ECONOMIA
50 años de retroceso: las claves de la caída de la producción industrial argentina

La industria argentina atraviesa un proceso de retroceso de larga duración que se refleja con claridad en un dato central: entre 1970 y 2024, la producción industrial per cápita cayó 17,6 por ciento. El indicador resume medio siglo de transformaciones económicas, cambios en el contexto internacional y una elevada inestabilidad macroeconómica local que impactaron de forma persistente sobre el sector manufacturero. Al mismo tiempo, la industria perdió peso dentro de la economía: pasó de representar cerca del 30% del Producto Bruto Interno (PBI) a alrededor del 18%.
El diagnóstico surge de un informe de Fundar, que analiza la evolución de la industria argentina en las últimas décadas y la compara con la experiencia de otros países. A diferencia de lo ocurrido en gran parte de las economías occidentales, donde la industria perdió participación relativa dentro del PBI porque los servicios crecieron más rápido, pero continuó expandiéndose en términos absolutos, en la Argentina la industria se redujo también en tamaño. Es decir, se producen menos bienes industriales por habitante que hace cinco décadas.
El informe señala que los cambios en la organización de la producción a escala global, con un mayor protagonismo de Asia y nuevas formas de fragmentación de las cadenas productivas, coincidieron en la Argentina con un contexto macroeconómico marcado por fuertes vaivenes y políticas industriales cambiantes. “Cuando los vaivenes son tan fuertes, las empresas invierten menos; con menos inversión es más difícil modernizar plantas; y sin modernización, la competitividad industrial se deteriora”, plantea el documento.
Según Fundar, desde los años setenta la economía argentina atraviesa un proceso de desindustrialización que se manifiesta tanto en la producción por habitante como en el peso del sector dentro del PBI. En ese período, la industria no solo perdió relevancia relativa, sino que retrocedió en términos absolutos, un fenómeno que la diferencia de lo ocurrido en otros países.

Osvaldo Giordano, economista y presidente del Ieral de la Fundación Mediterránea, explicó que la caída de la producción industrial per cápita responde a una combinación de factores macroeconómicos y de política económica. “Un contexto macroeconómico de muy alta inestabilidad, derivado de más de medio siglo de déficit fiscal crónico, genera condiciones muy adversas para toda la actividad productiva, pero especialmente para las más complejas y sofisticadas como muchas de las ramas industriales”, señaló.
Giordano agregó que otro elemento clave fue el enfoque de la política industrial. “Una política industrial basada en el aislamiento respecto al resto del mundo. La contrapartida de proteger la producción nacional con barreras arancelarias y paraarancelarias es desproteger las ramas industriales más competitivas y dinámicas, ya que implica insumos y bienes de capital más caros”, afirmó.
Desde la perspectiva del sector empresario, Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), ubicó el inicio del proceso de desindustrialización a fines de los años setenta. “A partir del período 1976-1981 comenzó la decadencia. Hubo endeudamiento externo, apertura indiscriminada de importaciones y se cerraron fábricas grandes e importantes. Muchas industrias no se volvieron a recuperar”, sostuvo.
Rosato recordó el cierre de plantas industriales y la salida de empresas del país en ese período. “Se cambió la política, no hubo una política industrial, y ahí retrocedimos. Esa fue la primera pérdida importante cuando hablamos de desindustrialización”, afirmó.
El informe de Fundar muestra que la industria argentina también se transformó internamente. Entre 1914 y principios de los años 80, ganaron peso las ramas de mayor intensidad de capital y complejidad tecnológica, como maquinaria, vehículos, químicos y metales. Estas actividades pasaron de representar el 20% del PBI industrial en 1914 al 61% en 1984.
Sin embargo, desde entonces, ese proceso se revirtió parcialmente. Hoy, esas ramas explican el 54% del PBI industrial. En paralelo, las actividades tradicionales o de baja complejidad tecnológica, como alimentos, bebidas y tabaco, recuperaron participación: representan cerca de un tercio del producto industrial, luego de haber llegado a explicar solo el 20% en 1984.

