INTERNACIONAL
Lux Lindner: “Me interesa mostrar la opacidad en la estructura del poder”

“La Argentina no empieza con la independencia, sino con el contrabando”, afirma el artista Lux Lindner, mientras toma un café, en la antesala de la muestra Aduana del juicio final en el Museo Marco La Boca, la primera del país en “formato híbrido”, en la cual ingresó en el mundo de la realidad virtual a partir de sus dibujos arquitectónicos para crear un país ficcional, pero posible, enraizado en sus investigaciones -y su mirada- de la historia nacional.
En un encuentro con Infobae Cultura, Lindner explicó cómo su visión del contrabando como elemento constitutivo de la identidad argentina fue esencial para la creación de esta distopía: “Surge del concepto del argentino como contrabandista, que el contrabandismo es lo que le da forma a la sociedad”.
A lo largo de años, Lindner ha desarrollado una narrativa visual propia, inconfundible, en la que conjuga arquitecturas ficticias, como heredero de su guía estético Xul Solar. En ese desarrollo, “con el tiempo se fue armando una historia con esa arquitectura”, describe, aludiendo a cómo sus obras representan una especie de “storyboard” que ilustra la conexión entre el pasado colonial y la modernidad argentina.

Para Aduana del juicio final, curada por Clarisa Appendino y disponible hasta el 22 de junio, Lindner explicó que el ingreso a lo virtual fue algo “bastante natural,” ya que desde sus estudios en el Pratt Institute de EE.UU. tenía el deseo de explorar el mundo del 3D y la animación.
Durante casi dos años, trabajó junto al equipo de a A4E, bajo la dirección artística de Mariano Giraud, para transformar estas ideas en una realidad tangible y de las creaciones realizadas para el mundo virtual pasó a crear un cuerpo de obra físico en el real, que se despliega en la primera sala del espacio porteño.
A través de continuos ajustes y experimentación, desarrolló una narrativa que invita al espectador a recorrer un espacio lleno de simbolismo en un sistema que comenzó “como algo más sentimental,” hasta “centrarse en la idea del contrabando como motor cultural”.
— ¿Qué significa el contrabando para vos en un sentido más amplio dentro de tu obra?
— El contrabando no es solo un tema histórico, sino una “teoría,” un marco a través del cual visualizo y organizo mi trabajo. Es un elemento que continúa moldeando mis ideas y la forma en que las expreso.

— ¿Qué te motivó a explorar la historia argentina en tu obra?
— Cuando yo era muy chico, todavía seguían gobernando los militares; la historia argentina era lo más prohibido que había. No se podía hablar de nada. En mi casa, la historia europea era fácil de acceder, teníamos libros en inglés, francés, alemán, podíamos saber todo sobre la Segunda Guerra Mundial, pero de Argentina nada, no se podía hablar. Era peor que el sexo. Eso siempre me pareció interesante y raro, como misterioso.
En Argentina, hay un grado de secreto muy grande, una cosa sumergida. En otros países es claro quiénes tienen el poder, pero acá es diferente. Te llevás sorpresas. Esta opacidad en la estructura del poder me interesó profundamente. Es algo me interesa mostrar en mi obra.
—¿Cómo entendés que se desarrolla este concepto, el del contrabando, en nuestra historia?
—El concepto del argentino como contrabandista, que el contrabandismo es lo que le da forma a la sociedad es lo que me llevó a la creación de este escenario. Argentina, desde la época virreinal, estaba alejada de todo, era un lugar muy difícil de controlar. En sí, la existencia de Buenos Aires fue un accidente, nace casi como una gran aspiradora de dónde sacar toda esa riqueza, sin que los españoles invirtieran mucho.
Por otro lado, En Buenos Aires se estaba muy bien informado porque venía el contrabando, estaban los ingleses, los holandeses, los portugueses, que siempre estaban haciendo trapisondas en la zona del Uruguay. También no había grandes cosas para defender y, al mismo tiempo, los indios estaban muy cerca. Así que a 30, 40 kilómetros se terminaba el virreinato, y eso al mismo tiempo significaba que había que tener tratos con ellos. Había una cosa de intercambio muy fuerte. Lo interesante es que los españoles eran pocos e iban a necesitar de los indios para muchas cosas. Los indios se hicieron adictos a muchas cosas que les daban los españoles, los platos, el alcohol, el hacer cosas que ellos no producían, los tejidos, las alfombras.
Un caso muy interesante es que cuando fueron las primeras invasiones inglesas, el Cabildo de Buenos Aires estaba medio en problemas con las tribus y los indios entre ellos. Entonces, suspendieron los problemas que tenían entre ellos y la guerra con el Cabildo y ofrecieron una alianza contra los ingleses y mandaron una delegación de 12 caciques. Se pusieron de acuerdo 12 caciques con los españoles, con los criollos, que en evidentemente estaban asustados de que pudiera cambiar algo en Buenos Aires. Uno diría hoy que es como un síndrome de Estocolmo o lo que fuera, pero es justamente porque había mucho intercambio. Creo que la Argentina empieza en ese momento, no con la Independencia.

