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El criminal nazi que vivió 40 años en la Argentina hasta que fue delatado por el valor de un boleto de colectivo

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Durante casi 40 años estuvo suelto y tranquilo en la Argentina. Vivió en Miramar, en el barrio de Belgrano y en la Zona Norte del Gran Buenos Aires. Se casó, fue ejecutivo de una gran empresa, tuvo sus negocios y una peculiar asociación para el cuidado de animales que instalaba cámaras de gas para matar perritos. Se hacía llamar Pedro Olmo, pero tenía un inconfundible acento germánico, duro y trabado. Nadie jamás pudo confundirlo con un español. Desde 1967 las autoridades argentinas tuvieron noticias ciertas, datos fehacientes, de su presencia en el país. Nadie hizo nada, ni siquiera simularon buscarlo, no amagaron a perseguirlo. Adquirió más fama en 1975 cuando alguien lo delató solo por un peso. Salió en las revistas más vendidas del país con su nombre real y su domicilio y, aun así, su vida no se vio demasiado alterada. Tan evidente era su identidad que cuando unos periodistas lo fue a buscar en 1982, después de Malvinas y con los militares en salida, los vecinos les dijeron: “¿El nazi? Ah sí, vive dos cuadras más allá”.

Recién en 1985, con el regreso de la democracia y con la decisión política del gobierno de Alfonsín de no permitir su impunidad, fue arrestado por Interpol.

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Walter Kutschmann fue un terrible criminal de guerra nazi. Miembro de las SS, se desempeñó en territorios polacos. Allí fue responsable de varias matanzas. Se le atribuyen más de 2000 muertes de judíos polacos. En otro episodio ordenó fusilar a decenas de profesores universitarios y sus familiares por oponerse al régimen. En 1944 fue trasladado a Francia. En París siguió con sus masacres. Juntó a su jefe participó de la Operación Modellhut, una maniobra en la que los nazis se valieron de Coco Chanel para intentar llegar a un acuerdo con las fuerzas inglesas (los historiadores todavía discuten el papel de la modista francesa: mediadora, pacifista, colaboracionista o nazi rampante). Al final de la guerra escapó.

1975. El dato era bueno. Tanto es así que Editorial Atlántida, la más poderosa del momento, mandó de inmediato a la ciudad balnearia a su mejor dupla de periodista y fotógrafo. Luego sería cuestión de oficio, paciencia y, como siempre, algo de suerte. Tenían que buscar un Mercedez Benz añoso y gris. Menos de dos horas después, lo vieron pasar y detenerse frente a su puesto de guardia. Ricardo Alfieri (h), el fotógrafo, gatilló su máquina varias veces. Primero la patente del auto. Luego, la figura de ese hombre canoso con camisa a cuadros que caminaba con decisión y gesto agrio. Alfredo Serra, el periodista, se le acercó a pocos metros y gritó (acá también se podría utilizar: “gatilló”): ¡Kutschmann!

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El sesentón se dio vuelta abruptamente. Su cara se agrietó, fue como si una sombra, una nube negra lo envolviera. Supo que lo habían descubierto. “Olmo, Pedro Olmo me llamo”, dijo impostando firmeza. Serra replicó: “No mienta, usted es Kutschmann, el nazi”. El hombre se apresuró a entrar al lugar.

¿Cómo había llegado hasta Miramar un criminal de guerra nazi? ¿Cómo había hecho para que no lo descubrieran durante tres décadas?

Cuando el derrumbe alemán en la Segunda Guerra Mundial fue inevitable, Kutschmann no regresó a su tierra. Supuso que en Alemania todo sería peor para él. Desde Francia huyó hacia España. Dentro de las escasas posibilidades que tenía a mano, esa se le presentaba como la más viable; descontaba la colaboración (cobertura) de Franco. Y manejaba los rudimentos del idioma; había combatido junto a los franquistas en 1937. En España tuvo una estadía fugaz en un campo de refugiados.