Fundar vincula la pérdida de protagonismo de las ramas más sofisticadas con el modelo de desarrollo adoptado desde los años setenta, caracterizado por el abandono de la industrialización por sustitución de importaciones, la apertura comercial y la elevada inestabilidad macroeconómica. En ese contexto, solo algunos sectores lograron consolidar ventajas competitivas, como el aluminio, ciertos segmentos de la química, la siderurgia y partes de la industria automotriz.
Giordano subrayó que la volatilidad macroeconómica fue determinante. “La muy alta volatilidad cambiaria generó recurrentes cambios de incentivos para la producción de bienes industriales. Si en un momento existen condiciones competitivas y al poco tiempo cambian drásticamente, se imposibilita la planificación estratégica y la inversión en equipamiento y tecnologías que requieren un período de recupero de mediano plazo”, explicó.
Daniel Garro, economista y director de Value International Group, ofreció una interpretación diferente sobre las causas del retroceso industrial. Para Garro, el problema central fue la protección prolongada del mercado interno. “La industria argentina ha quedado reducida al mercado doméstico. Al no competir, termina vendiendo solo en el mercado interno y eso explica la caída”, sostuvo.
Según Garro, incluso con un contexto macroeconómico más estable, el resultado hubiera sido similar. “El contexto macroeconómico eleva los costos de producir, pero igual hubiera caído. Cuando se protege una industria y solo puede vender en el mercado doméstico, inexorablemente se achica”, afirmó.

Giordano, en cambio, puso el acento en el entorno general en el que operaron las empresas. “Más allá de problemas propios, el entorno fue decisivo. Las empresas se adaptan a las condiciones en las que se desenvuelven. Con ciclos recurrentes de atraso cambiario y saltos devaluatorios, y con un bajísimo desarrollo del crédito, el progreso industrial en esas condiciones es más una excepción que una regla”, indicó.
Tanto el informe de Fundar como los economistas coinciden en señalar el impacto de la inestabilidad macroeconómica sobre la inversión. El documento remarca que la elevada volatilidad frenó el crecimiento general de la economía y golpeó especialmente a la industria, un sector que requiere inversiones de largo plazo en maquinaria, tecnología e infraestructura.
Rosato recordó que, tras la crisis de 2001-2002, la industria mostró una recuperación vinculada al cambio en los precios relativos. “La devaluación generó costos de producción muy bajos en dólares y eso permitió que las empresas empezaran a exportar. El país se recuperó rápidamente porque había un tipo de cambio competitivo”, explicó.
Sin embargo, señaló que esa situación no se sostuvo. “Cuando el dólar quedó planchado y la inflación no se pudo controlar, dejó de ser negocio exportar. Las exportaciones fueron cayendo y volvieron los problemas”, afirmó.
Giordano enumeró otros factores que afectaron a la industria en las últimas décadas: “Creación de impuestos distorsivos, inestabilidad y atraso cambiario, aislamiento internacional, falta de crédito e infraestructura, degradación de la educación, excesos de burocracia y malas regulaciones, especialmente las laborales”.
La caída de la producción industrial per cápita tuvo efectos sobre el empleo. Según Giordano, la participación de la industria manufacturera en el empleo privado total pasó del 26% a mediados de los años 90 al 18% en 2025, con un descenso paulatino a lo largo de las últimas tres décadas.
Aun así, el informe de Fundar destaca que la industria sigue siendo uno de los sectores más relevantes de la economía. Hoy representa el 18,1% del PBI y genera alrededor de 2,5 millones de puestos de trabajo, el 10,9% del total. Su aporte al producto es superior al de sectores como el agro, el petróleo, la minería o el turismo.
Además, se trata de un sector de alta productividad. Cada trabajador industrial produce, en promedio, más valor que en la mayoría de las demás actividades. En 2024, los salarios de los trabajadores formales industriales fueron 17% más altos que el promedio de los asalariados formales del sector privado, aunque con fuertes diferencias entre ramas.
