ECONOMIA
La modernización laboral, una deuda con las pymes

Durante los últimos diez años, como dirigente empresario, recorrí cientos de pymes en todo el país. Fábricas grandes, medianas y chicas. Empresas familiares, talleres, industrias regionales. En ese camino hablé con miles de empresarios y también con muchos trabajadores. Escuché historias distintas, pero con un denominador común: el régimen laboral vigente se transformó en uno de los principales obstáculos para generar empleo, especialmente en las pymes.
Ese diagnóstico surge de la experiencia acumulada. De ver cómo se repetían las mismas situaciones en distintas provincias, sectores y tamaños de empresa. Un malestar extendido y silencioso durante años, que terminó expresándose de la peor manera: empresas que dejaron de crecer, otras que cerraron, y un dato contundente que resume el problema estructural: la Argentina lleva más de 15 años sin generar empleo privado formal neto. El empleo está estancado, mientras la informalidad no deja de crecer.
Uno de los problemas más frecuentes que aparecía en cada recorrido era la rigidez extrema para administrar las empresas. En pymes de 10 a 50 trabajadores, encontré casos donde varias personas integraban la representación gremial y, muchas veces, no cumplían funciones productivas. Asambleas permanentes, reuniones constantes, interrupciones del trabajo y una dinámica que terminaba paralizando la planta y deteriorando la productividad.
En pymes de 10 a 50 trabajadores encontré casos donde varias personas integraban la representación gremial y, muchas veces, no cumplían funciones productivas
Todo esto ocurría lejos de los grandes titulares. No se veía en los medios ni formaba parte del debate público. Muchas veces, solo quienes recorríamos el interior productivo teníamos acceso a los relatos de empresas que habían cerrado o que quedaban seriamente debilitadas por juicios laborales millonarios, por litigios permanentes o por sentencias claramente desproporcionadas, que ponían en jaque la continuidad misma de la empresa.
En ese contexto recuerdo con claridad una situación que me marcó. Visité una planta que ya había cerrado. Allí me encontré con el ex gerente, quien me contó que, tiempo después del cierre, el delegado había vuelto a buscarlo. Estaba arrepentido. Le dijo: “La verdad es que no me di cuenta de la situación”. Durante meses, el gerente le había advertido que la empresa no daba más, que si no se adaptaban las condiciones, el final era inevitable. El delegado no le creyó. Siguió tirando de la cuerda. Cuando la planta cerró, ya era tarde para todos.

Ese episodio no fue una excepción. Fue un espejo de lo que ocurrió en infinidad de fábricas, donde no hubo límites razonables en el ejercicio de derechos y donde el conflicto permanente terminó destruyendo aquello que decía defender.
Otro elemento recurrente era el incentivo perverso al ausentismo y a la litigiosidad. Enfermedades inexistentes, certificados falsos , licencias abusivas y juicios laborales millonarios. En muchas pymes, entre ausentismo, delegados y licencias, había entre un 10% y un 15% de personas que directamente no trabajaban. El resto observaba esa situación con resignación, sintiendo que cumplir no valía la pena.
Así, el sistema terminaba premiando al que buscaba el atajo y castigando al que hacía las cosas bien. El esfuerzo, la responsabilidad y el compromiso quedaban desvalorizados frente a un esquema que incentivaba el conflicto permanente.
En algunos casos extremos, recorrí empresas donde prácticamente no se podía desvincular a nadie, aun cuando la situación económica lo exigía. En otros, especialmente en empresas chicas, vi el efecto inverso: negocios que necesitaban personal pero no se animaban a contratar. Y es importante decirlo con claridad: ninguna empresa emplea para despedir. El despido es siempre una instancia límite, una decisión difícil que el empresario toma para atravesar una situación crítica o cuando entiende que un trabajador no cumple la función que la empresa necesita. Cuando esa herramienta básica de gestión desaparece, lo que se genera son estructuras infladas, con dotaciones que no responden a la realidad productiva y una caída inevitable de la productividad. Ese es el punto central del problema.
