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Rafael Grossi: «La ONU sigue siendo indispensable y no debemos confundir críticas con el deseo de destruirlas»

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Rafael Mariano Grossi es uno de los diplomáticos de carrera con más trayectoria de la Cancillería Argentina, cuya relevancia se fue perdiendo. Quedan pocos funcionarios de su envergadura y él mismo tras ser embajador de la República ante Austria, profundizó su vínculo con los organismos internacionales.

Es desde desde 2019 director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA, según sus cifras en inglés), dónde ya había trabajado en altos cargos. También fue el Jefe de Gabinete del Organismo para la Prohibición de las Armas Químicas.

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Grossi siempre manifestó su deseo de suceder al portugués Antonio Guterres en el cargo de secretario general de las Naciones Unidas, a partir de enero de 2027. Aunque aparecieron grupos que bregan para que sea elegida por primera vez una mujer, Grossi es el que tiene sin dudas más experiencia para semejante cargo por fuera de la cuestión de género. Esta semana el gobierno de Javier Milei oficializó la candidatura de Grossi en paralelo a la apertura del proceso de selección.

De ser elegido, deberá bregar con una fuerte crisis en la ONU, con los anti multilateralistas como Donald Trump -que amenaza con cortarle los aportes- y el propio Milei -que tildo a la ONU de estar dominada por una «agenda socialista» más los embates de Israel.

En todas las elecciones de Secretaria general siempre hay un tema que se convierte en polémica. Ahora si el cargo corresponde a un hombre o a una mujer. ¿Qué cree usted?

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– Es cierto que cada elección tiene temas que la atraviesan, y en este caso, han habido voces que han dicho que, como nunca habia habido una mujer, debería ser el turno de una mujer. No creo en ese tipo de dicotomía, hombres contra mujeres. Creo que, estructuralmente, hombres y mujeres deben tener las mismas oportunidades. Y en lo personal, he luchado mucho para que las mujeres tengan oportunidades en todos los lugares en los que he estado. Por ejemplo, en la OIEA, cuando comencé, solo había un 28 % de mujeres, hoy son casi el 52 %. Pienso que una elección internacional o nacional no es el lugar para hacer una declaración o tomarla como un ejemplo de un principio o un símbolo. La elección se trata de elegir al mejor hombre o la mejor mujer que sea capaz de dirigir a las Naciones Unidas en un momento tan difícil, tan crucial en la vida internacional.

Por qué latinoamérica, además, ha estado representada, es la única región que tuvo un solo secretario,

– Existe una convención según la cual debe haber una rotación regional. Es real que Europa ha tenido cuatro secretarios generales. Asia ha tenido dos. África ha dos. Y Latinoamérica ha tenido uno solo, Don Javier Pérez de Cuellar. Por lo tanto, no está exento de lógica pensar que le pueda tocar a América Latina. Pero más allá de eso, y como latinoamericano no me opondría a eso, pero yo.creo, y en esto soy completamente consistente con lo que acabo de decir en relación con las mujeres, creo que si hay candidatos que creen que tienen algo que ofrecer, yo en lo personal, no tengo ningún inconveniente. Tenemos que competir y ganar la voluntad y el apoyo político de los estados, sin exclusiones.

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Para los especialistas usted es el candidato argentino, uno de los más fuertes, y el gobierno de Milei lo respaldó oficialmente ¿Quién está promoviendo a la argentina María José Gamba ? No se entiende…

Efectivamente, el gobierno argentino me ha hecho el honor de presentarme como candidato. Si hay otros gobiernos de otros países que deseen presentar a ciudadanos argentinos, y esos ciudadanos argentinos se prestan a eso y compiten contra un connacional, bueno, muy bien, es una elección libre, y los países y y los medios de opinión y los analistas tendrán que sacar sus conclusiones acerca acerca de esto, no creo que pueda decir más que eso. Parece peculiar.

¿Cuál es su plataforma como candidato en el contexto de la crisis que atraviesa la ONU a cuya ayuda ya no recurren los gobiernos. Ejemplos sobran: Trump, Putin, Netanyahu…

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– Mi plataforma como candidato se encuentra reflejada en la declaración de visión, visión statement, en inglés, que he tenido que presentar, pero que, obviamente resumiré. Las Naciones Unidas tienen que acordarse de para qué está acá. Las Naciones Unidas fue creada para, después de la devastación de la Segunda Guerra Mundial, para preservar a las futuras generaciones, de la fatalidad y la miseria de la guerra. Y si vemos algo en la escena internacional, en la actualidad, es que las Naciones Unidas se ha retirado de eso, en la solución de los conflictos internacionales vigentes. Hay hay una cantidad de conflictos, donde lo que brilla por su ausencia es las Naciones Unidas. Hay quienes dicen que esto es imposible porque el Consejo de Seguridad está estructuralmente bloqueado por las diferencias entre las grandes potencias. Esto no es nuevo, esto ha sucedido desde el inicio prácticamente de las Naciones Unidas y no ha obstado a que las Naciones Unidas jueguen un papel importante en la solución de conflictos. Y diré más, es mi propia experiencia la que me anima a pensar que esto es posible, lo que yo he hecho en Ucrania y en Rusia en la protección de la planta (nuclear) de Zaporiya, la tensión entre China y Japón alrededor de la cuestión de Fukushima, nuestra intervención y participación activa en la crisis generada por el programa nuclear de Irán, la situación en Siria, podría seguir citando.