Giordano sostuvo que la comparación con otros países muestra que el retroceso no era inevitable. “Si bien el contexto global es de cambio tecnológico y mayor intensidad de capital, en la Argentina operaron factores adicionales que dificultaron aún más el desarrollo de la industria manufacturera”, afirmó.
Garro coincidió en que la tendencia global afectó a la industria, pero insistió en que podría haberse atenuado con mayor competencia. “A nivel mundial, la industria pierde peso y la clasificación entre industria y servicios ya no es tan clara. Pero el encierro y la protección impidieron que la industria se transformara”, señaló.
El informe de Fundar concluye que, pese a haber perdido terreno, la industria continúa siendo un componente central de la estructura productiva argentina, tanto por su aporte al PBI como por su productividad y calidad del empleo. Al mismo tiempo, el recorrido de los últimos 50 años muestra con claridad cómo la combinación de inestabilidad macroeconómica, cambios en las políticas económicas y transformaciones globales incidió en la caída de la producción industrial per cápita, uno de los indicadores más sintéticos del desempeño del sector.
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ECONOMIA
La inflación no frena y pone a prueba los presupuestos salariales de las empresas para 2026

En el mejor de los casos, las empresas en Argentina proyectan «empatar» la inflación con los aumentos salariales que brindarán en 2026 a empleados fuera de convenio. Pero incluso con ese objetivo tan escueto, es muy probable que deban recalcular los presupuestos que cerraron el año pasado a la luz de una inflación que no bajó como los pronósticos preveían para los primeros meses del año.
El jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero cerró en 2,9% intermensual, por un fuerte aumento de las categorías clave como alimentos y bebidas, tarifas y servicios. En concreto, el acumulado para el primer bimestre fue de 5,9% y la comparación interanual totalizó una suba del 33,1%, cuando la expectativa inicial era que los datos fueran hacia la baja durante todo el semestre.
Por tomar solo un ejemplo, el Relevamiento de Expectativas de Mercado que Realiza el Banco Central encuestando a 32 consultoras y centros de investigación locales e internacionales y 12 entidades financieras, preveía que en enero la inflación sería del 2% (fue del 2,9%) y que «continuará un sendero descendente que se extiende hasta jun-26 cuando la inflación mensual alcanza 1,5%». Los mencionados analistas veían una baja aún mayor para el segundo semestre, ya que el dato anual en diciembre se estimó en 20,1 por ciento.
Ya en febrero el REM corrigió su previsión aunque no fue suficiente. Esperaba 2,7% de inflación en febrero y 2,5% para la inflación núcleo (que fue de 3,1%) en febrero. Los analistas del mercado ahora anticipan un IPC interanual de 26,1% para diciembre del corriente.
La mala noticia es que las proyecciones no son alentadoras. Consultoras como Eco Go y Econviews ubican el alza del IPC de marzo en torno a 2,5% intermensual.
En este marco, el mercado descree que la Argentina pueda lograr un dato de inflación «que empiece con 0» como anticipaba el Gobierno a principios de 2026. El mismo presidente Javier Milei afirmó que calculaban una inflación por debajo de 1% mensual para julio o agosto de 2026. ¿Deben entonces las empresas recalcular los presupuestos salariales armados a la luz de esas proyecciones?
Sueldos 2026: la meta es empatar
Al igual que el año pasado, las empresas en la Argentina están jugando al empate entre salarios fuera de convenio e inflación (un partido que en 2025 ya perdió el bolsillo)
En enero, iProfesional había adelantado que para el primer semestre las empresas preveían dar alzas en torno al 17,5% a los no convencionados, con valores mínimos del 4% y máximos del 35%. La multinacional de talento, Randstad, también indica que prevén esquemas de revisión menos frecuentes, consolidando políticas de compensación más estratégicas, con foco en esquemas de ajuste más selectivos y herramientas complementarias como bonos, beneficios y programas de desarrollo.
Al momento de realizar este reporte, las 256 compañías consultadas preveían 12% de inflación en el acumulado de los primeros seis meses de 2026. Pero solo en dos meses se llegó a casi la mitad de esa cifra, de acuerdo a datos oficiales. ¿Deberán ajustar sus presupuestos a la luz de lo ocurrido?
