CHIMENTOS
¡Bombazo de fin de año! Las pruebas de que Wanda Nara y Martín Migueles están en crisis: «Ella lo dejó de seguir»

Arrancó tranquilo el 30 de diciembre, eh… ¿Por los 37 grados de máxima que anticipan aquellos que Chiche Gelblung define como encargados de ejercer «terorrismo meteorológico», o los 40 que se avecinan para despedir el año mañana? Para nada, al lado de lo caliente que es esta info, esas parecerán temperaturas frescas o de invierno. En las primeras horas de hoy, trascendió que Wanda Nara y Martín Migueles habrían entrado en una fuerte y decisiva crisis.
La prueba es contundente. La más contundente que se puede presentar en los tiempos que corren: la reina de las mediáticas ha dejado de seguir en redes sociales al fornido muchacho que se vincula tanto con el mundo de la seguridad, con el ambiente fitness y con todo lo que tiene que ver con las finanzas. Este último punto habría sido uno de los detonantes para que Wanda tomara tan tajante determinación. Pero no el único.
En el día de ayer se realizaron una serie de diligencias de las que tomaron parte tanto la justicia como la policía en el marco de un caso donde se investigan movimientos de dinero sospechosos y que habrían sido producto de una maniobra ilegal conocida como «rulo». Algo más o menos así: se compraba dolar a precio oficial y se lo vendía a precio «blue», un mecanismo por el que se ganaban sumas impresionantes en muy poco tiempo.
Uno de los apuntados es Elías Picirillo, el fugaz ex marido de Jésica Cirio. Por añadidura, el manto de dudas cae también sobre quienes formaban parte de su círculo cercano o trabajaban con él de manera directa, entre quienes Martín Migueles parece figurar en primera línea. Que se nombre haya estado asociado todo el día de ayer a las «noticias policiales», cuentan, no le habría hecho ninguna gracia a la conductora de Masterchef.
WANDA NARA DEJO DE SEGUIR A MARTIN MIGUELES Y YA SE HABLA DE CRISIS FUERTE EN LA PAREJA
Wanda Nara y Migueles estaban pasando unos días en Punta del Este, que parece haberse convertido una vez en la meca veraniega de los famosos argentinos. Desde allí, además, siguieron todas las alternativas de lo que ya puede darse en llamar el «Claudia Ciardone Gate»: la explosiva ex participante de Gran Hermano rompió el molde y confesó haber recibido muchos mensajes de WhatsApp del novio de Wanda para verse a espaldas de la ex mujer de Icardi. Tremendo.
Si bien la propia Wanda intentó negar la veracidad de las comunicaciones y les bajó el precio a los rumores, tampoco le resultó simpático ver que en todos los canales de televisión y en todos los portales de internet y en todas las redes sociales estaban hablando de «sus supuestos cuernos». La sumatoria de hechos (el caso policial más la irrupción de Ciardone) habrían hecho eclosión durante la madrugada, cuando explotó y dejó de seguir a MM. ¿Hubo un engaño? Chocolate por la noticia…
Wanda Nara, Martín Migueles
CHIMENTOS
Dany Lescano: “Ojalá tuviera mucho para dar a los que no tienen nada”

