DEPORTE
Con el título de Flamengo, Brasil alcanzó un récor absoluto de Argentina en la Copa Libertadores

Flamengo es campeón de la Copa Libertadores. Foto: EFE
Brasil alcanzó este sábado su vigésimo quinto título de Copa Libertadores gracias al triunfo de Flamengo sobre Palmeiras por 0-1, que le significó al equipo rojinegro carioca su cuarta corona.
Ambos equipos protagonizaron hoy en Lima la séptima final entre equipos brasileños en toda la historia de la competición, cinco de ellas en el formato de final a partido único que se implantó desde 2019.
Flamengo sucede en el trono de la Libertadores a otro equipo brasileño, Botafogo, que se impuso en 2024 al Atlético Mineiro.
La cuarta alegría para los rojinegros cariocas
La consagración para el equipo de Río de Janeiro llegó luego de pasar como segundo del grupo C, por debajo de Liga de Quito y por encima del Central Córdoba argentino y el Deportivo Táchira venezolano.
En octavos de final, el equipo dirigido por Filipe Luís eliminó a Internacional de Porto Alegre y en cuartos apeó al Estudiantes de La Plata argentino. Y en las semifinales apartó del camino a los argentinos de Racing Club.
El 0-1 de este sábado en la capital peruana le dio a los del Ninho do Urubu su cuarta consagración tras las de 1981, 2019 y 2022.
Brasil iguala a Argentina en número de títulos
En el palmarés por países, con la victoria de Flamengo, Brasil empata a Argentina con 25 títulos discriminados así: Flamengo (4), Palmeiras (3), Sao Paulo (3), Santos (3), Gremio (3), Cruzeiro (2), Internacional (2), Vasco da Gama (1), Corinthians (1), Atlético Mineiro (1), Fluminense (1) y Botafogo (1).
Argentina queda con igual número de trofeos que los brasileños, mientras que Uruguay es tercero con ocho campeonatos y Paraguay y Colombia empatan con tres. El podio de la Copa Libertadores también ha sido ocupado por equipos de Chile (1) y Ecuador (1).
Todos los campeones de la Copa Libertadores año por año
- 1960 Peñarol (URU)
- 1961 Peñarol (URU)
- 1962 Santos (BRA)
- 1963 Santos (BRA)
- 1964 Independiente (ARG)
- 1965 Independiente (ARG)
- 1966 Peñarol (URU)
- 1967 Racing Club (ARG)
- 1968 Estudiantes de LP (ARG)
- 1969 Estudiantes de LP (ARG)
- 1970 Estudiantes de LP (ARG)
- 1971 Nacional (URU)
- 1972 Independiente (ARG)
- 1973 Independiente (ARG)
- 1974 Independiente (ARG)
- 1975 Independiente (ARG)
- 1976 Cruzeiro (BRA)
- 1977 Boca Juniors (ARG)
- 1978 Boca Juniors (ARG)
- 1979 Olimpia (PAR)
- 1980 Nacional (URU)
- 1981 Flamengo (BRA)
- 1982 Peñarol (URU)
- 1983 Gremio (BRA)
- 1984 Independiente (ARG)
- 1985 Argentinos Juniors(ARG)
- 1986 River Plate (ARG)
- 1987 Peñarol (URU)
- 1988 Nacional (URU)
- 1989 Atlético Nacional (COL)
- 1990 Olimpia (PAR)
- 1991 Colo Colo (CHI)
- 1992 Sao Paulo (BRA)
- 1993 Sao Paulo (BRA)
- 1994 Vélez Sarsfield (ARG)
- 1995 Gremio (BRA)
- 1996 River Plate (ARG)
- 1997 Cruzeiro (BRA)
- 1998 Vasco da Gama (BRA)
- 1999 Palmeiras (BRA)
- 2000 Boca Juniors (ARG)
- 2001 Boca Juniors (ARG)
- 2002 Olimpia (PAR)
- 2003 Boca Juniors (ARG)
- 2004 Once Caldas (COL)
- 2005 Sao Paulo BRA)
- 2006 Internacional (BRA)
- 2007 Boca Juniors (ARG)
- 2008 Liga de Quito (ECU)
- 2009 Estudiantes LP (ARG)
- 2010 Internacional (BRA)
- 2011 Santos (BRA)
- 2012 Corinthians (BRA)
- 2013 Atlético Mineiro (BRA)
- 2014 San Lorenzo (ARG)
- 2015 River Plate (ARG)
- 2016 Atlético Nacional (COL)
- 2017 Gremio (BRA)
- 2018 River Plate (ARG)
- 2019 Flamengo (BRA)
- 2020 Palmeiras (BRA)
- 2021 Palmeiras (BRA)
- 2022 Flamengo (BRA)
- 2023 Fluminense (BRA)
- 2024 Botafogo (BRA)
- 2025 Flamengo (BRA)
Copa Libertadores
DEPORTE
Brasil 1950: el Maracanazo que generó una ola de suicidios por culpa del «hombre que hizo llorar al pueblo brasileño»

La historia del Maracanazo es mega conocida. A día de hoy, los goles de Juan Alberto Schiaffino y Alcides Edgardo Ghiggia continúan retumbando en el Maracaná, que había sido construido para el Mundial de 1950 y estaba preparado para la fiesta que no fue y, al contrario, le tocó ser escenario de un evento que generó una ola de suicidios en un país que tardó años en sanar la herida que significó esa derrota.