Recorrí empresas donde prácticamente no se podía desvincular a nadie, aun cuando la situación económica lo exigía. En otros, especialmente en empresas chicas, vi el efecto inverso: negocios que necesitaban personal pero no se animaban a contratar
Este entramado se sostuvo durante años con una combinación de legislación obsoleta y una justicia laboral que avaló y multiplicó estas distorsiones. El resultado fue un nivel de litigiosidad sin comparación internacional: hoy hay alrededor de 640.000 juicios laborales pendientes, una cifra equivalente a casi el 10% del empleo formal registrado. En muchas economías desarrolladas la litigiosidad laboral es marginal; en la Argentina, en cambio, se transformó en un sistema que creció al mismo tiempo que el empleo formal se estancaba.
Frente a este escenario, muchas empresas —sobre todo en servicios— encontraron una salida equivocada pero comprensible: la informalidad. Hoy casi el 45% de los trabajadores está fuera del sistema formal. Eso no es una virtud ni una solución. Es una señal de fracaso. Porque la informalidad deja a millones de personas sin capacitación, sin carrera laboral, sin protección previsional y sin futuro.
Todo esto refleja una contradicción profunda: un discurso que dice proteger al trabajo, pero un sistema que termina expulsando empleo, debilitando empresas y generando desigualdad.
La modernización laboral no es una solución mágica ni resuelve por sí sola el problema sistémico de competitividad que arrastra el país. Pero sí es una de las columnas centrales que hay que reconstruir si queremos una Argentina que produzca más y vuelva a generar empleo.
Necesitamos un régimen laboral del siglo XXI. Un marco que respete plenamente los derechos de los trabajadores, pero que reconozca una verdad básica: sin empresas no hay empleo. Un sistema con límites razonables, que no incentive el ausentismo, el conflicto permanente ni la litigiosidad como modelo.
También es imprescindible volver a discutir los convenios colectivos. Muchos tienen más de 40 años. La ultraactividad congeló reglas que ya no reflejan la realidad productiva. Tenemos que recuperar la negociación, la adaptación y la capacidad de acordar, con empresas y trabajadores sentados a la misma mesa.
Como presidente de la Unión Industrial Argentina, siento la responsabilidad de poner en palabras lo que durante años fue un reclamo silencioso de miles de pymes.
El exceso de rigidez, la falta de límites y la desconfianza permanente nos trajeron hasta acá. Este modelo no dio resultados. Reconocerlo no es ir contra los trabajadores, sino empezar a construir un sistema más justo, equilibrado y sustentable.
Mi compromiso es trabajar por una industria que crezca, genere empleo y sea competitiva. Y para eso, una de las patas fundamentales es un régimen laboral moderno, equilibrado y acorde a los desafíos del mundo actual. Una reforma pensada, gradual y responsable, que permita que miles de pymes vuelvan a hacer lo que mejor saben hacer: producir, crecer y dar trabajo.
El autor es presidente de la UIA
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ECONOMIA
Golpe al bolsillo: uno por uno, todos los aumentos que llegan en marzo para los argentinos

El tercer mes del año inicia con una serie de ajustes en las tarifas de servicios públicos, transporte y salud, consolidando una tendencia de actualización de precios regulados. El esquema de aumentos para marzo combina la aplicación de fórmulas de indexación mensual con decisiones administrativas orientadas a la reducción de subsidios estatales.
La Secretaría de Energía de la Nación ratificó que en marzo entrarán en vigencia nuevos cuadros tarifarios para el servicio de electricidad. Según la información oficial, el impacto en la factura final de los usuarios estará condicionado por el comportamiento del consumo estacional. El organismo precisó que el 37% de los usuarios residenciales experimentará incrementos nominales en sus boletas, con subas que oscilarán entre los $400 y los $5.500.
En contrapartida, el Gobierno estima que el 63% restante de los usuarios podría registrar una baja en el monto final a pagar respecto al mes de febrero. Esta dinámica se explica por el factor estacional: marzo es un mes de temperaturas más templadas, lo que habitualmente reduce la demanda de energía para refrigeración. Bajo el nuevo esquema de subsidios SEF, el tope subsidiable se fijó en 150 kWh mensuales, lo que representa la mitad del límite permitido durante los meses de verano. En términos técnicos, aunque el valor de la tarifa por unidad de energía aumenta para todo el universo de usuarios, la reducción en el volumen consumido compensará el ajuste de precio en la mayoría de los hogares.