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Luego del Holocausto, Walter Kutschmann escapó de Alemnia, se escondió en Miramar durante 40 años y fue delatado (Foto: Wikipedia)

Fugado o ayudado a escapar de ahí, tomó una nueva identidad que lo acompañaría hasta su captura final. A partir de ese momento sería Pedro Ricardo Olmo, un sacerdote español que se desplazaba con sotana y todo. Justificaba su pronunciación errática y metálica con una historia inventada de décadas misionando en la campiña suiza. Tomó la identidad y los documentos de un sacerdote republicano asesinado tiempo antes. Con eso se asegura algo de tranquilidad. Documentos reales y la cobertura del hábito ¿Quién se animaría a molestar a un cura? No se sabe bien cuál fue su actividad en territorio español en esos años. No hay demasiadas huellas de sus pasos. La presión internacional provocó que Franco no pudiera proteger más a los criminales nazis fugados. La organización Odessa sacó a muchos de sus miembros a través del puerto de Vigo, una de las vías de escape principales (aunque a veces menospreciada por la historiografía) de la Ruta de las Ratas. Kutschmann asumió su papel a la perfección. A lo largo del viaje en el barco Monte Ambotto, desempolvó la sotana y fue. de nuevo, el Padre Olmo.

El 16 de enero de 1948 llegó a Argentina. Su rastro se pierde brevemente hasta que aparece trabajando en la empresa Osram. Algunos dicen que trabajó de taxista. En Osram, ya habiendo colgado los falsos hábitos, fue un oficinista adusto, poco comunicativo, que ascendió hasta convertirse en ejecutivo de la firma alemana. Llegó a ocupar el puesto de jefe de compras.

Desde 1967, Simon Wiesenthal denunció ante tribunales alemanes la presencia de Kutschmann en Argentina. Lo localizó con datos fehacientes. Pero la historia fue la de siempre. Al no haber tratado de extradición entre los países, todas las actuaciones judiciales y los movimientos diplomáticos oficiales se perdían en la desidia de las autoridades argentinas. Nadie tenía interés en que la búsqueda prosperara. Kutschmann se intranquilizó pero confiaba en su red de protección.

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Durante ese lapso, junto a Geralda Baeumler de Olmo fundaron la Asociación Amigas de los Animales (la sugestiva sigla era AAA, la triple A). Decían estar preocupados por el cuidado de los animales, en especial de los perros. Su aporte fueron dos decenas de cámaras de gas en distintos municipios de la Provincia de Buenos Aires para practicar la eutanasia a perros moribundos, enfermos o que debían ser asesinados por causa de fuerza mayor.

Desde la década del 50, la pareja también vivió en el barrio de Belgrano donde tenía un cómodo departamento en el edificio de Sucre 2907. Esto se supo cuando hace unos años una chica compró la unidad funcional y encontró el nombre de Geralda y Pedro Olmo en la escritura. Puestos a buscar, en el libro de actas del consorcio, encontraron actividad (por lo general quejas) de Pedro Olmo en las asambleas del consorcio hasta 1984.

El criminal nazi Walter Kutschmann cuando era joven. (Foto: gentileza Blog City of Lions)
El criminal nazi Walter Kutschmann cuando era joven. (Foto: gentileza Blog City of Lions)

En 1975, Wiesenthal volvió a la carga. Tuvo nuevos datos e identificó con claridad que Olmo, el ejecutivo de Osram era Walter Kutschmann, el criminal de guerra nazi. Como la vía judicial y diplomática estaba estancada, utilizó a la prensa. Difundió sus hallazgos en los medios con el fin de poner en movimiento al gobierno democrático argentino.

Un grupo de residentes en Argentina integrado por sobrevivientes del Holocausto enviaron telegramas urgentes a la Cancillería, al Ministerio del Interior y a la presidenta Isabel Martínez de Perón denunciando que Kutschmann, buscado por sus crímenes, estaba en Miramar. Ninguna autoridad, ningún funcionario, acusó recibo ni respondió.

