ECONOMIA
Chubut reclamará ante la Corte Suprema por los $51.000 millones que le debe la Nación

El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, anunció que la provincia presentará una demanda ante la Corte Suprema de Justicia para reclamar una deuda de 51.000 millones de pesos que el Gobierno nacional mantiene con la caja previsional provincial. La presentación se realizará el lunes a través de la Fiscalía de Estado de Chubut, según detalló el mandatario.
La medida se da luego de que el gobierno provincial debiera recurrir a la emisión de letras por cerca de 60.000 millones de pesos para garantizar el pago del medio aguinaldo a los empleados públicos, el cual se abonó este miércoles 24, según informó el diario Río Negro. El atraso en la liquidación del beneficio generó manifestaciones en distintas dependencias estatales.
Torres explicó que “estamos reclamando la deuda que la Nación tiene con nuestros jubilados y que debería haber subsanado desde el año 2017. Por eso y ante los reiterados incumplimientos realizaremos la presentación ante la Corte Suprema de Justicia a través de la Fiscalía de Estado del Chubut”.

El gobernador remarcó que la gestión actual viene realizando el reclamo desde el inicio del mandato: “Desde que asumimos nuestra gestión de gobierno venimos reclamando por esta situación. Para que se entienda: a nuestros contribuyentes, que tienen en Chubut su propia caja previsional y siguen aportando, la Nación les debe nada más y nada menos que más de 51.000 millones de pesos”.
De acuerdo con lo informado por el Ejecutivo provincial, el déficit de la caja previsional está estimado por la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES). “Avanzamos en la presentación ante el incumplimiento de los pagos que en su momento habíamos acordado”, señaló Torres.
La decisión del gobierno de Chubut de recurrir al máximo tribunal nacional ocurre en un contexto de tensión financiera y busca asegurar fondos para cubrir los compromisos previsionales de la provincia.
Vale recordar que en septiembre pasado, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo una reunión con Torres, en la que se firmaron convenios en el marco del Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas.

Durante el encuentro, se acordó la compensación de deudas que Chubut mantenía con el Estado Nacional por 100.000 millones de pesos. Además, el convenio establece que la provincia asumirá la responsabilidad de cuatro rutas nacionales como parte de la compensación.
“El Ministerio de Economía de la Nación continúa trabajando con las provincias en el marco del Régimen con el objetivo de buscar soluciones conjuntas a las deudas y acreencias recíprocas, protegiendo fundamentalmente el equilibrio fiscal”, comunicó el Palacio de Hacienda en aquel entonces.
Pero Chubut no es la única jurisdicción que atraviesa un conflicto por fondos similar con el Gobierno nacional: el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, sostuvo ayer que la deuda de coparticipación que la Nación mantiene con la Ciudad de Buenos Aires supera los 5.000 millones de dólares.
Según precisó, ese monto equivale al costo de construir tres líneas de subte. Macri señaló que el diálogo con el gobierno nacional continúa abierto, aunque advirtió que la Ciudad evalúa volver a recurrir a la Corte Suprema si no se resuelve el pago de los fondos adeudados.

“La ciudad tiene derecho a esos recursos, no hay ninguna duda, lo ha dicho hasta la Corte Suprema, y hay una cautelar que indica que hay que empezar a pagar”, dijo el mandatario.
Macri recordó que en el pasado se firmó un acta de acuerdo con el gobierno nacional, aceptando una modalidad de pago alternativa propuesta por la Nación.
“De junio a mayo de este año, se cumplió bien, en mayo volvieron parte de los atrasos. Trabajamos y hablamos entre nosotros con Caputo. ¿Encontramos una solución? Todavía no. Es necesario encontrarla, no hay ninguna duda, porque es plata de los porteños”, subrayó el jefe de Gobierno.
La Ciudad mantiene conversaciones dos o tres veces por semana con funcionarios nacionales, con el objetivo de lograr un acuerdo fuera del ámbito judicial. “La voluntad debo decir que está”, afirmó Macri, aunque advirtió: “Como pasa siempre, los recursos para el Gobierno nacional son escasos”.
ECONOMIA
Turismo internacional: estiman que la Argentina cerró el año con un desequilibrio similar al de 2017