En cuanto al gas natural, el incremento promedio a nivel nacional se situará en el 0,96%. Esta variación marginal responde a la incidencia del PAU (Precio de Adquisición de Gas) fijo anual y a la baja estacional del consumo previo a la temporada invernal.
Por otro lado, la empresa Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), que presta servicio en la Capital Federal y 26 partidos del conurbano bonaerense, aplicará un aumento del 4% en sus facturas de marzo. Este ajuste forma parte del proceso de revisión tarifaria destinado a cubrir los costos operativos de la compañía.
Las empresas de medicina prepaga aplicarán en marzo el tercer aumento de cuotas del año. Los incrementos se sitúan en un rango que va del 2,85% al 3,2%, en línea con la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC). La dispersión de los ajustes según la entidad prestadora es la siguiente:
- Avalian: 3,2%
- Swiss Medical, Medifé, Omint, Accord, Sancor Salud, Hospital Italiano y Hospital Alemán: 2,9%
- Luis Pasteur: 2,85%
Estos porcentajes se aplican sobre el valor de la cuota de febrero y afectan a los planes de cobertura en todo el territorio nacional, independientemente de la región o el segmento de prestación.
El sistema de transporte de la Región Metropolitana de Buenos Aires también sufrirá modificaciones en sus cuadros tarifarios. En los colectivos del AMBA, el incremento previsto es del 7,7%, mientras que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la suba será del 4,9%.
Un factor determinante en el costo del pasaje será la nominalización de la tarjeta SUBE. Los usuarios que no tengan su tarjeta debidamente registrada ante el sistema nacional deberán abonar tarifas diferenciales significativamente más elevadas. El esquema busca incentivar la identificación de los beneficiarios para la aplicación de subsidios directos a la demanda.
Estos serán los valores que se aplicarán a partir de marzo:
Con SUBE registrada:
- De 0 a 3 km: $700.
- De 3 a 6 km: $779,78.
- De 6 a 12 km: $839,86.
- De 12 a 27 km: $899,99.
- Más de 27 km: $959,71.
Sin SUBE registrada:
- De 0 a 3 km: $1.113.
- De 3 a 6 km: $1.239,85.
- De 6 a 12 km: $1.335,38.
- De 12 a 27 km: $1.430,98.
- Más de 27 km: $1.525,94.
La Dirección Nacional de Vialidad (DNV) autorizó una suba de hasta el 19% en las estaciones de peaje de las rutas nacionales concesionadas a Corredores Viales S.A. Los nuevos valores entraron en vigencia esta semana y cubren diez tramos distribuidos en las principales arterias del país.

Para las rutas nacionales, la tarifa para vehículos particulares de hasta 2 ejes y 2,30 metros de altura se fijó en $1.500. Aquellos vehículos que superen dicha altura o posean rueda doble abonarán $3.000. Los vehículos pesados de 5 o 6 ejes tendrán un costo de $7.500, mientras que las unidades de más de 6 ejes pagarán $9.000.
En la Autopista Riccheri, se mantiene la diferenciación por franja horaria. Los automóviles particulares pagarán $1.300 en horario valle y $1.500 en hora pico. Para el transporte de carga y vehículos de más de 6 ejes, el valor asciende a $6.500 y $7.500 respectivamente, según el momento de circulación.
Para los inquilinos con contratos vigentes, marzo trae actualizaciones marcadas por los diferentes regímenes legales. Aquellos contratos regidos por la ley anterior y sujetos al Índice de Contratos de Locación (ICL), que combina inflación y salarios, enfrentarán ajustes que reflejan la dinámica de precios de los últimos doce meses. En este caso, el aumento confirmado para el mes de marzo se sitúa en el 33,89%.
Por otro lado, quienes operan bajo el sistema de Casa Propia aplicarán coeficientes que suelen quedar por debajo de la inflación general, al tomar el indicador más bajo entre el promedio salarial y el IPC. En esta oportunidad, la suba será del 16,61%.
En resumen, el mes de marzo se presenta con una reconfiguración general de los precios de servicios y transporte, donde la reducción de la asistencia estatal y la actualización por costos operativos son los ejes centrales de la política tarifaria vigente.