Una diferencia de nivel que no era tal
Ahora bien, quizás lo que no es tan conocido es que la diferencia de nivel entre Uruguay y Brasil no era tan abismal como se creyó en el momento y a lo largo de los años. Y es que, sin ir más lejos, la definición la protagonizaron los dos grandes candidatos de esa Copa del Mundo y, si bien la Celeste volvía a participar de una cita mundialista después de 20 años, tenía un plantel de muchísima jerarquía.
Pero claro, como era local y ganó por goleada tres de los cuatro partidos que había disputado, los medios, los hinchas y hasta en la propia selección arengaban para que haya un clima festivo. Y hay más, porque como si todo eso no fuera suficiente, el empate hacía que Brasil sea campeón ya que ese Mundial se definió con la disputa de una fase final que estuvo conformada por el anfitrión, Uruguay, España y Suecia, las selecciones que terminaron primeras en los cuatro grupos, y los brasileños contaban con cuatro puntos, producto de dos victorias (en ese entonces el triunfo otorgaba dos unidades y el empate una), mientras que los uruguayos poseían tres unidades (una victoria y una igualdad).
Con todo este panorama y el optimismo que se había generado, hasta en la propia AUF se sentían sin posibilidades ya que en ese mismo año ambos países se habían enfrentado tres veces, con dos victorias para Brasil y una para Uruguay.
Pero los que sí creían eran los futbolistas de la Celeste, que salieron a jugar con garra, se repusieron al 1-0 de Friaca y dieron la vuelta en un estadio enmudecido. Fue tal la sorpresa que hasta Jules Rimet no podía creer lo que veía. Es así que el por entonces presidente de la FIFA contó : «Todo estaba previsto, excepto el triunfo de Uruguay. Al término del partido, yo debía entregar la copa al capitán del equipo campeón. Una vistosa guardia de honor se formaría desde el túnel hasta el centro del campo de juego, donde estaría esperándome el capitán del equipo vencedor (naturalmente Brasil). Preparé mi discurso y me fui a los vestuarios pocos minutos antes de finalizar el partido. Pero cuando caminaba por los pasillos, de momento, se interrumpió el griterío infernal. A la salida del túnel, un silencio desolador dominaba el estadio. Ni guardia de honor, ni himno nacional, ni discurso, ni entrega solemne. Me encontré solo, con la copa en mis brazos y sin saber qué hacer. En el tumulto terminé por descubrir al capitán uruguayo, Obdulio Varela, y casi a escondidas le entregué la estatuilla de oro, estrechándole la mano y me retiré sin poder decirle una sola palabra de felicitación para su equipo».
Suicidios en masa y «el hombre que hizo llorar a Brasil»
Lógicamente, semejante catástrofe futbolística generó todo tipo de reacciones, partiendo desde el hecho de que Brasil dejó de utilizar la camiseta blanca (hasta ese entonces la titular), reemplazándola por la actual amarilla, relegando la casaca anterior solamente a alguna que otra ocasión especial.
