ECONOMIA
Mercado en alerta: el movimiento clave del BCRA que podría redefinir el precio del dólar

En la última rueda de la semana, el dólar oficial opera este viernes 7 de noviembre con una caída de cinco pesos, a $1470, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1465. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1493 (-0,1%), y el MEP se ubica a $1473 (-0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia con un retroceso de $15, a $1420.
El mercado cambiario argentino atraviesa una etapa de aparente calma, pero con señales que los analistas leen con atención. La combinación de tasas estabilizadas, un dólar que se mantiene alrededor de los $1.450 y movimientos recientes en el balance del Banco Central (BCRA) generan una lectura mixta: la sensación de que el sistema recupera oxígeno, pero con riesgos latentes bajo la superficie. En el centro del análisis aparece una pregunta clave: ¿el dólar encontró un nuevo punto de equilibrio o solo está en pausa antes de otro salto?
Las licitaciones del Tesoro y la política monetaria del BCRA lograron normalizar buena parte de la liquidez de corto plazo. Las tasas en pesos se estabilizaron en torno al 32% anual, mientras las operaciones overnight se ubican cerca del 20%. Este contexto permitió que la curva de deuda muestre una leve pendiente positiva, signo de confianza incipiente y mayor previsibilidad en la renovación de vencimientos. Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad, el mercado sigue mirando un indicador decisivo: el nivel real de las reservas netas.
El dato que más ruido generó en los últimos días proviene del propio balance del BCRA. Allí se observó una caída significativa en el rubro de «Letras y Notas en moneda nacional» y un aumento simultáneo en «Otros pasivos». Este movimiento, que podría parecer técnico, es leído como un cambio de composición contable que podría impactar sobre la medición de reservas. Si parte de esos pasivos están denominados en dólares y vencen dentro de los próximos doce meses, el efecto sería directo: menos reservas netas disponibles y, por lo tanto, mayor vulnerabilidad frente al mercado.
En este marco, el foco de los inversores se desplazó hacia las próximas publicaciones oficiales. El Banco Central dará a conocer el 20 de noviembre la planilla de reservas internacionales y de liquidez en moneda extranjera al 31 de octubre. Ese documento permitirá confirmar si, efectivamente, el movimiento contable implica una exposición mayor en dólares o si solo se trató de un reacomodamiento interno sin efectos reales sobre las reservas netas.
Tasas estables, inflación en baja y menor presión sobre el dólar
Desde Max Capital señalaron que el proceso de normalización del mercado de deuda en pesos continúa avanzando de manera sostenida. Las tasas a lo largo de la curva se consolidaron alrededor del 32% anual, y las licitaciones recientes lograron rollovers superiores al 100%, preservando la liquidez del sistema y evitando la emisión monetaria adicional. Este comportamiento contribuye a mantener bajo control las expectativas cambiarias en el corto plazo.
Los analistas del bróker destacaron la decisión del Banco Central de reducir la tasa overnight de las «simultáneas» del 25% al 22%, buscando incentivar el desplazamiento de fondos hacia bonos más largos. Esta medida, junto con la normalización de las tasas de corto plazo, permitió que la curva se aplane sin generar tensiones. En palabras de los especialistas, el resultado es un mercado más ordenado, donde la liquidez fluye sin necesidad de incentivos extremos y el costo del dinero se mantiene previsible.
En este contexto, Max Capital subrayó que la inflación de octubre rondaría el 2,5%, pero estimaron que continuará descendiendo de forma acelerada, acercándose a valores por debajo del 1% mensual hacia fines de 2026. De confirmarse esta tendencia, la presión sobre las tasas nominales disminuiría, generando una compresión adicional en el tramo largo de la curva, lo que podría afianzar la estabilidad del tipo de cambio.
Los especialistas interpretaron que la clave pasa por sostener la confianza del mercado local en los instrumentos en pesos. Si las tasas reales se mantienen positivas y la inflación continúa moderándose, el atractivo por permanecer en moneda local podría fortalecer la demanda de deuda interna y contener los movimientos del dólar financiero, al menos en el corto y mediano plazo.