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ECONOMIA
China casi no aparece: las inversiones inesperadas que tienen los principales bancos de Wall Street

Las carteras de los grandes jugadores de Wall Street no son un detalle de color: suelen funcionar como un mapa de consensos y, a veces, como un radar de tensiones. Cuando varios referentes coinciden en los mismos nombres, el mensaje puede ser doble. Por un lado, aparece una tesis compartida sobre crecimiento, riesgos y precios relativos. Por otro, se abre la pregunta incómoda: si todos están parados del mismo lado, ¿qué ocurre si el mercado obliga a desarmar posiciones al mismo tiempo?
En Estados Unidos existe una ventana regulatoria que permite mirar, con cierto rezago, parte de esos movimientos: los formularios 13F. No muestran toda la historia —faltan derivados, coberturas y algunas estrategias—, pero sí dejan una fotografía útil de posiciones accionarias relevantes. Esa foto, leída con contexto, ayuda a distinguir apuestas estructurales de rotaciones tácticas.
El atractivo de este enfoque es que obliga a ir más allá del titular de moda. En lugar de perseguir el ruido del día, permite observar qué sectores concentran la convicción de inversores que mueven volúmenes enormes y que, por su escala, influyen en precios, narrativa y flujos. En esa lectura, la inteligencia artificial aparece como eje central, aunque no de manera lineal: el debate se traslada al costo del capital, al ciclo de inversión y a la velocidad con la que se materializa el retorno.
Con esa brújula, la oportunidad no siempre está en «la acción que subió más», sino en identificar dónde el mercado castiga una inversión hoy por prometer resultados mañana, o dónde se esconde valor relativo en sectores menos glamorosos. A la vez, la misma información sirve para medir riesgos: concentración, trades muy populares y puntos de inflexión que pueden gatillar correcciones bruscas cuando la expectativa se vuelve demasiado exigente.
Separando las señales del ruido
Desde Delphos señalaron que el valor no está solo en el listado de acciones, sino en entender la filosofía de inversión detrás de cada gestor. Por eso, decidieron limitar el análisis a carteras de inversores institucionales cuyos movimientos pueden impactar en los mercados cuando se conocen. Entre los nombres observados mencionaron a Duquesne Family Office (Stanley Druckenmiller), Berkshire Hathaway (Warren Buffett & Co.), Baupost Group (Seth Klarman), Appaloosa Management (David Tepper), Pershing Square Capital Management (Bill Ackman), Citadel Advisors (Ken Griffin), Bridgewater Associates (Ray Dalio & Co.), Soros, Point72 Asset Management (Steve Cohen) y Millennium Management (Israel Englander & Co.).
Los especialistas del bróker detallaron que, para contextualizar los movimientos, agruparon a esos gestores en tres familias según estilo y sensibilidad macroeconómica. En un extremo ubicaron a Berkshire, Baupost y Pershing Square como inversores de alta convicción, foco «value» y portafolios relativamente concentrados, capaces de sostener posiciones por varios años. En otro, a Duquesne, Appaloosa y Soros como gestores con enfoque macro pero sin descuidar la selección bottom-up, con un período de inversión que suele concentrarse entre dos y cuatro trimestres y una rotación trimestral que puede llegar al 30/50%, por lo que el 13F publicado (con rezago de alrededor de 45 días) puede no reflejar la cartera vigente. Y, como tercer bloque, a Citadel, Point72 y Millennium como plataformas multiestrategia que tienden a buscar alfa no correlacionado, control de riesgo extremo y múltiples estrategias.
Para Delphos, esa segmentación importa por una razón práctica: no todo movimiento tiene el mismo significado. En carteras concentradas, una entrada o salida suele responder a una tesis elaborada durante meses, y por eso cada cambio pesa más. En gestores más tácticos, la rotación puede ser elevada y la foto de un trimestre puede quedar desactualizada con rapidez. Aun así, subrayaron, los temas estructurales que se construyen trimestre tras trimestre sí resultan reveladores.