¿Puede ampliar lo que dice ?

– Es que es importante analizar los otros pilares de las Naciones Unidas, como el desarrollo o los derechos humanos y los aspectos humanitarios. Y aquí también va a ser necesaria una aproximación práctica, pragmática, más activa, menos declaracionista y más involucrada en los problemas reales, no duplicando, por ejemplo, en materia de desarrollo, no duplicando lo que tienen que hacer las instituciones de Breton Woods. Con esto me refiero al Banco Mundial, a los blancos multilaterales de desarrollo,al Fondo Monetario Internacional. Hay que trabajar con ellos, junto a ellos, llevando la voz del órgano político a estas instituciones, pero de manera colaborativa y no competitiva. Y en materia de derechos humanos, de la misma forma, con enorme cuidado de no caer en ideologismos, de no caer en declaracionismos que alienan finalmente a las Naciones Unidas de la solución de los conflictos.

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¿Pero por qué quiere ser secretario general de las Naciones Unidas en un momento tan complicado y en el que la nueva derecha, desde Trump a Milei quieren degradar el poder de la ONU…

– Quiero ser Secretario General de las Naciones Unidas porque creo fundamentalmente en la profesión que elegí y que amo y que es la diplomacia, como una vía activa e inteligente de solucionar conflictos, que no sea la del uso de la fuerza. Las Naciones Unidas pueden estar siendo ineficaces, pero siguen siendo indispensables. Podemos reconocer y diría yo hasta dar la bienvenida a la aparición de nuevas estructuras como los BRICS, como el G7, como el G20, pero las Naciones Unidas sigue siendo, para citarlo al Papa Francisco, la casa común y por lo tanto esa casa común es el único lugar donde todos podemos confrontar ideas y avanzar hacia consensos. Pienso yo que no debemos confundir visiones críticas con relación a las Naciones Unidas con el deseo de destruirlas o hacerlas desaparecer. En mis conversaciones, por ejemplo, en Washington, yo lo que he advertido es que no hay una voluntad de hacer desaparecer a las Naciones Unidas o de destruir a las Naciones Unidas.

– Lo que hay es una incomodidad con las Naciones Unidas tal y como las vemos hoy. Y esto también existe en otros países y en otras regiones. Y lo que debe hacer el Secretario General es escuchar. Si el primer contribuyente a las Naciones Unidas que contribuye con el 22% del presupuesto al sistema y mucho más si se cuentan las contribuciones extra presupuestarias manifiesta su disconformidad. Hay que escuchar por qué. ¿Por qué sucede esto? ¿Qué es lo que se puede cambiar? Por supuesto, en estrecha coordinación con los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad primero y con todos los otros estados de la membresía posteriormente.

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Pero Michael Waltz, el embajador de Trump en la ONU abogó por fuertes recortes en el organismo, de presupuesto y personal en puestos de promoción de la La Paz ¿Qué opina?

– Sí, estoy al tanto de las de las declaraciones muy claras de los Estados Unidos con relación a lo administrativo y las cuestiones burocráticas. Yo estoy de acuerdo en que las Naciones Unidas deben encarar un importante proceso de reforma, pero real, profundo, de mediano y de largo plazo. Nadie puede negar que existe duplicación de mandatos o triplicación de mandatos. Existen no menos de siete organismos que se ocupan del clima, por ejemplo. Existen superposición y solapamiento de mandatos en el área humanitaria, en el área de desarrollo, quiere decir que hay enorme cantidad de áreas en los que se puede hacer un ajuste, pero no un ajuste por sí mismo, sino para hacer de las Naciones Unidas algo verdaderamente efectivo.

¿Y qué le diría a Milei y a los antimultimateralistas que se niega a votar temas de género, de ayuda a los más desprotegidos y a la autodeterminación de Palestina como Israel, Estados Unidos y Argentina?

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– Yo no les diría nada. Puedo tener un diálogo, y es un honor tener un diálogo con el presidente de la república, y con otros mandatarios. Mi misión no es señalarles con el dedo como un maestrito a los que han sido elegidos como presidentes por sus sociedades lo que deben o lo que no deben dejar hacer. En todo caso, como secretario general, yo lo que puedo y debo hacer es señalarles problemas, situaciones, y plantearles, desde mi punto de vista, cuáles son las mejores soluciones posibles a esos problemas. Lo que usted señala son problemas gravísimos. Es evidente que debe terminar el el conflicto en Palestina. Ahora se ha aprobado en el Consejo de Seguridad el proyecto norteamericano sobre sobre Gaza, hay discusiones sobre si está bien o está mal, pero se ha aprobado en el Consejo de seguridad, lo cual es importantísimo, y sobre este terreno es donde tenemos que avanzar. Hay que tener muy claramente establecido cuál es la función del secretario general. Frente a un problema, aportar soluciones, no sumarse a un debate para decir si tienen razón tirios o troyanos. Marcar claramente el derecho, el derecho internacional, la carta, los derechos fundamentales, la protección de los derechos humanos, pero hay que hacerlo con la habilidad política necesaria, como en la política nacional, para obtener resultados efectivos, no desde una posición declaracionista, sino activa.