El rastro contable que preocupa al mercado
Desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) analizaron con detalle el balance semanal del Banco Central y encontraron señales que despiertan interrogantes sobre la composición de sus pasivos. Según su lectura, desde el 23 de octubre, el rubro «Otras Letras y Notas en Moneda Nacional» cayó en USD 1.862 millones, mientras que «Otros Pasivos» aumentó en USD 2.755 millones. Este cambio, explicaron, sugiere que los pesos adquiridos por el Tesoro de Estados Unidos en la previa electoral podrían haber sido reemplazados por una deuda en dólares a través del swap de monedas.
Para PPI, esta modificación contable es más que un dato técnico: podría tener consecuencias directas en la forma en que se calculan las reservas netas bajo la metodología del Fondo Monetario Internacional (FMI). Si esos pasivos son en moneda extranjera y tienen vencimiento dentro de los próximos doce meses, deben descontarse de las reservas netas. Bajo esa hipótesis, las reservas efectivas del BCRA —que ya se estiman en torno a USD 1.660 millones— serían aún menores.
Los analistas señalaron además que, incluyendo la liquidez bruta (con los Derechos Especiales de Giro), el BCRA contaría con alrededor de USD 17.840 millones, aunque aclararon que no toda esa cifra equivale a disponibilidad inmediata. Parte de esos fondos se encuentran comprometidos, lo que deja al Central con un margen operativo acotado ante eventuales movimientos abruptos del mercado.
Para los expertos de PPI, el punto clave será confirmar en las próximas semanas si efectivamente se produjo el pasaje de pasivos en pesos a pasivos en dólares. De ser así, el Tesoro estadounidense habría pasado de estar long peso a long dólar, lo que implicaría un giro relevante en su estrategia y una señal que el mercado no dejaría pasar desapercibida.
Tesoro en acción: compras de dólares y estrategia de cobertura
En paralelo a los movimientos del BCRA, el Tesoro Nacional volvió a intervenir en el mercado de cambios tras las fuertes ventas previas a las elecciones. Según los analistas de Max Capital, el organismo habría retomado la compra de divisas, acumulando USD 13 millones el viernes y USD 64 millones el lunes siguiente. Si bien los montos son moderados, representan un cambio de tendencia que apunta a recomponer su posición en dólares.
PPI complementó este diagnóstico con datos monetarios recientes. Indicaron que los depósitos en moneda extranjera del Tesoro aumentaron USD 64 millones, mientras que los depósitos en pesos cayeron en una magnitud equivalente, lo que sugiere un traslado genuino hacia activos en dólares. La diferencia restante, de USD 12 millones, correspondería a pagos a organismos internacionales. No obstante, el Tesoro comenzó la semana con apenas USD 156 millones en sus cuentas, frente a los USD 853 millones que debía girar al FMI, situación que refleja la fragilidad del frente externo.
Para Max Capital, establecer un esquema previsible de compras de dólares sería clave para ordenar las expectativas. Si esas compras se hacen directamente en el mercado cambiario, fortalecen las reservas netas del Banco Central; si se realizan contra el propio BCRA, no generan mejora en el saldo neto. Por eso, la transparencia y regularidad de estas operaciones resultan determinantes para estabilizar el tipo de cambio.
Ambas consultoras coinciden en que el margen operativo sigue siendo acotado. La liquidez está normalizada, pero las reservas aún se mueven en niveles mínimos. En este escenario, cada movimiento —ya sea en las tasas, en la curva de deuda o en el balance contable del Central— puede convertirse en un detonante para el mercado cambiario.
Qué puede pasar con el dólar en las próximas semanas
El consenso entre analistas apunta a que la clave inmediata está en las reservas netas. Si el BCRA logra mantenerlas estables y el Tesoro consigue acumular divisas genuinas desde el mercado, el tipo de cambio podría encontrar un nuevo piso de estabilidad. Por el contrario, si se confirma que parte de los pasivos del Central son en dólares de corto plazo, la presión sobre el mercado podría reaparecer más temprano que tarde.
Desde Max Capital creen que la evolución de la inflación y la curva de tasas serán los principales amortiguadores. Si la desaceleración de precios continúa, el rendimiento real en pesos mejorará, reduciendo la demanda de cobertura en divisas. Esa combinación podría contener al dólar sin necesidad de una intervención directa significativa.