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Cercado por el nuevo impulso de las denuncias y por la mención a su nombre en algunos diarios, Kutschmann volvió a escapar. No fue más a su trabajo. Las autoridades de Osram se mostraron sorprendidas y pretendían haber sido estafados en su buena fe. Simulaban. Luego por declaraciones del mismo Kutschmann se supo que la empresa lo indemnizó por sus años de trabajo apenas apareció la noticia en los diarios. Los vecinos contaban lo mismo que en otra decena de casos de criminales nazis integrados a la vida argentina. Que tanto él como la esposa eran buena gente, algo parcos, que no se metían con nadie, que eran poco comunicativos. Cuando parecía que su hora había llegado, que estaba cercado, Kutschmann se esfumó.

Unas semanas después un hombre trajeado, serio, se acercó a la redacción de la revista Gente un viernes por la tarde. Pidió hablar con Alfredo Serra. Ofreció información a cambio de dinero. Serra le dijo que no estaba autorizado por los directores a ninguna erogación. “Un peso; ese es el valor”, dijo el hombre, solicitando nada más lo que valía un viaje en colectivo. Exigió, eso sí, un recibo oficial. Ahí le habló de Miramar y del Mercedes Benz gris con un cuarto de siglo de antigüedad, el único que había en la zona.

Que fuera Serra el elegido no era casualidad. Era uno de los mejores periodistas del momento y una de sus especialidades era la de perseguir y encontrar nazis. Unos años antes, por ejemplo, lo había hecho con Klaus Barbie en Bolivia. La revista en la que trabajaba, Gente, era la más vendida del momento: cientos de miles de ejemplares semanales. Era un tiempo en que era verosímil que un periodista hallara a un criminal nazi que la policía había perdido y hasta lograra extraerle alguna declaración.

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En Miramar, luego de la guardia breve y del encuentro, Kutschmann habló con Serra:

–Usted, usted es el hombre que destruyó mi vida con las dos notas que publicó…

–Perdón. No destruí su vida. Escribí una historia, igual que otros periodistas.

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–Sí. Pero usted usó las palabras de un modo… especial.

–No. En todo caso, las palabras fueron dictadas por Simón Wiesenthal, y por usted mismo.

–¡Claro! Ustedes publican todo lo que dice ese señor. Todas sus mentiras. Todos los ardides que usa para conseguir dinero.

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–Kutschmann, pasé seis meses de mi vida buscándolo, y ahora le pido una entrevista. Le doy una chance. Si no es un criminal de guerra, defiéndase.

–No puedo hablar. Recién en marzo estaré en condiciones de asumir mi defensa.

–Para mí, marzo es la eternidad.

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–Todavía me faltan pruebas, y mis asesores legales no quieren que haga declaraciones hasta que las tenga.

–Entonces tendré que usar otra vez la versión de Wiesenthal, pero reforzada, porque ahora tengo sus fotos, su dirección, y la chapa de su auto.

–Haga lo que quiera. Pero si publica algo, me entrega a mis asesinos.

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–¿Usted cree que sus asesinos, si existen, ignoran su paradero? No sea ingenuo. Si lo encontré yo, un periodista, más fácil les será a los que quieren matarlo.

–De cualquier manera, soy un hombre muerto. Cada día que pasa espero a mis asesinos.

El diálogo siguió unos minutos más en el mismo tono. Kutschmann acusando al periodista por haberle hecho perder su trabajo, pidiéndole que pensara en sus hijos. Hasta intervino, Geralda, su esposa. Kutschmann no negó sus crímenes, sólo justificó su conducta bajo el rótulo de acciones de guerra.

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La nota con sus respectivas fotos en las que se veía al hombre de 61 años con nitidez, con su pelo blanco, el bigote espeso, los anteojos de armazón pesado y su camisa a cuadros se publicó en el siguiente número de la revista y provocó un gran impacto. Pero nada pasó. Las autoridades argentinas adujeron que el acusado era muy lábil, un escapista virtuoso que burlaba sus esfuerzos. Lo que pudieron un periodista, un fotógrafo y un remisse, no lo consiguieron las autoridades nacionales. El gobierno de Isabel Perón no emitió comunicados oficiales al respecto.

Kutschmann, una vez más, se había esfumado. Se conocía su imagen, donde residía, sus pasos anteriores, la integración de su familia y hasta había sido localizado por un periodista; pero para los investigadores oficiales era un prófugo de una habilidad extraordinaria, habilidad que parece compartía con otros criminales nazis.

