INTERNACIONAL
Jair Bolsonaro podría ir a prisión la próxima semana mientras Brasil celebra la COP30

La detención del ex presidente Jair Bolsonaro podría producirse la próxima semana. Ayer, el Tribunal Supremo Federal (STF) votó por unanimidad para rechazar los recursos presentados por la defensa, confirmando así la condena del ex presidente a 27 años y tres meses. Votaron en contra el relator del caso, Alexandre de Moraes, el ex ministro Flavio Dino, Cristiano Zanin, ex abogado de Lula, y Cármen Lucía. Los recursos son mecanismos legales que han permitido a los abogados de Bolsonaro solicitar aclaraciones sobre posibles omisiones, contradicciones y partes oscuras en los votos de los jueces que llevaron a la sentencia.
“Como siempre han subrayado todas las partes y este Tribunal, los hechos impugnados son graves y el presente caso representa una acción penal histórica. Pero las contradicciones y omisiones aquí expuestas demuestran, sobre todo, la injusticia de la condena del apelante”, afirmó la defensa. El ex presidente fue condenado el pasado mes de septiembre por cuatro votos contra uno por el primer tribunal del STF por cinco delitos, entre ellos intento de golpe de Estado, atentado violento contra el Estado de derecho democrático y por estar al frente de una organización criminal armada.
Sin embargo, ayer Moraes sostuvo en su decisión que no hubo omisiones ni contradicciones en el cálculo de la pena, ya que “la conducta delictiva de Bolsonaro ha sido ampliamente demostrada”. El juez afirmó que “la tesis presentada por la defensa es infundada” y que el veredicto “expone detalladamente las circunstancias judiciales ampliamente desfavorables para el acusado Jair Messias Bolsonaro, motivando cada una de ellas en la determinación de la pena”. Moraes también rechazó los recursos de los otros seis condenados junto con Bolsonaro, entre ellos el ex ministro de Justicia Anderson Torres y el ex ministro de la Casa Civil y de Defensa Walter Braga Netto, en prisión desde el 14 de diciembre del año pasado. Ayer no participó Luiz Fux, el único juez que había votado en contra de la condena de Bolsonaro y que, a petición suya, ha sido trasladado recientemente al segundo juzgado del STF. Precisamente su voto en el proceso fue citado seis veces en el recurso presentado ante el STF. En una de ellas, la defensa de Bolsonaro sostiene que solo el ministro detalló en su voto su tesis según la cual el expresidente habría abandonado voluntariamente el intento de golpe de Estado.
Técnicamente, los abogados de Bolsonaro podrían recurrir a las llamadas instancias de reconsideración para revisar la sentencia. Sin embargo, según el STF, este segundo tipo de recurso solo es válido contra una decisión del colegio si ha habido dos votos a favor de la absolución. En el caso de Bolsonaro y la mayoría de los acusados, solo hubo uno, el de Fux. Esta acción, sin embargo, podría alargar los plazos, pero si los jueces consideran que los recursos son utilizados por la defensa para retrasar el resultado del proceso, el STF, según la legislación brasileña, puede ordenar el inicio de la ejecución de las penas, incluso la próxima semana.