Para PPI, el elemento determinante será la composición de las reservas. El mercado no reaccionará tanto a los números brutos, sino a su calidad y disponibilidad efectiva. Si parte de la liquidez proviene de instrumentos de corto plazo o swap de monedas, la percepción de fortaleza será débil y la presión podría trasladarse nuevamente al mercado financiero.
En síntesis, el equilibrio cambiario de noviembre dependerá de tres factores: tasas reales positivas, canales genuinos de acumulación de reservas y claridad contable en el balance del BCRA. Si esos tres elementos se alinean, el dólar podría transitar un período de calma. De lo contrario, el mercado volverá a testear hasta dónde llega la paciencia del Central y de los inversores.
El mercado está en alerta, pero no en pánico. La estrategia del Gobierno muestra señales de orden: tasas más bajas, liquidez normalizada y recomposición gradual de reservas. Sin embargo, la fragilidad estructural sigue presente. El movimiento contable del BCRA es más que un dato técnico: es la variable que puede redefinir el precio del dólar en las próximas semanas. El termómetro, una vez más, será el balance del Central. Allí, entre líneas, se jugará el verdadero valor del peso argentino.
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ECONOMIA
Cuánto cuesta asegurar un auto: lo que hay que tener en cuenta

Comprar un auto 0 kilómetro implica mucho más que pagar el valor del vehículo o los gastos de patentamiento. Uno de los gastos fijos más importantes es el seguro automotor, obligatorio para circular en Argentina y cuyo costo puede variar considerablemente según el tipo de cobertura, el modelo del vehículo y el perfil del conductor.
Hoy, asegurar un auto nuevo puede costar desde menos de $40.000 por mes hasta más de $200.000, dependiendo de la protección elegida. Para quienes evalúan comprar un vehículo o calcular el costo total de tener uno, entender cómo funcionan estos valores resulta clave.
El seguro es obligatorio para circular
La legislación argentina exige que todos los vehículos tengan al menos un seguro de responsabilidad civil, que cubre daños a terceros en caso de accidente. Circular sin esta cobertura puede derivar en multas y en la retención del vehículo. Sin embargo, la mayoría de los propietarios de autos 0 km opta por coberturas más amplias para proteger la inversión, especialmente contra robo o destrucción total. En términos generales, existen tres tipos de seguros principales:
1. Responsabilidad civil: Es la cobertura mínima obligatoria. Solo cubre daños ocasionados a terceros.
2. Terceros completo: Incluye responsabilidad civil y agrega coberturas como robo total o parcial, incendio y destrucción total.
3. Todo riesgo: Es el plan más completo: además de lo anterior, cubre daños propios por accidente, aunque generalmente con franquicia.
Cuánto cuesta asegurar un auto 0 km
Los valores cambian según la aseguradora, el modelo del auto y la zona donde circula el vehículo. En el Área Metropolitana de Buenos Aires suelen ser más elevados que en el interior del país. De acuerdo con estimaciones del mercado asegurador, los valores mensuales aproximados para un auto nuevo de gama baja o media son los siguientes: en el caso de Responsabilidad civil, va de los $30.000 a $45.000. En tanto que para un Terceros completo, se parte de $80.000 y se llega a $120.000. En el caso de una póliza de Todo riesgo, los valores tienen un mínimo de $120.000 y pueden trepar hasta los $250.000
En algunos casos, los autos más económicos pueden pagar incluso menos si solo contratan cobertura básica, mientras que los vehículos de mayor valor o las camionetas pueden superar ampliamente estos montos.
Cuánto cuesta el seguro para los autos 0 km más vendidos
Para tener una referencia más concreta, distintas cotizaciones del mercado muestran los siguientes valores aproximados para modelos muy vendidos en Argentina. Para un Fiat Cronos un Terceros completo (TC) parte de los $85.000 y se eleva hasta un máximo de $190.000 para una póliza de Todo riesgo (TR).
En el caso de un Peugeot 208, el TC va de $90.000 a $120.000 y el TR tiene un psio de $150.000 y puede llegar a $200.000. El Toyota Yaris, en tanto, cuesta un poco más caro que el anterior en todas las versiones. Finalmente, una Toyota Hilux paga entre $120.000 a $170.000 si toma un Terceros completo y si se trata de un Todo riesgo parte de los $200.000 y puede superar los $280.000
El incremento de precios, según las fuentes del sector, para pickups y los vehículos de mayor valor, se debe a que suelen tener primas más altas debido al mayor costo de reposición y reparación.
