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POLITICA

Mauricio Macri habló de “Franco”, el libro sobre su padre: del apogeo a la declinación, anécdotas y una dramática charla final

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“Un día me levanté y dije: quiero contar la verdad de la historia de mi padre, sin ocultar nada, porque a partir de que me metí en política, el kirchnerismo y la izquierda lo estigmatizaron a mi padre, con toda la mala intencionalidad que pueda haber. Y crearon una fantasía de cómo surgió él”. Así inició Mauricio Macri desde sus oficinas de Olivos la charla con Infobae a propósito de la publicación del libro “Franco. Vida de mi padre. La historia de mi mayor maestro y mi gran antagonista”.

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El libro recorre el vínculo afectivo, personal, íntimo y también público y político. Una relación atravesada por el afecto pero también por una rivalidad que, reconoció Macri, se precipitó a partir de la traumática experiencia del secuestro que sufrió en 1991.

En la entrevista, el ex presidente contó detalles -incluso algunos que no figuran en el libro, como sus charlas durante los largos baños de Franco-, pero sin referencias a la actualidad política. Fue una conversación sobre la biografía de su padre, que, en definitiva, expuso una época y también una reconciliación definitiva y póstuma.

“El libro refleja que él fue un permanente optimista, creador, un apasionado por sus proyectos, apasionado por el hacer. Todas cosas que, finalmente uno termina mamando, porque uno aprende no de lo que le dicen los padres, sino de lo que uno ve que hacen los padres. Y nada que ver con la política. Si hay algo que él nunca entendió fue la política”.

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Durante la conversación, Mauricio Macri evocó escenas y anécdotas que marcaron la historia de uno de los empresarios más emblemáticos de la Argentina y el complejo vínculo entre padre e hijo. “Para mí, de chico siempre era mi ídolo, era la persona que yo admiraba. Bueno, él me empezó a llevar a los cinco años a las obras, con esa cosa del inmigrante que quiere adelantar el proceso para que su hijo se incorpore a su vida porque pierde todos los amigos de la infancia en Italia… Siempre me generó mucha admiración esa capacidad de imaginar, de crear, de unir personas, recursos económicos y crear cosas”.

El ex Presidente junto a su padre, Franco Macri

La relación entre ambos –marcada por la admiración, el desencuentro y la rivalidad– es el eje de un retrato íntimo y universal. Macri reconoce: “Para él, su hijo primogénito era todo. Después empezó, con el correr del tiempo, a desarrollar… siempre, hasta el final, hubo una mitad de su cabeza que su vida pasaba por ver qué estaba haciendo yo. Él siempre se abocó muchísimo a transmitirme sus vivencias, a compartirlas”.

La entrevista completa con Mauricio Macri

—Primero hay que preguntar por qué la decisión de escribir este libro.

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—No sé. Un día me levanté y dije: quiero contar la verdad de la historia de mi padre, sin ocultar nada, porque a partir de que me metí en política, el kirchnerismo y la izquierda lo estigmatizaron a mi padre, con toda la mala intencionalidad que pueda haber. Y crearon una fantasía de cómo surgió él y ese libro refleja que él fue un permanente optimista, creador, un apasionado por sus proyectos, apasionado por el hacer. Todas cosas que, bueno, finalmente uno termina mamando, ¿no? Porque uno aprende no de lo que le dicen los padres, sino de lo que uno ve que hacen los padres. Y nada que ver con la política. Si hay algo que él nunca entendió fue la política.

—¿Por qué dice usted que no la entendió?

—Porque no entendía. No, no, no podía, no podía entender qué significaba la política en Argentina. No es fácil entender la política en Argentina. Y él siempre iba a ayudar, como en aquella primera reunión con Alfonsín, que me llevó. Y Alfonsín le dice: “¿Qué quiere usted, Macri?”. Y él dijo: “Ayudarlo a que crezca el país”. Yo soy el productor de autos más grande de la Argentina. Tengo el 45% del mercado y el mercado es de 70 mil unidades. Si Argentina funciona, tiene que ser de un millón de unidades, con lo cual, aunque venda menos porcentaje, serían muchas más unidades. Lo mismo, tengo la segunda constructora más grande en la Argentina. Si el país crece, necesita más infraestructura, es un país que está casi virgen. No hay rutas buenas, no hay aeropuertos, no hay puertos. Entonces, yo necesito que el país crezca para que mi constructora tenga más trabajo. Y así le fue diciendo otras cosas que él hacía y Alfonsín sorprendido. Y ahí empezaba a tener una relación. Eso fue ya el segundo año del gobierno, tercero de Alfonsín, porque el radicalismo llegó con mucha prevención sobre el sector empresario.

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—El libro habla mucho de todo el surgimiento, del crecimiento, de cómo arrancó Franco Macri. Me interesa el tema este de la creación de este partido del padre de Franco, del Partido Qualunquista.

—Sí, de mi abuelo. Qué loco la genética… yo también terminé creando un partido.

—¿Qué recuerdos tiene usted de eso y por qué lo revaloriza como una herencia?

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—De mi abuelo muy poco, porque mi abuelo era una persona de pocas palabras y ya estaba grande para esa época. Grande, era sesenta y pico, tendría setenta y pico cuando mi padre… cuando él murió. Y solamente me acuerdo de ir los domingos o sábados a la casa a visitarlo, que vivía en Las Heras y Uriburu, un departamento con su segunda mujer. Él me enseñó a jugar al ajedrez, jugaba al ajedrez con él y él no hablaba, cuarenta minutos todo en silencio. Después me fui enterando de su vida y su historia. Esa es la foto de él. Que parece Frondizi, todo el mundo cree que es Frondizi, que también yo respeto mucho, pero no, es mi abuelo. Así que fue loco porque fue un partido muy exitoso para arrancar de cero, sacó como el 6% en esa primera elección y ahí él se vino a Argentina.

—¿Usted considera que hay ahí una herencia, un vínculo, un lazo?

—La genética, es la genética.