La meta 2026 no cambia: empatar las subas de precios con las mejoras salariales. Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, afirmó: «Las organizaciones continúan trabajando para equilibrar la sostenibilidad del negocio con la necesidad de acompañar las expectativas salariales de los colaboradores, en un contexto de mayor presión del costo de vida sobre en las finanzas personales.»
Por el momento, las proyecciones de aumentos salariales para el primer semestre de 2026 de Randstad son aun mayores que las de otras consultoras de compensaciones y beneficios, y en caso de concretarse, ofrecerían mayor cobertura para el bolsillo frente a la erosión del poder adquisitivo.
WTW, por caso, encuestó a 392 compañías que planean brindar subas de 21,1% en todo el año -hasta enero, preveían una inflación anual del 21,6% de media, cerca del REM- y que en el primer semestre concretarían un incremento de entre 10% y 13%, dependiendo del sector.
En la misma línea, la última encuesta de Tendencias Salariales (TISA) de Mercer relevó a principios de febrero que las compañías prevén alzas del 22% para los sueldos en 2026. Se repartiría en un 12% de mediana en el primer semestre y cerca de un 9% en el segundo. No obstante, las compañías que planifican dar los aumentos mayores este año, planificaron 15% y 12% respectivamente.
Es imposible determinar si en el semestre los sueldos ya tienen la batalla perdida con la inflación sin hacer «futurología» Pero es muy probable que las empresas, al igual que ocurrió con el REM, estén evaluando si el desempeño del negocio les permite dar algunos puntos más de suba salarial en el primer semestre, para asegurarse el objetivo de «empatar» al IPC este año.
Menos aumentos de sueldo
«Como parte de este proceso, la frecuencia de actualización se reduce acompañando la caída del ritmo de evolución de la inflación, y ganan peso las revisiones caso por caso, con foco en desempeño, buscando corregir inequidades y una mayor precisión en las políticas de compensación a través de esquemas que combinan ajustes salariales con herramientas de reconocimiento y beneficios para retener talento clave», añadió Ávila.
Se trata de una profundización de la tendencia a reducir la cantidad de ajustes salariales que ya se vio en 2025. El 31% de las empresas consultadas por Randstad afirma que actualiza los salarios de manera trimestral, mientras que el 22% lo hace cada seis meses. Otros esquemas incluyen revisiones mensuales (15%), bimestrales (5%) y cuatrimestrales (14%), mientras que un 13% utiliza otras modalidades.
Estos datos muestran una marcada tendencia de aumento en los ajustes semestrales y cuatrimestrales, en comparación al informe de Randstad de mitad de año, producto de la consolidación de un contexto de menor presión inflacionaria.
Menor generación de empleo
El Reporte Salarial de Randstad indaga también sobre los mecanismos que las organizaciones utilizan para definir sus políticas salariales para el personal fuera de convenio. En este sentido, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) sigue siendo el indicador más utilizado por las empresas para orientar la pauta de actualización salarial (82%), seguido por las pautas que fijan las paritarias (66%). Asimismo, el desempeño individual continúa ganando relevancia y es utilizado hoy por el 46% de las organizaciones para definir ajustes, mientras que el 22% recurre a encuestas salariales de mercado para orientar sus decisiones de compensación.
Asimismo, solo el 30% de las empresas relevadas indicó que espera aumentar su dotación durante el primer semestre de 2026, lo que refleja expectativas moderadas de crecimiento en el empleo formal.
«Las expectativas, tanto de trabajadores como de los empleadores, están fuertemente impactadas por las condiciones del contexto económico y laboral. Del mismo modo que la incertidumbre condiciona la expectativa de contratación a futuro por parte de las empresas, frente a algunas señales de alarma en relación a la evolución del empleo en el corto plazo, los trabajadores tienden a ser más conservadores en sus decisiones de carrera, impactando en una menor movilidad laboral y niveles de rotación más estables dentro de las organizaciones», agregó Andrea Avila.
