POLITICA
Un déjà vu ingrato en el debut de la nueva temporada

El lunes fue un día crucial. El Gobierno había anunciado que modificaría el esquema cambiario, y la reacción inicial del mercado había sido positiva. Terminaba la jornada y en la Casa Rosada había una sensación de optimismo. Pero al anochecer se decidió activar una bomba racimo. Quizás fue la traición del entusiasmo. Estaba escondida en la nueva versión del presupuesto que partió de la Secretaría Legal y Técnica y aterrizó en la Cámara de Diputados, ante el desconocimiento de gobernadores y legisladores. Se incluía allí la derogación de las leyes de financiamiento universitario y de servicios de discapacidad, que habían sido aprobadas por amplia mayoría, e insistidas hace dos meses tras el veto del Presidente.
El explosivo estalló el martes en la reunión de comisión y sus esquirlas impactaron con fuerza en la sesión del día siguiente y se desparramaron sobre el Senado, que debió postergar hasta febrero la reforma laboral, a pesar de que la protesta de la CGT de ese día en la Plaza de Mayo se había transformado en una inocultable expresión de grisura.
El tema se había discutido con total sigilo en el seno del Gabinete tres días antes. Luis Caputo consideraba vital eliminar esas dos leyes para lograr equilibrio fiscal. El que llevó la voz cantante internamente fue Santiago Caputo, como expresión de una directiva expresa de Javier Milei, quien siempre es el más duro a la hora de eliminar gastos.
Hubo objeciones internas a esa propuesta. La más explícita fue la de Patricia Bullrich, quien entendía que la iniciativa pondría en situación incómoda a legisladores que hace dos meses ya se pronunciaron sobre esos temas. También Diego Santilli hizo advertencias, a partir de la percepción que recogía entre los gobernadores. Ninguno quería ruidos que alteraran el cronograma que se habían trazado para el cierre del año. Intuían que el precario acuerdo que se había logrado hasta entonces sería quebrado por esa vuelta de rosca inconsulta.
Cuando se activó el dispositivo oculto, se dispararon varios procesos que terminaron condenando el capítulo XI, donde estaban contenidas las dos derogaciones, y tiñendo la media sanción del presupuesto de un clima de derrota que no debería haber tenido. Al final de cuentas era el primer proyecto que el Gobierno lograba aprobar en el Congreso en meses, y el primer presupuesto que conseguía progresar.
El problema fue el exceso de expectativas previas. Se suponía que el triunfo electoral de octubre, más los realineamientos posteriores a favor del oficialismo, le permitirían a LLA tener un territorio legislativo a disposición. Pero las matemáticas son crueles con las ilusiones.
Algunos gobernadores, como Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil, advirtieron rápidamente que su acompañamiento en general no incluiría el capítulo de la polémica. Pero el problema fue más profundo: hubo varios legisladores que se desacoplaron de sus gobernadores y no respondieron a sus pedidos, porque no estaban dispuestos a pagar el costo de votar contra discapacitados y docentes. Es parte del proceso de hiperfragmentación de la política argentina.
Al chaqueño Leandro Zdero se le corrió el diputado Gerardo Cipolini, al correntino Juan Pablo Valdés se le movió Diógenes González, el salteño Gustavo Sáenz no pudo torcer a Bernardo Biella. “Al Gobierno le cuesta entender que no alcanza con acordar con los gobernadores para sumar en bloque a todos sus legisladores. Los diputados también tienen su juego”, reconocían después en el oficialismo.
A eso se sumaron los errores de cálculo y los problemas en la contabilidad libertaria. Como si se tratara de un déjà vu de las tortuosas sesiones previas a la elección, otra vez el oficialismo confió en contar con una mayoría exigua, que a la hora de la definición se le esfumó.
En el propio bloque de LLA se sorprendieron al ver que perdían la votación del capítulo XI, incluyendo Martín Menem. Al no esperar ese resultado, no hubo capacidad de maniobra para pedir un cuarto intermedio o negociar algún tipo de modificación que salvara la situación. La frontalidad con la que el oficialismo enfila hacia las derrotas legislativas combina riesgosamente el heroísmo con la impericia.