El impacto de Dany Lescano en la cumbia villera argentina ha persistido durante décadas, tanto por su voz particular como por una biografía marcada por desafíos y transformaciones personales. Hoy, a los 69 años, Lescano se mantiene tan vigente como cuando ayudó a cimentar los códigos de un género que revolucionó la música tropical argentina a fines de los años 90.
Lescano nació el 10 de septiembre de 1956 en Santiago del Estero y creció en el conurbano bonaerense, un entorno que incidió profundamente en el carácter de su música. Se le reconoce como el primer cantante de cumbia villera y una de las voces fundacionales del género.
Las experiencias de prisión que atravesó—primero durante cinco años cuando era joven, y luego en una detención de dos años tras una falsa acusación—no solo marcaron su vida, sino que intensificaron su compromiso artístico.
El itinerario de Lescano en la música comenzó a los 21 años con Los Delfines, en un contexto de auge de la cumbia tropical, donde empezó a definir su estilo. Su paso posterior por Persuasión y Quique y La Charanga Colombiana resultó decisivo para forjar la impronta vocal que lo distinguiría posteriormente. La trayectoria de Lescano se consolidó cuando asumió el rol principal en La Charanga entre 1993 y 1998.
El salto central en la carrera de Lescano se produjo en 1999, cuando se integró a Flor de Piedra, banda pionera de la cumbia villera. Su influencia en la consolidación estética y lírica del género resultó determinante. Dos álbumes marcaron la era Flor de Piedra: La vanda más loca (1999), impulsado por el hit “Sos un botón”, y Más duros que nunca (2000), con himnos como “La jarra loca” y “Patovicagón”, canciones que definieron la sonoridad irreverente del nuevo movimiento.
Aquí, los momentos más destacados de la charla:
—Dany Lescano, ¿está bien si digo un prócer de la cumbia villera?
—Eso lo dirán ustedes. Yo me dedico a hacer lo mío.
—Pasa que prócer me suena a gente grande y…
—Tengo casi setenta, 10 de septiembre del 56.
—Y casi treinta años de cumbia villera, ¿y cuánto con la música en general?
—Con la música sesenta años y pico.
—Toda la vida.
—Toda la vida.
—Aparte de la música, ¿algún otro laburo?
—Siempre mi mamá me decía que no cante porque era un vago (ríe) y nunca iba a ganar plata y nunca iba a ganar nada con, con la música (ríe). Pero vengo de familia de músicos…
—¿Y eras un poco vago?
—Sí, soy vago (ríe).

—¿Hoy, con casi setenta años, ¿podés decir que te fue bien con la música?
—Yo creo que me fue bien y me sigue yendo bien. Pese a que los grandes empresarios… algunos no me valoran.
—¿Por qué lo decís?
—Y no te valoran porque te llaman poco, no se fijan la trayectoria que tengo…
—¿Cuando hablás de “empresarios”, ¿quiénes son? ¿Los bolicheros, los dueños de la bailanta…?
—Ahí los mezclo a todos. Pero, bueno, será porque no les gusta mi forma de ser…
—¿Te plantás demasiado, capaz?
—Exactamente. A mí me pagás lo que yo quiero y, si quiero, voy gratis (ríe). Pero igual no cobro mucho, ¿eh?
—¿Te seguís subiendo al escenario y es igual que el primer día?
—Igual, no me cambió la voz, nada. Sigo cantando como el primer día. No tengo la voz quebrada, no tengo nada. No soy borracho, no me drogo, no… nada.
—Me imagino que con toda la carrera que tenés habrás tenido muchas oportunidades para “pegártela”.
—Seguro, seguro. Pero tengo carácter. Si vos no tenés carácter, te van a llevar así. Vos tenés que saber decir que sí y tenés que saber decir no. Eso es lo que le enseño a mis hijos: guarda acá.
—O sea, en toda tu carrera, siempre firme en esa posición…
—Firme… (piensa unos segundos). Y nadie va a decir: “Lo vi a Dany embriagado”. Nadie puede decir nada…
—Y con tus hijos, ¿cómo te salió esa parte?
—Por suerte bien.
—Tenés ocho…
—Ocho hijos… y trece nietos.
—Y Mati también es cumbiero…
—Sí.
—¿Y cuánto tuviste que ver vos en que salga cumbiero?
—Ya nacemos para algo. Vos, yo, Fulano, Mengano, ya nacemos para algo, se lleva adentro.