¿Qué piensa de la gestión Guterres criticada por Israel ?

– El secretario General Guterres es un gran estadista, una persona de integridad y de gran compromiso, tengo un enorme respeto por él. Le ha tocado una circunstancia internacional enormemente difícil y ahora está preparando la transición hacia la próxima etapa, empezando por el esfuerzo de reforma de las Naciones Unidas que es indispensable. Creo que en este último año debemos apoyarlo en su gestión y pensar en el futuro..

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¿Cuáles son los conflictos que a su entender requieren urgente solución?

– Indudablemente el conflicto en Oriente Medio lleva prácticamente desde la creación de las Naciones Unidas y se ha cobrado ya demasiadas vidas y es un drama permanente. África no debe ser olvidada, en particular en Sudán, donde tenemos una guerra de una enorme violencia. Naturalmente el conflicto entre Ucrania y Rusia. Y hay que consolidar la paz en el Cáucaso y en Asia Central, donde existen todavía focos de conflicto latentes, como lo que ha sucedido entre Azerbaiyán y Armenia. En el subcontinente asiático hay un equilibrio inestable entre India y Pakistán. Crecen las tensiones en el espacio que ahora se conoce como el Indo-Pacífico, en el sur de la China y en toda esa región en particular. En nuestra propia América Latina, en particular en el espacio del norte de América del Sur y en el Caribe (por Venezuela, se deduce) también espacios donde la diplomacia preventiva de las Naciones Unidas debería ser mucho más activa.

¿Cómo abordaría la situación Malvinas en la ONU? Reino Unido debe juzgarlo como candidato a SG. Si hubiera una nueva guerra o Argentina volviera a pedir buenos oficios para recuperar las islas

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¿Cómo está su vínculo con Putin y con Irán, que lo acusó de «jugar» para Israel?

– Mi vínculo con la Federación de Rusia es un vínculo profesional y permanente. Me he entrevistado con el presidente Vladimir Putin en repetidas ocasiones, y naturalmente, si soy elegido secretario general, esto sucederá regularmente. Forma parte de la misión y de la obligación del secretario general el de hablar con todos, y en particular, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y con todas las naciones. Con Irán, el relacionamiento es complejo, porque, en primer lugar, hay un problema que aún debe ser solucionado. Irán ha tenido en ciertas ocasiones expresiones muy críticas hacia mi persona. Pero yo, justamente, en ejercicio de esa paciencia profesional y diplomática que debe tenerse siempre, he mantenido un vínculo constante y permanente con Irán, a pesar de las las críticas, los insultos y hasta las amenazas que, como usted sabe, existen o pesan sobre mí.

¿ Vive con miedo por las amenazas de Irán ?

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– No tengo miedo, tengo una preocupación lógica, y y es por esto que tengo una protección que agradezco especial de parte de Austria por las amenazas que se invirtieron en contra de mi persona.

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Diana Bellessi: “Un buen poema es llamar al mundo y que el mundo te conteste, no más”

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La poeta leyó parte de su obra durante la presentación.

Dentro de un rato, cuando el sol empiece a retirarse de la copa de esos árboles del patio, Diana Bellessi va a decir: “Ahora te quiero leer un poema cortito” y con ese fraseo cortado que ya es una marca, va a decir: “Hoy la muerte se hizo presente/ de un modo nuevo, no en las cosas/ sino en mí, cuerpo y mente ya lo saben/ aunque yo, no lo sé”.

Ochenta años está por cumplir la poeta y en toda esta charla hablaremos mucho de la muerte… y de la vida. Acaba de salir el segundo tomo de Tener lo que se tiene, la obra reunida de Bellessi que publica la editorial Adriana Hidalgo. Y eso -es inevitable- se lee como un cierre, como una obra acabada. El poema que lee, sin embargo, no es de estos últimos tiempos sino de 2014. Sigue Bellessi: “sube a mi hombro la muerte/ y a medio metro alea/ una tacuarita, los caseros/ se cortejan sólo a tres/ las pavitas caminan/ sobre el pasto y picotean/ a dos como si acaso/ fueran pasos de baile“.

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“¿Qué vas a ver en mis libros sino mi vida?”

Y remata: “nueva cae la vida sobre ellos/ como nueva la muerte sobre mí”. Lo lee más despacio de lo que lo leemos ahora. “Como nueva la muerte…(silencio) sobre mí”. Da como un estremecimiento. Pero seguimos, en esta mesita en una planta baja del barrio de Palermo, donde Bellessi formó poetas y poetas desde que aquel lado de Juan B. Justo era más un lugar de talleres que de cafés de especialidad.

«Tener lo que se tiene», Volumen II, completa la Obra Reunida de Diana Bellessi.