Pero el impacto más fuerte estuvo en la sociedad, que cayó en una depresión como si hubiese perdido una guerra. Sin ir más lejos, el propio Pelé contaría varios años después que «esa tarde vi a mi papá llorar por primera vez. Yo tenía nueve o diez años y recuerdo verlo a él junto a la radio. Lo vi llorando y le pregunté: ‘¿por qué lloras papá?’. Y él me contestó: ‘Brasil perdió el Mundial’. Ésa es la imagen que me quedó grabada de 1950″, indicó.
Y esa imagen le quedó a millones de brasileños, a tal punto de que algunos no resistieron, lo que generó que el país atravesara una ola de suicidios, ya sea por la desilusión como también por las graves pérdidas económicas que sufrieron los apostadores de la época. Si bien no hay una cifra exacta, en ese momento se habló de entre 70 y cientos de personas que se quitaron la vida. Sin embargo, en medio de ese panorama hubo alguien que no se suicidó, pero que sí experimentó la muerte en vida. Se trata de Moacir Barbosa, arquero de la selección de Brasil.
Y es que una vez consumada la derrota, los medios y los hinchas buscaron rápidamente a un responsable, y el por entonces ídolo del Vasco da Gama se llevó todos los reproches. Rápidamente dejó de importar el hecho de que se trataba de una de las principales figuras del fútbol brasileño, en donde había logrado ocho títulos con el conjunto carioca y además fue clave en la obtención del Campeonato Sudamericano 1949 (actual Copa América).
Pero, ¿por qué Barbosa fue señalado como el máximo responsable del Maracanazo? Probablemente, para no dañar su orgullo, los brasileños prefirieron echarle la culpa a alguien propio antes que admitir que Uruguay fue superior al Brasil que hasta ese entonces era invencible. Claro que el arquero también colaboró , porque en el 2-1 se comió el amague de Ghiggia, quien insinuó con tirar un centro pero terminó pateando contra el palo derecho, aprovechando que el 1 había quedado descolocado.
De hecho, el propio Barbosa sintió lo que se venía en ese mismo instante: «Llegué a tocarla y creí que la había desviado al tiro de esquina, pero escuché el silencio del estadio y me tuve que armar de valor para mirar hacia atrás. Cuando me di cuenta de que la pelota estaba dentro del arco, un frío paralizante recorrió todo mi cuerpo y sentí de inmediato la mirada de todo el Maracaná sobre mí».
Y lo cierto es que el arquero no se equivocaba, porque a partir de ese momento pasó de las mieles del éxito al rechazo completo de la sociedad, que no dudó en tildarlo de mufa. Por eso, luego de su retiro en 1962, Moacir Barbosa intentó pasar al anonimato alejándose del fútbol, por lo que trabajó en la Superintendencia de Río de Janeiro. Sin embargo, la condena social no cesaría.
Sin ir más lejos, en 1970, el propio arquero contó que, en un mercado de Río, se encontró con una señora y su hijo, a quien le dijo: «Míralo, hijo, este hombre fue quien hizo llorar a todo Brasil». El rechazo y los agravios seguían recayendo sobre el arquero, que no tenía otra opción más que aguantarlo, como si aquel gol fuera una maldición.
«El tiempo todo lo cura», dice el famoso refrán, pero en Barbosa no se aplicó en absoluto porque, en 1994, decidió salir del anonimato para apoyar a Brasil en el Mundial de Estados Unidos. Por eso, quiso visitar al plantel en la previa a su debut, pero la respuesta que recibió fue implacable: «Llévense lejos a este hombre, que sólo atrae a la mala suerte», ordenó Mario Zagallo, integrante del cuerpo técnico de Carlos Alberto Parreira. Sin embargo, insistió en saludar a Romario, Bebeto y Dunga, pero también se negaron. Es ahí que el arquero sacó una conclusión tan dura como cierta: «En Brasil, la condena máxima es de 30 años. La mía fue perpetua».
Luego de eso, no se supo mucho más de Barbosa. Algunas versiones indican que cayó en la pobreza y pasó sus últimos años cortando el césped del Maracaná, más precisamente, el área en la que Schiaffino y Ghiggia convirtieron esos dos goles. Pero vaya uno a saber si esta versión no es otra que para humillar aún más al pobre arquero.
Así, con el peso del Maracanazo encima de por vida, Moacir Barbosa falleció el 7 de abril del 2000 producto de un derrame cerebral. Teresa Borba, amiga del arquero, contó que cuando ingresó de urgencia al hospital solamente repetía una frase: «No fue culpa mía. Éramos once…». Ese día, por fin, Barbosa dejaría de vivir el calvario que fue para él el Maracanazo.