—En ese sentido, hay un dato que me parece paradigmático, pero que suele ser ignorado en la historiografía oficial del arte. El primer Museo Histórico se fundó en Paraná, luego con la caída de Urquiza se traslada a Buenos Aires y es el que conocemos hoy en Parque Lezama.
—Es que si vas a esa época, Entre Ríos era la provincia más rica, estaba mejor organizada que Buenos Aires. Entonces me di cuenta, comparando la iconografía de Rosas y de Urquiza, que había buenos artesanos, con mucha mejor terminación en Entre Ríos. Sin embargo, nadie se animaba a desafiar a Rosas porque tenía esa cosa tentacular. Era gran amigo de los ingleses y de los indios. Era el contrabandista perfecto. La Ciudad era un molinete por el que entraban y salían cosas, como solo había aduana en Buenos Aires. El famoso quilombo francés (NdR: Vuelta de Obligado) fue porque los franceses querían la libre navegación de los ríos y eso iba a requerir de distintas aduanas en distintos puntos. Y eso es lo que Rosas no quería ni a palos. Entonces se habla de la soberanía. Pero era por todo el negocio que se seguía controlado desde Buenos Aires. Él se perdía un terrible negocio.
— Claro, de hecho el Virreinato es lo último que se crea, sin contar la Patagonia, claro.
— Buenos Aires era un “cuatro de copas” que estaba muy bien informado porque venía mucho el contrabando. La ciudad no tenía un gran núcleo orgánico, sino que fue una oficina de España, un punto de salida. Tenían que sacar toda esa riqueza que estaba ahí, en el centro de América del Sur, de algún lado, por el Pacífico y eso era muy complicado y era más fácil sacarla a través del Río de la Plata. Este aislamiento llevó a una especie de necesidad de intercambio y adaptación, que creo, determinó muchas cosas en el carácter nacional.
Yo siempre digo que Buenos Aires es un poco como Múrmansk, que es la última ciudad que fundaron los zares antes de la Revolución Rusa. Es una ciudad que está muy cerca del Polo Norte y se fundó para tener un puerto que no tenga hielo. Pero la ciudad en sí no tenía ninguna razón de ser. No es que había un núcleo orgánico de algo, entonces el sentido de esto era una oficina. Esta oficina, que era de España, se pensó como salida. Pero bueno, al mismo tiempo, como era un lugar tan aislado, había otros poderes en pugna.