—¿Tu desembarco en la cumbia villera viene de la mano de Pablo Lescano, de alguna manera?
—A mí me gusta lo melódico: Ángeles Negros, Los Cuatro Soles, Los Galos, Los Linces.
—¿Pudiste resolver de vivir cien por ciento de la música con la cumbia villera?
—Sí, tengo ayuda de mi señora también, que tiene su trabajo y me ayuda. Nos complementamos bien los dos y pudimos lograr muchas cosas.
—¿Tu señora te sigue en tus shows?
—Siempre voy con ella; ella me acompaña porque es mi vendedora.
—¿Sos romántico vos?
—Muy romántico, demasiado.
—Y con los hijos, por ejemplo, ¿quién es más mano dura? ¿Alguno es más firme en la crianza?
—Yo.
—¿Siempre fuiste firme o fuiste aflojando con los años?
—No, no, siempre.
—Y después de todos estos años, ¿tus hijos te pueden cantar cada tanto eso de “Sos un botón” (risas)?
—Mirá, nunca me cantaron eso (risas). Nunca jamás, porque creo que soy una persona buena, ¿me entendés? Hago muchas cosas por la gente también. Voy a cantar por ahí para una gente amiga… La gente de Luján me da alimentos y vienen a mi casa criaturas chicas, gente grande, abuelos y yo les doy su bolsita de mercadería: azúcar, fideos, hierba, puré de tomate, arroz… Todo lo que me dan a mí se lo reparto a la gente que no tiene.

—Siempre tuviste un rol social, ¿no?
—Me gusta mucho ayudar. Ojalá yo tuviera mucho, como tienen algunos y no dan nada. Imaginate que no soy nadie, no tengo casi nada, tengo lo básico, ¿eh? Y ayudo a la gente. ¿Por qué no van a poder ayudar los que tienen mucho? Esa es mi indignación que tengo.
—Porque me imagino que en tu carrera tuviste muchas chances de juntar buena guita, pero da la sensación de que te alcanza con lo que tenés…
—Nunca gané buena guita, ¿eh?
—¿No?
—Nunca, pero esto de la música se lleva adentro, ¿entendés? Y vivo tranquilo, ¿entendés? Hay gente que no tiene y viene a mi casa: “Dani, ¿tenés algo para comer?“
—¿Y alguna vez en estos años, con tantas crisis que hubo en Argentina, te pasó que a vos de llegar…?
—Sí, me pasó muchas veces.
—¿Y ahí?
—Y por eso tengo tanto sentimiento con la gente que no tiene, porque sé lo que es.
—¿En algún momento estuviste en cana, no? Y en esos momentos duros, ¿hay menos gente que está dispuesta a darte una mano?
—No, la gente sabe lo que es uno y sabe que… que uno es incapaz de hacer algo, entonces… a mí siempre me dieron una mano.
—¿Porque caíste medio de rebote, no?
—Claro. Pero bueno, mejor olvidarse esos momentos tristes, ¿no? Tendría que haber conocido mejor la gente, porque yo soy muy dado… Pero nunca llegás a conocer a toda la gente.
—¿Y a partir de ahí, con los vínculos, hace que tengas más cuidado, que mires más de reojo?
—De todas las vivencias que vos hacés, siempre se aprende algo.

—Hablando de esto de seguir laburando a los setenta, ¿vos querés seguir cantando?
—Hasta que Dios y la Virgen quieran. Yo quiero cantar toda mi vida. Me da fuerza, quiero ver a la gente que me quiera. Hay gente que te quiere, hay gente que no te quiere. “Mirá este negro”, “Mirá este rubio”…
—Pero hay mucha gente que te quiere y cuando vos empezás a cantar tus clásicos se vuelven locos.
—Sí, cantan y saltan y eso me da placer, alegría, me da emoción. Porque me acuerdo de antes, ¿me entendés?
—¿De qué te acordás?
—De cuando era chico y quería llegar. Veía a tal o cual artista y decía “¿Y yo cuándo voy a salir en televisión, entendés?»
—¿Y cuándo sentiste o te diste cuenta de que habías llegado?
—¿Te digo la verdad? Nunca lo noté y eso me dice mi señora. Digo, para mí somos todos iguales: vos, yo, el, el que está detrás de cámara, el que barre, todos iguales.
—Y a vos, ¿quién te genera una admiración especial, sea de la cumbia o no…
—A mí… Siempre estoy diciendo: cuando venga Messi al predio de la AFA, voy a ir a verlo. Quiero ver si por ahí me conoce o no me conoce, ¿me entendés? Y me gustaría sacarme una foto con la Selección para llevarlo eso dentro mío.
—¿Nunca te lo cruzaste a Messi?
—Nunca. Un día me iba con mis hijos y la banda a México. Estábamos en Ezeiza y mi hijo lo vio a Diego y se sacó una foto. Diego y Messi, los dos más grandes.
—Bueno, vamos a ver si este programa, Nunca Me Faltes, te trae suerte, se enteran en la Selección, se entera Messi y…
—¡Uy, si se entera Messi o la Selección, me muero! ¡Me-mue-ro!
Podés disfrutar de los episodios semanales de Nunca Me Faltes por el Canal de YouTubede Infobae.
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¡Tomá mate! Eva De Dominici la rompe en Estados Unidos pero extraña horrores el asado: «Lloro día por medio»