También dejaron una advertencia metodológica: Bridgewater realiza gestión macro, pero sus grandes posiciones pueden no aparecer en el 13F. Y en los multiestrategia, las señales individuales pueden ser ruidosas, justamente porque combinan muchas estrategias a la vez. En ese marco, los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que lo más útil es mirar el agregado: solo los movimientos masivos y consistentes aportan una señal analítica robusta, mientras que los cambios pequeños suelen decir poco.
Amazon divide, Meta se recarga y Micron sube por el cuello de botella
Del análisis agregado, Sus analistas apuntaron que un primer foco aparece en Amazon (AMZN), pero con una divergencia reveladora. Del lado comprador ubicaron a Baupost, Duquesne, Pershing Square, Citadel, Point72 y Soros: para ese grupo, el capex ligado a IA sería una inversión de largo plazo que el mercado estaría castigando de forma incorrecta. Del lado vendedor ubicaron a Berkshire, Appaloosa y Millennium, que preferirían —o no verían— un riesgo/beneficio suficiente al precio del cuarto trimestre, cuando AMZN llegó a USD 254 y marcó máximos históricos, según el repaso del bróker.
Para Delphos, esa diferencia no necesariamente es una discusión por «si funciona o no», sino por horizonte temporal. Los compradores estarían dispuestos a esperar entre tres y cinco años para ver reflejado el retorno de esa inversión, especialmente en el negocio de AWS. En cambio, remarcaron que Berkshire históricamente evita negocios que requieran capex intensivo de forma indefinida, porque ese rasgo altera la ecuación de riesgo del negocio y el modo de valorar la compañía.
En el mismo paquete tecnológico, los especialistas del bróker detallaron una compra que se volvió casi un consenso del trimestre: Micron (MU). Señalaron que fue comprada con fuerza en el cuarto trimestre por Tepper, Druckenmiller (en el universo que observaron junto con Bridgewater), Point72, Citadel y Soros, y agregaron que la convivencia con NVDA en varias carteras sugiere afinidad por el complejo de semiconductores. La narrativa compartida sería que la memoria HBM (High Bandwidth Memory) es el cuello de botella del ecosistema de IA y que Micron queda posicionada como el segundo jugador global en HBM detrás de SK Hynix. Además, destacaron que el forward P/E era menor a 10 al momento de compra, un nivel que consideraron barato para el crecimiento implícito.
Otro capítulo fue Meta (META): desde Delphos señalaron compras durante el último trimestre calendario por parte de Ackman —en una nueva posición masiva—, junto con entradas de Tepper y Druckenmiller, mientras Soros se mantuvo. En paralelo, observaron reducciones en Citadel y Millennium. La lectura que propusieron puede ser similar a Amazon: el mercado estaría usando una ventana demasiado corta para valorar el retorno del capex de IA, con la contracara de que la apuesta se vuelve más concurrida y, por lo tanto, más sensible a sorpresas negativas.
El riesgo del trade compartido y la vuelta de la economía real
La advertencia más fuerte aparece cuando Delphos describe un paquete de nombres que se repiten en prácticamente todos los portafolios: NVDA, AMZN, GOOGL, META, MSFT, MU, AVGO y TSM. Para el bróker, cuando el mismo trade es compartido por gestores de estilos opuestos, el riesgo cambia de forma: crece la chance de un unwind simultáneo si los resultados decepcionan y muchos deciden salir a la vez, porque la concentración vuelve más frágil el equilibrio.
En esa lógica, los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que el principal punto de estrés sería el volumen de inversión proyectado por los hyperscalers. Delphos destacó un capex agregado para 2026 en torno a USD 700.000 millones y lo ubicó como el principal riesgo: si los resultados de IA no justifican ese gasto, la corrección podría ser dura. Aun así, sostuvieron que el mercado podría estar equivocado al penalizar el capex: para los gestores con horizontes medios-largos, el retorno comenzaría a materializarse en 2026-2027, mientras el mercado estaría usando una ventana temporal demasiado corta para descontar valor. En esa misma sección, Delphos observó que Pershing Square tuvo un rendimiento prácticamente plano en 2025 (+0,28%) frente al S&P 500 (+16,4%), y que su entrada fuerte en META y AMZN puede reflejar tanto convicción como presión por no quedar detrás del índice.