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—¿Cuándo se dio cuenta usted de que Franco Macri era “Franco Macri”, en la dimensión que tuvo, de llegar a ser el primer empresario de la Argentina? ¿Cuándo se dio cuenta de que era un hombre importante?

—Para mí, de chico siempre era mi ídolo. Era la persona que yo admiraba. Bueno, él me empezó a llevar a los cinco años a las obras, con esa cosa del inmigrante que quiere adelantar el proceso para que su hijo se incorpore a su vida porque pierde todos los amigos de la infancia en Italia. Así que ahí me fui integrando siempre, además era el primogénito en una familia italiana. Y la verdad es que yo fui viendo todo, todo lo que él hacía. Y siempre me generó mucha admiración esa capacidad de imaginar, de crear, de unir personas, recursos económicos y crear cosas. Creo que, cuando él ya da el salto arriesgando todo para entrar a la industria automotriz —porque le hicieron poner de garantía a los italianos la casa y la quinta—. Mi madre cuando se enteró quería matarlo. “Estás loco. Veinte años de trabajo y vamos a volver a la calle si te sale mal esto. ¿Qué sabés vos de autos?”, le decía mi madre. Y cuando vi cómo enseguida entendió, se adaptó, empezó a ser presidente de ADEFA, la Asociación de Fabricantes de Automóviles… Donde él se ponía, generaba respeto. Porque un tipo, aparte de carismático, era serio, encaraba las cosas con seriedad. Ahí empecé a tomar dimensión de que lo que había hecho mi padre era increíble. Y tal vez más cuando lo empezó a destruir. Cuando él entró a conectarse con la parte autodestructiva de sí mismo, empecé a darme cuenta del tamaño de lo que había construido y lo que eso se resistía a esta serie de malas decisiones que empezó a tomar.

—En el principio del libro, en página 19, habla usted de su padre y de la tradición italiana y dice: “De alguna manera, yo era una de sus obras, acaso la más importante”.

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—Y sin duda.

—Tengo subrayada esa frase. ¿Qué significa?

—Sí, porque era así. Para él, su hijo primogénito era todo. Después empezó, con el correr del tiempo, a desarrollar. Pero siempre, hasta el final, hubo una mitad de su cabeza que su vida pasaba por ver qué estaba haciendo yo. Él siempre se abocó muchísimo a transmitirme sus vivencias, compartirlas. Por eso me hacía acompañarlo a cosas que eran aburridísimas. Yo tenía diez años, decía: “Papá, yo quiero jugar a la pelota, no estar en París cerrando un consorcio para cotizar una supuesta privatización de subterráneos que no se llegó a hacer”. Entonces, me decía: “Algo vas a aprender, aguantátela”. Me tenía ahí cuatro horas. Me acuerdo también de otro momento de grandes conversaciones que duró mucho tiempo, era cuando él se bañaba. Él se bañaba durante muchos años en bañadera. Entonces, ahí yo me sentaba y hablábamos, ¿no? Hablábamos. Eso creo que no lo puse en el libro. No, esa parte no estaba. Me acordé ahora.

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—¿De qué hablaban? ¿Qué le contaba él?

—De sus nuevos proyectos. Siempre estaba hablando de sus nuevos proyectos.

—En todo el libro no hay muchas referencias a diálogos afectuosos o conversaciones más de padre a hijo, sino como de un hombre que está hablando con alguien a quien forma o entrena como aprendiz o sucesor. ¿En qué notaba usted esos vínculos amorosos que tenía como padre?

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—No, papá siempre fue muy afectuoso. Con todo el mundo.

—Habla mucho de la generosidad de él.

—Aparte de ser generoso, él era afectuoso. Era alguien a quien uno rápidamente se encariñaba. No, hago referencia a eso porque es como más un plano tal vez que no genere tanto interés porque es natural. Los padres damos todo a nuestros hijos esperando recibir algo de todo lo que dimos. Esa es la ley de la vida. El retorno siempre es mucho menor, pero es así. De generación en generación. Pero él siempre fue muy afectuoso, me acompañó, se ocupó de malcriarme en todo lo que podía, o sea, a la vez exigirme, ¿no? Porque él era dos cosas, te daba y te exigía.

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—¿Qué virtudes tiene usted de Franco?

—Yo diría que la del hacer. El hacer es lo más importante. Él desde muy chico me transmitió que lo importante era hacer, no lo material. Lo material es una circunstancia. Él nunca ni coleccionó autos, ni relojes, ni nada. O sea, vivía bien, pero no era lo que a él lo motivaba. Y a mí me pasó lo mismo. A mí, rápidamente, yo me enganché con hacer cosas sin pensar en acumular cosas. Por algo me dediqué entre Boca y la política, son más de veinte años.

—¿Sí?

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—Justamente, es todo lo contrario de acumular. Eso es dar. Pero la verdad es que en la vida dar es mucho más lindo y nutritivo que recibir. Él siempre me dijo que lo importante era crear. Él siempre, cuando se presentaba, te decía la cantidad de empleados que tenía y cuántos impuestos pagaba, no qué patrimonio tenía ni cuánto ganaba. De eso nunca hablaba.

—¿Y qué defectos tiene usted de Franco?

—Y tal vez el de haber asumido siempre demasiados riesgos. Menos que él, mucho menos que él.

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—¿Menos que él?

—Sí, menos que él. Meterse en política fue tal vez más, pero en términos de inversiones y pasos a dar, siempre fui un poquito más racional que él y menos intuitivo que él. También eran otros tiempos. La Argentina de él, el mundo de él, todavía había más lugar para el voluntarismo. Ahora está todo mucho más acotado científicamente, de qué es lo que se puede y qué no. Tal vez fue lo que le pasó en la segunda parte de su vida. Seguía creyendo que él podía dar vuelta al mundo siempre y ya el mundo se puso un poco más complejo y ortodoxo.

—Hay un punto que es decisivo en todo el libro y en la vida de usted y en la vida de él, que es el tema del secuestro. Usted plantea que esa fue la bisagra en el vínculo entre ustedes. Cuénteme un poco de eso.