Ahora, la poeta -que ganó el Premio Nacional de Poesía en 2011- vive un poco en Buenos Aires, un poco en Zavalla -su pueblo natal- y cada vez menos en una casita en el Delta, la zona donde pasó los años de la dictadura. Pero antes de eso Bellessi supo viajar por América latina y por Estados Unidos, en un viaje juvenil que le sacudió las ideas.

En 1988, ya en democracia, sacó un libro que fue un parteaguas. Se llama Eroica y mostraba, con la morosidad y la delicia de su poesía, el deseo entre mujeres: «Cuando digo pezón ¿la mano roza las dilatadas rosas de los pechos tuyos? ¿te toco acaso?» O «Me he dejado tocar por esta extraña

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En estos días se reedita, también, Las gemelas, el sueño, el libro donde los poemas de Bellessi se juntan nada menos que con los de Ursula Le Guin, la gran autora estadounidense de ciencia ficción. Cada una tradujo los versos de la otra.

El libro que une poemas
El libro que une poemas de Bellesi y Le Guin.

Tener lo que se tiene se presentó el jueves en el bar y centro cultural Tano Cabrón, lleno hasta el patio, con seguidores entusiastas que aplaudían a Bellessi como a una estrella de rock, gente sentada en el piso y, adelante, figuras como las actrices Cristina Banegas y Luisa Kuliok y la cantante Liliana Herrero. Además, claro, de poetas como Paula Jiménez España y Yaki Setton.

Pero estamos acá en la casa de Palermo. La puerta que da a ese enorme patio con árboles está abierta. Dos perritas nos custodian.

-¿Cómo se ve la obra en perspectiva? Libros como Crucero ecuatorial, de 1981. ¿Te seguís reconociendo en esos libros?

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-No lo pienso como algo acabado, yo siempre creo que va a haber otro libro…

-Claro, pero ves la obra hasta ahora.

-Sabés que con esto de que me voy a morir, a veces pienso que sí es toda la obra, que ya se terminó. Y que está bueno que se haya terminado. Está bueno no morirte antes de que se haya terminado y poder decir: “Ah, esto hice, mirá, no está mal”

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-¿Y cómo se ven todos esos libros en fila?

-La mayoría me gustan o les tengo cariño, qué sé yo. Tenemos una buena relación.

-¿Un poeta aprende? ¿Mejora? ¿Sabe qué es escribir buena poesía, qué es un buen poema?

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-Nadie sabe. Pero hay algo de cómo se emocionan los otros, básicamente. Cuando los otros se emocionan, decís: “esto está bien”. Creo que la relación siempre es con los otros. La buena poesía, la mala poesía. Yo también digo, a cada rato: “Este poema es terrible, me aburre”.

Diana Bellessi ve su obra
Diana Bellessi ve su obra como un vínculo con los otros y con la naturaleza.

-¿Tus propios poemas?

-Los de los otros… Pero después los vuelvo a leer y puedo decir: “No era tan malo, está bastante bien”. Igual es una maravillosa relación lo que sucede entre el que escribe poemas y los poemas.

-¿Por qué?

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-Porque hay una interlocución, hay un diálogo.

“La poesía sirve para recordarnos que hay vida y hay muerte. Y que no es lo mismo una cosa que la otra”

-¿Qué tiene de especial ese diálogo? ¿En qué es distinto de este?

-¿Y quién te dijo que es distinto de este? No es distinto de este, no es distinto de un diálogo de un ser humano con otro ser humano. Pero cuando hay algo que descubrís y decís: “¡Ah!, eso estuvo bien» y eso es una cosita bonita para el pecho, simplemente. ¿Y qué significa que eso estuvo bien? Significa: “Acá nos entendimos”.

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-¿Y entonces?

-Entonces uno se siente menos solo. Al final, es eso.

-De esa soledad profunda.

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-Claro.

-De todo lo que ves, de lo que pasa, ¿cómo sabés cuándo algo es un poema?

-Lo sé. Lo único que sé es que lo sé. Eso es un poema. Ese es un mal poema. Ese es un buen poema.

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-Vivimos corriendo, vemos series en maratón, escuchamos mensajes al doble de la velocidad en que fueron emitidos. ¿Hay lugar para la poesía? ¿Cómo funciona hoy?

-Funciona como siempre ha funcionado, no hay gran diferencia. Hace doscientos años, hace dos mil años, siempre funciona de la misma manera.

Diana Bellessi: "¿Puede un colibrí
Diana Bellessi: «¿Puede un colibrí hacer su nidito en la Ciudad de Buenos Aires?»

-¿Y cuál es la manera?

-Llamar al mundo y que el mundo te conteste. No más, es eso.

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-Vuelvo: ¿Qué es un buen poema?

-Cuando te emociona el poema es porque llamaste bien y el mundo te contestó bien. Es eso, nada más.

-En Tener lo que se tiene no veo cada libro, veo el fluir de los libros, allí veo tu vida.