Uno de los diputados importantes del bloque describió el clima en el recinto: “No entendíamos lo que pasaba. Estábamos seguros de que se aprobaba, por eso nos quedamos sorprendidos. Incluso los peronistas, que estaban muertos en la sesión, resucitaron como si hubiesen liberado a Cristina. Fue un baño de realidad muy dura. No pudimos sacar el presupuesto que queríamos cuando estamos en nuestro mejor momento político”.
Quizás hubo desatención a dos advertencias previas que se habían producido. La primera, a la hora de formar el quorum. Eran las 14.29 y faltaba un minuto para que expirara el plazo de espera, cuando Nicolás Massot, hoy más opositor que aliado, se sentó para ayudar al Gobierno a tener presupuesto porque el tablero marcaba 126, un diputado menos de lo requerido.
Manuel Cortina
Ese susto quedó superado después, cuando se aprobó una idea pergeñada por Menem para votar por capítulos y no por artículos. La lógica fue incluir otros temas en el mismo capítulo XI (promesas de fondos para CABA, reducción de subsidios al gas en las zonas frías del país, beneficios a Edenor y Edesur) para sumar compromisos. La lógica maximalista que promueve Milei: ante un desafío, redoblar la apuesta.
La segunda advertencia se evidenció al momento de la votación en general del presupuesto, que sumó 132 votos a favor, es decir sólo tres por sobre el mínimo que garantiza la aprobación. Estaban justos los números y no hubo capacidad de rectificación.
Menem confiaba en sus diálogos previos y en una carta que guardó en secreto para el final de la sesión: una silla en la AGN para los gobernadores del norte, una sorpresa de la que no estaban enterados ni siquiera en el propio bloque de LLA. Como si fueran Ángel Di María y los directivos de Rosario Central, de pronto aparecieron detrás del cortinado para jurar la libertaria Mónica Almada, el kirchnerista Juan Forlón y Pamela Calletti, que responde al gobernador salteño, Gustavo Sáenz, los propuestos para la Auditoría.
Eran ya las 3 de la mañana y la escena expuso el reconocible aroma de lo sinuoso. Cristian Ritondo sintió el peso de una traición y la relación con el Pro sufrió otro cimbronazo. También hubo quejas radicales. Allí quedaron lágrimas para secar si el oficialismo quiere seguir contando con sus aliados naturales.
Es evidente que el Gobierno tiene una dificultad muy profunda de interlocución que no pasa por los actores a cargo de las negociaciones. Antes el problema eran los cruces internos entre las gestiones de Santiago Caputo y Martín Menem. Esta vez no ocurrió eso porque el asesor no intervino. Está Santilli y ya no el desangrado Guillermo Francos. En el Senado quien talla ahora es Patricia Bullich.
Pero hay algo más de fondo, que viene de arrastre desde el principio de la gestión, que es la incapacidad para establecer acuerdos firmes, que permitan un tránsito fluido entre la palabra y los hechos. “No saben vincularse en forma franca, generar confianza. Lo hacen siempre con prejuicios, como cumpliendo, incluso cuando entran en el juego de hacer concesiones. Se les nota que no están convencidos”, describe un interlocutor habitual de los negociadores del Gobierno, que le atribuye una relevancia especial a los factores emocionales y al carácter de diferenciación con la política tradicional que quieren mostrar los libertarios en sus diálogos y negociaciones.
Santilli intentó reparar esos déficits con su estilo empático y su locuacidad, pero en el último tramo se quedó sin sustentos materiales para apuntalar su gentileza, más allá de los ATN, la ley de glaciares y las concesiones mineras. Del otro lado hay actores que esperaban algo más para olvidar los destratos del pasado, o que al menos usaron esa excusa para su beneficio.
Aparecieron dudas en el Gobierno sobre la confiabilidad de los gobernadores norteños, a quienes se buscó privilegiar por sobre los mandatarios que construyeron Provincias Unidas, un bloque que hoy emerge más contestatario.