Durante 2025, la actividad turística de Argentina enfrentó un escenario de déficit internacional comparable al registrado en 2017. Según el último informe de IERAL de Fundación Mediterránea, la dinámica de los viajes mostró que el saldo del año refleja que en los primeros 11 meses viajaron 11,2 millones de turistas residentes al exterior, mientras que solo ingresaron al país 4,8 millones de turistas internacionales. De este modo, el saldo neto fue de 6,4 millones de viajeros, cifra alineada con el desbalance de viajeros observado en 2017.
El año se caracterizó por un turismo emisivo récord en el verano, cuando la cantidad de argentinos que eligió destinos fuera del país creció un 80% respecto del verano anterior, en tanto el turismo receptivo cayó 25%. El denominador común en este comportamiento fue el dólar barato, que incentivó los viajes al exterior y restó atractivo a la llegada de turistas internacionales. En ese contexto, el cociente entre turismo emisivo y receptivo se ubicó en 2,3. Esto significa que por cada viajero internacional que visitó Argentina, 2,3 residentes viajaron al extranjero. El informe lo describe como “un año de desbalance récord en décadas (exceptuando años pandémicos en los que el turismo estuvo restringido fuertemente)”.
En términos económicos, el flujo de divisas acompañó el desbalance de viajeros. El informe advierte que “el año finalizará con una salida de divisas por turismo emisivo que se ubicaría entre USD 12.000 y 13.000 millones“. Si a este monto se le restan los ingresos generados por el turismo receptivo, estimados en aproximadamente US$ 4.500 millones, “el saldo de divisas ocasionado por la actividad turística será deficitario de entre USD 7.000 y 8.500 millones“. Estas cifras son provisorias, ya que resta conocer el resultado de la cuenta de viajes del cuarto trimestre.

El impacto de esta dinámica se trasladó al sector hotelero interno. Las mediciones de INDEC marcaron una caída del 3% en la cantidad de pernoctaciones en establecimientos de alojamiento durante 2025, con una mayor incidencia en el turismo receptivo. El informe señala que “la cantidad de pernoctaciones en establecimientos de alojamiento cayó 3%, con mayor incidencia en el turismo receptivo”.
En cuanto a las tendencias de búsqueda, las consultas relacionadas con turismo emisivo en Google se mantuvieron en niveles altos, aunque dejaron de crecer respecto al año anterior. “Los últimos registros ubican a estas búsquedas por debajo de las que tenían en el periodo 2024/25, es decir en la previa del verano de récord de emisivo”. En cambio, las búsquedas vinculadas al turismo interno se mostraron más bajas, con una caída del 18% en septiembre y octubre respecto al mismo periodo de 2024, aunque en noviembre y diciembre se acercaron a los niveles del año pasado. “Es precisamente en las últimas semanas del año cuando estas búsquedas se intensifican. Esto ha ocurrido así en los últimos años y es un patrón muy común a la hora de decidir viajes en la actualidad”.
De cara a la temporada alta de 2026, el informe de IERAL describe que “el desempeño que tuvo la actividad turística en el verano 2025 será un piso para lo que resulte en 2026”. Entre los factores que podrían influir en una mejoría se mencionan el encarecimiento relativo del destino Brasil, la menor incertidumbre cambiaria después de las elecciones y el llamado “efecto Messi”, ya que parte de los turistas emisivos podrían reservar parte de su presupuesto para viajar a ver a la selección en Estados Unidos.