Además, según algunos analistas, un posible traslado a prisión de Bolsonaro durante la COP30 desviaría la atención mediática mundial de la Conferencia sobre el Cambio Climático en Belém, que se prevé crítica, si no un fracaso, para el Gobierno de Lula. La confirmación del arresto domiciliario, en el que se encuentra Bolsonaro desde el pasado 4 de agosto, es la hipótesis menos probable. De hecho, por orden del juez ponente del caso, Alexandre de Moraes, ya se ha preparado una inspección en la prisión de Papuda, a unos veinte kilómetros de la capital, Brasilia. Se trata de una prisión que en el pasado saltó a los titulares por haber albergado al terrorista italiano Cesare Battisti. La semana pasada, Moraes envió a su jefa de gabinete, Cristina Kusahara, a la prisión de Papuda para evaluar las instalaciones en las que podría ser recluido el ex presidente. Se trata, en concreto, del llamado bloque Fox del PDF 1, destinado a reclusos vulnerables y dotado de una mayor vigilancia. Se trata del mismo sector que en el pasado albergó a figuras como el ex ministro Geddel Vieira Filho y el ex senador Luiz Estevão. Es poco probable que Moraes opte por una alternativa a Papuda en una estructura militar considerada poco adecuada debido al riesgo de que se produzcan concentraciones de sus seguidores.
La otra hipótesis que ha surgido en estas horas es un modelo similar al aplicado el pasado mes de mayo al ex presidente Fernando Collor. Condenado a 8 años y 10 meses por corrupción y otros delitos, Collor solo pasó una semana en la cárcel de Maceió, en el estado de Alagoas. Los 130 certificados médicos presentados por sus abogados le permitieron salir pocos días después y ser trasladado a arresto domiciliario. A Bolsonaro podría ocurrirle algo similar. Además de su edad, ha cumplido 70 años, ha sufrido en los últimos meses fuertes hipo y dolores abdominales debido a una puñalada recibida durante la campaña electoral para las presidenciales de 2018, que le obligó a someterse a seis operaciones quirúrgicas en el abdomen. Además, recientemente le fue diagnosticado un cáncer a la piel. Según sus abogados, un traslado a prisión podría agravar su estado.
En cuanto al proyecto de ley de amnistía que en septiembre había inflamado Brasil con decenas de manifestaciones a favor y en contra en todo el país, ha quedado paralizado en el Congreso. Desaparecida esta posibilidad, los aliados del ex presidente apuestan ahora porque se le mantenga en arresto domiciliario. Ibaneis Rocha, gobernador del Distrito Federal, a través del secretario de Administración Penitenciaria de Brasilia, Wenderson Souza e Teles, envió en los últimos días un documento a Moraes solicitando que Bolsonaro fuera sometido a una evaluación médica antes de su posible encarcelamiento definitivo. El objetivo era verificar si el estado de salud del expresidente era compatible con su reclusión en la prisión de Papuda. “Se solicita que el condenado Jair Messias Bolsonaro sea sometido a una evaluación médica por parte de un equipo especializado, para verificar su estado clínico y la compatibilidad con la asistencia médica y nutricional que ofrecen los centros penitenciarios de la capital”, se lee en la solicitud, que sin embargo fue rechazada por Moraes por “falta de pertinencia”.
Por su parte, Bolsonaro ha intensificado las reuniones en su casa con políticos de centro-derecha con el objetivo de preparar toda una serie de candidaturas al Senado para poder presionar en el futuro al STF y destituir a los jueces que no le son favorables. En cuanto a su Partido Liberal (PL), está especialmente preocupado por las elecciones de diputados federales y estatales del próximo año. Si en las presidenciales de 2022 el PL consiguió el mayor número de diputados en la Cámara, el temor es que en 2026 no consiga repetir ese éxito. El PL, según fuentes cercanas al partido, está incluso considerando utilizar en la propaganda electoral los nombres de Michelle y Flavio Bolsonaro, esposa e hijo del expresidente, respectivamente.
En cuanto a un candidato en el que invertir sus energías para las presidenciales del próximo año, el centro-derecha sigue en el aire, con el riesgo de llegar muy débil a una campaña electoral en la que Lula, por el contrario, se está concentrando masivamente. Ayer, el hijo de Bolsonaro, Flávio, dijo que su padre “está siendo perseguido”, pero que se presentará como candidato y será elegido. Renato, uno de los hermanos de Jair Bolsonaro, llegó a declarar que la justicia quiere que el ex presidente muera en la cárcel. También el gobernador de San Pablo, Tarcisio de Freitas, considerado en los últimos meses como una posible alternativa a Bolsonaro, agradeció al ex presidente en un acto público ayer. “Jair Bolsonaro debería haber estado sentado en la mesa de honor, pero la persecución implacable, cobarde e ilegal se lo ha impedido”, afirmó.
Mientras tanto, aparece en el horizonte un nuevo partido que surge de las cenizas del Movimiento Brasil Libre (MBL). El Movimiento apoyó a Bolsonaro en 2018, pero luego se distanció de él. El nuevo partido, el trigésimo en la escena política brasileña, se llamará Misión (Missão en portugués). Esta semana, el Tribunal Superior Electoral (TSE) aprobó sus estatutos. Para su fundador, Renan Santos, “el bolsonarismo ha muerto”. Santos tiene la intención de presentarse a las elecciones presidenciales de 2026, pero no podrá acceder al fondo de los partidos porque, al estar recién constituido, no tiene representantes en el Congreso. Sin embargo, podrá acceder al fondo electoral y recibir, según las estimaciones, entre 3 y 4 millones de reales (entre 565.000 y 750.000 dólares).
Aunque ya nadie imagina a Bolsonaro como candidato el año que viene, su caso aún podría influir en la cuestión de los aranceles de Estados Unidos. Donald Trump, que siempre lo ha defendido, utilizándolo incluso como casus belli para justificar los aranceles del 50% a Brasil, podría volver a jugar esta carta. Según el presidente del PL, Valdemar Costa Neto, Trump dará un giro a la situación en la que se encuentra Bolsonaro. “Estoy seguro de que Trump la cambiará”, afirmó ayer. A pesar de que el Ejecutivo brasileño ha destacado en su comunicado oficial el éxito del diálogo con la contraparte estadounidense, que se ha desbloqueado recientemente en Malasia, las negociaciones hasta la fecha no han dado lugar a la eliminación de ningún arancel por parte de Washington. Además, las últimas declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores, Mauro Vieira, el miércoles parecen socavar el clima de distensión con la Administración Trump. Según el ministro, el viaje de Lula mañana a Colombia para participar en la reunión entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Unión Europea (UE) tiene como objetivo manifestar “la solidaridad regional con Venezuela ante las amenazas estadounidenses. Se trata de apoyo, de solidaridad regional con Venezuela, teniendo en cuenta que el presidente ha afirmado en varias ocasiones, y es la posición de nuestra política exterior, que América Latina y, sobre todo, Sudamérica, donde nos encontramos, es una región de paz y cooperación”, afirmó Vieira. Una declaración que contrasta con la propuesta que Lula hizo a Trump de mediar con Maduro y que podría comprometer el diálogo recién iniciado con Washington.
South America / Central America
INTERNACIONAL
Florencia Böhtlingk, en un viaje a través de lo esencial de la geometría, el color y el vacío