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-¿Qué vas a ver si no es mi vida?

book img

La curva del tiempo

Por Diana Bellessi

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-¿Qué te pasa a vos cuando ves acá tu vida? Aparecen personajes, aparece gente, lugares…

-Sí, aparecen muchas cosas. Aparecen pajaritos que te anuncian la muerte, aparecen pajaritos que no te anuncian la muerte. Muchas cosas, no solamente personas. Estoy muy relacionada con el llamado “mundo natural”, ¿no? Por ejemplo, acá aparecieron unos colibríes, acá están haciendo un nidito. Ahí arriba está haciendo un nidito. Y yo todo el tiempo digo: “¿Es posible que estén haciendo un nidito acá en la ciudad?”. Sí, está haciendo un nidito en la ciudad.

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-¿Y?

-Es completamente mágico. Acá en el patiecito, acá arriba, en la ramita, el colibrí está teniendo su pichoncito chiquitito, chiquitito. Si sucede eso, ¿cómo no van a suceder otras cosas? ¿Cómo yo no me voy a preguntar para qué sirven los poemas?

-¿Sirven? ¿Tienen que servir?

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-Yo creo que todo lo que he escrito en mis poemas sirve para algo.

-Muchos años estuviste muy ligada a los poetas jóvenes. ¿Los estás leyendo ahora?

-Estuve muy ligada y ahora no, casi no leo a los jóvenes. Bueno, casi no leo ni escucho a nadie, estoy metidita ahí en Zavalla y no salgo del pueblo. Pero sí tuvimos mucha relación y me encanta, fueran buenos o fueran malos, no importa. ¿Por qué? Porque para algo debe servir la poesía. Y creo que la poesía sirve para recordarnos que hay vida y hay muerte; es eso. Y que no es lo mismo una cosa que la otra.

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Un abecedario para restablecer la democracia: segunda parte

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Venezuela está a las puertas de una nueva “Asamblea Constituyente” (REUTERS/Manaure Quintero)

En días pasados planteamos la necesidad de “Un Abecedario para restablecer la democracia”, convencidos de que a pesar de sus incontables beneficios se le “zarandea” de un lado a otro no pasando, por lo menos, en algunos cuantos países por su mejor momento. Entiéndase lo analizado como “Consideraciones preliminares” y que a partir de ahora se analizarán en este y posteriores ensayos el contenido de las letras del Abecedario. Empezamos, por consiguiente, con el:

Letra “A”

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Capítulo I

A la cual calificamos en las “Consideraciones preliminares” como “aquella integrada por diputados elegidos por el pueblo en votación universal y secreta, a fin de que en ejercicio de la potestad que al último, como es bien sabido, le es soberana y a través de una constitución se estatuya, organice, discipline al Estado y se reafirmen los fines que le son propios y que realmente se hagan realidad. Al texto constitucional, en atención a su jerarquía, como ley superior de un país, se le denomina, asimismo, “Carta Magna, Ley Suprema y Ley de Leyes. Acotamos, también, con relación a Venezuela, que no ha escapado de la tendencia propia de los países de América Latina, a los cuales “erga omnes” les ha costado crearse, componerse y estabilizarse con la eficiencia debida con arreglo a lo estatuido por la asamblea constitucional, a la cual, incluyendo sus consecuenciales derivados, más bien se le ha asumido como una pelota de futbol que va y viene de arco en arco, pero sin entrar en ninguno de los dos. Ha de atribuirse, por tanto, significado, como se les ha ocurrido a estudiosos del tema, a la frase “la necesidad constituyente”, ilustrativa en lo concerniente a que si no nos enseriamos, alrededor de la burla proseguiremos con la diversión. Nosotros, conscientes del “caos constitucional”, hablaríamos más bien de “una determinante urgencia de la necesidad”. Pues, ha de realzarse la urgencia, por demás imperativa, del tratamiento que la crisis demanda.

Nos inclinaríamos, igualmente, en aras de una mayor precisión, por afirmar que “el propósito” de una Asamblea Constituyente “es la de edificar a una república”, lo cual no deja de complementar la apreciación con respecto al “balón de futbol”, pues, para la Academia de la Lengua Española “el sustantivo “propósito”, está referido al “ánimo o intención de hacer algo”, pero, asimismo, “el no hacerlo”, hipótesis no ausente en nuestra historia, ya que a lo largo de ella nos cuesta y bastante constatar una profusa diversidad de intentos por edificarnos como “república”, lo cual pareciera conducir a que no han sido “asambleas constitucionales serias”, más bien, tentativas alimentadas por el “ánimo o intención de no hacer algo”. Esto es, la segunda interpretación que al sustantivo “propósito” atribuye la Real Academia.

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Algunas lecturas, por demás interesantes, entre ellas, la del Doctor en Ciencia Política de México, Sergio Ortiz Leroux (República y republicanismo, enero-abril 2007), sustentan que la creación de una república se ha confrontado con dos tipos de “republicanismo”, el “democrático-radical”, conforme al cual no se teme a la democracia y se sustenta que la idea del bien común es coincidente con la ecuación “el gobierno del, para y por el pueblo”. Se le identifica, asimismo, como “el de los pobres”. La segunda aproximación, el gobierno de los ricos, se alimenta en la oligarquía, en la autocracia y en “un único líder o grupo de individuos”, por lo que es escasa “la tolerancia al pluralismo político”. En lo conexo a la república se escribe que más bien ha de asociársele con la defensa de la libertad, a fin de “decidir quiénes y cómo queremos ser”, excluyendo, por tanto, la dominación, esto es, a ser gobernado por otro. No serlo conduce a autogobernarnos.