Las aseguradoras más elegidas y cuánto cobran
En Argentina operan decenas de compañías de seguros, aunque el mercado está dominado por algunas empresas líderes. Los precios pueden variar entre ellas incluso para el mismo vehículo. Entre las más utilizadas por los automovilistas se encuentran:
- La Caja Seguros
- Federación Patronal Seguros
- Sancor Seguros
- Río Uruguay Seguros
- Zurich Seguros
Qué factores influyen en el precio
El costo del seguro no depende solo del valor del auto. Las compañías utilizan múltiples variables para calcular la prima mensual, pudiendo mencionarse entre las más importantes, las siguientes: ran:
- Valor del vehículo: Cuanto más caro es el auto, mayor será la suma asegurada y la prima.
- Zona de circulación: Las pólizas suelen ser más caras en grandes centros urbanos, donde el riesgo de robo o accidentes es mayor.
- Edad del conductor: Conductores menores de 25 años pueden pagar hasta 40% más.
- Historial de siniestros: Si el asegurado tuvo accidentes previos, la prima aumenta.
- Uso del vehículo: Autos utilizados para trabajo (por ejemplo, aplicaciones de transporte) suelen tener costos mayores.
Beneficios especiales para autos 0 km
Los seguros para autos nuevos suelen incluir beneficios adicionales durante el primer año. Entre ellos, uno de los más valorados es la reposición a 0 km, que permite recibir un vehículo nuevo si el auto sufre robo total o destrucción total durante los primeros 12 meses. También es habitual que las compañías ofrezcan promociones para quienes aseguran vehículos recién comprados, con descuentos de entre 30% y 50% en las primeras cuotas.
Más allá de estas ventajas, el seguro es uno de los gastos más importantes del mantenimiento de un vehículo nuevo. En la práctica, puede representar entre $80.000 y $120.000 mensuales para un modelo económico, dentro de un costo total de mantenimiento que incluye patente, combustible y service. Por eso, antes de comprar un auto 0 km conviene cotizar el seguro con distintas compañías y evaluar qué tipo de cobertura resulta más conveniente.
En definitiva, asegurar un vehículo nuevo en Argentina se convirtió en un gasto significativo, pero también en una herramienta clave para proteger una inversión que hoy supera fácilmente los $25 millones o $30 millones incluso en modelos considerados de entrada de gama.
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ECONOMIA
La fabricante de Oreo y Milka selló un acuerdo “histórico” con el gremio: qué pasará con la producción y el empleo

REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo
En un contexto económico marcado por la caída en la producción industrial y una fuerte retracción del consumo, Mondelez, la multinacional fabricante de Oreo, Milka y Cadbury, llegó a un acuerdo sindical “histórico” que garantiza los puestos de trabajo en su planta de Pacheco, en la provincia de Buenos Aires, por al menos un año.
Además, reafirmó su compromiso de producir en la Argentina, incluso productos que hasta ahora llegaban importados. El convenio contempla recategorizaciones, mejoras salariales y condiciones laborales inéditas, según informaron tanto la empresa como el Sindicato de Trabajadores de la Alimentación (STIA), quienes calificaron el resultado como un punto de inflexión para el sector industrial alimenticio.
A fines del año pasado, la empresa había decidido frenar la producción en su planta de Pacheco por tres semanas, en el marco de la caída del consumo y la necesidad de readecuar su capacidad a la demanda del mercado local.
La planta de Mondelez en Pacheco representa la mayor operación de la firma internacional en la Argentina y concentra gran parte de la producción nacional de galletitas, chocolates y golosinas. Además, figura entre las instalaciones más importantes de la compañía en la región. Desde este complejo, Mondelez elabora en el país marcas como Milka, Cadbury, Oreo, Pepitos, Express y Tang.
Qué incluye el acuerdo
Uno de los componentes centrales del entendimiento es el pago de una suma fija de $920.000, que será abonada en dos cuotas iguales a todos los empleados de la planta de Pacheco. En paralelo, 230 trabajadores serán recategorizados a un nivel superior, un hecho que el gremio describió como “histórico” por la escala del reconocimiento profesional acordado.