En definitiva, la señal más defectuosa que dejó el episodio de esta semana es que otra vez apareció un cono de sombras sobre la capacidad del Gobierno para gestionar la política, aún en situaciones extremadamente favorables. Que no pudo o no supo traducir el triunfo electoral en una aprobación límpida de su presupuesto, el preámbulo de las reformas que aspira a sancionar. Que aun siendo la primera minoría le afectan los mismos síndromes que cuando eran una treintena de montañeses tratando de entender las dinámicas del Congreso.
La confusión del diputado libertario Lisandro Almirón, quien en plena sesión enumeró una serie de obras públicas que se harían con el presupuesto, cuando en realidad estaba leyendo el dictamen de la oposición, fue un retrato inigualable de esas limitaciones.
La primera reacción de Milei fue el enojo y por eso en la mañana del jueves dejó trascender que así como estaba, el presupuesto no le servía y que evaluaba vetar el proyecto. ¿Qué vetaría; todo el presupuesto que él mismo había impulsado? En realidad lo que quería eliminar era el capítulo XI, que ya no estaba en el texto.
A la tarde se realizó una reunión urgente de la mesa política para analizar la situación. Allí volvieron a emerger las diferencias, con un sector que propiciaba la reintroducción de las derogaciones de las dos leyes, y otro que planteaba que insistir con esa idea haría implosionar todo el presupuesto. “Los radicales, los de Pro y los provinciales aliados nos hicieron saber que de ningún modo van a acompañar si insistimos con el texto original”, describió un integrante del bloque LLA del Senado.
De allí no salió una definición clara. El viernes Bullrich y el presidente de la comisión de Presupuesto, Ezequiel Atauche, avanzaron con el dictamen, sin las derogaciones. Sin embargo, incluso cuando ya estaban en la reunión de comisión, siguieron recibiendo mensajes de la Casa Rosada para insistir con el capítulo que se había excluido.
Fue otro día de confusión profunda en el campamento libertario. Por primera vez tras el triunfo electoral reemergían esos estados de desconcierto que tanto habían influido en los meses previos de incertidumbre. La certeza es un bien esquivo en el universo oficialista. “A veces en el Ejecutivo creen que todo se puede lograr presionando y empujando, pero hay cosas que no salen así, acá hay que trabajar de otro modo”, se quejan uno de los interlocutores.
En la tarde del viernes se hizo otra reunión de la mesa política para tratar de ordenar el tablero, siempre en la oficina de Manuel Adorni, quien actúa de coordinador, pero sobre todo de representante de Karina Milei, curiosamente ausente en los dos cónclaves.
Allí, con la inusual participación de Luis Caputo (según relataron testigos, no fue intransigente con las derogaciones, porque tampoco quiere generar un ruido político que afecte al mercado en la previa a la cancelación de deuda de enero), se volvió a debatir cómo seguir con el presupuesto. Pero no hubo consenso.
Reapareció la idea de incorporar las derogaciones en el debate en el recinto, pese a las resistencias. Se habló sin precisiones de encontrar alternativas en la semana que queda hasta la sesión del próximo viernes. También de hacer modificaciones vía decretos presidenciales una vez que se haya convertido en ley.
El nudo del problema es lógicamente fiscal. Los duros aseguran que, con las derogaciones, el balance del presupuesto es deficitario, y que ese tema hay que resolverlo porque si no van a empezar a caer demandas judiciales contra el jefe de Gabinete, porque hoy no se están ejecutando las partidas dispuestas en esas leyes. Los dialoguistas, en cambio, entienden que se pueden buscar compensaciones parciales y que fue un error agitar la tensión con docentes, médicos y familias de discapacitados cuando esos temas se estaban resolviendo por otras vías.