En materia de conectividad, la cantidad de vuelos internacionales desde y hacia Argentina en noviembre se ubicó “31% por encima de los que existían en 2019 (prepandemia)”, impulsada por el auge del turismo emisivo. En contraste, los vuelos nacionales apenas superaron en 5% los niveles de 2019. Esta diferencia en la conectividad aérea representa un desafío para el sector turístico local de cara a 2026, según el informe: “incrementar la competitividad turística local, ampliar conectividad, lograr mayor cantidad de turistas internacionales en el país, sostener y volver a dinamizar el empleo en la actividad turística”.
El informe sostiene que la recuperación del turismo receptivo se apoya en la mejora de la competitividad cambiaria y en el desarrollo de eventos internacionales, factores que, junto con el intenso flujo de turismo emisivo, generan oportunidades en materia de conectividad. Para el próximo verano, se anticipa que “los flujos internacionales mostrarán, sin lugar a duda, un resultado deficitario”, aunque se estima que el turismo emisivo no será tan fuerte como en 2025 y que el turismo receptivo podría continuar recuperándose, achicando ligeramente el déficit.
El debate sobre la salida de divisas por turismo volvió a ganar espacio en la agenda pública. Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, defendió el gasto de los argentinos en el exterior y su impacto en la economía local. “Los argentinos que gastan dólares en el exterior son héroes de la producción”, sostuvo en declaraciones recientes. Según Sturzenegger, “el gasto en turismo en el exterior es una de las formas más puras de libertad”. El funcionario afirmó que “eliminar restricciones para viajar y comprar en el exterior fortalece la competencia y dinamiza la economía”.
ECONOMIA
“No dormirse en los laureles”: la advertencia de Cavallo sobre el rumbo económico y las reformas pendientes para el 2026

En la víspera del inicio de 2026, el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, publicó en su blog personal un extenso análisis en el que detalló cuáles consideró que debían ser las reformas prioritarias para que la economía argentina logre un crecimiento vigoroso y sostenible. En ese marco, sostuvo que los avances en materia fiscal y los incentivos a las grandes inversiones ofrecieron una base relevante, aunque remarcó que el proceso de recuperación requiere completar una agenda más amplia y respetar una secuencia precisa de cambios estructurales.
Cavallo afirmó que “el inicio de un crecimiento vigoroso y sostenible de la economía argentina en el año 2026 es posible”, pero aclaró que ese escenario depende de decisiones que todavía deben adoptarse. Según explicó, el ajuste fiscal logrado en un plazo breve y la vigencia de un régimen de incentivos fiscales para grandes inversiones en sectores como la energía, la minería y las tecnologías avanzadas brindaron argumentos para esperar una mejora de la actividad. Sin embargo, advirtió que esos logros no resultan suficientes por sí solos y sostuvo que “el Gobierno no debe dormirse en los laureles”.
El economista señaló que completar la reactivación de los sectores vinculados al mercado interno y asegurar un crecimiento sostenido en el tiempo exige avanzar con varias reformas. A su entender, la secuencia de estas medidas resulta determinante para que los años 2026 y 2027 consoliden el respaldo ciudadano a las ideas de libertad económica y modernización que impulsa el presidente Javier Milei desde la campaña electoral de 2023.
Como primer paso, Cavallo destacó la aprobación del Presupuesto 2026 por parte del Congreso. Indicó que esa decisión permitió avanzar en la consolidación de lo que definió como “el gran logro de los dos años precedentes: el fuerte ajuste del gasto público y la eliminación del déficit fiscal”. Además, sostuvo que la ejecución de ese presupuesto y las negociaciones con las provincias para que acompañen el ajuste fiscal nacional podrían avanzar con mayor fluidez si el Gobierno profundiza el proceso de reprivatización.
En ese sentido, planteó que “se acelere el proceso de reprivatización de las empresas que fueron estatizadas después del abandono de la convertibilidad” y que los recursos obtenidos se destinen a incrementar la inversión en infraestructura pública. Según explicó, ese sector mostró un deterioro acumulado durante varios años y su recuperación resulta clave para sostener el crecimiento económico sin violar las restricciones fiscales.
El segundo paso que consideró imprescindible es la sanción de un nuevo régimen monetario y cambiario, preferentemente por ley, similar al que funciona en Perú. Cavallo sostuvo que ese marco institucional complementaría al Presupuesto 2026 y permitiría liberar al mercado cambiario y a la expansión del crédito al sector privado de “trabas burocráticas y manejos impredecibles”. En ese contexto, señaló que el Banco Central debe acumular reservas propias a un ritmo rápido.