Hace ya varios años Eva De Dominici dejó atrás su presente laboral en Argentina para apostar a una nueva vida en Estados Unidos e incursionar en el ambiente artístico de aquel país. Pero no solo encontró algún que otro papel en el exterior… sino que se topó con el amor y fue mamá por primera vez.
Separada ya de Eduardo Cruz, hermano de la actriz española Penélope Cruz, la actriz disfruta de la crianza de Cairo quien ya tiene 6 años, de los viajes y compromisos profesionales y de su nuevo hogar en Los Ángeles junto a su madre y su hermana, que también la siguieron en ese destino.
Sin embargo, y a pesar de ese fortuito presente en lo personal y laboral, en medio de una entrevista Eva confesó que día por medio llora. “Somos una familia muy grande y eso lo extraño. Las juntadas de los domingos las extraño con primos, tíos, porque no los tengo allá”, manifestó la actriz.
Asimismo, en el marco de esa nota que le realizaron durante su paso por Argentina, Eva sumó: “No tengo allá la posibilidad de juntarme para un asado. ¿Si me pinta la nostalgia? Sí, todo el tiempo. Soy muy nostálgica. Soy muy llorona, muy. Creo que lloro día por medio”.
LA NOSTALGIA DE EVA DE DOMINICI
“Soy muy llorona. Al menos tengo esa posibilidad de sacar afuera porque hay gente que no puede llorar. Lloro de todo, de emoción, tristeza… . extraño mucho la comida. Para mi Argentina tiene una comida tan rica”, comentó De Dominici luego de hacer una producción de moda como adelanto de temporada invierno.
Sin dudas, y como dicen, las raíces tiran. Y en el caso de la actriz que comenzó en los medios cuando tenía tan solo 9 años, también. Por eso, cada vez que puede, Eva combina trabajo con placer y se hace escapadas a nuestro país para reencontrarse con su familia, amigos y sabores.
Eva De Dominici
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Arturo Puig vuelve al teatro con una obra en la que repasa su vida: “Son textos que marcaron mi memoria”

Con la repentina partida de Selva Alemán en septiembre de 2024, su compañera de vida y de escenarios, la mudanza y el duelo se cruzaron en la vida de Arturo Puig. Al comienzo de esta charla con Teleshow, el actor confiesa que tuvo que tomar una decisión movilizante y cambiar la casa en la que había pasado tres décadas con su mujer por un departamento en la misma calle, Migueletes.
El proceso de adaptación no resultó inmediato para Puig, quien habló de los desafíos de dejar atrás tantos años en el mismo lugar. “Me cuesta mucho acostumbrarme al departamento”, admite, y no es necesario dar más explicaciones. Más allá del impacto emocional, está el físico: dejar atrás un espacio más amplio a otro más acotado. Un momento de ajustes en el que afirma haber encontrado algo de estabilidad. “Me voy acomodando”, sentencia. Y se dispone a hablar de Buenas Palabras, un espectáculo de corte epistolar e interpretación libre con el que repasa algunos de los textos que marcaron su vida.

El trabajo es parte de esta reinvención. Su regreso a los escenarios se dio tras no aceptar el teatro tradicional, porque sentía que no era el momento para hacerlo, y agradece todos los llamados que recibió con propuestas. La solución la encontró en lo artesanal: “Se me ocurrió hacer un espectáculo de lecturas. Textos, poesías, cuentos, pero también la carta de Richard Burton a Liz Taylor, que para mí es espectacular. Además incorporé el monólogo de El Gran Dictador de Chaplin y voy contando algunas cosas mías, pero no muy personales.” detalla Puig a Teleshow y convida una anécdota con el recordado Enzo Viena a comienzos de los 70: “Fuimos a hacer teatro después de actuar juntos en la novela Nino y fue extraordinario, nos pasó de todo”.