También hay una dimensión simbólica, que tiene que ver con las señales que perciben los actores externos, los mercados, el FMI, Washington. Y en este plano, el resultado no fue malo para el Gobierno. La suba de bonos, la calma del dólar y la baja del riesgo país parecieron demostrar que hubo una lectura más general de la sanción del presupuesto, sin tanta atención al capítulo frustrado; como si se hubiese valorado más el avance de una ley que en los dos primeros años no se había logrado aprobar.
También influyó mucho en ese clima favorable la distensión que generó la modificación en las bandas cambiarias y la promesa de acumular más reservas. Ya no había más margen de dilación con el FMI. Al mismo tiempo el silencio de EE.UU. se estaba empezando a notar y la salida al mercado de la semana pasada había demostrado limitaciones. Era hora de revisar el esquema. Es una señal de pragmatismo valorada entre los operadores, aunque vuelve a demostrar que en el plano cambiario el Gobierno oscila mucho más que en el aspecto fiscal y que no puede ofrecer las mismas garantías de sustentabilidad.
El debut en la nueva temporada no resultó el éxito que se esperaba, pero el Gobierno sigue teniendo a disposición condiciones objetivas muy favorables para repuntar en los próximos exámenes. El traspié de esta semana en todo caso actuó como un recordatorio de que la victoria electoral no le garantiza una marcha triunfal hacia sus objetivos. Milei debe evitar que se instale prematuramente la sensación de que perdió la capacidad de impulsar leyes o de avanzar con su programa. Lo padeció durante una parte importante del año. Hoy sería un déjà vu ingrato.
Jorge Liotti,Conforme a
POLITICA
La Corte interviene en el escándalo de la AFA y fuerza la salida de jueces y fiscales

En medio de un creciente escándalo que salpica al fútbol argentino, la Corte Suprema comenzó a mover fichas para que jueces y fiscales abandonen sus cargos en organismos vinculados a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
La señal, aunque no formalizada en una resolución directa del máximo tribunal nacional, ya tuvo efectos concretos: varios magistrados iniciaron su salida de estructuras clave dentro de la entidad.
La presión se da en paralelo a causas judiciales que tienen en la mira al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, y al tesorero Pablo Toviggino, quienes enfrentan acusaciones vinculadas a presuntas maniobras con fondos millonarios correspondientes a aportes jubilatorios e impositivos.
Según trascendió, tres camaristas federales —Diego Barroetaveña, Juan Ignacio Pérez Cursi y Néstor Barral— dejaron sus posiciones en tribunales internos de la AFA tras recibir “sugerencias” provenientes del entorno de la Corte. En algunos casos, incluso, hubo contactos directos.
Corrupción en la AFA: citaron a indagatoria al titular de Sur Finanzas
La preocupación dentro del Poder Judicial radica en un posible conflicto de intereses: muchos de estos funcionarios cumplen roles en organismos disciplinarios del fútbol mientras, al mismo tiempo, podrían intervenir en causas que involucran a dirigentes de la propia asociación.
“Acá todos ganamos el Oscar por fingir demencia. A los camaristas federales les recordaron que, quizá más temprano que tarde, los avances y derivaciones de las varias causas que enfurecen al Chiqui y a Pablo (Toviggino), los iban a involucrar en su trabajo como magistrados. Pero ninguno es boludo o tan boludo: por un lado todos sabemos lo que correspondería hacer, que es irnos de la AFA. Pero estamos a dos meses del Mundial y los pasajes a Miami y Nueva York ya están emitidos. Lo único que nos faltan son las entradas”, deslizó con ironía un alto funcionario judicial en diálogo con Clarín, que también integra la estructura de la entidad.
El entramado entre Justicia y fútbol no es nuevo, pero en este contexto vuelve a quedar bajo la lupa. En los tribunales de Disciplina y Ética de la AFA conviven jueces, fiscales y abogados con peso propio en Comodoro Py, lo que alimenta sospechas sobre vínculos cruzados y posibles zonas grises en la toma de decisiones.
En paralelo, la Suprema Corte bonaerense avanzó con una resolución que refuerza esa línea: recordó que los integrantes del Poder Judicial provincial tienen prohibido ocupar cargos en asociaciones deportivas, en un claro intento por marcar límites institucionales.