Al acercarse a las obras, la pincelada parece volverse impredecible, incluso caótica, pero en Florencia Böhtlingk se observa que logra integrarse con armonía: hay algo de lo natural, tanto del gesto como en el tema, que emerge de una observación detenida, de una contemplación que trasciende lo representativo. La pintora plasma un sentir, su mano es, en ese sentido, instrumento que transpola un recorrido.
En su primera exposición institucional, Juro que todo esto sucedió en un día. Obras 2010—2024, curada por Alejandra Aguado en Malba Puertos, convergen alrededor de 90 obras, entre acuarelas y pinturas, que más que mostrar invitan a descubrir.
En sus obras Böhtlingk juega con lo cartográfico y lo metafísico, expande las fronteras de lo percibido; en un sentido, sus pinturas documentan, desde reuniones sociales a paisajes y retratos, pero hay una vibración, un latir que surge desde el uso de la geometría y una cuidada (y limitada) selección de colores.

En ese sentido, podrían pensarse en la exuberancia cuando uno se para frente a, por ejemplo, frente a las obras que transcriben su impresión sobre el Paraje La Bonita, en El Soberbio misionero. Pero es exactamente lo contrario: en esa gran cantidad de elementos que las componen hay una dispocisión espacial armónica y, en un sus colores, un juego de matices sutil, experencial claro, pero sobre todo interior que nos hace preguntarnos “¿qué es lo verde?“.
Esa calidad aparentemente rebelde o exuberante, del trazo y lo representado, aporta además una dimensión espontánea que alude a la tensión entre el desorden y el equilibrio, entre lo visto y lo interior.
El recorte temporal de la muestra corresponde a un punto de inflexión de la artista, en la que dio un giro a su quehacer. “En 2010, me doy cuenta que una cosa es la naturaleza, otra cosa es el paisaje en la pintura europea y otra lo que tengo delante, la selva misionera, el Río de la Plata”, dijo a Infobae Cultura. Y agregó: “Ahí yo suelto eso y empiezo a construir con geometría… un cuadro. Es el momento en que entiendo que un cuadro es un cuadro y un paisaje es un paisaje”.