—A su vez, otras ciudades virreinales, más antiguas, nunca pudieron establecerse como centro, ¿por qué considerás que sucedió?
—Sí, Tucumán, Córdoba o Paraná, que se parecían más a ciudades españolas donde había una corte, una sociedad, no tenían un gran plan o no llegaron tenerlo para toda la Argentina. Roca, tucumano, y Sarmiento, sanjuanino, convencieron a todos que el plan de Buenos Aires era el de los que podían insertar a Argentina en un lugar planetario, un lugar de mierda. Pero tenían un plan claro. De hecho, el que más llegó a desafiar Rosas fue Urquiza y medio que se mimetizó, no es que llevó el poder a Paraná, Entre Ríos no se propuso como el centro de Argentina.
— ¿Existen conexiones idiosincráticas entre esa pre-Argentina histórica y la actual?
— Absolutamente. Todo lo que anda bien es secreto. Vivimos dentro de un subterfugio permanente. A quién le va bien no te enterás, porque ese se calla la boca. Eso es muy importante. Acá solo los perdedores hacen historia. Los ganadores se callan la boca. Porque si a la Argentina le fuera tan mal como se dice tendría que ver una guerra civil y no la hay.
Este subterfugio tiene raíces históricas; en ese sentido, el contrabando y la clandestinidad tienen una presencia constante. Lo que anda bien se hace callando, un principio que sigue vigente. El contrabando termina siendo algo que todo el mundo sabe que existe, pero que no está en evidencia. En cierto sentido, vivimos en un subterfugio permanente y eso es algo que quise reflejar en mi obra. En Argentina no se sabe quién manda.

— Quizás el que gana se calla, porque justamente, como planteás, en el que gana hay algo de contrabandista.
— Exactamente. Es que haciendo las cosas por derecha te morís de hambre. Es como que eso es una cosa muy burocrática que es imposible de cumplir. ¿Entonces qué es eso?
— ¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?
— Estoy con varios proyectos. Uno de ellos es desarrollar una teoría más estructurada sobre el contrabandismo en Argentina. Quiero sacar un libro que presente la teoría del contrabando como ciencia. Para esto, tengo que ordenar mucha información y escribir.
— ¿Cómo planeás avanzar con esta investigación y escritura?
— Necesito tres meses de tranquilidad, lo cual es complicado. Hay muchas investigaciones y datos sueltos que hice, mucho de antropología también, pero lo hice de manera más salvaje, más perdida. Ahora quiero darles un cuerpo más firme con el tema de contrabandismo, encontrar un cauce para organizar más que ponerme a escribir.
*“Aduana del juicio final” de Lux Lindner, en el Museo Marco La Boca, Av. Almirante Brown 1031, La Boca, hasta el 22 de junio. De miércoles a domingos de 11 a 19 hs. Entradas: Estudiantes $400, Residentes $800, Mercosur $1500, Resto del Mundo $2500. Vecinos/as de La Boca, menores de 5 años, personas con discapacidad, jubiladas/os: sin cargo.
INTERNACIONAL
Ella fue la que enfureció, aterrorizó y moldeó a Arundhati Roy

A la larga y sonora lista de madres difíciles de la literatura —la Sra. Bennet; Joan Crawford; Rose Hovick; ¡vaya, Medea!—, ahora añadamos a Mary Roy. A la Sra. Roy, a ustedes. Y, lo más revelador, a su propia hija.
Esa hija es Arundhati Roy: la autora y activista india que irrumpió en la lista de los más vendidos en 1997 y ganó un Premio Booker a los 36 años por su primera novela, El Dios de las Pequeñas Cosas, la brillante historia de una familia atribulada. Su segunda novela, de mayor tinte político, El Ministerio de la Máxima Felicidad, se publicó 20 años después, tras numerosos libros de no ficción.
Esperemos que las nuevas memorias de Roy, Mother Mary Comes to Me, no sean la piedra angular de esta carrera poco convencional (estudió arquitectura y también escribió y actuó en películas), pero ciertamente es una piedra angular: sólida y pulida en su descripción de una monstruosidad fundacional.
Aunque carecía de riquezas materiales, la majestuosa Mary Roy emerge de estas páginas como una madre imperiosa y volátil, una “gánster” similar al famoso Roy de la televisión, Logan, de Succession: lanzando vajilla, profiriendo insultos y golpeando a su hijo, Lalith, por unas calificaciones mediocres, con una regla de madera hasta romperla. Él creció y prosperó como un extrovertido magnate de la pescadería, pero hasta el día de hoy su hermana, alabada por sus excelentes calificaciones, encuentra un poco incómoda la fama.