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En el último verano del Proceso, con los militares tratando de manejar la transición democrática para que sus crímenes quedaran impunes, unos periodistas del flamante diario Tiempo Argentino destinados a cubrir la temporada veraniega, ante nuevos rumores de la presencia de Kutschmann en la Costa Atlántica dedicaron un par de días a rastrearlo. Otra vez, lo encontraron en pocas horas. Vecinos, garagistas y empleados de rotiserías conocían al matrimonio y sabían de sus crímenes pendientes. “¿El nazi? Vive en aquel edificio”, señalaban con naturalidad. Solo tuvieron que montar una guardia discreta. De ese momento es la extraordinaria fotografía en la que se lo ve a Kutschmann, asomando su cara, detrás de una entornada y sólida puerta de madera de su departamento. Tiempo Argentino no publicó la nota de los periodistas Bec y Tonnelier, pero ellos lograron difundirla junto a las fotos a través de una agencia de noticias. Al día siguiente la imagen fue tapa de muchos de los matutinos nacionales. Otra vez, Kutschmann se le escurrió a la laxa justicia nacional.

Pero el largo escape del criminal de guerra terminó el 15 de noviembre de 1985 hace 40 años. Cuatro agentes de Interpol rodearon al hombre de 71 años en la localidad de Florida en la Provincia de Buenos Aires. Los pocos vecinos que vieron la escena se sorprendieron cuando los hombres armados se abalanzaron sobre el anciano que paseaba su perro.

“Soy Pedro Olmo. Ustedes están confundidos”, dijo. Menos de un minuto después comprendió que esta vez sí se había terminado su fuga. “Soy quien buscan. No me voy a resistir. Ahora sí terminó todo”, dicen que dijo.

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Y no fue una cuestión de suerte. El azar no tuvo nada que ver. El regreso democrático también terminó con la impunidad de estos criminales de guerra que utilizaron durante décadas -con gobiernos de distinta legitimidad y diferente signo político- a Argentina como apacible guarida. En pocas horas y tras negociaciones entre Alemania, el Centro Simon Wiesenthal y el gobierno argentino, el presidente Alfonsín firmó la orden de captura internacional y la extradición. Medio día después, los agentes de Interpol lo detuvieron.

La voluntad política de los mandatarios argentinos por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial era la de poner a disposición de las jurisdicciones pertinentes a los criminales de guerra. Un cambio de rumbo contundente.

Después fue el tiempo de los trámites, de las presentaciones judiciales, los recursos de apelación que le sirvieron a la defensa para demorar el traslado. Mientras se preparaba la extradición, Walter Kutschmann fue internado por un problema coronario.

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Murió en el Hospital Fernández, el 30 de agosto de 1986. No llegó a ser extraditado.

Nazismo, Extradicion

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Senado, en vivo: se debaten la reforma laboral y la baja de edad de imputabilidad, minuto a minuto

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La líder de la Coalición Cívica (CC), Elisa Carrió, apuntó este jueves contra el entramado entre política, justicia y fútbol en medio de la crisis que atraviesa la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) por la investigación judicial contra sus principales autoridades. En declaraciones televisivas, sostuvo que existe un esquema de poder “obsceno” detrás de la dirigencia deportiva y advirtió sobre la proyección política del tesorero de la entidad Pablo Toviggino, hoy bajo la lupa judicial.

También apuntó contra el intendente de Pilar, Federico Achával, en alusión al distrito donde se encuentra la quinta investigada. “Ahí está el juego, ahí se arman las causas, ahí están los lugares, con su aval”, sostuvo. Y fue más allá al vincular el entramado del fútbol con otros sectores del poder político: “[Claudio] Tapia, [Sergio] Massa, [Jorge] D’Onofrio son todos lo mismo en estos negocios”.