Por su parte, Aguado comentó: “Florencia empieza con una cosa primero muy surrealista, como la idea del paraíso perdido, estas figuras flotando como en espacios más abstractos. Y después, con algo muy romántico y clasicista, tratando de pintar este paisaje a partir de lo que se esperaba”, para luego tomar conciencia sobre la libertad de alejarse del naturalismo, ya que “la realidad puede ser también pura fantasía”, lo que redefinió la relación entre el entorno y la percepción subjetiva.
“Se pueden ver referencias a arte africano, a la talla religiosa o Gauguin. Es muy amante de la historia de la pintura. Y hay una cosa muy americanista también, el modo de dibujar y de pintar, que también tiene que ver con esto de la talla, con el grabado, por cómo son las formas”, dijo la curadora.
En su disposición, la exhibición se divide en tres “salas”, no cronológicas, donde al inicio se pueden observar las acuarelas au plain air, que luego se convierten en los cuadros, y una serie de cuadros en gran formato centrados en lo textual, en palabras que se agolpan, que fue parte de un proceso en que las ideas comenzaron a aparecer en sus piezas hasta ser el eje central, como en los casos de Las palabras son imágenes y La campaña.

Luego, en la sala principal se recorren el grueso de las piezas, y allí, ocultas a los desprevenidos, detrás de muchas de ellas, surgen autorretratos o bodegones minimalistas, centrados en flores, lo que convierte a la exhibición en una experiencia donde lo colectivo, lo anecdótico, lo histórico dejan espacio también para lo íntimo.
Regresando al proceso de Böhtlingk, la imposición de límites rigurosos en su paleta fue otro de los puntos de quiebre conceptuales en esta etapa: “Antes tenía miles de colores y ahora cada vez menos. Ahora por ahí tengo los primarios y las tierras. Ya con eso sé que me muevo”, dijo Böhtlingk, que halló afinidades con Matisse a partir del “acorde de tres colores mezclados entre sí y la geometría y con eso jugar”.

Esa economía cromática, sostuvo, trajo nuevas posibilidades. “Entonces, ahí con estos pocos elementos ya me era más fácil proyectar” y a su vez la llevó a expandir los temas, ingresando en escenas urbanas y rurales: “Empecé como a divertirme un poco poniéndome desafíos. En la cartografía del paraje en el 2014, dije ‘voy a pintar las casas de todos mis vecinos y mi casa. Y no solo eso, sino la del otro lado del cerro”.
El diálogo con la teoría y la tradición oriental aparece como un capítulo clave para su tránsito por el vacío y la tensión visual. Böhtlingk lo explicitó: “A partir de la lectura de un libro muy lindo de pintura china de François Jullien,en el que habla de la ausencia, la presencia, el vacío, empecé a darme cuenta que no había que definir del todo, que había que dejar abierto”. De esa influencia se desprende una de sus modos compositivos: “Me gustaba esa especie también de transparencia con el paisaje”.

Esta tensión entre figura, geometría, color y vacío puede observarse en Tacio y Remo o La cosecha de tabaco, piezas que parecen inacabadas, pero que en realidad revelan la virtud de saber detenerse, de dejar a la obra hablar más allá de la idea primigenia. “Si seguía, algo se iba a perder. Me la jugué y lo dejé así”, dijo.
Para Florencia Böhtlingk “la pintura necesita tensión” y lo logra, sea a través de las piezas con muchísima información o dejando lo elemental, construyendo un obra sensible y salvaje, pero a la vez meticulosa, libertando la mano para que el cuerpo hable, para que el sentir se exprese.
*Juro que todo esto sucedió en un día. Obras 2010—2024, hasta al 8 de marzo, en Malba Puertos, Alisal 160 Bahía, Puertos, Escobar. De jueves a domingo, de 12:00 a 19:00. Entrada libre y gratuita
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El PP ganó en Aragón pero no logró la mayoría para evitar un pacto con el sorprendente Vox y el PSOE se hunde en las elecciones regionales de España

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En el desmontaje de la dictadura de Venezuela, el concepto de amnistía debe ser nulidad de acusaciones que violan derechos humanos