Por fuera del paquete IA, los especialistas del bróker detallaron una convergencia rara: varios fondos abrieron posiciones en aerolíneas en el mismo trimestre (Duquesne, Discovery, Appaloosa, Senator y otros), algo inusual por sí mismo. La explicación combinó un turismo/viajes sólido, precios de pasajes históricamente altos y balances más saneados tras la etapa post-COVID. Además, señalaron que el sector ofrecía valor relativo frente al resto del mercado por múltiplos bajos en términos históricos.
Finalmente, Delphos marcó un giro más amplio hacia cíclicos, energía y materiales, como puente entre enfoques macro y value: una lectura de economía sin recesión inmediata, demanda energética robusta y posible inflación de materias primas (litio, aluminio y petróleo). Entre los gestores macro observados, destacaron un aumento de exposición total —expansión de riesgo, no reducción—, apuestas en alguna forma de energía física y posiciones en «valor cíclico» ignorado por el mercado de crecimiento. La última señal se ve en la geografía: Delphos remarcó que la apuesta más clara por valor fuera de Estados Unidos proviene de los gestores más ágiles, con Duquesne mirando Brasil, México y Argentina y Baupost con Aeroméxico, aunque todavía como posiciones pequeñas dentro del conjunto. Y subrayaron el dato llamativo por ausencia: China está casi ausente en esas carteras.
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ECONOMIA
Más de 30 millones de turistas y estadías cortas: cuáles fueron los destinos más visitados en el verano 2026

El verano 2026 en Argentina cerró con un nivel de actividad turística mayor al registrado en la temporada anterior, tanto por la cantidad de visitantes como por el movimiento económico. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el país fue recorrido por 30,7 millones de turistas, quienes generaron un impacto económico cercano a 11 billones de pesos.
De acuerdo con el relevamiento de la entidad, la cantidad de personas que viajaron a lo largo de la temporada creció un 9,5% frente al verano de 2025, mientras que el gasto total real aumentó un 4,5%, impulsado por un mayor número de viajeros que pasaron al menos una noche fuera de su ciudad. El gasto diario por turista se ubicó en 97.101 pesos, una cifra que, aunque representó un incremento nominal del 28,2% respecto al año anterior, significó una caída real del 3,3% al ajustar el resultado por inflación.

El informe de CAME subrayó que la temporada mostró un desempeño más equilibrado que la anterior, con un flujo sostenido de turistas durante enero y febrero. Políticas comerciales más agresivas, promociones y planes de financiación en cuotas ayudaron a dinamizar el consumo y sostener la demanda en destinos de diferentes regiones. La estadía media se ubicó en 3,65 noches, consolidando la tendencia a viajes más breves.
Frente a 2023, la permanencia promedio se redujo un 12%, y en comparación con 2022, la baja llegó al 21%. Para la entidad, este comportamiento refleja un cambio estructural en los hábitos del viajero nacional: “Ante un contexto de ingresos más ajustados, el principal mecanismo de adaptación del turista no es dejar de viajar, sino reducir la duración de la estadía, mientras que el gasto diario se mantiene relativamente más firme en relación con la experiencia elegida”.
La dinámica del verano resultó heterogénea, aunque con indicadores positivos en la mayoría de los destinos turísticos. Las ciudades y regiones que lograron combinar naturaleza, agenda de eventos y propuestas culturales alcanzaron altos niveles de ocupación. Otras plazas, en cambio, tuvieron desempeños más moderados y sensibles a factores como el clima y el calendario.
Según CAME, la temporada se organizó en torno a “picos” definidos por fines de semana, festivales, carnavales y competencias deportivas, que funcionaron como activadores concretos del viaje y elevaron la ocupación incluso en destinos que habían comenzado con registros bajos. “Se consolidó un nuevo perfil de turista: decidió con poca antelación, priorizó experiencias específicas y ajustó la duración de su estadía”, detalló la organización.

El gasto turístico fue selectivo, concentrado en productos y experiencias de mayor valor agregado —como excursiones, gastronomía y eventos—, mientras que se moderaron los consumos accesorios. En destinos con una oferta diferenciada, el impacto económico fue contundente. “Eventos + cultura + deporte fueron la fórmula más efectiva para sostener el movimiento turístico”, remarcó la CAME, que señaló el rol clave de fiestas populares, festivales, torneos y propuestas gastronómicas para sostener la actividad aun en contextos de mayor cautela en el gasto.