Mientras tanto, el clima dentro de la AFA se vuelve cada vez más tenso. No se descartan nuevas renuncias en los próximos días, especialmente entre aquellos funcionarios que buscan evitar quedar expuestos ante el avance de las investigaciones.
El trasfondo de la disputa también incluye cambios en el estatuto de la entidad impulsados en los últimos meses, que consolidaron el poder de la actual conducción y ampliaron su margen de maniobra. En ese esquema, la figura de Tapia y su alianza con Toviggino —bautizada internamente como “el Audi TT”— aparece como el eje de un modelo que hoy enfrenta su momento más delicado.
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AFA,Claudio Tapia,Corte Suprema,Pablo Toviggino
POLITICA
Javier Milei volvió a la carga contra la prensa y retroalimentó insultos y descalificaciones de sus seguidores

El presidente Javier Milei utilizó este domingo su cuenta de la red social X (anteriormente, Twitter) para publicar una serie de mensajes contra la prensa, que incluyeron insultos y descalificaciones. Las frases que utilizó fueron desde “basuras inmundas”, para caracterizar a trabajadores de prensa, hasta “asociación ilícita”, para referirse a la actividad periodística.
Además de las opiniones propias, el jefe del Estado reprodujo ataques de sus seguidores en la red social.
La trama de los créditos del Banco Nación otorgados a funcionarios y de la red de noticias falsas para desprestigiar al gobierno libertario que habría financiado Rusia fueron los principales disparadores de la bronca presidencial, aunque Milei también utilizó otros temas para confrontar, como notas de repercusiones sobre una entrevista que brindó a un medio español o titulares de la edición dominical con los que no estaba de acuerdo.
“A ver… Acto 1: periodista mezcla de operador e imbécil publica datos de créditos. Acto 2: periodista corrupto (con el aval de los medios que trabaja) toma la noticia y mete gráfico para esparcir mentiras y opereta. Acto 3: se cae la mentira y basuras 1 y 2 aceptan el error. Acto 4: periodista operador corrupto a pesar de esto (3) publica nota sobre el tema. Acto 5: su medio estafador (4) hasta le otorga lugar en la tapa ¿Cómo se llama la obra? Está claro que el problema no es solo las basuras inmundas que la van de periodistas. El tema alcanza a los editores y a los dueños del medio. Es una asociación ilícita», escribió Milei en uno de sus mensajes de la jornada.
“Habría que avisarle a este operador y mentiroso inmundo que días atrás en España (país del periodista que hizo la nota) surgió la información del sabotaje. Claro puede que crea que todos los periodistas son basuras como él. Pero bueno, no pidas peras al olmo. Fin”, señaló, al confrontar con lo publicado en un artículo de Clarín en el que se informaba sobre dichos del Presidente contra la vicepresidenta Victoria Villarruel, en una entrevista con el medio español El Debate.
Este domingo, Milei publicó una nota de opinión en el diario Clarín titulada “Adam Smith, padre de la economía” (en el marco de los 250 años de la publicación de La Riqueza de las Naciones, libro insignia del economista liberal) y la difundió en su cuenta de X, en la que también republicó mensajes de sus seguidores que recomendaban su lectura. Algunos de ellos son trabajadores de prensa, como Gabriel Anello, uno de los conductores televisivos y radiales que más veces lo entrevistaron. “Es obligatoria la lectura de este escrito”, señaló Anello en el mensaje que reprodujo Milei.
El Presidente mantiene como mensaje fijado en su perfil de X una extensa crítica contra el Grupo Clarín. En esa publicación fijada, califica de “La gran estafa argentina” al grupo empresario, del que subraya “el abuso de la posición dominante que el Grupo quiere tener en el mundo de las telecomunicaciones”.
En otro de sus mensajes contra la prensa, Milei despotricó contra por su título principal de tapa de este domingo y los de tres de sus columnas, que también integraban su portada dominical. “Quitar la máscara a las basuras. Obviamente que esto no solo es responsabilidad de las mediocres plumas, sino también de los editores y dueños del pasquín. VLLC!”, opinó al responder un mensaje de un seguidor (Gustavo Arabia) que cuestionaba esos titulares.