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—Fue muy malo eso, porque primero fue mucho sufrimiento. Para él, obviamente para mí, pero no sé qué es peor. Yo creo que la debe pasar peor el que está afuera que el que está adentro. Por la impotencia, la desesperación. Y después fue muy malo porque levantó el perfil de la familia en forma exponencial. La familia, por supuesto, manejando la empresa más grande del país, tiene un complejo empresario, que era el más importante que había, en un microclima de lo económico, todo el mundo sabía quién era Franco Macri. Pero cuando pasó lo del secuestro, eso llegó a una escala. Porque ese secuestro tuvo un impacto muy particular. No sé qué pasó, pero la prensa…

—Era el hijo del empresario más importante de Argentina.

—Sí, eso le dio una atracción, porque ya había habido muchos secuestros antes. Y eso creo que descompaginó todo definitivamente, porque yo me transformé en un personaje público, sin ningún mérito, solamente por haber sido víctima de esta banda de excomisarios y represores. Y él también.

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Ahí se transformó todo en una cosa muy expuesta, con más, más cercanía con la frivolidad y sus fiestas y todo este tema. Generó todo un cambio de perfil que fue negativo. Él perdió foco en lo que hacía y creo que desató mucho más una competencia entre padre e hijo, que ya venía manifestándose. Pero eso lo aceleró, eso lo aceleró.

—Le pido que se conecte un poco con la emotividad y con el tiempo ese, con el tiempo de la angustia suya padeciendo el secuestro, estando en las condiciones en las que usted tantas veces contó que pasó. Imaginarse a su padre del otro lado…

—No. Peor que imaginármelo: yo tenía un televisor chiquitito, blanco y negro, que la primera semana me sirvió un montón para distraerme y que pasen las horas, que no pasaban. En esa caja de madera de dos por dos. Pero en la segunda semana, cuando la prensa lo descubre e instalan todas las cámaras de televisión, yo lo veía a papá, que cada tanto salía a hablar. Esto era desgarrador porque yo lo veía cómo estaba. Siempre tuve un vínculo muy fuerte con él, muy fuerte. Entonces era verlo tratando de transmitir entereza, pero yo me daba cuenta de que estaba partido al medio. Sobre todo para alguien que ya en ese momento tenía tanto poder, de golpe toparse con la impotencia de no saber, de no poder, de estar en manos de gente que ni conocía.

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—Y después de ese momento, ¿se acuerda usted de alguna charla, ya pasada la tormenta, donde pudieron hablar sobre lo que vivió cada uno? ¿Se acuerda usted de algo de eso?

—No. Los dos tuvimos la misma actitud de olvidar el tema. Yo me acuerdo que hice un reportaje con “Perfil” y no quise hablar más del tema. Dije: “Yo de este tema no hablo más”. Años, muchos años después.

—Pero con su padre tampoco.

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—Con papá, tampoco. Como que los dos dijimos “qué duro fue”. Él me entregó una carpeta con todos los mensajes que había recibido de apoyo, de cariño, por si la quería ver. Un día la hojeé un poco y después dije: “Bueno, no, ya está. Ya esto pasó, me lo tengo que olvidar”. Y él también, él también. Después lo volvió a revivir con mi hermana.

—Con Florencia.

—Uf, otra vez…

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—¿Y de eso de qué se acuerda usted?

—De eso me acuerdo que él ya estaba sordo, con lo cual era tragicómico ver las conversaciones con el secuestrador. Mi hermano le decía a Franco que debía decir que se callara porque papá no le entendía nada al tipo. Entonces, parece una conversación de locos. Ttragedia más tiempo, igual a humor. Ahora uno se puede reír. El secuestrador, no sé, yo no me acuerdo porque en alguna conversación estuve. El secuestrador le decía no sé qué cosa y papá le contestaba cualquier otra. Entonces, llegó un momento que mi hermano me dice: “Por favor, ¿lo podés sacar a papá de acá? Así yo puedo hablar con el tipo”, porque papá en esa cosa de querer siempre… Y ya estaba más grande y encima sordo, estaba muy mal de la audición, con lo cual no se escuchaba, no se entendía nada.

Mauricio Macri fue liberado el 5 de septiembre de 1991

—Ahora puede reír, pero en ese momento debe haber sido terrible.

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—Ahí fue donde tomé conciencia de lo que es estar afuera y tener una víctima adentro. Estábamos todos muy preocupados por lo de Florencia.

—Una de las cosas impactantes que revela el libro es que cuando tuvieron que juntar el rescate por usted, tuvieron que juntar billetes de distintas denominaciones que tenía una altura de un metro de alto por tres metros los billetes que tenían que juntar.

—Sí. Bueno, eran muchos millones de dólares y ocupan lugar. Así que… qué sé yo. Sí, hubo que juntarlos y guardarlos en un lugar a la espera de cuando ellos disponían el pago, porque cuando salió en la prensa, ellos suspendieron conversaciones por varios días. Pensando que papá los había traicionado. Y la verdad que hubo una filtración que nunca se llegó a saber bien…

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—¿Nunca se supo?

—Sospechas, pero ciencia cierta no.

—Y ahí aparece Nicolás Caputo para hacer esa operación.

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—Exactamente. Y Roberto Pascual, que era el chofer, que a veces era el chofer de papá y era chofer mío. Y los dos estuvieron esperando días hasta que tenían la orden de ir a pagar.

—A mí lo que más me llamó la atención de esa parte, de ese tramo, es la angustia entre que se hace efectivo el pago y el tiempo en que tienen que esperar que efectivamente cumplan la palabra.

—Claro, porque es el momento peor para la familia. Porque es el momento en el cual perdiste todo el poder. Ya diste lo que ellos querían y ahora dependés de ellos. Y ellos estuvieron 48 horas debatiendo si me mataban o no me mataban.

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—¿Usted estuvo o fue testigo o escuchó algo de eso?