La suplantación del “estado de derecho” por “leyes infames” que son normas del socialismo del siglo 21 que violan derechos humanos, es la base del “terrorismo de Estado” institucionalizado con fiscales sicarios y jueces verdugos en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia. En el desmontaje de la dictadura/narcoestado en Venezuela urge la liberación de presos y exiliados políticos víctimas de ese sistema, lo que impone la necesidad de ampliar el concepto de amnistía otorgándole como la “nulidad de toda acusación, acción, procedimiento o juicio que viole los derechos humanos”.
La palabra amnistía proviene “del griego amnestia que significa olvido o perdón” y se define como “el perdón de cierto tipo de delitos, que extingue la responsabilidad de sus autores”. Las Naciones Unidas la apunta como “un instrumento jurídico que tiene por efecto la posibilidad de impedir en un periodo de tiempo el enjuiciamiento penal y, en algunos casos, las acciones civiles contra ciertas personas o categorías de personas con respecto a una conducta criminal especifica cometida antes de la aprobación de la amnistía, o bien, la anulación retrospectiva de la responsabilidad jurídica anteriormente determinada”.
El Diccionario Enciclopédico de Derecho enseña que se entiende por “amnistía un acto del Poder soberano que cubre con el velo del olvido las infracciones penales de cierta clase, dando por conclusos los procesos comenzados, declarando que no deben iniciarse los pendientes o bien declarando automáticamente cumplidas las condenas pronunciadas o en vías de cumplimiento”.
De donde se estudie, la amnistía hoy es una institución para olvidar o de cualquier forma perdonar a quienes han cometido delitos. En el concepto actual la condición imprescindible o sine qua non para conceder o beneficiarse con una amnistía es la comisión de delito, y su otorgamiento o aplicación es la aceptación expresa o tácita de que se han perpetrado delitos que se deben olvidar, perdonar o de cualquier forma ya no sancionar. Hoy no se da amnistía a inocentes.
El problema de aplicar tal cual la institución jurídica de la amnistía a los presos, perseguidos y exiliados políticos por las dictaduras del socialismo del siglo 21 o castrochavismo radica en se estaría otorgando perdón a las víctimas acusadas falsamente y sometidas a tipificaciones y procedimientos de leyes infames, con la agravante de que quienes se lo otorgan son los criminales, los violadores de derechos humanos.
Es el mundo al revés, las víctimas son perdonadas por delitos que no cometieron pero que terminan aceptando, y los delincuentes, los violadores de derechos humanos, son los que perdonan asegurándose impunidad, porque esa acepción de amnistía empieza por legitimar tipificaciones, acusaciones, procesos y atropellos sin cuya aceptación no es posible el perdón, el olvido o la amnistía.
Pretender desmontar un sistema narcoterrorista con el tipo de amnistía vigente es solamente jugar en la cancha del crimen organizado, bajo sus reglas y en su beneficio, pero como la liberación incondicional de presos, exiliados y perseguidos políticos es urgente, lo que corresponde —si se quiere seguir usando el termino amnistía— es ampliar el concepto con la inequívoca acepción de para la situación actual de Venezuela y de acuerdo a los datos de la realidad objetiva, “la amnistía no es perdón ni olvido de delitos (que no se cometieron) y que representa la nulidad de toda acusación, acción, procedimiento o juicio que se haya iniciado, se tramite o se haya sentenciado violando los derechos humanos”.
El nuevo alcance o definición de amnistía para las víctimas del socialismo del siglo 21 está destinado a no aceptar acusaciones, delitos o estigmas que son parte de la narrativa de asesinato de la reputación y fundamento del terrorismo de Estado implantado en Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia, liberando a las víctimas, pero sin dar impunidad a los victimarios.
Un aspecto adicional es el de las reparaciones por daños morales, económicos y personales a que tienen derecho las víctimas hoy excarceladas, presas, exiliadas o perseguidas. Si se formula la amnistía como perdón y olvido y no como nulidad de acciones abusivas y delictivas en su contra, nadie tendrá derecho a reclamo alguno y los victimarios, verdugos, sicarios, torturadores, carceleros y todos los miembros de la cadena criminal podrán quedar impunes penal y civilmente. La amnistía como perdón u olvido y no como nulidad es certificado de que los mafiosos de la dictadura/narcoestado actuaron legalmente.
El derecho es dinámico y su formulación obedece a los cambios que se producen con circunstancias, tiempos, realidades y fenómenos sociales. Eso es exactamente lo que ahora sucede con la necesidad de cesar dictaduras narcoterroristas usando sus propios operadores y mecanismos, por lo que la exacta definición y ampliación de conceptos -en este caso el de amnistía- resultan imprescindibles para no caer en la trampa del continuismo y la impunidad.
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy
Domestic,Politics,South America / Central America,Government / Politics
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