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La líder de la Coalición Cívica (CC), Elisa CarrióCaptura de Pantalla

actualidad política, senado, aprobación ley glaciares

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Sin la CGT, los gremios combativos y la izquierda marchan al Congreso contra la reforma laboral

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Los gremios combativos agrupados en el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) se movilizan este viernes al Congreso mientras el Senado trata la reforma laboral, sin el acompañamiento de la Confederación General del Trabajo (CGT). La protesta comenzará al mediodía en el centro porteño y tendrá como epicentro el debate en la Cámara Alta.

La decisión se tomó luego de que la conducción cegetista resolviera no convocar a un nuevo paro general y concentrar su estrategia en la presentación judicial contra la ley en caso de que sea sancionada, algo que tanto oficialismo como oposición dan por descontado. El contraste expuso diferencias tácticas dentro del sindicalismo en la antesala de la votación.

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Además de la movilización, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) realizará un paro nacional de 24 horas. En la Ciudad de Buenos Aires habrá retiro de los lugares de trabajo a partir de las 9 y solo se garantizarán guardias mínimas en servicios esenciales.

Movilización al Congreso y paro de ATE

El FreSU —integrado por la UOM, Aceiteros, Aeronáuticos, ATE y las dos CTA, entre otros— definió concentrar desde las 10 en Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen. La convocatoria fue ratificada tras una reunión en la sede de la Asociación del Personal Superior de Empresas de Energía. Agrupaciones de izquierda concentrarán a las 7, en el Obelisco.

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En un comunicado, el espacio sostuvo que la protesta buscará impedir que la reforma laboral “salga del Congreso” y cuestionó la falta de convocatoria a un paro por parte de la CGT.

Están pidiendo la inconstitucionalidad de una ley que todavía no existe. Es increíble. Una cosa así no pasó nunca antes. En vez de ir a protestar al Congreso o a Plaza de Mayo, ¿deciden ir al Poder Judicial?”, cuestionó Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, respecto de la decisión de la conducción cegetista de marchar el lunes a los tribunales de Plaza Lavalle cuando presenten el pedido de inconstitucionalidad ante la Justicia.

La CGT no se movilizará este viernes (Foto: Captura de TV).

En la red social X, el dirigente agregó: “Los mismos que confiaron en el Congreso aunque no estuvieran los votos ahora nos dicen que tenemos que confiar en la Justicia. ¿Cuándo van a confiar en los trabajadores? Me parece que se están poniendo excusas para no pelear. Va a haber un día después y vamos a tener que explicar dónde estuvo cada uno en este tiempo. La historia nos va a juzgar”.

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La CGT descarta un paro y prepara una presentación judicial

La mesa chica de la CGT resolvió no convocar a una nueva huelga general y anticipó que, si la ley se aprueba, avanzará con una presentación para cuestionar su constitucionalidad. También confirmó que el lunes realizará una movilización a Tribunales.

“La decisión ha sido sustentar el análisis legal que se viene haciendo y la presentación judicial respecto de lo que creemos inconstitucional dentro de este proyecto de ley”, detalló Jorge Sola al término de la reunión.

El dato político es que, pese a las críticas cruzadas, los gremios combativos tampoco avanzaron con una huelga de 36 horas como habían planteado en los días previos. La interna sindical quedó expuesta, pero sin ruptura formal.

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Servicios afectados y presión sobre el Senado

El paro de ATE impactará en organismos nacionales, provinciales y municipales. El gremio informó que sólo se garantizarán guardias mínimas en hospitales y atención de urgencia en áreas críticas. También podrían verse afectados servicios vinculados con migraciones, controles sanitarios, transporte y organismos públicos.

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En paralelo, el FreSU sumó el respaldo de sectores pymes y movimientos sociales, que anticiparon su presencia frente al Congreso. La convocatoria es a una “jornada nacional de lucha” con movilizaciones en distintas provincias.

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Mientras tanto, el oficialismo trabaja para asegurar los votos en el Senado y convertir en ley la reforma laboral este viernes.

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Impulsarán la eliminación de las PASO y el fin de los aportes estatales a los partidos

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Terminar con las primarias presidenciales que el expresidente Néstor Kirchner impulsó luego de su derrota en las elecciones legislativas de 2009. Y acabar con los “curros” que conforman la ley de financiamiento de los partidos políticos, sancionada en 2002 al calor de la crisis derivada de la explosión de diciembre de 2001.