—No, no, no. Yo estaba en la caja. Me contaba el Mario que me cuidaba a mí.

—En el libro hay mucho claroscuros sobre Franco Macri. Usted cuenta muchas cosas, muchas virtudes, pero también muchos defectos y muchos errores. Uno de esos, de los más graves que usted menciona, es el tema del Correo, en su etapa final. El kirchnerismo lo menciona para criticarlo. Y usted dijo que en el libro que fue el primero que dijo: “No es una buena idea”.

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—Él me llama, yo ya estaba en Boca, me había retirado de la empresa, pero él me invita un día a la reunión para escuchar una opinión y di mi opinión y terminó todo como el traste, porque se enojó.

—¿La opinión suya era negativa?

—Obvio. Le dije: “Esto es un disparate. Con esto no vas a poder dar vuelta el Correo, es inviable, tiene 89 sindicatos, tiene la competencia de los pequeños prestadores, tiene la competencia de OCA, Alfredo Yabrán estaba en su apogeo. Vas a quemar la plata porque acá no hay manera».

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Él estaba muy mortificado porque había perdido la industria automotriz, Fiat había vuelto, el liderazgo que tenía cuando empezó el menemismo, ya estaba creo en el puesto diecisiete, con lo cual necesitaba volver a tener protagonismo y se lanza a esto y a los aeropuertos. Por suerte en los aeropuertos perdió, porque también era una oferta muy disparatada. Y en esta ganó y ganó para perder más de la mitad de su patrimonio. Y el kirchnerismo inventó que con el Correo mi padre ganó plata.

Mi padre puso de aquella época lo que hoy serían 500 o 600 millones de dólares. Muchísimo dinero. Y siempre siguió poniendo. Hizo la fábrica nueva, la planta nueva, equipamiento nuevo, achicó la planta, empezó y el Correo funcionó bastante mejor, pagaba sus impuestos y ganaba algo, pero no podía pagar el canon que había puesto, porque no le pagaban las cuentas.

Los prestadores chicos le vendían sin pagar impuestos, tenía el boicot de OCA. De vuelta, 89 sindicatos, ochenta y nueve, que le prometió Menem que lo iba a unificar, y Erman González no lo hizo.

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—En varias partes habla usted de los 89 sindicatos. ¿Por qué fue un factor que complicó todo el negocio?

—Y porque no podías ponerte de acuerdo en un régimen laboral más eficiente. Necesitaba tener otra forma de organizarse y era todo un debate permanente. Esto es lo que me contaban a mí, porque yo estaba en Boca. Eso es lo que me contaron cuando fueron a plantear por qué sí. Yo dije: “Me parece que no, que no vale la pena esto”. Pero él estaba ya muy herido en su amor propio por cómo había perdido protagonismo empresario. Lo empujó a algo que fue un desastre, que encima después, como él nunca entendió la comunicación, él no quería explicar su verdad.

Cuando el kirchnerismo le confisca las plantas. El kirchnerismo no es que le rescinde la concesión. Vos te podías llevar el Starbucks -no me gusta tu negocio, me lo llevo-, pero no te podés llevar el local que es del tipo, vos te llevás la marca. El kirchnerismo le llevó las plantas, le llevó las máquinas, los autos, hasta los depósitos que tenía en una cuenta y le dejó todas las deudas y lo empezó a volver loco y para seguir con una causa que todavía sigue hoy, 23 años después, no se cerró lo del Correo.

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—Por eso le quería preguntar, porque es un tema que atravesó su gobierno también y que hasta el día de hoy sigue. Es una de las herencias de Franco.

—Exactamente, exactamente. Pero bueno, son esos fenómenos para estudiar, porque la verdad que el kirchnerismo logró en base de “miente, miente, que algo quedará”, que mucha gente crea que papá sacó algún beneficio del Correo. SOCMA puso plata en el correo, nunca salió plata del correo al revés, nunca.

—¿Nunca salió al revés?

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—Claro, nunca, nunca, nunca pudo hacerlo rentable ni recuperar. Y estaban de socios el Banco Mundial y el BID y el Banco Galicia, y todos se retiraron, porque fue un desastre.

El Correo se presentó en la Justicia

—En el libro también hay un aspecto que me interesa mucho, que es uno de los saltos que tiene Franco Macri, dejando la cuestión de la ingeniería y las obras civiles, que es el ingreso a Manliba y el ingreso de las prestaciones en la ciudad, y tiene palabras muy elogiosas de la gestión de Osvaldo Cacciatore, y a la gestión de esos años…

—Y de Laura.

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—De Guillermo Laura y de la gestión de esos años de la dictadura que, hasta el día de hoy, no muchos se animan a reconocer como algo importante o como algo que haya sido valioso. ¿Por qué decide usted escribir y decir: “Esto estuvo bien”, aunque estaba la dictadura y aunque…?

—Porque es la verdad, porque es la verdad. Cacciatore fue un buen intendente. Hay cosas emblemáticas que hizo él. Conectar la ciudad con el Aeropuerto, que hoy ya no alcanza. Nunca nadie más hizo algo para mejorar la conexión con el Aeropuerto. El sistema de recolección de residuos, acuérdense que todavía se quemaba la basura y teníamos un desastre lo que era la ciudad de Buenos Aires y él transformó un sistema moderno que nunca más, en estos cuarenta y pico de años, alguien dijo: “Bueno, vamos a modernizarlo con estas nuevas tecnologías de arco de plasma”. Nada. Fue un momento en el cual se hicieron muchas cosas, se hicieron muchas cosas…

—Digo, ¿no tiene usted miedo en reconocer algo bueno de la época de la dictadura?

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—¿Por qué esas cosas tan absolutistas? Cacciatore no tuvo que ver ni con la represión ilegal ni nada de eso. Era un tipo honesto que trabajó, que transformó, tenía un gran planificador, otro soñador, como Guillermo Laura

—Usted cuenta en el libro que una de sus vocaciones con la ciudad tuvo que ver con una reunión en la oficina con Cacciatore y vio lo que se estaba haciendo.