“Cuando me brindan o me aplauden, siempre siento que alguien más, alguien tranquilo, está siendo golpeado en la otra habitación”, escribe, y —asintiendo con la cabeza hacia su bien establecida conciencia social— “si te detienes a pensarlo, es cierto, alguien lo está siendo”.
La Sra. Roy falleció en 2022 a los 88 años. Aquejada de un asma terrible, en sus últimos años siempre la seguía un “súbdito asustado que llevaba su inhalador para el asma, como si fuera una corona o un cetro”. No solo prohibió las perchas de alambre; le contó a Arundhati (de soltera Susanna) que había intentado abortarla con una. Y como eso no funcionó, deseó haber abandonado a su hijo, “una piedra de molino al cuello”, en un orfanato.
“¡Fuera!” era un edicto frecuente, desde casa o en el coche. “¡Perra!”, exclamó Mary después de que Susanna, de 9 años, colgara accidentalmente su nuevo teléfono de baquelita durante una conversación.
Cuatro años después, la niña regresó a casa de un internado militar y encontró a su amada pastora alsaciana, Dido, llamada así por la reina de Cartago en la obra de Christopher Marlowe, muerta a tiros. El delito: aparearse con un perro callejero.
Veamos los puntos fuertes de este personaje complejo. Su Waystar Royco fue Pallikoodam, la renombrada escuela que fundó en un antiguo Rotary Club de Kottayam en 1967. Colaboró con un misionero cristiano, quien se marchó rápidamente tras la llegada de profesores de Bharatanatyam, una forma de danza clásica india (“pagano, anticristiano e inaceptable”, resopló el misionero). El intelecto de Mary era amplio y generoso: le contaba a su hija sobre los conflictos mundiales, leía a Rudyard Kipling y cantaba Ol’ Man River.
Tras reconstruir las nuevas instalaciones de la escuela en un terreno de tres acres, finalmente persuadió a la Corte Suprema de su país para que anulara una sentencia contra los estudiantes que interpretaban la ópera rock de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice, Jesucristo Superstar. Ya había presentado una demanda con éxito contra una ley que negaba a las hijas los derechos sobre la propiedad de su padre.