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ECONOMIA
Uno por uno, todos los modelos de autos 0Km que bajaron de precio en marzo

Durante marzo, el mercado automotor argentino experimentó una reducción de precios en diversos modelos de vehículos 0Km. La eliminación del impuesto interno al lujo y la reacción de las terminales frente a la competencia aceleraron un proceso de reacomodamiento que derivó en bajas en un amplio rango de modelos. Las rebajas alcanzaron tanto a automóviles que estaban sujetos al tributo como a aquellos cuyo valor se ubicaba cerca del umbral del impuesto, modificando la estructura de precios en el segmento de gama media y alta.
Las terminales automotrices, en un contexto de competencia intensificada, implementaron rebajas de distinta magnitud según la cercanía de los modelos al antiguo límite del impuesto y su posicionamiento en el mercado. Este fenómeno estuvo acompañado de comentarios de actores del sector como importadores y directores de ventas, quienes explicaron que los automóviles de mayor precio suelen subsidiar los valores competitivos de los modelos más accesibles. Al desaparecer el impuesto, las automotrices ajustaron los precios para conservar la competitividad y el volumen de ventas.
Cinco marcas activaron reducciones en sus listas: Peugeot, Volkswagen, BMW, Fiat y DS Automobiles. Las rebajas, en algunos casos, superaron el 15%, y se aplicaron de modo inmediato sobre versiones específicas. A continuación, se detallan los modelos y los nuevos valores de referencia tras los cambios de marzo.
La marca Peugeot ajustó el precio del modelo 3008 GT, de origen francés, que migró de $77.940.000 a $66.249.000, lo que representó una baja del 15%. Este SUV de estilo fastback, importado en una sola versión GT, incorporó líneas aerodinámicas y la identidad de diseño más reciente de la firma. El vehículo equipa un motor 1.6 THP turbo con una potencia de 180 CV y 300 Nm de torque, junto a una transmisión automática de seis velocidades. En materia de seguridad, ofrece seis airbags, visión 360°, control de crucero adaptativo con función Stop&Go, asistente de mantenimiento de carril, cambio de carril semiautomático, frenado autónomo de emergencia y reconocimiento ampliado de señales de tránsito.

El Peugeot 5008 GT, también de producción francesa, experimentó una reducción de $82.230.000 a $70.717.800, equivalente al 14%. Este SUV, con capacidad para siete pasajeros y ofrecido en una única versión, comparte motorización y muchos sistemas de seguridad con el 3008, entre ellos seis airbags, cámaras 360° y asistencias avanzadas a la conducción.

En el caso del Peugeot 408 –denominado 308 GT en algunas listas de precios, aunque corresponde a la cifra de la rebaja específica– la terminal redujo su valor de $74.650.000 a $64.945.500, con una caída del 13%. Este modelo renovó su propuesta, adoptó un diseño fastback y sumó un motor 1.6 turbo de 215 CV junto a una transmisión automática de ocho velocidades. El equipamiento de seguridad incluye seis airbags y más de diez sistemas de asistencia, como frenado automático de emergencia, alerta de cambio involuntario de carril, asistencia al estacionamiento con visión 360° y reconocimiento de señales de velocidad.

La alemana Volkswagen modificó el precio del Vento GLI, que descendió de $77.818.800 a $72.746.050, lo que refleja una baja del 7%. El modelo, posicionado en el segmento de los sedanes deportivos, respondió a la necesidad de conservar atractivo frente a los nuevos valores de la competencia.
En el rubro de los SUVs, Volkswagen aplicó recortes en la gama Tiguan. La versión Life 250TSI bajó de $84.320.800 a $77.574.100 (9%), mientras la R-Line 250TSI pasó de $88.748.800 a $81.647.800 (8%). Estas variantes, con motorización turbo, integran la oferta de utilitarios deportivos en el mercado local y se ubicaban cerca del límite del impuesto antes de los cambios regulatorios.