—Cuando yo vi dije “qué lindo debe ser ser intendente, debe ser maravilloso”. Me quedé muy impresionado de ver todas las maquetas que tenía, los proyectos, y la autoridad con la que los describía. La verdad, fue una reunión que me impactó, de las tantas que papá me llevó como parte de mi aprendizaje.

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—Sí.

—Y después Laura, que era un tipo correctísimo. Muy amante de lo que hacía. Me acuerdo que en la autopista Buen Ayre, papá ganó la construcción versus una propuesta de Techint y la de papá era un poco más cara, pero se la adjudicó Laura, porque era un camino parque. Le gustó que doblaba. La de Techint era una línea recta. Dijo: “Me gusta más este proyecto. Me parece que sirve más para lo que quiero, que alrededor se construyan estos parques que vamos a crear con el relleno sanitario”. Así que fíjese, en esa época cómo funcionaba.

—Ahora hay cosas que pueden decirse que antes eran tabú.

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—Totalmente, totalmente.

—¿Y qué piensa usted de eso?

—Bienvenido el fin de los tabúes. Porque la verdad que toda esta situación de que todo lo que pasó en esa época estaba mal y que nada se puede rescatar, ni siquiera un buen intendente, y que del lado de los Montoneros no hicieron nada mal, me pareció siempre una exageración, una exageración absoluta. Es más, en el único país del mundo que los delitos de lesa humanidad no incluyen al terrorismo es la Argentina. No existe en otra parte. Todo el mundo de lesa humanidad, delitos de lesa humanidad es de los dos lados. Son asesinos de los dos lados, no de un solo lado.

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—Y eso no pasó acá.

—Y eso acá, lamentablemente, no pasó.

—Describe también en el libro lo que pasó en esa época donde su padre fue testigo de secuestros, asesinatos de empresarios.

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—Le tocó defender jóvenes líderes del peronismo que después hicieron historia en cada uno de sus lugares. De Carlos Groso, José Octavio Bordón, José Manuel De La Sota un tiempo. O sea, mucha gente. Y se comió bastantes reuniones ásperas, con Albano Harguindeguy. Me contaba él, que decía: “¿Por qué tienen estos tipos?” “Porque trabajan bien. Yo no los voy a sacar porque trabajan bien. Usted haga lo que quiera, pero yo no los voy a sacar porque trabajan bien”. O cuando tuvo que defender a Timerman, que lo venían a echar del edificio porque estaba detenido, después de desaparecido, lo devolvieron y lo pusieron detenido en donde vivíamos, en Ayacucho y Posadas. Y él en el consorcio dijo: De ninguna manera.

—Javier Timerman, el hijo, hace pocas horas publicó y reconoció eso. Reconoció la valentía que tuvo Franco Macri al haber rechazado eso.

—Papá era un tipo muy valiente, muy de actuar realmente como que todo el mundo debería actuar, que es más allá del bien y el mal, haciendo lo correcto.

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Mauricio Macri, su esposa, Juliana Awada, y su hija su hija, Antonia

—Ahora, después de ese episodio con el kirchnerismo, después me voy a meter en Boca, pero quiero seguir con esta temática, si se quiere. Uno de los temas importantes de la época del kirchnerismo es lo que terminó de ocurrir con Franco Macri, que tuvo una declaración terrible con usted, que dijo que antes de votar a usted prefería votar a La Cámpora. ¿Qué recuerda usted de eso?

—Sí. Ese día fueron varias, pero esa fue monumental. Pero yo ya lo tenía muy, muy elaborado en mi cabeza. Entender que él estaba en una disociación entre Dr. Jekyll, que me amaba, y Mister Hyde, que me quería matar. Yo entendí que él ya no lo podía manejar y logré que él se vaya de este mundo sin que yo esté enojado. Él no lo podía manejar, porque de verdad estoy convencido que en exceso, la persona que más amó en este mundo fui yo y a la vez él tenía una cosa de desesperación por boicotearme. Y bueno, son cosas que pasan en la vida. Alguien que tuvo muchos traumas a lo largo de su vida, una guerra, abandonar su país, fue muy complicado. Una mala relación con la madre. Pero igual yo entendí que él hizo lo que pudo. Y la verdad que somos todos productos de nuestros padres, nos guste o no nos guste. Y lo único que podemos aspirar es a tratar de mejorarlos en algún aspecto, no a renegar con la herencia cultural, de personalidad, de carácter que uno recibe. Y como él dijo, que está en la anécdota final, finalmente, si él no me hubiese desafiado de la forma…

—Déjeme leerlo. En la página 214 dice: “Si yo hubiese sido un padre normal, con el poder que usted tenía, con lo bien que estabas, lo que ganabas, lo que te gustaba tu trabajo, jamás te hubieses ido de SOCMA. Pero no solo te fuiste, hiciste el Boca más ganador de todos los tiempos, armaste un equipazo y lo pusiste en un lugar único y vas a dar vuelta la ciudad”. Me interesa que ahonde en esa anécdota.

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—Y me dijo: “Va a terminar siendo presidente”. Entonces, hace una pausa y me mira y dice: “Entonces, es todo mérito mío”. Y yo me reí, como se ríe usted porque… Y le dije: “Tenés razón”, porque es verdad. O sea, si él no hubiese sido tan agresivo, tan conflictivo conmigo, y pasar de ser mi ídolo a boicotearme todo —que eso me lastimaba todos los días— hasta que llegué a un momento que también gracias al secuestro que dije: “Si sobreviví al secuestro es porque volví a nacer. Y si volví a nacer, yo quiero elegir que no voy a trabajar más con mi padre”. Y ahí me fui. Eso fue lo que detonó. Entonces, la verdad es que si él no hubiese sido como fue, demostrando que tenemos algo que tenemos que entender, que la influencia que tienen nuestros padres, nuestra familia, nuestro ambiente, nuestro lugar sobre nuestras vidas y manejarlo, no enojarse, hay que manejarlo.