Al mismo tiempo, la empresa oficializó un compromiso de no realizar despidos durante un año completo y de mantener la actividad fabril en el complejo, lo que introduce previsibilidad en un sector donde la permanencia del empleo se encuentra bajo presión.
La reorganización fabril incluyó la estandarización del descanso de 80 minutos en cada turno de 8 horas, una práctica que la compañía considera habitual en el sector, pero que en este caso quedó formalizada para toda la planta, poniendo fin a reducciones unilaterales. En línea con el plan de mejora de productividad, la firma “adecuó su ciclo productivo para ponerse a tono con la competitividad que requiere el mercado”.
También se pactaron bonificaciones, incentivos y la construcción de nueva infraestructura para el bienestar del personal. Mondelez instalará dos salas de descanso en la planta, en respuesta a los reclamos de las comisiones internas respecto a las condiciones laborales.
Producción nacional reforzada
La dirección de la compañía enfatizó que la mayoría de los trabajadores de Pacheco comprende la necesidad de avanzar en acuerdos que aseguren la “sustentabilidad operativa acorde con el objetivo de mantener la actividad industrial, en un momento particularmente desafiante para el sector”, según informaron a Infobae.

Fuentes de Mondelez señalaron a Infobae que “no se prevén despidos, suspensiones ni recortes de actividad”, y explicaron que la adaptación de los sistemas de relevos y descansos es resultado de un proceso de diálogo permanente con el gremio y las autoridades laborales bonaerenses.
Por su parte, el acuerdo contempla un aumento del 18% en el incentivo logístico, así como la ampliación de la bonificación por productividad para 200 horas de oficiales calificados de mantenimiento, sumando incentivos directos al salario mensual de los operarios
El titular del STIA, Sergio Escalante, destacó que el acuerdo trasciende los beneficios individuales y responde a una lógica de defensa de la industria local. “Uno de los puntos centrales es el compromiso de la empresa de producir en el país artículos que hoy se importan. Este paso es fundamental para la defensa de la industria nacional y asegura la continuidad y creación de empleo genuino en Argentina“, sostuvo.
El propio dirigente gremial señaló la excepcionalidad de este acuerdo frente al contexto adverso: “En medio de un industricidio que desatiende al sector y con una caída generalizada de ventas y producción, logramos garantizar la estabilidad de los trabajadores y blindar los puestos de trabajo”, y consideró que la decisión de Mondelez es una muestra de que el sindicato puede “poner el bienestar de las familias trabajadoras por encima de todo”, incluso durante una crisis.
Un sector que resiste
El convenio de Mondelez se produce en un año en el que, a pesar de un crecimiento económico general del 4%, el consumo masivo sólo logró recuperarse un 2% en 2025 después de una dura caída del 16% en 2024, de acuerdo con las cifras de la consultora NielsenIQ. Si bien la inflación se desaceleró, la leve mejora en el poder de compra no se distribuyó equitativamente entre los diferentes sectores sociales y el peso de los servicios públicos, a raíz de la reducción de subsidios, impactó de forma directa en la capacidad de consumo.

REUTERS/Dado Ruvic/File Photo
En tanto, un estudio de Worldpanel by Numerator reportó que, al cierre de 2025, el consumo en los hogares argentinos arrastró una seguidilla de cinco meses consecutivos a la baja, con una caída del 8,2% en la frecuencia de compra y de 4,7% en el volumen de productos adquiridos durante el último trimestre respecto al año anterior. Este comportamiento derivó en canastas familiares más pequeñas y una preferencia creciente por segundas marcas.
De acuerdo con el Índice de Producción Industrial (IPI) de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), el sector de alimentos y bebidas registró un crecimiento interanual del 0,9% en el primer bimestre de 2026. Este desempeño contrasta con la tendencia general de la industria, que acumuló una contracción del 3,9% respecto al mismo período de 2025 y sumó ocho meses consecutivos de retroceso. Mientras los bienes de consumo durable y los bienes de capital registraron caídas del 15,8% y 18,3% respectivamente, el rubro alimenticio se posicionó entre los pocos que lograron mantener y mejorar su nivel de actividad.