BMW fue uno de los primeros importadores en anunciar ajustes. El modelo 118 Advantage redujo su precio de USD 48.900 a USD 47.900, equivalente a un 2%. El 320i, que se encontraba próximo al límite del impuesto, también bajó, de USD 61.900 a USD 61.400, lo que representa un recorte cercano al 1%. Estas modificaciones tuvieron el objetivo de ajustar la distancia respecto a los nuevos valores de los competidores directos para mantener su posicionamiento en el segmento premium.
La marca Fiat incluyó al 600 Hybrid en el cupo de vehículos híbridos y eléctricos con incentivo oficial. El precio pasó de $49.340.000 a $39.950.000, una reducción del 19% válida exclusivamente para operaciones de pago contado, sin financiación. El ajuste permitió al modelo competir en mejores condiciones frente a una oferta que comenzó a readecuarse tras los cambios en la política tributaria.

La francesa DS Automobiles actualizó los valores de los modelos DS3 y DS4, ambos sin carga del impuesto interno. El DS3 bajó de USD 49.800 a USD 46.500 y el DS4 de USD 55.500 a USD 51.800, con una retracción del 6,6% en cada caso. La terminal ya había reducido el valor del DS7 Plug-in Hybrid en meses previos y extendió la política de rebajas a los modelos que no tributaban, en línea con el efecto cascada que se registró en el sector.
Stellantis realizó una reducción destacada en el segmento de pick-ups con la Fiat Titano Endurance 4×2. La versión de entrada de gama modificó su valor de $50.230.000 a $39.900.000, lo que representó una baja del 20%. Este ajuste convirtió a la Titano Endurance 4×2 con caja manual en la pick-up mediana más accesible del mercado argentino durante marzo, ubicándose como una alternativa competitiva para quienes buscan un vehículo utilitario dentro del segmento.
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ECONOMIA
Alquileres en ascenso: cómo se vienen dando las subas y qué pasa con la oferta y los precios

La vigencia consolidada del cambio de régimen que rige para los alquileres sigue haciéndose sentir en los valores de los departamentos, que muestran oscilaciones que empatan con los indicadores inflacionarios del último tiempo. Si bien los precios y ajustes no han dejado de mostrar una tendencia hacia arriba, lo cierto es que inmobiliarias y analistas coinciden en que la estabilidad es el rasgo dominante en el nicho del mercado residencial locativo. Marzo abrió con subas para los inquilinos pero los guarismos muestran que los incrementos van a la par de la suba general de precios. En la comparación del primer tramo de 2025 con igual lapso de este año, la inflación acumulada fue del 35.3%, mientras que el alza para los inmuebles de dos ambientes en alquiler merodeó el 36.5 por ciento. Hoy por hoy, la cotización promedio de un departamento de un ambiente en alquiler se ubica en torno a los $450.000 mensuales y sin expensas.
De acuerdo a un monitoreo de Reporte Inmobiliario al que accedió iProfesional, los valores de los alquileres en la Ciudad siguen «copiando» desde hace más de un año el índice de inflación general.
Alquileres siguen la inflación
«La inflación general del periodo analizado (ENE 2025 vs. ENE2026) fue del 35.3 por ciento. Los departamentos usados de calidad standard que se ofrecen en alquiler en el mismo periodo mostraron un incremento del 36.47% en promedio para el caso de los de un dormitorio y el 32.31% para las unidades de 2 dormitorios«, detalló la consultora.
«El valor medio de toda la Ciudad para departamentos de 2 ambientes usados en febrero de 2026 fue de $748.373, mientras que las unidades de 3 ambientes cotizaron por encima de los $972.094», añadió.
Según Reporte Inmobiliario, el comportamiento que evidencian los valores de los alquileres en los meses más recientes es de «clara moderación», y la firma señala que la estabilidad que presentan los precios se encuentra «atada a la inflación del resto de bienes y servicios«.
En cuanto al acumulado de subas constatado en los últimos meses, Reporte Inmobiliario precisó esta evolución:
- Trim Mar-Abr-May 2023: +63%.
- Trim Jun-Jul-Ago 2023: +73%.