Esta segunda tipología de “republicanismo”, para Ortiz Leroux, es la de “una sociedad de propietarios”, y por tanto, de quienes dependen aquellos que no lo son, hipótesis a la que se cuestiona “que quien vive a merced de otro no es libre sino esclavo”, por lo que la ciudadanía a edificar, además de proporcionarnos derechos vinculados a la libertad, nos reclame obligaciones. En el republicanismo liberal-democrático, el bien común está asociado con el gobierno de las leyes y con la noción moderna de representación. La participación del pueblo es, por supuesto, importante, pero limitada a la elección de los gobernantes. No participa directamente en el gobierno, apreciación que conduce a preguntarse si pueden existir “repúblicas no democráticas”.

En esta modalidad republicana se reafirma la autonomía del individuo frente al Estado y el predominio de sus derechos individuales, particularmente, la propiedad, lo cual se evidencia al indagar con respecto a sus deberes para con la comunidad, limitados, en principio, al interés de sus propios derechos mediante el sufragio. La participación de los individuos en la esfera pública se reduce, consecuencialmente, a la mera expresión de los intereses privados mediante el voto, terciando las preferencias de los electores en puestos de representación. En la asamblea obviamente los derechos de los pudientes tendrán preferencia.

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Las consideraciones anteriores corroboran que “edificar a “una república” es cosa seria”, por lo que, también, ha de serlo “una Asamblea Constituyente”. Y no menos determinante la representación popular que la componga. Consecuencialmente, ha de concluirse en que “no todos los países son repúblicas o que, por lo menos, las hay distintas y hasta opuestas”.

Ante el escenario tengamos en cuenta “la problemática en la cual se ha desenvuelto “la asamblea constituyente” en Venezuela”, cuyo análisis, al analizarse la numerosa diversidad de tentativas provoca determinar si han sido sinceras o “disfrazadas”. En efecto, desde nuestra independencia en 1811 hemos tenido formalmente 25 constituciones, si incluimos nuestra Acta de Independencia de 5 de julio de 1811 y la Constitución de la Gran Colombia de 1821. Se acota al respecto que el Acta de Independencia no se clasificaría como una Constitución, sin embargo, para estudiosos del tema sí lo es, pues es la que nos constituye como pueblo, manifestada aun antes de la independencia (Grupo de estudio integrado por el profesor de derecho constitucional, Gustavo Planchart Manrique, su coordinador y Manuel Caballero, Marianela Ponce, Manuel Pérez Viva Vila, Nikita Harwich Vallenilla, Fundación Empresas Polar).

En aras de la apreciación, leemos que la referida Acta de Independencia lleva incita dos providencias, derivadas del ejercicio de la soberanía: 1. Poner término al régimen colonial español y 2. La determinación de principios conforme a los cuales nos apartaríamos del estatus de colonia, para instituirnos en “república”. Circunstancias que en criterio de respetados analistas coadyuvan a calificar a la referida “acta” como derivada de “una asamblea constituyente”. La primera, deberíamos pensarlo, de una cadena sucesiva que ilustran a nuestra historia, tantas, que resulta por demás difícil encontrar una respuesta idónea al ¿Por qué? Un largo debate con el cual coexistimos desde 1811 hasta nuestros días.

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Es recomendable, pues, admitir que los venezolanos hemos propendido, como en un número importante de países, a “una institucionalidad republicana”. Y, asimismo, aceptamos que la metodología ha sido “una asamblea constituyente” y en todos los supuestos, a pesar de que así, formalmente, no se le haya calificado. Esto es, que aplicando el criterio material (libertad, igualdad, dignidad y justicia) no otra conclusión pareciera posible.

En el compendio “Constituciones de Venezuela”, digno de elogiar, se hace una adecuada selección de los textos constitucionales a lo largo del acontecer venezolano, en procuración de “una república” seria, estable y eficiente. Estamos seguros de que el excelso profesor venezolano Allan Brewer Carías, coordinador del trabajo, así como los integrantes del equipo que le acompañó, han debido preguntarse ¿Por qué tantas constituciones? Lamentablemente no deja de ser difícil contestar, no obstante, estar a las puertas del año 2026 del presente siglo. Pero, asimismo, con respecto a las razones para haberse tirado por la ventana, hecha añicos, la Constitución de 1961, cuya estabilidad se prolongó durante 4 décadas y con ella la democracia más estable y próspera con la cual hemos contado. Sustituyó, como leemos, a la del 11 de abril de 1953 y refleja las tendencias todavía actuales de la democracia occidental al tomar en cuenta:

1. Las necesidades contemporáneas han orientado hacia un socialismo intervencionista, en búsqueda de un equilibrio estable y fructífero con el antiguo fondo liberal,

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2. El espíritu de la nueva Carta traduce un liberalismo totalmente ausente de la Constitución anterior, que concretaba la cabal expresión de una dictadura,

3. Ha de advertirse que fue aprobada por un “congreso” electo popularmente, a raíz del fin del régimen antidemocrático.

No cuesta, por consiguiente, mucho esfuerzo para que concluyamos que atendiendo a un criterio material, la Constitución democrática de 1961 fue resultado del ejercicio de la función constituyente. Esto es, “el Congreso ejerció la función constituyente”. Cómo que hubiese sido una “asamblea”.