Milei también dedicó varios de sus mensajes en X para reproducir (y mostrar, así, su acuerdo) opiniones de simpatizantes de La Libertad Avanza que se expresaron en sus cuentas propias. Uno de los mensajes que republicó fue de “Escuela Austríaca”, en el que se repudiaba a Manuel “Manu” Jove, periodista que publicó un listado de beneficiarios de créditos del Banco Nación que luego eliminó porque se mezclaban créditos previos a 2019 y otros de bancos privados. “No investigan para esclarecer, escriben para operar, no contrastan datos, seleccionan lo que les sirve, no buscan la verdad, sino golpear al Gobierno aunque para eso tengan que volver a mentir. Y cuando quedan en evidencia, en vez de pedir disculpas, redoblan la apuesta”, afirmaba el mansaje compartido por el jefe del Estado.
En otro de los mensajes que Milei “reposteó”, se indicaba: “Con la opereta de los rusos quedó en evidencia cómo la corporación periodística ha dominado gobiernos a lo largo de la historia. Con razón la mayoría del periodismo odia las redes sociales!!! Cuando la gente no tenía voz, la única voz que se oía era la de los medios y ellos manipulaban absolutamente todo. Usaban el micrófono como un arma de extorsión masiva. Lo quieren seguir haciendo, pero no pueden”. Esa opinión se publicó originalmente en la cuenta “@BenArgentino”.
La lista de mensajes de Milei contra el periodismo se agrandaba hora a hora durante la jornada del domingo, en la que el Presidente sumaba a su cuenta, y de forma constante, tuits de sus simpatizantes.
jefe del Estado,April 5, 2026,https://t.co/YIm6S0k8vz,April 5, 2026,https://t.co/yS2lpUd1O9,April 5, 2026,Javier Milei,Periodismo,Conforme a,,Malhumor social. La situación económica afecta más a la imagen de Milei que el caso Adorni, según los encuestadores,,Con apoyo de la Rosada. Los libertarios buscan derogar la Ley de Lemas en Misiones, en un abierto desafío a la Renovación,,Diputados. Con la mira en Adorni, la oposición planea convertir la próxima sesión informativa en una interpelación por su patrimonio,Javier Milei,,Duras acusaciones. Milei, en España: “No me sorprendería que Villarruel haya intentado boicotearme”,,Análisis. Luces y sombras en el país de Milei,,Entrevista. Gustavo Sáenz: “El peronismo tiene que ser de centro, ahora parece el Partido Obrero”
POLITICA
El Senado busca endurecer las penas por falsas denuncias: podrían llegar hasta los seis años de prisión

“Jornadas contra las Falsas Denuncias” es el título del evento que servirá para presentar nuevamente el proyecto impulsado por la senadora Carolina Losada, con el respaldo del oficialismo y de otros sectores de la oposición dialoguista. La actividad se desarrollará el martes en el Salón Azul de la Cámara alta y se enmarca en el respeto al Tratado Internacional de la Convención de Belém do Pará, con rango constitucional, sobre la violencia contra la mujer.
La iniciativa fue presentada en 2023, logró dictamen de mayoría de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales, liderada por el senador Juan Carlos Pagotto en 2025. Pero nunca llegó al recinto para su debate final y perdió estado parlamentario. Ante la renovación del Cuerpo, el pasado mes de diciembre, Carolina Losada decidió volver a presentarla, lo que hará este martes 7 de abril.
La diferencia en esta nueva oportunidad es que el proyecto ya contó con el respaldo del Ministerio de Justicia durante su debate, cuando participó el entonces ministro Mariano Cúneo Libarona. Además, tiene el acompañamiento de Patricia Bullrich para ser tratado en este período de sesiones ordinarias como parte de la agenda legislativa del oficialismo.
