vicegobernadora de La Rioja, Teresita Madeira; la senadora nacional por La Rioja, Florencia López; el senador nacional por Santa Fe, Marcelo Levandoski; las diputadas nacionales Victoria Tolosa Paz, Gabriela Pedrali, Graciela Parola, Paula Penacca, Sabrina Selva, Cecilia Moreau, Natalia Zaracho; además de los diputados Luis Basterra, Juan Marino, Agustín Tita, Juan Carlos Molina, Hugo Moyano (h) y Hugo Yasky.
“El 2 de abril es una fecha para recordar, para hablar de soberanía. La industria radicada en Tierra del Fuego también es un tema de soberanía. Era una política soberana la de poblar la zona más austral de Argentina. Hoy la industria en la provincia está destruida por la política económica de Javier Milei”, planteó Kicillof desde Río Grande en declaraciones a C5N.

Además, desplegando ya un discurso federal y por fuera de lo que hace a su gestión en la provincia de Buenos Aires, el mandatario bonaerense consideró: “Tenemos 10 mil familias, 10 mil laburantes que se han quedado sin trabajo solo acá, en Río Grande. El 55% de la maquinaria en desuso por culpa e irresponsabilidad de un gobierno criminal”.
Cerca del mandatario bonaerense aseguraron a Infobae que el viaje de Kicillof se circunscribe solo a la cuestión Malvinas, que la defensa de la soberanía es un punto crítico del modelo anti Milei, pero que es difícil no dejarse atravesar por la coyuntura. En definitiva, las actividades en el sur del país son también un terreno para testear la posible conformación de un gran frente federal que permita ser oferta electoral contra el gobierno nacional en las elecciones del año que viene.
“Es un punto de encuentro para los argentinos y una oportunidad para reconstruir una unidad amplia y construir una alternativa política que devuelva esperanza, con más trabajo, industria y mejores salarios”, planteó la diputada nacional Victoria Tolosa Paz; una de las encargadas de impulsar este armado federal peronista para confrontar con Milei.

Cómo todos los años, la vigilia central se desarrolló en la ciudad de Río Grande. También se llevó adelante una conmemoración en Ushuaia. No solo hubo representantes del peronismo. La Libertad Avanza también envió diputados y senadores nacionales. El presidente Javier Milei no viajó. Tampoco lo hizo la vicepresidenta Victoria Villarruel, como sí había sucedido en años anteriores. El acto oficial es el jueves en la capital fueguina.
Kicillof también pasó por la localidad de Tolhuin. Allí firmó un convenio con el intendente de esa localidad, Daniel Harrington. Se trata del primer convenio federal del programa Puentes. Tras ese acto llegó a Río Grande y este jueves estará en el acto oficial que se desarrolla en Ushuaia. La capital fueguina es gobernada por el camporista Walter Vuoto. El cristinismo bonaerense también dijo presente en las distintas actividades en la provincia más austral del país. La diputada provincial de Buenos Aires e intendenta en uso de licencia de Quilmes, Mayra Mendoza, llegó este miércoles a Ushuaia. Se reunió con Vuoto y estará en el acto central. Allí, es probable que se cruce con Kicillof.
Las diferencias del peronismo también se materializan en Tierra del Fuego. Con distintos argumentos, el intendente de Río Grande, Martín Pérez y el de Usuahia están distanciados políticamente del gobernador Melella. El jefe comunal de la capital fuegina viene cuestionando el recorte de fondos de parte del gobierno provincial a su administración. Todo un síntoma de época en las dinámicas entre las provincias y los municipios por un lado y las provincias y el gobierno nacional por el otro.
A las 00:00 de este jueves sonó la sirena en la carpa de la Dignidad y se dio inicio al acto oficial en Río Grande. “Esta noche la ciudad de Río Grande se dispone a recibir el 2 de abril con un profundo y arraigado sentimiento malvinero, haciendo efectiva la leyenda que reza en el monumento en el que hoy nos encontramos reunidos y dice: ‘un pueblo ajamás debe olvidar a quienes dieron su vida por la dignidad de todos’”, dijo la locutora oficial del acto en Río Grande.
Victoria Tolosa Paz,Gustavo Melella,Ricardo Quintela,Axel Kicillof
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