—¿Los textos los elegiste vos?
—En realidad fue junto a Rita Terranova. Hace unos tres o cuatro años con Selva habíamos hecho un programa de radio, también leyendo textos, y la que nos daba los textos era Rita, porque tiene mucho conocimiento del tema. Rita en ese sentido es una capa y entre los dos fuimos seleccionando los distintos textos.
—¿Hay alguno dedicado a Selva?
—A mí me conmueve profundamente la carta de Richard Burton a Liz Taylor. No sabés lo bien que escribía ese hombre, era un poeta directamente.

—Más allá de que se dieron las condiciones, ¿por qué ahora querés volver a un escenario?
—Porque era tiempo ya, porque tenía un poco de ganas de salir, de trabajar. Un día me encontré con la gente del San Martín, que la verdad que me ha tratado maravillosamente bien, son amorosos todos, y tenían la sala chiquita disponible por un tiempo. Es un espacio ideal para esto, y se fue dando.
—¿Te va a acompañar algún músico?
—No, no. Hay música grabada que la hizo Martín Bianchedi. La escenografía, tiene tonos rojos, con unas cortinas, que la hizo Graciela Galán. Y las luces a cargo de Jorge Pastorino.
El regreso del actor Arturo Puig a las tablas trae una agenda ajustada y la consigna de evitar el desgaste. Al ser consultado por la dinámica de su espectáculo, anticipa: “Yo ahora voy a hacer diez funciones en el Teatro San Martín, y después voy a pasar al Complejo La Plaza a hacer un día por semana”, dejando claro que las siguientes etapas de la gira serán estratégicas y locales.
A pesar del interés del público por una recorrida extensa, Arturo Puig remarca que su intención es mantener las distancias cortas: “Voy a ir cerca, no por las provincias, porque no quiero cansarme”. Con esta planificación, el intérprete busca llegar a nuevas audiencias, pero priorizando su bienestar.

En relación a la oferta teatral fuera de la ciudad, Arturo celebra la variedad: “Hay muchísimas salas y muy lindas, donde puedo hacer el espectáculo y que la gente pueda disfrutar”, afirma, aludiendo a la calidad de los escenarios suburbanos que formarán parte de su itinerario. Estos detalles definen el esquema que el actor ha delineado para su gira: funciones espaciadas, especial énfasis en la cercanía y un diálogo con los públicos alejados del circuito porteño.
Bajo la dirección de Rita Terranova, la propuesta de Buenas palabras en el Teatro San Martín. apuesta por una antología de textos que, en palabras del actor, “marcaron mi memoria”. La obra incluye letras de canciones, fragmentos teatrales, poemas, relatos breves y cartas de grandes personalidades, así como parlamentos extraídos de películas clásicas.
Se estrena en la Sala Cunill Cabanellas (Avenida Corrientes 1.530, CABA) desde el jueves 19 de febrero, ofreciendo 10 funciones únicas, de miércoles a domingos a las 19.30. Y antes de la despedida, Arturo repasa otra de sus facetas de su dilatada trayectoria: la de cantante.
—¿Podrías incorporar canciones también?
—No, pero sí, grabé varias, (se ríe)
—¿Esas canciones, quién las había escrito?
—Las escribieron diferentes músicos, el más conocido es Juan Eduardo, del grupo Juan y Juan. Pero después, me acuerdo de un productor de CBS, con el que grabé temas con arreglos de Oscar Cardozo Ocampo, que era fantástico, y después también Luis María Serra. Todos grandes músicos.
—¿En una sola toma?
—Claro, la tenía que hacer en una sola, porque si no había que volver atrás y empezar todo de nuevo, no como ahora que te empalman palabra por palabra. Sí, además tenés el auto-tune para no desafinar. Yo no, yo me la jugué, era como Frank Sinatra (risas).
Arturo Puig
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