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DEPORTE
El Bayern y Luis Díaz golean sin Kane

Media hora duró este viernes la resistencia del Borussia Moenchengladbach en Múnich, doblegado desde entonces por el Bayern, desde el golazo del colombiano Luis Díaz, también asistente en el 2-0 al borde del descanso, para una victoria incontestable del líder y futuro campeón, incluso sin Harry Kane, baja por un golpe de antemano, y con las molestias de Manuel Neuer, cambiado al intermedio (4-1).
Sin su fantástico goleador, fuera del encuentro por un percance en el sóleo, pendiente de su evolución para iniciar la eliminatoria de octavos de final de la Liga de Campeones contra el Atalanta, el conjunto bávaro también es un rival inaccesible para casi todos sus oponentes en la Bundesliga alemana, en la que tiene 14 puntos de ventaja sobre el Dortmund, segundo, a falta del duelo de esta jornada del equipo amarillo frente al Colonia.
Musiala celebra su gol ante el Borussia Mönchengladbach / EFE
Su liderato irrebatible lo es aún más este viernes, cuando derrotó sin un solo apuro al Gladbach, respondón al principio, dominado rápidamente y doblegado en la primera parte. No necesitó más tiempo el Bayern para resolver su victoria con dos goles antes del descanso que en el Allianz Arena es una ventaja insalvable salvo milagro en la segunda mitad.
El 1-0 fue en el minuto 33. El pase de Leon Goretzka, reivindicado y brillante desde el once titular tras su posible salida en invierno al Atlético de Madrid y a meses de terminar su contrato con el Bayern, fue tan bueno como el remate de volea de Luis Díaz, en su irrupción en el área, para conectar el envío picado de su compañero y batir magníficamente a Nicolas.
El 2-0, antes de la pausa
Ya era un monólogo entonces del Bayern cada sector del campo, cada posesión y cada ataque. El 2-0 fue al borde del intermedio. Luis Díaz fue detinitivo. Su centro en un contragolpe en superioridad al sitio donde sólo estaba Laimer fue la clave del gol. Después, el lateral definió a la perfección dentro del área y con la derecha, imposible para el portero.
Ya son 20 goles y 16 asistencias en esta campaña de Luis Díaz. El extremo está a tope. Es un futbolista fundamental en el esquema de Vincent Kompany, que añadió un contratiempo en el descanso, cuando Manuel Neuer, en su reaparición de una lesión sufrida el pasado 14 de febrero, fue reemplazado por Urbit, como ocurrió entonces contra el Werder Bremen.
El penalti cometido por Reitz sobre Nico Jackson, poco acertado en la definición durante todo el encuentro, agrandó la diferencia en el segundo tiempo. No sólo por el 3-0 de penalti transformado por Jamal Musiala, sino también por la infracción, quizá demasiado castigo, supuso la expulsión de Reitz, el último hombre en la disputa hacia su propia portería.
Resuelto el partido, Kompany dio recorrido al joven extremo Maycon Cardozo. El futbolista natural de Sao Paulo, con doble nacionalidad portuguesa y brasileña, se estrenó con el primer equipo en un encuentro oficial con tan solo 17 años, procedente de la Academia a nivel mundial que tiene el club bávaro. Ya es una realidad. Jugó la última media hora, en la que el Bayern aumentó la ventaja hasta el 4-0, obra de Nico Jackson, ya en el minuto 80, reducido en los instantes finales por Mohya, con 17 años recién cumplidos.
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El trompo que le hizo perder 23 posiciones al argentino Mattia Colnaghi y el brutal accidente entre compañeros que obligó a suspender la carrera de Fórmula 3

Mattia Colnaghi no tuvo un debut deseado en la Fórmula 3. El argentino inició su camino a la F1 con la escudería MP Motorsport en el Gran Premio de Australia. Después de destacarse en la clasificación con una buena actuación, el piloto albiceleste perdió el control de su monoplaza en la segunda vuelta en Melbourne y se fue de la pista. La carrera Sprint de la divisional se suspendió en la séptima vuelta por un fuerte accidente y el nacido en Monza finalizó 28°. Bruno del Pino se quedó con la primera victoria del año.