Estos son los principales objetivos de la reforma electoral que el Gobierno prepara para presentar “cuando el presidente (Javier) Milei lo decida”, según confirmaron a dos miembros del gabinete nacional. En la Casa Rosada no descartan que el Presidente mencione esta reforma en su discurso del próximo domingo.

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Todo indica que la nueva ley a presentarse, aún en preparación según un ministro, se fundamentará en el paquete de reformas electorales que el entonces asesor Federico Sturzenegger incluyó en la ley Bases, y que finalmente fueron quitados del proyecto por falta de consenso.

Entre otros puntos, los primeros proyectos de la ley Bases incluía la eliminación de las Paso, cambiar el sistema uninominal para terminar con las listas sábana, anular el financiamiento público de los partidos políticos, y establecer la Boleta Única, que fue aprobada y utilizada en las elecciones legislativas de octubre pasado. “Es uno de los tres o cuatro proyectos importantes que queremos aprobar en 2026″, afirmaron desde una oficina clave de la gestión libertaria.

“Está claro que no nos gustan las PASO, son muy caras y le sirven sólo a los políticos”, afirmaron cerca de uno de los integrantes de la mesa política, que el lunes pasado, con la secretaria general de la Presidencia Karina Milei a la cabeza, debatió la reforma electoral que se viene. “Es absurdo, en este contexto, gastar sumas astronómicas en una interna”, coincidió otra fuente gubernamental.

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Desde el Gobierno negaron que la eliminación de las primarias tenga por objetivo privar a la oposición, en especial al peronismo, de una herramienta para resolver sus internas y elegir de ese modo a su candidato.

“No hacemos las cosas porque nos convengan sino porque corresponde”, sostuvieron en otro despacho dónde también se conversó sobre el asunto. Desde el bloque de diputados de Pro, que encabeza Cristian Ritondo, aclararon que “el tema aún no comenzó a debatirse”, pero acotaron que una de sus propuestas es suspender las Paso en caso de haber listas únicas, pero no eliminarlas. Vale recordar que, en 2023, el macrismo definió a través de ese mecanismo su candidato a Presidente, en aquel caso a Patricia Bullrich, que derrotó a Horacio Rodríguez Larreta en la competencia interna. “No nos conviene anularlas”, confesó otro referente macrista, una opinión compartida en el conglomerado de gobernadores y ex mandatarios como el cordobés Juan Schiaretti, que conforman Provincias Unidas. Tanto en la ciudad de Buenos Aires como en territorio bonaerense, las Paso continúan vigentes para cargos locales.

En relación con el financiamiento de los partidos políticos, el proyecto a presentarse permitiría aportes privados con un tope mucho más alto que el vigente y menos controles. El sistema reemplazaría al actual aporte del Estado nacional a los partidos. Según las estimaciones oficiales, los giros del Estado se reducirían al mínimo o directamente desaparecerían.

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También propone terminar con los espacios gratuitos cedidos a los partidos políticos y distribuidos actualmente por la Cámara Nacional Electoral antes de cada elección, que deberán costearse sus propios espacios. Los beneficios para el oficialismo de turno, con mayor capacidad para conseguir fondos del sector privado, resultan evidentes, y los partidos pequeños quedarían en desventaja.

En principio, dos referentes del oficialismo en la Cámara de Diputados expresaron que esperan “que el proyecto llegue desde el Poder Ejecutivo” y afirmaron desconocer aún sus detalles. “Llega todo cocinado”, afirmaron con ironía desde una de las oficinas importantes del oficialismo en el Congreso.

El ministro del Interior, Diego Santilli, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, son dos de los miembros de la mesa política que trabajan en el texto final, mientras que en el Senado será Bullrich, actual jefa del bloque violeta en la Cámara alta, la encargada de buscar consensos para aprobar una norma que, en principio, prevé resistencias, sobre todo en lo que hace a la financiación de las agrupaciones políticas.

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“Se está trabajando en la mesa política, y después llegarán los detalles; todo el gobierno quiere avanzar”, resumen desde Balcarce 50.


Jaime Rosemberg,Conforme a

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