—La última. Hay un tramo del libro donde habla sobre una de las últimas conversaciones que tuvo con su padre, cuando su padre le pide técnicamente que lo ayude a irse de este mundo. Es tremenda la parte esa. Quiero que me cuente un poco sobre qué se acuerda de esa conversación.

—Me acuerdo perfecto. Anita (Moschini, la secretaria histórica de Franco y Mauricio Macri) me dice que mi padre me llama urgente, que si puedo ir a verlo. “Pero ¿cómo? Si está ido». Ella me dice “no, parece que está lúcido”. Entonces, salgo de La Rosada a todo lo que da.

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—Usted era presidente.

—Sí, yo era presidente. Voy a (la casa de la calle) Eduardo Costa. Y me lo encuentro lúcido, sentado en su cuarto, un sillón que tenía. Él me dice: “Gracias por venir. Te quiero pedir un favor. Vos sos mi hijo mayor. Y sé que, a pesar de todo lo que hemos vivido, nos amamos profundamente. Entonces, te tengo que pedir algo difícil, pero ¿a quién se lo voy a pedir? Yo estoy acá con gente que no conozco. Los señores que me cuidan, no los conozco. La gente que trabaja en casa, las que yo tenía, no sé dónde están. Yo ya no tengo nada más para hacer. Yo todo lo que tenía para hacer ya lo hice”. “¿Y qué hago acá?”. “Entonces, tenés que ayudarme a irme porque soy Franco Macri, no puedo estar acá. Me bañan, me dan de comer. Peor, me limpian el traste. Esto es humillante». Y ahí yo le dije: “Papá, pero no está permitido eso, no puede hacer…”.

Y ahí me insistió: “Pero yo soy Franco Macri, ¿me entendés?» Cuando le volví a decir que no se podía, se enojó de vuelta como en sus peores épocas y se fue de vuelta». Fue la última vez que estuvo lúcido.

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—Ese sentimiento debe haber sido terrible.

—Sí, porque él tenía razón. Él tenía razón… No tenía ni una razón de ser que él estuviese ahí. Y bueno, la verdad que, fue un momento muy, muy tremendo porque él habló con honestidad y desde el corazón y con dignidad, porque finalmente cuando uno pierde la dignidad, no tiene sentido vivir, ¿no? Eso fue lo que él transmitió.

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POLITICA

Convocaron a una audiencia pública para debatir la Ley de Glaciares a la espera de su tratamiento en Diputados

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La Cámara de Diputados convocó a una audiencia pública los días 25 y 26 de marzo de 2026 para recibir opiniones sobre un proyecto que propone modificar la Ley de Glaciares N° 26.639. Se trata de otra de las reformas impulsadas por el Gobierno, con la intención de fomentar la explotación económica del ambiente periglacial nacional.

Según la convocatoria publicada en el Boletín Oficial, el formato de la audiencia prevé una doble modalidad de participación: presencial y virtual. Así, el 25 de marzo de 2026, quienes estén inscriptos podrán exponer presencialmente en la sala 2 del segundo piso del anexo C de la Cámara de Diputados en Avenida Rivadavia 1841, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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No obstante, el 26 de marzo la dinámica se realizará de forma virtual. Según establecieron las comisiones organizadoras, la audiencia conservará el mismo horario, es decir, se realizará en la franja de 10:00 a 19:00 horas.

Las Comisiones de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano y la de Asuntos Constitucionales acordaron los términos de esta convocatoria en una reunión realizada el 4 de marzo de 2026. El objeto específico será recibir y considerar aportes en torno al Expediente 0072-S-2025, que propone modificaciones directas a la Ley de Glaciares vigente.

En diciembre se acordó que el debate se daría en febrero, pero, finalmente, se realizará a finales de marzo (Senado)

De esta manera, confirmaron que la inscripción al Registro de Participantes estará habilitada hasta el viernes 20 de marzo. Los interesados pueden registrarse en persona en la oficina de la comisión, ubicada en el primer piso, oficina 149, de la propia Cámara de Diputados, entre las 10:00 y las 16:00 horas. Otra opción para inscribirse es completar el trámite electrónicamente mediante un formulario que estará disponible hasta las 20:00 horas en la página web de la institución.

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Cada exposición, según la normativa, no podrá exceder los cinco minutos, y quienes deseen presentar una ponencia por escrito deberán hacerlo presencialmente o bien enviarla al correo de la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano (crnaturales@hcdn.gob.ar).

Para esto, pidieron que el escrito cuente con una extensión máxima de diez carillas en formato PDF, tamaño A4, letra Times New Roman 12. Además, informaron que las exposiciones como las presentaciones escritas quedarán registradas y serán publicadas posteriormente en la web de la Cámara de Diputados de la Nación.

Por otro lado, indicaron que la audiencia seguirá las pautas del Plan de Trabajo de Audiencia Pública sobre Ley de Glaciares, su Anexo I – Reglamento, el artículo 114 bis del Reglamento de la Cámara y el artículo 7 del Acuerdo de Escazú, que garantiza el acceso a la información, participación pública y acceso a la justicia en asuntos ambientales para América Latina y el Caribe.

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Al fundamentar la iniciativa, el Poder Ejecutivo argumentó que existen “graves falencias interpretativas” en la legislación vigente, que habrían generado inseguridad jurídica y obstaculizado inversiones productivas, principalmente en minería.

Según el oficialismo, el objetivo principal apunta a “ordenar el marco normativo, eliminar interpretaciones arbitrarias y fortalecer el federalismo ambiental”. Esto implicaría una transferencia de poder a las provincias para que asuman mayor protagonismo en la gestión de recursos.

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Durante la discusión de la Ley de Glaciares, varios legisladores subrayaron la importancia de incluir a comunidades indígenas y actores sociales en las audiencias. Al respecto, el diputado de Unión por la Patria, Juan Grabois, afirmó que “todas las comunidades indígenas que estén registradas y que estén en las cuencas afectadas tienen que tener asegurada su participación“.