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Es por demás conocido que esa constitución fue derogada por “una asamblea constituyente”, la cual establecería una sociedad democrática, participativa y protagónica, un Estado de justicia, la consolidación de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley, el aseguramiento del derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y a la igualdad… La República, pasó a llamarse “Bolivariana” y… fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional… Venezuela, nominalmente, se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores … la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político… El gobierno… es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables…. la Constitución es la norma suprema y el fundamento del ordenamiento jurídico.

Venezuela, cuesta dudarlo, está hoy a las puertas de una nueva “Asamblea Constituyente” y para el mismo fin, o sea, la elaboración y promulgación de una, también, nueva, Constitución, la número 26. Pensábamos, incluyendo a unos cuantos asambleístas de la de 1999, que la de 1961 sería la última, pues las cartas magnas requieren del tiempo necesario para consolidarse, acudiéndose a las enmiendas y a las reformas con la finalidad de adecuarlas a situaciones reales que vayan surgiendo. No un “plumazo” fue suficiente, hábito en Caracas, donde el escribano lo ha hecho nada más y menos que en 25 ocasiones. Y que lo más grave es preguntarnos ¿por qué y para qué?

Las respuestas, lamentablemente, más que difíciles, por no pensar que parecieran no existir. Las causas para ser como somos, si es que allí pudiera encontrarse algún motivo de “nuestra incontinencia institucional”, algunos estudiosos la han identificado en las limitaciones que nos impusiera la colonización española, argumentación refutada duramente en el libro “Nada por lo que pedir perdón”, de la autoría de Marcelo Gullo Omodeo, en cuyo prólogo escrito por Carmen Iglesias, Directora de la Real Academia de la Historia, manifiesta que el autor está en lo cierto cuando afirma que “los españoles llevaron a América su cultura, su religión, su lengua, su organización social, los valores de la civilización occidental, todo lo que eran y tenían”. Portaron consigo un cuerpo legislativo, las leyes de Indias y otras Disposiciones sucesivas, que permitían recurrir ante los tribunales de justicia a los súbditos del Rey, bajo la potente protección de la Monarquía Hispana, también, denominada Española. En la lectura de Don Marcelo pareciera inferirse que somos nosotros quienes deberíamos hacer genuflexiones a los españoles y no lo opuesto.

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Las complejidades derivadas de la lucha entre unos y otros, etiquetadas desde antaño en la Asamblea Nacional de Francia, como “la derecha y la izquierda”, parecieran que hubiesen sido estatuidas más bien por un Ser Superior y para la eternidad. Pues, se les sigue usando y en lo que respecta a Caracas en más de una ocasión. En rigor, no han dejado de enredarnos y no dejaría de ser objetivo expresar que no nos han afectado. Aunque parezca mentira se le prosigue usando y que transcurridas ya tantas centurias, en las definiciones de los poderosos y afincados fuertemente en principios religiosos y profesionalmente mejor preparados y en el denominado proletariado, al cual integra “el trabajador que no posee medios de producción y que obtiene su salario de la venta del propio trabajo”, para unos cuantos, “el verdadero pueblo”, titular de la soberanía y de la constitucionalidad.

El próximo ensayo estaría referido, conforme a las pautas del abecedario, a “la Constitución, Ley Suprema y Ley de Leyes”. Genuina manifestación de la “Asamblea Constituyente”. Capítulo II del ensayo.

@LuisBGuerra

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Donald Trump muestra contradicciones al anunciar el indulto de un narcotraficante y amenazar a Venezuela

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El presidente Donald Trump y sus principales asesores han dicho que los cárteles de la droga representan uno de los peligros más acuciantes para Estados Unidos y prometieron erradicarlos del Hemisferio Occidental.

Como parte de ese esfuerzo, Trump señaló el sábado que estaba intensificando su campaña contra los cárteles de la droga, diciendo en una publicación en las redes sociales que el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela debería considerarse «cerrado en su totalidad».

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Menos de 24 horas antes, Trump había anunciado en redes sociales que daba un indulto total a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, condenado en Estados Unidos por narcotráfico, en lo que se consideró una gran victoria para las autoridades en un caso contra un exjefe de Estado. Dicho indulto aún no se ha otorgado oficialmente.

Las dos publicaciones mostraron una notable disonancia en la estrategia del presidente, quien intentó intensificar una campaña militar contra el narcotráfico al tiempo que ordenaba la liberación de un hombre que, según la fiscalía, había aceptado «sobornos con cocaína» de los cárteles y «protegido sus drogas con todo el poder y la fuerza del Estado: el ejército, la Policía y el sistema judicial». De hecho, la fiscalía afirmó que Hernández, durante años, permitió que ladrillos de cocaína procedentes de Venezuela fluyeran a través de Honduras con destino a Estados Unidos.