El patriarcado le falló a María. Su propio padre, un elegante entomólogo del gobierno imperial, también había sido violento; en una ocasión, le partió el cuero cabelludo a su esposa, una violinista consumada, con un jarrón de latón y le destrozó el instrumento. El hermano de María, G. Isaac, fue becario Rhodes y fundó una fábrica de encurtidos; su gusto por las mujeres jóvenes inspiró a María a llamarlo Humbert Humbert.
Se casó con el primer hombre que pudo para huir de su familia de origen, y resultó ser un alcohólico ausente, así que se divorció de él, pero conservó el apellido. Micky Roy era hijo de un boxeador, cuyo encanto irresponsable, cuando aparece, tiene un toque de Johnny Nolan, el camarero cantante de Un árbol crece en Brooklyn.
Estos familiares y sus dinámicas se describen con extraordinaria precisión, hasta llegar a las grotescas historias rabelesianas del cuidado de ancianos, con su madre usando un timbre de llamada junto con sus gafas de sol Christian Dior. También lo es la inevitable despedida de Arundhati, quien se reinventa con la ayuda de Janis Joplin y los Beatles (nótese el título del libro), mientras “literalmente vive del aire”.
La inspiración significa respirar, algo que para Mary Roy siempre fue un esfuerzo. Su hija compara el proceso de escribir El Dios de las Pequeñas Cosas, que contenía algunos elementos autobiográficos, con “esculpir humo”. Pero sus descripciones de la defensa pública —contra las pruebas nucleares, las presas, las violaciones en grupo— llegan aquí más como tormentas de polvo: acontecimientos urgentes e impresionantes que perturban el microclima de este libro.
El dinero y su moralidad son consideraciones constantes en Mother Mary Comes to Me. Tras una infancia de abusos y privaciones materiales, Roy nada en dinero y crea una fundación benéfica para lidiar con los excesos: “mis locas regalías”.
Ingresando a su padre en un centro de rehabilitación: “¡Gracias a Dios por las regalías!”. Su hermoso apartamento en Delhi: “Mi casa de la realeza, comprada íntegramente con las ganancias de la literatura. Un lugar peligroso para mí … Uno del que nadie puede obligarme a salir. De vez en cuando beso las paredes y levanto una copa y un dedo medio a mis críticos, que parecen pensar que para escribir y decir lo que digo debo vivir una vida de pobreza falsa y autoinfligida”.
Puedes ver a Mary en ese dedo medio, pero ella también puso el Roy en “realeza”.
Fuente: The New York Times
INTERNACIONAL
Fragancias antiguas, tarjetas sensoriales y el aroma del más allá: cómo la arqueología biomolecular transforma los museos de Europa

La arqueología biomolecular revolucionó la manera en que los museos de Europa propusieron a sus visitantes descubrir la historia. Gracias a esta disciplina, se identificaron compuestos aromáticos conservados en objetos antiguos, lo que permitió reconstruir fragancias que acompañaron prácticas rituales, medicinales o cotidianas de civilizaciones como el Antiguo Egipto.
El equipo interdisciplinario liderado por Barbara Huber, del Max Planck Institute of Geoanthropology y la Universidad de Tubinga, desarrolló un método para traducir datos biomoleculares en experiencias sensoriales accesibles para el público, según informó la Max Planck Society.
Los avances en el análisis de compuestos orgánicos volátiles y metabolitos olorosos permitieron detectar y caracterizar aromas que, hasta hace poco, se creían perdidos en el tiempo. Técnicas como la cromatografía de gases y la olfatometría científica revelaron las huellas de perfumes, resinas y ungüentos en artefactos arqueológicos, lo que abrió nuevas vías para comprender rituales, comercio de especias, recetas de embalsamamiento y hábitos de higiene y cosmética de sociedades pasadas.
La arqueología biomolecular no solo aportó una dimensión inédita al estudio del patrimonio, sino que también impulsó la llamada museología olfativa. Esta práctica, aún joven, exploró cómo el sentido del olfato enriqueció la interpretación del patrimonio y favoreció la inclusión, la accesibilidad y la participación de públicos diversos.

El equipo de Huber, que integraron la consultora en relatos olfativos Sofia Collette Ehrich y la perfumista Carole Calvez, tradujo hallazgos de laboratorio en fragancias históricas, afrontando el desafío de equilibrar el rigor científico y la creatividad perfumista.
“El verdadero reto está en imaginar el aroma como un todo”, explicó Calvez, quien subrayó que, aunque los datos biomoleculares aportaron pistas fundamentales, correspondió al perfumista crear una experiencia olfativa integral.
La materialización de estos descubrimientos tomó forma en dos recursos principales: la tarjeta aromática portátil y la estación olfativa fija. La primera incorporó la fragancia al papel mediante impresión aromática, lo que permitió a los visitantes interactuar directamente con el olor asociado a un objeto o proceso histórico y llevarse la experiencia fuera del museo, propiciando la reflexión en nuevos entornos.
La segunda integró el aroma en la escenografía expositiva, permitió la participación simultánea de varios asistentes y favoreció una vivencia colectiva. Ambas soluciones requirieron una cuidadosa colaboración entre curadores y perfumistas para garantizar la seguridad, la estabilidad y la eficacia de la experiencia sensorial durante toda la exposición.