En el caso de la diputada Silvana Giudici, integrante del bloque de La Libertad Avanza, defendió la idea original del oficialismo al recordar que “hubo un sistema que fue de la misma manera que se propone hoy. Lo que corresponde es considerar la propuesta de las presidencias de la comisión”.

Estos son los puntos claves de la Ley de Glaciares vigente

La actual Ley de Glaciares marcó un cambio en la política ambiental nacional al establecer, desde el 30 de septiembre de 2010, los presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y el ambiente periglacial. Por ese entonces, se estableció como objetivo central “preservar estos cuerpos como reservas estratégicas de recursos hídricos para el consumo humano, la agricultura y la recarga de cuencas hidrográficas”.

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En este sentido, la norma definió a los glaciares como “bienes de carácter público” y extendió su protección a las áreas de suelos congelados que cumplen funciones reguladoras de los recursos hídricos, conocidas como ambiente periglacial. Para garantizar la identificación y el resguardo de estos espacios, el artículo 3 de la ley ordena la creación del Inventario Nacional de Glaciares.

La disposición de sesiones presenciales y virtuales promueve la inclusión federal, permitiendo que más actores sociales y comunidades tengan espacio en el proceso legislativo

Según el texto, el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) es el organismo responsable de “identificar y registrar todos los glaciares y geoformas periglaciares del territorio argentino”. El inventario debe actualizarse al menos cada cinco años e incluir información sobre la ubicación exacta, la superficie y el estado de conservación de cada glaciar.

En contraposición a la propuesta del Gobierno, la ley prohíbe de manera explícita toda actividad que pueda alterar la condición natural de los glaciares o del ambiente periglacial. La lista incluye la “liberación de sustancias contaminantes, la construcción de infraestructura ajena a la investigación científica, la exploración y explotación minera e hidrocarburífera, y la instalación de industrias”.

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Por esto, frente a cualquier proyecto que se pretenda realizar en zonas donde existan glaciares, la norma exige una evaluación de impacto ambiental y la garantía de participación ciudadana. Solo quedan exceptuados los casos de rescate, investigación científica no invasiva y deportes no motorizados, de acuerdo con la letra de la ley.

Las sanciones por el incumplimiento de la Ley 26.639 pueden ir desde advertencias hasta multas económicas y la suspensión total de la actividad responsable del daño. La normativa advirtió que, en caso de reincidencia, las multas “pueden triplicarse”.

Si la infracción la comete una empresa, la ley determinó que “sus directivos y administradores también resultan responsables”. Además, el dinero recaudado a través de las multas debe destinarse prioritariamente a la protección y recuperación de los glaciares afectados.

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gabriel cano / comunicaci—n senado

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POLITICA

El Gobierno promulgó la reforma laboral: desde cuándo rige y las claves

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El Gobierno promulgó este viernes la Ley de Modernización Laboral, sancionada hace una semana en el Congreso. La decisión fue publicada en el Boletín Oficial y rige desde este 6 de marzo.

La norma introduce desde hoy cambios en la Ley de Contrato de Trabajo y en otros aspectos del régimen laboral.

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La reforma laboral fue publicada con un total de 25 capítulos. Entre ellos, incorpora un banco de horas de carácter voluntario para compensar horas extraordinarias con descanso, habilita el fraccionamiento de vacaciones por acuerdo entre las partes y prevé la creación optativa de un Fondo de Cese Laboral como alternativa para atender desvinculaciones.

“En uso de las facultades conferidas por el artículo 78 de la Constitución Nacional, promúlgase la Ley Nº 27.802 sancionada por el H. Congreso de la Nación en su sesión del día 27 de febrero de 2026″, indica el texto oficial.

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El Gobierno promulgó la reforma laboral: desde cuándo rige y todas las claves (Foto: Presidencia)

La norma que comenzó a regir este viernes señala que sus disposiciones no serán aplicables a los dependientes de la Administración Pública; al personal de casas particulares; a los trabajadores agrarios; a los prestadores independientes de plataformas tecnológicas y a contratistas regulados por el Código Civil y Comercial.

Qué establece la reforma laboral

La reforma laboral o ley N° 27.802 está compuesta por 25 capítulos e introduce cambios en indemnizaciones, despidos, licencias, vacaciones, horas extras e impuestos.

A continuación, las principales claves de la Ley de Modernización Laboral

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Salarios

Los salarios podrán ser pagados en dinero, ya sea en moneda nacional o extranjera, especie, habitación o alimentos. También se incluye el concepto de “salario dinámico” que podrá ser acordado en los convenios colectivos, regionales o por empresa, y ser tratado como pago al mérito personal del trabajador o productividad.

Idemnizaciones

Se reduce la base de cálculo y no se consideran dentro de la misma las vacaciones, el aguinaldo, propinas o premios. Quedará un tope salarial como base remunerativa, que no puede exceder tres veces el salario promedio mensual según el convenio colectivo aplicable a la categoría del trabajador. De esta manera y para desalentar discrecionalidades en litigios judiciales, las indemnizaciones se actualizarán por inflación más un plus del 3% anual.

También se habilita a las pymes el pago en cuotas. 

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Se dispone la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que se financiará con el aporte obligatorio que realizan los empleadores, y la ANSES dejará de percibir esos ingresos. La administración de los recursos recaerá en la Comisión Nacional de Valores. Hace una segmentación de 1% para las grandes empresas y 2,5% para las pymes.

El Gobierno promulgó la reforma laboral: desce cuándo rige y todas las claves (Foto: Adobe Stock).
El Gobierno promulgó la reforma laboral: desce cuándo rige y todas las claves (Foto: Adobe Stock).

Vacaciones

De acuerdo a la norma, el empleador deberá conceder las vacaciones entre el 1º de octubre y el 30 de abril del año siguiente. Las partes pueden acordar disponerlas fuera de dicho período. Se propone un mutuo acuerdo entre el empleador y el trabajador para convenir el fraccionamiento de las vacaciones, “con una antelación no menor a treinta (30) días”, permitiendo fraccionamientos mínimos de siete días.