“Me resulta una saludable iniciativa que, no tengo dudas, el país y nuestra sociedad necesitan. El delito de falsa denuncia, contemplado en el actual artículo 245, tiene una pena de dos meses a un año de prisión; es decir, un delito prácticamente insignificante dentro del Código Penal. No tiene agravantes y contempla una multa desactualizada e insignificante”, señaló el exministro Cúneo Libarona ante la atenta mirada de los senadores de la comisión en noviembre de 2024.
En declaraciones periodísticas, la senadora radical se mostró preocupada por el crecimiento de denuncias de supuestos abusos de padres a hijos. “Sucede en todo el país. Es vergonzoso que alguien le mienta a la Justicia de esa manera; no queda otra que pensar que hay un gran negocio detrás. Al no haber números oficiales, muchos desestiman esta problemática”, afirmó.
La falsa denuncia es un delito doloso que consiste en acusar falsamente a una persona ante la autoridad competente. Sus consecuencias afectan la seguridad jurídica y generan incertidumbre, ya que cualquier ciudadano puede ser denunciado sin haber cometido delito alguno.
En casos de denuncias falsas por abuso sexual, el acusado queda envuelto en un proceso penal que implica una carga muy gravosa. Además de tener que demostrar su inocencia, puede perder el contacto con sus hijos, ver afectada su situación laboral y enfrentar graves estigmas sociales de manera injusta.
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El debate que viene
El proyecto propone modificaciones en los artículos 117, 245 y 275 del Código Penal. En el caso del artículo 245, establece: “Se impondrá prisión de uno a tres años al que denuncie falsamente a una persona, determinada o indeterminada, ante la autoridad. Si la falsa denuncia se da en el contexto de delitos de violencia de género, contra menores o contra la integridad sexual, la pena será de tres a seis años”.
En cuanto al artículo 275, referido al falso testimonio, se dispone: “Será reprimido con prisión de uno a cuatro años el testigo, perito o intérprete que afirme una falsedad o niegue o calle la verdad, total o parcialmente, en su declaración, informe, traducción o interpretación ante la autoridad competente”.
En sus fundamentos, Losada también se refiere a las denuncias difundidas por medios de comunicación o redes sociales. Señala que, en muchos casos, la condena social ante hechos aberrantes —denunciados formalmente o no— se produce rápidamente, aun sin pruebas suficientes ni proceso judicial. Esto deriva en exclusión, rechazo y, en ocasiones, escraches públicos injustos frente a hechos falsos que hoy no tienen una sanción penal adecuada.
Además, se proponen cambios en el artículo 117 bis del Código Penal para agravar las penas en casos de difusión de datos falsos e injurias en contextos de violencia de género, abuso, acoso sexual o violencia contra niños, niñas y adolescentes.
Casos testigos de falsas denuncias
Para fundamentar la iniciativa, la senadora citó casos concretos ocurridos en los últimos años. Entre ellos, el de Agustín Muñoz, un joven rionegrino acusado falsamente por una amiga de abuso sexual “en un momento de bronca”, que en 2018 se quitó la vida. La vergüenza, la depresión y el miedo derivados de esa situación no pudieron ser reparados por una simple disculpa.
Otro caso es el del médico obstetra Pablo Ghisoni, quien estuvo preso por una falsa denuncia de abuso sexual realizada por su hijo mayor, Tomás. En 2025, el joven confesó que la acusación fue falsa y que había sido manipulado por su madre, Andrea Vázquez. Tras pasar tres años detenido, Ghisoni fue absuelto por la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires.
Había sido acusado de abuso sexual agravado por el vínculo y la convivencia en hechos contra sus dos hijos, ocurridos en distintos períodos entre 2010 y 2016.
“La historia de Pablo es terrible. Toda la manipulación y las mentiras que vivió las escuchamos en una de nuestras jornadas. Su absolución llegó después de años de sufrimiento que nadie debería atravesar. Su caso expone el enorme daño de las mentiras y la urgencia de actuar. Necesitamos que este año todos los senadores acompañen para que sea ley el aumento de penas”, concluyó Losada.
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