Entre los problemas que se presentaron en el sector, la entidad mencionó la rentabilidad ajustada, la competencia informal y la dependencia del clima y la agenda, lo que obligó a una mayor flexibilidad en la planificación de los prestadores y los destinos.
La provincia de Buenos Aires volvió a concentrar el mayor volumen de turistas del país. La costa atlántica, con Mar del Plata y Pinamar entre los destinos más elegidos, tuvo una temporada que fue de menor a mayor. El Carnaval marcó uno de los picos más altos, con ocupación hotelera superior al 80% y hoteles que llegaron al 90%. En Mar del Plata, el consumo promedio fue más contenido que en temporadas previas, con turistas que priorizaron alternativas accesibles.
En el interior bonaerense, el turismo de cercanía se destacó en ciudades como Tandil (perfil serrano-gastronómico), Tigre (escapadas náuticas y recreativas en el Delta) y Chascomús (78% de ocupación los fines de semana y 38% entre semana). El Carnaval Infantil de Chascomús convocó a unas 35.000 personas en cuatro jornadas. San Pedro y San Antonio de Areco, con turismo rural y cultural, y Sierra de la Ventana, con naturaleza y trekking, también tuvieron buenos niveles de ocupación. El producto termal mantuvo movimiento en Termas del Salado y Carhué.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue uno de los principales polos de turismo urbano, con una oferta que integró cultura, espectáculos internacionales, gastronomía, espacios verdes y actividades al aire libre. El movimiento turístico se mantuvo a lo largo de enero y febrero, con fuerte presencia de visitantes nacionales y extranjeros. El feriado de Carnaval fue el punto más alto, con ocupación hotelera del 83%, más de 119.000 visitantes y un impacto económico superior a 40.000 millones de pesos. “La agenda de espectáculos fue determinante”, analizó CAME, que destacó la realización de shows de Bad Bunny, el festival Ultra Buenos Aires y el Argentina Open.
Córdoba vivió una de sus temporadas más exitosas, con más de 5 millones de turistas y un impacto económico cercano al billón de pesos. Solo en enero, la provincia recibió alrededor de 3,5 millones de visitantes.

La ocupación promedio provincial fue del 70,3%, con picos de hasta 95% en Villa Carlos Paz y ocupaciones superiores al 90% en Villa General Belgrano y Santa Rosa de Calamuchita. La diversidad de la oferta, con sierras, lagos, balnearios y una agenda intensa de festivales y carnavales, permitió distribuir la demanda en todo el territorio.
El turismo en Corrientes combinó naturaleza, playas sobre el río Paraná y el río Uruguay, y el Carnaval como uno de los eventos más convocantes del país. El movimiento se sostuvo durante enero y febrero, con estadías medias de 3 a 4 noches, y un fuerte protagonismo de los Esteros del Iberá, donde el ecoturismo, el avistaje de fauna y las experiencias en estancias y lodges rurales fueron muy demandadas. Los desfiles en el Corsódromo Nolo Alías posicionaron a Corrientes como “Capital Nacional del Carnaval”.
Entre Ríos cerró la temporada con un gasto diario de alrededor de 100.000 pesos por persona y más de 2 millones de turistas. La región Tierra de Palmares lideró la ocupación (76%), seguida por Pueblos y Aldeas del Sur Entrerriano y Caminos del Palacio. Las playas sobre los ríos Uruguay y Paraná, los complejos termales y la agenda de fiestas populares fueron determinantes para el buen balance. El Carnaval fue el punto más alto, con ocupación provincial promedio del 97% y casi todas las localidades con ocupación plena.
Mendoza promedió una ocupación del 59% y una estadía media de 4,7 noches. El gasto diario estimado fue de 92.500 pesos. En enero, la provincia recibió 312.000 turistas, con un impacto económico de 137.475 millones de pesos. La agenda de festivales y actividades al aire libre explicó buena parte del dinamismo, mientras que el enoturismo y la gastronomía continuaron siendo atractivos centrales.
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