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Pagar el mínimo de la tarjeta puede convertirse en el peor negocio financiero

En un contexto de ingresos ajustados y gastos en alza, pagar el monto mínimo de la tarjeta de crédito aparece como una válvula de escape para millones de usuarios. Sin embargo, lo que parece una solución de corto plazo es, en realidad, una de las decisiones financieras más costosas que se pueden tomar. Detrás de esa opción se esconde un mecanismo de financiamiento con tasas muy elevadas, efecto «bola de nieve» y un deterioro progresivo de la salud financiera personal.
Cómo funciona el pago mínimo
El resumen de la tarjeta ofrece la posibilidad de abonar un monto mínimo, que suele representar entre el 5% y el 10% del total adeudado. Ese pago permite evitar la mora inmediata y mantener la cuenta «al día», pero tiene una contracara clave: el saldo restante se financia automáticamente a una tasa de interés que, en Argentina, suele ubicarse muy por encima de otras alternativas de crédito. Es decir, el banco pasa a financiar el consumo no cancelado, aplicando intereses compensatorios y, en muchos casos, punitorios si se producen atrasos posteriores.
El tan temido «efecto bola de nieve»
El principal problema de pagar solo el mínimo es que la mayor parte de ese monto se destina a cubrir intereses, impuestos y cargos administrativos, mientras que el capital adeudado prácticamente no se reduce. En la práctica, esto genera un círculo difícil de romper:
- La deuda original se mantiene alta
- Los intereses se recalculan sobre ese saldo
- El próximo resumen llega con un monto aún mayor
Así, lo que comenzó como un consumo puntual puede transformarse en una deuda persistente que se extiende durante meses o incluso años.
Qué tasa se paga realmente
Las tasas de financiación de tarjetas de crédito en Argentina suelen ubicarse entre el 80% y el 140% de Costo Financiero Total (CFT), dependiendo del banco y del perfil del cliente. Este número incluye:
- Tasa nominal anual (TNA)
- IVA sobre intereses
- Comisiones y cargos
Cuando el usuario paga el mínimo, queda automáticamente expuesto a ese CFT, que es significativamente más alto que el de un préstamo personal o incluso que otras líneas de financiamiento reguladas. La situación se agrava si además se incurre en atraso (ni siquiera pagando el mínimo), ya que en este caso entran en juego los intereses punitorios, que pueden elevar el costo total por encima del 150% anual.
Un ejemplo concreto
Supongamos un consumo de $1.000.000. Si el usuario paga solo el mínimo (por ejemplo, $100.000), el saldo restante de $900.000 se financia a tasas elevadas. En pocos meses, sin nuevos consumos, la deuda puede superar ampliamente el monto original debido a los intereses acumulados. Si el comportamiento se repite mes a mes, el resultado es una deuda que crece de forma exponencial, incluso sin que el usuario vuelva a usar la tarjeta.
Otro efecto negativo, menos visible pero igual de relevante, es el impacto sobre el historial crediticio. Si bien pagar el mínimo evita caer en mora, es una señal de alerta para las entidades financierasl, ya que los bancos interpretan este comportamiento como un indicio de estrés financiero, lo que puede derivar en la reducción del límite de crédito, cobrar tasas más altas en futuros préstamos y más que nada restringir el acceso al financiamiento.
En el peor de los casos, cuando se trata de un un atraso efectivo, el problema escala, ya que el cliente puede ser reportado a bases de riesgo crediticio, complicando seriamente su acceso al sistema financiero.
Cuándo puede ser una opción válida
Si bien pagar el mínimo no es recomendable como estrategia habitual, puede ser una herramienta puntual en situaciones excepcionales de liquidez. Por ejemplo, ante un imprevisto o una caída transitoria de ingresos. Sin embargo, en esos casos, la clave es tener un plan claro de cancelación en el corto plazo para evitar que la deuda se descontrole. En tal sentido existen alternativas que pueden resultar más eficientes e incluso menos costosas, como por ejemplo refinanciar el saldo con un préstamo personal a menor tasa, utilizar planes de cuotas con tasas promocionales o consolidar deudas en una sola línea con mejor costo financiero. Incluso negociar con el banco puede ser una alternativa viable en contextos de dificultad.
En definitiva, pagar el mínimo de la tarjeta no es una solución, sino el inicio de un problema mayor. Las tasas elevadas, el efecto acumulativo de los intereses y el impacto sobre el perfil crediticio convierten a esta práctica en uno de los peores negocios financieros disponibles para el consumidor.
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