El senador Tim Kaine, demócrata de Virginia, calificó el indulto de “inconcebible” y dijo que las acciones de Trump eran más evidencia de una “narrativa falsa” en torno a su estrategia para contrarrestar las drogas ilícitas.

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“Esto desmiente por completo la afirmación de la administración de que realmente les importa el narcotráfico, y plantea la pregunta de qué está pasando realmente con la operación en Venezuela”, expresó.

En un comunicado, Trump afirmó haber otorgado el indulto porque «muchos amigos» se lo habían solicitado, y añadió: «Le dieron 45 años porque era el presidente del país; esto se le podía hacer a cualquier presidente de cualquier país». (Tras dejar el cargo, Trump fue condenado por 34 delitos graves de falsificación de registros comerciales, relacionados con el reembolso del dinero pagado a la estrella porno Stormy Daniels para encubrir un escándalo sexual en torno a las elecciones presidenciales de 2016).

El portaviones nuclear USS Gerald R. Ford, nave insignia de la flota de EE.UU., fue enviado por Trump al Mar Caribe, frente a Venezuela. Foto EFE

“Al asegurar la frontera y atacar a narcoterroristas designados que contrabandean drogas para matar estadounidenses, el presidente sin duda ha hecho más que nadie para enfrentar el flagelo de las muertes por drogas ilícitas”, sostuvo Anna Kelly, portavoz de la Casa Blanca, en un comunicado.

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En las últimas semanas, altos funcionarios dejaron en claro que la administración está centrada en luchar contra los cárteles de la droga en el Caribe y Sudamérica.

“Nos aseguraremos de que el pueblo estadounidense esté seguro y protegido del crimen organizado transnacional”, declaró Stephen Miller, asesor principal de Trump, a la prensa a principios de este mes. “Venezuela está gobernada por una red narcoterrorista que trafica drogas, armas y personas a Estados Unidos”, agregó.

Y poco más de dos horas después del anuncio de Trump sobre el indulto de Hernández, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, publicó en las redes sociales: “Apenas hemos comenzado a matar narcoterroristas”.

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En los últimos meses, Estados Unidos reforzó su presencia militar en el Caribe, como parte de una campaña que, según el Gobierno, busca principalmente frenar el flujo de drogas en la región. El Ejército estadounidense lanzó casi dos docenas de ataques desde principios de septiembre contra embarcaciones que, según afirma, transportaban drogas a Estados Unidos, matando a más de 80 personas. Sin embargo, la administración aún no ha presentado pruebas que respalden estas afirmaciones.

“Hernández fue condenado por conspirar para traficar 400 toneladas de cocaína a Estados Unidos y obtuvo un indulto”, declaró Tommy Vietor, ex portavoz del Consejo de Seguridad Nacional durante la administración Obama, quien ahora copresenta el podcast liberal “Pod Save America”.

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“Mientras tanto, estos individuos desconocidos, que podrían ser pescadores o narcotraficantes —no lo sabemos con certeza—, están siendo asesinados en alta mar. Esta política es absurda y descaradamente ilegal”, advirtió.

Trump también ha ejercido una intensa presión sobre Nicolás Maduro, el líder autoritario de Venezuela, acusándolo de ser el jefe de una organización de narcotráfico llamada Cártel de los Soles, a pesar de que expertos en temas criminales y de narcóticos en Latinoamérica afirman que no se trata de una organización real. Trump también autorizó acciones encubiertas de la CIA en Venezuela, y muchos funcionarios estadounidenses afirman en privado que su objetivo es expulsar a Maduro del poder.

Sorpresiva decisión de Trump

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La decisión del Presidente de indultar a Hernández conmocionó a las autoridades de Honduras y Estados Unidos. La fiscalía había solicitado al juez que garantizara la muerte de Hernández, de 57 años, en prisión, alegando su abuso de poder, sus vínculos con narcotraficantes violentos y la insondable destrucción causada por la cocaína. Fue condenado a 45 años de prisión, y su condena se produjo en el marco de un amplio caso de drogas en el que varios exnarcotraficantes declararon como testigos del gobierno.

Juan Orlando Hernández, ex presidente de Honduras, en 
2015. Foto EFEJuan Orlando Hernández, ex presidente de Honduras, en
2015. Foto EFE

La familia de Hernández intentó presentar su condena como persecución política, buscando convencer a Trump. Sin embargo, gran parte de la investigación se desarrolló durante el primer mandato de Trump, y uno de los investigadores principales del caso fue Emil Bove III, entonces fiscal del Distrito Sur de Nueva York y posteriormente uno de sus abogados personales. Trump nombró a Bove como alto funcionario del Departamento de Justicia en su segundo mandato, antes de nominarlo para juez de apelaciones.

Ricardo Zúniga, ex subsecretario adjunto principal de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, dijo que era “bastante evidente” que Hernández estuvo involucrado en actividades delictivas durante múltiples administraciones estadounidenses.

«Me sorprendería que no hubiera muchas personas en el espacio pro-Trump, incluida la comunidad policial, que no estén asombradas por esto», dijo.

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Annie Correal colaboró ​​en esta nota.

Fuente: The New York Times.

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