- Trim Sep-Oct-Nov 2023: +37,6%.
- Trim Dic-Ene-Feb 2023-2024: +29,1%.
- Trim Sep-Oct-Nov 2024: +12,9%.
- Trim Dic-Ene-Feb 2024-2025: +10,5%.
- Trim Mar-Abr-May 2025: +7,5%.
- Trim Jun-Jul-Ago 2025: +5,8%.
- Trim Sep-Oct-Nov 2025: +7,18%.
- Trim Dic-Ene-Feb 2026: +8,51%.
«… con más cantidad de unidades ofertadas en alquiler en CABA en los principales portales, y creciendo la oferta desde la derogación de la ley, la situación viene mejorando pero es evidente que el problema habitacional excede ya a la cantidad de inmuebles en oferta o al valor en que se ofrecen los mismos» se señala en el informe.
«En Argentina año a año se suman unas 50.000 viviendas al déficit ya existente debido a los nuevos hogares que se forman por crecimiento vegetativo y la fuerte inmigración que recibimos. Ese número es una estimación optimista ya descontando las viviendas nuevas que se fabrican por año tanto desde el sector público como privado», concluyó la consultora.
Marzo abrió con más subas de alquileres
Si bien la previsibilidad es el rasgo predominante en el mercado locativo residencial, lo cierto es que continúan aplicándose incrementos a partir de las oscilaciones que muestran el Índice de Contratos de Locación (ICL) y el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En esa línea, marzo inició con aumentos para los inquilinos. En el caso de los acuerdos por ICL, las subas fueron del 6.2% para los pactos trimestrales, mientras que quienes ajustan por semestre enfrentaron un incremento del 12.6 por ciento.
Según datos aportados por el Foro Profesional Inmobiliario, en lo que respecta a los acuerdos cuatrimestrales por ICL los incrementos de marzo alcanzan el 8 por ciento. En lo que refiere a los pactos con subas anuales, el indicador para marzo se ubicó en torno al 33.8 por ciento.
Por el lado de los contratos bajo el paraguas del IPC, el aumento para los pactos trimestrales en esta primera parte de marzo es del 8.8 por ciento. Ya en lo que respecta a los acuerdos semestrales, el incremento ha sido del 11.8 por ciento. Por el lado de los entendimientos con ajuste anual, el parámetro de aumento se ubicó en el 33.3 por ciento.
Valores de alquileres en Buenos Aires
En cuanto a los valores vigentes en la Ciudad, el monitoreo de Reporte Inmobiliario detalló hace escasas semanas que, respecto de las unidades de un ambiente con mayor cotización, las cotizaciones más altas corresponden a Núñez ($630.000), Saavedra (595.000), Palermo (580.000) y Villa Crespo (550.000).
Del otro lado se alinean La Boca ($410.000), Liniers (420.000), Centro y Microcentro ($435.000) y Congreso (437.000).
Respecto de los dos ambientes, los precios más elevados se dan en Núñez, Parque Chas y Saavedra ($700.000), Palermo (690.000), Chacarita, Coghlan y Colegiales (680.000).
En la vereda de enfrente se ubican Constitución y La Boca ($480.000), Centro y Microcentro (510.000), San Cristóbal (520.000) y Boedo (547.500).
En lo que refiere a los departamentos de tres ambientes, Reporte Inmobiliario afirma que los inmuebles más caros están en Parque Chas y Villa Urquiza (más de $1 millón), Recoleta (995.000), Retiro (990.000) y Mataderos (980.000)
Los precios de menor valía se distribuyen entre Centro y Microcentro, Congreso, San Nicolás y Tribunales ($700.000), Villa General Mitre (715.000) y Constitución (730.000).
Por último, y en lo que hace a los inmuebles de cuatro ambientes, los precios más altos están en Colegiales ($1.360.000), Recoleta (1.350.000), Palermo (1.300.000) y Belgrano (1.250.000).
Los más «accesibles», en cambio, se ubican en Once ($800.000), Barracas y Tribunales (850.000), y San Telmo (865.000).
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