EFE/ Juan Ignacio Roncoroni
El ex ministro vinculó ese proceso con la evolución del riesgo país. Según afirmó, “la tasa de riesgo país debe descender a no más de 300 puntos básicos”, lo que permitiría que las tasas de interés en pesos y en dólares se ubiquen en niveles reales compatibles con el crecimiento potencial de la economía. A su juicio, sin una completa liberalización cambiaria y financiera, resulta muy difícil que las expectativas de los inversores privados contribuyan tanto a la estabilidad macroeconómica como a un crecimiento sostenido.
También identificó como tercera reforma relevante la denominada ley de modernización laboral, aunque aclaró que su importancia no reside tanto en los cambios inmediatos del régimen laboral. Según explicó, el valor central de esa iniciativa se encuentra en los incentivos impositivos incluidos para alentar la inversión en empresas medianas y pequeñas.
Cavallo sostuvo que esos mecanismos avanzarían en la línea de extender a firmas de menor tamaño los beneficios fiscales que el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) aseguró a los proyectos de gran escala. Incluso, consideró que “sería conveniente que estos incentivos fiscales se acercaran aún más” a los previstos para las grandes inversiones.
En relación con la apertura de la economía, el economista afirmó que las modificaciones orientadas a eliminar el sesgo antiexportador de la estructura de precios relativos deben postergarse hasta que el cambio en el régimen monetario, cambiario y financiero permita que el tipo de cambio real se ubique en un nivel de equilibrio. Según escribió, ese proceso debe desarrollarse “sin restricciones al movimiento de capitales (salvo las necesarias para desalentar el carry trade)”.
Cuando se avance en esa etapa, Cavallo remarcó la necesidad de eliminar impuestos indirectos que encarecen los costos de producción de los bienes transables internacionalmente o, en su defecto, compensarlos mediante reembolsos y reintegros a las exportaciones hasta que esos tributos se eliminen de manera definitiva.
En otro tramo del texto, el ex ministro afirmó que la reducción del riesgo país resulta más relevante que una baja inmediata de la inflación. Argumentó que, si ese indicador no desciende, “siempre estará como espada de Damocles un posible salto devaluatorio” o la necesidad de frenarlo mediante tasas de interés muy elevadas. En ese contexto, consideró imprudente anunciar metas de inflación excesivamente ambiciosas mientras subsistan restricciones cambiarias para las empresas.
Cavallo advirtió que fijar objetivos inflacionarios difíciles de cumplir podía implicar el riesgo de “ser desmentido por la realidad” o forzar una política monetaria tan restrictiva que acentúe el clima recesivo del mercado interno. En contraste, sostuvo que “es mucho más conveniente fijarse una meta ambiciosa en materia de tasa de riesgo país”, ya que su cumplimiento permitiría avanzar hacia un esquema consistente de estabilidad y crecimiento.
Respecto de la reactivación del mercado interno, señaló que se produciría en la medida en que se mantengan tasas reales de interés que no superen el crecimiento potencial de la economía y que la expansión del crédito al sector privado facilite la inversión familiar y empresaria. En ese punto, volvió a destacar el rol de la inversión en infraestructura como un motor adicional de crecimiento sostenido.
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ECONOMIA
Las importaciones superaron los USD 70.000 millones en 2025 y las compras “puerta a puerta” crecieron casi 300 por ciento

Las importaciones de bienes en Argentina se acercan al máximo nivel histórico registrado en 2022 y podrían triplicar el promedio de la década de los noventa. Hasta noviembre, el volumen importado alcanzó USD 70.235 millones, lo que representa un crecimiento interanual del 27%. Este avance se dio en un contexto de cambios regulatorios y apertura al comercio internacional.
Para lograr el récord de la serie, en diciembre los bienes importados tendrían que superar los USD 10.000 millones ya que, en 2022, el total del valor de los productos que ingresaron al país ascendió a USD 81.522 millones. Sin embargo, los USD 70.235 millones acumulados hasta el undécimo mes del año contrastan fuertemente contra los USD 60.775 millones de 2024 y podrían ocupar el segundo lugar en las mediciones históricas.
Un informe de ABECEB atribuye el salto importador a transformaciones en la economía argentina: una mayor integración global —destacando el papel del Mercosur—, cadenas productivas más extensas y un mercado interno más robusto que décadas atrás. Entre las causas inmediatas figuran la normalización de las reglas comerciales, la reapertura del acceso al financiamiento, la recuperación de stocks y la eliminación de restricciones cuantitativas —como el régimen SIRA y los cupos—, lo que permitió una aceleración del flujo importador tras años de compresión forzada por escasez de divisas.
Natacha Izquierdo, directora de Operaciones de ABECEB, explicó que la “liberalización paulatina del mercado cambiario, la consolidación fiscal y la eliminación de la mayoría de las trabas reconfiguraron los incentivos al comercio exterior”. Este nuevo escenario propició un “desacople transitorio” entre importaciones y producción local, característico de una etapa de recomposición tras años de distorsión, según describió al citado reporte.