Un caso emblemático fue el “Aroma del Más Allá”, una reproducción olfativa basada en el análisis biomolecular de un ungüento de momificación egipcio de hace 3.500 años. La fórmula se inspiró en los restos hallados en vasijas canópicas pertenecientes a la Dama Senetnay, conservadas en el Museo August Kestner de Hannover.
La tarjeta aromática con este aroma se distribuyó en visitas guiadas, talleres, clases universitarias y seminarios, mientras que una estación olfativa fija se incorporó a la exposición Ancient Egypt–Obsessed with Life en el Moesgaard Museum de Aarhus, Dinamarca. Los curadores Christian E. Loeben y Ulrike Dubiel señalaron que “el aroma ofrece una nueva visión sobre la momificación, dejando atrás los clichés de terror para comprender las verdaderas motivaciones de la época”.
El impacto de estas innovaciones resultó notable: encuestas entre visitantes del Museo August Kestner revelaron que la integración del olfato generó una conexión más íntima e inmersiva con el pasado. La mayoría de los visitantes indicó que nunca experimentó el uso de aromas en un museo y que esta dimensión sensorial propició una mayor reflexión y diálogo.
La perfumista diseñó una fragancia con un tono hedónico moderadamente agradable, en concordancia con la realidad histórica de los materiales aromáticos empleados en el embalsamamiento, y para asegurar la accesibilidad del público general.

En el ámbito museístico, la colaboración interdisciplinaria aportó nuevas competencias y exigió un replanteamiento del diseño expositivo. La integración del olfato amplió los criterios de accesibilidad, benefició especialmente a personas neurodiversas y con discapacidades.
Además, la circulación internacional de las tarjetas aromáticas demostró que el aroma funcionó como un medio eficaz de transferencia de conocimiento, alcanzando instituciones, estudiantes, periodistas y artistas fuera del entorno museístico tradicional.
El proyecto, financiado por la Max Planck Society y la Joachim Herz Foundation, también puso de relieve la importancia de la documentación rigurosa y la reflexión ética en la reconstrucción de aromas históricos. Las decisiones sobre autenticidad, seguridad y sostenibilidad se tomaron considerando tanto las limitaciones científicas como las sensibilidades culturales y ambientales.
Asimismo, los materiales empleados cumplieron con las normas internacionales para el uso público, ya que muchos ingredientes originales hoy son endémicos, tóxicos o no pueden obtenerse de manera responsable.
De cara al futuro, los investigadores consideraron que la integración de recursos sensoriales como el olfato permitirá a los visitantes aproximarse de manera más personal y multisensorial a los entornos y costumbres de las civilizaciones antiguas.
La arqueología biomolecular, combinada con un diseño museológico cuidadoso, ofreció la posibilidad de experimentar la historia a través de todos los sentidos y de fomentar una comprensión más rica y participativa del patrimonio cultural.
El sentido del olfato emergió como herramienta decisiva para transformar la vivencia museística, abrió caminos hacia una arqueología verdaderamente multisensorial y accesible para públicos diversos.
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INTERNACIONAL
La Justicia de Hong Kong condenó al magnate de medios Jimmy Lai a 20 años de prisión por delitos contra la seguridad nacional