El joven de 17 años, que forma parte de la academia de pilotos de Red Bull, comenzó la carrera en la séptima ubicación. Colnaghi (nacido en Italia pero que eligió representar a Argentina por su mamá) tuvo una correcta largada en la que peleó rueda a rueda con James Wharton. Incluso, pese a que perdió la posición con el competidor de Prema Racing, logró recuperar el séptimo lugar.
Sin embargo, todo su esfuerzo se esfumó en la segunda vuelta. El argentino intentó presionar a Maciej Gladysz, pero lo tocó levemente con la trompa en su ataque. Luego de quedar algo desestabilizado, Colnaghi perdió el control del monoplaza en la curva 12 y se fue de la pista. El piloto de MP logró sacar el vehículo de la leca y se reincorporó a la pista en la última posición (30°).
Luego del trompo, Colnaghi peleó en los últimos puestos con Nandhavud Bhirombhakdi y Matteo De Palo. La actividad en la pista se cortó por un brutal accidente entre James Wharton y Louis Sharp, quienes son compañeros de equipo en Prema. Ambos se tocaron en la curva cinco e impactaron con fuerza la pared. Los dos monoplazas destrozaron las protecciones. Inicialmente se ondeó la bandera roja que luego derivó en la suspensión de la carrera por la falta de tiempo para reparar los daños. Vale remarcar que la FP3 de la Fórmula 1 estaba pautada inmediatamente después de esta cita.
*El brutal accidente en la curva 5 entre los pilotos de Prema
El inicio del fin de semana en el Circuito de Albert Park no fue el mejor. Colnaghi no pudo completar la única práctica libre debido a un problema mecánico en su monoplaza: a poco más de seis minutos del final, una falla en el motor generó humo en la parte trasera y lo obligó a detenerse tras salir de boxes. Finalizó esa sesión en el 15º lugar entre 30 competidores, con un tiempo de 1:35.495, a más de ocho décimas del líder, el estadounidense Ugo Ugochukwu, quien registró 1:34.607. Pese al contratiempo, Colnaghi dio 16 vueltas durante los 39 minutos que duró la tanda.
A pesar de las dificultades en la práctica, Colnaghi se repuso en la sesión de clasificación: logró ubicarse en la sexta posición, luego de marcar un tiempo de 1:34.547, apenas a 360 milésimas del francés Théophile Naël, quien se quedó con la pole con 1:34.187. El joven ítalo-argentino aseguró así una plaza de privilegio en la tercera fila para la carrera principal, clave en su objetivo de consolidarse como referente de la categoría. Sus compañeros Tuukka Taponen y Alessandro Giusti concluyeron en los puestos 14 y 16 respectivamente.
Mattia Colnaghi, hijo de padre italiano y madre argentina nacida en Chubut, fue claro en su objetivo para el fin de semana. “Me iré conforme de Melbourne si termino entre los siete primeros de la competencia principal del domingo”, expresó en diálogo con Infobae. Además, se mostró feliz de competir por la Argentina pese a no haber vivido nunca en el país. “Es un orgullo para mí. Nunca viví en Argentina, pero mi madre (Martina Bisio) es argentina y tengo mucha familia acá”, sostuvo.
La elección de la nacionalidad deportiva responde, además, a la numerosa presencia italiana en las principales categorías promocionales, donde figuran Matteo De Palo, Brando Badoer y Nicola Lacorte. Colnaghi consideró que “la superpoblación de pilotos italianos” también influyó en su decisión, abriéndole, según espera, mayores posibilidades de obtener apoyos de empresas nacionales e incrementar su base de seguidores en Argentina.
El joven, integrante del programa junior de Red Bull, remarcó cómo la presión en esta etapa resulta inevitable y necesaria. “Sé que estar en Red Bull me va a dar un poco más de presión, pero creo que es una cosa necesaria para llegar a la Fórmula 1 y para quedarse en la Fórmula 1”, explicó. De cara a su desempeño en Melbourne, subrayó: “Tengo que enfocarme mucho más allá de que estaré en el mismo lugar donde van a estar mis ídolos de la F1. Pero yo debo asumir mi compromiso”.
A pesar de que su presentación en la Sprint no se desarrolló de la mejor manera, Colnaghi tendrá revancha en la carrera principal del Gran Premio de Australia de la Fórmula 3, la cual está pautada para el sábado 7 de marzo a las 18:50 (hora argentina).
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