El año estuvo marcado por una transformación en la estructura de las compras al exterior, con una mayor presencia de bienes finales, en particular de consumo. A la vez, los bienes intermedios crecieron 6,2% interanual, las piezas y accesorios para bienes de capital subieron 17,4%, mientras que las compras externas de vehículos se incrementaron 109%, los bienes de consumo avanzaron 58,3% y los bienes de capital, 55,6%. Así, los bienes finales llegaron a representar cerca del 15% del total importado, su participación más alta desde inicios de siglo y apenas dos puntos porcentuales por debajo del promedio de los 90.
Según el Observatorio PyME, el porcentaje de empresas que reemplazaron producción nacional por productos importados casi se duplicó en 2025 —10,1% frente a 5,3% a comienzos de año—, mientras que aquellas que sustituyeron insumos locales por importaciones subieron a 22,1%. Sectores como la metalmecánica, química, caucho y plástico manifestaron los mayores porcentajes de sustitución: 28,4% y 29,2% respectivamente.
El fenómeno del comercio electrónico transfronterizo, impulsado por plataformas como Shein y Temu, se consolidó en 2025 como un motor del nuevo patrón importador. El canal courier o “puerta a puerta” fue el de mayor dinamismo, habilitando un acceso ampliado a la oferta internacional con variedad y precios competitivos.
Según Abeceb, este esquema aportó importaciones por USD 789 millones —el 1,1% del total y 7,5% en bienes de consumo—, mostrando el mayor ritmo de crecimiento interanual (+291,8%) y duplicando su peso frente a años previos. Aunque su participación en el producto sigue siendo baja, el canal destaca como la vía más dinámica del año.
El impacto sectorial de este fenómeno fue especialmente notorio en rubros de indumentaria, calzado, electrónicos livianos y artículos para el hogar, donde el courier generó mayor competencia externa y planteó retos regulatorios, fiscales y productivos. Para los consumidores, el beneficio directo se tradujo en mayor variedad y precios más bajos.

El sector automotriz resultó otro foco del auge importador en 2025. Hasta noviembre, la cantidad de vehículos importados creció 120%, llegando a máximos desde 2018, aunque aún se sitúa 30% por debajo de ese pico, de acuerdo a los datos recogidos por la consultora. Desde septiembre, el ingreso de unidades híbridas y eléctricas bajo arancel cero impulsó el mercado. Brasil continuó siendo el principal proveedor, con el 76% del total, pero perdió participación ante el crecimiento de China y México.
Como resultado, se incrementó en 22% la cantidad de modelos disponibles, evidenciando una oferta más diversificada para el consumidor argentino. Sin embargo, esta expansión se dio en contraste con una industria nacional de elevada capacidad ociosa: las importaciones crecieron 36,2% interanual a octubre, pero la producción local solo avanzó 3,1%, situándose todavía por debajo de los niveles de 2023. Para 2025, se proyecta que la relación importaciones/PBI alcance o supere el nivel de 2018 (16,3%), reabriendo el debate sobre la sostenibilidad del proceso.
A pesar del volumen récord, el análisis destaca que Argentina se mantiene en el rango inferior de apertura comercial en la región. Países como Chile, México, Colombia, Uruguay y Paraguay exhiben importaciones entre el 20% y el 45% de su PIB, mientras que Argentina históricamente mostró ratios entre el 12% y el 18%, incluso en etapas de mayor apertura.
“En conclusión, el nivel actual de importaciones no es preocupante aún en términos regionales ni históricos, y responde mayormente a un proceso de normalización tras años de restricciones comerciales. Hacia adelante, el desafío pasa por alinear las importaciones con una expansión sostenida de las exportaciones y monitorear la composición de la canasta, de modo que el mayor comercio se traduzca en más productividad, competitividad y capacidad de generación de divisas, y no en un desplazamiento persistente de la producción local”, cerró Izquierdo.
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