Un tribunal de Hong Kong condenó el lunes al magnate de los medios pro democracia Jimmy Lai a 20 años de prisión por delitos contra la seguridad nacional, en la pena más severa dictada bajo la legislación impuesta por Beijing. Grupos de derechos humanos calificaron el castigo como “efectivamente una sentencia de muerte” y lo señalaron como un símbolo del deterioro de la libertad de prensa en la ciudad.
El fundador de 78 años del desaparecido periódico Apple Daily fue declarado culpable en diciembre de dos cargos de colusión extranjera en virtud de la ley de seguridad nacional, así como de un cargo de publicación sediciosa. La sentencia supera el récord previo de 10 años de prisión impuesto al jurista Benny Tai en 2024.
En un documento resumido, los jueces explicaron que decidieron imponer una pena de 20 años de prisión “después de considerar la conducta criminal seria y grave de Lai”. Dos de esos años se superponen con la condena actual del empresario, lo que implica que cumplirá 18 años adicionales, según escribieron los magistrados.
Lai, encarcelado desde 2020, permaneció impasible en el banquillo de los acusados durante la lectura del fallo, según comprobó un periodista de la AFP presente en la sala. Cuando los agentes lo retiraron del tribunal, saludó solemnemente a las personas en la galería pública, entre ellas su esposa Teresa, el ex obispo de Hong Kong, el cardenal Joseph Zen, y antiguos periodistas de Apple Daily.
Su abogado defensor, Robert Pang, se negó a comentar si presentará una apelación, un recurso que puede interponerse dentro de los próximos 28 días. Consultado sobre si la sentencia coincidía con lo previsto, Pang respondió a la AFP: “En estos tiempos no sé qué esperar”.
Teresa Lai mantuvo un gesto sombrío durante la audiencia y no hizo comentarios al salir del tribunal. La familia expresó su rechazo en un comunicado. “Condenar a mi padre a esta draconiana pena de prisión es devastador para nuestra familia y pone en peligro la vida de mi padre”, afirmó el hijo del magnate, Sébastien. Su hija Claire calificó el castigo como una “sentencia desgarradoramente cruel” debido al deterioro de su salud en prisión y advirtió que, si se cumple, “morirá como un mártir tras las rejas”.
Organizaciones de derechos humanos también criticaron la decisión. Elaine Pearson, directora para Asia de Human Rights Watch, declaró en un comunicado: “La dura sentencia de 20 años contra Jimmy Lai, de 78 años, es en realidad una sentencia de muerte. Una sentencia de esta magnitud es cruel y profundamente injusta”.
Amnistía Internacional describió el caso como “otro hito sombrío en la transformación de Hong Kong de una ciudad gobernada por el estado de derecho a una ciudad gobernada por el miedo”. Jodie Ginsberg, directora ejecutiva del Comité para la Protección de los Periodistas, sostuvo que “la atroz decisión de hoy es el último clavo en el ataúd de la libertad de prensa en Hong Kong”.
El primer ministro británico, Keir Starmer, planteó con anterioridad el caso de Lai, ciudadano británico, durante una reunión con el líder del régimen chino Xi Jinping en Beijing el mes pasado. El presidente estadounidense, Donald Trump, también pidió su liberación.
Beijing rechazó las críticas por considerar que difaman el sistema judicial de Hong Kong. Las autoridades locales sostienen que el caso de Lai “no tiene nada que ver con la libertad de expresión y de prensa”.

Decenas de ex empleados de Apple Daily y otras personas hicieron cola durante la noche frente al tribunal de West Kowloon para conseguir un lugar en la audiencia. Periodistas se concentraron en los alrededores del edificio. La policía desplegó decenas de agentes, un vehículo blindado y un camión de desactivación de bombas en la zona.
“Creo que esto equivale a condenar a Lai a cadena perpetua”, declaró a la AFP Lam Ying-kit, un ex profesor de historia de unos 50 años que asistió al tribunal.
Los partidarios del empresario, sus hijos, sus abogados y organizaciones de derechos humanos expresaron preocupación por el deterioro de su salud en prisión. Los fiscales señalaron que Lai solicitó el régimen de aislamiento para evitar el acoso, mientras que las autoridades sostienen que recibe atención “adecuada”.
Lai fue procesado bajo la ley de seguridad nacional impuesta por China en 2020 tras las masivas protestas a favor de la democracia en el centro financiero asiático. Apple Daily cerró en 2021 después de redadas policiales contra la redacción.
(Con información de AFP)
Asia / Pacific
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