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Banco de horas

Con respecto a las horas extras y bancos de horas, el artículo 197 bis incorporado prevé que empleador y trabajador “podrán acordar voluntariamente un régimen de compensación de horas extraordinarias”, debiendo formalizar por escrito el sistema.

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“Dicho régimen deberá respetar los descansos mínimos legales, asegurando en todo momento la protección, beneficio e interés del trabajador”, indica el texto.

El derecho de huelga

La reforma fija porcentajes mínimos de funcionamiento durante las huelgas, de acuerdo al tipo de actividad. De esta manera, los servicios que son considerados esenciales deberán asegurar una cobertura del 75%, en tanto que los establecidos como trascendentales, al menos el 50%.

Por otra parte, la norma amplía el número de actividades alcanzadas. Finalizada una conciliación obligatoria, los sindicatos deberán presentar con anticipación un plan de ejecución de la medida de fuerza. Las asambleas de trabajadores tendrán que contar con autorización previa del empleador.

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Formalización del empleo

Se crea el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL) por un año y establece que, por cada nuevo trabajador, el empleador pagará menores contribuciones patronales (solo 8%, incluido el 3% destinado al Fondo de Indemnizaciones).

Sobre las nuevas incorporaciones, deberán no haber tenido una relación laboral registrada al 10 de diciembre de 2025, haber estado inscripto en el monotributo y haber sido empleado público.

reforma laboral, Javier Milei

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POLITICA

Juan Bautista Mahiques designó al abogado Alejandro Ramírez como nuevo titular de la IGJ

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El nuevo ministro de Justicia de la Nación, Juan Bautista Mahiques, comenzó su gestión promoviendo cambios en las cúpulas de todos los organismos que se encuentran bajo su órbita. En ese sentido, este jueves se dio a conocer que puso al frente de la Inspección General de Justicia a Alejandro H. Ramírez, abogado con amplia experiencia y que ha litigado contra la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), entidad a la que deberá investigar.

Ramírez, quien reemplaza en el cargo a Daniel Vítolo, es abogado y Magíster en Derecho Empresario por la Universidad Austral, donde se desempeña como profesor de grado y de la Maestría en Derecho Empresario (MDE). Como parte de su trabajo privado, ha representado a la empresa Berg Watches S.A. en una demanda contra la casa madre del fútbol argentino. La compañía y la AFA fueron socias en la comercialización de 10.000 relojes de lujo en homenaje a la Selección Argentina campeona del mundo en 2022.

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Los mismos contaban con un diseño en color celeste, con detalles que denotan la tercera estrella, movimiento suizo Ronda 704 y cristal de zafiro. Evidentemente, algo salió mal, la sociedad se quebró y los relojes ya no se pueden ver en la página oficial de la empresa, aunque persiste en la web la descripción del artículo.

La IGJ protagoniza un conflicto con la AFA, sobre todo luego de que requiriera la designación de veedores para revisar documentación contable, financiera y contractual de la entidad que rige al fútbol argentino.

En un intento por obstaculizar ese trabajo, la asociación civil estableció su domicilio en Pilar, quedando así bajo la órbita de la Dirección Provincial de Personas Jurídicas bonaerense.

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Juan Bautista Mahiques asumió formalmente como ministro este jueves

Ramírez, quien dicta cursos de posgrado en distintas universidades del país, es socio del estudio Highton & Ramírez.

Según informa su currículum, ha representado a la República Argentina ante la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (UNCITRAL), integrando el grupo de trabajo sobre PYMES, donde participó en la elaboración de la Ley Modelo sobre Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS) y en la Guía Legislativa de la ONU sobre Registro de Empresas.

También fue punto focal ante la OEA en materia de simplificación del derecho societario en América y co-redactor de la Ley 27.349 de Apoyo al Capital Emprendedor y del régimen de la Sociedad por Acciones Simplificadas (SAS).

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Es miembro del Comité de Políticas Públicas de la Asociación de Emprendedores de Argentina (ASEA) y Director del CES-Latam (Centro de Estudios Societarios para Latinoamérica). Es autor del libro SAS – Sociedad por Acciones Simplificada (Editorial Astrea, 2019), entre otras publicaciones especializadas.

No es menor el detalle de su especialización en SAS, ya que se ha enfrentado en redes sociales y hasta en el Congreso de la Nación con el gobierno de Alberto Fernández por ese mismo tema. Incluso también con la IGJ, organismo que ahora comandará.

Ramírez sostuvo un enfrentamiento con el Gobierno de Alberto Fernández por las SAS

En 2023, se puso al hombro los reclamos del sector y apuntó una y otra vez tanto contra Fernández como contra el entonces ministro de Economía, Sergio Massa. De hecho, acusaba al Poder Ejecutivo de que, en su busca de limitar las SRL y las SAS, podía llegar a disolver una sociedad y confiscarla.

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“Otra vez fui a Diputados a defender el inentendible ataque de este Gobierno a las SAS, los emprendedores y a las PYMES. ¡Es increible no tener consenso en que sin empresas y emprendimientos no vamos a salir nunca para adelante!“, expresó en su cuenta de X el 28 de abril de 2023, con mención a la Asociación de Emprendedores de Argentina (ASEA).

Casi un año más tarde, el 16 de abril de 2024, cuando ya era presidente de la Nación Javier Milei, Ramírez celebró: “La IGJ intentó matar a las SAS. Con ASEA hicimos un amparo. Hoy, la Corte Suprema nos dio la razón, avalando al fuero Comercial, quien había suspendido todos los atropellos de la IGJ. ¡A veces, en Argentina hacer políticas públicas significa defender lo ya conseguido!“.

Entre otras cosas, lo que pretendía el gobierno de Fernández era crear un Registro de Emprendedores, a cargo del Ministerio de Economía de Massa y la Secretaría de Desarrollo Productivo, que tendría la potestad de aceptar o rechazar a quién se consideraba emprendedor y, por lo tanto, quién podía conformar una sociedad.

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